{"id":1745,"date":"2017-04-02T16:09:16","date_gmt":"2017-04-02T16:09:16","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1745"},"modified":"2017-04-02T16:09:20","modified_gmt":"2017-04-02T16:09:20","slug":"uruguay-intoxicados-el-modelo-agronegocio-efectos-nocivos-sobre-la-salud-y-el-ambiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1745","title":{"rendered":"Uruguay &#8211; Intoxicados: el modelo agronegocio, efectos nocivos sobre la salud y el ambiente"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mapeo de Uruguay fumigado<\/strong><\/p>\n<p><strong>Intoxicados <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cientos de denuncias y testimonios dibujan el mapa de los pueblos fumigados en Uruguay: la avioneta que no reconoce alambrados, los qu\u00edmicos que llegan al agua potable y los s\u00edntomas que se interpretan mal. La aplicaci\u00f3n de agrot\u00f3xicos aumenta y con ella los efectos nocivos sobre la salud y el ambiente. La contradicci\u00f3n de modelos queda expuesta y los vecinos y peque\u00f1os productores pierden frente a los grandes del agronegocio. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tania Ferreira\/Betania N\u00fa\u00f1ez *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 31-3-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Luego de que los focos de las c\u00e1maras de tev\u00e9 se apagaran y el paraje La Armon\u00eda (Canelones) saltara a una desafortunada fama en las tapas de los diarios, despu\u00e9s de que sus cultivos se secaran y unas siete familias perdieran toda o casi toda su producci\u00f3n, los \u00faltimos an\u00e1lisis son a\u00fan m\u00e1s desalentadores. Esta semana, casi dos meses despu\u00e9s de lo sucedido, los vecinos supieron que varios pozos de agua para consumo humano estaban contaminados con agrot\u00f3xicos.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os atribuyeron la seca de los cultivos a factores clim\u00e1ticos, la falta de agua o al exceso de ella, pero nunca levantaron la mirada hacia el vecino argentino que planta ma\u00edz transg\u00e9nico a 30 metros. Bebieron el agua de los pozos, comieron sus tomates, morrones y berenjenas, y regaron los invern\u00e1culos con agua de la ca\u00f1ada sin saber de la contaminaci\u00f3n (v\u00e9ase nota \u201cAgua que no has de beber\u201d).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hacerle creer que estaba loca, que ten\u00eda visiones, que su enfermedad era de nacimiento, a Miriam, de Colonia Juncal (Guich\u00f3n, Paysand\u00fa), le dieron la raz\u00f3n. No lo hicieron los m\u00e9dicos de la zona, que viven tan pr\u00f3ximos a las plantaciones como sus pacientes y que respiran los mismos agrot\u00f3xicos que el resto. Lo comprob\u00f3 el Ministerio de Salud (MS) en 2016, tres a\u00f1os despu\u00e9s de que hiciera la primera denuncia: su salud fue afectada por los herbicidas que se aplicaron en los campos vecinos.<\/p>\n<p>Pero las fumigaciones no cesaron. Una familia de la zona elev\u00f3 en febrero otra denuncia: \u201ces una cerraz\u00f3n impresionante, viene el humo, el olor, y se te parte la cabeza en segundos\u201d, cuenta Jorge, que relata que sus s\u00edntomas, los de su esposa y su ni\u00f1o van desde c\u00f3licos, diarrea y v\u00f3mitos hasta cefaleas y alergias. En Guich\u00f3n hay vecinos que denuncian, hay algunos que se cansaron de denunciar, y hay otros, nuevos en la zona, que se informan, porque ya empezaron a sentir los efectos de la fumigaci\u00f3n (v\u00e9ase nota \u201cRodeados\u201d).<\/p>\n<p>Debido a la negligencia del m\u00e9dico sojero M\u00e1ximo Castilla, obstinado en fumigar a sus vecinos, el caso de Paso Pic\u00f3n (Canelones) es otro de los tristemente medi\u00e1ticos. A pesar de que la Intendencia de Canelones lo sancion\u00f3 con una multa millonaria, los vecinos lo han visto fumigando hasta fines del a\u00f1o pasado. Si bien algunos est\u00e1n m\u00e1s enfermos que antes, los pobladores de Paso Pic\u00f3n siguen peleando, cada vez m\u00e1s desanimados, contra las demandas que el m\u00e9dico les inici\u00f3 hace a\u00f1os por difamaci\u00f3n. Echando mano a su equipo de abogados, el m\u00e9dico arremete ahora \u201ccontra todos\u201d los que se han metido con \u00e9l, como se lo ha escuchado decir en el pueblo.<\/p>\n<p><strong>Las denuncias<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los casos difundidos por la prensa, en los \u00faltimos a\u00f1os se presentaron cientos de denuncias por mal uso de agrot\u00f3xicos al Ministerio de Ganader\u00eda, Agricultura y Pesca (Mgap), al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) y al MS. El Mgap es el que recibi\u00f3 la mayor cantidad de denuncias, 589 desde 2011, mientras que en el Mvotma fueron 71 y en el MS 54, seg\u00fan las cifras que obtuvo Brecha mediante pedidos de acceso a la informaci\u00f3n que realiz\u00f3 a los tres ministerios y repiti\u00f3 en seis intendencias del Interior, con mayor o menor suerte. El Mgap lidera este ranking porque no s\u00f3lo recibe denuncias de los afectados sino tambi\u00e9n derivaciones de otras instituciones, ya que es el organismo que tiene capacidad para tomar las muestras y hacer los an\u00e1lisis de laboratorio. En ese ministerio las denuncias se clasifican seg\u00fan el motivo (a una misma denuncia puede asign\u00e1rsele m\u00e1s de uno), y el m\u00e1s repetido es la deriva del producto, que puede ocasionar afectaciones a la salud, al ambiente o a la producci\u00f3n (v\u00e9ase gr\u00e1fico).<\/p>\n<p>Si se desglosa por departamento, tanto en las estad\u00edsticas del MS como en las del Mvotma, los que m\u00e1s denunciaron fueron los canarios, y les siguieron los habitantes de Colonia, San Jos\u00e9 y Paysand\u00fa. La cantidad de denuncias por departamento se asocia, explicaron a Brecha algunos especialistas, a la agresividad de los agrot\u00f3xicos empleados (seg\u00fan los tipos de cultivo m\u00e1s extendidos en la zona), a la densidad de poblaci\u00f3n instalada en lugares pr\u00f3ximos a las plantaciones y a la existencia de pobladores que se animan a hacer frente al gran productor. En Canelones se conjugan todos estos factores, y ocurre lo mismo pero en menor medida en los departamentos que aparecen primeros en cantidad de denuncias presentadas.En este sentido, es particular el caso de Soriano: es el departamento con mayor producci\u00f3n agr\u00edcola y, sin embargo, la cantidad de denuncias es marginal. En Soriano pesa la tradici\u00f3n, pero adem\u00e1s la construcci\u00f3n de un discurso promovido desde la Intendencia, fundamentalmente en el per\u00edodo de Guillermo Besozzi, que releg\u00f3 el lema del escudo departamental, \u201cAqu\u00ed naci\u00f3 la patria\u201d, por el eslogan \u201cDepartamento f\u00e9rtil\u201d, cuando la Intendencia repart\u00eda, a manera de souvenir, una cajita con una semilla de soja, cual germinador.<\/p>\n<p>\u201cSon todos productores. Convivir con el qu\u00edmico es parte de la l\u00f3gica\u201d, dijo Germ\u00e1n Cavallero, secretario general de la Intendencia de Soriano, consultado sobre la ausencia de denuncias presentadas directamente a la comuna. Si la afirmaci\u00f3n resulta un tanto exagerada, s\u00ed es cierto que de una u otra forma la mayor\u00eda est\u00e1 directa o indirectamente vinculada a la producci\u00f3n, lo que desalienta las denuncias. Sin embargo, hace un a\u00f1o comenz\u00f3 a gestarse un movimiento de pobladores que est\u00e1n atentos al tema. Alejandro, del grupo Mburucuy\u00e1, de Dolores, cont\u00f3 a Brecha que \u201cac\u00e1 nos criamos entre matayuyos y hoy, todav\u00eda, hablar mal del glifosato es como hablar mal de la madre. Est\u00e1n todos vinculados y nadie se anima a denunciar\u201d. Eso explica que en el total de denuncias presentadas desde Soriano ante los ministerios, las realizadas por maestras o directoras de escuelas rurales (independientes del poder econ\u00f3mico) tengan un peso importante, aunque tampoco est\u00e9n libres de presiones. Ejemplo de eso fue la afectaci\u00f3n a la salud que sufrieron los ni\u00f1os de la escuela 84 de La Concordia, ya que a una reuni\u00f3n que se hizo para tratar este tema se presentaron tres padres que trabajaban para el productor e intentaron desalentar la presentaci\u00f3n de la denuncia. Adem\u00e1s, el productor se acerc\u00f3 a la escuela y acus\u00f3 de psicosis a la directora, luego de que los ni\u00f1os tuvieran n\u00e1useas, diarrea y dolores de cabeza y un m\u00e9dico de la policl\u00ednica les diagnosticara intoxicaci\u00f3n (v\u00e9ase Brecha, 7-X-2010).<\/p>\n<p>Pero tanto en Soriano como en el resto de los departamentos, hay otros factores que desalientan la presentaci\u00f3n de denuncias. \u201cUno se cansa de denunciar. Desde que hac\u00e9s la denuncia hasta que vienen a tomar las muestras pasan muchos d\u00edas\u201d, ni que hablar del tiempo que se demora en obtener una respuesta, y cuando llega la comunicaci\u00f3n se limita a indicar el agrot\u00f3xico detectado, aseguraron varios vecinos. En Guich\u00f3n, la oficina del Mgap no canaliza las denuncias, y cuando vienen los t\u00e9cnicos, analizan \u00fanicamente la situaci\u00f3n del denunciante, pero no reparan en los vecinos o en otras situaciones que se podr\u00edan detectar: \u201cMuchas veces pasamos por escuelas rurales al lado de plantaciones de soja y paramos, tomamos los datos y hacemos la denuncia. Pero los t\u00e9cnicos del Mgap, que recorren las mismas rutas que nosotros, no lo ven, no act\u00faan de oficio\u201d, plante\u00f3 Marcelo Fag\u00fandez, del grupo Vecinos de Guich\u00f3n por los Bienes Naturales, en el que muchos afectados sostienen que no poseen los recursos ni el tiempo para dar seguimiento a las denuncias, y que incluso cuando insisten, no obtienen ninguna soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de las trabas, el MS inform\u00f3 a Brecha que desde 2011 determin\u00f3 la afectaci\u00f3n de la salud en cinco casos (tres de ellos que incluyen a varios vecinos o trabajadores) y aplic\u00f3 sanciones contra los productores que fueron desde las 300 a las 1.000 unidades reajustables. Dos fueron en Canelones, uno en R\u00edo Negro, uno en Paysand\u00fa y uno en Cerro Largo, a partir de denuncias hechas entre 2012 y 2013. El an\u00e1lisis de los casos ha llevado su tiempo, si se tiene en cuenta que la \u00faltima resoluci\u00f3n es de 2016; por lo que las denuncias realizadas desde 2014 todav\u00eda podr\u00edan arrojar viejas responsabilidades.<\/p>\n<p><strong>El modelo<\/strong><\/p>\n<p>El desarrollo de la agricultura a gran escala se consolid\u00f3 en 2003 a partir del boom de la soja, cuando el precio internacional del grano se disparaba y su cultivo para la exportaci\u00f3n aseguraba llenar bolsillos, explic\u00f3 a Brecha el bioqu\u00edmico y docente de la Facultad de Qu\u00edmica Pablo Galeano. \u201cEn ese entonces \u2013afirma\u2013 empez\u00f3 un nuevo modelo de negocios, grandes empresas que captaban inversores y arrendaban los campos mientras el precio de la soja se manten\u00eda alto. El objetivo es explotar la tierra todo el tiempo que se pueda mediante el uso de un paquete tecnol\u00f3gico intensivo en insumos qu\u00edmicos, con una l\u00f3gica que no es la misma que la del peque\u00f1o productor que cuida el campo para dej\u00e1rselo a sus hijos.\u201d<\/p>\n<p>El boom sojero trajo aparejada la utilizaci\u00f3n masiva de agroqu\u00edmicos. Hasta 2014 el uso de estos productos creci\u00f3 en una proporci\u00f3n mayor al incremento de la superficie destinada a la agricultura. Su crecimiento alcanz\u00f3 un punto m\u00e1ximo en 2013, superando los 2,2 millones de hect\u00e1reas, cifra que ha descendido gradualmente durante los a\u00f1os posteriores y no alcanzar\u00e1 los 1,7 millones de hect\u00e1reas en la zafra 2016\/2017, seg\u00fan estimaciones del Mgap. La raz\u00f3n principal es la ca\u00edda del precio de la soja, que ocupa m\u00e1s de la mitad del \u00e1rea agr\u00edcola.<\/p>\n<p>Asociado a este fen\u00f3meno, en el a\u00f1o 2000 se registr\u00f3 un volumen de importaci\u00f3n de 3.783 toneladas de agroqu\u00edmicos, cifra que sigui\u00f3 creciendo con pocos retrocesos hasta 2014, cuando se importaron 24.654 toneladas, un r\u00e9cord hist\u00f3rico. El a\u00f1o siguiente fueron 15.107 las toneladas de plaguicidas importadas, y en 2016, 17.461. Galeano estim\u00f3 que esta ca\u00edda, adem\u00e1s de estar vinculada a la disminuci\u00f3n del \u00e1rea destinada a la agricultura, se puede deber a la acumulaci\u00f3n de stock en a\u00f1os anteriores o a la especulaci\u00f3n respecto a la subida del d\u00f3lar.<\/p>\n<p>Los herbicidas, destinados a combatir la maleza, son los que representan el mayor volumen de las importaciones, en comparaci\u00f3n con los plaguicidas que atacan insectos (insecticidas) y hongos (fungicidas). Entre los herbicidas, el glifosato es el que m\u00e1s se utiliza: el a\u00f1o pasado se importaron m\u00e1s de 11 mil toneladas de este producto, y en 2014 encima de 14 mil. \u201cEmpieza a haber plantas que antes mataba el glifosato y ahora no. Es como con los antibi\u00f3ticos\u201d, explica el bioqu\u00edmico, y por este motivo el glifosato es mezclado cada vez m\u00e1s con otros t\u00f3xicos, como el 2,4-D, de p\u00e9sima fama por haber sido uno de los compuestos del agente naranja utilizado por Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Hoy, luego del glifosato, es el producto que m\u00e1s se importa.<\/p>\n<p>\u201cEl Estado es permisivo, y despu\u00e9s terminamos pele\u00e1ndonos entre los pobladores. Los productos est\u00e1n a la mano, y la gente va y los aplica\u201d, plante\u00f3 a Brecha Carlos Urruty, apicultor, docente y gu\u00eda de circuitos de naturaleza de Guich\u00f3n. \u201cEste a\u00f1o, como hubo problema para vender la miel en Europa porque aparentemente aparecieron rastros de glifosato, nos mandaron un mail desde el Mgap pidiendo que por favor extrem\u00e1ramos los cuidados, que no vayamos a poner glifosato cerca de las colmenas como matayuyos. Es vergonzoso lo que nos planteaban, porque ac\u00e1 nosotros nadamos en glifosato, estamos rodeados de soja, de sorgo, de trigo\u201d, cont\u00f3 Urruty. \u201cLo que queremos es otro modelo, por lo menos en algunas zonas\u201d, sostuvo Marcelo Fag\u00fandez, con los ojos puestos en el debate canario.<\/p>\n<p>En Canelones el ejemplo de La Armon\u00eda dej\u00f3 en evidencia la fuerte contradicci\u00f3n de modelos productivos en un mismo territorio. \u201cUn plan de desarrollo rural pertinente y apropiado para el departamento debe reconocer que el modo de producci\u00f3n prioritario es el familiar, es el modo de producci\u00f3n que asegura la soberan\u00eda alimentaria, es el \u00fanico que no oscila y no tiene la fugacidad ni la volatilidad que tiene el capital\u201d, dijo a Brecha Mat\u00edas Car\u00e1mbula, director de Desarrollo Rural de la Intendencia de Canelones. Esa particularidad de departamento proveedor de alimentos es algo a defender ante el avance del agronegocio, se\u00f1alaron desde el gobierno canario, que en estas fechas se apresta a discutir un nuevo plan de ordenamiento territorial.<\/p>\n<p>El Mvotma parece ir en la misma l\u00ednea, una cartera que impulsa la producci\u00f3n agroecol\u00f3gica y ve con buenos ojos que algunos cultivos sean restringidos a determinadas zonas, y que adem\u00e1s pretende incluir un componente ambiental y de salud que analice cada plaguicida antes de que sea habilitado para su uso agr\u00edcola.<\/p>\n<p>Pero se necesita mucha voluntad pol\u00edtica para contradecir la tendencia nacional de pa\u00eds agroexportador (Mujica, a\u00f1os atr\u00e1s, dec\u00eda: \u201cLa soja merece un monumento porque es una planta sagrada que nos trajo rentabilidad\u201d), los lineamientos a nivel nacional, empezando por el propio Mgap y su idea de \u201cpa\u00eds productivo\u201d, y los intereses de los grandes productores.<\/p>\n<p>Hasta que no se logre una revisi\u00f3n del ordenamiento territorial pero a nivel nacional, las contradicciones entre modelos productivos y los conflictos entre pobladores continuar\u00e1n.<\/p>\n<p>* Colaboraci\u00f3n en la producci\u00f3n period\u00edstica de Mariana Abreu.<\/p>\n<p><strong>La responsabilidad de las empresas aplicadoras<\/strong><\/p>\n<p><strong>Empu\u00f1ando el volante<\/strong><\/p>\n<p>En la pel\u00edcula argentina Desierto verde, (1) el piloto del avi\u00f3n fumigador espera junto a los empresarios sojeros que el magistrado dicte sentencia en un juicio sin precedentes. Los vecinos de Ituzaing\u00f3 Anexo, en C\u00f3rdoba, cuyas casas est\u00e1n linderas a un campo de soja, est\u00e1n muriendo de c\u00e1ncer envenenados por los pesticidas. En un fallo hist\u00f3rico, el juez decide duras penas para el empresario y, en un detalle que tal vez pase desapercibido, absuelve completamente al piloto del avi\u00f3n fumigador por entender que s\u00f3lo sigui\u00f3 \u00f3rdenes. La pregunta que deja abierta: \u00bfhasta d\u00f3nde llega la responsabilidad del aplicador?<\/p>\n<p>Un ejemplo local. En la zona de La Armon\u00eda (v\u00e9ase nota \u201cAgua que no has de beber\u201d) los propios vecinos cuentan que fueron aconsejados por ingenieros agr\u00f3nomos del Mgap y la recomendaci\u00f3n fue clara: la millonaria demanda econ\u00f3mica que est\u00e1n organizando por las p\u00e9rdidas de sus cultivos debe ir contra la empresa aplicadora y no contra la sociedad an\u00f3nima argentina due\u00f1a de los campos. \u201cPara m\u00ed es al rev\u00e9s, vamos a demandar a los due\u00f1os de los campos y los cultivos. La indicaci\u00f3n equivocada (una dosis de picloram ocho veces m\u00e1s de la permitida) la firm\u00f3 el ingeniero agr\u00f3nomo de la empresa. Ellos son los responsables\u201d, opin\u00f3 Eduardo Casanova, uno de los productores afectados.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el \u00faltimo registro de empresas habilitadas por el Mgap (de octubre de 2016), en Uruguay hay 49 aplicadoras a\u00e9reas (avionetas fumigadoras) y 803 terrestres (mosquitos y camiones fumigadores). \u201cLas terrestres son muchas m\u00e1s y hay menos control sobre ellas, muchas veces son los propios due\u00f1os de los campos que fumigan. Sobre nosotros hay m\u00e1s control porque somos menos, todos los pilotos estamos registrados y tenemos licencia\u201d, opin\u00f3 Gustavo Matiaude, secretario de la Asociaci\u00f3n de Pilotos Aeroaplicadores de Uruguay (Apau). Matiaude, quien dice salir a fumigar con su hija en la cabina de la avioneta, defiende la labor de sus colegas pilotos (\u201csomos los encargados de cuidar la comida de todo un pa\u00eds\u201d), y sostiene que hay demasiada \u201csensibilidad\u201d de la poblaci\u00f3n con respecto al tema: \u201cSiempre somos los que aparecemos en la foto aunque no tengamos nada que ver\u201d. De hecho, \u201cvamos a empezar a defendernos como asociaci\u00f3n contra las denuncias sin fundamentos\u201d, y a demandar a los vecinos \u201cque opinan sin saber\u201d, que \u201cson siempre los mismos, son los que denuncian s\u00f3lo porque pas\u00f3 volando una avioneta\u201d.<\/p>\n<p>La fumigaci\u00f3n \u00e1rea cubre mayor superficie en menor tiempo cuando los calendarios de producci\u00f3n aprietan, sostienen los pilotos, pero justamente esa \u201cventaja de optimizar tiempos\u201d es la que trae consigo los casos de mala praxis: \u201cun d\u00eda van a un campo, despu\u00e9s al de al lado\u2026 Si el d\u00eda pautado hay viento, aplican igual el producto, porque si no se atrasan\u201d, advierte el bioqu\u00edmico Pablo Galeano, en relaci\u00f3n con la deriva de los productos hacia tierras aleda\u00f1as.<\/p>\n<p><strong>Los mosqueteros <\/strong><\/p>\n<p>Otros, sobre todo ex fumigadores, son bastante cr\u00edticos en cuanto a la responsabilidad que les cabe a los due\u00f1os de las aplicadoras, se\u00f1alan el riesgo de salud al que est\u00e1n directamente expuestos los trabajadores y apuntan en direcci\u00f3n a los productores, que les exigen pasar por alto su formaci\u00f3n en buenas pr\u00e1cticas, en pos de lograr una aplicaci\u00f3n m\u00e1s agresiva, \u201cpor si las moscas\u201d. Sistemas de seguridad que se deshabilitan para evitar molestias durante el vuelo y terminan con p\u00e9rdidas de producto sobre los pueblos, los animales, los cauces de agua. Aplicaciones que cruzan alambrados y entran en el campo del vecino. Y fumigaciones en horarios y condiciones clim\u00e1ticas no recomendadas son s\u00f3lo algunas de las pr\u00e1cticas que relatan.<\/p>\n<p>\u201cLos mosquiteros (conductores de mosquitos) lavan las m\u00e1quinas o cargan agua con la motobomba directamente de la ca\u00f1ada, a veces se le zafa la retenci\u00f3n del mosquito y toda el agua con el producto vuelve a la ca\u00f1ada\u2026 Hace poco a uno le pas\u00f3, se le afloj\u00f3 la v\u00e1lvula del cami\u00f3n y volvi\u00f3 el producto para atr\u00e1s, y fue instant\u00e1neo: subieron todos los peces muertos\u201d, cuenta un vecino de Guich\u00f3n, que presenci\u00f3 el siniestro.<\/p>\n<p><strong><u>Nota <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) Ulises de la Orden, 2013<\/p>\n<p><strong>El caso de Guich\u00f3n y la afectaci\u00f3n a la salud<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rodeados<\/strong><\/p>\n<p>Por el camino que desemboca en la casa de Miriam, en Colonia Juncal, est\u00e1 la escuela agraria y hay varias viviendas, pero lo que predomina es la plantaci\u00f3n de transg\u00e9nicos: de un lado soja, del otro ma\u00edz. Los due\u00f1os de los campos son, en general, reconocidos pobladores de la zona, como el pol\u00edtico colorado David Helguera, pero los predios est\u00e1n arrendados a dos argentinos, Jos\u00e9 Borgo y Horacio del Campo, que extienden sus plantaciones hasta el borde del alambrado.<\/p>\n<p>Desde hace a\u00f1os Miriam lucha por preservar su salud y mantener su trabajo. Es apicultora y sus abejas manifestaron s\u00edntomas antes de que ella los percibiera en su propio cuerpo. En el a\u00f1o 2000, con el avance de la soja y la forestaci\u00f3n y sus indisociables fumigaciones, el rendimiento de su empresa ap\u00edcola empez\u00f3 a mermar. En 2013, luego de varios achiques y de conseguir trabajo en Montevideo, defini\u00f3 cerrarla definitivamente. \u201cVine para hacer todos los tr\u00e1mites del cierre de la empresa y esa noche ten\u00eda una reuni\u00f3n con otros apicultores. Cuando me vinieron a buscar sent\u00ed el olor, y me demor\u00e9 para ir a tapar a los pollitos, las gallinas y los conejos. El compa\u00f1ero que me hab\u00eda venido a buscar abri\u00f3 apenitas la ventanilla de la camioneta y me apur\u00f3, diciendo que nos \u00edbamos a intoxicar.\u201d Ya en la reuni\u00f3n, a Miriam le empez\u00f3 a faltar el aire. \u201cPed\u00ed que me llevaran a la emergencia. Cuando llegu\u00e9 ten\u00eda 23 de presi\u00f3n arterial, me pusieron ox\u00edgeno, y perd\u00ed la noci\u00f3n del tiempo, pero no me recetaron m\u00e1s que un antial\u00e9rgico, el mismo que le daba a mis hijos cuando eran chicos. Entonces me di cuenta de que ten\u00eda que hacer la denuncia. Fui a buscar a Marcelo (Fag\u00fandez, referente del grupo Vecinos de Guich\u00f3n por los Bienes Naturales), que me ayud\u00f3 a escribirla.\u201d<\/p>\n<p>Las muestras de su terreno dieron positivo a los herbicidas 2,4-D y glifosato, pero fue tres a\u00f1os despu\u00e9s, en 2016, que el Ministerio de Salud (MS) comprob\u00f3 la afectaci\u00f3n de su salud. \u201cAhora tengo dolores musculares, articulares y \u00f3seos, pero s\u00e9 que la degeneraci\u00f3n no se detiene, sigue avanzando. \u00bfQu\u00e9 pasa con las personas que quedan enfermas, sin trabajo y a la deriva? Los ministerios cobran una multa, pero el afectado queda desamparado.\u201dDe hecho, que el Ministerio de Ganader\u00eda, Agricultura y Pesca (Mgap) y el MS hayan resuelto aplicar sanciones al productor (todav\u00eda pasibles de apelaci\u00f3n) no impidi\u00f3 que los agrot\u00f3xicos llegaran nuevamente hasta su casa en diciembre del a\u00f1o pasado, esta vez en forma de glifosato y atrazina (este \u00faltimo prohibido unos d\u00edas antes por el Mgap), tal como se comprob\u00f3 luego de plantear una nueva denuncia. En estos a\u00f1os Miriam contrat\u00f3 a varios abogados, recorri\u00f3 las oficinas p\u00fablicas y pag\u00f3 pasajes y estad\u00edas para poder denunciar.No es la \u00fanica, porque aunque haya quienes callan por temor a las represalias, en Guich\u00f3n hay un movimiento de vecinos que desde hace a\u00f1os trabaja el tema, denuncia, debate, propone. En 2009 denunciaron la muerte de 49 terneros y dos vacas luego de que un avi\u00f3n rociara al ganado de los productores de la zona con el herbicida endosulf\u00e1n. Desde 2012 denuncian sistem\u00e1ticamente las fumigaciones pr\u00f3ximas a las escuelas rurales, la quema y el desecho ilegal de envases de agrot\u00f3xicos, la afectaci\u00f3n de la salud de los pobladores. En 2013 hicieron un relevamiento luego de que 23 mujeres perdieran sus embarazos (de ocho semanas hasta embarazos a t\u00e9rmino) en el lapso de tres meses.<\/p>\n<p>Con paciencia, Marcelo repite en compa\u00f1\u00eda de los periodistas de Brecha un recorrido que ya es rutina: visita las casas de los vecinos, releva testimonios y habla sobre un plan local de ordenamiento territorial que impulsan y que implicar\u00eda contar con una \u201czona de protecci\u00f3n ambiental y tur\u00edstico termal\u201d.<\/p>\n<p>En el camino, Nelson cuenta que luego de una fumigaci\u00f3n consult\u00f3 a una doctora vecina, que confundi\u00f3 sus s\u00edntomas con los de una hepatitis, y que desde ese momento va lo menos posible a su casa de Colonia Juncal. Jorge se\u00f1ala las plantaciones que lo rodean y describe la afectaci\u00f3n que padece su familia, da cuenta de la denuncia que present\u00f3 y los meses que va a demorar en conocer los resultados de las muestras, aunque asegura que ya sabe lo que van a arrojar: las fumigaciones fueron con 2,4-D, y \u201cel olor llegaba limpito\u201d a su casa. Ana y Gustavo, nuevos en el barrio, relatan que al poco tiempo de mudarse apreci\u00f3 el sorgo, y m\u00e1s tarde su sucesora la soja, a tan s\u00f3lo diez metros de la ventana de la cocina. Le pidieron \u201cal argentino\u201d, el d\u00eda que \u201clleg\u00f3 en su cuatro por cuatro\u201d, que les avisara antes de fumigar, que ellos prefer\u00edan irse del lugar cada vez que se aplicaran agrot\u00f3xicos, pero ahora no s\u00f3lo no les avisan sino que realizan las aplicaciones de madrugada: cuando el olor irrumpe en sus sue\u00f1os, Ana y Gustavo juntan sus cosas, resguardan a sus animales y se van.<\/p>\n<p>Otra Ana, en este caso del barrio Mevir 1, donde est\u00e1 alojado el silo de la Cooperativa Agraria Nacional (Copagran), cuenta que no fueron una, ni dos, ni tres las veces que se intoxic\u00f3. \u201cYo cosecho hierbas medicinales en el monte, y ese d\u00eda, hace unos meses, sent\u00ed un ruido y mir\u00e9 para arriba. Era una avioneta que pasaba, y debajo de ella ca\u00eda una llovizna que me quem\u00f3 los ojos. Ahora tengo un problema en los lagrimales, y el oculista me dice que estoy muy afectada, que me tienen que ver en Montevideo. Estoy con gotas y antibi\u00f3ticos, y estoy empeorando. Yo ya estoy lisiada con esto, cada vez que fumigan me vienen n\u00e1useas, me queda la cara quemada, me enciendo. Miriam me dijo que haga la denuncia, pero qu\u00e9 voy a ir, si la \u00faltima vez demoraron un a\u00f1o en venir. Yo no quiero pasar por eso de nuevo, estar esperando, atras\u00e1ndome en mi trabajo, para que al a\u00f1o vengan a preguntarme c\u00f3mo fue y que no te solucionen nada.\u201d<\/p>\n<p>Guich\u00f3n est\u00e1 rodeado de soja y eucaliptos. Las recurrentes denuncias de los pobladores lograron disminuir las aplicaciones a\u00e9reas de agrot\u00f3xicos y confinar la mayor parte de las plantaciones a las afueras de la ciudad, pero directa o indirectamente los vecinos de Guich\u00f3n siguen siendo fumigados: las dos potabilizadoras de agua, de donde se obtiene la que toman los vecinos de toda la zona, son a cielo abierto y est\u00e1n a pocos metros de las plantaciones; Copagran y su silo est\u00e1n en medio de la ciudad y las aplicaciones sobre los granos se dispersan y llegan hasta las casas de los vecinos y el Caif. Frente a la burocracia y la desidia del Estado, en Guich\u00f3n se repite la idea de que la producci\u00f3n pesa m\u00e1s que la salud de la gente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cientos de denuncias y testimonios dibujan el mapa de los pueblos fumigados en Uruguay: la avioneta que no reconoce alambrados, los qu\u00edmicos que llegan al agua potable y los s\u00edntomas que se interpretan mal. La aplicaci\u00f3n de agrot\u00f3xicos aumenta y con ella los efectos nocivos sobre la salud y el ambiente. 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