{"id":174,"date":"2016-03-29T20:13:46","date_gmt":"2016-03-29T20:13:46","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=174"},"modified":"2016-03-29T20:13:46","modified_gmt":"2016-03-29T20:13:46","slug":"uruguay-pobreza-y-delito-el-cerrojo-de-la-carcel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=174","title":{"rendered":"Uruguay\/ pobreza y delito: el cerrojo de la c\u00e1rcel"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>El cerrojo de la seguridad p\u00fablica: la c\u00e1rcel<\/strong><\/p>\n<p><strong>La universidad del delito: entre el doctorado y el examen de ingreso<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abLa izquierda termin\u00f3 por aceptar un discurso que le era ajeno acerca de que hay delincuentes irrecuperables y que la pobreza nada tiene que ver con su actividad. Pero esta postura, presuntamente m\u00e1s realista y menos so\u00f1adora, niega datos cient\u00edficos que vinculan la pobreza a la delincuencia\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gabriel Pereyra<\/strong><\/p>\n<p><strong>El Observador, Montevideo, 17-3-2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.elobservador.com.uy\/\">http:\/\/www.elobservador.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Es uno de los nudos m\u00e1s apretados de las pol\u00edticas de seguridad p\u00fablica. Es una de las instituciones m\u00e1s ineficientes del Estado, pero cada tanto los pol\u00edticos le dan nuevas herramientas y la hacen m\u00e1s abarcativa. All\u00ed, de forma directa o indirecta, los delincuentes coinciden con el Poder Judicial, el Legislativo y el Ejecutivo. Es la c\u00e1rcel. El Observador presenta a partir de hoy una serie de notas que van desde el sistema de penas y rehabilitaci\u00f3n, pasando por los riesgos de que un ciudadano honesto caiga en el infierno, hasta la c\u00e1rcel como cuartel general de la delincuencia con el testimonio de quienes pasaron por all\u00ed y una nueva visi\u00f3n acerca de qu\u00e9 hay de cierto en eso de que la c\u00e1rcel es \u00abla universidad del delito\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Las penas y la rehabilitaci\u00f3n: la inflaci\u00f3n punitiva<\/strong><\/p>\n<p>Una imagen tradicional de cualquier pel\u00edcula de Hollywood sobre c\u00e1rceles es la de presos con mameluco naranja, formados en fila antes de salir al patio o ir al comedor. Los 10 mil presos que hay en las c\u00e1rceles uruguayas jam\u00e1s protagonizan una situaci\u00f3n como esta ni ninguna otra que tenga que ver con el orden o la disciplina.En las prisiones uruguayas, donde supuestamente se pena la violencia, lo \u00fanico permanente es precisamente la violencia.<\/p>\n<p>En las prisiones uruguayas, donde supuestamente se pena la violencia, lo \u00fanico permanente es precisamente la violencia.<\/p>\n<p>El censo policial que se hizo en 2012 revel\u00f3 que el 40% de los presos hab\u00edan recibido alg\u00fan castigo o ten\u00edan alg\u00fan tipo de lesi\u00f3n producto de situaciones violentas.<\/p>\n<p>\u00abCada d\u00eda salen de la c\u00e1rcel 10 presos dispuestos a reincidir\u00bb. La frase, pronunciada por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, alude al que posiblemente sea uno de los cap\u00edtulos del tema seguridad al que menos trascendencia se le da nivel de opini\u00f3n p\u00fablica y cuya incidencia en el aumento del delito y, sobre todo, en los \u00edndices de violencia, es evidente.<\/p>\n<p>Cuando la Polic\u00eda detiene a un delincuente, est\u00e1n los que tienden a pensar que se cerr\u00f3 un ciclo para ese bandido, cuando en realidad es un eslab\u00f3n de una polea que no tiene comienzo ni fin. Es dif\u00edcil que la opini\u00f3n p\u00fablica atine a preguntarse de d\u00f3nde vino ese delincuente ni ad\u00f3nde ir\u00e1 cuando recupere la libertad.<\/p>\n<p>\u00abEn gran medida, la opini\u00f3n p\u00fablica elude el principio b\u00e1sico de que la prisi\u00f3n es antes un medio para devolver a la sociedad individuos en mejores condiciones, que un fin en s\u00ed mismo\u00bb, sostuvo en un seminario de la Universidad el soci\u00f3logo Luis Eduardo Mor\u00e1s, quien ha realizado investigaciones sobre violencia y reclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La c\u00e1rcel es el lugar, \u00fanico, donde coinciden las acciones del Parlamento y sus leyes, los fiscales y jueces que las aplican, la Polic\u00eda que persigue a los infractores, y los delincuentes.<\/p>\n<p>La c\u00e1rcel no tiene un papel disuasorio como algunos se\u00f1alan. En todo caso esa puede ser una consecuencia de su existencia. Las c\u00e1rceles deben cumplir dos funciones b\u00e1sicas y complementarias: por un lado sancionar al que viola la ley y alejarlo transitoriamente del resto de la sociedad, y por otro rehabilitarlo para que, un vez cumplida la pena, pueda reinsertarse en esa sociedad a la que le produjo un da\u00f1o. En Uruguay, si se tradujera en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, el primero de estos principios (la sanci\u00f3n) sufre una inflaci\u00f3n creciente, y el segundo (la rehabilitaci\u00f3n) una deflaci\u00f3n decadente.<\/p>\n<p>En Uruguay, si se tradujera en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, el primero de estos principios (la sanci\u00f3n) sufre una inflaci\u00f3n creciente, y el segundo (la rehabilitaci\u00f3n) una deflaci\u00f3n decadente.<\/p>\n<p>Cu\u00e1nto m\u00e1s presi\u00f3n parece haber en el peso de la sanci\u00f3n, m\u00e1s impacta eso en el otro factor penitenciario que es la rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong> \u00abAnimales enjaulados\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La ley dice que la sanci\u00f3n que debe cumplir un preso es el encierro por un per\u00edodo determinado por la ley. \u00abA nadie se le aplicar\u00e1 la pena de muerte\u00bb, comienza diciendo el art\u00edculo 26 de la Constituci\u00f3n, que es como decir que todo el que caiga preso en alg\u00fan momento volver\u00e1 al seno de la sociedad. El art\u00edculo constitucional se completa: \u00abEn ning\u00fan caso se permitir\u00e1 que las c\u00e1rceles sirvan para mortificar, y s\u00ed s\u00f3lo para asegurar a los procesados y penados, persiguiendo su reeducaci\u00f3n, la aptitud para el trabajo y la profilaxis del delito\u00bb.<\/p>\n<p>La ley rechaza la tortura, y no habla de celdas llenas de mugre e inundadas, ni de la convivencia con las drogas, la prostituci\u00f3n, los cortes carcelarios, el cobro de peajes o las bandas organizadas, ni de la presi\u00f3n y amenaza a las familias de los m\u00e1s d\u00e9biles, ni de otras tantas cosas que existen hoy en los centros de reclusi\u00f3n uruguayos.<\/p>\n<p>Una publicaci\u00f3n de la ONU sobre c\u00e1rceles en Uruguay se refer\u00eda as\u00ed a los m\u00f3dulos de metal (las latas) que funcionaron en Libertad: \u00abLos internos se hacinan como animales enjaulados. Las condiciones en todos los contenedores eran espantosas y revelaban una falta completa de respeto por la dignidad humana de los internos. Los contenedores no ten\u00edan ventanas sino una abertura muy peque\u00f1a de un lado. En verano, las temperaturas en estas latas de acero eran muy elevadas y los internos ten\u00edan que tomar turnos frente a la peque\u00f1a abertura para tener suficiente ox\u00edgeno para respirar.En verano, las temperaturas en estas latas de acero eran muy elevadas y los internos ten\u00edan que tomar turnos frente a la peque\u00f1a abertura para tener suficiente ox\u00edgeno para respirar.El sistema de drenaje estaba colapsado. Los internos ten\u00edan restringido el acceso al agua, por lo que se ve\u00edan obligados a beber del retrete. Adem\u00e1s, para orinar y defecar ten\u00edan que usar bolsas y botellas de pl\u00e1stico que tiraban despu\u00e9s al patio com\u00fan de cada m\u00f3dulo. Como resultado de esto, los contenedores estaban rodeados de montones de basura, lo que produc\u00eda un olor insoportable. Los internos solo pod\u00edan salir de las celdas como m\u00e1ximo cuatro horas por semana\u00bb. Hubo una acci\u00f3n de amparo y la Justicia, responsable de enviar all\u00ed a personas procesadas, no se consider\u00f3 competente como para cerrar estos m\u00f3dulos.<\/p>\n<p>\u00bfEs un fen\u00f3meno novedoso esto de meterlos en jaulas? En 1986 el ministro del Interior, el colorado Antonio Marchesano, dijo que Punta Cartetas era un caos, \u00abuna ciudad dentro de otra\u00bb, En 1994 el ministro nacionalista \u00c1ngel Gianola dijo que la corrupci\u00f3n policial contribu\u00eda a la violencia. Juan Pedro Mart\u00ednez entonces director de Libertad dijo que en la prisi\u00f3n no hab\u00eda agua potable. H\u00e9ctor Carracedo, defensor de oficio, que Libertad era \u00abuna cloaca pensada para destruir al presos no para rehabilitarlo\u00bb. En 1995, tras una visita, la Comisi\u00f3n de derechos humanos del Parlamento dijo que Libertad era \u00abinadecuada para albergar a seres humanos\u00bb.<\/p>\n<p>En 2009 el sistema se sacudi\u00f3 cuando lleg\u00f3 al pa\u00eds Manfred Nowak, el relator de la ONU, quien calific\u00f3 a las c\u00e1rceles de \u00aboscuras e inmundas\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque mejor\u00f3 en algo sus condiciones, Uruguay a\u00fan viola directamente o camina por el pretil de varias leyes internacionales a las que adhiri\u00f3: la Convenci\u00f3n Americana sobre Derechos Humanos; la Convenci\u00f3n Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convenci\u00f3n Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura; el Protocolo Facultativo de la Convenci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Una de las cosas que combate el derecho internacional es el ocio en las c\u00e1rceles, algo que parece una burla en los lugares de encierro del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Para peor, en diciembre pasado la ONU estableci\u00f3 como \u00abtortura\u00bb cualquier sanci\u00f3n que mantenga aislado a un preso m\u00e1s de 15 d\u00edas , dijo a El Observador el comisionado parlamentario, Juan Miguel Petit. El funcionario admiti\u00f3 que en Uruguay no se cumple y una fuente de la Polic\u00eda reconoci\u00f3 que hay sanciones de \u00abmeses\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente -o sea, sin tener en cuenta todas las condiciones degradantes antes mencionadas- la c\u00e1rcel produce en el preso aislamiento afectivo, ausencia de intimidad, frustraci\u00f3n y una nueva escala de valores \u00abbasadas en la desconfianza y la agresividad\u00bb, dice un estudio acad\u00e9mico de expertos extranjeros (Intervenci\u00f3n psicopedag\u00f3gica en contextos diversos), que a\u00f1ade que en algunos reclusos se producen severos desequilibrios psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p><strong>La presi\u00f3n de los 90<\/strong><\/p>\n<p>Massimo Pavarini, catedr\u00e1tico del Departamento de Ciencias Jur\u00eddicas de la Universidad de Bolonia y experto en c\u00e1rceles, dijo a P\u00e1gina 12 que hay muchos presos \u00absufriendo (&#8230;) y siempre son los delincuentes pobres, los locos, los que son criminalizados. Me parece una perspectiva digna reducir la violencia. Pero, primero, hay que reducir la violencia de la reacci\u00f3n penal, la violencia institucional que es terrible, mucho m\u00e1s terrible que la criminalidad\u00bb.<\/p>\n<p>Esa inflaci\u00f3n sancionatoria provocada por las condiciones de encierro se vio agravada en la d\u00e9cada de 1990 con el incremento de las penas, o sea, m\u00e1s tiempo de permanencia de los presos en esos lugares donde campea la violencia.<\/p>\n<p>El ex comisionado parlamentario de c\u00e1rceles, \u00c1lvaro Garc\u00e9, quien fuera candidato a la Intendencia de Montevideo por el Partido Nacional, no tuvo reparos en una publicaci\u00f3n de ONU en criticar la situaci\u00f3n carcelaria cuando gobernaba el nacionalismo.<\/p>\n<p>A mediados de los 90 \u00abel sistema carcelario atravesaba una profunda crisis; el desconocimiento de los derechos de los privados de libertad era entonces generalizado. Tal crisis, fue el resultado de la combinaci\u00f3n de dos factores: el explosivo aumento de la poblaci\u00f3n reclusa y la falta de inversi\u00f3n en c\u00e1rceles. (La situaci\u00f3n comprometi\u00f3) la imagen nacional\u00bb.<\/p>\n<p>A partir de 2010 \u00abasoman los primeros resultados: una mejora en la infraestructura penitenciaria y el inicio de una transformaci\u00f3n de la gesti\u00f3n\u00bb, agreg\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfEs esta una visi\u00f3n \u00abprogresista\u00bb que justifica de alguna forma las pol\u00edticas oficiales en torno a la seguridad?<\/p>\n<p>\u00abA m\u00ed me gustar\u00eda que los jueces y los fiscales fueran m\u00e1s a menudo a las c\u00e1rceles\u00bb, dijo Garc\u00e9 a El Pa\u00eds en su momento. Posiblemente uno de los uruguayos que m\u00e1s sepa sobre prisiones, Garc\u00e9 alud\u00eda a que los magistrados deben pensar dos veces antes de enviar a una persona a esos pozos inmundos en los que cualquiera puede tropezar y caer dentro.<\/p>\n<p>Cu\u00e1nto m\u00e1s se reproduce en la sociedad esa violencia a la que son sometidos los delincuentes en las c\u00e1rceles, los pol\u00edticos se ven m\u00e1s presionados por reclamos de mayores penas.<\/p>\n<p><strong>Dos bibliotecas y el peso de los hechos<\/strong><\/p>\n<p>Algunas voces, como la del fiscal Gustavo Zub\u00eda, acompa\u00f1an esos reclamos. \u00abTenemos una detenci\u00f3n y sometimiento a proceso del 10% de los delitos cometidos. Y, de esos, hay un 40% que son procesados sin prisi\u00f3n y cuando le aplican la pena queda siempre estrictamente en el papel, ya que no pasa un solo d\u00eda en la c\u00e1rcel\u00bb, dijo en una reciente ponencia. En declaraciones a El Pa\u00eds sostuvo:. \u00abEs un muy buen negocio delinquir. Pero se puede frenar, pod\u00e9s poner sanciones m\u00e1s severas\u00bb.<\/p>\n<p>La evidencia emp\u00edrica no le estar\u00eda dando la raz\u00f3n al fiscal: las penas han aumentado y con ellas los delitos. Por eso hay otras voces que van en sentido contrario, como la del catedr\u00e1tico en Derecho Penal Miguel Lang\u00f3n. \u00abExiste una discusi\u00f3n criminol\u00f3gica en torno a si el anuncio de las penas tiene eficacia, es decir, si tiene o no un resultado disuasivo. En general, se sostiene que tiene muy poca eficacia disuasiva. Es decir, al delincuente no le importa si la pena es de seis u ocho a\u00f1os, ni tampoco que la pena m\u00ednima pase de doce a diecis\u00e9is meses\u00bb, expuso en un trabajo acad\u00e9mico.Indic\u00f3 que \u00abel delincuente se contiene m\u00e1s si ve que la Polic\u00eda funciona, que los Juzgados act\u00faan y existe posibilidad de ser atrapado por el crimen que cometi\u00f3 y no por la pena que eventualmente le puede recaer\u00bb .<\/p>\n<p>Indic\u00f3 que \u00abel delincuente se contiene m\u00e1s si ve que la Polic\u00eda funciona, que los Juzgados act\u00faan y existe posibilidad de ser atrapado por el crimen que cometi\u00f3 y no por la pena que eventualmente le puede recaer\u00bb .<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo Mor\u00e1s sostuvo que \u00ablos datos disponibles muestran que este camino no s\u00f3lo no logr\u00f3 revertir la violencia delictiva en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, sino que ha generado nuevos problemas\u00bb.<\/p>\n<p>En 1963 la poblaci\u00f3n total del Uruguay era de tres millones y la poblaci\u00f3n carcelaria era de 1.500 personas.<\/p>\n<p>Mientras que la poblaci\u00f3n total ha aumentado a 3.390.000, hay 10.100 presos, seg\u00fan cifras a marzo de 2016. Este incremento en las tasas de prisionizaci\u00f3n estuvo acompa\u00f1ado de un aumento sostenido de los delitos.<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o ingresan unas 800 personas a la c\u00e1rcel. Aludiendo a esa imagen ajena a las c\u00e1rceles locales de presos formados ante la autoridad, el ex director nacional de Polic\u00eda, Julio Guarteche, dijo que \u00ablo peor\u00bb que se le puede dar a un delincuente como sanci\u00f3n por el delito cometido \u00abno es violencia, sino orden. Hay que hacerles saber que van a caer en un lugar terrible no por lo duro sino por lo ordenado. En naciones europeas pasa el guardia-c\u00e1rcel y le pregunta al preso si va a ir a taller o al estudio; si dice que no, queda 23 horas encerrado. Al otro d\u00eda ya dice que s\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La universidad del delito: entre el doctorado y el examen de ingreso<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gabriel Pereyra<\/strong><\/p>\n<p><strong>El Observador, Montevideo, 28-3-2016<\/strong><\/p>\n<p>\u00abYo soy chorro, mi padre fue chorro, mi abuelo fue chorro y tengo ocho hijos en la calle\u00bb<\/p>\n<p>\u00abLa c\u00e1rcel es la universidad del delito\u00bb. \u00bfCu\u00e1ntas veces hemos escuchado esta frase? Su sola menci\u00f3n es un reconocimiento de que la prisi\u00f3n no cumple eficazmente ninguna de las funciones que les confieren una raz\u00f3n de ser: la sancionatoria, a pesar de la violencia a la que se somete a los presos, ni la rehabilitadora, que asegura al resto de la sociedad que esa persona no va a causar m\u00e1s da\u00f1o del que ya caus\u00f3.<\/p>\n<p>En todo caso, la frase da a entender que cuando salga puede llegar a provocar un da\u00f1o mayor. Y como en Uruguay no hay pena de muerte ni cadena perpetua y m\u00e1s del 70% de los presos tienen menos de 35 a\u00f1os, en alg\u00fan momento van a salir en libertad. Y como la reincidencia supera el 50%, la noria delictiva no se detendr\u00e1.<\/p>\n<p>Pero hay otra visi\u00f3n o interpretaci\u00f3n de esa frase sobre la universidad del delito que en general la poblaci\u00f3n no atina a mensurar y que, de alguna forma, queda reflejada en esta historia relatada por Juan Miguel Petit, comisionado parlamentario de c\u00e1rceles: \u00abUn d\u00eda vino un preso y me dijo: &#8216;Yo soy chorro, mi padre fue chorro y mi abuelo fue chorro. Ahora tengo a mi mujer sola afuera viviendo con mis ocho hijos\u00bb. A\u00fan a riesgo de \u00abestigmatizar\u00bb el futuro de esos ni\u00f1os, la pregunta que se hace Petit luce pertinente:<\/p>\n<p>\u00abSi el bisabuelo fue chorro, el abuelo fue chorro, el padre fue chorro, \u00bfqu\u00e9 suponemos que van a ser esos chiquilines?\u00bb.<\/p>\n<p><strong>10.000 ni\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Un 84% de las reclusas y un 66% de los reclusos tienen hijos. M\u00e1s de 10 mil ni\u00f1os uruguayos tienen a su madre o a su padre en una prisi\u00f3n, seg\u00fan el censo de c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>Aunque la presi\u00f3n sobre los pol\u00edticos en torno a la seguridad moldea el discurso m\u00e1s que los datos estad\u00edsticos, hay algunas cifras oficiales vinculadas a los ni\u00f1os uruguayos que dan para reflexionar. Un 35% de los menores de 4 a\u00f1os sufre alg\u00fan tipo de d\u00e9ficit alimentario que en algunos casos produce anemia. Entre los usuarios de INDA, esas cifras trepan por encima del 60%<\/p>\n<p>La izquierda termin\u00f3 por aceptar un discurso que le era ajeno acerca de que hay delincuentes irrecuperables y que la pobreza nada tiene que ver con su actividad. Pero esta postura, presuntamente m\u00e1s realista y menos so\u00f1adora, niega datos cient\u00edficos que vinculan la pobreza a la delincuencia: los ni\u00f1os que sufrieron deficiencia de hierro en los primeros a\u00f1os de vida tienen m\u00e1s riesgo de ser depresivos y de adoptar conductas delictivas en su adolescencia temprana. Son datos cient\u00edficos, no interpretaciones sociol\u00f3gicas o temores populares.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la OMS, cada a\u00f1o m\u00e1s de 200 millones de ni\u00f1os y ni\u00f1as menores de cinco a\u00f1os de edad fallan en alcanzar su m\u00e1ximo desarrollo cognitivo y social y eso impacta en \u00abproblemas de salud mental, obesidad, cardiopat\u00eda y delincuencia\u00bb, advierte la organizaci\u00f3n. Documentos internacionales que aport\u00f3 la subsecretaria de Salud, Cristina Lustenberg, indican que una de las consecuencias del d\u00e9ficit alimentario es una mayor tendencia a la \u00abviolencia y delincuencia\u00bb juvenil.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n Petit est\u00e1 centrando su atenci\u00f3n no solo en las c\u00e1rceles sino en lo que pasa fuera de ellas, tratando de hacer un seguimiento sobre la familia del preso.<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo Luis Eduardo Mor\u00e1s, que ha investigado la situaci\u00f3n de encierro de adolescentes y adultos, dijo al blog Sala de Prensa que un \u00abproducto perverso del desmesurado crecimiento del sistema carcelario en Uruguay, es que cada vez hay m\u00e1s ni\u00f1os que tienen familiares privados de libertad. De los 10.000 presos adultos que hay en el pa\u00eds, el 64% tiene hijos (el censo mostr\u00f3 cifras mayores) y ah\u00ed se genera un circuito de reproducci\u00f3n de la violencia porque muchos de esos ni\u00f1os, sin haber cometido ning\u00fan delito, sin estar presos, tampoco son libres, porque ya les cae un estigma de tener un familiar preso y, por lo tanto, la vida comunitaria se le hace mucho m\u00e1s dif\u00edcil. Hay que cortar ese circuito y la \u00fanica forma de hacerlo es una mirada integral de los problemas con la integraci\u00f3n de distintos agentes y actores de la sociedad uruguaya\u00bb.<\/p>\n<p>Para el soci\u00f3logo es evidente que se da una \u00abtrasmisi\u00f3n generacional o familiar de pr\u00e1cticas delictivas\u00bb, sobre todo en algunos delitos como el narcotr\u00e1fico y una extensi\u00f3n de una cultura carcelaria al exterior de la sociedad.<\/p>\n<p>De los m\u00e1s de 10 mil presos que hay en las prisiones, un 43% creci\u00f3 en un hogar monoparental. Unos 2.500 parecen no tener a nadie en la vida: uno de cada cuatro presos no recibe ni una visita.<\/p>\n<p><strong>Solidaridad para la reinserci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>In\u00e9s Bausero, de la Direcci\u00f3n Nacional de Atenci\u00f3n al Liberado (ex Patronato de Encarcelados y Liberados), dijo a El Observador que entre las 1.970 personas que atendieron en 2015 hay casos muy variados. All\u00ed se les da asesoramiento a liberados y familiares de presos (se les tramita la cedula, el carn\u00e9 de salud, entre otras cosas) y se les intenta conseguir trabajo a trav\u00e9s de convenios que tienen con organismos p\u00fablicos y unas pocas empresas privadas.<\/p>\n<p>\u00abHay experiencias positivas, donde nos dicen que los liberados son excelentes trabajadores. Lo que pasa es que muchos de ellos no tienen una cultura de trabajo detr\u00e1s. Nos encontramos con gente que luego de pasar por la c\u00e1rcel no tiene qu\u00e9 hacer y reci\u00e9n cuenta con 20 a\u00f1os\u00bb. Reconoci\u00f3 que la sociedad tiene \u00abtemores fundados\u00bb y otros \u00abinfundados\u00bb sobre la relaci\u00f3n con exconvictos, pero que si no se apela a la solidaridad, a hacerle un seguimiento a esos liberados \u00aba aguantarle la cabeza como a veces se la aguantamos a un compa\u00f1eros de trabajo\u00bb- las cosas solo van a empeorar.<\/p>\n<p>Seg\u00fan datos oficiales, solo un 10% de los liberados busca apoyo, de alguna manera, en esta repartici\u00f3n.<\/p>\n<p>La cultura \u00abtumbera\u00bb que adquieren los presos -en la jerga carcelaria basta con algunas palabras para funcionar- y su bajo nivel educativo -hay presos que en alg\u00fan momento estuvieron alfabetizados pero se olvidaron de c\u00f3mo leer y escribir- atentan contra la reinserci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gustavo Belarra, subdirector del Instituto Nacional de Rehabilitaci\u00f3n (ex Direcci\u00f3n de C\u00e1rceles), dijo a El Pa\u00eds que la mayor\u00eda de los presos pertenecen a \u00abun contexto de crianza y de vida de fragmentaci\u00f3n, de cierta complejidad, de trayectorias educativas interrumpidas, acceso temprano al mercado de empleo en general no calificado o semicalificado, con un corte de situaciones de vulnerabilidad o de riesgo social, que muchas veces est\u00e1 asociado a la comisi\u00f3n del delito\u00bb.<\/p>\n<p>El 50% de los reclusos dijo que nunca tuvo trabajo estable y un 35% no realiza en prisi\u00f3n ninguna de las labores que se le ofrecen para que acorte la pena o adopte una cultura laboral.<\/p>\n<p><strong>Primarios cada vez m\u00e1s violentos<\/strong><\/p>\n<p>Un 48% de los presos son primarios, lo que por un lado plantea un universo interesante para trabajar buscando evitar la reincidencia, pero por otro los testimonios de trabajadores de c\u00e1rceles revelan que esos primarios son cada vez m\u00e1s violentos.<\/p>\n<p>El universo y las condiciones carcelarias no les hacen las cosas f\u00e1ciles a los primarios. \u00abCuando cay\u00f3 por primera vez era chiquito y flaquito, y desde el primer d\u00eda tuvo que tratar de conseguir alg\u00fan corte carcelario porque si no le iban a hacer la vida imposible\u00bb, cont\u00f3 a El Observador el familiar de un preso que termin\u00f3 luego cayendo varias veces. \u00abEsa situaci\u00f3n hac\u00eda que cada vez que alguien trataba de llev\u00e1rselo por delante \u00e9l no tuviera otra que reaccionar con violencia y as\u00ed pasaba sancionado\u00bb, concluy\u00f3.<\/p>\n<p>Las autoridades reconocen que hay profesionales del delito a los que ser\u00e1 muy dif\u00edcil rehabilitar. La izquierda parece poner mucho \u00e9nfasis en este aspecto como para balancear el hist\u00f3rico discurso que vinculaba la delincuencia a la pobreza.<\/p>\n<p>Para los involucrados en el tema, una cosa es ese discurso como definidor de algo generalizado y otra negar la realidad: no todos los pobres son delincuentes pero la abrumadora mayor\u00eda de los delincuentes provienen de hogares pobres.<\/p>\n<p>Petit considera que atacar las causas sociales de la violencia no eliminar\u00e1 la delincuencia, pero impactar\u00e1 en algunos casos y reducir\u00e1 los \u00edndices de violencia en otros.<\/p>\n<p><strong>Penar<\/strong><\/p>\n<p>Para el fiscal Eduardo Zub\u00eda, los \u00edndices de reincidencia -que seg\u00fan el oficialismo se ubica en un 50% pero que la oposici\u00f3n eleva hasta 70%- est\u00e1n confirmando que la c\u00e1rcel efectivamente es la universidad del delito en el sentido m\u00e1s directo de la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La carrera delictiva de buena parte de los presos le da la raz\u00f3n: comienzan con arrebatos o hurtos siendo adolescentes y luego pasan a la rapi\u00f1a, aunque las \u00faltimas estad\u00edsticas indicar\u00edan que esta carrera delictiva se ha acelerado y agravado ya que la mitad de las casi 20 mil rapi\u00f1as que se cometen son protagonizadas por menores.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n de menores de edad en el delito es un cap\u00edtulo aparte, aunque las condiciones de encierro que existen en el INAU y sus caracter\u00edsticas son casi un calco de lo que pasa con las c\u00e1rceles de mayores. Hay unos mil menores de edad sometidos a la Justicia penal de ni\u00f1os y adolescentes.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de Zub\u00eda de penar m\u00e1s severamente al reincidente fue asumida por el gobierno: el ministro del Interior, Eduardo Bonomi est\u00e1 impulsando un aumento de las sanciones para quienes reincidan con la posibilidad incluso de quitarles la patria potestad de sus hijos.<\/p>\n<p>\u00abCuando existe delincuencia habitual con alguien que est\u00e1 preso, sale en libertad y vuelve a caer preso y tiene hijos chicos, ah\u00ed es uno de los lugares donde m\u00e1s se reproduce el delito. La idea es que en esos casos el Estado se haga cargo de la patria potestad\u00bb, dijo el ministro.<\/p>\n<p>Cifras que han sido controvertidas desde el oficialismo indican que reincide un 70% de los liberados bajo el amparo de la Ley de humanizaci\u00f3n de la Situaci\u00f3n Carcelaria, vigente desde 2005, que prev\u00e9 la posibilidad de otorgar la libertad a los presos que cumplan las dos terceras parte de su condena y reciban el certificado de buena conducta.<\/p>\n<p>El excomisionado parlamentario \u00c1lvaro Garc\u00e9 reconoci\u00f3 que los reincidentes delinquen con mayor violencia que cuando fueron a prisi\u00f3n por primera vez.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00e1 la dirigencia pol\u00edtica lograr un consenso o pegar un giro lo suficientemente radical como para invertir en prisiones y erradicar este sistema desde sus ra\u00edces? En su trabajo \u00abCrimen y orden social en la sociedad contempor\u00e1nea\u00bb, David Garland, profesor de sociolog\u00eda en la New York University e investigador sobre el encierro, dio una definici\u00f3n que luce desalentadora: \u00abLa generaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas se ha vuelto profundamente politizada y populista. Las medidas de pol\u00edtica p\u00fablica se construyen de una manera que parece valorar, sobre todo, el beneficio pol\u00edtico y la reacci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica por encima del punto de vista de los expertos y las investigaciones\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa izquierda termin\u00f3 por aceptar un discurso que le era ajeno acerca de que hay delincuentes irrecuperables y que la pobreza nada tiene que ver con su actividad. 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