{"id":17263,"date":"2021-03-07T22:23:21","date_gmt":"2021-03-07T21:23:21","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17263"},"modified":"2021-03-07T22:23:21","modified_gmt":"2021-03-07T21:23:21","slug":"mujeres-la-repolitizacion-del-8m-bhattacharya-arruzza-fraser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17263","title":{"rendered":"Mujeres &#8211; La repolitizaci\u00f3n del 8M. [Bhattacharya\/Arruzza\/Fraser]"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Las huelgas feministas contempor\u00e1neas recuperan las ra\u00edces de las luchas hist\u00f3ricas por los derechos laborales y la justicia social. Y ampl\u00edan la idea de trabajo. El activismo de los paros de mujeres implica suspender las actividades asalariadas pero tambi\u00e9n \u201clas tareas dom\u00e9sticas, el sexo, las sonrisas\u201d, escriben las autoras de Feminismo para el 99%.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/\">Revista Anfibia<\/a>, marzo 2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 7-3-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El reciente movimiento de huelgas feministas se inici\u00f3 en octubre del 2016, en Polonia, cuando m\u00e1s de 100.000 mujeres protagonizaron paros y marchas para oponerse a la penalizaci\u00f3n del aborto. Hacia fines del mismo mes el estallido de rechazo radical ya hab\u00eda cruzado el oc\u00e9ano, donde las mujeres argentinas se enfrentaron al atroz asesinato de Luc\u00eda P\u00e9rez al grito militante de \u201cNi una menos\u201d. Pronto la ola lleg\u00f3 a Italia, Espa\u00f1a, Brasil, Turqu\u00eda, Per\u00fa, los Estados Unidos, M\u00e9xico, Chile, y de cenas de otros pa\u00edses. Desde las calles que lo vieron nacer, el movimiento se difundi\u00f3 por los lugares de trabajo y las escuelas, hasta propagarse eventualmente en ambientes de alto vuelo como la industria del espect\u00e1culo, los medios y la escena pol\u00edtica. En los \u00faltimos dos a\u00f1os sus esl\u00f3ganes han resonado con fuerza a lo largo del mundo: #NosotrasParamos, #WeStrike, #VivasNosQueremos, #NiUnaMenos, #TimesUp, #Feminism4the99. Lo que primero era una onda, luego una ola, se ha convertido ya en una verdadera marea; un nuevo movimiento feminista global, capaz de ganar la fuerza necesaria para trastocar las alianzas existentes y volver a trazar el mapa pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo que hab\u00eda comenzado como una serie de acciones de car\u00e1cter nacional se convirti\u00f3 en un movimiento trasnacional el 8 de marzo de 2017, cuando activistas de todo el planeta decidieron parar en conjunto. Con ese gesto audaz, el movimiento repolitiz\u00f3 el D\u00eda Internacional de la Mujer. Dejando de lado las chucher\u00edas cursis y apol\u00edticas caracter\u00edsticas del d\u00eda \u2013los brunches, las mimosas, las tarjetas de felicitaciones\u2013, las huelguistas reanimaron sus ra\u00edces hist\u00f3ricas y ya casi olvidadas en la clase trabajadora y el feminismo socialista. Sus acciones evocaron el esp\u00edritu de las movilizaciones de mujeres trabajadoras de principios del siglo xx; en especial, las huelgas y manifestaciones en los Estados Unidos en gran parte lideradas por mujeres inmigrantes y jud\u00edas, que inspiraron al partido socialista estadounidense a organizar el primer D\u00eda Nacional de la Mujer, y a las socialistas alemanas Luise Zietz y Clara Zetkin a proponer un D\u00eda Internacional de la Mujer Trabajadora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al revivir ese esp\u00edritu militante, las huelgas feministas de hoy nos permiten recuperar nuestras ra\u00edces en las hist\u00f3ricas luchas por los derechos laborales y la justicia social. Al unir a mujeres a quienes separan oc\u00e9anos, monta\u00f1as y continentes, fronteras, alambrados y muros, le est\u00e1n dando un nuevo sentido a la consigna \u201cla solidaridad es nuestra arma\u201d. Al romper el aislamiento y al derribar paredes dom\u00e9sticas y simb\u00f3licas, estos paros demuestran el enorme potencial pol\u00edtico que tiene el poder de las mujeres, el poder de aquellas cuyo trabajo, tanto pago como impago, sostiene al mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero eso no es todo; este pujante movimiento ha inventado tambi\u00e9n nuevas maneras de parar, y ha infundido en la huelga misma una nueva forma de pol\u00edtica. A la suspensi\u00f3n del trabajo le ha sumado marchas, manifestaciones, cierres de empresas, cortes y boicots; ofrece as\u00ed un repertorio renovado de medidas de fuerza, que alguna vez hab\u00eda sido amplio pero que se hab\u00eda visto dr\u00e1sticamente reducido tras d\u00e9cadas de ofensiva neoliberal. Al mismo tiempo, esta nueva ola est\u00e1 democratizando las huelgas y expandiendo su alcance; sobre todo, al ampliar la idea misma de qu\u00e9 cuenta como \u201ctrabajo\u201d. Porque se reh\u00fasa a limitar esa categor\u00eda al trabajo asalariado, el activismo de los paros de mujeres implica una suspensi\u00f3n de actividades tambi\u00e9n en lo que hace al trabajo dom\u00e9stico, el sexo, las sonrisas. Cuando hace visible el rol indispensable que juega el trabajo no remunerado de las mujeres en la sociedad capitalista, lleva la atenci\u00f3n hacia actividades de las que el capital se beneficia pero por las que no paga. As\u00ed, y aun sin dejar de respetar tambi\u00e9n el trabajo pago, estas huelgas proponen una noci\u00f3n m\u00e1s amplia de qu\u00e9 constituye un problema laboral. Lejos de concentrarse solo en salarios y horas, apuntan tambi\u00e9n al acoso y abuso sexual, a los obst\u00e1culos en materia de justicia reproductiva, y a las restricciones al derecho a la protesta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es por esto que la nueva ola feminista tiene el potencial de superar la necia y contraproducente oposici\u00f3n entre pol\u00edticas de la identidad y pol\u00edticas de clase. Al ex poner la unidad entre el \u00e1mbito laboral y la vida privada, ella se niega a limitar la lucha de clases a solo uno de esos espacios; y, al redefinir qu\u00e9 cuenta como trabajo y qui\u00e9n cuenta como trabajador, rechaza la subvaloraci\u00f3n estructural del trabajo de las mujeres \u2013tanto pago como no\u2013 en el capitalismo. En suma, el feminismo de las huelgas de mujeres anticipa la posibilidad de una fase de la lucha de clases del todo nueva y sin precedentes: feminista, internacionalista, ambientalista y antirracista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17267\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=17267\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Mujeres-repolitizacion-II-1859459489-1615152142602.jpg?fit=549%2C887&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"549,887\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Mujeres repolitizaci\u00f3n II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Mujeres-repolitizacion-II-1859459489-1615152142602.jpg?fit=549%2C887&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-17267 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Mujeres-repolitizacion-II-1859459489-1615152142602.jpg?resize=412%2C666&#038;ssl=1\" alt=\"Mujeres repolitizaci\u00f3n II\" width=\"412\" height=\"666\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Mujeres-repolitizacion-II-1859459489-1615152142602.jpg?w=549&amp;ssl=1 549w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Mujeres-repolitizacion-II-1859459489-1615152142602.jpg?resize=186%2C300&amp;ssl=1 186w\" sizes=\"auto, (max-width: 412px) 100vw, 412px\" \/>Esta intervenci\u00f3n llega justo a tiempo. La militancia de las huelgas feministas ha irrumpido en un contexto de grave debilitamiento de aquellas organizaciones sindicales centradas sobre todo en el sector fabril que alguna vez supieran ser poderosas. Para renovar el vigor de la lucha de clases, las activistas se han vuelto hacia otro campo de batalla, esto es, el del asalto neoliberal en las \u00e1reas de la salud, la educaci\u00f3n, las jubilaciones, la vivienda. Al dirigir el foco hacia esta otra cara del ataque capitalista a las condiciones de vida de las clases trabajadoras y medias \u2013ataque sostenido a lo largo de cuatro d\u00e9cadas\u2013, han aprendido a reconocer el trabajo y los servicios que son necesarios para sustentar a los seres humanos y las comunidades sociales. Desde la ola de huelgas docentes en los Estados Unidos hasta la lucha contra la privatizaci\u00f3n del agua en Irlanda, o las huelgas de lxs \u201cintocables\u201d que realizan tareas de saneamiento en la India \u2013todas huelgas lideradas e impulsadas por mujeres\u2013, estamos asistiendo a un levantamiento de lxs trabajadorxs en contra del ataque del capital a la reproducci\u00f3n social. Aunque estos paros no tienen lazos formales de afiliaci\u00f3n con la huelga internacional de mujeres, tienen mucho en com\u00fan con este movimiento. Tambi\u00e9n ellos valoran el trabajo que es necesario para reproducir nuestras vidas, al mismo tiempo que se oponen a su explotaci\u00f3n; y tambi\u00e9n ellos combinan las demandas salariales y laborales con reclamos por el aumento de la inversi\u00f3n p\u00fablica en servicios sociales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En pa\u00edses como la Argentina, Espa\u00f1a e Italia, por lo dem\u00e1s, el feminismo de las huelgas de mujeres ha logrado reunir un apoyo amplio por parte de las fuerzas que se oponen a la austeridad. No solo mujeres y personas no binarias sino tambi\u00e9n muchos hombres se han sumado a sus masivas manifestaciones en contra del desfinanciamiento de la educaci\u00f3n, la salud p\u00fablica, el transporte, la vivienda y la protecci\u00f3n del medioambiente. A trav\u00e9s de esta oposici\u00f3n al ataque de los \u201cbienes p\u00fablicos\u201d por parte del capital financiero, las huelgas feministas se est\u00e1n convirtiendo as\u00ed en un catalizador y en un modelo para una defensa desde abajo de nuestras comunidades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A fin de cuentas, entonces, lo que la nueva ola de activismo feminista militante est\u00e1 redescubriendo es la idea de lo imposible, por cuanto que exige tanto el pan como las rosas: el pan que d\u00e9cadas de neoliberalismo nos han sacado del plato, pero tambi\u00e9n la belleza que nos alimenta el alma en la alegr\u00eda de la rebeli\u00f3n.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las huelgas feministas contempor\u00e1neas recuperan las ra\u00edces de las luchas hist\u00f3ricas por los derechos laborales y la justicia social. Y ampl\u00edan la idea de trabajo. 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