{"id":1721,"date":"2017-03-24T21:22:22","date_gmt":"2017-03-24T21:22:22","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1721"},"modified":"2017-03-24T21:22:22","modified_gmt":"2017-03-24T21:22:22","slug":"debates-la-teoria-marxista-de-la-dependencia-revisitada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1721","title":{"rendered":"Debates: La teor\u00eda marxista de la dependencia revisitada"},"content":{"rendered":"<p><strong>Debates<\/strong><\/p>\n<p><strong>La teor\u00eda marxista de la dependencia revisitada<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jaime Osorio *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Viento Sur, 22-3-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Frente a la dificultad de ofrecer una respuesta sobre las particularidades del capitalismo en Am\u00e9rica Latina, el camino asumido por corrientes diversas en el seno del marxismo es considerarlo un capitalismo \u201cjoven\u201d, o \u201catrasado\u201d, teniendo como modelo el capitalismo industrial y desarrollado, con lo que acelerando su \u201cmadurez\u201d se considera contar con una soluci\u00f3n al atraso. De esta forma se elude explicar los procesos que lo atraviesan y de manera reactiva se cuestiona aquello que se aleje del modelo asumido. Aqu\u00ed discutiremos estas posiciones, y otros equ\u00edvocos recurrentes, para destacar que el capitalismo dependiente latinoamericano es una forma original de capitalismo, plenamente madura, y que la din\u00e1mica de reproducci\u00f3n que genera no s\u00f3lo no lo acerca, sino que lo aleja de las rutas seguidas por el capitalismo desarrollado.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Para diversas corrientes marxistas, el sistema mundial capitalista debe ser concebido como el espacio en donde operan econom\u00edas con diversos niveles de desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, con diversas composiciones org\u00e1nicas de capital y diferentes niveles de productividad1. Esto explicar\u00eda que unas econom\u00edas sean desarrolladas y que otras permanezcan en el subdesarrollo. Pero esto no deja de ser una constataci\u00f3n de lo inmediato, de lo perceptible. As\u00ed es como el capitalismo se manifiesta.<\/p>\n<p>Desde esa atalaya, que lo explica todo y no explica nada, no aparecen preguntas sobre las razones por las que econom\u00edas diversas, formalmente independientes, iniciaron relaciones en el siglo XIX desde puntos de partida muy diferenciados en materia de productividad. \u00bfNo plantea esta situaci\u00f3n consecuencias para lo que sigue?<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: \u00bfqu\u00e9 hace posible que el capitalismo \u201cjoven\u201d o \u201catrasado\u201d no realice o s\u00f3lo haga d\u00e9biles esfuerzos por elevar su productividad, en sus intentos, si los hay, por aproximarse a los niveles avanzados? \u00bfAcaso la competencia no lo impulsar\u00eda en tal sentido? Y si ello no ocurre u ocurre d\u00e9bilmente \u00bfpor qu\u00e9 no opera en este capitalismo la fuerza y compulsi\u00f3n que impondr\u00edan la concurrencia?<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>El recurso a las diferencias de productividad, de composici\u00f3n org\u00e1nica y tecnolog\u00eda constituye una formulaci\u00f3n que \u201cnaturaliza\u201d el desarrollo de unas econom\u00edas y regiones y el subdesarrollo de otras2, al asumirlos como resultados normales devenidos de aquellas diferencias, y no como problemas3.<\/p>\n<p>Para este marxismo el desarrollo y el subdesarrollo se explican a su vez de manera aislada e individual. El desarrollo es el resultado de esfuerzos y capacidades internas alcanzadas por capitales y naciones, y la ausencia o debilidad de esfuerzos y capacidades es lo que explica a su vez el subdesarrollo de otros. En el sistema mundial capitalista no existen relaciones en el sentido fuerte del t\u00e9rmino, esto es, relaciones con consecuencias sustantivas en las econom\u00edas que interact\u00faan. Hay intercambio de productos, existen inversiones de capitales de unas en otras. Pero nada de esto, o cualquier otra relaci\u00f3n, tiene consecuencias en materia de desarrollo o subdesarrollo4.<\/p>\n<p>De esta forma el sistema mundial capitalista aparece como un espacio abierto en el que cualquier econom\u00eda, en cualquier tiempo, puede alcanzar el desarrollo, haciendo lo pertinente (\u00bfqu\u00e9?\u2019 \u00bfen qu\u00e9 condiciones hist\u00f3ricas? \u00bfen qu\u00e9 espacio de fuerzas en el sistema mundial?). Subyace el supuesto, adem\u00e1s, que todas las econom\u00edas son estructuralmente homog\u00e9neas, y que la heterogeneidad visible s\u00f3lo es la expresi\u00f3n del estadio de desarrollo o de subdesarrollo en que se encuentran. Es por esa homogeneidad estructural que en el mediano o largo plazo se puede (o no) llegar a las mismas metas, ya que las diferencias de productividad se pueden reducir, mantener o amplificar.<\/p>\n<p>Es desde una mal entendida ortodoxia y de premisas como las anteriores de donde proviene el malestar de estas corrientes con la teor\u00eda marxista de la dependencia (TMD, en adelante). En sus formulaciones el capitalismo dependiente no tiene nada de natural, y establece con claridad los procesos que permitieron su gestaci\u00f3n y que lo constituyen y reproducen. Como tampoco no tiene nada de natural el capitalismo desarrollado. Ambos son el resultado de procesos hist\u00f3ricos en el seno del sistema mundial capitalista, que no s\u00f3lo permite sino que favorece que capitalismos con muy diversos niveles de composici\u00f3n org\u00e1nica y de productividad se requieran y se reproduzcan en sus diferencias.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>El hecho que el capitalismo reclame extracci\u00f3n de valor por medios econ\u00f3micos y no pol\u00edticos, no puede llevar a que la historia y procesos previos de apropiaciones de riqueza por medios pol\u00edticos entre imperios y colonias o semicolonias, y que permiten que emerjan econom\u00edas industriales y econom\u00edas agro-mineras, sea presentado como un asunto insignificante, un simple antecedente, porque para la historia que sigue no es un detalle irrelevante.<\/p>\n<p>Si en el siglo XIX se relacionan econom\u00edas formalmente independientes en la situaci\u00f3n se\u00f1alada, ello es resultado de procesos de despojo operados por los centros imperiales sobre sus colonias, que hacen posible que esa acumulaci\u00f3n de riquezas favoreciera condiciones para la multiplicaci\u00f3n de intercambios comerciales y posteriormente de procesos de industrializaci\u00f3n en ciertos espacios del planeta, y el auge de producci\u00f3n primaria en otros, requerida por los primeros.<\/p>\n<p>En otras palabras, antes del siglo XIX existieron procesos de acumulaci\u00f3n y de desacumulaci\u00f3n que establecen puntos de partida radicalmente diferenciados en ese siglo entre las econom\u00edas que se interrelacionan y que participan de la divisi\u00f3n internacional del trabajo. Que todo esto se haya propiciado por mecanismos pol\u00edticos y extraecon\u00f3micos, no implica que no tuvieran consecuencias econ\u00f3micas a la hora de iniciarse las relaciones entre econom\u00edas \u201cindependientes\u201d en el siglo XIX5.<\/p>\n<p>La excepcionalidad de unas pocas econom\u00edas que desde el atraso productivo inicial han gestado procesos de desarrollo en el \u00faltimo siglo del capitalismo, en las que no aparece por cierto ninguna de Am\u00e9rica Latina, y teniendo en cuenta el amplio n\u00famero de econom\u00edas subdesarrolladas y dependientes, alimenta la hip\u00f3tesis que un sistema mundial capitalista maduro no constituye un espacio que incremente las posibilidades para el desarrollo, y mucho menos cuando se constata que las distancias iniciales, all\u00ed donde el capitalismo se ha hecho presente, se reproducen y se incrementan.<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Desarrollo y subdesarrollo son procesos relacionados que emergen no s\u00f3lo de manera simult\u00e1nea, sino imbricados. Son resultados del despliegue, expansi\u00f3n y madurez del sistema mundial capitalista y de las relaciones que lo constituyen. S\u00f3lo en ese campo de estrechas y condensadas relaciones entre diversas econom\u00edas es que desarrollo y subdesarrollo, o que capitalismo desarrollado y capitalismo dependiente, alcanzan explicaci\u00f3n y sentido6.<\/p>\n<p>En las relaciones establecidas en el siglo XIX, para cuando econom\u00edas formalmente independientes de Am\u00e9rica Latina se interrelacionan con econom\u00edas industriales en el mercado mundial se debe destacar que se establece una clara divisi\u00f3n internacional del trabajo entre estas econom\u00edas, las de la regi\u00f3n en tanto productoras y exportadoras de materias primas y alimentos, y las econom\u00edas industriales, como productoras y exportadoras de bienes industriales. No es un asunto menor el punto de partida cualitativamente diferenciado sobre los valores de uso posibles de producir por unas y otras econom\u00edas.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de valores de uso industrial reclama y potencia el surgimiento de nuevas ramas y de sectores productivos complementarios y m\u00e1s complejos7. La producci\u00f3n industrial liviana requiere de industrias intermedias y ambas del desarrollo de industrias productoras de bienes de capital, como m\u00e1quinas y herramientas y de m\u00e1quinas que produzcan m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>En tiempos en que no hab\u00eda a quien comprar estos bienes, la industrializaci\u00f3n oper\u00f3 como locomotora que arrastr\u00f3 el desarrollo de sectores industriales cada vez m\u00e1s complejos y de un denso tejido productivo, comercial y bancario interrelacionados. A ello se a\u00f1aden redes de comunicaci\u00f3n, de medios de transporte, de bodegas, de conglomerados industriales, comerciales y bancarios que potenciaron las m\u00faltiples din\u00e1micas desatas por el capital.<\/p>\n<p>Si agregamos que el consumo de los trabajadores tiende a entroncar en el siglo XIX cada vez m\u00e1s con valores de uso industrial, adem\u00e1s de la demanda sobre estos bienes que generan los sectores sociales que viven de renta y plusval\u00eda, am\u00e9n de lo demanda productiva, el cuadro de dinamizaci\u00f3n interna que el capitalismo desarrollado genera alcanza mayores significados, sin desconocer las importaciones proveniente de las colonias o excolonias.<\/p>\n<p>Si en un momento los conocimientos ayudaron a potenciar tecnolog\u00edas, m\u00e1s tarde fue la propia din\u00e1mica del capital la que reclamaba potenciar conocimientos, a fin de generar nuevas tecnolog\u00edas8. El constante desarrollo de las fuerzas productivas se constituye en tendencia inscrita en el modo de ser del capitalismo desarrollado: plusval\u00edas superiores a la ordinaria van de la mano de los procesos que incrementan la productividad.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de materias primas y alimentos para el mercado mundial, por el contrario, no reclama la expansi\u00f3n de actividades productivas complejas que la acompa\u00f1en e impulsen. No se gesta entonces una locomotora interna que expanda el desarrollo de otros sectores productivos que sean fundamentales para sostener la producci\u00f3n exportadora. Por ello el tejido productivo y la red de relaciones internas en general ser\u00e1n reducidos. El capital local privilegia sus relaciones con capitales en el mercado mundial. De esta forma la infra que favorecen las exportaciones, como caminos, ferrocarriles, puertos, bodegas, frigor\u00edficos, tendr\u00e1n prioridad. Emerger\u00e1n talleres que trabajan la plata, el cuero, etc., pero con una fuerza expansiva limitada.<\/p>\n<p>Por otro lado el tipo de valores de uso generados reclama niveles bajos de desarrollo de las fuerzas productivas, comparados con la ebullici\u00f3n que opera en el mundo industrial. El crecimiento de los bienes exportados se sustenta en lo fundamental en extender jornadas laborales, multiplicar el n\u00famero de brazos abocados a la producci\u00f3n, y m\u00e1s tarde, cuando se reclame infraestructura m\u00e1s compleja (como ferrocarriles, frigor\u00edficos y herramientas diversas) esta ser\u00e1 adquirida en el mundo industrial.<\/p>\n<p>Importa destacar que esta modalidad de inserci\u00f3n al mercado mundial y de expansi\u00f3n del capitalismo en la regi\u00f3n no desata el empuje de un aguij\u00f3n productivista, como en las econom\u00edas industriales. Hay elevaciones en la productividad, pero siempre a la zaga y con creciente distancia de lo que acontece en el mundo desarrollado. Esto es as\u00ed porque la propia producci\u00f3n de los valores de uso que se lleva a cabo no lo reclama, como no lo reclama el peso de los mercados exteriores como espacio de realizaci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>La brecha creciente que se establecer\u00e1 entre unas y otras econom\u00edas, como podemos apreciar, arranca desde el tipo de valores de uso que unas y otras producen e intercambian, el c\u00f3mo los producen y para qui\u00e9nes los producen.<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>Pero la significaci\u00f3n de los valores de uso es mayor en el curso posterior del capitalismo en unas y otras econom\u00edas. La masiva exportaci\u00f3n de alimentos desde Am\u00e9rica Latina favorece que una parte sustancial de la poblaci\u00f3n que labora en el campo en los pa\u00edses que ponen en marcha procesos de industrializaci\u00f3n, puedan trasladarse a los centros urbanos e industriales.<\/p>\n<p>Por otra parte la importaci\u00f3n de alimentos desde las econom\u00edas industriales -que incluye desde postres (az\u00facar, cacao, frutas) hasta productos fundamentales en la canasta de consumo (como carne de res y trigo)- propicia el descenso del valor de la fuerza de trabajo, lo cual har\u00e1 posible que en siglo XIX el capitalismo europeo pueda culminar un giro fundamental en su proceso de maduraci\u00f3n, pasando de una producci\u00f3n que reposaba en mecanismos de la plusval\u00eda absoluta a otra en donde el peso fundamental ser\u00e1 ahora la plusval\u00eda relativa9.<\/p>\n<p>Esto implic\u00f3 que el capitalismo industrial logr\u00f3 la soluci\u00f3n para una ecuaci\u00f3n vital: compatibilizar la elevaci\u00f3n de la cuota de plusval\u00eda con la expansi\u00f3n del mercado interno por la v\u00eda del incremento del consumo de los trabajadores. La masiva incorporaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n trabajadora de las econom\u00edas industriales al mercado potenciar\u00e1 el desarrollo industrial de bienes de consumo y de bienes de capital y con ello del capitalismo en general. El ciclo del capital industrial encontraba as\u00ed un eje de dinamismo y articulaci\u00f3n interno.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n industrial y el abaratamiento de bienes industriales tambi\u00e9n se vio favorecida por la cuantiosa oferta de materias primas (capital constante) desde Am\u00e9rica Latina, lo que incidi\u00f3 por otro lado en atemperar las tendencias a la baja de la tasa de ganancia.<\/p>\n<p>Junto a la importaci\u00f3n de productos industriales complejos, como ferrocarriles, el grueso de las importaciones industriales que realizan las econom\u00edas latinoamericanas son bienes de consumo durables, como muebles, vajillas y dem\u00e1s valores de uso para el hogar, as\u00ed como ropa, bebidas y otros bienes no durables. Dichos productos van dirigidos b\u00e1sicamente a los mercados locales de alto poder de consumo, que operaban como una extensi\u00f3n de los mercados industriales, ajenos a la producci\u00f3n artesanal o semimanufacturera local de bienes salarios diversos.<\/p>\n<p>Lo contradictorio de esta relaci\u00f3n en t\u00e9rminos de los valores de uso que unas y otras econom\u00edas intercambian y de sus efectos en el giro que propicia en las econom\u00edas industriales, de la plusval\u00eda absoluta a la plusval\u00eda relativa, y de la elevaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n civilizatoria que puede presentar el capitalismo, es que tiene en Am\u00e9rica Latina una contracara radicalmente distinta.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de la regi\u00f3n -que incide en aquellos cambios en el mundo industrial- tender\u00e1 a sustentarse en la extensi\u00f3n y profundizaci\u00f3n de mecanismos de explotaci\u00f3n que reposan en el mayor desgaste f\u00edsico de los trabajadores, y en f\u00f3rmulas en donde los salarios ser\u00e1n insuficientes para preservar el fondo de consumo, con el fin de acrecentar el fondo de acumulaci\u00f3n del capital10.<\/p>\n<p>Preguntarnos por los valores de uso diferenciados que intercambian las econom\u00edas latinoamericanas con las econom\u00edas industriales pone de manifiesto que el problema entre unas y otras econom\u00edas no es simplemente de diferencias en los niveles de productividad, sino que ellas arrancan de los valores de uso posibles de producir y que seguir\u00e1n marcando diferencias en las modalidades de reproducci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p>Esto se hace m\u00e1s ostensibles si a los temas derivados de los valores de uso se a\u00f1aden los propiciados desde el valor implicado en las relaciones y las consecuencias que ello propicia en unas y otras econom\u00edas.<\/p>\n<p>El s\u00f3lo hecho que las econom\u00edas desarrolladas produzcan con niveles tecnol\u00f3gicos superiores y con m\u00e1s elevadas productividades que las que presentan las econom\u00edas dependientes, permite que se produzcan modalidades de intercambio entre naciones en donde unas, las dependientes, entregan productos con m\u00e1s horas de trabajo, a cambio de productos con menos horas de trabajo11.<\/p>\n<p>Importa detenernos en esta modalidad de intercambios, porque al estar regidos por la ley del valor, parece que no reclaman interrogantes y no plantearan problema alguno. Todo es simple resultado de la ley del valor, se sostendr\u00e1.<\/p>\n<p>Pero el sistema mundial capitalista no es un territorio abierto en donde el capital ubicado en cualquier regi\u00f3n del planeta y en cualquier econom\u00eda nacional, puede generar transformaciones cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas y producir bienes sobre la base de elevar la productividad del trabajo. La producci\u00f3n de diferentes bienes no reclama las mismas modalidades y los mismos niveles de elevaci\u00f3n de la productividad. Por tanto, las diversas especializaciones productivas a nivel del sistema mundial generan condiciones para que el intercambio de m\u00e1s horas de trabajo por menos horas se mantenga y se reproduzca.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la visi\u00f3n de Ricardo sobre el comercio internacional y las ventajas comparativas, que har\u00edan posible que las diferentes econom\u00edas, cualquiera sea la especializaci\u00f3n productiva, podr\u00e1n acceder al desarrollo, no tiene cabida.<\/p>\n<p>El sistema mundial capitalista y las divisiones internacionales de trabajo que en su seno se presentan generan especializaciones productivas que no propician ni conducen a todas las econom\u00edas al desarrollo. Por el contrario, apuntan a generar especializaciones que favorecen la elevaci\u00f3n de la productividad de algunas regiones y econom\u00edas, y que limitan las opciones de actividades que potencian la elevaci\u00f3n de productividades en otras.<\/p>\n<p>Es necesario adem\u00e1s distinguir de qu\u00e9 especializaciones productivas hablamos. No es lo mismo alimentar una especializaci\u00f3n industrial con una producci\u00f3n de bienes cada vez m\u00e1s diversificada y compleja, y que alienta el desarrollo de conocimientos y nuevas tecnolog\u00edas, que especializaciones monoproductoras, o con una diversidad muy reducida, como las que caracterizan a las econom\u00edas latinoamericanas, y con complejidades productivas reducidas.<\/p>\n<p>Es con la divisi\u00f3n internacional del trabajo establecida en el siglo XIX entre econom\u00edas industriales y econom\u00edas exportadoras de materias primas y alimentos cuando se establece un punto de bifurcaci\u00f3n en donde, en las primeras, los procesos de capitales individuales tendientes a generar ganancias desatan desarrollo\u00a0 y condiciones para intercambiar menos horas de trabajo por m\u00e1s, lo que favorece que la acumulaci\u00f3n se sostenga no solo en base a esfuerzos internos.<\/p>\n<p>En las segundas, por el contrario, su lugar en la divisi\u00f3n internacional del trabajo implica desatar procesos en que la b\u00fasqueda de ganancias por los capitales locales no s\u00f3lo no generar\u00e1 desarrollo, aunque s\u00ed ganancias individuales, sino condiciones para reproducir los atrasos productivos, lo que implicar\u00e1 una modalidad de capitalismo que intercambiar\u00e1 m\u00e1s horas de trabajo por menos, mermando la fortaleza de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los capitales en el mundo industrial, en los siglos XVIII y XIX, buscan primordialmente ganancias y de manera casi inadvertida ese impulso propiciar\u00e1 desarrollo. Y son las operaciones estatales las que les permiten avances sustantivos en tanto los protege de competencias en el mercado local e incrementa sus recursos por operaciones militares de conquista hacia otras regiones, que aceleran la acumulaci\u00f3n12. Los capitales posteriormente desarrollados llegaron poderosamente asistidos a esa situaci\u00f3n13. Sobre esta base operan adem\u00e1s la aguda explotaci\u00f3n de su poblaci\u00f3n local, la expansi\u00f3n de la producci\u00f3n industrial, el creciente peso de la tecnolog\u00eda, la elevaci\u00f3n de la productividad, la incorporaci\u00f3n de los trabajadores al consumo industrial y los intercambios internacionales de menos por m\u00e1s horas de trabajo.<\/p>\n<p>Con la divisi\u00f3n internacional del trabajo gestada en el siglo XIX, esa particular situaci\u00f3n hist\u00f3rica que empat\u00f3 b\u00fasqueda de ganancias y desarrollo, tendi\u00f3 a hacerse menos probable en periodos posteriores. Los capitales que maduraban en Am\u00e9rica Latina buscaron ganancias y las alcanzaron, pero tambi\u00e9n propiciaron subdesarrollo. La producci\u00f3n de valores de uso con escaza demanda de conocimientos, una producci\u00f3n volcada a los mercados exteriores, la superexplotaci\u00f3n, intercambios internacionales de m\u00e1s horas de trabajo por menos, son algunos de los procesos que se encuentran en la base de esa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta modalidad de intercambio entre econom\u00edas la ley del valor pone de manifiesto que la l\u00f3gica del capital tiene poco o nada que ver con la disposici\u00f3n y voluntad de los trabajadores, en tanto es el capital el que define qu\u00e9 producir, con que equipos, tecnolog\u00edas y organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. Si su trabajo no es m\u00e1s \u201cproductivo\u201d es al capital al que hay que pasarle la factura.<\/p>\n<p>Limitados a los intercambios entre econom\u00edas en donde la ley del valor opera con toda su fuerza, se hacen presente procesos que apuntan a reforzar el desarrollo de algunas econom\u00edas y regiones y la dependencia de otras.<\/p>\n<p>Pero la ley del valor es posible de ser violentada en los intercambios entre econom\u00edas desarrolladas y dependientes, permitiendo transferencias de valor y propiciando intercambios desiguales.<\/p>\n<p>A ello se refiere Marx cuando se\u00f1ala que \u201cen el mercado mundial, el trabajo nacional m\u00e1s productivo se considera al mismo tiempo como m\u00e1s intensivo, siempre y cuando que la naci\u00f3n m\u00e1s productiva no se vea obligada, por la concurrencia, a rebajar el precio de venta de sus mercanc\u00edas hasta el l\u00edmite de su valor\u201d14.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Marini, \u201caunque la productividad reduzca el valor unitario de la mercanc\u00eda, \u00e9sta puede venderse por encima de su valor, si la concurrencia no act\u00faa en sentido contrario\u201d15.<\/p>\n<p>Sea por diferencias productivas que implican intercambios de m\u00e1s horas de trabajo por menos horas de trabajo o por transferencias de valor, el capitalismo dependiente sufre importantes p\u00e9rdidas. Estos dos procesos se encuentran en la base del deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio, en perjuicio de los precios de los productos exportados por las econom\u00edas dependientes16.<\/p>\n<p>A estos procesos que favorecen la profundizaci\u00f3n de tendencias y procesos dispares en unas y otras econom\u00edas, se agregan las transferencias de valor v\u00eda repatriaci\u00f3n de ganancias por inversiones de capitales de econom\u00edas desarrolladas en econom\u00edas dependientes.17. Que esto es lo que hacen todos los capitales no significa que no nos preguntemos por las consecuencias que ello provoca donde se concentran las ganancias y desde salen los valores o las mayores horas de trabajo.<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>Estos procesos no pueden ser asumidos como explotaci\u00f3n de las econom\u00edas dependientes por econom\u00edas desarrolladas. Hablamos de relaciones entre econom\u00edas formalmente independientes, por tanto no tenemos colonias o semicolonias. Por otra parte si bien es cierto que Estados desarrollados impulsan y protegen el accionar de los capitales all\u00ed asentado, en sus operaciones en el exterior, ello plantea que Estados y capitales de naciones desarrolladas explotan a trabajadores del mundo dependiente. Adem\u00e1s debe considerarse que los capitales de las econom\u00edas dependientes intervienen de manera directa o indirecta en estos procesos. En definitiva, capitales y Estados de econom\u00edas desarrolladas explotan a trabajadores de las econom\u00edas dependientes con el consentimiento de Estados y clases dominantes de estas \u00faltimas econom\u00edas. Y en conjunto estas transferencias de valor, por procedimientos diversos, potencian el desarrollo de unas econom\u00edas y debilitan el de otras.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tampoco se puede hablar que los trabajadores del mundo desarrollado explotan a naciones o a trabajadores del mundo dependiente18. Son capitales, clases dominantes y Estados los que explotan. Esto no implica desconocer, sin embargo, que las ganancias alcanzadas en las econom\u00edas dependientes permiten a los capitales de las econom\u00edas desarrolladas y sus Estados elevar el bienestar no s\u00f3lo de las clases dominantes, sino tambi\u00e9n de las clases dominadas del mundo desarrollado19.<\/p>\n<p>IX<\/p>\n<p>A la luz de los problemas que provocan los bajos niveles de productividad en las econom\u00edas latinoamericanas en t\u00e9rminos de p\u00e9rdidas de horas de trabajo y de transferencias de valor, cabe preguntarse por las medidas puestas en pr\u00e1ctica por los capitales operantes en la regi\u00f3n a fin de hacer frente a una situaci\u00f3n tan desfavorable. No es dif\u00edcil entender que iniciar y profundizar procesos de industrializaci\u00f3n en el siglo XIX para elevar la productividad no se correspond\u00edan con las condiciones existentes, sea en materia de infraestructura, conocimientos y de capacidad de desarrollar tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>En la reproducci\u00f3n del capital en las econom\u00edas dependientes se hacen presentes dos procesos que permiten comprender la respuesta que se termin\u00f3 gestando frente a esta situaci\u00f3n. El primer proceso refiere a que la propia din\u00e1mica del patr\u00f3n agro-minero exportador s\u00f3lo desata el aguij\u00f3n productivista en niveles muy precarios. La productividad tendi\u00f3 a crecer en los ejes exportadores, pero en niveles inferiores a lo que se incrementaba en las econom\u00edas industriales. Bastaba aumentar el n\u00famero de horas en las jornadas laborales y el n\u00famero de trabajadores para hacer frente a la elevaci\u00f3n de la demanda de materias primas y alimentos, o bien, para compensar con mayor producci\u00f3n la baja de los precios en el mercado mundial. Por otro lado la demanda de productos industriales, sea de bienes de consumo suntuario como de bienes de capital, se satisfac\u00eda con las importaciones desde las econom\u00edas industriales.<\/p>\n<p>El segundo tiene relaci\u00f3n con el ciclo del capital que pone en marcha el patr\u00f3n agro-minero exportador en la econom\u00eda latinoamericana en el siglo XIX. En tanto el grueso de la producci\u00f3n est\u00e1 volcada a los mercados exteriores, ello implica que la contradicci\u00f3n del capital frente a los trabajadores, en tanto productores y potenciales consumidores, se tienda a agudizar en la econom\u00eda latinoamericana, al fin que los trabajadores no cumplen un papel din\u00e1mico en la realizaci\u00f3n, permitiendo que el capital pueda remunerar a la fuerza de trabajo por debajo de su valor, esto es propiciando procesos de superexplotaci\u00f3n, que aceleran su desgaste y limitan su capacidad de consumo.<\/p>\n<p>De esa manera, por la v\u00eda de apropiarse de parte del fondo de consumo de los trabajadores para convertirlo en fondo de acumulaci\u00f3n del capital, o por prolongaciones de la jornada y en menor medida por la intensidad, el capital logra incrementar la tasa de explotaci\u00f3n y a su vez elevar la masa de plusval\u00eda.<\/p>\n<p>La superexplotaci\u00f3n no s\u00f3lo se constituy\u00f3 en un mecanismo que limitaba la participaci\u00f3n de los trabajadores en tanto consumidores. Pas\u00f3 a ser un mecanismo vital para para hacer frente a las debilidades productivas en la competencia y compensar las transferencias de horas de trabajo y de valor en el mercado mundial, as\u00ed como la f\u00f3rmula para elevar las ganancias de los capitales operantes en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo esto muestra la conformaci\u00f3n de un capitalismo que se ve azuzado por la b\u00fasqueda de ganancias, pero que en sus modalidades particulares de inserci\u00f3n al sistema mundial capitalista genera mecanismos de reproducci\u00f3n que respondiendo a aquella l\u00f3gica, propicia procesos particulares: tenemos as\u00ed la conformaci\u00f3n de un capitalismo sui generis. De all\u00ed la necesidad de caracterizarlo como un capitalismo dependiente. A contrapelo de lo que se sostiene, es necesario pero no suficiente conocer las leyes y tendencias del capitalismo en general para explicar la din\u00e1mica del capitalismo latinoamericano20.<\/p>\n<p>X<\/p>\n<p>La superexplotaci\u00f3n, en tanto violaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo21, es posible porque existe una masa enorme de poblaci\u00f3n semiactiva e inactiva, o flotante, latente e intermitente, disponible para las necesidades y tiempos del capital.<\/p>\n<p>En el capitalismo la fuerza de trabajo se ve confrontada por dos tendencias contradictorias: una que apunta a elevar su valor por el incremento de bienes que se incorporan a la canasta de los bienes salarios, sean para necesidades indispensables o para satisfacer las necesidades sociales, como resultado del propio desarrollo de las fuerzas productivas y de la sociabilidad reinante. Otra que tiende a limitar la elevaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo, porque el propio avance de la productividad lleva al descenso de los valores unitarios de los bienes salarios, antiguos y nuevos.<\/p>\n<p>En otras palabras, la tendencia es a que crezca la masa de bienes necesarios (leche, pan, huevo, carne, frijoles, ropa) y sociales (refrigeradores, celulares, radio, televisi\u00f3n, cine, educaci\u00f3n, ocio, etc.), pero que ello no se exprese en una elevaci\u00f3n similar en t\u00e9rminos del valor de la fuerza de trabajo y por tanto en una elevaci\u00f3n igualmente similar en salarios. La masa de bienes salarios crece m\u00e1s que lo que crece su valor total.<\/p>\n<p>En condiciones de superexplotaci\u00f3n lo que tiende a producirse es que crece la masa de bienes a consumir, pero en tanto el salario no permite cubrir los bienes necesarios y los bienes sociales, alcanzar unos propicia reducir o cancelar el consumo de otros. Se comprar\u00e1 un televisor, pero se gastar\u00e1 menos en salud, ropa o alimentos diversos.<\/p>\n<p>La superexplotaci\u00f3n, por tanto, conduce a un incremento de la pobreza relativa, pero en condiciones que afecta la reproducci\u00f3n normal de la fuerza de trabajo. Esto, y sus consecuencias en la reproducci\u00f3n del capital en general, como su peso como elemento para incrementar la plusval\u00eda, o en reducir el mercado de consumo que generan los salarios, son algunos puntos centrales que debieran llamar nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hablar que se superexplota de manera generalizada en una econom\u00eda no es entonces el asunto simple que se paga poco o se trabaja largas horas. No es un simple adjetivo a la explotaci\u00f3n. Es un elemento que tiene decisivas consecuencias en la reproducci\u00f3n del capital y en las formas de inserci\u00f3n de las econom\u00edas latinoamericanas en el sistema mundial. Y es por esas consecuencias que tiene un peso fundamental en la teor\u00eda que explica el funcionamiento del capitalismo dependiente.<\/p>\n<p>Para el pensamiento liberal es un esc\u00e1ndalo que los trabajadores consuman televisores, cuando \u2013se se\u00f1ala- debieran destinarlo al consumo prioritario de alimentos o de salud, sea de ellos o de sus hijos. Lo que ese pensamiento no entiende es que las necesidades sociales, como contar con un televisor, tiene enorme peso justamente porque son sociales, en el sentido de las forma de existencia en un tiempo determinado.<\/p>\n<p>Si en los lugares de trabajo se habla del \u00faltimo partido de futbol o en la tienda de verduras o abarrotes se habla de la telenovela o del reality que est\u00e1 de moda, los sujetos tender\u00e1n a consumir un bien que permite participar de la sociabilidad reinante. En pocas palabras, reproducir la fuerza de trabajo no es alimentar caballos, en donde con un fardo de alfalfa se resuelve todo. La fuerza de trabajo reposa en el cuerpo de humanos que no pueden vivir o reproducirse como en la \u00e9poca de las cavernas. Superexplotaci\u00f3n no puede confundirse entonces con pobreza absoluta22.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en un mundo en donde se multiplica el trabajo femenino, y se reduce la presencia de adultos por largas horas en el hogar, se reduce la construcci\u00f3n de \u00e1reas verdes en los nuevos complejos habitacionales para obreros, o en las autoconstrucciones populares, y se multiplica la inseguridad, tener un televisor en casa (o ahora un ipad) es una forma necesaria para mantener en casa, de tama\u00f1os cada vez m\u00e1s reducidas, a ni\u00f1os y adolescentes, en tanto las nociones y modos de ocio de \u00e9stos se han modificado.<\/p>\n<p>El problema con la superexplotaci\u00f3n es que para satisfacer necesidades sociales, ello se tenga que hacer a expensas de reducir o dejar de consumir bienes indispensables. Y esto genera consecuencias en todo el proceso de reproducci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>XI<\/p>\n<p>Una cr\u00edtica recurrente a la TMD y en particular a la superexplotaci\u00f3n es que se asume como una expresi\u00f3n de la teor\u00eda del subconsumo, formulada por el economista suizo J. C. L. Sismonde de Sismondi y asumida por los populistas rusos, en torno a la imposibilidad de la acumulaci\u00f3n capitalista derivada de la contradicci\u00f3n entre producci\u00f3n y consumo, en donde habr\u00eda de manera permanente un excedente de producci\u00f3n, por la debilidad del mercado interno que s\u00f3lo puede ser resuelto acudiendo a los mercados exteriores como soluci\u00f3n a la realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que Sismondi y los populistas rusos manifiestan es su incomprensi\u00f3n qu\u00e9 es la acumulaci\u00f3n de capital, derivado de no considerar al capital constante, y asumir s\u00f3lo la plusval\u00eda y los salarios en el valor total creado23.<\/p>\n<p>Sin dejar de reconocer que existe una contradicci\u00f3n entre producci\u00f3n y consumo, que abordar\u00e1 posteriormente, Marx pone de manifiesto desde un \u201cmodelo abstracto\u201d, los esquemas de reproducci\u00f3n24, las condiciones de funcionamiento en equilibrio de la producci\u00f3n capitalista, esto es, de una reproducci\u00f3n que respetando el valor, establezca los valores de uso necesarios para mantener el equilibrio de los intercambios entre el sector I, de bienes de capital y el sector II, de bienes de consumo.<\/p>\n<p>Hablamos de un esquema abstracto porque Marx establece una serie de supuestos en las condiciones de equilibrio, como una econom\u00eda capitalista pura; la existencia de s\u00f3lo dos clases sociales, capitalistas y obreros; la misma duraci\u00f3n e intensidad del trabajo; la no variaci\u00f3n de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital; y la exclusi\u00f3n del comercio exterior.<\/p>\n<p>Desde esas premisas, la contradicci\u00f3n capitalista entre producir valor bajo la forma de valores de uso encuentra una v\u00eda de soluci\u00f3n, en donde \u201ccada uno de [los] sectores (I y II) debe velar (\u2026) por la sustituci\u00f3n del valor de sus elementos de producci\u00f3n, pero s\u00f3lo puede hacerlo si toma una parte de esos elementos de producci\u00f3n del otro sector, en una forma materialmente apropiada\u201d25.<\/p>\n<p>Pero una vez que abandona algunos de los supuestos asumidos, Marx analiza las crisis capitalistas y las contradicciones que se gestan, se\u00f1alando que \u201cdentro de la producci\u00f3n capitalista, la proporcionalidad de las distintas ramas de producci\u00f3n (y sectores I y II, J.O.) (aparece) como un proceso constante derivado de la desproporcionalidad\u201d26 entre ramas y sectores, poniendo un alto a los que privilegian la proporcionalidad y el equilibrio como el estado recurrente de la din\u00e1mica capitalista27.<\/p>\n<p>En torno a la contradicci\u00f3n entre producci\u00f3n y consumo se\u00f1ala adem\u00e1s que \u201cLas condiciones de la explotaci\u00f3n directa y las de su realizaci\u00f3n no son id\u00e9nticas. (\u2026). Unas se hallan limitadas solamente por la capacidad productiva de la sociedad, y otras por la proporcionalidad entre las distintas ramas de la producci\u00f3n y por la capacidad de consumo de la sociedad\u201d, y esta \u00faltima \u201cpor la capacidad de consumo a base de condiciones antag\u00f3nicas de distribuci\u00f3n que reducen el consumo de la gran masa de la sociedad a un m\u00ednimo susceptible s\u00f3lo de variaci\u00f3n dentro de l\u00edmites muy estrechos\u201d. Para rematar indicando que \u201ccuanto m\u00e1s se desarrolla la capacidad productiva, m\u00e1s choca con la angosta (base) sobre (las) que descansan las condiciones del consumo\u201d28.<\/p>\n<p>En resumen, los seguidores de las propuestas sobre el subconsumo no consideraban viable la acumulaci\u00f3n capitalista ni el desarrollo del capitalismo mismo a partir de no considerar el valor generado por la producci\u00f3n de capital constante y la oferta y demanda que ese capital genera. De all\u00ed que el mercado externo aparec\u00eda como el \u00fanico camino para resolver los problemas de realizaci\u00f3n. Con los esquemas de reproducci\u00f3n, en un modelo abstracto, Marx pone de manifiesto las proporcionalidades posibles entre sector I y sector II, considerando el valor y la reposici\u00f3n de valores de uso para la oferta y demanda entre ambos sectores. Por \u00faltimo, en un an\u00e1lisis menos abstracto y considerando las contradicciones en el capitalismo entre producci\u00f3n y consumo pone de manifiesto los problemas de realizaci\u00f3n a que se enfrenta el capital en tanto reduce el poder de consumo de los trabajadores. A su vez se\u00f1ala que la proporcionalidad entre sectores es derivada de constantes desproporcionalidades.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis \u201cla soluci\u00f3n dial\u00e9ctica del problema de la realizaci\u00f3n s\u00f3lo puede residir en el progreso del modo de producci\u00f3n capitalista, en la constante extensi\u00f3n de sus mercado interno y externo. Pero desde este punto de vista, la reproducci\u00f3n ampliada del capital no es \u201cimposible\u201d (como le parec\u00eda a Sismondi) ni puede proseguir hasta el infinito (como cre\u00edan los cl\u00e1sicos) puesto que el modo de producci\u00f3n capitalista mismo debe reproducir sus contradicciones internas en una escala cada vez m\u00e1s elevada, hasta que la \u201cespiral\u201d del desarrollo capitalista (\u2026) toque a su fin\u201d29.<\/p>\n<p>En niveles de desarrollo m\u00e1s concretos, como es el despliegue del capitalismo en el sistema mundial, las leyes del capitalismo pueden sufrir alteraciones. Por de pronto est\u00e1 el hecho que el capitalismo dependiente en el siglo XIX al volcar su producci\u00f3n hacia los mercados exteriores -y con ello propiciar la superexplotaci\u00f3n- establece la contradicci\u00f3n del capitalismo entre producci\u00f3n y consumo en un nuevo nivel. Por otro lado, ya en el siglo XX, la industrializaci\u00f3n al no terminar de generar el sector I de bienes de capital, obliga a replantearse lo que ello significa en t\u00e9rminos de la proporcionalidad y desproporcionalidad entre sectores. Y c\u00f3mo la carencia o debilidad de ese sector en el plano interno es resuelta por el capital local v\u00eda importaciones o como productos que ingresan en paquetes de inversi\u00f3n del capital extranjero. \u00bfQu\u00e9 fuerzas tiene entonces el sector I en la econom\u00eda dependiente en cuanto oferta y demanda de equipos, bienes salarios y bienes suntuarios en la econom\u00eda local?<\/p>\n<p>No hay subconsumo en el capitalismo dependiente, si con ello se quiere sostener que la superexplotaci\u00f3n impide la acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n del capital en general. Por el contrario, esta es condici\u00f3n para que la reproducci\u00f3n opere en el capitalismo dependiente. Pero una econom\u00eda sustentada en la superexplotaci\u00f3n no permite cualquier acumulaci\u00f3n ni cualquier reproducci\u00f3n30. Favorece la desproporcionalidad entre ramas, como la debilidad del sector I, y la mayor fortaleza del sector II. Pero tambi\u00e9n la desproporcionalidad en el seno de los bienes de consumo, seg\u00fan sean bienes salarios (IIa), o sean bienes suntuarios (IIb), en beneficio relativo sobre estos \u00faltimos.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s estas discusiones deben ubicarse en el contexto de la vigencia de un patr\u00f3n de reproducci\u00f3n del capital como el actualmente imperante en la regi\u00f3n, el de especializaci\u00f3n productiva, en donde el sector industrial juega actualmente en la regi\u00f3n un papel secundario, -frente al peso del sector primario, con la masiva producci\u00f3n de materias primas y alimentos volcados a los mercados exteriores-, y s\u00f3lo alcanza relevancia en algunas econom\u00edas, principalmente en M\u00e9xico, en menor medida en Brasil y m\u00e1s abajo en Argentina.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de la producci\u00f3n de autos en M\u00e9xico en los \u00faltimos 30 a\u00f1os es una buena muestra de los problemas que se hacen presente en los temas que nos ocupan. Seg\u00fan la Asociaci\u00f3n Mexicana de la Industria Automotriz, en 2014 M\u00e9xico se posicion\u00f3 a nivel mundial como el octavo armador de autos, alcanzando la cifra r\u00e9cord de 3 millones 219 mil 786 unidades, un 9.8 por ciento de aumento respecto a\u00f1o anterior. De ese total, el 85 % se export\u00f3, particularmente a Estados Unidos, que recibi\u00f3 el 71 %31.<\/p>\n<p>En el mercado mexicano, el autom\u00f3vil es un bien suntuario, y por ello es bajo el porcentaje de lo producido, poco m\u00e1s del 10 %, que se vende en la econom\u00eda local. Pero ese producto en el mercado estadounidense es un bien salario. Por ello crecen tanto las exportaciones a esa econom\u00eda.<\/p>\n<p>No debe perderse de vista que son empresas extranjeras las que dominan la industria automotriz en M\u00e9xico, realiz\u00e1ndose en esta econom\u00eda las labores de algunos segmentos productivos, los menos avanzados en materia tecnol\u00f3gica, como armado, ensamble, maquila y producci\u00f3n de partes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debe considerarse que la demanda de la industria automotriz hacia otras industrias locales es muy d\u00e9bil. En estas condiciones, con segmentos productivos de bajo nivel tecnol\u00f3gico, sin mayores relaciones con otras ramas de la industria local y ventas mayoritarias hacia el exterior, es dif\u00edcil que no operen desproporcionalidades entre ramas y sectores en las econom\u00edas dependientes.<\/p>\n<p>XII<\/p>\n<p>Con la marcha del patr\u00f3n industrial en el siglo XX pareci\u00f3 abrirse un proceso en que la ruptura del ciclo del capital y otros desequilibrios en la reproducci\u00f3n del capital en Am\u00e9rica Latina tender\u00edan a reorientarse, aproxim\u00e1ndose a las formas como el capital se reproduce en el mundo industrial desarrollado. Este fue el mensaje de la Cepal y de las principales burgues\u00edas industriales de la regi\u00f3n. Sin embargo estas ilusiones pronto se fueron desvaneciendo. En los pa\u00edses de mayor desarrollo de la regi\u00f3n las etapas de producci\u00f3n de bienes industriales no durables (ropa y alimentos) y durables (muebles) avanz\u00f3 con relativa facilidad. El crecimiento de los empleos en el aparato estatal y en las f\u00e1bricas ampliaba por otro lado el mercado interno, favorecidos estos \u00faltimos por la baja composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. Pero a\u00fan en condiciones de procesos relativamente simples ya se presentaban problemas con la balanza comercial, por la importaci\u00f3n de componentes para esta producci\u00f3n, sean materias primas, herramientas y repuestos, y por las importaciones de bienes suntuarios.<\/p>\n<p>Pero los problemas serios comenzaron a hacerse presente cuando el proceso de industrializaci\u00f3n requiri\u00f3 pasar a fases m\u00e1s complejas, como la producci\u00f3n de equipos, maquinarias y repuestos. El monto de la inversiones para estas industrias deb\u00eda ser mayor, lo que reclamaba reducir los montos destinado al consumo suntuario de las clases dominantes, mayor control sobre los salarios, mayores pr\u00e9stamos y reducci\u00f3n de intereses de la banca de desarrollo y de la banca privada, y elevar las transferencias del sector exportador hacia la industria, lo que alentaba conflictos entre clases y sectores de las clases dominantes.<\/p>\n<p>Pero en medio de estos problemas emergi\u00f3 una alternativa no contemplada en los proyectos iniciales y que modificar\u00e1 de ra\u00edz el proceso de industrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Terminada la Segunda Guerra mundial, con una infraestructura productiva intacta y alentada adem\u00e1s por la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas y conocimientos b\u00e9licos empleados ahora en la producci\u00f3n, se produjo una pronunciada reducci\u00f3n de la vida \u00fatil del capital fijo en la econom\u00eda estadounidense, dejando sobrantes equipos, maquinarias y repuestos todav\u00eda \u00fatiles, los cuales pasar\u00e1n a ser ofertados en generosas condiciones de pago en el mercado mundial y en particular hacia el mercado latinoamericano.<\/p>\n<p>Esta oferta empataba en el tiempo con las necesidades de la burgues\u00eda latinoamericana de pasar a fases de mayor complejidad en la producci\u00f3n industrial, lo que abri\u00f3 las puertas para que se aliara con el capital estadounidense, favoreciendo inversiones en el sector industrial o simplemente adquiriendo los equipos que reclamaba la nueva fase de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero junto a la asociaci\u00f3n de la burgues\u00eda local con el capital extranjero, otro asunto relevante refiere a que la industrializaci\u00f3n dej\u00f3 de constituir un proyecto org\u00e1nico, que cubrir\u00eda el conjunto de ramas industriales, para quedar descabezado, al no desarrollarse las ramas del sector de bienes de capital, apareciendo s\u00f3lo algunas actividades ligadas a ese sector, y pasar a depender de la importaci\u00f3n de esos bienes de las econom\u00edas desarrolladas.<\/p>\n<p>Abandonar la producci\u00f3n de bienes de capital signific\u00f3 adem\u00e1s dejar de lado al sector que motoriza con mayor peso el desarrollo de conocimientos y de nuevas tecnolog\u00edas, con lo que la burgues\u00eda latinoamericana lanz\u00f3 a la basura la \u00bfd\u00e9bil? posibilidad de encabezar un proyecto de desarrollo.<\/p>\n<p>Su antigua subordinaci\u00f3n al capital extranjero y a sus Estados, el peso de la superexplotaci\u00f3n en el proceso de acumulaci\u00f3n, la magnitud de impulsar procesos de desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico y de propiciar el desarrollo de ramas que reclamaban esfuerzos de acumulaci\u00f3n que la obligar\u00edan a limitar sus gastos suntuarios, entre otros, se hicieron presentes en aquella decisi\u00f3n. La responsabilidad no compete al capital extranjero, sino a los Estados, a la burgues\u00eda local y tambi\u00e9n a los sectores exportadores regionales, que ve\u00edan con rechazo y temor tener que incrementar sus aportes para la industrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>XIII<\/p>\n<p>Si bien los equipos y maquinarias importados constitu\u00edan principalmente bienes de capital para la producci\u00f3n de bienes salarios en el seno de la econom\u00eda estadounidense, en Am\u00e9rica Latina asum\u00edan otra condici\u00f3n, la de bienes de capital para producir bienes de consumo suntuario, como autom\u00f3viles, por el peso de la superexplotaci\u00f3n. Esto tendr\u00e1 consecuencias en el rumbo de la industrializaci\u00f3n y en las dificultades de empatar con las necesidades del grueso de la poblaci\u00f3n trabajadora.<\/p>\n<p>La asociaci\u00f3n con el capital extranjero trajo consigo acelerar la divisi\u00f3n de la burgues\u00eda industrial en dos fracciones, que comienzan a operar con proyectos e intereses cada vez m\u00e1s contrapuestos: una, ligada a la producci\u00f3n industrial liviana, menos din\u00e1mica, menos capitalizada, con baja composici\u00f3n org\u00e1nica, y cada vez m\u00e1s ligada a la producci\u00f3n de bienes salarios; otra aliada al capital extranjero, con mayores niveles de composici\u00f3n org\u00e1nica, ligada a una producci\u00f3n industrial de bienes m\u00e1s complejos y suntuarios, y que se erigir\u00e1 en la fracci\u00f3n burguesa m\u00e1s din\u00e1mica.<\/p>\n<p>Esta divisi\u00f3n, que se acentuar\u00e1 muy r\u00e1pidamente, propiciar\u00e1 disputas interburguesas por la hegemon\u00eda del Estado y por la orientaci\u00f3n de la industrializaci\u00f3n, logrando imponerse los proyectos de la burgues\u00eda m\u00e1s din\u00e1mica. En tanto su producci\u00f3n se dirige b\u00e1sicamente al mediano y alto mercado interno, alentar\u00e1 pol\u00edticas econ\u00f3micas que tender\u00e1n a afectar el poder de consumo del grueso de los trabajadores industriales y de la baja burocracia estatal, y del resto de franjas proletarias urbanas peor remuneradas y subempleadas, auspiciando las transferencias de ingresos a las clases, fracciones y sectores con mediano y alto poder de consumo interno. Al mismo tiempo buscar\u00e1 abrirse a los mercados regionales, por la v\u00eda de sumar peque\u00f1os mercados de alto poder de consumo en diversas econom\u00edas y, de esa forma, ampliar el campo de la realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos estos movimientos y procesos terminan por poner fin a las ilusiones de un proyecto de industrializaci\u00f3n que lograr\u00eda articular la producci\u00f3n y las necesidades de consumo del grueso de la poblaci\u00f3n trabajadora. Con ello la ruptura del ciclo del capital manifestaba una nueva dimensi\u00f3n, ahora desde la producci\u00f3n industrial y en el seno de la econom\u00eda local, generado un poderoso pero reducido mercado de alto poder de consumo, lo que reactiva las pulsiones a incrementar la superexplotaci\u00f3n, a concentrar ingresos en las capas sociales de mayores ingresos y a iniciar aperturas al exterior como forma de ampliar mercados, ante las restricciones operantes en los mercados locales.<\/p>\n<p>A estos problemas, que volv\u00edan a poner de manifiesto tendencias locales de reproducci\u00f3n del capital que operaban con tendencias distanciadas de las imperantes en el mundo desarrollado, se agregan otros, como el incremento de la pobreza que se concentra en los cinturones de miseria que se expanden en las grandes ciudades de la regi\u00f3n, ante la elevaci\u00f3n de la composici\u00f3n org\u00e1nica en las industrias din\u00e1micas y el d\u00e9bil crecimiento de las industrias tradicionales, y la dificultad del sector industrial en general de crear empleos a la altura de la oferta de brazos propiciadas por la masiva migraci\u00f3n campo-ciudad, y los problemas de la producci\u00f3n agraria de retener a esa poblaci\u00f3n, por la monopolizaci\u00f3n de la tierra en la mayor\u00eda de las econom\u00edas de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>XIV<\/p>\n<p>La crisis mundial propiciada por la ca\u00edda de la tasa de ganancia a fines de los a\u00f1os sesenta del siglo XX, empat\u00f3 con la crisis del patr\u00f3n de reproducci\u00f3n industrial en Am\u00e9rica Latina, por el crecimiento de los desequilibrios de la balanza comercial, ante las deudas por importaciones de equipos y maquinarias, las dificultades de ampliar mercados internos y externos para la producci\u00f3n industrial de bienes de consumo durable, el descenso en los niveles de crecimiento y la agudizaci\u00f3n de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Al calor de aquella crisis el sistema mundial capitalista sufrir\u00e1 una profunda readecuaci\u00f3n que dar\u00e1 paso a la conformaci\u00f3n de una nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo, en donde la regi\u00f3n regresar\u00e1 como patr\u00f3n dominante a su condici\u00f3n exportadora de materias primas y alimentos, y en pocas econom\u00edas se mantendr\u00e1n con peso algunas actividades de maquila electr\u00f3nica y de ropa, ensamble automotriz y producci\u00f3n de partes, con poca tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>La puesta en marcha del patr\u00f3n exportador de especializaci\u00f3n productiva se apoya en ventajas naturales, como petr\u00f3leo, minerales diversos, productos agr\u00edcolas, como verduras, granos y frutas, carne y madera, y en productos industriales como los antes se\u00f1alados.<\/p>\n<p>El nuevo patr\u00f3n hace de los mercados exteriores su campo fundamental de realizaci\u00f3n. All\u00ed se presenta una divisi\u00f3n entre las econom\u00edas de la parte sur de Am\u00e9rica Latina que dirigen su producci\u00f3n principalmente a China, la Uni\u00f3n Europea y otras econom\u00edas del sudeste asi\u00e1tico y a la regi\u00f3n misma, y otras, como M\u00e9xico y algunas econom\u00edas centroamericanas que exportan principalmente hacia los Estados Unidos.<\/p>\n<p>La puesta en marcha del nuevo patr\u00f3n fue acompa\u00f1ado de la masiva venta de empresas p\u00fablicas, que aceler\u00f3 la acumulaci\u00f3n de capitales, y de agresivas pol\u00edticas de reducciones salariales y de retiro de prestaciones sociales, medidas estas \u00faltimas que favorecieron la capacidad de competencia de los capitales y sus productos en el mercado mundial.<\/p>\n<p>Estas p\u00e9rdidas, unidas a la generalizaci\u00f3n creciente de la precariedad laboral y la subcontrataci\u00f3n han incrementado la superexplotaci\u00f3n a niveles que la regi\u00f3n ya cre\u00eda superados.<\/p>\n<p>Importa destacar que los valores de uso producidos bajo el nuevo patr\u00f3n de especializaci\u00f3n productiva no cuentan con la capacidad de dinamizar actividades complementarias que complejicen la estructura productiva. Producir soja, frutas, vinos o caf\u00e9 y extraer cobre, petr\u00f3leo o litio no crean condiciones para industrias aleda\u00f1as, encadenadas a esas producciones o extracciones y fomenten nuevos empleos y nuevas demandas de producci\u00f3n industrial. O cuando lo reclaman es de un nivel de complejidad tecnol\u00f3gica que se accede a ellas adquiri\u00e9ndolas en las econom\u00edas desarrolladas o bien exportando los productos para su procesamiento en el exterior.<\/p>\n<p>A inicios del siglo XXI el capitalismo latinoamericano ahora bajo el patr\u00f3n exportador de especializaci\u00f3n productiva vivi\u00f3 un periodo de bonanza excepcional. Esta experiencia cont\u00f3 con la excepcional demanda de petr\u00f3leo, materias primas y alimentos en el mercado mundial, en gran medida propiciada por el espectacular crecimiento de la econom\u00eda china, y con la elevaci\u00f3n de los precios de la mayor\u00eda de los principales productos de exportaci\u00f3n de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>El incremento del volumen de las exportaciones, acompa\u00f1ado por una sustancial subida de precios propici\u00f3 que tanto el capital local, estatal y privado, como el extranjero, el cual increment\u00f3 su presencia en la miner\u00eda, la agroindustria, energ\u00eda, servicios y ensamble y maquila, incrementaran sus ganancias en niveles inusitados. Se contaba con recursos para alentar inversiones estrat\u00e9gicas que ensancharan la demanda de nuevos bienes en la econom\u00eda local, se extendiera el tejido productivo y se abrieran condiciones para el despliegue de una din\u00e1mica que rompiera o redujera los nudos m\u00e1s agudos de la dependencia y el subdesarrollo.<\/p>\n<p>Pero las fuerzas dinamizadoras de la dependencia terminaron por predominar. Los obst\u00e1culos propiciados por la segmentaci\u00f3n productiva en las cadenas de valor global, caminan en el sentido no de alentar procesos de industrializaci\u00f3n, sino de especializaciones en aspectos muy parciales de alguna actividad industrial, las menos tecnificadas, en tanto los segmentos que reclaman conocimientos y niveles de tecnificaci\u00f3n m\u00e1s avanzada han terminado de quedar asentados en las econom\u00edas desarrolladas.<\/p>\n<p>Los grandes exportadores de materias primas y alimentos, a su vez, incrementaron las hect\u00e1reas sembradas y abrieron nuevos yacimientos mineros, pero poco o nada destinaron a realizar inversiones estrat\u00e9gicas en aras de complejizar la estructura productiva.<\/p>\n<p>Por ello, entrada la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, tras la ca\u00edda de la demanda exterior y la aguda baja de los precios de materias primas y alimentos, ante la baja del crecimiento de China y la debilidad de otros centros desarrollados, los capitales y Estados que obtuvieron cuantiosos beneficios y que no realizaron inversiones con perspectivas de reducir la dependencia y el subdesarrollo, no han tenido empacho en convocar a nuevas pol\u00edticas de ajuste que apuntan a reducir o cortar lo poco de presupuesto que se destin\u00f3 a mejoras salariales, educaci\u00f3n y a pol\u00edticas para enfrentar la pobreza. El subdesarrollo y la dependencia han dado una nueva vuelta de tuercas en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>XV<\/p>\n<p>Importa destacar el peso de los patrones exportadores en la historia econ\u00f3mica regional. Ese era el rasgo del primer patr\u00f3n erigido en el siglo XIX, el agro-minero exportador, y tras el muy breve lapso en que se hizo presente el patr\u00f3n industrial, ha vuelto a hacerse presente un nuevo patr\u00f3n volcado a los mercados exteriores, el de especializaci\u00f3n productiva.<\/p>\n<p>En una subregi\u00f3n en donde la superexplotaci\u00f3n es una tendencia central del capitalismo dependiente, el hecho que el capital encuentre caminos para valorizarse en mercados exteriores, v\u00eda exportaciones, no es ninguna buena noticia para el mundo de los trabajadores. El nuevo patr\u00f3n de reproducci\u00f3n lo ha puesto de manifiesto desde que estableci\u00f3 las bases para su puesta en marcha, y a lo largo de su expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina asisti\u00f3 a una brutal ofensiva del capital sobre las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n trabajadora desde los a\u00f1os setentas del siglo XX, y la agudizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n redoblada se ha constituido en base de sustentaci\u00f3n del dinamismo y de los \u00e9xitos de la nueva modalidad de reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Importa destacar que no estamos en Am\u00e9rica Latina frente a cualquier econom\u00eda exportadora. Nos encontramos en la situaci\u00f3n de una regi\u00f3n regida por un patr\u00f3n de reproducci\u00f3n que agudiza al m\u00e1ximo las contradicciones de la din\u00e1mica del capitalismo dependiente, como la ruptura del ciclo del capital y una organizaci\u00f3n productiva que prosigue dando la espalda a las necesidades del grueso de la poblaci\u00f3n trabajadora.<\/p>\n<p>No es lo mismo exportar sobre la reducci\u00f3n del poder de consumo de la poblaci\u00f3n asalariada local, como ocurre en Am\u00e9rica Latina, que hacerlo sobre la base de una econom\u00eda con una elevada productividad, como la alemana, en donde se mantiene e incluso se incrementa la producci\u00f3n y consumo de bienes salarios por el mundo del trabajo, as\u00ed como de equipos por el capital local. Y es esa elevada productividad la que permite contar con cuantiosos montos de bienes que son lanzados al mercado mundial con una alta capacidad de competencia32.<\/p>\n<p>La econom\u00eda exportadora latinoamericana tiene poco que ver tambi\u00e9n con la modalidad exportadora de Corea del Sur. All\u00ed la creaci\u00f3n de industrias volcadas a los mercados exteriores fue acompa\u00f1ada por pol\u00edticas que impulsaron el desarrollo del sector de bienes de capital, de manera simult\u00e1nea al desarrollo de bienes de consumo. Parte sustantiva de los excedentes iniciales de las exportaciones fueron orientados a fortalecer las bases industriales para favorecer nuevas exportaciones cada vez m\u00e1s complejas, d\u00e1ndose inicio a una paulatina incorporaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n trabajadora al mercado interno.<\/p>\n<p>El recurso a la expansi\u00f3n del cr\u00e9dito en Am\u00e9rica Latina como forma de elevar en parte el consumo de franjas obreras y de la baja peque\u00f1a burgues\u00eda asalariada, que ha sido teorizado por la sociolog\u00eda regional como \u201cla expansi\u00f3n de las clases medias\u201d, se realiza sobre bases de empleo muy precarias. A ello se suma la especulaci\u00f3n con los cr\u00e9ditos, que eleva enormemente los precios finales por el elevado incremento de los intereses. Todo esto ha quedado en entredicho en momentos en que el empleo y los salarios vuelven a sufrir los embates de nuevos programas de ajuste, al decaer las exportaciones y sus precios. La expansi\u00f3n del mercado interno muestra en este, como en otros ejemplos previos, su enorme fragilidad en las econom\u00edas dependientes, y la dificultad de ajustar la ruptura del ciclo del capital.<\/p>\n<p>XVI<\/p>\n<p>Desarrollo del subdesarrollo. As\u00ed sintetiz\u00f3 Andre Gunder Frank el futuro de las econom\u00edas dependientes en caso de seguir regidas por relaciones capitalistas33. Le\u00edda desde los estadios de mayor desarrollo de la teor\u00eda marxista de la dependencia, esta formulaci\u00f3n no remite a ninguna idea estancacionista. Las econom\u00edas latinoamericanas podr\u00e1n seguir creciendo, expandiendo sus sectores exportadores, o ramas e industrias diversas y gestando plusval\u00eda relativa en sectores particulares34. Pero lo har\u00e1n recreando y agudizando las fracturas en la reproducci\u00f3n del capital, y los desequilibrios sociales inherentes a la condici\u00f3n subdesarrollada y dependiente. De all\u00ed que se sostiene que de proseguir expandi\u00e9ndose el capitalismo se seguir\u00e1 desarrollando el subdesarrollo.<\/p>\n<p>La TMD no plantea que la econom\u00eda latinoamericana, por su condici\u00f3n subdesarrollada y dependiente, deban caminar hacia el estancamiento, por m\u00e1s que autores diversos, m\u00e1s o menos cercanos a esta propuesta te\u00f3rica, lo hayan se\u00f1alado.<\/p>\n<p>Brasil, M\u00e9xico y Argentina, para mencionar las tres mayores econom\u00edas de la regi\u00f3n, pueden presentar en formas y periodos diversos importantes crecimientos de sus econom\u00edas en los \u00faltimos sesenta a\u00f1os, tanto bajo el patr\u00f3n industrial como bajo el actual patr\u00f3n exportador de especializaci\u00f3n productiva. Pero nada de lo realizado permite afirmar que se ha avanzado hacia el desarrollo, sino, por el contrario, hacia una profundizaci\u00f3n de las contradicciones propias del capitalismo dependiente.<\/p>\n<p>XVII<\/p>\n<p>Llegados a este punto, parece pertinente una reformulaci\u00f3n del sistema mundial capitalista respecto a la noci\u00f3n con la cual arrancamos este escrito.<\/p>\n<p>Ese sistema no debe ser concebido simplemente como el espacio en donde operan econom\u00edas capitalistas con diversos niveles de desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, con diversas composiciones org\u00e1nicas de capital y diferentes niveles de productividad. Esta visi\u00f3n es m\u00e1s lo que esconde que lo que permite entender.<\/p>\n<p>El sistema mundial capitalista es fundamentalmente la unidad diferenciada en donde se articulan, a lo menos, diversas formas de capitalismo: el desarrollado y el dependiente.<\/p>\n<p>Estas formas de capitalismo constituyen una unidad al operar de manera integrada y articulada de acuerdo a la l\u00f3gica del capital y la prosecuci\u00f3n de apropiaci\u00f3n y crecimiento de ganancias. Pero lo hacen de maneras diferenciadas de acuerdo a una divisi\u00f3n de formas de capitalismo. Esta divisi\u00f3n no es sino la articulaci\u00f3n de formas de reproducci\u00f3n de capitales que impulsan y permiten a unas econom\u00edas desarrollarse, en tanto a otras las impulsan a subdesarrollarse.<\/p>\n<p>Al interior de estas formas de capitalismo se presenta una diversidad de grados, sea de capitalismo desarrollado, sea de capitalismo dependiente.<\/p>\n<p>XVIII<\/p>\n<p>Dado el nivel de maduraci\u00f3n del sistema mundial capitalista, y de la divisi\u00f3n de formas de capitalismo y de las relaciones que las constituyen, se puede afirmar que siendo te\u00f3ricamente factible el paso de una econom\u00eda desarrollada a la condici\u00f3n de subdesarrollada, y el paso de una econom\u00eda dependiente a la condici\u00f3n de desarrollada, este \u00faltimo paso, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, s\u00f3lo se puede presentar como resultado de una situaci\u00f3n de excepci\u00f3n, en donde la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n no puede operar por su propia din\u00e1mica, ni por la simple acci\u00f3n autorreguladora del mercado, sino por una direcci\u00f3n que defina un plan de desarrollo con capacidad de disciplinar al conjunto de las clases sociales, y particularmente a las dominantes, y a lo menos neutralice a las fuerzas del imperialismo, para alcanzar esos objetivos.<\/p>\n<p>El primer paso, del desarrollo al subdesarrollo, es te\u00f3rica e hist\u00f3ricamente m\u00e1s factible de que suceda, porque basta que se pierda la capacidad de transferir valor y horas de trabajo a su favor y de potenciarlos, para que ello ocurra.<\/p>\n<p>No existe una l\u00ednea de continuidad entre la forma capitalismo dependiente y la forma capitalismo desarrollado, en el sentido que por una simple acumulaci\u00f3n de diferentes condiciones o procesos, una econom\u00eda dependiente y subdesarrollada alcanzar\u00e1 el desarrollo. Si desarrollo y capitalismo dependiente maduran de manera simult\u00e1nea y por la relaci\u00f3n que establecen y sostienen, la din\u00e1mica de reproducci\u00f3n establecidas en una y otra forma, operando de manera normal, tender\u00e1n a reproducir dependencia y desarrollo.<\/p>\n<p>El paso de la condici\u00f3n dependiente y subdesarrollada al capitalismo desarrollado implica necesariamente una ruptura en varias dimensiones: primero, con las tendencias espont\u00e1neas de la acumulaci\u00f3n o con la capacidad autorreguladora del mercado. Segundo, con las clases dominantes del mundo dependiente, en el sentido de ajustarse a planes y proyectos que tendencialmente no son los que hist\u00f3ricamente han llevado a cabo, y tercero, a lo menos de neutralizar al capital imperialista.<\/p>\n<p>Las burgues\u00edas de las econom\u00edas subdesarrolladas no cuentan con la voluntad hist\u00f3rica de encabezar proyectos que permitan quebrar con las tendencias locales a la superexplotaci\u00f3n y de alcanzar una reinserci\u00f3n al mercado mundial en otras condiciones, que no sean aquellas que reproducen el subdesarrollo y la dependencia. Y ello por una raz\u00f3n simple: bajo las condiciones subordinadas en que se desenvuelven y sometidas a las divisiones internacionales del trabajo imperantes, pueden lograr grandes ganancias, a pesar de las transferencias de valor y de horas de trabajo. Esto permite la constituci\u00f3n de capitales poderosos, no s\u00f3lo a nivel regional, sino mundial, pero sus procesos de acumulaci\u00f3n y de reproducci\u00f3n no generan desarrollo para las econom\u00edas locales.<\/p>\n<p>El capital extranjero que invierte en la regi\u00f3n tiende a adecuarse a los procesos de reproducci\u00f3n de capital imperantes, y no a modificarlos. Esta es una de las razones por las que llega a la regi\u00f3n: porque puede superexplotar, lo que acrecienta sus ganancias, sostiene la ruptura del ciclo del capital, e invierte en actividades productivas o de servicios que no alteran la din\u00e1mica que reproduce el subdesarrollo35.<\/p>\n<p>S\u00f3lo una situaci\u00f3n de excepci\u00f3n, que camine a contracorriente de las tendencias de la acumulaci\u00f3n y del mercado puede revertir las tendencias que reproducen dependencia. En cualquier condici\u00f3n, el desarrollo alcanzado tendr\u00e1 como contracara la profundizaci\u00f3n o la extensi\u00f3n del subdesarrollo y de la dependencia en alg\u00fan otro rinc\u00f3n del planeta. Nunca estos procesos emergen por separado.<\/p>\n<p>XIX36<\/p>\n<p>Parte sustancial de los procesos que han permitido a Corea del Sur alcanzar los niveles productivos actuales poco o nada tienen que ver con la simple din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n y de la mano invisible del mercado. M\u00e1s bien su situaci\u00f3n se ubica en las ant\u00edpodas de esas tendencias. Constituyen \u2013como se\u00f1alamos- una situaci\u00f3n de excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras finalizar la segunda guerra (1945), y la retirada de las tropas japonesas de la pen\u00ednsula de Corea, la que ocuparon desde 1910, Estados Unidos dividi\u00f3 la pen\u00ednsula por el paralelo 38, quedando ocupada al norte por tropas sovi\u00e9ticas y al sur por tropas estadounidenses. Entre 1950 y 1953 la pen\u00ednsula coreana se ve remecida por una guerra que enfrenta a la actual Corea del Sur, apoyada por Estados Unidos y la ONU, y la actual Corea del Norte, apoyada por la Rep\u00fablica Popular China y de manera indirecta por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En esa guerra mueren alrededor de 2 y medio millones de personas, principalmente combatientes, pero tambi\u00e9n poblaci\u00f3n civil, y provoca la destrucci\u00f3n de la principal infraestructura de la pen\u00ednsula. Tras un armisticio (que no tratado de paz) se constituye Corea del Norte, en las fronteras con China, y Corea del Sur, en la parte baja de la pen\u00ednsula, con salida terrestre s\u00f3lo por Corea del Norte, y m\u00e1s cercana a Jap\u00f3n. La frontera zigzaguea en torno al paralelo 38, con 4 kil\u00f3metros de una zona desmilitarizada.<\/p>\n<p>Ocupada un largo periodo por fuerzas estadunidenses luego de la guerra, Corea del Sur fue importante para Washington hasta la ca\u00edda del bloque socialista como tap\u00f3n que impedir\u00eda el avance del \u201ccomunismo\u201d, pero fundamentalmente por su privilegiada posici\u00f3n geoestrat\u00e9gica, cercana a las principales ciudades chinas, y tambi\u00e9n del territorio de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Para Estados Unidos era necesario el fortalecimiento econ\u00f3mico de Corea del Sur. Por ello entre 1945 y 1961 le otorg\u00f3 donaciones por m\u00e1s de 3mil 100 millones de d\u00f3lares, equivalente a m\u00e1s de un tercio de lo que percibi\u00f3 Francia como parte del plan Marshall37. A inicios de los a\u00f1os ochenta Jap\u00f3n otorg\u00f3 a Se\u00fal 3 mil millones de d\u00f3lares por concepto de reparaci\u00f3n de la guerra y por la ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un periodo de 15 a\u00f1os, iniciados en 1945, las autoridades llevan a cabo una profunda reforma agraria, que desmantela el poder de los sectores terratenientes. Y la guerra civil propici\u00f3 por otro lado el debilitamiento de la incipiente burgues\u00eda industrial.<\/p>\n<p>Todo ello crear\u00e1 las condiciones para la conformaci\u00f3n de un Estado con elevados niveles de autonom\u00eda frente a las clases dominantes, y que cuenta con un fuerte respaldo y apoyo de Washington.<\/p>\n<p>De 1961 a 1979 el general Park Chung-hee encabeza una Junta Militar y en 1963 se hace proclamar Presidente de la Rep\u00fablica, periodo en donde estatiza la banca y establece planes de desarrollo para incentivar el auge de sectores estrat\u00e9gicos, convirtiendo el cr\u00e9dito en un arma para obligar a los sectores empresariales a invertir en esos sectores.<\/p>\n<p>Para el primer plan quinquenal de desarrollo (1962-1966) los sectores privilegiados fueron el sector energ\u00e9tico, abonos , textiles y cemento, para el segundo (1967-1972) el 50 % de los recursos del sector financiero se canalizaron al apoyo de la industria qu\u00edmica y de la industria de bienes de capital38, en tanto para el tercero se privilegi\u00f3 la siderurgia, equipamiento de transporte, electrodom\u00e9sticos y la construcci\u00f3n naval39. Como puede apreciarse, los planes combinan la producci\u00f3n de bienes de consumo y de bienes de capital, generando condiciones para que tanto el sector II y el I puedan despegar, expandirse y retroalimentarse.<\/p>\n<p>Junto a los planes de desarrollo Park plantea la creaci\u00f3n de grandes conglomerados industriales (chaebol), con el apoyo de transnacionales estadounidenses, que ser\u00e1n la base de la futura econom\u00eda exportadora.<\/p>\n<p>El Estado fij\u00f3 a los campesinos un volumen m\u00ednimo de producci\u00f3n para el consumo de la poblaci\u00f3n urbana, a precios establecidos por las autoridades, por lo general inferior al precio de costo.<\/p>\n<p>A la muerte de Park le sigue otro dictador, tambi\u00e9n militar, Chung Doo- hwan, quien mantuvo la fuerte presencia estatal en la econom\u00eda. Estableci\u00f3 planes para el desarrollo de nuevos sectores estrat\u00e9gicos, y reprimi\u00f3 violentamente los movimientos que reclamaban la democratizaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El nuevo gobierno mantuvo el control de los salarios a niveles deprimidos. Para 1980, cuando la econom\u00eda ya comenzaba dar signos de crecimiento el salario de un obrero coreano correspond\u00eda a una d\u00e9cima parte del de un obrero alem\u00e1n y la mitad del de un obrero mexicano. En tanto la jornada laboral era la m\u00e1s extensa en el mundo.<\/p>\n<p>Fue en los a\u00f1os ochenta cuando la econom\u00eda de Corea del Sur despega con cifras por arriba del 8 % del PIB, dando inicio a lo que se denomin\u00f3 el \u201cmilagro econ\u00f3mico coreano\u201d, aunque con un crecimiento de la deuda exterior tambi\u00e9n elevada.<\/p>\n<p>Tras masivas movilizaciones reclamando democracia el presidente Chung debi\u00f3 ser destituido en 1987, y reci\u00e9n en 1988 los ciudadanos pudieron elegir autoridades por sufragio universal, resultando triunfador en 1992 el primer presidente civil.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n se\u00f1alada pone de manifiesto, en contra de las ilusiones de liberales y neoschumpeterianos, que la experiencia de Corea del Sur no constituye un modelo factible de realizar en Am\u00e9rica Latina. Expresa una situaci\u00f3n de excepci\u00f3n, desde las condiciones internacionales, hasta las regionales y locales. Ni Estados Unidos, ni las clases dominantes de la regi\u00f3n est\u00e1n en condiciones de acompa\u00f1ar un proyecto como el anterior, y mucho menos encabezarlo.<\/p>\n<p>La autonom\u00eda y poder alcanzado por el Estado de Corea del Sur, no s\u00f3lo sobre la poblaci\u00f3n trabajadora industrial y del campo, sino tambi\u00e9n sobre las clases dominantes, constituyen condiciones que ponen de manifiesto la ingenuidad neodesarrollista40 cuando convocan al Estado latinoamericano a alcanzar mayor presencia en la econom\u00eda, para romper con el subdesarrollo.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 lugar de Am\u00e9rica Latina se podr\u00eda hacer algo, no digamos semejante, sino cercano a lo se\u00f1alado? \u00bfEstados Unidos y su discurso de la libertad empresarial, de proteger la propiedad privada, la libertad del mercado, etc., lo apoyar\u00eda gustoso? \u00bfTambi\u00e9n el FMI y el Banco Mundial? No es dif\u00edcil ver que nada de esto ser\u00eda posible, en el cuadro de las relaciones de fuerzas imperantes. Las pocas experiencias en que algo cercano a un proyecto de desarrollo nacional se ha buscado motorizar, tanto el capital local como el extranjero se han movilizado utilizando procedimientos de todo tipo para ponerles fin.<\/p>\n<p>XX<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la dependencia emerge como resultado de la crisis del desarrollismo, alimentada por los problemas del proceso de industrializaci\u00f3n que no logra resolver los problemas que se supon\u00eda superar\u00eda, sino que genera nuevos que redoblan la dependencia y el subdesarrollo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es resultado de la crisis del marxismo ortodoxo y de su incapacidad de explicar las novedades, como la Revoluci\u00f3n Cubana, as\u00ed como de sus antiguos errores, como los llamados a establecer alianzas con la burgues\u00eda local.<\/p>\n<p>El nuevo marxismo que emerge con fuerza en la regi\u00f3n tras el triunfo de la Revoluci\u00f3n Cubana abre nuevas rutas para entender las razones del subdesarrollo, as\u00ed como el problema de la actualidad de la revoluci\u00f3n en la regi\u00f3n. Es all\u00ed en donde nociones como dependencia y desarrollo del subdesarrollo se constituyen en centros de una reflexi\u00f3n que busca explicaciones sobre las particularidades del capitalismo regional y que dan fundamentos a una nueva pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El problema de la dependencia, en tanto emerge en la vinculaci\u00f3n de la regi\u00f3n en el sistema mundial capitalista, reclamaba una formulaci\u00f3n desde la econom\u00eda pol\u00edtica. Pero esta era una perspectiva con d\u00e9bil desarrollo en la regi\u00f3n, en donde predominaba la historia econ\u00f3mica, desde el marxismo, y corrientes keynesianas y estructuralistas en la econom\u00eda misma. A ello se sumar\u00e1n perspectivas sociol\u00f3gicas que no terminar\u00e1n, sin embargo, de propiciar pasos sustantivos en la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los aportes proporcionados por autores como Andre Gunder Frank, Theotonio Dos Santos, Vania Bambirra y Ruy Mauro Marini, se constituyen en el n\u00facleo de la conformaci\u00f3n de la teor\u00eda marxista de la dependencia. Pero esta s\u00f3lo termina de tomar forma con el escrito Dial\u00e9ctica de la dependencia de Ruy Mauro Marini41. Es reci\u00e9n en ese trabajo en donde se formula una propuesta que explica la inserci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina en el mercado mundial, y como ello propicia la generaci\u00f3n de un capitalismo con particularidades en su reproducci\u00f3n, como la ruptura del ciclo del capital y la superexplotaci\u00f3n. Esas particularidades no son signos de deficiencias o \u201cdeformidades\u201d42 de desarrollo capitalista, sino justamente la expresi\u00f3n de su desarrollo y madurez en tanto capitalismo dependiente.<\/p>\n<p>En rigor, s\u00f3lo a partir de Dial\u00e9ctica de la dependencia se puede hablar de la constituci\u00f3n de una teor\u00eda marxista de la dependencia. Todos los trabajos previos, incluso los realizados por el propio Marini, no son m\u00e1s que aproximaciones, mejores o peores, a esa propuesta, por lo que cualquier cr\u00edtica a dicha teor\u00eda debiera hacerse considerando esa situaci\u00f3n43, y no regodearse tomando como base las formulaciones embrionarias o las aproximaciones.<\/p>\n<p>* Jaime Osorio. Departamento de Relaciones Sociales. UAM-Xochimilco (M\u00e9xico)<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1- .- V\u00e9ase por ejemplo de Rolando Astarita, Monopolio, imperialismo e intercambio desigual, Madrid, Maia Ediciones, 2009.<\/p>\n<p>2- .- Utilizaremos en un sentido lato subdesarrollo y capitalismo dependiente como sin\u00f3nimos.<\/p>\n<p>3- .- Existe una l\u00ednea de continuidad entre este marxismo y el viejo marxismo ortodoxo: las diferencias en el desarrollo de las fuerzas productivas explica todo. S\u00f3lo hay que acelerar ese desarrollo, para romper con el atraso, y adem\u00e1s para acercarnos a la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>4- .- Los supuestos del individualismo metodol\u00f3gico se expresan aqu\u00ed en la econom\u00eda mundial. Para las teor\u00edas de la estratificaci\u00f3n, por ejemplo, las desigualdades sociales se explican de manera individual, por las diferencias de capacidad, talento y esfuerzo de los individuos. Y esto define los montos diferenciados de riqueza que perciben. No existen relaciones sociales, para estas teor\u00edas, que inciden en la desigualdad social. Menos en la explotaci\u00f3n, que no reconocen.<\/p>\n<p>5- .-Se\u00f1ala Eric Hobsbawm: \u201ces cada vez m\u00e1s claro que los or\u00edgenes de la revoluci\u00f3n industrial de Gran Breta\u00f1a no pueden ser estudiados exclusivamente en t\u00e9rminos de historia brit\u00e1nica. El \u00e1rbol de la expansi\u00f3n capitalista moderna creci\u00f3 en una determinada regi\u00f3n de Europa, pero sus ra\u00edces extrajeron su alimento de un \u00e1rea de intercambio y acumulaci\u00f3n primitiva m\u00e1s amplia, que inclu\u00eda tanto las colonias de ultramar ligadas por v\u00ednculos formales como las \u201ceconom\u00edas dependientes\u201d de Europa Oriental, formalmente aut\u00f3nomas. La evoluci\u00f3n de las econom\u00edas esclavistas de ultramar, y de las basadas en la servidumbre de la gleba, de Oriente, fueron tan part\u00edcipes del desarrollo capitalista como la evoluci\u00f3n de la industria especializada y de las regiones urbanizadas del sector \u201cavanzado\u201d de Europa.\u201d Y agrega: \u201ceran necesarios los recursos de todo este universo econ\u00f3mico para abrir una brecha industrial en cualquier pa\u00eds del sector econ\u00f3micamente avanzado\u201d. V\u00e9ase En torno a los or\u00edgenes de la revoluci\u00f3n industrial. Siglo XXI, Argentina, 1971, p\u00e1g. 105.<\/p>\n<p>6- .- \u201cLa raz\u00f3n por la cual la revoluci\u00f3n industrial comenz\u00f3 en Occidente fue que durante los 300 a\u00f1os anteriores se hab\u00eda concentrado all\u00ed capital monetario y oro en cantidades enormes como resultado de un saqueo sistem\u00e1tico del resto del mundo por medio de las conquistas y el comercio coloniales\u201d. Ernest Mandel, El capitalismo tard\u00edo, M\u00e9xico, Ediciones Era, 1972, p\u00e1g. 60. Datos como estos permiten entender por qu\u00e9 el desarrollo pudo emerger en ciertas regiones y econom\u00edas. El subdesarrollo reclama considerar econom\u00edas formalmente independientes (no colonias) y los procesos de reproducci\u00f3n de capital que gestan, en su integraci\u00f3n en el sistema mundial capitalista.<\/p>\n<p>7- .- Si en el siglo XVII es la industria del algod\u00f3n la que permite el despegue de la revoluci\u00f3n industrial en Inglaterra, a mediados del siglo XVIII es la producci\u00f3n de ferrocarriles el gran detonante para las industrias del hierro y del acero. V\u00e9ase de Eric Hobsbawm, En torno a los or\u00edgenes de la revoluci\u00f3n industrial, Siglo XXI, Argentina, 1971, cap. Tercero, pp. 89-114.<\/p>\n<p>8- .- Maurice Dobb se\u00f1ala que \u201cel invento no es un proceso aut\u00f3nomo, desligado del progreso de la inversi\u00f3n de capital, ni es posible separar a \u00e9ste de sus efectos sobre el desarrollo de la invenci\u00f3n que, a su vez, react\u00faa sobre el proceso de inversiones a trav\u00e9s de su influencia sobre la rentabilidad\u201d. En Estudios sobre el desarrollo del capitalismo, Siglo XXI Editores, Argentina, 1971, p\u00e1g. 343. En este sentido el descubrimiento de motor a vapor y su aplicaci\u00f3n es un parteaguas en los procesos que dar\u00e1n vida a la revoluci\u00f3n industrial. Dobb, Op. cit., pp. 308-309.<\/p>\n<p>9- .- Ruy Mauro Marini, Dial\u00e9ctica de la dependencia, Editorial Era, M\u00e9xico, 1973.<\/p>\n<p>10- .- R.M. Marini, Op. cit.<\/p>\n<p>11- .- \u201cEl intercambio de mercanc\u00edas producidas en condiciones de una productividad del trabajo m\u00e1s alta por mercanc\u00edas producidas en condiciones de productividad del trabajo m\u00e1s baja era un intercambio desigual; era un intercambio de menos por m\u00e1s horas de trabajo..\u201d, Ernest Mandel, El capitalismo tard\u00edo, Editorial Era, M\u00e9xico, 1972, p. 54.<\/p>\n<p>12- .- \u201cEl nacionalismo de la burgues\u00eda brit\u00e1nica (\u2026) fue agresivo: su prop\u00f3sito no era eliminar el atraso sino reforzar su propio progreso, conquistar el mundo\u201d. Hobsbawm, En torno a la revoluci\u00f3n industrial, op. cit., p\u00e1g. 98. (Subrayado JO).<\/p>\n<p>13- .- Entre los elementos que favorecieron la revoluci\u00f3n industrial en Inglaterra Hobsbawm se\u00f1ala necesario \u201creconsiderar la naturaleza y la importancia del mercantilismo brit\u00e1nico; es decir, la pol\u00edtica sistem\u00e1tica de expansi\u00f3n econ\u00f3mica belicista y colonialismo, y la no menos sistem\u00e1tica protecci\u00f3n de los industriales, comerciantes y armadores brit\u00e1nicos\u201d. A\u00f1ade que \u201cla presencia de una burgues\u00eda potente y din\u00e1mica en cuyo seno privaban los intereses manufactureros nacionales, fue decisivo\u201d. Y agrega \u201cpero parece tambi\u00e9n probable que la inclinaci\u00f3n de los gobiernos brit\u00e1nicos a colocar las ganancias comerciales y la conquista de nuevos mercados sobre toda otra consideraci\u00f3n haya ejercido un papel decisivo en la exclusi\u00f3n de rivales econ\u00f3micos en potencia\u2026\u201d. Hobsbawm, En torno a la revoluci\u00f3n industrial, Op. cit., pp. 305-306.<\/p>\n<p>14- .- Carlos Marx, El capital, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1973, t. I, pp. 469-470.<\/p>\n<p>15- .- R. M. Marini, \u201cLas razones del neodesarrollismo\u201d, Revista Mexicana de Sociolog\u00eda n\u00fam. extraordinario, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, M\u00e9xico, 1978, p\u00e1g. 70.<\/p>\n<p>16- .- Para el a\u00f1o 2000 las materias primas hab\u00edan perdido entre el 50 y el 60 por ciento del valor relativo que ten\u00edan frente a las manufacturas hasta la d\u00e9cada de 1920, con la excepci\u00f3n de carnes de res, madera y tabaco, que hab\u00edan mejorado. Jos\u00e9 Antonio Ocampo y Mar\u00eda Ang\u00e9lica Parra, \u201cLos t\u00e9rminos de intercambio de los productos b\u00e1sicos en el siglo XX\u201d, en Revista de la Cepal n\u00fam. 79, Santiago, abril de 2003. Otros autores encontraron una disminuci\u00f3n acumulada de un 75 % durante unos 140 a\u00f1os para los precios de bienes primarios, producci\u00f3n b\u00e1sica de las econom\u00edas dependientes, en tanto el \u00edndice acumulado de The Economist presenta una baja del 60.1% entre 1900-1904 y 1996-2000 para los precios de iguales bienes. V\u00e9ase de Astarita, Monopolio, imperialismo e intercambio desigual, Op. cit., p\u00e1g. 151-152.<\/p>\n<p>17- .-De acuerdo con Theotonio Dos Santos, en el periodo 1946-1968 hubo una salida de 15 mil millones de d\u00f3lares de Am\u00e9rica Latina a Estados Unidos en la forma de dividendos, intereses, etc., sobre inversiones de capital extranjero. En tanto el capital exportado por Estados Unido a Am\u00e9rica Latina ascendi\u00f3 s\u00f3lo a 5 mil 500 millones de d\u00f3lares. En Dos Santos, Econom\u00eda y cambio revolucionario en Am\u00e9rica Latina, Caracas, 1970, pp. 75-78, citado por Mandel, El capitalismo tard\u00edo, Op. cit., p\u00e1g. 66. En 2014 las entrada de Inversi\u00f3n Extranjera Directa (IED) en Am\u00e9rica Latina y el Caribe alcanz\u00f3 los 158 mil 803 millones de d\u00f3lares. Los beneficios obtenidos por las empresas transnacionales s\u00f3lo en ese a\u00f1o en la regi\u00f3n alcanzaron los 103 mil 877 millones de d\u00f3lares, considerado un a\u00f1o a la baja. Estas empresas suelen reinvertir alrededor del 50 por ciento de sus beneficios, por lo que extraen de la regi\u00f3n el otro 50 por ciento. V\u00e9ase Cepal, La inversi\u00f3n extranjera directa en Am\u00e9rica Latina y el Caribe 2015, Santiago, pp. 19-23. Por otra parte, la transferencia de parte de las ganancias a filiales permite a los capitales transnacionales reducir el pago de impuestos por beneficios, lo que incrementa el despojo de valores. V\u00e9ase de Orlando Caputo, La crisis de la econom\u00eda mundial y Am\u00e9rica Latina. Una nueva interpretaci\u00f3n de la crisis. Ponencia al D\u00e9cimo Encuentro de la Sociedad de Econom\u00eda Pol\u00edtica, SEPLA, UNAM, M\u00e9xico, 14-16 de octubre de 2015.<\/p>\n<p>18- .- Como lo plante\u00f3 Arghiri Emmanuel en su texto \u201cEl proletariado de los pa\u00edses privilegiados participa de la explotaci\u00f3n del tercer mundo\u201d, en Amin, Palloix, Emmanuel, Bettelheim, Imperialismo y comercio internacional. (El intercambio desigual), C\u00f3rdoba, Argentina, Cuadernos de Pasado y Presente n\u00fam. 24, julio 1971. Astarita atribuye err\u00f3neamente esta idea tambi\u00e9n a Marini cuando se\u00f1ala que \u201cla explicaci\u00f3n de Marini tiene una clara vinculaci\u00f3n con la idea de que los trabajadores de los pa\u00edses adelantados participan en la explotaci\u00f3n de los pa\u00edses atrasados\u201d. En Econom\u00eda Pol\u00edtica de la dependencia y el subdesarrollo. Tipo de cambio y renta agraria en la Argentina. Universidad Nacional de Quilmes Editorial, Argentina, 2010, p\u00e1g. 46.<\/p>\n<p>19- .- Muchas clases sociales y fracciones que viven de salarios, como proletarios o peque\u00f1a burgues\u00eda asalariada, perciben ingresos del consumo improductivo de las clases dominantes. Esto no las convierte en clases o fracciones que participan de la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>20- .- Astarita se\u00f1ala \u201cque no es necesaria una teor\u00eda de la acumulaci\u00f3n espec\u00edfica para los pa\u00edses dependientes, sino (s\u00f3lo JO) estudiar c\u00f3mo se particularizan las tendencias y leyes generales del capital\u201d. Econom\u00eda pol\u00edtica de la dependencia y el subdesarrollo. Tipo de cambio y renta agraria en la Argentina. Op. cit., p\u00e1g. 11.<\/p>\n<p>21- .- El tema lo hemos desarrollado extensamente en \u201cFundamentos de la superexplotaci\u00f3n\u201d, en Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n n. 25, Buenos Aires, 1er semestre de 2014.<\/p>\n<p>22- .- V\u00e9ase Rolando Astarita, Monopolio, imperialismo\u2026Op. cit., p\u00e1g. 37<\/p>\n<p>23- .- Estos temas los desarrolla Marini en su art\u00edculo \u201cLas razones del neodesarrollismo\u201d, Op. cit.,<\/p>\n<p>24- .- Carlos Marx, El capital, t. II, Op. cit., cap. XX y XXI, pp. 350-465.<\/p>\n<p>25- .- Roman Rodolsky, G\u00e9nesis y estructura de El capital de Marx, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1978, pp. 501-502.<\/p>\n<p>26- .- Carlos Marx, El capital,., tomo III, op. cit., p\u00e1g. 254.<\/p>\n<p>27- .- Henry Grossman se\u00f1ala al respcto: \u201cLos neoarmonicistas idealizan el estado de equilibrio (\u2026) -confundiendo el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n con los fen\u00f3menos a investigar \u2013cre\u00edan deducir del esquema de equilibrio la tendencia al equilibrio del capitalismo\u201d, citado por Roman Rodolsky, G\u00e9nesis y estructura de El capital de Marx. Op. cit., p\u00e1g. 498.<\/p>\n<p>28- .- C. Marx, El capital, tomo III, Op. cit., p\u00e1g. 243.<\/p>\n<p>29- .- R. Rodolsky, op. cit., p\u00e1g. 505.<\/p>\n<p>30- .- Esto pone l\u00edmites a juicios que sostienen para Am\u00e9rica Latina que \u201clos salarios bajos, la superexplotaci\u00f3n y el ej\u00e9rcito industrial de reserva no constituyen en s\u00ed mismos obst\u00e1culos para la acumulaci\u00f3n capitalista (\u2026) sino m\u00e1s bien todo lo contrario. Es que en la medida en que los salarios son bajos, la plusval\u00eda puede ser alta, y si los capitalistas reinvierten una parte importante de la misma en ampliar su capital, habr\u00e1 crecimiento de las fuerzas productivas y, por lo tanto, de la oferta y la demanda correspondientes.\u201d Y poniendo de manifiesto la meta que orienta estaos juicios se se\u00f1ala que \u201ceste fen\u00f3meno se ha dado en el capitalismo central\u201d. V\u00e9ase, Astarita, Econom\u00eda pol\u00edtica de la dependencia y el subdesarrollo, Op. cit., p\u00e1g.56. Subrayados en original. Astarita se\u00f1ala que lo que el capitalismo industrial hizo en los siglos XVIII y XIX, en Am\u00e9rica Latina se podr\u00eda hacer en el siglo XXI. Adem\u00e1s los problemas de realizaci\u00f3n y de desproporcionalidad entre sectores en el capitalismo dependiente quedan minimizados. S\u00f3lo cabe preguntarse, si es tan simple la soluci\u00f3n \u00bfpor qu\u00e9 los capitales de la regi\u00f3n no lo han hecho? \u00bfPor qu\u00e9 insisten en buscar mercados exteriores y en adquirir equipos y maquinarias en el capitalismo desarrollado?<\/p>\n<p>31- .- Nota de El Financiero, M\u00e9xico, en <a href=\"http:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/empresas\/produccion-y-exportacion-de-autos-en-Mexico-rompen-records-en-2014-htlm\/\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/empresas\/produccion-y-exportacion-de-autos-en-Mexico-rompen-records-en-2014-htlm\/<\/a>. Consultado el 04 de diciembre de 2015.<\/p>\n<p>32- .- El esc\u00e1ndalo de la Wolkswagen en la segundo mitad de 2015 es un duro golpe para la credibilidad de la eficiencia productiva del capital alem\u00e1n en general.<\/p>\n<p>33- .- Andre Gunder Frank, Capitalismo y subdesarrollo en Am\u00e9rica Latina, Buenos Aires, Siglo XXI, 1970.<\/p>\n<p>34- .- Que se desarrolle plusval\u00eda relativa en algunos sectores no significa que sea esta la que defina los procesos de explotaci\u00f3n en la econom\u00eda dependiente. Como que se geste plusval\u00eda absoluta en el mundo desarrollado no es \u00e9sta la que define la explotaci\u00f3n en esas econom\u00edas. Astarita critica el se\u00f1alamiento de la imposibilidad de producci\u00f3n de plusval\u00eda relativa en el capitalismo dependiente, se\u00f1alado por otros autores. V\u00e9ase Econom\u00eda Pol\u00edtica de la dependencia y el subdesarrollo. Op. cit., p\u00e1g. 66.<\/p>\n<p>35- .- Para Astarita, por el contrario, \u201cla IED no impide que [el] capitalismo dependiente adquiera din\u00e1mica propia\u201d, por lo que es necesario volver a pensar \u201clos efectos que tiene la inversi\u00f3n extranjera directa (IED) en los pa\u00edses atrasados\u201d. En Econom\u00eda pol\u00edtica de la dependencia y el subdesarrollo\u201d Op. cit., p.58<\/p>\n<p>36- .- Para este punto nos apoyamos en Jaime Osorio, \u201cAm\u00e9rica Latina frente al espejo del desarrollo de Corea del Sur y China\u201d, M\u00e9xico, Problemas del desarrollo n\u00fam. 182, Instituto de Investigaciones Econ\u00f3micas (IIEc), UNAM, julio-septiembre 2015.<\/p>\n<p>37- .- Eric Toussaint, \u201cCorea del Sur: el milagro desenmascarado\u201d, OIKOS, n\u00fam. 22, Santiago, Escuela de Econom\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica Cardenal Ra\u00fal Silva Henr\u00edquez, segundo semestre 2006, p\u00e1g. 86.<\/p>\n<p>38- .- John Jairo Cu\u00e9llar Escobar, El desarrollo industrial en Corea del Sur (1960-2010). Elementos explicativos y de pol\u00edtica. Un contrapunto a la experiencia colombiana. Bogot\u00e1, Facultad de Ciencias Econ\u00f3micos, Universidad Nacional de Colombia, Tesis de grado, 2012.<\/p>\n<p>39- .- Eric Toussaint, \u201cCorea del Sur: el milagro desenmascarado\u201d, Op. cit., p\u00e1g. 93.<\/p>\n<p>40- .- Diez tesis sobre el nuevo desarrollismo, Sao Paulo, setiembre de 2010 (consultado el 19 de marzo de 2014), disponible en <a href=\"http:\/\/www.tenthesesondevelopmentalism.org\/theses_spanish.asp\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.tenthesesondevelopmentalism.org\/theses_spanish.asp<\/a><\/p>\n<p>41- .- V\u00e9ase de Jaime Osorio, \u201cEl marxismo latinoamericano y la dependencia\u201d, en Cuadernos Pol\u00edticos n. 39, M\u00e9xico, Editorial Era, enero-marzo de 1984.<\/p>\n<p>42- .- La expresi\u00f3n la utiliza Roberto Astarita. V\u00e9ase su libro Monopolio, imperialismo.. Op. cit., p\u00e1g. 102. Pero en su libro Econom\u00eda pol\u00edtica de la dependencia y el subdesarrollo, Universidad Nacional de Quilmes Editorial, Argentina, 2010, p\u00e1g. 61, se lo atribuye a Marini.<\/p>\n<p>43- Lo que deja abierta la puerta para criticar a todos los autores que se desee y se considere pertinente, incluido el propio Marini en sus trabajos previos, pero no dar por sentado que esto significa estar hablando de la TMD.<\/p>\n<p><strong><u>Bibliograf\u00eda<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Astarita, Rolando, Monopolio, imperialismo e intercambio desigual, Madrid, Maia Ediciones, 2009.<\/p>\n<p>Astarita, Rolando, Econom\u00eda Pol\u00edtica de la dependencia y el subdesarrollo. Tipo de cambio y renta agraria en la Argentina. Universidad Nacional de Quilmes Editorial, Argentina, 2010.<\/p>\n<p>Caputo, Orlando La crisis de la econom\u00eda mundial y Am\u00e9rica Latina. Una nueva interpretaci\u00f3n de la crisis. Ponencia al D\u00e9cimo Encuentro de la Sociedad de Econom\u00eda Pol\u00edtica, SEPLA, UNAM, M\u00e9xico, 14-16 de octubre de 2015.<\/p>\n<p>Cepal, La inversi\u00f3n extranjera directa en Am\u00e9rica Latina y el Caribe 2015, Santiago.<\/p>\n<p>Cu\u00e9llar Escobar, John Jairo, El desarrollo industrial en Corea del Sur (1960-2010). Elementos explicativos y de pol\u00edtica. Un contrapunto a la experiencia colombiana. Bogot\u00e1, Facultad de Ciencias Econ\u00f3micos, Universidad Nacional de Colombia, Tesis de grado, 2012.<\/p>\n<p>Diez tesis sobre el nuevo desarrollismo, Sao Paulo, septiembre de 2010 (consultado el 19 de marzo de 2014), disponible en <a href=\"http:\/\/www.tenthesesondevelopmentalism.org\/theses_spanish.asp\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.tenthesesondevelopmentalism.org\/theses_spanish.asp<\/a><\/p>\n<p>Dobb, Maurice, Estudios sobre el desarrollo del capitalismo, Siglo XXI Editores, Argentina, 1971.<\/p>\n<p>Dos Santos, Theotonio, Econom\u00eda y cambio revolucionario en Am\u00e9rica Latina, Caracas, 1979.<\/p>\n<p>El Financiero, M\u00e9xico, en <a href=\"http:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/empresas\/produccion-y-exportacion-de-autos-en-Mexico-rompen-records-en-2014-htlm\/\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/empresas\/produccion-y-exportacion-de-autos-en-Mexico-rompen-records-en-2014-htlm\/<\/a>. Consultado el 04 de diciembre de 2015.<\/p>\n<p>Emmanuel, Arghiri, \u201cEl proletariado de los pa\u00edses privilegiados participa de la explotaci\u00f3n del tercer mundo\u201d, en Am\u00edn, Palloix, Emmanuel, Bettelheim, Imperialismo y comercio internacional. (El intercambio desigual), C\u00f3rdoba, Argentina Cuadernos de Pasado y Presente n\u00fam. 24, julio 1971.<\/p>\n<p>Frank, Andre Gunder, Capitalismo y subdesarrollo en Am\u00e9rica Latina, Buenos Aires, Siglo XXI, 1970.<\/p>\n<p>Hobsbawm, Eric, En torno a los or\u00edgenes de la revoluci\u00f3n industrial. Siglo XXI, Argentina, 1971.<\/p>\n<p>Mandel, Ernest, El capitalismo tard\u00edo, M\u00e9xico, Ediciones Era, 1972.<\/p>\n<p>Marini, Ruy Mauro, Dial\u00e9ctica de la dependencia, Editorial Era, M\u00e9xico, 1973.<\/p>\n<p>Marini, Ruy Mauro, \u201cLas razones del neodesarrollismo\u201d, Revista Mexicana de Sociolog\u00eda n\u00fam. extraordinario, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n<p>Marx, Carlos, El capital, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, s\u00e9ptima reimpresi\u00f3n, 1973.<\/p>\n<p>Ocampo, Jos\u00e9 Antonio y Mar\u00eda Ang\u00e9lica Parra, \u201cLos t\u00e9rminos de intercambio de los productos b\u00e1sicos en el siglo XX\u201d, en Revista de la Cepal , n\u00fam. 79, Santiago, abril de 2003.<\/p>\n<p>Osorio, Jaime, \u201cEl marxismo latinoamericano y la dependencia\u201d, en Cuadernos Pol\u00edticos n. 39, M\u00e9xico, Editorial Era, enero-marzo de 1984.<\/p>\n<p>Osorio, Jaime, \u201cFundamentos de la superexplotaci\u00f3n\u201d, en Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n n. 25, Buenos Aires, 1er semestre de 2014.<\/p>\n<p>Osorio, Jaime \u201cAm\u00e9rica Latina frente al espejo del desarrollo de Corea del Sur y China\u201d, M\u00e9xico, Problemas del desarrollo n\u00fam. 182, Instituto de Investigaciones Econ\u00f3micas (IIEc), UNAM, julio-septiembre 2015.<\/p>\n<p>Rodolsky, Roman, G\u00e9nesis y estructura de El capital de Marx, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n<p>Toussaint, Eric, \u201cCorea del Sur: el milagro desenmascarado\u201d, OIKOS, n\u00fam. 22, Santiago, Escuela de Econom\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica Cardenal Ra\u00fal Silva Henr\u00edquez, segundo semestre 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente a la dificultad de ofrecer una respuesta sobre las particularidades del capitalismo en Am\u00e9rica Latina, el camino asumido por corrientes diversas en el seno del marxismo es considerarlo un capitalismo \u201cjoven\u201d, o \u201catrasado\u201d, teniendo como modelo el capitalismo industrial y desarrollado, con lo que acelerando su \u201cmadurez\u201d se considera contar con una soluci\u00f3n al atraso&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,6992],"class_list":["post-1721","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","tag-america-latina","tag-debates","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-rL","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1721"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1721\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1725,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1721\/revisions\/1725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}