{"id":17124,"date":"2021-03-02T17:30:17","date_gmt":"2021-03-02T16:30:17","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17124"},"modified":"2021-03-03T08:59:03","modified_gmt":"2021-03-03T07:59:03","slug":"marruecos-la-mayoria-de-las-veces-el-jefe-de-la-habitacion-nos-cierra-con-llave-en-el-tanger-subterraneo-del-mundo-clandestino-de-la-ropa-ghalia-kadiri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17124","title":{"rendered":"Marruecos &#8211; En el T\u00e1nger subterr\u00e1neo del mundo clandestino de la confecci\u00f3n. [Ghalia Kadiri]"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\"><b>\u00abLa mayor\u00eda de las veces, el jefe de la habitaci\u00f3n nos cierra con llave\u00bb<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>G. Kadiri, corresponsal en Casablanca <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/www.lemonde.fr\/\">Le Monde<\/a>, 1-3-2021 <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Traducci\u00f3n de Faustino Eguberri<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 2-3-2021<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">T\u00e1nger, una ma\u00f1ana temprana de invierno. Mientras el d\u00eda tarda en salir, una veintena de mujeres, sombras en la oscuridad, se presentan frente a un edificio residencial a\u00fan dormido. Avanzan en silencio, se dirigen hacia abajo y entran en una habitaci\u00f3n oscura y h\u00fameda. En el interior, un pu\u00f1ado de hombres est\u00e1n ocupados poniendo en marcha m\u00e1quinas de corte de tela. Sus ojos no cruzan los de las mujeres que llevan sus rostros ocultos por mascarillas blancas. Una tras otra, bajan al s\u00f3tano. Llegan a una bodega de unos cuarenta metros cuadrados reservada para la confecci\u00f3n de ropa. No hay ventana ni salida de emergencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lamia -se han cambiado los nombres-, una costurera de 36 a\u00f1os, se pone una blusa y comienza a montar varias prendas. \u00ab\u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 la colecci\u00f3n de verano en primicia! \u00ab, dice ir\u00f3nicamente. En las mesas repletas, entre las ya bulliciosas m\u00e1quinas de coser, hay camisetas, pantalones cortos y minifaldas etiquetadas con Zara, Bershka o Kiabi. \u00abLa mayor\u00eda de las veces, el jefe de la habitaci\u00f3n nos cierra con llave\u00bb, dice Lamia. Gracias a Dios, el otro d\u00eda nos salvamos. \u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este \u00abotro d\u00eda\u00bb fue el 8 de febrero, el lunes, cuando lluvias torrenciales cayeron sobre la ciudad y veintiocho trabajadores, incluidas diecinueve mujeres, murieron en un taller en medio de una zona de inundaci\u00f3n. Se ahogaron, atrapados en el s\u00f3tano donde trabajaban. \u00abEl agua tuvo el efecto de un tsunami, se sumergieron en pocos segundos\u00bb, resume Ahmed Ettalhi, presidente de la comisi\u00f3n de planificaci\u00f3n en el municipio de T\u00e1nger. Nada de esto estaba autorizado: ni la presencia de una bodega ni la de una unidad industrial. \u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Trabajadoras sin protecci\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el momento de la inundaci\u00f3n, Lamia y sus colegas dejaron su propio taller a tiempo, ubicado cerca. \u00abNos podr\u00eda haber pasado lo mismo\u00bb, susurra. \u201cAlgunas de las empleadas del taller afectado eran amigas m\u00edas\u201d. Como docenas de otras trabajadoras obligadas a evacuar los s\u00f3tanos del vecindario, Lamia se encontr\u00f3 frente al edificio afectado por el desastre. \u00abEscuchamos gritos, dice esta madre de tres hijos. Las obreras que hab\u00edan podido escapar se hab\u00edan refugiado en el techo y ped\u00edan ayuda a gritos. Las ambulancias llegaron demasiado tarde. \u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En T\u00e1nger, miles de trabajadores, en su mayor\u00eda mujeres, son empleados ilegalmente en talleres llamados hofra (\u00abfosos\u00bb, en \u00e1rabe), establecidos en los s\u00f3tanos y plantas bajas para hacer ropa para marcas extranjeras. Solo en Tanger hay centenares, tal vez m\u00e1s, como deplora el Sr. Ettalhi: \u00abEn 2016, abrimos una lista para trasladar f\u00e1bricas informales a \u00e1reas industriales. Recibimos 400 solicitudes. A\u00f1ada a eso las f\u00e1bricas que no quer\u00edan y las que llegaron despu\u00e9s. \u00a1Es enorme!\u201d \u00bfLa fuerza de estas estructuras? Su capacidad para responder a las fluctuaciones de la moda produciendo r\u00e1pidamente series limitadas. Los empleados perciben entre 180 y 230 euros mensuales, que es inferior al salario m\u00ednimo marroqu\u00ed (250 euros), todo ello sin cobertura ni normas de seguridad social.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ni totalmente clandestinos ni verdaderamente legales, estos talleres tienen un estatus h\u00edbrido. \u00abLas empresas existen, ya que est\u00e1n registradas en el registro mercantil, pero sus jefes declaran solo una peque\u00f1a parte de sus empleados y operan en lugares no reglamentarios\u00bb, dice Mustapha Ben Abdelghafour, vicepresidente de la C\u00e1mara de Comercio e Industria de T\u00e1nger. As\u00ed, el taller inundado fue presentado por primera vez como \u00abclandestino\u00bb por las autoridades, cuando en realidad, existe desde 2017 bajo el nombre de A &amp; M Confection. Su propietario, Adil Boullaili, fue puesto en prisi\u00f3n preventiva como parte de la investigaci\u00f3n abierta por homicidios y lesiones involuntarias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Marruecos, el sector textil representa m\u00e1s de una cuarta parte de los puestos de trabajo industriales. Inditex, la empresa matriz de la marca espa\u00f1ola de pr\u00eat-\u00e0-porter Zara, es el principal cliente. Seg\u00fan su Director General para Francia, Jean-Jacques Sala\u00fcn, el sistema de control de Inditex permite una \u00abtrazabilidad absoluta\u00bb. \u00abControlamos a todos nuestros proveedores, especialmente en Marruecos, donde nos dimos cuenta de que hab\u00eda falsificaciones de nuestros productos. Me parece poco probable que nuestros subcontratistas logren escapar de esta trazabilidad. Y puedo decirles que un taller, si no est\u00e1 referenciado y auditado, no puede ser parte de nuestra cadena de suministro. Estamos haciendo todo lo que est\u00e1 en nuestro poder para asegurar que tal tragedia no suceda nunca\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Ecosistema floreciente<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La ciudad de T\u00e1nger, a 14 km de la costa espa\u00f1ola, es el epicentro de este negocio tan particular, as\u00ed como un importante centro econ\u00f3mico vuelto hacia la Uni\u00f3n Europea. Pero este dinamismo esconde una pobre realidad social: una gran parte de la poblaci\u00f3n (1,2 millones de habitantes para toda la aglomeraci\u00f3n) todav\u00eda vive en la precariedad. El sector textil alimenta toda una econom\u00eda subterr\u00e1nea, en la que todos sue\u00f1an con establecer su propio negocio. As\u00ed, Adil Boullaili, el jefe del taller inundado, comenz\u00f3 en un grupo de prendas de vestir. \u201cTrabaj\u00f3 con nosotros como trabajador, luego como jefe de cadena, antes de establecer su negocio \u00ab, dice Meriem Larini, gerente general del grupo textil Larinor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la \u00faltima d\u00e9cada, un ecosistema floreciente ha permitido a obreros ambiciosos crear mini unidades de confecci\u00f3n. Los proveedores de maquinaria les otorgan cr\u00e9ditos directos. Esto les permite alquilar un local y gestionar, mediante el uso de la corrupci\u00f3n, escapar a los controles. \u00abNo es dif\u00edcil montar un taller en una bodega\u00bb, confirma un industrial marroqu\u00ed. \u201cTodo lo que necesitas hacer es tener una instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica y con qu\u00e9 sobornar a las autoridades. Luego la gente llama a tu puerta para pedir trabajo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para entender de d\u00f3nde vienen los clientes de estas peque\u00f1as estructuras de prendas de vestir, se debe salir del centro de T\u00e1nger y llegar a la zona industrial de Gzenaya. Lejos de las bodegas, las f\u00e1bricas instaladas aqu\u00ed tienen todo tipo de etiquetas y certificaciones eco-responsables que las convierten en modelos \u00e9ticos. \u00abHemos invertido mucho dinero para cumplir con los criterios de responsabilidad social requeridos por los clientes\u00bb, dice Larini, cuyo grupo trabaja para las principales marcas internacionales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Despu\u00e9s de ser puestas en el punto de mira por las malas condiciones de trabajo en sus proveedores, particularmente en Asia, muchas marcas han cambiado su estrategia para preservar su imagen. \u00abAuditor\u00edas y controles espor\u00e1dicos son realizados por un equipo del grupo Inditex, que opera constantemente en las f\u00e1bricas de T\u00e1nger. Es imposible escapar a ello. Se prev\u00e9n sanciones en caso de incumplimiento de las normas\u00bb, asegura Meriem Larini. El grupo espa\u00f1ol incluso ha adoptado un sistema de auditor\u00eda interna para monitorear mejor las pr\u00e1cticas de sus subcontratistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>\u201cEslab\u00f3n d\u00e9bil\u201d<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero mejorar las instalaciones es caro para los industriales locales, especialmente frente a la competencia de los pa\u00edses asi\u00e1ticos y Turqu\u00eda. As\u00ed, para preservar sus m\u00e1rgenes y aumentar su capacidad de producci\u00f3n, las grandes f\u00e1bricas marroqu\u00edes subcontratan parte de sus pedidos a unidades instaladas en las bodegas de T\u00e1nger. \u00abLas bodegas son solo el eslab\u00f3n d\u00e9bil en un sistema administrado por el lobby de los propietarios de f\u00e1bricas marroqu\u00edes. \u00a1Ellos son los que animan a los trabajadores a crear talleres subterr\u00e1neos! \u00ab, denuncia Abdellah El Fergui, Presidente de la Confederaci\u00f3n Marroqu\u00ed de Muy Peque\u00f1as y Peque\u00f1as y Medianas Empresas. En todo el pa\u00eds, la existencia de tales lugares es un secreto a voces. \u00abCada f\u00e1brica se apoya en tres o cuatro peque\u00f1os subcontratistas que, a su vez, violan las normas de seguridad, y de ah\u00ed la tragedia de la inundaci\u00f3n\u00bb, admite el Sr. Ben Abdelghafour.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed es como, desde 2010, Karima, una costurera de 52 a\u00f1os, se ha encontrado haciendo camisetas de marca en una bodega de la ciudad. Un trabajo agotador: nueve horas al d\u00eda, cinco d\u00edas a la semana, por 200 euros al mes. \u00abDesde que he ido cogiendo a\u00f1os, me duele la espalda y ya no veo muy bien. As\u00ed que mi salario ha disminuido \u00ab, dice esta mujer de un pueblo en el Alto Atlas. Como miles de compatriotas del mundo rural, Karima lleg\u00f3 a T\u00e1nger con su familia en 2005, en busca de trabajo. Mientras trabaja, su marido, que sufri\u00f3 un derrame cerebral hace unos a\u00f1os, permanece postrado en cama. \u00abEl d\u00eda que enferm\u00f3, me di cuenta de que no ten\u00edamos protecci\u00f3n social\u201d. Este doloroso recuerdo hace que las l\u00e1grimas aparezcan en sus ojos. \u00abS\u00e9 que estamos en peligro: polvo, enfermedades cr\u00f3nicas, accidentes, a veces&#8230; Mi primo perdi\u00f3 la mano, arrancado por una m\u00e1quina, porque no proporcionan los guantes protectores. Pero, al menos, tenemos un trabajo\u201d. En 2018, el pa\u00eds hab\u00eda registrado 50.000 accidentes laborales que causaron 756 muertes, seg\u00fan el Consejo Econ\u00f3mico, Social y Mediombiental de Marruecos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Queda por ver c\u00f3mo estas bodegas logran escapar de la visi\u00f3n de los patrocinadores, marcas de renombre internacional. Explicaci\u00f3n de un gerente de f\u00e1brica en Casablanca: \u00abEstas marcas realizan auditor\u00edas para controlar la responsabilidad social de las empresas con las que tratan, pero no la fase de producci\u00f3n. \u00a1Ah\u00ed est\u00e1 el defecto! Las marcas se est\u00e1n dando una buena conciencia en Europa, y aqu\u00ed cierran los ojos. \u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Amortiguador social<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La mayor\u00eda de patronos marroqu\u00edes del textil se niegan a expresarse. \u00abLas marcas ejercen tal presi\u00f3n de precios que es imposible ser competitivo sin bodegas\u00bb, murmura un ex actor importante en el sector. Nos dan su precio y si nos negamos, van a otro lugar, a Turqu\u00eda o Etiop\u00eda. Por parte de la Asociaci\u00f3n Marroqu\u00ed de Industrias Textiles y de la Confecci\u00f3n (Amith), se utiliza un lenguaje estereotipado. \u00abNunca hemos o\u00eddo hablar de este tipo de subcontrataci\u00f3n\u00bb, se content\u00f3 con declarar a Le Monde su presidente, Mohammed Boubouh. Desde la tragedia del 8 de febrero, esta poderosa asociaci\u00f3n profesional est\u00e1 se\u00f1alada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Rodolphe Pedro, propietario en Casablanca de una planta ecol\u00f3gica de lavado y te\u00f1ido preocupada por combatir las pr\u00e1cticas ilegales, considera esencial cambiar las mentalidades: \u00abMarruecos tiene un verdadero saber hacer y una proximidad geogr\u00e1fica ventajosa, pero depende de nuestras pol\u00edticas, incluida Amith, ponerlas en valor. Si tuvi\u00e9ramos una pol\u00edtica fuerte que nos permitiera vender las bazas que tiene Marruecos, las marcas ya no podr\u00edan imponer precios tan bajos. \u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En T\u00e1nger, una activista feminista est\u00e1 librando una guerra contra los talleres subterr\u00e1neos: Souad Chentouf. Miembro de la asociaci\u00f3n Actuemos con las mujeres, se dirige a las autoridades locales, al Ministerio de Trabajo, al Estado, Amith, marcas, propietarios de f\u00e1bricas&#8230; En su opini\u00f3n, todos deben \u00abresponder de sus acciones y sus negligencias\u00bb. Una semana despu\u00e9s de la tragedia, intent\u00f3 organizar una sentada de protesta, pero las autoridades le pidieron que la pospusiera. \u00abTienen miedo de las repercusiones\u00bb, analiza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si las autoridades p\u00fablicas han tolerado esta econom\u00eda sumergida durante tanto tiempo, tambi\u00e9n es porque es un importante amortiguador social. Cerrar las bodegas ser\u00eda como dejar a miles de personas sin trabajo. Ahmed Ettalhi, electo de T\u00e1nger, suspira: \u00abSi todos los lugares no reglamentarios de T\u00e1nger fueran destruidos, el 60% de la ciudad estar\u00eda por los suelos. No tenemos los medios para combatir este fen\u00f3meno estructural. Cada semana hay por tanto trabajadoras que se presentan ante la puerta del s\u00f3tano. Al d\u00eda siguiente de la inundaci\u00f3n del 8 de febrero, Lamia regres\u00f3 a trabajar a su bodega. Es peligroso, ella es consciente de ello, pero no ten\u00eda otra opci\u00f3n.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La muerte de veintiocho personas a principios de febrero en un taller textil en Marruecos puso de relieve estos s\u00f3tanos m\u00e1s o menos clandestinos, en los que miles de empleados, en su mayor\u00eda mujeres, fabrican ropa.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":17123,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[53888,14037],"tags":[703605737,703604892,703605437,703605739,703605738,703604964,703605035,703605122,703605740,329774],"class_list":{"0":"post-17124","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-marruecos","8":"category-mujeres","9":"tag-confeccion","10":"tag-feminismo","11":"tag-feminista","12":"tag-precariedad","13":"tag-ropa","14":"tag-salarios","15":"tag-salud","16":"tag-seguridad-social","17":"tag-tanger","18":"tag-textil","20":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Marruecos0203-2050223792-1614702337859.jpg?fit=1020%2C506&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-4sc","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17124"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17124\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17132,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17124\/revisions\/17132"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17123"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}