{"id":17014,"date":"2021-02-26T22:07:16","date_gmt":"2021-02-26T21:07:16","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17014"},"modified":"2021-02-26T22:07:16","modified_gmt":"2021-02-26T21:07:16","slug":"crisis-global-la-ideologia-del-miedo-el-control-privado-de-las-vacunas-y-la-sindemia-de-covid-19-daniel-gatti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17014","title":{"rendered":"Crisis global &#8211; La ideolog\u00eda del miedo. El control privado de las vacunas y la sindemia de covid-19. [Daniel Gatti]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Albert Bourla, CEO de Pfizer, en la bolsa de valores de Nueva York, en 2019. Foto: Afp, Drew Angerer<\/h5>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>En un mundo aquejado por la b\u00fasqueda del beneficio, las pandemias amenazan con hacerse interminables. La incertidumbre dificulta pensar en salidas a la crisis global.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 26-2-2021\u00a0 <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 26-2-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La historia la cuenta el diario italiano Il Manifesto en una muy breve cr\u00f3nica. Transcurre en el municipio de Ascoli Piceno, en la regi\u00f3n italiana de Las Marcas. All\u00ed, a las puertas de una planta del laboratorio Pfizer, representantes de centros sociales de la zona se plantaron con carteles reclamando la expropiaci\u00f3n por el Estado de las vacunas contra el covid-19. Protestaban contra la mercantilizaci\u00f3n de la salud, contra la impunidad con que se mueven las transnacionales, en general, y las del sector farmac\u00e9utico, en particular, especialmente durante las crisis sanitarias, muy especialmente en esta crisis sanitaria. Un sindicato los apoyaba. No todos, s\u00f3lo el de la secci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n General Italiana del Trabajo, la confederaci\u00f3n obrera mayoritaria, que muchos a\u00f1os atr\u00e1s era considerada la central \u00abdel Partido Comunista\u00bb. El sindicato reclamaba, adem\u00e1s, contra los despidos directos e indirectos en esa f\u00e1brica a pesar de que las ganancias globales de la Pfizer en estos meses han crecido a mayor ritmo que la propia pandemia, que Ascoli era considerado tradicionalmente por la propia megaempresa como uno de sus \u00abpolos m\u00e1s productivos\u00bb en Europa y que la producci\u00f3n en la usina de Las Marcas no hab\u00eda ca\u00eddo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Ascoli no se fabrican vacunas, pero s\u00ed antivirales que se utilizan en el tratamiento del covid-19. La planta italiana tuvo su mayor gloria cuando abastec\u00eda a casi toda Europa de Viagra y del antidepresivo Xanax. Una met\u00e1fora perfecta de Las Marcas, una provincia bipolar que se mueve alternativamente entre la euforia y la depre, apunta Il Manifesto. Hoy tira francamente a la depre, y tambi\u00e9n a la resignaci\u00f3n, que domina hasta a los propios trabajadores de la f\u00e1brica de Pfizer. Perdieron 500 compa\u00f1eros en poco tiempo, ellos deber\u00e1n trabajar m\u00e1s para suplirlos y, mientras, los ingresos de sus patrones globales aumentaron. Pero las protestas vienen sobre todo de fuera, de unos grupos de j\u00f3venes que plantean cosas medio locas, como que la salud no puede ser un territorio de lucro como cualquier otro. A Pfizer le resulta hoy mucho m\u00e1s rentable deslocalizar: le sobra gente. Algunos de los sindicatos lo entienden. \u00abSon las reglas del mercado\u00bb, dijeron los directivos de la empresa cuando algunos periodistas les preguntaron por qu\u00e9 desped\u00edan en Ascoli. Y lo mismo dijeron cuando les preguntaron por qu\u00e9 consideraban tan disparatado que esa gente de los centros sociales que manifestaba en las afueras de su f\u00e1brica planteara que en tiempos de pandemia una vacuna que podr\u00eda curar deber\u00eda ser considerada un bien social y que las patentes de Pfizer, de Astrazeneca, de Moderna, de las empresas todas, sobre esos productos, deber\u00edan ser suspendidas, expropiadas por los Estados. Que si es cuesti\u00f3n de leyes, las leyes se cambian.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero \u00bfen qu\u00e9 mundo vivimos? \u00bfC\u00f3mo se puede pensar as\u00ed?, razonaron los ejecutivos. \u00bfQu\u00e9 empresa invertir\u00eda en innovaci\u00f3n y en tecnolog\u00eda si no pudiera tener una buena y justa ganancia? Si ese es el motor que mueve el mundo. Los de los centros sociales planteaban, en cambio, que c\u00f3mo era posible que se naturalizara a tal punto el descaro, dec\u00edan que no se pod\u00eda desligar los despidos en Ascoli de las ganancias exorbitantes de la Pfizer, que la l\u00f3gica en un caso y en otro era la misma aunque a primera vista no lo pareciera: \u00abQue las vacunas deben pagarse y que los trabajadores, si son in\u00fatiles, deben quedar por el camino\u00bb, resumi\u00f3 Il Manifesto. Dec\u00edan que se trata de cambiar esa l\u00f3gica. Y escrib\u00edan en un volante que las vacunas son hoy \u00abun campo de batalla pol\u00edtico\u00bb, y que quienes las poseen \u00abtienen una influencia directa sobre el conjunto de la producci\u00f3n econ\u00f3mica y la reproducci\u00f3n social\u00bb y fijan reglas ante las cuales los Estados son impotentes, entre otras cosas, porque quienes los manejan, en casi todo el mundo, son quienes han creado las actuales reglas del juego y est\u00e1n muy lejos de querer modificarlas. Que es muy com\u00fan que las mismas personas \u2013o sus amigos, o sus parientes, o sus colegas, o sus socios en el pa\u00eds y en el exterior\u2013 est\u00e9n de ambos lados del mostrador. El viejo sistema de las puertas giratorias.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y dec\u00edan tambi\u00e9n los de los centros sociales que c\u00f3mo no va a influir la ideolog\u00eda en el manejo de las vacunas, y de la pandemia, y de las salidas a la pandemia, y de la entrada al nuevo mundo pospand\u00e9mico. Que la naturalizaci\u00f3n de unas reglas del juego nada tiene de natural, y todo de construcci\u00f3n cultural, de construcci\u00f3n pol\u00edtica. En fin, de ideolog\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abPor ahora la vacuna no ha hecho mucho m\u00e1s que desnudarnos\u00bb, escribe en su blog Ch\u00e1chara el escritor y periodista argentino Mart\u00edn Caparr\u00f3s. \u00abHac\u00eda mucho que nada mostraba con tanta claridad c\u00f3mo est\u00e1 organizado \u2013dividido\u2013 el mundo en que vivimos. Las cifras son brutales: al 7 de febrero se hab\u00edan aplicado 131 millones de dosis: 113 millones en Estados Unidos, China, Europa, Inglaterra, Israel y los Emiratos \u00c1rabes; 18 millones en todos los dem\u00e1s. Unos pa\u00edses que re\u00fanen 2.200 millones de habitantes, el 28 por ciento de la poblaci\u00f3n del mundo, se hab\u00edan dado el 86 por ciento de las vacunas. O, si descontamos a China y concentramos: el 10 por ciento de la poblaci\u00f3n del mundo se aplic\u00f3 el 60 por ciento de las vacunas.\u00bb Y, si hablamos de muertos por la pandemia, es Am\u00e9rica Latina la que los pone proporcionalmente mucho m\u00e1s que el resto: una cuarta parte del total de fallecidos, con 8 por ciento de la poblaci\u00f3n del planeta.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El mi\u00e9rcoles 24, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) y Unicef informaban que Ghana estaba recibiendo las primeras dosis de vacunas gratuitas entregadas en el marco del programa multilateral Covax, previsto para los pa\u00edses de ingresos bajos y medios. Seguir\u00e1n otros pa\u00edses africanos y latinoamericanos, incluido Uruguay. Pero en total este a\u00f1o Covax no podr\u00e1 ir m\u00e1s all\u00e1 de las 2.000 millones de dosis, que dar\u00e1n para unos 1.000 millones de personas. Una enormidad quedar\u00e1 sin vacunar. Hay pa\u00edses, sobre todo africanos, muchos asi\u00e1ticos, algunos latinoamericanos, que no podr\u00e1n pagar ni un centavo por hacerse de los frasquitos presentados como milagrosos. Si nada cambia, deber\u00e1n esperar hasta 2022, tal vez hasta 2023 para que les lleguen las dosis v\u00eda Covax. Canad\u00e1, mientras tanto, reserv\u00f3 una canasta de vacunas que da para inocular a entre cinco y nueve veces a toda su poblaci\u00f3n, seg\u00fan la fuente que se tome: la agencia Bloomberg habla de cinco, el inmun\u00f3logo irland\u00e9s Luke O\u2019Neill, de nueve. Por los mismos andariveles juegan Estados Unidos, Reino Unido y la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En \u00c1frica no se sabe ni de cerca cu\u00e1ntos enfermos de covid-19 hay, como no se saben tantas otras cosas. Las cifras oficiales est\u00e1n absolutamente por debajo de la realidad, porque los test que se realizan son muy pocos. Pero s\u00ed se sab\u00eda que hasta mediados de enero s\u00f3lo se hab\u00eda vacunado a 7.000 de sus m\u00e1s de 1.200 millones de habitantes. Organismos internacionales calcularon en 2017 que una cuarta parte de los enfermos por diversas dolencias en el planeta se concentran en ese continente, recordaron las periodistas S\u00e9verine Charon y Laurence Soustras en la edici\u00f3n de diciembre del mensuario franc\u00e9s Le Monde Diplomatique. Son pacientes de enfermedades que en otros lares se curan m\u00e1s o menos f\u00e1cilmente y de las que los ricos no mueren, tampoco en la propia \u00c1frica. De esas enfermedades seguir\u00e1n muriendo probablemente los africanos pobres, es decir, buena parte de la poblaci\u00f3n del continente, cuando el covid-19 pase, porque importa poco a los laboratorios destinar dinero a intentar curarlas. \u00c1frica representa apenas el 2 por ciento del gasto sanitario mundial, que en 2015 se estimaba en cerca de 10 billones de d\u00f3lares anuales (El Pa\u00eds de Madrid, 4-VI-19). En muchos de los pa\u00edses de lo que alguna vez se llam\u00f3 tercer mundo, \u00ablas vacunas se devoran los presupuestos de salud para que, una vez que pase la tormenta, hospitales y quir\u00f3fanos queden igual de maltrechos [que] como estaban antes\u00bb, apunta en la revista argentina Mu la psic\u00f3loga y feminista boliviana Mar\u00eda Galindo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">India, Sud\u00e1frica, Pakist\u00e1n, Mozambique y la ex-Suazilandia plantearon a fines del a\u00f1o pasado en la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio que los fabricantes de las vacunas renunciaran por un tiempo a sus patentes de propiedad intelectual. Por un tiempo \u2013insistieron, remarcaron\u2013, hasta que lo m\u00e1s grave de la pandemia pase. Despu\u00e9s, podr\u00e1n seguir haciendo sus negocios as usual. Pero no hubo caso (v\u00e9ase \u00abMilitar la patente\u00bb, Brecha, 15-I-21). Se opusieron fundamentalmente los pa\u00edses centrales, que salieron en defensa de \u00absus\u00bb empresas a pesar de ser ellos mismos rehenes de esas transnacionales (ah\u00ed est\u00e1n los retrasos, las promesas incumplidas, los precios al alza), a las que adem\u00e1s financiaron chichamente para que pudieran producir sus f\u00e1rmacos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Un informe de BBC Mundo, difundido el 15 de diciembre, a partir de un trabajo de la empresa de an\u00e1lisis de datos cient\u00edficos Airfinity, se\u00f1ala que hasta esa fecha los gobiernos llevaban invertidos 8.600 millones de d\u00f3lares en la b\u00fasqueda y el desarrollo de vacunas y que otros 1.900 millones hab\u00edan provenido de organizaciones sin fines de lucro. La inversi\u00f3n propia de las empresas se hab\u00eda limitado a 3.400 millones, pero la plata de los Estados, en vez de ir prioritariamente hacia los laboratorios p\u00fablicos, fue para los privados. \u00abS\u00f3lo cuando los gobiernos y las agencias intervinieron con promesas de financiaci\u00f3n [las grandes farmac\u00e9uticas] se pusieron a trabajar\u00bb, se\u00f1al\u00f3 el medio brit\u00e1nico. Hasta entonces no ve\u00edan el negocio. Ahora s\u00ed lo ven, sobre todo a futuro: pocas inversiones propias y, cuando el covid-19 se cronifique y puedan volver al mercado normalmente, vender\u00e1n s\u00f3lo al que pague lo que ellas exijan.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras tanto, alguna que otra condicioncita impusieron a sus compradores. M\u00e1s a\u00fan a los que menos pueden pagar pero tienen menor capacidad de negociaci\u00f3n y presi\u00f3n. Pfizer ha destacado por su voracidad. Brecha revel\u00f3 el mes pasado que la transnacional estadounidense les reclam\u00f3 a los pa\u00edses latinoamericanos con los que negoci\u00f3 que pusieran activos soberanos \u2013sedes diplom\u00e1ticas, bases militares y reservas en el exterior, entre otros\u2013 como garant\u00eda ante eventuales causas legales (v\u00e9ase \u00abLeoninas\u00bb, Brecha, 29-I-21). A Per\u00fa le pidi\u00f3 renunciar a su inmunidad soberana en materia jur\u00eddica y eximir a la empresa de responsabilidad ante posibles efectos adversos y retrasos en las entregas. Argentina no acept\u00f3 las vacunas en esas condiciones. Tampoco Brasil (demasiado es demasiado hasta para Jair Bolsonaro). De acuerdo con un art\u00edculo publicado esta semana por el Bureau of Investigative Journalism y la asociaci\u00f3n peruana Ojo P\u00fablico, un cuarto pa\u00eds de la regi\u00f3n, no mencionado \u00abporque sigue negociando\u00bb, manifest\u00f3, al parecer, reticencias a algunas cl\u00e1usulas. Pfizer ya tiene acuerdos de suministro con nueve pa\u00edses de esta regi\u00f3n: Chile, Colombia, Costa Rica, Rep\u00fablica Dominicana, Ecuador, M\u00e9xico, Panam\u00e1, Per\u00fa. Y Uruguay. Los t\u00e9rminos de esos acuerdos son confidenciales. As\u00ed es con los acuerdos con las transnacionales. Ll\u00e1mense Pfizer o UPM. Y as\u00ed es con muchos gobiernos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El inmun\u00f3logo irland\u00e9s O\u2019Neill les dijo a los pa\u00edses ricos que era de su propio inter\u00e9s donar sus sobrantes de vacunas a los m\u00e1s pobres. No acepten suspender ninguna patente. No. Hagan como Bill Gates, como Elon Musk: sean fil\u00e1ntropos, donen algo de lo mucho que les sobre. Esa es la condici\u00f3n, afirm\u00f3, para que ustedes mismos, se\u00f1ores ricos de los pa\u00edses ricos, puedan en relativamente poco tiempo recuperar su libertad de viajar para hacer negocios o turistear, de volver a salir, de volver a vivir la vida, porque los pobres del mundo seguir\u00e1n migrando aunque les pongan mil vallas, les levanten mil muros o los traten de aventar con ca\u00f1oneras en el Mediterr\u00e1neo o en otras aguas. Y si no se vacunan, los contaminar\u00e1n. Y ustedes volver\u00e1n a necesitar que los ciudadanos de los pa\u00edses \u00abde afuera\u00bb de su cortina de dinero los visiten, que vayan a trabajar a sus pa\u00edses, que hagan hijos en sus pa\u00edses para que la poblaci\u00f3n crezca. Cual Jos\u00e9 Mujica a los empresarios yoruguas (no sean nabos, mijos, denles algunas migajas a sus trabajadores, as\u00ed pueden seguir ganando sin que los molesten), O\u2019Neill les dijo a los pa\u00edses ricos: piensen en ustedes y ver\u00e1n que es buen negocio la filantrop\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero parece que ni con eso la gula vacun\u00edstica encontrar\u00e1 un coto, porque no se avizora por el momento reacci\u00f3n alguna en esa direcci\u00f3n. En enero, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue bastante m\u00e1s duro que su colega europeo (ambos son inmun\u00f3logos) al denunciar la voracidad de los pa\u00edses ricos. Habl\u00f3 de \u00abnacionalismo de las vacunas\u00bb y lo calific\u00f3 como \u00abmoralmente indefendible, epidemiol\u00f3gicamente negativo y cl\u00ednicamente contraproducente\u00bb. Y se meti\u00f3 un poquito m\u00e1s con el sistema que genera ese tipo peculiar de \u00abnacionalismo\u00bb. Se refiri\u00f3, por ejemplo, expl\u00edcitamente a los \u00abmecanismos de mercado\u00bb. Dijo que son \u00abinsuficientes para conseguir la meta de detener la pandemia logrando inmunidad de reba\u00f1o con vacunas\u00bb y defendi\u00f3 el papel de la sanidad p\u00fablica, la necesidad de reforzarla, y se refiri\u00f3 a la decadencia en que se encontraba incluso en el primer mundo como consecuencia de recortes y ni que hablar en el resto del planeta. \u00abTengo que ser franco: el mundo est\u00e1 al borde de un catastr\u00f3fico fracaso moral, y el precio de este fracaso se pagar\u00e1 con vidas y medios de subsistencia en los pa\u00edses m\u00e1s pobres\u00bb, clam\u00f3 igualmente el jefe de la OMS.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero es de apostar que no habr\u00e1 colas para seguir de manera estable los consejos del bueno de Tedros. Es cierto que en los primeros meses de la pandemia hubo amagos de que el Estado retornaba \u2013buenamente\u2013 por sus fueros tras d\u00e9cadas de neoliberalismo. Se habl\u00f3 de neokeynesianismo y asom\u00f3 alguna lucecita de que se pudiera estar perge\u00f1ando alguna salida que no nos retrotrajera a lo de antes. Y es cierto que muchos pa\u00edses \u2013no Uruguay, precisamente\u2013 invirtieron lo que nunca en ayudas sociales. Estados Unidos se sali\u00f3 de las cuadraturas del credo y el muy liberal de Donald Trump hasta forz\u00f3 a la General Motors a fabricar respiradores para los pacientes con covid-19 que comenzaban a morir por trojas en los CTI mientras la megaempresa retaceaba los aparatos. Pero sucede as\u00ed en las crisis: parece que un cambio radical se dibuja casi que a la vuelta de la esquina, pero luego se vuelve al casillero de partida, porque \u00ablos reflejos de clase, los intereses de quienes detentan el poder en la mayor\u00eda de los pa\u00edses, en las transnacionales, pueden mucho m\u00e1s que los ef\u00edmeros respingos de los momentos m\u00e1s duros\u00bb, se dijo en Ascoli. Y aunque las \u00abcondiciones objetivas sobran\u00bb para un cambio radical, las subjetivas sufren una anemia profunda y porfiada.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por el medio, adem\u00e1s, pas\u00f3 el miedo. Pasa el miedo. La contracara del retorno por sus fueros de la defensa de lo p\u00fablico es el reforzamiento de los controles, de los mecanismos de represi\u00f3n: que la urgencia securitaria se haya incluso adelantado a la urgencia sanitaria. \u00abA primera vista hay como una paradoja: la primera respuesta de los Estados a la crisis sanitaria es securitaria\u00bb, escrib\u00eda all\u00e1 por los primeros tiempos pand\u00e9micos, en la edici\u00f3n de mayo de Le Monde Diplomatique, el investigador franc\u00e9s F\u00e9lix Tr\u00e9guer. \u00abIncapaces por el momento de oponer un tratamiento al virus, mal equipados en camas de reanimaci\u00f3n, en test de rastreo y en mascarillas de protecci\u00f3n, es a su propia poblaci\u00f3n a la que los gobiernos erigen como una amenaza. Pero la paradoja es s\u00f3lo aparente. A trav\u00e9s de los siglos, las epidemias marcan episodios privilegiados en la transformaci\u00f3n y la amplificaci\u00f3n del poder del Estado y la generalizaci\u00f3n de nuevas pr\u00e1cticas policiales, como el fichaje de las poblaciones.\u00bb Y ah\u00ed vemos a las grandes tecnol\u00f3gicas como Google, como Facebook, como Amazon, como Tesla, estableciendo acuerdos con las farmac\u00e9uticas \u2013ambos est\u00e1n entre los sectores m\u00e1s ganadores de esta crisis\u2013 y con los Estados, supuestamente por buenas causas. Da para temer en estos tiempos de exacerbaci\u00f3n del \u00abcapitalismo de vigilancia\u00bb (v\u00e9ase \u00abOrwellianas\u00bb, Brecha, 16-I-21), pero eso tambi\u00e9n lo naturalizamos y ponemos el acento en lo bueno de los avances tecnol\u00f3gicos. \u00abPreferimos no ver lo otro\u00bb, escrib\u00eda Caparr\u00f3s en su columna. Cuando el terremoto de Hait\u00ed de 2010, que mat\u00f3 a un cuarto de mill\u00f3n de personas, vimos con naturalidad desembarcar en la pobre isla a cientos y cientos de marines. En los informativos en bucle de los canales de televisi\u00f3n vimos decenas de veces la llegada de los aviones con sus soldados armados a guerra, sin preguntarnos qu\u00e9 iban a hacer, el porqu\u00e9 de una respuesta securitaria a una crisis sanitaria, humanitaria, social. Las brigadas de m\u00e9dicos cubanos pasaron, en cambio, desapercibidas. Cuesti\u00f3n de focos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hoy no se trata de decir que no hay que cuidarse. No es eso, escribe Galindo en Mu. No hacerlo no te hace m\u00e1s libre, sino menos emp\u00e1tico. Pero estamos naturalizando todo un \u00abl\u00e9xico pand\u00e9mico\u00bb que tiene una carga simb\u00f3lica particularmente pesada. Y cita: Cuarentena, confinamiento, distanciamiento social, aislamiento, toque de queda, bioseguridad. El encierro. Hasta el propio teletrabajo, que viene para quedarse y supone toda una revoluci\u00f3n en las relaciones laborales. O la noci\u00f3n de actividades esenciales, que coloca a quienes las ejercen en los primeros planos, pero no les da m\u00e1s derechos (\u00bfhan aumentado sus ingresos las cajeras de los supermercados, los pibes de los deliveries? Acaso s\u00ed los trabajadores de los frigor\u00edficos, porque en muchos lados tienen sindicatos fuertes, y ah\u00ed el acento acaso habr\u00eda que ponerlo en eso: porque tienen sindicatos fuertes\u2026).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abLa pandemia es un hecho pol\u00edtico no porque sea inventada, inexistente o haya sido producida artificialmente en un laboratorio. La pandemia es un hecho pol\u00edtico porque est\u00e1 modificando todas las relaciones sociales a escala mundial y es por eso leg\u00edtimo y urgente pensarla y debatirla pol\u00edticamente\u00bb, piensa la boliviana. Algo as\u00ed dec\u00eda tambi\u00e9n el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Santiago Alba Rico en una columna reciente en Rebeli\u00f3n. Partiendo de una idea de Richard Horton, un cient\u00edfico brit\u00e1nico de alto nivel que es jefe de redacci\u00f3n de la revista The Lancet, hoy ya de moda, Alba Rico dec\u00eda que el mundo no est\u00e1 hoy ante una pandemia, sino ante una sindemia, es decir \u00abante una pandemia en la que los factores biol\u00f3gicos, econ\u00f3micos y sociales se entreveran de tal modo que hacen imposible una soluci\u00f3n parcial o especializada y menos m\u00e1gica y definitiva. El problema no es, pues, el coronavirus. El problema es un capitalismo sind\u00e9mico en el que ya no es f\u00e1cil distinguir entre naturaleza y cultura ni, por lo tanto, entre muerte natural y muerte artificial\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-2e2e1d9c5f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ante la magnitud de estos cambios, de la rapidez pand\u00e9mica de estos cambios, estamos hoy inertes, desconcertados, a la intemperie. \u00abLos sujetos sociales est\u00e1n siendo diluidos por fatiga, por falta de ideas, por luto, por incapacidad o imposibilidad de reacci\u00f3n\u00bb, apuntaba Galindo. Dec\u00eda tambi\u00e9n que \u00abhay personas despojadas que se est\u00e1n reconstituyendo como sujetos sociales con capacidad interpeladora. Aquellas personas que se vuelcan sobre los animales para reintegrarse como animales, o las que producen salud, alimentos o justicia con sus colectividades son quienes no han sido paralizadas por el miedo\u00bb. Cree que de ah\u00ed puede venir algo. Tal vez. Pero ella misma aclara desde el principio de su nota que no escribe \u00abdesde Bolivia, sino desde un territorio que se llama incertidumbre\u00bb. Y ah\u00ed, en la incertidumbre, est\u00e1 otra de las claves. C\u00f3mo hacer para cambiar un mundo que se sabe que va al abismo cuando nos abruman las dudas. Una certeza, una grande, hay entre quienes en serio quieren salir de \u00abesto\u00bb: \u00abLa pandemia es el capitalismo\u00bb. Es el t\u00edtulo de su nota, es la esencia de la de Alba Rico, acaso el pensamiento de Caparr\u00f3s y el de muchos otros que andan por ah\u00ed, a menudo aislados, a veces juntos. \u00abLa velocidad de los cambios es la velocidad de una metamorfosis profunda. Interpretarla a riesgo de equivocarnos es nuestra apuesta\u00bb, termina Galindo.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un mundo aquejado por la b\u00fasqueda del beneficio, las pandemias amenazan con hacerse interminables. 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