{"id":16818,"date":"2021-02-17T12:04:36","date_gmt":"2021-02-17T11:04:36","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818"},"modified":"2021-02-17T13:57:30","modified_gmt":"2021-02-17T12:57:30","slug":"esclavitud-sangre-y-lagrimas-en-los-guantes-de-malasia-peter-bengtsen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818","title":{"rendered":"Malasia &#8211; Esclavitud en las f\u00e1bricas de guantes. [Peter Bengtsen]"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Sangre y l\u00e1grimas en los guantes de Malasia<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Mientras el uso de guantes de l\u00e1tex y de nitrilo se ha disparado con la pandemia de la covid-19, los fabricantes de Malasia, los mayores productores del mundo, se aprovechan de la mano de obra barata procedente de los pa\u00edses pobres vecinos. La trampa de la deuda se cierne sobre estos inmigrantes, quienes se ven forzados a endeudarse para tener derecho a trabajar.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/mondiplo.com\/\">Le Monde Diplomatique,<\/a> febrero 2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 17-2-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Kuala Lumpur, finales de 2019. Esa noche, Selif S.\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-1' id='fnref-16818-1' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>1<\/a><\/sup> se encuentra cenando en un peque\u00f1o restaurante de un suburbio industrial de la capital malasia. Durante la cena, nos asegura que el trabajo forzado es com\u00fan en Malasia: \u201cTodas las personas que conozco han estado arruinadas durante a\u00f1os mientras pagaban a los agentes de reclutamiento que supuestamente deb\u00edan encontrarles un empleo\u201d. Estos les confiscan los pasaportes como garant\u00eda de que les van a pagar la deuda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Selif S. trabaja desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada para uno de los principales productores de guantes de goma, que abastece en especial al sector sanitario en Europa y Estados Unidos. Pero este fen\u00f3meno afecta a la totalidad de sectores de la econom\u00eda malasia orientados al mercado exterior, como el de la electr\u00f3nica, el textil y todos los productos derivados del caucho. En 2018, las exportaciones de componentes microelectr\u00f3nicos supusieron 44.800 millones de d\u00f3lares (al cambio, aproximadamente, 38.000 millones de euros), mientras que las exportaciones de ropa y accesorios representaron 4.200 millones de d\u00f3lares. En 2019, Malasia, el mayor productor mundial de guantes de goma, cubr\u00eda el 63% de la demanda mundial, que ascend\u00eda a 300.000 millones de pares\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-2' id='fnref-16818-2' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>2<\/a><\/sup>. Los trabajadores migrantes representan entre el 20% y el 30% de la fuerza de trabajo del pa\u00eds, seg\u00fan cifras de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT). Entre los nepal\u00edes, los banglades\u00edes, los birmanos y muchos otros, los salarios malasios invitan a so\u00f1ar con poder mejorar las condiciones de los familiares que han permanecido en sus pa\u00edses de origen, aunque ello signifique largos y dolorosos a\u00f1os de exilio. En 2018, las remesas de emigrantes a sus pa\u00edses de origen alcanzaron los 9.000 millones de euros\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-3' id='fnref-16818-3' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>3<\/a><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero la distancia no es el \u00fanico precio a pagar. Antes de partir, la mayor\u00eda de ellos contrajeron una elevada deuda, a un tipo de inter\u00e9s desorbitado, con los reclutadores enviados por las empresas malasias. Todos los testimonios que hemos recogido son muy parecidos. Al igual que Selif S., estos trabajadores viven en residencias y cenan a toda prisa para estar de vuelta antes del toque de queda. En caso de retrasarse o pasar la noche en otro lugar sin haber recibido una autorizaci\u00f3n previa, se arriesgan a una sanci\u00f3n que puede suponer hasta la mitad de su salario base del mes. \u201cLas multas y las suspensiones de empleo son frecuentes\u201d, afirma Selif S., remiti\u00e9ndose al reciente caso de un joven que fue suspendido despu\u00e9s de dormirse en su puesto de trabajo. Para los reci\u00e9n llegados, trabajar jornadas de 12 horas, a veces sin ning\u00fan d\u00eda de descanso durante todo un mes, supone un cambio brutal de vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Antes de poder marcharse, los trabajadores banglades\u00edes que conocimos hab\u00edan abonado entre 3.700 y 4.300 euros a sus reclutadores. En el caso de los nepal\u00edes, las sumas oscilan entre 1.100 y 1.250 euros. Con el salario m\u00ednimo de Malasia, fijado en 240 euros al mes, y el pago de horas extraordinarias que no puede superar los 400 euros, es evidente que les llevar\u00e1 a\u00f1os recuperar su libertad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Son muchos quienes tratan de escapar de esta trampa de la deuda aumentando el n\u00famero de horas extra trabajadas, ya sean legales o no. Hay quienes preferir\u00edan regresar a sus casas, pero los obst\u00e1culos resultan abrumadores. Asad I. se sincera con nosotros: \u201cEstoy en las \u00faltimas. Si pudiera, me ir\u00eda a casa ya, aunque me cueste caro y suponga m\u00e1s deudas. Pero es imposible: me han confiscado el pasaporte. Y tengo miedo de que me muelan a palos si me pillan\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La relatora especial de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) sobre las formas contempor\u00e1neas de la esclavitud entre 2014 y 2020, Urmila Bhoola, nos lo confirma: \u201cLos reclutadores obtienen sumas de dinero exageradas de los migrantes tent\u00e1ndoles con la perspectiva de buenos empleos en el extranjero que a menudo no son m\u00e1s que humo y espejos. Esto hace que [los trabajadores] se encuentren en una situaci\u00f3n de absoluta dependencia de sus empleadores, quienes conocen este mecanismo a la perfecci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las empresas occidentales se benefician de esta mano de obra de bajo coste, que crece sin cesar a causa de las deslocalizaciones. Si bien muchas de las principales marcas internacionales imponen a sus proveedores c\u00f3digos \u00e9ticos que proh\u00edben expl\u00edcitamente el trabajo forzoso, este contin\u00faa proliferando en las cadenas mundiales de suministro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este es el caso de varios fabricantes de guantes cuyos clientes estadounidenses figuran en el ranking de las 500 empresas m\u00e1s importantes del mundo que anualmente elabora la revista Fortune. Entre ellos se encuentran McKesson (16.\u00aa compa\u00f1\u00eda m\u00e1s importante del mundo por volumen de negocios), Owens &amp; Minor (25.\u00aa en todo el mundo), Henry Schein (66.\u00aa) y Medline. Cuando les preguntamos sobre esta cuesti\u00f3n, McKesson, Henry Schein y Medline nos aseguraron que exigen a sus proveedores \u201cel cumplimiento de la legislaci\u00f3n en vigor\u201d, y declinaron hacer valoraciones sobre las condiciones de trabajo reales de sus subcontratistas malasios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los accionistas no se muestran mucho m\u00e1s locuaces, en especial las grandes empresas de gesti\u00f3n de activos que disponen de importantes participaciones en el capital de estos grupos, como BlackRock, State Street Global Advisors (SSGA) y Vanguard Group. Este \u00faltimo afirm\u00f3 estar \u201cmuy vigilante en cuanto al respeto de los derechos humanos por parte de las empresas que forman parte de [su] cartera de inversiones\u201d y gestionar las cadenas de suministro en estrecha colaboraci\u00f3n con las marcas. BlackRock, que no obstante asegura p\u00fablicamente favorecer las inversiones sostenibles, declin\u00f3 responder a nuestras preguntas, al igual que SSGA.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta falta de transparencia y de compromiso concreto no sorprende: la supervisi\u00f3n de los proveedores extranjeros la realizan principalmente empresas privadas de auditor\u00eda, que se esmeran en evitar que las conclusiones de sus trabajos se hagan p\u00fablicas. Seg\u00fan fuentes internas que han pedido permanecer en el anonimato, las condiciones de trabajo en las industrias de guantes de Malasia son, en efecto, auditadas por firmas multimillonarias como la estadounidense Intertek o Underwriters Laboratories (UL) y la suiza SGS. Sin embargo, ninguna de estas compa\u00f1\u00edas ha aceptado comentar los resultados de nuestras investigaciones que proporcionan pruebas de trabajo forzoso. Para los profesionales que participan directamente en la realizaci\u00f3n de estas auditor\u00edas sociales, el endeudamiento abismal de los trabajadores como paso previo para su contrataci\u00f3n no es un secreto para nadie, pero no lo entienden como un signo fehaciente de esclavitud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Adem\u00e1s, estas inspecciones est\u00e1n sufragadas por las multinacionales. En 2019, la organizaci\u00f3n no gubernamental (ONG) Clean Clothes Campaign identific\u00f3 doscientos casos de auditor\u00edas defectuosas. \u201cLos hechos lo confirman: el sistema de auditor\u00eda social se muestra ineficaz en la protecci\u00f3n de los trabajadores. S\u00f3lo sirve para cuidar la reputaci\u00f3n y la rentabilidad de las marcas, al tiempo que impide el desarrollo de modelos de negocio m\u00e1s satisfactorios\u201d, se lamenta Ben Vanpeperstraete, coautor de este estudio\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-4' id='fnref-16818-4' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>4<\/a><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hay veces en que modestas organizaciones ciudadanas, a trav\u00e9s de una cobertura medi\u00e1tica bien organizada, consiguen presionar para que los inversores y las multinacionales act\u00faen. Estas obtienen resultados en un campo en el que el famoso concepto de responsabilidad social corporativa (RSE) a menudo fracasa. En 2019, tras meses de investigaciones y de presiones, la ONG estadounidense Transparentem logr\u00f3 indemnizaciones por valor de 1,6 millones de euros para 2.500 inmigrantes empleados en la industria textil de Malasia que hab\u00edan tenido que pagar para ser contratados\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-5' id='fnref-16818-5' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>5<\/a><\/sup>; su hom\u00f3loga holandesa, Electronics Watch, 9 millones de euros para 10.000 trabajadores inmigrantes de la industria de la electr\u00f3nica tailandesa\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-6' id='fnref-16818-6' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>6<\/a><\/sup>; y el Worker Rights Consortium, con sede en Washington, consigui\u00f3 4 millones de euros para 2.000 trabajadores de la industria textil en Indonesia\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-7' id='fnref-16818-7' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>7<\/a><\/sup>.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16823\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=16823\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Malasia1702-II.jpg?fit=632%2C380&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"632,380\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Malasia1702 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Malasia1702-II.jpg?fit=632%2C380&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-16823 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Malasia1702-II.jpg?resize=632%2C380&#038;ssl=1\" alt=\"Malasia1702 II\" width=\"632\" height=\"380\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Malasia1702-II.jpg?w=632&amp;ssl=1 632w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Malasia1702-II.jpg?resize=300%2C180&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde el 1 de octubre de 2019, soplan vientos de cambio, al menos en Malasia. Las autoridades aduaneras de Estados Unidos tomaron la decisi\u00f3n \u2013inusual\u2013 de prohibir la importaci\u00f3n de guantes desechables fabricados por la empresa malasia WRP Asia Pacific, sospechosa de producir en condiciones de trabajo forzoso. Esta medida ha sacudido a toda la industria. El ministro de Trabajo prometi\u00f3 incluir disposiciones adicionales m\u00e1s garantistas\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-8' id='fnref-16818-8' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>8<\/a><\/sup> en el c\u00f3digo laboral malasio, al tiempo que advirti\u00f3 a las empresas que podr\u00edan enfrentarse a sanciones comerciales de Washington si no eliminaban el trabajo forzoso. Sus previsiones se confirmaron en julio de 2020, cuando Estados Unidos prohibi\u00f3, en esta ocasi\u00f3n, importar guantes producidos en las f\u00e1bricas de Malasia de Top Glove, el mayor productor del sector en el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las repercusiones de este segundo disparo de advertencia fueron inmediatas y sin precedentes. Tres semanas despu\u00e9s, Top Glove anunci\u00f3 que abonar\u00eda 10 millones de euros a sus empleados extranjeros para reembolsarles los gastos de contrataci\u00f3n que indebidamente estos hab\u00edan pagado. Otro gigante del sector, Hartalega, sigui\u00f3 el ejemplo prometiendo una indemnizaci\u00f3n de 8 millones de euros, mientras que la compa\u00f1\u00eda Supermax asegur\u00f3 haber iniciado los c\u00e1lculos del total de la reparaci\u00f3n por pagar. En octubre de 2020, Top Glove pr\u00e1cticamente triplic\u00f3 la cuant\u00eda de su reparaci\u00f3n (28 millones de euros) y Kossan Rubber Industries prometi\u00f3 aportar 10 millones de euros a los trabajadores inmigrantes. Temerosos de verse excluidos del mercado estadounidense, varios de sus competidores emprendieron el mismo camino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">WRP Asia Pacific tambi\u00e9n se comprometi\u00f3 a indemnizar a 1.600 de sus empleados por un importe de 4,4 millones de euros, lo que conllev\u00f3 el levantamiento de las sanciones estadounidenses en marzo de 2020. Por el momento, se trata fundamentalmente de anuncios: los procedimientos no se completar\u00e1n hasta dentro de unos meses, cuando no a\u00f1os, y tendr\u00e1n que ser supervisados muy de cerca. Incluso podr\u00eda producirse la paradoja de que muchos asalariados acepten condiciones de trabajo p\u00e9simas, por temor a perder cualquier posibilidad de reembolso de la deuda si renuncian a su empleo. En cuanto a las marcas extranjeras que se han beneficiado durante a\u00f1os de esta explotaci\u00f3n salarial, no van a desembolsar ni un c\u00e9ntimo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Uni\u00f3n Europea no ha sancionado a los grandes grupos. Sin embargo, Bruselas dispone de instrumentos comerciales para privar a pa\u00edses enteros del acceso preferencial a su mercado interno si violan los derechos humanos. De ahora en adelante, \u201cla Uni\u00f3n Europea debe permitirse la posibilidad de bloquear las importaciones de productos o servicios que impliquen pr\u00e1cticas de esclavitud y de explotaci\u00f3n de poblaciones vulnerables, especialmente de migrantes \u2013nos manifest\u00f3 la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Heidi Hautala\u2013. Aunque la Comisi\u00f3n Europea parece reacia a imitar el ejemplo estadounidense, la Uni\u00f3n Europea est\u00e1 preparando actualmente una ley que obligar\u00e1 a las empresas a velar por el respeto de los derechos humanos por parte de sus subcontratistas\u201d. En abril de 2020, el comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, anunci\u00f3 que la ley entrar\u00eda en vigor en 2021 y que estar\u00eda inspirada en la ley francesa sobre el \u201cdeber de vigilancia\u201d de las empresas ordenantes, aprobada en 2017, pero que no siempre se aplica tanto como se deber\u00eda, principalmente por una falta de medios de control.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A nivel de los pa\u00edses miembros, las legislaciones vinculantes para depurar estas pr\u00e1cticas en las cadenas de suministro transfronterizas est\u00e1n avanzando de manera lenta pero segura. En Alemania o en los Pa\u00edses Bajos se est\u00e1n elaborando unas leyes que introducen una forma de \u201cdeber de vigilancia\u201d. En otros trece Estados europeos se est\u00e1n estudiando o promoviendo activamente propuestas de legislaci\u00f3n que van en la misma l\u00ednea. Ser\u00e1 necesario adoptar mecanismos s\u00f3lidos de aplicaci\u00f3n de la ley y de vigilancia para que puedan ser sancionados los importadores europeos que se abastecen de productores malasios que recurren al trabajo forzoso. Tambi\u00e9n podr\u00edan adoptarse mecanismos de reparaci\u00f3n para las v\u00edctimas de este tipo de explotaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y hasta aqu\u00ed con los palos. Olvidamos demasiado a menudo que los Gobiernos tambi\u00e9n pueden esgrimir una zanahoria de una eficacia formidable: la de las adquisiciones p\u00fablicas. De media, entre los pa\u00edses de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos (OCDE), la contrataci\u00f3n p\u00fablica representa el 12% del producto interior bruto (PIB). Su poder de compra les confiere una poderosa herramienta de influencia para alentar a las empresas a garantizar unas condiciones de trabajo decentes a lo largo de toda la cadena de suministro. Sin embargo, al examinar la lista de proveedores de guantes de los sistemas sanitarios estadounidense, brit\u00e1nico, sueco o dan\u00e9s, comprobamos que esta arma no se emplea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Suecia, las autoridades locales han elaborado c\u00f3digos \u00e9ticos y cl\u00e1usulas contractuales comunes para promover las compras \u00e9ticas. En 2019, llevaron a cabo \u2013e hicieron p\u00fablica\u2013 una auditor\u00eda a tres importantes fabricantes de guantes desechables de Malasia, y por cierto identificaron posibles instancias de trabajo forzoso. Y al a\u00f1o siguiente, volvieron a Malasia para realizar otra serie de auditor\u00edas. Como ha declarado Emma Lewau, representante de la provincia de \u00d6sterg\u00f6tland, \u201cla lucha contra el sometimiento por deuda y contra la explotaci\u00f3n de los trabajadores migrantes es una tarea interminable\u201d\u202f<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16818#fn-16818-9' id='fnref-16818-9' onclick='return fdfootnote_show(16818)'>9<\/a><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Peter Bengtsen<\/strong> es periodista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras el uso de guantes de l\u00e1tex y de nitrilo se ha disparado con la pandemia de la covid-19, los fabricantes de Malasia, los mayores productores del mundo, se aprovechan de la mano de obra barata procedente de los pa\u00edses pobres vecinos. La trampa de la deuda se cierne sobre estos inmigrantes, quienes se ven forzados a endeudarse para tener derecho a trabajar.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":16822,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[85629,703605533,703605548],"tags":[993253,703605536,703605539,703605544,703605535,703605534,703605537,703605540,703605366,703605096,703604942,703605538,703605543,703605541,703605546,703605547,703605545,703605542],"class_list":{"0":"post-16818","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-capitalismo","8":"category-esclavitud","9":"category-malasia","10":"tag-blackrock","11":"tag-blangladesh","12":"tag-henry-schein","13":"tag-intertek","14":"tag-kuala-lumpur","15":"tag-malasia","16":"tag-mckesson","17":"tag-medl","18":"tag-migrantes","19":"tag-oit","20":"tag-onu","21":"tag-owens-minor","22":"tag-ssga","23":"tag-state-street-global-advisors","24":"tag-top-glove","25":"tag-trabajo-forzoso","26":"tag-underwriters-laboratories","27":"tag-vanguard-group","29":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Malasia1702-I-759899466-1613559747184.jpg?fit=1200%2C736&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":false,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-4ng","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16818"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16818\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16827,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16818\/revisions\/16827"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16822"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}