{"id":16284,"date":"2021-01-23T23:21:31","date_gmt":"2021-01-23T22:21:31","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16284"},"modified":"2021-01-24T08:31:01","modified_gmt":"2021-01-24T07:31:01","slug":"marxismo-los-enemigos-de-gramsci-daniela-mussi-alvaro-bianchi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=16284","title":{"rendered":"Marxismo &#8211; Los enemigos de Gramsci. [Daniela Mussi\/\u00c1lvaro Bianchi]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Pintura mural del artista Jorit (Ciro Cerullo) en Florencia, Italia.<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Antonio Gramsci naci\u00f3 un d\u00eda como hoy (Ales, Cerde\u00f1a, 22 de enero) en 1891. Hace varias d\u00e9cadas que los intelectuales conservadores, como Olavo de Carvalho y Roger Scruton, presentan a uno de los mayores te\u00f3ricos marxistas del siglo XX como el s\u00edmbolo de una gran amenaza al orden capitalista. Y no se equivocan.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jacobin<\/a>, 22-1-2021<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Traducci\u00f3n de Valent\u00edn Huarte<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 23-1-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A mediados de los a\u00f1os 1980, el intelectual conservador ingl\u00e9s Roger Scruton fund\u00f3 la revista The Salisbury Review, en la cual public\u00f3 una serie de art\u00edculos sobre los intelectuales \u00abde izquierda\u00bb del siglo XX. Abord\u00f3 los pensamientos de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, Louis Althusser, Herbert Marcuse y Antonio Gramsci en una compilaci\u00f3n titulada Locos, impostores y agitadores: pensadores de la nueva izquierda (1984). Scruton sosten\u00eda que se estaba desarrollando una guerra ideol\u00f3gica. Seg\u00fan \u00e9l, el concepto marxista de hegemon\u00eda pod\u00eda definirse como una herramienta de la \u00abideolog\u00eda de la dominaci\u00f3n de clase\u00bb de los marxistas, responsables de inculcar \u2013o de \u00ablegitimar\u00bb\u2013 una idea de autoridad. Por este motivo, \u00abning\u00fan pensador pol\u00edtico en la coyuntura europea y estadounidense moderna puede ignorar las transformaciones que impusieron a nuestra vida intelectual los escritores y activistas de izquierda\u00bb, los propagadores de la \u00abhegemon\u00eda\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al discutir la izquierda que emergi\u00f3 en Europa a partir de la segunda mitad de los a\u00f1os 1960, Scruton cre\u00eda estar frente a un consenso in\u00e9dito que amenazaba las \u00abcostumbres, las instituciones, la pol\u00edtica de los Estados occidentales\u00bb y renovaba la \u00abteor\u00eda y la pr\u00e1ctica del comunismo\u00bb. De esta forma, alertaba sobre el problema del \u00abretorno del jacobinismo\u00bb, sintetizado ahora \u00abemocionalmente\u00bb bajo una nueva forma, ya no como disputa partidaria por la conducci\u00f3n de las masas, sino como un conjuro que \u00absecretamente conquistar\u00e1 su objetivo com\u00fan\u00bb sin un liderazgo definido de manera estable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La principal referencia pol\u00edtica de Scruton fueron los levantamientos estudiantiles de 1968 en Europa y en Estados Unidos. Seg\u00fan su opini\u00f3n, estas manifestaciones, la nueva edici\u00f3n de 1975 de los Cuadernos de la c\u00e1rcel y la importante difusi\u00f3n de los escritos del autor en cursos universitarios y organizaciones de izquierda llevaron a un renacimiento de la influencia de Gramsci. El italiano renaci\u00f3 como te\u00f3rico pol\u00edtico, cr\u00edtico cultural, fil\u00f3sofo y canon revolucionario entre los c\u00edrculos intelectuales y pol\u00edticos que estaban \u00e1vidos de una \u00aborientaci\u00f3n moral e intelectual\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De este modo, Gramsci era presentado como el autor de una nefasta teor\u00eda de la imposici\u00f3n de la legitimidad del intelectual de izquierda sobre el hombre com\u00fan, una estrategia en la cual el liderazgo partidario cl\u00e1sico perd\u00eda espacio frente a las transformaciones \u00abgraduales\u00bb realizadas por personas especializadas en la conducci\u00f3n de las masas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Seg\u00fan la visi\u00f3n de Scruton, las ideas gramscianas habilitaban a que los activistas post-1968 se percibieran a s\u00ed mismos como \u00abintelectuales\u00bb y \u00ablegisladores\u00bb. Lo que Gramsci denominaba \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb \u2013el proceso de transformaciones graduales que desbloquear\u00edan imperceptiblemente el camino para el que surja un nuevo orden social\u2013 no era m\u00e1s que una versi\u00f3n izquierdista de la buena y vieja circulaci\u00f3n de las \u00e9lites. Entonces, la originalidad del pensamiento gramsciano radicaba en percibir la existencia de una \u00abnueva hegemon\u00eda\u00bb al plantear el dominio de clase como fruto del encuentro de \u00abdos fuerzas\u00bb: los intelectuales de izquierda y las \u00abmasas\u00bb. Gramsci habr\u00eda elaborado de esta forma la verdadera teor\u00eda del fascismo, o sea, la estrategia pol\u00edtica de conformaci\u00f3n de una \u00abunidad ideal\u00bb capaz de manipular la cultura y, por medio de ella, impulsar transformaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas de largo plazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A inicios de los a\u00f1os 1980, el franc\u00e9s Alain de Benoist, otro intelectual conservador, empez\u00f3 a dedicarse tambi\u00e9n al pensamiento de Gramsci. Su an\u00e1lisis era diferente al de Scruton. Asumi\u00f3 una actitud positiva frente a la experiencia de los movimientos y las protestas emergentes en los a\u00f1os 1960, a los cuales percibir\u00e1 como una \u00abnovedad\u00bb de la pol\u00edtica occidental. De esta forma, se esforz\u00f3 para pensar las posibilidades de creaci\u00f3n de una \u00abnueva derecha\u00bb, que fuese la ant\u00edtesis directa de la renovaci\u00f3n que atravesaba a las izquierdas en Europa. Con este fin se apropi\u00f3 de las ideas gramscianas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En enero de 1969, de Benoist fund\u00f3 el Grupo de Investigaci\u00f3n y Estudios para la civilizaci\u00f3n europea (GRECE, por sus siglas en franc\u00e9s), que ten\u00eda como objetivo la formaci\u00f3n pol\u00edtico-cultural y contaba con el compromiso de intelectuales nacionalistas. En 1981, el GRECE realiz\u00f3 su 16\u00b0 Congreso bajo el lema \u00abPor un gramscismo de derecha\u00bb. Esta propuesta reun\u00eda al activismo de la \u00abnueva derecha\u00bb alrededor del proyecto de creaci\u00f3n de organizaciones pol\u00edticas conservadores con un abordaje cultural, algo inexistente en las experiencias de la \u00e9poca, aun considerando a los representantes del neoliberalismo naciente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para de Benoist, la principal contribuci\u00f3n de Gramsci habr\u00eda sido la de ayudar al ideario conservador para que vuelva a poner las ideas conservadoras \u00aben su lugar\u00bb. Les id\u00e9es \u00e0 l\u2019endroit fue justamente el t\u00edtulo del libro publicado en 1979, en el cual de Benoist plante\u00f3 la necesidad de una derecha que tuviese algo que decir sobre los intelectuales como Gramsci. Una derecha capaz de superar el tipo de \u00ableninismo\u00bb espont\u00e1neo con el cual actuaban en la disputa inmediata por el poder pol\u00edtico y avanzar en el sentido de un activismo \u00abgramsciano\u00bb, es decir, un activismo interesado en los efectos del \u00abpoder cultural\u00bb y \u00abmetapol\u00edtico\u00bb de la correlaci\u00f3n de fuerzas a nivel pol\u00edtico. Ese inter\u00e9s \u00abcultural\u00bb era, seg\u00fan de Benoist, lo que diferenciaba a las nuevas izquierdas de los a\u00f1os 1960 y 1970 de las derechas que, hasta entonces, no hab\u00edan tenido \u00e9xito en renovarse; era necesario enfrentar a los adversarios sobre su propio terreno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A su vez, la Nueva Derecha francesa, nacida m\u00e1s de pol\u00e9micas period\u00edsticas que de compromisos intelectuales e iniciativas serias, deb\u00eda encontrar una estrategia para criticar el igualitarismo socialista. La oportunidad estaba en los flancos de la Nueva Izquierda, especialmente en su tendencia a menospreciar y negar la pol\u00edtica de masas. Este flanco \u2013el elitismo no deliberado de las organizaciones de la Nueva Izquierda\u2013 permit\u00eda retomar el viejo argumento del conservadurismo reactivo, que apela a las \u00abmayor\u00edas silenciosas\u00bb, para convertirlo en una \u00abaceptaci\u00f3n tr\u00e1gica del mundo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En otras palabras, les daba la oportunidad a las nuevas derechas de elaborar una actitud pol\u00edtica elitista, pero no negativa y, justamente por eso, de presentarse como una alternativa a las izquierdas. Las nuevas derechas, segu\u00eda el argumento de de Benoist, deb\u00edan aprovechar el valor pol\u00edtico de su propuesta \u00abmasiva\u00bb para hacer que el conservadurismo volviera a desempe\u00f1ar el papel de explicaci\u00f3n del mundo y de las cosas. La actitud social cr\u00edtica que, en las nuevas izquierdas, encontraba su l\u00edmite en la negaci\u00f3n del \u00abfascismo\u00bb y del \u00abtotalitarismo\u00bb, deb\u00eda ser tomado por las nuevas derechas como un punto de partida, como una \u00abaceptaci\u00f3n tr\u00e1gica\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Am\u00e9rica Latina tambi\u00e9n vivi\u00f3 una reacci\u00f3n conservadora al pensamiento de Gramsci a partir de los a\u00f1os 1980. En 1984, el primer n\u00famero de la revista cat\u00f3lica argentina Gladius discuti\u00f3 la \u00abpenetraci\u00f3n marxista en Am\u00e9rica Latina\u00bb y, m\u00e1s espec\u00edficamente, el papel de la educaci\u00f3n en el pensamiento revolucionario gramsciano. En su presentaci\u00f3n, esta revista de orientaci\u00f3n tomista anunci\u00f3 que se estaba desarrollando una \u00abguerra contracultural\u00bb en la Argentina, representada por la falta de \u00abrespeto a la vida, al amor, a la patria, a la familia, al matrimonio [\u2026], a la distinci\u00f3n entre los sexos e incluso a la condici\u00f3n humana de ser libre e inteligente\u00bb. El papel que ten\u00eda Gramsci en esta ofensiva era recuperar el valor de las ideas y del pensamiento, al afirmar que la transformaci\u00f3n social era una transformaci\u00f3n del esp\u00edritu humano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Gramsci hab\u00eda comprendido que una revoluci\u00f3n comunista como la de 1917 en Rusia jam\u00e1s ocurrir\u00eda en Italia y hab\u00eda elaborado \u00abgrandes tesis\u00bb sobre c\u00f3mo esa transformaci\u00f3n podr\u00eda desarrollarse por otro camino. En este sentido, la filosof\u00eda de la praxis ser\u00eda una tentativa de pensar la \u00abresoluci\u00f3n pac\u00edfica de las contradicciones existentes en la historia y en la sociedad\u00bb, o sea, la anticipaci\u00f3n por medio de consensos a nivel superestructural acerca de las transformaciones necesarias para derrotar a la burgues\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De aqu\u00ed el inter\u00e9s especial que Gramsci tiene por los intelectuales, su esfuerzo por convencerlos de que no es posible \u00absaber sin comprender, sin sentir y sin ser apasionado\u00bb, es decir, que no es posible pensar sin acercarse al pueblo, sin \u00abentenderlo hist\u00f3ricamente y relacionar dial\u00e9cticamente sus necesidades con una concepci\u00f3n superior del mundo\u00bb. La conexi\u00f3n sentimental era el comienzo de la relaci\u00f3n entre intelectuales y pueblo, el ant\u00eddoto contra la burocratizaci\u00f3n y contra el formalismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con este objetivo, Gramsci formul\u00f3 una nueva concepci\u00f3n de las \u00e9lites intelectuales, que era fruto de la fusi\u00f3n entre la especialidad del oficio y la actividad pol\u00edtica. Compitiendo entre s\u00ed, estas actuar\u00edan como vanguardia de la revoluci\u00f3n comunista, es decir, como promotoras de una revoluci\u00f3n cultural. La formaci\u00f3n de estas \u00e9lites no ser\u00eda improvisada ni discontinua, sino el resultado de un plan de \u00abreforma intelectual y moral\u00bb \u00edntimamente asociado con un plan de \u00abreformas econ\u00f3micas\u00bb. Gramsci, en este sentido, habr\u00eda \u00abcontinuado la v\u00eda abierta por Lenin\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Am\u00e9rica Latina, para los cat\u00f3licos de Gladius, la mayor expresi\u00f3n de la pol\u00edtica gramsciana era la capacidad de penetraci\u00f3n ideol\u00f3gica, una forma de lucha mucho m\u00e1s peligrosa que las tentativas revolucionarias de confrontaci\u00f3n armada de los a\u00f1os 1960 y 1970. En el terreno ideol\u00f3gico, segu\u00eda su argumento, todav\u00eda exist\u00edan los riesgos de la \u00abmimetizaci\u00f3n\u00bb y de la \u00abinfiltraci\u00f3n\u00bb del pensamiento revolucionario, gracias al poder de atracci\u00f3n que ejerc\u00eda sobre ciertas \u00abmentalidades entusiastas\u00bb a trav\u00e9s de las \u00abambig\u00fcedades\u00bb y las \u00abelipsis\u00bb del discurso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La lucha ideol\u00f3gica revolucionaria en el continente desbordaba principalmente en dos direcciones. En primer lugar, el papel del tercermundismo y del \u00abindigenismo\u00bb como concepciones hist\u00f3rico-culturales \u00abde agitaci\u00f3n antiblanca\u00bb, es decir, \u00abque reniega de manera expl\u00edcita del descubrimiento y del sentido cristiano-cat\u00f3lico, mariano-misionero y grecorromano de la Conquista, la Civilizaci\u00f3n y la Evangelizaci\u00f3n de estas tierras [latinoamericanas]\u00bb. En segundo lugar, la lucha ideol\u00f3gica se desplegar\u00eda contra la pol\u00edtica de derechos humanos, que era presentada como la \u00abconstante preservaci\u00f3n, justificaci\u00f3n y apoyo al avance del comunismo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En otras palabras, la \u00abideologizaci\u00f3n\u00bb aqu\u00ed se refer\u00eda al hecho de que la defensa de los derechos humanos, promovida por \u00abgrupos de solidaridad\u00bb, entidades, asociaciones y organismos internacionales, llevar\u00eda a la cr\u00edtica e incluso a la condena de las actitudes represivas de las dictaduras militares en el continente. Esta poderosa \u00abideolog\u00eda de los derechos humanos\u00bb, por lo tanto, serv\u00eda en la pr\u00e1ctica para \u00abjustificar o tolerar a los agentes de la subversi\u00f3n\u00bb. O una pol\u00edtica \u00abideol\u00f3gica\u00bb que, en el caso de Argentina, asum\u00eda una connotaci\u00f3n m\u00edtica en un movimiento tan fuerte y amplio como el de las Madres de Plaza de Mayo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Estados Unidos, los conservadores no mostraron la misma sofisticaci\u00f3n de los ingleses y de los franceses, ni siquiera la de los cat\u00f3licos argentinos, y desplegaron una visi\u00f3n del mundo extra\u00f1a y conspirativa, en la cual era dif\u00edcil saber qui\u00e9nes eran los agentes de la conspiraci\u00f3n y cu\u00e1les eran sus prop\u00f3sitos. En 1988, en el segundo informe del Comit\u00e9 de Santa Fe \u2013un think tank conservador enfocado en Am\u00e9rica Latina, fundado durante el gobierno de Ronald Reagan\u2013, se mencion\u00f3 expl\u00edcitamente la influencia de las ideas de Gramsci en el continente. Titulado Una estrategia para Am\u00e9rica Latina en los a\u00f1os 1990, el informe de L. Francis Bouchey, Roger Fontaine, David C. Jordan y Gordon Sumner argumentaba que una de las principales consecuencias de esta influencia era el fortalecimiento de una ideolog\u00eda \u00abestatista\u00bb y favorable a la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n que pod\u00eda observarse en casi todos los pa\u00edses latinoamericanos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El informe del Comit\u00e9 de Santa Fe circul\u00f3 ampliamente en los medios militares de Am\u00e9rica Latina. En un contexto en el cual se debilitaba el argumento conservador sobre una supuesta ofensiva sovi\u00e9tica y terrorista en la regi\u00f3n, la subversi\u00f3n comunista adquir\u00eda otros contornos: por un lado, se presentaba vinculada al tr\u00e1fico de drogas; por otro, como una expansi\u00f3n de la influencia de los intelectuales de izquierda inspirados por las ideas de Gramsci, especialmente mediante una reinterpretaci\u00f3n de los valores \u00e9ticos y religiosos. El acompa\u00f1amiento sistem\u00e1tico de las transiciones democr\u00e1ticas en el continente \u2013influenciando la \u00abcultura pol\u00edtica\u00bb de los nuevos reg\u00edmenes\u2013 ser\u00eda la \u00fanica manera de enfrentar tales amenazas y garantizar el sostenimiento de una estructura de Estado permanente (en los medios militar y judicial).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para la opini\u00f3n p\u00fablica estadounidense, la denuncia de esta conspiraci\u00f3n gramsciana a la luz del d\u00eda asumi\u00f3 tonos estridentes a inicios de los a\u00f1os 1990, de la mano del locutor de radio Rush H. Lihnbaugh, autor del bestseller The Way Things Ought to Be (1992). Seg\u00fan Limbaugh, Gramsci preconizaba la necesidad de una \u00ablarga marcha dentro de las instituciones\u00bb antes de que el \u00absocialismo y el relativismo resulten victoriosos\u00bb. El objetivo del pensador era \u00abtransformar el modo en el que toda la sociedad piensa sus problemas [\u2026]. Para comenzar, hay que subvertir y minar la creencia en Dios\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El locutor de radio cre\u00eda que, a pesar de que el \u00aboscuro comunista italiano\u00bb era desconocido, los thinks tanks de la izquierda le constru\u00edan altares. A partir de los a\u00f1os 2000, esas teor\u00edas conspirativas fueron reunidas bajo la bandera del \u00abmarxismo cultural\u00bb, el cual, en palabras de un especialista en asuntos militares \u2013el conservador William S. Lind\u2013 hab\u00eda logrado traducir el marxismo \u00abde la econom\u00eda a la cultura\u00bb. En esa operaci\u00f3n, la \u00abteor\u00eda de la hegemon\u00eda cultural\u00bb de Gramsci defend\u00eda que la creaci\u00f3n de un \u00abnuevo hombre comunista\u00bb deb\u00eda desarrollarse antes de que \u00abcualquier revoluci\u00f3n pol\u00edtica fuese posible\u00bb. Para esto, era necesario enfocar \u00ablos esfuerzos de los intelectuales en los campos de la educaci\u00f3n y la cultura\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La idea de una \u00ablarga marcha\u00bb, en la cual se escuchaba el eco de la haza\u00f1a hist\u00f3rica de Mao Ts\u00e9-Tung en China, parece ser recurrente. Seg\u00fan Raymond V. Raehn, colaborador de Lind en la cr\u00edtica de lo pol\u00edticamente correcto, \u00abGramsci vislumbr\u00f3 una larga marcha a trav\u00e9s de las instituciones de la sociedad, incluidos el gobierno, el poder judicial y militar, las escuelas y los medios\u00bb. La conclusi\u00f3n de Raehn era que el \u00abmulticulturalismo puede ser visto como un medio para ponerle fin al control de la hegemon\u00eda cultural tradicional de la sociedad estadounidense\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para los conservadores estadounidenses, la \u00fanica barrera entre la hegemon\u00eda gramsciana y las conciencias de las personas era el \u00abalma cristiana\u00bb. Destruirla era el principal objetivo de aquella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este acercamiento entre un discurso pol\u00edtico conservador y un discurso religioso de tonos fundamentalistas sign\u00f3 los ataques a Gramsci que se desarrollaron en el contexto estadounidense. Las amenazas a la cultura occidental denunciadas por los conservadores eran interpretadas, al mismo tiempo, como amenazas al cristianismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>El Gramsci de Olavo<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La demonizaci\u00f3n de Gramsci desembarc\u00f3 en Brasil algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde. El art\u00edfice de este movimiento fue el escritor Olavo de Carvalho, que traspuso a Brasil, a veces de modo literal, los argumentos de Lind y Limbaugh. Desde el primer libro de su trilog\u00eda, A nova era e a revolu\u00e7\u00e3o cultural (1994), Carvalho trataba a Gramsci como una mente diab\u00f3lica que interpretaba y daba sentido al mal. El texto de este volumen tiene las marcas de la prisa. El autor hab\u00eda admitido conocer muy poco sobre el tema. La erudici\u00f3n superficial ced\u00eda lugar al argumento f\u00e1cil y a los ejemplos de pol\u00edtica contempor\u00e1nea, con una prosa grosera y muchas veces sexista. Los errores biogr\u00e1ficos y los anacronismos se amontonan, y hasta llegan a ser divertidos, como es el caso de la referencia a una supuesta \u00abhija\u00bb de Gramsci, quien, en realidad, fue padre de dos ni\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Carvalho afirm\u00f3 que hab\u00eda comenzado a hablar p\u00fablicamente sobre el \u00abgramscismo petista\u00bb en 1987. El a\u00f1o coincide con el 5\u00b0 Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores (PT), el primero en el cual se desarroll\u00f3 alg\u00fan debate sobre la estrategia del partido. Los documentos del partido hablaban de hegemon\u00eda, de sociedad civil, de bloques pol\u00edticos. Los significantes eran gramscianos, aunque no lo eran los significados. Pero poco importa. Carvalho estaba de acuerdo con la izquierda, que a su vez estaba convencida de que la realizaci\u00f3n de la hegemon\u00eda implicaba una \u00abgran marcha hacia el centro de los aparatos del Estado\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Aqu\u00ed estaba la amenaza que pon\u00eda en riesgo al mundo tal como se lo hab\u00eda conocido hasta entonces. El mal podr\u00eda encarnar aqu\u00ed o all\u00e1, pero siempre en una fuerza que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todos y que a todos dominar\u00e1: \u00abno es solo el PT el que sigue a Gramsci; todos los hombres de izquierda de este pa\u00eds lo siguen desde hace una d\u00e9cada sin darse cuenta\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Carvalho insisti\u00f3 en esta tesis. El problema no estaba en que el \u00abn\u00famero de adeptos conscientes y declarados del gramscismo\u00bb fuese grande. Por el contrario. Pero el \u00abgramscismo no es un partido pol\u00edtico, no necesita militantes inscritos ni electores fieles\u00bb. Es \u00abun conjunto de actitudes mentales\u00bb, que est\u00e1n presentes en individuos que probablemente nunca oyeron hablar de aquel \u00abjorobado maldito\u00bb, y que colaboran con una estrategia pol\u00edtica \u00absin tener la menor consciencia de lo que hacen\u00bb. Gramsci ser\u00eda, en \u00faltima instancia, la famosa estructura sin sujetos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta amenazadora estrategia que atrae a los incautos y los pone a hacer aquello que no saben es la hegemon\u00eda. En la versi\u00f3n particular de Carvalho, la hegemon\u00eda es la aparente negaci\u00f3n de la pol\u00edtica: \u00abnada de pol\u00edtica, nada de pr\u00e9dica revolucionaria\u00bb. La hegemon\u00eda actuar\u00eda en un nivel prepol\u00edtico, con el prop\u00f3sito de \u00aboperar un giro de 180 grados en la cosmovisi\u00f3n del sentido com\u00fan, transformar los sentimientos morales, las reacciones b\u00e1sicas y el sentido de las proporciones\u00bb. Eso es lo que ser\u00eda imperdonable en Gramsci y lo que lo convertir\u00eda en el enemigo n\u00famero uno de la derecha conservadora: haber establecido que las concepciones del mundo son un campo en disputa, poniendo en riesgo los valores de la civilizaci\u00f3n cristiana occidental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A comienzos de los a\u00f1os 2000, en el contexto en el que estaba emergiendo el PT como una alternativa electoral de izquierda a los sucesivos gobiernos de agresiva orientaci\u00f3n neoliberal que lo precedieron, la amenaza \u00abgramsciana\u00bb reapareci\u00f3 en el ambiente cultural de los intelectuales conservadores brasile\u00f1os y lleg\u00f3 a los medios militares. <em>A revolu\u00e7\u00e3o gramscista no ocidente<\/em> (2002) fue el t\u00edtulo que le dio el general S\u00e9rgio Coutinho a un libro que volv\u00eda a presentar los peligros que planteaba la circulaci\u00f3n de las ideas de Gramsci en Brasil. Para el autor, el pensamiento gramsciano brasile\u00f1o, nacido de las fracasadas tentativas terroristas de impedir el avance de la \u00abrevoluci\u00f3n de 1964\u00bb, buscaba ahora una \u00abv\u00eda pac\u00edfica\u00bb hacia el poder, inspir\u00e1ndose en la experiencia eurocomunista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En esta interpretaci\u00f3n, la estrategia \u00abgramsciana\u00bb hab\u00eda sido organizada por el Partido Comunista Brasile\u00f1o (PCB) desde los a\u00f1os 1970 como un plan para una transici\u00f3n temporalmente no violenta hacia la democracia, un \u00abinterludio democr\u00e1tico-burgu\u00e9s\u00bb. Luego, las minor\u00edas comunistas activas en este proceso habr\u00edan actuado en la disputa ideol\u00f3gica del proceso constituyente de los a\u00f1os 1980, amedrentando a las \u00abmayor\u00edas democr\u00e1ticas\u00bb y preparando el terreno para la toma del poder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la interpretaci\u00f3n del general, el florecimiento de la influencia de las ideas gramscianas en diversos partidos brasile\u00f1os de izquierda y de centroizquierda de aquel entonces, junto a la emergencia electoral del PT durante los a\u00f1os 1990, implicaban la coronaci\u00f3n del gramscismo como estrategia pol\u00edtica. La amenaza gramsciana se expresaba en la difusi\u00f3n r\u00e1pida de la idea de un \u00abnuevo socialismo\u00bb como elemento desencadenante de una \u00abguerra psicol\u00f3gica\u00bb que ten\u00eda como objetivo debilitar, vaciar y ridiculizar las instituciones capitalistas, las fuerzas armadas y la Iglesia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De hecho, los partidos actuaban como distintos \u00abaparatos de hegemon\u00eda [que] adquieren funciones estatales\u00bb, como las oeneg\u00e9s y los movimientos sociales. Por lo tanto, frente a una amenaza de este tipo, la \u00fanica manera de enfrentar el avance del gramscismo ser\u00eda la conformaci\u00f3n de un \u00abnuevo centro\u00bb que fuese capaz de recuperar, de reorganizar y de devolver su debido protagonismo a las fuerzas \u00abreprimidas\u00bb durante el proceso de la transici\u00f3n democr\u00e1tica brasile\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Conservadurismo unido<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A fines de los a\u00f1os 2010, la reconstrucci\u00f3n de la trayectoria de las ideas de Gramsci entre los intelectuales conservadores alrededor de todo el mundo gan\u00f3 una importancia particular. Estas interpretaciones no tienen un valor intr\u00ednseco en los medios acad\u00e9micos y en las investigaciones especializadas y, tal vez por eso, no llamaron mucho la atenci\u00f3n. Sin embargo, en el ambiente pol\u00edtico, la emergencia de liderazgos y de nuevos \u2013y no tan nuevos\u2013 polemistas antigramscianos parece plantear la necesidad de un an\u00e1lisis detenido del papel que las ideas gramscianas cumplen en la gram\u00e1tica del pensamiento pol\u00edtico de las denominadas nuevas derechas. A fines del S. XX, las ideas de Gramsci fueron escogidas como punto de partida para la exploraci\u00f3n y la presentaci\u00f3n de un nuevo terreno de conflicto pol\u00edtico que ya no estaba signado por la divisi\u00f3n del mundo en dos polos n\u00edtidos. La lucha de clases, afirmaban un\u00e1nimemente los intelectuales conservadores, se desplazaba hacia la esfera poco distinguible de la \u00abcultura\u00bb, de las \u00abredes de valor\u00bb, de las ideolog\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A pesar de esto, hubo muchas maneras de enfrentar este enemigo com\u00fan de la \u00abcivilizaci\u00f3n europea\u00bb, de los valores cat\u00f3licos y de la tradici\u00f3n militar en Am\u00e9rica Latina (y de las \u00ablibertades\u00bb seculares en la naci\u00f3n estadounidense). Para algunos, Gramsci representaba un conjunto de ideas que deb\u00eda ser desenmascarado y repudiado en sus fundamentos; para otros, su marco te\u00f3rico deb\u00eda ser absorbido y transcripto en clave neoconservadora; y hubo tambi\u00e9n quienes pensaron que era necesario vigilar las experiencias pol\u00edticas y culturales de las nuevas democracias, que supuestamente develaban las mismas formas renovadas de subversi\u00f3n comunista inspiradas por Gramsci. Sin embargo, todos los intelectuales antigramscianos cre\u00edan que el pensador y dirigente sardo representaba, sobre todo, la continuidad de una amenaza profunda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las ideas de Gramsci, aun bajo los escombros de la ya escu\u00e1lida experiencia \u00aboriental\u00bb, siguieron inspirando y orientando los deseos revolucionarios. Especialmente sus escritos y cartas de la c\u00e1rcel, dejaron la marca indeleble de la resistencia met\u00f3dica y paciente en un siglo que emanaba un aroma pestilente de triunfalismo y barbarie. Gramsci ense\u00f1a, a fin de cuentas, a pensar y a actuar en las peores condiciones materiales y subjetivas, y es por eso que sus ideas y sus conceptos son capaces de convertirse en la lengua franca de la resistencia de los grupos subalternos de varios pa\u00edses del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La reconstrucci\u00f3n del pensamiento antigramsciano, en sus distintas vertientes, puede revelar reflejos distorsionados de esa lengua, como modulaciones antagonistas de los esfuerzos para impedir la derrota definitiva de la utop\u00eda socialista. De esta forma, ir\u00f3nicamente, el pensamiento de Gramsci forma parte del bot\u00edn disponible para los arque\u00f3logos de un pasado de luchas sociales radicales y del reencuentro de este con nuevas ant\u00edtesis vigorosas. (Este texto fue publicado en la primera edici\u00f3n especial de Jacobin Brasil (2019) sobre marxismo cultural).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Daniela Musi<\/strong> es posdoctoranda en Ciencias Pol\u00edticas en la Universidad de S\u00e3o Paulo. Su proyecto trata sobre la historia del pensamiento pol\u00edtico brasile\u00f1o. <strong>\u00c1lvaro Bianchi<\/strong> es profesor de ciencias pol\u00edticas en la UNICAMP y estudioso del pensamiento pol\u00edtico italiano, estadounidense y latinoamericano.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Gramsci naci\u00f3 un d\u00eda como hoy (Ales, Cerde\u00f1a, 22 de enero) en 1891. Hace varias d\u00e9cadas que los intelectuales conservadores, como Olavo de Carvalho y Roger Scruton, presentan a uno de los mayores te\u00f3ricos marxistas del siglo XX como el s\u00edmbolo de una gran amenaza al orden capitalista. Y no se equivocan.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":16288,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[248103],"tags":[703605292,703605291,703605294,703604864,703605290,703605295,703605293],"class_list":{"0":"post-16284","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-marxismo","8":"tag-alain-de-benoist","9":"tag-hegemonia","10":"tag-comite-de-santa-fe","11":"tag-izquierda","12":"tag-lukacs","13":"tag-pt","14":"tag-tercermundismo","16":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Gramsci2301-1407924220-1611440335990.jpg?fit=791%2C499&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":false,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-4eE","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16284"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16284\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16308,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16284\/revisions\/16308"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}