{"id":15935,"date":"2021-01-03T20:47:56","date_gmt":"2021-01-03T19:47:56","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15935"},"modified":"2021-01-03T20:47:56","modified_gmt":"2021-01-03T19:47:56","slug":"historia-un-zek-recuerda-los-campos-de-stalin-timothy-snyder-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15935","title":{"rendered":"Historia &#8211; Un \u201czek\u201d recuerda los campos de Stalin. [Timothy Snyder]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.sinpermiso.info\/\">Sin Permiso<\/a><span style=\"color: #000000;\">, 3-1-2021 <\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Traducci\u00f3n de Lucas Ant\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 3-1-2020<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Julius Margolin, <a href=\"https:\/\/global.oup.com\/academic\/product\/journey-into-the-land-of-the-zeks-and-back-9780197502143?cc=us&amp;lang=en&amp;\">Journey Into the Land of the Zeks and Back: A Memoir of the Gulag<\/a> [Viaje a la tierra de los \u201czeks\u201d y vuelta: Memoria del Gulag], Julius Margolin, Oxford University Press, 2020.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hablamos de la memoria, pero sin testigos la memoria es algo vac\u00edo. Es demasiado esperar que hablen todos los que sufren. Pero sin testigos, la memoria se entrega a la propaganda que est\u00e1 al servicio del momento. Julius Margolin se interroga sobre si la verdadera Rusia es la que celebra la victoria sobre la Alemania nazi en la Plaza Roja, o la que existe en el universo sin cartografiar de los campos de concentraci\u00f3n que \u00e9l llama \u201cla tierra de los zek\u201d. Escrib\u00eda en 1946 y 1947, justo despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de servidumbre penal sovi\u00e9tica; la pregunta sigue siendo relevante en la Rusia del siglo XXI. El mismo Margolin fue un \u201czek\u201d, un convicto que sobrevivi\u00f3 a su encarcelamiento en el mayor sistema de campos de concentraci\u00f3n durante su periodo m\u00e1s asesino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Llamamos \u201cGulag\u201d <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15935#fn-15935-1' id='fnref-15935-1' onclick='return fdfootnote_show(15935)'>1<\/a><\/sup> a los campos sovi\u00e9ticos, con el t\u00edtulo del libro, muy posterior, de Alexander Solzhenitsyn, publicado en 1973. Si se hubiera publicado el libro de Margolin cuando lo escribi\u00f3, \u201czek\u201d y \u201ctierra de los zek\u201d ser\u00edan los t\u00e9rminos que ahora emplear\u00edamos. Llega la primera recopilaci\u00f3n completa de los textos de Margolin sobre los campos, publicada en conjunto en traducci\u00f3n inglesa, en un momento en el que sabemos mucho de ellos. Cuando se pudo acceder a los documentos tras el final de la URSS en 1991, los historiadores trataron de equilibrar las experiencias de los presos con las de los guardias, los directores de los campos, el politbur\u00f3, el mismo Stalin. Sabemos ciertas cosas que Margolin no conoc\u00eda: la ubicaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los campos, la cifra de presos registrados y de muertes, los nombres de quienes los persiguieron. Pero sin las voces de los testigos, ni siquiera ese conocimiento es suficiente. Si la memoria la ponen los testigos en tela de juicio, la historia se ve enriquecida gracias a ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">S\u00f3lo unas cuantas rememoraciones de los campos de concentraci\u00f3n, y s\u00f3lo un pu\u00f1ado escaso de rememoraciones del Gulag, nos dan el sentido de lo que supon\u00eda estar dentro de \u00e9l. Margolin nos da una raz\u00f3n: convertirse en un \u201czek\u201d significaba perder los puntos de referencia que hac\u00edan inteligible la experiencia a los dem\u00e1s: \u201cNadie conserva su forma original. La observaci\u00f3n resulta dif\u00edcil porque el observador mismo se ve deformado. Tambi\u00e9n \u00e9l es anormal\u201d. En este sentido, el t\u00edtulo del libro est\u00e1 perfectamente elegido. Margolin hace recuento de los cinco a\u00f1os transcurridos entre su deportaci\u00f3n de la Polonia ocupada por los sovi\u00e9ticos en 1940 y su regreso a la Polonia de la postguerra en 1946, y luego su posterior partida para Palestina v\u00eda Francia. Se\u00f1al de su honestidad es que registre su propio declive; se\u00f1al de su recuperaci\u00f3n es que fuera capaz de escribir este libro. Estas memorias literarias y filos\u00f3ficas no son sencillamente una cr\u00f3nica hist\u00f3rica sin parang\u00f3n; se trata tambi\u00e9n de un hondo jucio moral. Decenas de millones de personas pasaron a trav\u00e9s del Gulag; s\u00f3lo unos cuantos pudieron escribir libros escrutadores y fiables acerca del mismo. Este es quiz\u00e1s el mejor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin era fil\u00f3sofo, lo que hac\u00eda de \u00e9l un testigo especial. Hijo de un m\u00e9dico jud\u00edo de la ciudad de Pinsk, predominantemente jud\u00eda, en lo que era entonces el Imperio Ruso occidental, estudi\u00f3 durante alg\u00fan tiempo en la Rusia revolucionaria y complet\u00f3 luego un doctorado en Filosof\u00eda en Berl\u00edn. \u00c9l mismo se denominaba jud\u00edo polaco, y pas\u00f3 la mayor parte de los a\u00f1os 30 en Polonia, principalmente en \u0141\u00f3d\u017a. En 1936 \u00e9l y su familia se mudaron de Polonia a Palestina. Se encontraba en Polonia arreglando algunos asuntos obligados cuando la invadi\u00f3 Alemania el 1 de septiembre de 1939. Como cerca de un cuarto de mill\u00f3n de jud\u00edos de Polonia oriental, huy\u00f3 de los alemanes hacia el este. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica invadi\u00f3 Polonia desde el este el 17 de septiembre. Como mucho de esos jud\u00edos, Margolin trat\u00f3 de buscar un camino de salida. Cuando fracas\u00f3, regres\u00f3 a casa de sus padres en Pinsk, donde vivi\u00f3 durante la anexi\u00f3n de Polonia oriental y la imposici\u00f3n del sistema sovi\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin se define como europeo y \u201chombre de Occidente\u201d. Ten\u00eda cuarenta a\u00f1os cuando entr\u00f3 en su primer campo de concentraci\u00f3n, lo bastante mayor como para haber visto algo de mundo y crear una familia, pero lo bastante joven como para reaccionar con flexibilidad. Pose\u00eda un intenso sentido de la decencia y la normalidad: los derechos humanos y la verdad eran conceptos b\u00e1sicos. Ten\u00eda el vocabulario y los conceptos de un fil\u00f3sofo con un intenso inter\u00e9s por la literatura: nunca le faltaron palabras o conceptos en un entorno que desafiaba toda descripci\u00f3n. Era hablante nativo del ruso, el idioma de los campos, pero tambi\u00e9n era hablante nativo de polaco y yiddish, los idiomas de los presos con los que fue sentenciado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tal como Margolin ve\u00eda las cosas desde \u0141\u00f3d\u017a o Pinsk a finales de 1939 y principios de 1940, nazis y sovi\u00e9ticos hab\u00edan destruido Europa juntos. El pacto Molotov-Ribbentrop de agosto de 1939, y la invasi\u00f3n conjunta germano-sovi\u00e9tica de Polonia que le sigui\u00f3, supusieron el final de la vida que cre\u00eda haber llevado. Polonia, de la que hab\u00eda emigrado, pero por la cual sent\u00eda simpat\u00eda, fue destruida por sus poderosos vecinos. En Pinsk Margolin observ\u00f3 c\u00f3mo los recursos locales, trigo y carne, los dirig\u00eda el poder sovi\u00e9tico al aliado nazi, incluso mientras Alemania invad\u00eda Europa Occidental. Tanto la Alemania nazi como la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica declararon que el Estado polaco no exist\u00eda; con ello se cre\u00f3 un problema b\u00e1sico de acceso a la ley y de protecci\u00f3n para millones de personas que no estaban sujetas a una ocupaci\u00f3n convencional sino a la anexi\u00f3n y colonizaci\u00f3n. En el caso de Margolin, fue condenado a cinco a\u00f1os de trabajos forzados en un campo por tener los papeles equivocados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sus opciones se vieron constre\u00f1idas por la acci\u00f3n conjunta de los poderes nazi y sovi\u00e9tico. Los jud\u00edos pod\u00edan huir de los alemanes, pero se encontraban entonces en un territorio que se convertir\u00eda en sovi\u00e9tico. Margolin es un observador atento de lo que pas\u00f3 en Polonia oriental bajo dominio sovi\u00e9tico: deportaci\u00f3n de las \u00e9lites, subyugaci\u00f3n de la econom\u00eda, clausura de todas las organizaciones independientes. Muchos jud\u00edos quisieron regresar: \u201cen fecha tan tard\u00eda como la primavera de 1940, los jud\u00edos prefer\u00edan el gueto a la igualdad de derechos sovi\u00e9tica\u201d. Muchos jud\u00edos, de hecho, retornaron. De quienes se quedaron, como Margolin, se esperaba que adoptaran la ciudadan\u00eda sovi\u00e9tica. Los jud\u00edos que no lo hicieron fueron deportados a asentamientos especiales en el Kazakist\u00e1n sovi\u00e9tico y a Siberia en junio de 1940. Pocas semanas despu\u00e9s de esto, a Margolin lo mandaron a un campo en el extremo norte de Rusia a talar \u00e1rboles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Durante el primer a\u00f1o de Margolin como \u201czek\u201d, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la Alemania nazi fueron aliados. El trabajo forzado que llevaba a cabo serv\u00eda a una econom\u00eda que aprovisionaba a la Wehrmacht. Podr\u00edamos tener la tentaci\u00f3n de pensar en esto como en algo ir\u00f3nico; para Margolin fue sencillamente el final de su mundo: \u201cAmbos bandos eran reflejos inhumanos de lo que consider\u00e1bamos querido y sagrado\u201d. Nada hab\u00eda para \u00e9l de sorprendente en la \u201calianza de Rusia con la Alemania nazi\u201d. Jud\u00edo en confinamiento sovi\u00e9tico, hubo de soportar propaganda pronazi: \u201cLos raros peri\u00f3dicos sovi\u00e9ticos que llegaban al campo estaban llenos de publicidad proalemana\u201d. La prensa sovi\u00e9tica reproduc\u00eda los discursos de los dignatarios nazis. \u201cEn sinton\u00eda con los \u00e9xitos de Hitler\u201d, recuerda Margolin, \u201cse increment\u00f3 el antisemitismo en el campo\u201d. Aunque era un jud\u00edo polaco, y bien consciente del antisemitismo polaco, nadie le llam\u00f3 \u201ckike\u201d [t\u00e9rmino neoyorquino despectivo para los jud\u00edos] hasta que estuvo en un campo sovi\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin conoc\u00eda bien Alemania, pero nunca vio un campo nazi; dej\u00f3 el pa\u00eds en 1929, cuatro a\u00f1os antes de que Hitler llegara al poder. Las comparaciones eran, sin embargo, inevitables. Un joven jud\u00edo alem\u00e1n temeroso del terror nazi encontr\u00f3 sus pesadillas hechas realidad en un campo sovi\u00e9tico. Los jud\u00edos que hab\u00edan estado en Dachau afirmaban que la servidumbre sovi\u00e9tica era peor. Margolin advirti\u00f3 tambi\u00e9n que los j\u00f3venes fascistas con los que compart\u00eda prisi\u00f3n admiraban la estructura de los campos. Estaban de acuerdo con su principio organizador b\u00e1sico: los fuertes deber\u00edan sobrevivir, los d\u00e9biles, perecer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A Margolin y sus compa\u00f1eros reclusos los evacuaron hacia el este desde el campo del Lago Onega cuando la Alemania nazi invadi\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica el 22 de junio de 1941. Hab\u00eda cerca de cuatro millones de personas en campos sovi\u00e9ticos cuando Hitler traicion\u00f3 a Stalin y la Alemania nazi invadi\u00f3 a su aliado. En los dos a\u00f1os siguientes, unos 2,5 millones m\u00e1s de ciudadanos sovi\u00e9ticos fueron condenados a los campos. Entre 1941 y 1943, el caos de los transportes y las dr\u00e1sticas escaseces convirtieron una condena en los campos en algo todav\u00eda m\u00e1s peligroso que antes. Se registraron oficialmente cerca de medio mill\u00f3n de muertes en esos a\u00f1os; es probable que la cifra real sea bastante m\u00e1s elevada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin sobrevivi\u00f3 a estas condiciones, las observ\u00f3, hizo su cr\u00f3nica y las analiz\u00f3 con una claridad y percepci\u00f3n sin igual. Gracias a sus extraordinarias descripciones nos enteramos de lo que \u00e9l denomin\u00f3 \u201cel fat\u00eddico a\u00f1o de 1942\u201dcuando en torno a \u00e9l \u201clos zeks ca\u00edan como la hierba\u201d. \u00c9l y sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n hablaban de qu\u00e9 clases de hierba y qu\u00e9 tipos de corteza se pod\u00edan comer. Con gran precisi\u00f3n y sin patetismo describe, por ejemplo, lo que es cavar en un canal aguas abajo de una letrina buscando algo comestible que hubiera quedado de la bazofia para los cerdos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La deshumanizaci\u00f3n fue el gran tema de Margolin: la reducci\u00f3n de los \u201czeks\u201d a bestias hambrientas en su propia mente, y a m\u00e1quinas de trabajo en la mente de sus jefes. Todo el mundo estaba todo el tiempo hambriento. El alimento estaba racionado, de modo que los m\u00e1s productivos obten\u00edan m\u00e1s que los menos: \u201cEl medio de coaci\u00f3n era el hambre\u201d. Un preso puede verse reducido \u201ca una condici\u00f3n bestial en la que el momento de saciedad se convierte en el punto culminante de cada d\u00eda, el \u00fanico est\u00edmulo de sus acciones\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Verse tratado como instrumento s\u00f3lo de trabajo destru\u00eda el sentido de autoestima. \u201cS\u00f3lo una persona libre\u201d, escribi\u00f3 Margolin, \u201cconoce la alegr\u00eda del trabajo libre, y para \u00e9l esta labor tiene sentido porque sirve a una meta que elige \u00e9l y en la que cree\u201d. Resulta f\u00edsicamente dif\u00edcil pasar el d\u00eda entero talando \u00e1rboles en un bosque del norte de Rusia, como hizo Margolin en la primera tarea que le asignaron. Sin embargo, \u00e9l advierte tambi\u00e9n el coste espiritual: \u201cLa forma m\u00e1s segura de convertir a una persona en rid\u00edcula y despreciable consiste en obligarla a hacer sistem\u00e1ticamente un trabajo que es incapaz de realizar, en compa\u00f1\u00eda de gente que es superior a \u00e9l en fuerza y habilidad\u201d. La gente se ve reducida a la cantidad de trabajo que ejecuta: \u201cYo mismo no val\u00eda nada. Mi derecho a la vida se med\u00eda por el porcentaje de normas de trabajo que cumpl\u00eda\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La absoluta irrelevencia constitu\u00eda un elemento del sufrimiento. Margolin trabajaba mal, castigado por acciones que no pod\u00eda considerar delito, condenado por un Estado del que no era ciudadano, sirviendo a un r\u00e9gimen que aborrec\u00eda. Despu\u00e9s de la guerra, Margolin ley\u00f3 a Jean-Paul Sartre y se mof\u00f3 de la idea de Sartre de que la alienaci\u00f3n era algo que experimentaban los burgueses de Francia. Consideraba la queja de Sartre acerca de la ausencia de significado absoluto de la existencia como una tentaci\u00f3n que buscar en la pol\u00edtica, en un sistema como el comunismo. Como predicci\u00f3n de la pol\u00edtica de Sartre, esto resultaba correcto. Margolin experiment\u00f3 en realidad algo muy parecido a la pura alienaci\u00f3n y escribi\u00f3 sobre ello con una destreza que deber\u00eda ser una lecci\u00f3n de humildad para quienes escribieron sobre lo que no sab\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin es un cronista no s\u00f3lo de la crueldad y el sufrimiento de los dem\u00e1s sino tambi\u00e9n de la desaparici\u00f3n del yo. En su prosa, la estructura f\u00edsica e institucional del campo no s\u00f3lo figura como una amenaza para la vida sino para cualquier sentido de lo que pudiera significar la vida. A lo largo del libro, vuelve, por ejemplo, a sus constantes dificultades para mantenerse vestido. Esos pasajes se refieren al fr\u00edo extremo y a la dignidad b\u00e1sica: \u201cLlega un momento en que ya no tenemos nada nuestro. El Estado nos viste y desviste seg\u00fan le place\u201d. Polonia est\u00e1 destruida y Palestina queda lejos; no tiene contacto con la gente que le importaba antes de su condena; \u201cse han liquidado los lazos familiares\u201d. Le duele que su mujer y su hijo no sepan en Palestina lo que le ha sucedido. Se ha roto la continuidad de la vida, la acumulaci\u00f3n de momentos, d\u00edas y recuerdos que es el ox\u00edgeno de nuestra consciencia. Los presos \u201cnos olvidamos gradualmente de nuestro pasado\u201d, a medida que el presente se convierte en cuesti\u00f3n de repetici\u00f3n mec\u00e1nica y supervivencia animal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin sobrevivi\u00f3 f\u00edsicamente gracias a sus idiomas, a su amistad con los m\u00e9dicos del campo, su astucia y una buena dosis de suerte. Estuvo a punto de morir varias veces, y sus dotes de escritor son quiz\u00e1s m\u00e1s evidentes en sus remembranzas de esos momentos. Pero quiz\u00e1s la experiencia central no fue la enfermedad sino la deshumanizaci\u00f3n. Se siente trist\u00edsimo por el d\u00eda en el que roba a otro preso, el d\u00eda en el que golpea a otro hombre en la cara. Ni siquiera mientras iba Margolin cediendo al sistema f\u00edsica y espiritualmente perdi\u00f3 jam\u00e1s su sentido del valor humano. En circunstancias en las que ese comportamiento era comprensible e incluso necesario para la supervivencia, lo recuerda todav\u00eda como algo equivocado e igualmente da\u00f1ino para si mismo. El fil\u00f3sofo polaco Leszek Ko\u0142akowski afirm\u00f3 que cuando escogemos el mal menor, tenemos que recordar que se trata de un mal. Y esto supone un desaf\u00edo en la vida diaria; que Margolin pudiera conservar este nivel de reflexi\u00f3n \u00e9tica en el campo resulta milagroso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin nunca perdi\u00f3 su capacidad de ver a sus compa\u00f1eros \u201czeks\u201d como humanos. Se cuida de describir las condiciones especiales de sus compa\u00f1eros jud\u00edos, que constitu\u00edan al principio la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n. Explica que los polacos, con los que compart\u00eda lengua y pa\u00eds, formaban el grupo m\u00e1s cercano a los jud\u00edos en el campo. Margolin hace amistad con los ucranianos, con los que, como recuerda, los jud\u00edos hab\u00edan tenido una historia nada f\u00e1cil. Los ucranianos fueron enviados al Gulag en cifras desproporcionadas antes, durante y despu\u00e9s de la guerra; en el libro de Margolin tienen voz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin sab\u00eda que era un testigo inusual. Al concluir su libro en 1947, en un momento en que el mundo no sab\u00eda nada acerca del Gulag y no quer\u00eda enterarse, escribe, con bastante formalidad, que sobre \u201cla base de mi experiencia quinquenal, afirmo que el gobierno sovi\u00e9tico, utilizando territorios espec\u00edficos y condiciones pol\u00edticas en el pa\u00eds, ha creado un infierno subterr\u00e1neo, un reino de esclavos tras alambre de espino, inaccesible a la opini\u00f3n p\u00fablica mundial\u201d. Margolin anticip\u00f3 correctamente que la misma vaciedad moral que \u00e9l experiment\u00f3 se convertir\u00eda en argumento de los defensores del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico. A lo que se opon\u00eda era al total abandono de la \u00e9tica, al nihilismo abierto y a su concomitante sadismo: \u201cLa fuerza hace la ley, todo el mundo miente, todos son unos canallas, hay que dar a los tontos una lecci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La defensa del sistema sovi\u00e9tico, antes de la guerra, durante la guerra, despu\u00e9s de la guerra, y hasta hoy, implicaba que el abandono de la humanidad serv\u00eda a alguna meta. Lo que experiment\u00f3 Margolin como vac\u00edo pod\u00eda verse a distancia como un estadio de la historia. El hambre, la deshumanizaci\u00f3n y la muerte en masa en tierras bald\u00edas eran necesarias para alcanzar un bien mayor. Esto es lo que cre\u00eda Sartre, por ejemplo, y todav\u00eda hoy se elevan defensas semejantes, en Rusia y m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. La experiencia de Margolin contradice directamente este pensamiento desiderativo: \u201cLo que vi en los cinco a\u00f1os de mi estancia en el subterr\u00e1neo reino sovi\u00e9tico fue un aparato de asesinato y opresi\u00f3n que obraba a ciegas\u201d. Le da la vuelta al argumento del determinismo: \u201cEl crimen del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico no se justifica, sino que se agrava y acent\u00faa si resulta que no hay otra forma de reforzar el poder de quienes est\u00e1n en el Kremlin que el monstruoso sistema de los campos de esclavitud contempor\u00e1nea y de millones de muertes an\u00f3nimas\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin carec\u00eda de paciencia para el relativismo, o para lo que hoy llamamos y-eso-qu\u00e9-ismo. No constituye una defensa del asesinato masivo sovi\u00e9tico apuntar que los nazis cometieron cr\u00edmenes bastante peores. El sistema de campos sovi\u00e9ticos, advert\u00eda, era m\u00e1s antiguo, mayor, y m\u00e1s duradero que el de los nazis. Era un error \u201cjustificar los campos sovi\u00e9ticos afirmando que Auschwitz, Majdanek y Treblinka fueron mucho peores\u201d. Tal como ve\u00eda Margolin las cosas, nazis y sovi\u00e9ticos hab\u00edan destruido Europa juntos en1939. Ninguno de los dos bandos llevaba raz\u00f3n en la guerra que se inici\u00f3 en 1941, y defender a uno refiri\u00e9ndose a los cr\u00edmenes del otro constitu\u00eda un error l\u00f3gico. Margolin se vio \u00e9l mismo f\u00edsicamente atrapado entre los dos sistemas. Pero la libertad humana era para \u00e9l la capacidad de juzgar ambos con criterios m\u00e1s elevados, en lugar de hacerlo siguiendo los t\u00e9rminos a los que parec\u00eda obligar su alianza o su colisi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Margolin tiene una \u00faltima palabra para todos los que se encoger\u00edan de hombros ante la historia de los campos de concentraci\u00f3n sovi\u00e9ticos en la creencia de que al obrar as\u00ed est\u00e1n sirviendo de alg\u00fan modo al progreso. \u201cLa gente que justifica los campos sovi\u00e9ticos, que dice &#8216;Que los metan en campos&#8217; o &#8216;Puede que esto no sea verdad&#8217; o simplemente &#8216;\u00bfA nosotros qu\u00e9 nos importa?&#8217; pueden considerarse antifascistas y llevar puesta una m\u00e1scara de rectitud. Para m\u00ed est\u00e1 claro que esta gente prepara una segunda edici\u00f3n de Hitler en el mundo\u201d. Si se pierde la preocupaci\u00f3n por los hechos de la historia, se pierde la preocupaci\u00f3n por la humanidad. Si se eligen la evasivas y la propaganda, entonces los antifascistas pierden ante los fascistas, mejores evasores y mejores propagandistas. La acci\u00f3n de registrar verazmente el sufrimiento humano es, por contraposici\u00f3n, un acto asimismo de afirmaci\u00f3n del valor humano. La dignidad de recordar los detalles supone tambi\u00e9n la dignidad de emitir un juicio. Por una cuesti\u00f3n de \u00e9tica individual y tambi\u00e9n por una cuesti\u00f3n de pragmatismo democr\u00e1tico, ning\u00fan \u201catropello de los derechos humanos deber\u00eda permanecer en el anonimato\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El testigo deshace el anonimato, y el juicio ci\u00f1e un ideal. Margolin cre\u00eda que la democracia transcend\u00eda la trivial pugna entre Izquierda y Derecha. La Derecha no estaba obligada a defender el fascismo y la Izquierda no estaba obligada a defender a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Y nadie estaba obligado a identificarse con Derecha o Izquierda. La trampa del nosotros y ellos resultaba deshumanizadora. Lo que resultaba humanizador era la preocupaci\u00f3n por la verdad, el acceso a la cr\u00f3nica hist\u00f3rica y la libertad de expresar lo que se aprend\u00eda. Aunque todas las democracias tienen fallos, como reconoc\u00eda \u00e9l, los errores se pueden ver tal cual. Cuando el testimonio y el juicio de los individuos informa la discusi\u00f3n y las opciones de los ciudadanos una democracia puede corregirse y renovarse. (Art\u00edculo publicado en <a href=\"https:\/\/www.tabletmag.com\/\">Tablet Magazine<\/a>, 1-10-2020)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Timothy Snyder<\/strong>, uno de los m\u00e1s reconocidos historiadores norteamericanos actuales, especialista en Europa Central y Oriental del siglo XX, es profesor de Historia en la Universidad de Yale. Su \u00faltimo libro es &#8216;Our Malady: Lessons in Liberty from a Hospital Diary&#8217;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><u>Nota <\/u><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablamos de la memoria, pero sin testigos la memoria es algo vac\u00edo. Es demasiado esperar que hablen todos los que sufren. Pero sin testigos, la memoria se entrega a la propaganda que est\u00e1 al servicio del momento. Julius Margolin se interroga sobre si la verdadera Rusia es la que celebra la victoria sobre la Alemania nazi en la Plaza Roja, o la que existe en el universo sin cartografiar de los campos de concentraci\u00f3n que \u00e9l llama \u201cla tierra de los zek\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":15921,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[720693],"tags":[703605109,703605108,963641,3503,703605107,703605110,703605106],"class_list":{"0":"post-15935","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-urss","8":"tag-alemania","9":"tag-alexander-solzhenitsyn","10":"tag-gulag","11":"tag-historia","12":"tag-julius-margolin","13":"tag-nazis","14":"tag-stalin","16":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Historia301.jpg?fit=900%2C675&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-491","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15935"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15935\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15921"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}