{"id":1571,"date":"2017-03-07T12:45:25","date_gmt":"2017-03-07T12:45:25","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1571"},"modified":"2017-03-07T12:49:14","modified_gmt":"2017-03-07T12:49:14","slug":"revolucion-rusa-los-bolcheviques-toman-el-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1571","title":{"rendered":"Revoluci\u00f3n Rusa: Los bolcheviques toman el poder"},"content":{"rendered":"<p><strong>Revoluci\u00f3n Rusa.\u00a0<\/strong><strong>Los bolcheviques toman el poder <\/strong><\/p>\n<p><strong>Alexander Rabinowitch *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Contratemps, 21-10-2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.contretemps.eu\/\">http:\/\/www.contretemps.eu\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Viento Sur, 4-3-2017 \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>La editorial La Fabrique acaba de publicar \u201cLes Bolcheviques prennent le pouvoir\u201d*, aparecido inicialmente en ingl\u00e9s en 1976. Este libro de Alexander Rabinowitch tiene el enorme m\u00e9rito de restituir lo que fue realmente la Revoluci\u00f3n rusa en Petrogrado, entonces capital de Rusia y sobre todo epicentro de la revoluci\u00f3n: un movimiento de insubordinaci\u00f3n generalizada en que las clases dirigentes se mostraban incapaces de imponer su dominaci\u00f3n como antes y en que las clases subalternas ya no consent\u00edan esa dominaci\u00f3n (la definici\u00f3n por antonomasia de una \u201ccrisis revolucionaria\u201d seg\u00fan Lenin), y al mismo tiempo un momento de aceleraci\u00f3n y de bifurcaci\u00f3n pol\u00edticas, cuyas consecuencias ser\u00e1n ingentes a escala mundial.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En particular, el libro examina con todo detalle la pol\u00edtica y la acci\u00f3n de los bolcheviques \u2013tanto de la direcci\u00f3n del partido como de los militantes y las organizaciones intermedias\u2013 entre julio y octubre de 1917. Permite salvar el escollo cruzado de una disoluci\u00f3n del papel del partido bolchevique (que para algunos no habr\u00eda hecho m\u00e1s que ir a la zaga de los acontecimientos sin desempe\u00f1ar ninguna funci\u00f3n real m\u00e1s que canalizar la combatividad popular) y de una fetichizaci\u00f3n del mismo (sea negativa, con los bolcheviques como golpistas y usurpadores, sea positiva, como encarnaci\u00f3n pol\u00edtica del proletariado ruso).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Leyendo el libro se ve claro que es la dial\u00e9ctica compleja entre una revuelta popular extremamente potente y creativa, una autoorganizaci\u00f3n de masas en forma de soviets \u2013en los barrios, las empresas, en el frente, as\u00ed como en el mundo rural, por todas partes se formaban consejos\u2013, y un partido que logr\u00f3 conquistar una audiencia masiva en las filas del proletariado y estaba decidido a llevar a cabo la revoluci\u00f3n (es decir, a derribar el poder capitalista), la que explica el destino de la Revoluci\u00f3n rusa entre febrero y octubre de 1917.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un aspecto importante que se desprende del trabajo magistral de Rabinowitch: el papel espec\u00edfico de Lenin. Aunque su acci\u00f3n fue absolutamente decisiva para enderezar en distintas ocasiones la pol\u00edtica de la direcci\u00f3n del partido bolchevique y ofrecer una perspectiva de resoluci\u00f3n de la crisis revolucionaria \u2013mediante la insurrecci\u00f3n armada\u2013, el libro muestra muy claramente que \u00e9l no fue en modo alguno el maestro de ceremonias de la revoluci\u00f3n de Octubre, contrariamente a lo que da a entender una visi\u00f3n policial o estalinista (que a menudo fueron lo mismo), as\u00ed como cierta ortodoxia trotskista que demasiado a menudo ha sucumbido a una especie de heroizaci\u00f3n del dirigente bolchevique.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una de las razones es que Lenin qued\u00f3 en lo esencial cortado del movimiento revolucionario (al menos hasta la insurrecci\u00f3n de octubre): al estar buscado activamente por la polic\u00eda tras la insurrecci\u00f3n abortada de julio, los bolcheviques tem\u00edan que lo asesinaran en la c\u00e1rcel y le ordenaron que se fuera de Petrogrado. Pero hay otra raz\u00f3n, que tiene que ver con tres rasgos cruciales del partido bolchevique que llaman la atenci\u00f3n al leer el libro:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013 la implantaci\u00f3n de masas y la confianza de que goza la organizaci\u00f3n en las filas del proletariado de Petrogrado (y m\u00e1s all\u00e1); <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013 contrariamente a una posterior redefinici\u00f3n deformada del \u201cleninismo\u201d (que divulg\u00f3 Zin\u00f3viev en 1925 y Stalin acentu\u00f3 posteriormente), la democracia interna, caracterizada por el vigor de los debates que tuvieron lugar entonces en el partido: pese a que la amenaza de la represi\u00f3n y de la contrarrevoluci\u00f3n era permanente, en el seno de la organizaci\u00f3n pod\u00edan manifestarse divergencias t\u00e1cticas y estrat\u00e9gicas muy importantes, que incluso pod\u00edan salir a la luz p\u00fablica (a diferencia de lo que ser\u00e1 el PC de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica bajo Stalin);<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013 y la autonom\u00eda de las organizaciones intermedias del partido, bien se trate de los comit\u00e9s locales, bien de entidades espec\u00edficas como la organizaci\u00f3n militar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Al menos tanto como la capacidad estrat\u00e9gica propia de Lenin (cuyas posiciones quedaron a menudo en minor\u00eda o fueron ignoradas o incluso ocultadas por la direcci\u00f3n ante la militancia), fueron por tanto esta implantaci\u00f3n de masas (entre los obreros y soldados especialmente), la democracia interna y la flexibilidad organizativa las que permitieron al partido bolchevique mantener el rumbo en las circunstancias fluctuantes del a\u00f1o 1917. Como escribe Rabinowitch en el ep\u00edlogo de la obra (p. 446-447): \u201cEl \u00e9xito fenomenal de los bolcheviques tambi\u00e9n se debe en buena parte a la naturaleza del partido en 1917. Con esto no me refiero ni al liderazgo tan audaz como decidido de un Lenin \u2013cuya importancia hist\u00f3rica, sin embargo, no se puede negar\u2013 ni a la unidad o la disciplina organizativa legendarias de los bolcheviques, que muy a menudo se exageran. Quisiera m\u00e1s bien poner de relieve el car\u00e1cter relativamente democr\u00e1tico, tolerante y descentralizado de las estructuras del partido y de su modo de funcionamiento, as\u00ed como el hecho de que en aquel entonces operaba fundamentalmente como un partido de masas abierto, en ruptura clara con el modelo leninista tradicional.\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>Prosigue Rabinowitsch: \u201cYa lo vimos, en 1917, cuando la organizaci\u00f3n bolchevique de Petrogrado conoc\u00eda constantes intercambios y debates tan libres como apasionados, en todos los niveles, en torno a cuestiones te\u00f3ricas y t\u00e1cticas fundamentales. Los dirigentes que estaban en desacuerdo con la mayor\u00eda con respecto a tal o cual asunto ten\u00edan la posibilidad de defender sus puntos de vista. Y no era raro que Lenin saliera perdiendo en esas controversias. En 1917, algunos \u00f3rganos subalternos del partido, como el comit\u00e9 de Petersburgo o la organizaci\u00f3n militar, gozaban de un grado de autonom\u00eda e iniciativa notable. Sus opiniones y sus cr\u00edticas se ten\u00edan en cuenta a la hora de fijar la l\u00ednea pol\u00edtica por parte de la direcci\u00f3n. Y sobre todo, esos \u00f3rganos subalternos pod\u00edan adaptar sus t\u00e1cticas y su mensaje a las caracter\u00edsticas de sus propias bases en un contexto que evolucionaba r\u00e1pidamente.\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>El extracto del libro que se reproduce a continuaci\u00f3n muestra lo que fue el m\u00e9todo de los bolcheviques en general, y de Lenin en particular: no la inflexibilidad y el sectarismo que se les suele atribuir, sino al contrario, la capacidad de tomarse en serio los cambios s\u00fabitos de la coyuntura y de forjar alianzas en funci\u00f3n de las circunstancias y de objetivos concretos. Rabinowitch describe c\u00f3mo, a finales del mes de agosto de 1917, los bolcheviques \u2013y especialmente Lenin\u2013 respondieron a la amenaza de un golpe de Estado impulsado por la camarilla reaccionaria constituida alrededor del general Korn\u00edlov, que contaba entonces con el apoyo de los sectores conservadores y burgueses que estaban hartos de lo que consideraban, desde la revoluci\u00f3n de febrero, un desorden insoportable. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Mientras que tan solo unos d\u00edas antes Lenin acus\u00f3 a los partidos menchevique y socialista-revolucionario de desempe\u00f1ar un papel contrarrevolucionario, acto seguido recomend\u00f3 constituir un frente anti-Korn\u00edlov con esas mismas organizaciones, e incluso imaginaba \u2013tambi\u00e9n durante algunas semanas\u2013 un desarrollo pac\u00edfico posible de la revoluci\u00f3n, lo que supon\u00eda buscar y obtener el apoyo de los mencheviques y de los socialistas-revolucionarios a la idea de una ruptura total con la burgues\u00eda (es decir, con Kerenski) y de una transferencia inmediata del poder a los soviets (de los que Lenin pensaba, sin embargo, desde julio, que hab\u00edan perdido toda funcionalidad revolucionaria). <\/strong><\/p>\n<p><strong>Si bien la situaci\u00f3n actual est\u00e1 muy lejos del a\u00f1o 1917 en Petrogrado, la Revoluci\u00f3n rusa todav\u00eda tiene mucho que ense\u00f1ar a aquellos y aquellas que se plantean la ruptura con el orden capitalista y la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad. En particular permite, sin fetichizarla a modo de \u201clecciones\u201d inmutables y transparentes, replantear algunas cuestiones complejas sobre el sujeto revolucionario (que no fue \u00fanicamente, a todas luces, el proletariado industrial de Petrogrado), la organizaci\u00f3n pol\u00edtica (el partido) \u2013su forma, su papel y sus relaciones con los movimientos populares\u2013, as\u00ed como la cuesti\u00f3n del poder. Cuestiones que se nos plantean ahora de un modo evidentemente distinto, pero que exigen retomar y reapropiarnos de debates antiguos, so pena de sucumbir a la alternativa mortal del olvido o de la insistencia machacona. (Ugo Palheta)<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cTodo el poder a los soviets\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Durante todos estos \u00faltimos d\u00edas cr\u00edticos del mes de agosto, Lenin permaneci\u00f3 en su refugio clandestino en Helsingfors, la capital de Finlandia. En este pa\u00eds, que formaba parte del imperio ruso desde 1809, las aspiraciones nacionales complicaban e intensificaban fuertemente la efervescencia que hab\u00eda seguido a la ca\u00edda del r\u00e9gimen zarista. Helsingfors tambi\u00e9n era la base principal de la flota del B\u00e1ltico, en la que los bolcheviques eran muy activos y ten\u00edan una gran influencia. Como en otras partes de Rusia, la conflictividad pol\u00edtica y social y el apoyo a los programas de la extrema izquierda crecieron con fuerza a finales del verano y comienzos del oto\u00f1o de 1917. El tercer congreso regional de los soviets del ej\u00e9rcito, de la flota y de los trabajadores de Finlandia, reunido en Helsingfors del 9 al 12 de septiembre, eligi\u00f3 un comit\u00e9 ejecutivo permanente (el comit\u00e9 ejecutivo regional del ej\u00e9rcito, la flota y los trabajadores de Finlandia), compuesto casi exclusivamente de bolcheviques y socialistas-revolucionarios (SR) de izquierda. Bajo la presidencia del bolchevique ultrarradical Ivar Smilga, este \u00f3rgano se autoproclam\u00f3 autoridad pol\u00edtica suprema de Finlandia.<\/p>\n<p>Durante su estancia en Helsingfors, Lenin entr\u00f3 en contacto con los dirigentes socialdem\u00f3cratas locales. Es muy probable que la fuerza de la izquierda y el car\u00e1cter cada vez m\u00e1s explosivo de la situaci\u00f3n pol\u00edtica en Finlandia hayan contribuido a orientar su reflexi\u00f3n sobre los avances ulteriores de la revoluci\u00f3n en general. Sin embargo, el l\u00edder bolchevique estaba preocupado sobre todo por la pol\u00edtica revolucionaria en Petrogrado. Poco tiempo despu\u00e9s de su paso por Razliv en Finlandia, el 9 de agosto, hab\u00eda conseguido establecer un sistema de comunicaci\u00f3n relativamente fiable con el Comit\u00e9 Central, para el env\u00edo de la prensa de Petrogrado, que sol\u00eda llegar al d\u00eda siguiente de su publicaci\u00f3n por la tarde. Adem\u00e1s de la reflexi\u00f3n que acompa\u00f1aba su lectura voraz de las \u00faltimas noticias, parece que reparti\u00f3 su tiempo entre la terminaci\u00f3n de El Estado y la revoluci\u00f3n y la redacci\u00f3n de comentarios para la prensa bolchevique \/1.<\/p>\n<p>Fue el 28 de agosto cuando Lenin recibi\u00f3 las primeras noticias sobre la amenaza del general Korn\u00edlov de avanzar sobre la capital, y hasta entrada la noche del 29 no recibi\u00f3 los diarios de la v\u00edspera, que informaban sustancialmente del comienzo de la crisis. Sin embargo, ni siquiera entonces hab\u00eda recibido todav\u00eda alg\u00fan ejemplar del diario bolchevique Rabotchiy, por lo que no ten\u00eda ni idea de la actitud de su partido. Aun as\u00ed, en la ma\u00f1ana del d\u00eda 30, mientras esperaba ansiosamente nuevas informaciones procedentes de Petrogrado, escribi\u00f3 una carta de recomendaciones t\u00e1cticas al Comit\u00e9 Central que anticipaban un cambio de perspectiva importante, aunque provisional, sobre la cuesti\u00f3n del desarrollo de la revoluci\u00f3n. La respuesta inicial de Lenin a la amenaza de una dictadura reaccionaria era que la situaci\u00f3n pol\u00edtica hab\u00eda experimentado de pronto un cambio fundamental y que por tanto hab\u00eda que revisar la t\u00e1ctica del partido. Dej\u00f3 de afirmar que los rumores de conspiraci\u00f3n contrarrevolucionaria respond\u00edan a \u201cuna estratagema bien meditada de los mencheviques y los SR\u201d, como todav\u00eda hab\u00eda hecho durante la conferencia de Mosc\u00fa. Por el contrario, llam\u00f3 a los bolcheviques a unirse a la lucha contra Korn\u00edlov.<\/p>\n<p>Sin pronunciarse sobre la cuesti\u00f3n crucial de hasta qu\u00e9 punto los miembros del partido pod\u00edan permitirse cooperar con los socialistas mayoritarios en los preparativos de la defensa, exhort\u00f3 a sus camaradas a que evitaran apoyar directamente a Kerenski y trataran de derribarlo. Los bolcheviques deb\u00edan aprovechar m\u00e1s bien todas las ocasiones para denunciar los puntos d\u00e9biles y los fallos de Kerenski y presionar al gobierno para que pusiera en pr\u00e1ctica \u201cmedidas parciales\u201d como la detenci\u00f3n de Mili\u00fakov, la entrega de armas a los trabajadores, la repatriaci\u00f3n de las fuerzas navales a Petrogrado, la disoluci\u00f3n de la Duma de Estado, la legislaci\u00f3n sobre la entrega de tierras a los campesinos y la introducci\u00f3n del control obrero en las f\u00e1bricas.<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n t\u00e1cita de la colaboraci\u00f3n con los dem\u00e1s grupos para combatir a Korn\u00edlov y la insistencia en la necesidad de presionar a favor de \u201cmedidas parciales\u201d se desmarcaban de las posiciones anteriores de Lenin cuando sosten\u00eda que los bolcheviques deb\u00edan mantener sus distancias con respecto a los mencheviques y los SR y que la tarea prioritaria del partido era la conquista directa del poder por el proletariado en el plazo m\u00e1s breve posible. Como hemos visto, fue esa precisamente la posici\u00f3n adoptada durante los primeros d\u00edas del mes de agosto por parte de la mayor\u00eda de dirigentes del partido en Petrogrado. Esta aprobaci\u00f3n inesperada de su l\u00ednea por parte de Lenin la puso de relieve en una posdata a\u00f1adida a su carta al Comit\u00e9 Central en la noche del d\u00eda 30, despu\u00e9s de haber recibido un nuevo paquete de diarios de Petrogrado, entre ellos varios ejemplares del Rabotchiy. \u201cHabiendo le\u00eddo seis n\u00fameros de Rabotchiy despu\u00e9s de escribir este texto\u201d, explicaba Lenin, en efecto, \u201cdebo decir que nuestros puntos de vista coinciden totalmente \/2.\u201d<\/p>\n<p>Esta evoluci\u00f3n del pensamiento de Lenin por efecto de la crisis korniloviana apareci\u00f3 de forma todav\u00eda m\u00e1s pronunciada en un art\u00edculo titulado \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d, que redact\u00f3 el 1 de septiembre y que se difundi\u00f3 en Petrogrado dos d\u00edas despu\u00e9s. De hecho, resulta dif\u00edcil interpretar este ensayo como algo distinto de un deseo de marcar las distancias con respecto a las principales hip\u00f3tesis subyacentes a las directrices del l\u00edder bolchevique al sexto congreso: la decadencia de los soviets como instituciones revolucionarias, la quiebra irreversible de los mencheviques y los SR y la absoluta necesidad de tomar el poder por la fuerza. Estimulado por la debilidad y el aislamiento evidentes de Kerenski, impresionado por la energ\u00eda desplegada por los soviets en la lucha contra Korn\u00edlov e intrigado por la hostilidad aparentemente creciente de los mencheviques y los SR a dar continuidad a la colaboraci\u00f3n con los Cadetes, Lenin pas\u00f3 a plantear la posibilidad de retomar el programa t\u00e1ctico \u201cpacifista\u201d de antes de julio, tal como lo defend\u00eda la fracci\u00f3n moderada del partido.<\/p>\n<p>M\u00e1s concretamente, propon\u00eda un compromiso con los socialistas mayoritarios que en t\u00e9rminos generales seguir\u00eda estas pautas: de momento, los bolcheviques abandonar\u00edan su reivindicaci\u00f3n de traspasar el poder a un gobierno formado por representantes del proletariado y del campesinado pobre y recuperar\u00edan oficialmente la consigna de antes de julio, \u201ctodo el poder a los soviets\u201d. A cambio de ello, los mencheviques y los SR asumir\u00edan el control de un gobierno responsable ante el soviet de Petrogrado. En el conjunto de Rusia, el poder pol\u00edtico pasar\u00eda a manos de los soviets locales. Los bolcheviques no participar\u00edan en el gobierno y conservar\u00edan la plena libertad de defender su propio programa. En esencia, \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d expresaba el hecho de que Lenin estaba ahora dispuesto a abandonar la violencia armada y a competir por el poder en el seno de los soviets con medios pol\u00edticos si los mencheviques y los SR romp\u00edan con la burgues\u00eda. El l\u00edder bolchevique pas\u00f3 a sostener que esta l\u00ednea puede asegurar muy probablemente el progreso pac\u00edfico de la revoluci\u00f3n en su conjunto y ofrece oportunidades excepcionales de realizar grandes avances en el movimiento mundial hacia la paz y la victoria del socialismo.<\/p>\n<p>El 3 de septiembre, cuando Lenin se dispon\u00eda a enviar \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d a Petrogrado, se enter\u00f3 de la creaci\u00f3n del Directorio, la reticencia fundamental de la mayor\u00eda de los socialistas moderados a proceder a la formaci\u00f3n de un gobierno exclusivamente socialista y, por el contrario, sus esfuerzos por organizar un nuevo gabinete de coalici\u00f3n con representantes de la burgues\u00eda no pertenecientes a los Cadetes. Bajo la influencia de estas noticias, Lenin a\u00f1adi\u00f3 una breve posdata a \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d, en la que formul\u00f3 la siguiente observaci\u00f3n pesimista:<\/p>\n<p>Ahora pienso, despu\u00e9s de leer los diarios del s\u00e1bado y domingo, que nuestra oferta de compromiso llega sin duda demasiado tarde. Los pocos d\u00edas en que el desarrollo pac\u00edfico de los acontecimientos todav\u00eda era posible pertenecen sin duda, tambi\u00e9n ellos, al pasado \/3.<\/p>\n<p>Sin embargo, Lenin no abandon\u00f3 ni siquiera entonces totalmente la idea de un curso pac\u00edfico. Durante la primera semana y media de septiembre, su inter\u00e9s por un posible \u201ccompromiso\u201d se mantuvo vivo, al menos en parte, a la vista de las informaciones que le llegaban sobre las permanentes disensiones internas que desgarraban las filas de los mencheviques y los SR en relaci\u00f3n con el futuro gobierno. Tambi\u00e9n estaba al corriente de la creciente antipat\u00eda entre Kerenski y los dirigentes socialistas moderados del soviet de Petrogrado, como reflejaba, por ejemplo, la resistencia obstinada del comit\u00e9 de lucha frente a los intentos del gobierno de disolver los comit\u00e9s revolucionarios creados al calor de la crisis korniloviana. En todo caso, veremos a Lenin retomar la cuesti\u00f3n de un posible compromiso con los moderados y la evoluci\u00f3n no violenta de los revoluci\u00f3n en tres art\u00edculos consecutivos: \u201cLas tareas de la revoluci\u00f3n\u201d, \u201cLa revoluci\u00f3n rusa y la guerra civil\u201d y \u201cUna de las cuestiones fundamentales de la revoluci\u00f3n\u201d \/4.<\/p>\n<p>En \u201cLas tareas de la revoluci\u00f3n\u201d, escrito alrededor del 6 de septiembre, pero no publicado hasta finales de ese mes, Lenin expuso de manera m\u00e1s detallada las propuestas pol\u00edticas que hab\u00eda formulado primeramente en \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cUna vez el poder en sus manos, los soviets podr\u00edan todav\u00eda \u2013y esta es probablemente su \u00faltima oportunidad\u2013 asegurar el desarrollo pac\u00edfico de la revoluci\u00f3n, la elecci\u00f3n pac\u00edfica de los diputados del pueblo, la lucha pac\u00edfica de los partidos en el seno de los soviets \/5.\u201d<\/p>\n<p>En \u201cUna de las cuestiones fundamentales de la revoluci\u00f3n\u201d, escrito uno o dos d\u00edas m\u00e1s tarde (pero publicado el 14 de septiembre), Lenin se extendi\u00f3 sobre la importancia suprema del poder estatal en el desarrollo de toda revoluci\u00f3n y sobre el nuevo significado que atribu\u00eda a el traspaso inmediato de \u201ctodo el poder a los soviets\u201d:<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del poder no se puede eludir y relegar a un segundo plano, porque es la cuesti\u00f3n fundamental, la que determina todo el desarrollo de la revoluci\u00f3n, su pol\u00edtica exterior e interior. [\u2026] Toda la cuesti\u00f3n, ahora, radica en saber si, s\u00ed o no, la democracia peque\u00f1o-burguesa ha aprendido algo durante estos seis meses tan importantes, tan ricos en acontecimientos. Si es que no, la revoluci\u00f3n est\u00e1 perdida, y \u00fanicamente una insurrecci\u00f3n victoriosa del proletariado podr\u00e1 salvarla. Si es que s\u00ed, hay que empezar a crear de inmediato un poder estable y firme. [\u2026] \u00danicamente el poder de los soviets podr\u00eda ser estable; es el \u00fanico que no podr\u00e1 ser derribado, ni siquiera en las horas m\u00e1s agitadas y de la m\u00e1s tempestuosa de las revoluciones; \u00fanicamente este poder podr\u00eda asegurar el desarrollo amplio y continuo de la revoluci\u00f3n, la lucha pac\u00edfica de los partidos en el seno de los soviets.<\/p>\n<p>Centr\u00e1ndose en los mencheviques y los SR, Lenin prosigui\u00f3 explicando el significado de la consigna \u201cTodo el poder a los soviets\u201d, tal como la hab\u00eda resucitado en \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d:<\/p>\n<p>Sin embargo, la consigna \u2018Todo el poder a los soviets\u2019 se entiende muy a menudo, por no decir en la mayor\u00eda de los casos, de forma absolutamente equivocada, en el sentido de un \u2018ministerio formado por los partidos que tienen la mayor\u00eda en los soviets\u2019 [\u2026]. \u2018El poder a los soviets\u2019 significa una refundici\u00f3n radical de todo el antiguo aparato de Estado, aparato burocr\u00e1tico que impide toda iniciativa democr\u00e1tica; la supresi\u00f3n de este aparato y su sustituci\u00f3n por un aparato nuevo, popular, verdaderamente democr\u00e1tico, el de los soviets, es decir, de la mayor\u00eda organizada y armada del pueblo, de los obreros, los soldados y los campesinos; la facultad otorgada a la mayor\u00eda del pueblo de hacer gala de iniciativa e independencia, no solo para la elecci\u00f3n de diputados, sino tambi\u00e9n en la administraci\u00f3n del Estado, en la aplicaci\u00f3n de reformas y de transformaci\u00f3n sociales.<\/p>\n<p>\u00danicamente un r\u00e9gimen de los soviets, ven\u00eda a decir, tendr\u00eda el coraje y esp\u00edritu de decisi\u00f3n suficientes para instituir un monopolio de los cereales, imponer controles eficaces de la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n, limitar la emisi\u00f3n de papel moneda, asegurar un intercambio equitativo de trigo por productos manufacturados, etc., todas estas medidas que resultaban necesarias a causa de los imperativos y las dificultades sin precedentes de la guerra, el grado excepcional de desintegraci\u00f3n econ\u00f3mica y el peligro de hambruna. Crear un gobierno de este tipo, \u201cvaliente y decidido\u201d, equivaldr\u00eda a instaurar una \u201cdictadura del proletariado y de los campesinos pobres\u201d, cuya necesidad ya hab\u00eda subrayado en sus \u201cTesis de abril\u201d. Se enfrentar\u00eda en\u00e9rgicamente a Korn\u00edlov y sus partidarios y llevar\u00eda a cabo inmediatamente la democratizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Lenin aseguraba a sus lectores que 48 horas despu\u00e9s de su formaci\u00f3n, el 99 % de los hombres en uniforme se convertir\u00edan en partidarios entusiastas de la dictadura. Entregar\u00eda la tierra entre los campesinos y todo el poder a sus comit\u00e9s locales, atray\u00e9ndose as\u00ed el apoyo indefectible de las masas rurales. \u00danicamente un gobierno fuerte que gozara de una base popular, sosten\u00eda el l\u00edder bolchevique, ser\u00eda capaz de aplastar la resistencia de los capitalistas, de manifestar un coraje y una determinaci\u00f3n extremas en el ejercicio del poder y de asegurarse el apoyo entusiasta y la abnegaci\u00f3n heroica de las masas en uniforme y del campesinado. La entrega inmediata del poder a los soviets, insist\u00eda, era la \u00fanica manera de conseguir avances graduales, pac\u00edficos y ordenados al mismo tiempo\/6.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo de estos ensayos, \u201cLa revoluci\u00f3n rusa y la guerra civil\u201d, probablemente terminado de escribir el 9 de septiembre (y publicado el 16), Lenin trat\u00f3 de apaciguar los recelos de los socialistas moderados, que tem\u00edan que una ruptura con la burgues\u00eda provocara una sangrienta guerra civil, sosteniendo, por el contrario, que la amargura y la indignaci\u00f3n crecientes de las masas garantizaban que las tergiversaciones con respecto a la formaci\u00f3n de un gobierno de los soviets comportar\u00edan inevitablemente una sublevaci\u00f3n de los trabajadores y una guerra civil que, por mucho que hubiera que hacer lo posible por evitar el ba\u00f1o de sangre que provocar\u00eda, concluir\u00eda de todos modos con la victoria del proletariado.<\/p>\n<p>[\u00da]nicamente la entrega inmediata de todo el poder a los soviets har\u00eda que la guerra civil fuera imposible en Rusia\u201d, explicaba. [\u2026] \u201cFrente a esta alianza, frente a los soviets de diputados obreros, de soldados y campesinos, cualquier guerra civil desencadenada por la burgues\u00eda es impensable, pues esta \u2018guerra\u2019 no dar\u00eda pie ni a una sola batalla.<\/p>\n<p>Para ilustrar su razonamiento, Lenin destacaba la impotencia de la burgues\u00eda durante el golpe de Korn\u00edlov. La alianza de los bolcheviques, de los SR y de los mencheviques \u201csupuso durante esas jornadas una victoria total sobre la contrarrevoluci\u00f3n, conseguida con una facilidad sin parang\u00f3n en ninguna otra revoluci\u00f3n\u201d \/7.<\/p>\n<p>El hecho de que esta moderaci\u00f3n inaudita de Lenin no fuera acogida sin oposici\u00f3n es una prueba de la libertad de debate que reinaba entonces en el seno de la organizaci\u00f3n bolchevique. En el momento en que los dirigentes bolcheviques de Petrogrado pudieron leer el art\u00edculo \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d, los comit\u00e9s ejecutivos panrusos hab\u00edan rechazado formalmente la declaraci\u00f3n bolchevique del 31 de agosto. Para los editores de Rabotchiy Put\u2019, el tipo de \u201ccompromiso\u201d planteado por Lenin parec\u00eda impracticable. Uno de los miembros del comit\u00e9 de redacci\u00f3n, Grigori Sok\u00f3lnikov, recuerda incluso que \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d fue rechazado inicialmente por la redacci\u00f3n. Por insistencia de Lenin, reconsider\u00f3 esta decisi\u00f3n y public\u00f3 el art\u00edculo el 6 de septiembre \/8.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se vio expresar objeciones contra los puntos de vista de \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d entre los miembros del comit\u00e9 regional de Mosc\u00fa \/9, conocidos por su radicalismo, y entre algunos dirigentes m\u00e1s izquierdistas del comit\u00e9 de Petersburgo. En el sexto congreso, es decir, apenas cuatro semanas antes, estos \u00faltimos hab\u00edan apoyado, en efecto, las posiciones de Lenin en la cuesti\u00f3n de la ruptura total con los socialistas moderados y de la posibilidad de tomar el poder por las armas, y estaban visiblemente muy consternados ante este cambio de postura de \u00faltima hora de su l\u00edder. Esta reacci\u00f3n de determinados dirigentes locales de Petrogrado se manifest\u00f3 con motivo de una reuni\u00f3n de an\u00e1lisis de la \u201csituaci\u00f3n actual\u201d celebrada por el comit\u00e9 de Petersburgo el 7 de septiembre, al d\u00eda siguiente de la publicaci\u00f3n de \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d \/10.<\/p>\n<p>Fue Slutski, en nombre de la comisi\u00f3n ejecutiva del comit\u00e9, quien abri\u00f3 el debate sin morderse la lengua. Aunque acept\u00f3 la afirmaci\u00f3n de Lenin de que las masas y los socialistas moderados se hab\u00edan radicalizado y la idea de que, en cierto sentido, los soviets hab\u00edan vuelto a cobrar dinamismo ante la intentona de Kornilov, se rebel\u00f3 contra la idea de un acercamiento con los mencheviques y los SR, sosteniendo que las principales tareas del partido consist\u00edan en evitar que las masas se lanzaran a acciones prematuras y prepararse para utilizar los soviets como centros de combate en la conquista del poder \/11. M\u00e1s adelante, Slutski volvi\u00f3 a tomar la palabra para responder a argumentos favorables al punto de vista de Lenin:<\/p>\n<p>Tanto en las f\u00e1bricas como entre los campesinos acosados por la pobreza, asistimos a una radicalizaci\u00f3n. Por tanto, es absurdo hablar hoy de compromiso. \u00a1Nada de compromiso! [\u2026] Nuestra revoluci\u00f3n no se asemeja a las que hemos conocido en Occidente. Se trata de una revoluci\u00f3n proletaria. Nuestra tarea consiste en aclarar nuestra postura y en prepararnos para un enfrentamiento militar.<\/p>\n<p>En una vena similar, G. F. Kolmin, un pensador independiente que hab\u00eda formado parte de las cabezas locas del partido en julio, rechaz\u00f3 la idea de que los soviets, los mencheviques y los SR hubieran cambiado fundamentalmente a ra\u00edz de la intentona de Kornilov:<\/p>\n<p>\u201cSu radicalizaci\u00f3n no nos brinda ninguna raz\u00f3n para pensar que los soviets adoptar\u00e1n un rumbo revolucionario. No debemos cambiar de posici\u00f3n. Nuestro objetivo no consiste en ir de la mano con los dirigentes de los soviets, sino en tratar de arrebatar a sus elementos m\u00e1s revolucionarios de su influencia y movilizarlos en nuestras filas.\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es interesante observar que las observaciones del representante del Comit\u00e9 Central en el comit\u00e9 de Petersburgo, B\u00fabnov, se acercaban m\u00e1s a las opiniones expresadas por Slutski y Kolmin que a las ideas de Lenin expresadas en \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil determinar el grado de popularidad de estas posiciones radicales entre los miembros del comit\u00e9 de Petersburgo, dado que la discusi\u00f3n del 7 de septiembre sobre la situaci\u00f3n actual no dio pie a ninguna resoluci\u00f3n final. De todas maneras, del mismo modo que durante el periodo anterior a julio, la idea de una v\u00eda pac\u00edfica era compatible a corto plazo tanto con las concepciones program\u00e1ticas de los bolcheviques moderados, como K\u00e1menev \u2013quien consideraba que Rusia no estaba preparada para una revoluci\u00f3n socialista y de momento se planteaba a lo sumo la formaci\u00f3n de un gobierno de amplia coalici\u00f3n formado exclusivamente por los partidos socialistas, incluidos los bolcheviques, la creaci\u00f3n de una rep\u00fablica democr\u00e1tica y la convocatoria de una asamblea constituyente\u2013, como con las de dirigentes como Lenin, Trotsky y algunos cuadros locales de Petrogrado. Para estos \u00faltimos, la entrega del poder a los soviets y la formaci\u00f3n de un gobierno de mencheviques y socialistas-revolucionarios se percib\u00edan como una etapa transitoria del desarrollo de una revoluci\u00f3n socialista, que deb\u00eda desembocar r\u00e1pidamente en la instauraci\u00f3n de una dictadura del proletariado y del campesinado pobre.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la l\u00ednea propuesta por Lenin hall\u00f3 un eco favorable entre la mayor\u00eda del Comit\u00e9 Central. De hecho, durante las primeras semanas de septiembre, bajo la direcci\u00f3n del Comit\u00e9 Central, los bolcheviques de Petrogrado dedicaron m\u00e1s esfuerzos a tareas acordes con la posibilidad de una evoluci\u00f3n pac\u00edfica de la revoluci\u00f3n que no a la profundizaci\u00f3n de sus divergencias con los moderados o a preparar a las masas para la conquista armada del poder a corto plazo, de acuerdo con el esp\u00edritu de las directrices de Lenin en el sexto congreso. En particular, hicieron todo lo posible por ganar el apoyo de elementos todav\u00eda vacilantes del campo menchevique-SR para la idea de una ruptura completa con la burgues\u00eda, lo que les permiti\u00f3 ampliar y consolidar la influencia del partido en el seno de las organizaciones de masas (y sobre todo del soviet de Petrogrado) y asegurarse la m\u00e1s amplia representaci\u00f3n en las filas de la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado. Esta estaba programada ya para mediados de septiembre y hab\u00eda sido concebida por los mencheviques y los SR como el foro en que se resolver\u00eda finalmente la cuesti\u00f3n de la coalici\u00f3n y de la naturaleza del nuevo gobierno.<\/p>\n<p>La competici\u00f3n por adquirir influencia en el soviet de Petrogrado mereci\u00f3 una atenci\u00f3n especial por parte de los bolcheviques. En la sensacional votaci\u00f3n del 31 de agosto, en que una mayor\u00eda apoy\u00f3 el programa pol\u00edtico bolchevique, hab\u00edan participado menos de la mitad de los diputados con derecho a voto. Buena parte de los ausentes eran soldados (un grupo hasta entonces muy influido por los SR), todav\u00eda movilizados en posiciones defensivas alrededor de la capital. Por tanto, no es extra\u00f1o que los socialistas moderados no dieran demasiada importancia a la victoria bolchevique del 31 de agosto, pues confiaban en una pronta inversi\u00f3n de la tendencia.<\/p>\n<p>Para medir sus fuerzas en el soviet de Petrogrado, los estrategas SR y mencheviques aprovecharon la ocasi\u00f3n de la elecci\u00f3n de la directiva de este organismo. Desde sus comienzos en marzo, los miembros de la directiva proced\u00edan exclusivamente de las filas de estas dos organizaciones. Entre ellos estaban Chjeidse, Tsereteli, Chernov, Dan, Skob\u00e9lev, Gots y Anis\u00edmov, es decir, las figuras p\u00fablicas m\u00e1s conocidas de los moderados y las que gozaban de la m\u00e1xima autoridad. Estas eminentes personalidades amenazaban ahora con dimitir en bloque si no se repudiaba formalmente el voto del 31 de agosto y si no obten\u00edan un voto de confianza. Esta estrategia colocaba a los bolcheviques en una posici\u00f3n delicada, pues era posible, e incluso veros\u00edmil, que no lograr\u00edan reunir suficientes votos para ganar este pulso simb\u00f3lico. El repudio del voto del 31 de agosto y un voto de confianza a favor de los mencheviques y los SR implicaban un serio cuestionamiento de los recientes \u00e9xitos del partido en la acumulaci\u00f3n de un apoyo de masas m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>Para descartar la posibilidad de semejante derrota, los bolcheviques trataron de minimizar el significado pol\u00edtico del voto sobre la directiva y desviaron la atenci\u00f3n sobre cuestiones de procedimiento. M\u00e1s concretamente, defendieron la idea de que no era justo que la directiva estuviera compuesta \u00fanicamente por miembros de la mayor\u00eda. En lugar de elegir entre programas pol\u00edticos opuestos y dejar que los que ganen formen la directiva, como propon\u00edan los moderados, los bolcheviques explicaron que ser\u00eda m\u00e1s democr\u00e1tico reconstituir la directiva sobre una base proporcional, a\u00f1adiendo cierto n\u00famero de miembros de grupos que hasta entonces no estaban representados. Esta propuesta les pareci\u00f3 razonable a muchos delegados que se inclinaban a la izquierda, pero que habr\u00edan dudado de alinearse con los bolcheviques a riesgo de recusar totalmente a sus propios dirigentes \/12. En un esfuerzo por tranquilizar a estos indecisos, K\u00e1menev defendi\u00f3 del modo siguiente la tesis de la representaci\u00f3n proporcional:<\/p>\n<p>Si los mencheviques y los SR han podido considerar aceptable una coalici\u00f3n con los Cadetes en la Conferencia de Estado de Mosc\u00fa, no veo por qu\u00e9 no podr\u00edan plantear una pol\u00edtica de coalici\u00f3n con los bolcheviques en el marco de este organismo.<\/p>\n<p>El voto crucial sobre los procedimientos de reestructuraci\u00f3n de la directiva tuvo lugar al comienzo de la sesi\u00f3n del 9 de septiembre del soviet de Petrogrado. La posici\u00f3n bolchevique alcanz\u00f3 una exigua mayor\u00eda \/13. Posteriormente, Lenin criticar\u00eda a sus camaradas del soviet por haber defendido la representaci\u00f3n proporcional en la elecci\u00f3n de la directiva; ve\u00eda en ello un nuevo ejemplo de aceptaci\u00f3n de un grado excesivo de cooperaci\u00f3n con los dem\u00e1s grupos socialistas a expensas de los objetivos propios del partido. Sin embargo, la pertinencia de la t\u00e1ctica de la representaci\u00f3n proporcional se confirmar\u00eda m\u00e1s adelante, durante la misma sesi\u00f3n, cuando el debate sobre otra propuesta de los bolcheviques demostr\u00f3 que estos \u00faltimos no dispon\u00edan todav\u00eda de una mayor\u00eda fiable en el soviet. En este caso, los cambios propuestos por los bolcheviques en la manera en que deb\u00edan estar representados los soldados en el soviet fue rechazada por la mayor\u00eda de diputados, y los bolcheviques tuvieron que retirar su propuesta de resoluci\u00f3n en el \u00faltimo momento para evitar una derrota segura \/14.<\/p>\n<p>Al final, la h\u00e1bil estrategia de los bolcheviques en el soviet de Petrogrado dio sus frutos. Cuando se anunciaron los resultados de la votaci\u00f3n del 9 de septiembre sobre la representaci\u00f3n proporcional, los socialistas mayoritarios que formaban la directiva saliente abandonaron la sala en una reacci\u00f3n airada, as\u00ed que el 25 de septiembre se procedi\u00f3 a reorganizar completamente la direcci\u00f3n del soviet. La directiva pas\u00f3 a estar formada entonces por dos SR, un menchevique y cuatro bolcheviques (Trotsky, K\u00e1menev, R\u00fdkov y F\u00e9dorov); Trotsky sustituy\u00f3 a Chjeidse en la presidencia \/15.<\/p>\n<p>Paralelamente, la direcci\u00f3n del partido tambi\u00e9n segu\u00eda con mucha atenci\u00f3n los preparativos de la Conferencia de Estado. En un telegrama del 4 de septiembre, dirigido a los 37 comit\u00e9s del partido de todo el pa\u00eds y en una carta suplementaria de la misma fecha, los dirigentes bolcheviques hab\u00edan subrayado la importancia de una nutrida representaci\u00f3n en esa conferencia; encarecieron a los militantes que se familiarizaran con la composici\u00f3n de la conferencia y que obraran, en la medida de lo posible, por lograr que salieran elegidos miembros del partido. Todos los delegados elegidos con el apoyo de los bolcheviques deb\u00edan presentarse a su llegada a la capital en el cuartel general del grupo bolchevique en el soviet, en el Smolny, para recibir instrucciones \/16.<\/p>\n<p>La esperanza de que la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado recusara la pol\u00edtica de coalici\u00f3n y adoptara medidas con vistas a la formaci\u00f3n de un nuevo gobierno exclusivamente socialista se desvaneci\u00f3 estrepitosamente cuando se conoci\u00f3 el origen respectivo de los 1 198 delegados. Estaban representados los soviets obreros, campesinos y de soldados, dumas municipales, comit\u00e9s del ej\u00e9rcito, sindicatos y una docena de otras instituciones menos importantes. Sin embargo, la proporci\u00f3n de esca\u00f1os otorgados a los soviets de trabajadores urbanos y de soldados, as\u00ed como a los sindicatos, organizaciones en las que los bolcheviques ten\u00edan m\u00e1s influencia, era baja en comparaci\u00f3n con la representaci\u00f3n atribuida a los soviets rurales, los gobiernos locales y las cooperativas, todav\u00eda dominados por los moderados.<\/p>\n<p>Ni siquiera en estas condiciones abandonaron los bolcheviques completamente la esperanza de que la conferencia concluyera con la formaci\u00f3n de un gobierno socialista. En su reuni\u00f3n del 13 de septiembre, el Comit\u00e9 Central asign\u00f3 a Trotsky, K\u00e1menev, Stalin, Miliutin y R\u00fdkov la tarea de redactar una plataforma ad hoc para presentar en la conferencia \/17. Basada en parte en los escritos de Lenin de comienzos de septiembre, el texto en cuesti\u00f3n part\u00eda de la hip\u00f3tesis de que todav\u00eda era posible una evoluci\u00f3n pac\u00edfica de la revoluci\u00f3n y de que la conferencia pod\u00eda y deb\u00eda concluir con la formaci\u00f3n de un gobierno revolucionario \/18.<\/p>\n<p>Al igual que el art\u00edculo de Lenin \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d, la plataforma bolchevique para la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado era esencialmente un llamamiento dirigido a los antiguos partidarios de la pol\u00edtica de coalici\u00f3n para que rompieran con la burgues\u00eda y una expresi\u00f3n de confianza en los soviets como \u00f3rganos de un gobierno revolucionario. La plataforma declaraba sin ambages que los bolcheviques no hab\u00edan tratado de tomar el poder en contra de la voluntad de la mayor\u00eda de las masas trabajadoras y que no se les ocurrir\u00eda hacerlo. En t\u00e9rminos parecidos a los de Lenin, se afirmaba que en virtud de la plena libertad de agitaci\u00f3n y de la continua regeneraci\u00f3n de los soviets desde la base, es dentro de estos \u00faltimos donde tendr\u00eda lugar la lucha por la influencia y el poder \/19. Sin embargo, al mismo tiempo la plataforma diverg\u00eda de \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d en la medida en que no descartaba la posibilidad de que los bolcheviques formaran parte de un gobierno de los soviets \/20; parece que esto fue obra de la influencia de K\u00e1menev.<\/p>\n<p>En la v\u00edspera de la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado se vio claramente que los recelos de la extrema izquierda con respecto a la probable composici\u00f3n de este \u00f3rgano estaban justificados. Entre los delegados que llegaban a Petrogrado y estaban dispuestos a manifestar abiertamente su adscripci\u00f3n, 532 se declararon SR (de ellos, 72 SR de izquierda), 530 mencheviques (de ellos, 56 mencheviques-internacionalistas), 55 socialistas populares y 17 sin afiliaci\u00f3n partidaria. Solamente hab\u00eda 134 bolcheviques \/21.<\/p>\n<p>No obstante, en los debates preliminares en los grupos de delegados de cada partido y en las reuniones de delegados por afiliaci\u00f3n institucional, se vio de inmediato que no hab\u00eda consenso entre los moderados sobre la cuesti\u00f3n crucial de continuar o no la pol\u00edtica de coalici\u00f3n con los partidos no socialistas; las divergencias importantes que hab\u00edan aparecido al respecto despu\u00e9s de la intentona de Korn\u00edlov incluso se hab\u00edan profundizado. El malestar de numerosos dirigentes mencheviques y SR, que hasta entonces se hab\u00edan mostrado fieles al gobierno provisional, lo puso de manifiesto el menchevique Bogd\u00e1nov el primer d\u00eda de la conferencia:<\/p>\n<p>En esta terrible coyuntura, hemos de reconocer sin ilusi\u00f3n que carecemos de toda autoridad gubernamental; asistimos a un verdadero vals de ministros en el seno del gabinete, exactamente igual que en la \u00e9poca del zarismo. El resultado de este vaiv\u00e9n ministerial incesante es un gobierno totalmente ineficaz, y es a nosotros a quien incumbe la responsabilidad de esta situaci\u00f3n. [\u2026] No me resulta agradable, como partidario que soy de la pol\u00edtica de coalici\u00f3n, tener que concederlo, pero hay que reconocer que la causa principal de esta par\u00e1lisis gubernamental es precisamente el hecho de que se trata de un gabinete de coalici\u00f3n \/22:<\/p>\n<p>De este modo, a medida que se desarrollaba la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado, los dirigentes bolcheviques de Petrogrado cre\u00edan poder percibir todav\u00eda algunos signos alentadores que reforzaban su esperanza de que una mayor\u00eda de delegados acabaran votando a favor de la ruptura con Kerenski y de la formaci\u00f3n de un gobierno socialista homog\u00e9neo. A esta esperanza persistente se refer\u00eda Zin\u00f3viev en un editorial publicado en portada del n\u00famero del 13 de septiembre de Rabotchiy Put\u2019, que sin duda circul\u00f3 ampliamente entre los delegados reci\u00e9n llegados a Petrogrado:<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n principal a que se enfrenta hoy cualquier revolucionario es saber si todav\u00eda existen posibilidades de un desarrollo pac\u00edfico de la revoluci\u00f3n y qu\u00e9 hay que hacer para reforzar esas posibilidades. Es preciso responder que estas posibilidades dependen fundamentalmente de la adopci\u00f3n de un compromiso concreto, de un acuerdo definido entre la clase obrera, que se adhiere plenamente a la l\u00ednea de nuestro partido, y las masas adeptas de la democracia peque\u00f1o-burguesa, que siguen la l\u00ednea de los SR y los mencheviques. [\u2026] Un acuerdo con las fuerzas democr\u00e1ticas peque\u00f1o-burguesas es deseable y, en unas condiciones que conocemos bien, posible. [\u2026] La conferencia panrusa que se inaugura dentro de poco todav\u00eda puede abrir la puerta a esta salida pac\u00edfica \/23.<\/p>\n<p>La Conferencia Democr\u00e1tica de Estado inici\u00f3 sus trabajos, en la tarde del 14 de septiembre, bajo los oropeles del teatro Alexandra (hoy teatro Pushkin). Esta venerable sala de espect\u00e1culos de la \u00e9poca zarista, cuyos palcos, platea y anfiteatro estaban repletos de delegados venidos de todas partes de Rusia, ofrec\u00eda ahora una apariencia sumamente ins\u00f3lita. Los lujosos acolchados de las butacas y de los palcos se confund\u00edan con el oc\u00e9ano escarlata de las banderas revolucionarias. En el escenario, la escenograf\u00eda mostraba una gran sala con varias puertas flanqueadas de palmeras y enebros falsos. Los miembros de la directiva estaban sentados detr\u00e1s de una larga mesa estrecha que ocupaba toda la longitud del proscenio; delante de la mesa, un atril revestido de rojo llevaba la inscripci\u00f3n: \u201c\u00a1Prohibido fumar!\u201d<\/p>\n<p>La esperanza bolchevique de que se formara un nuevo gobierno con ocasi\u00f3n de la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado qued\u00f3 reflejada en la alocuci\u00f3n oficial pronunciada en nombre del partido por K\u00e1menev en la sesi\u00f3n inaugural y en los comentarios realizados al d\u00eda siguiente por Trotsky ante los delegados bolcheviques. En su largo discurso, K\u00e1menev declar\u00f3 que el balance de los gabinetes de los \u00faltimos seis meses imped\u00eda albergar la m\u00ednima confianza en las pol\u00edticas propuestas por Kerenski. Subray\u00f3 que la situaci\u00f3n se hab\u00eda deteriorado tanto que ahora ya no cab\u00eda perseverar en las experiencias de coalici\u00f3n gubernamental. La incapacidad del gobierno para sofocar el movimiento contrarrevolucionario en el seno del ej\u00e9rcito, as\u00ed como las medidas equivocadas en materia de pol\u00edtica agraria, de abastecimiento de alimentos y de pol\u00edtica internacional, no pod\u00edan atribuirse a tal o cual ministro socialista, sino a la influencia pol\u00edtica de la burgues\u00eda como clase:<\/p>\n<p>No hay ni un solo ejemplo de revoluci\u00f3n en la que la realizaci\u00f3n de los ideales de los trabajadores no haya provocado el terror de las fuerzas contrarrevolucionarias. [\u2026] Si las fuerzas democr\u00e1ticas no tienen la voluntad de tomar ahora el poder, deben decirse a s\u00ed mismas con toda sinceridad: \u2018No confiamos en nuestras propias capacidades y, por consiguiente, son los Burishkin y los Kishkin \/24 quienes deben asumir las responsabilidades en nuestro lugar, nosotros no sabemos qu\u00e9 hacer con ellas.\u2019 [\u2026] Pueden ustedes redactar perfectamente un programa que cumpla los requisitos de la democracia obrera, pero es ut\u00f3pico creer que ese programa ser\u00e1 aplicado realmente de forma sincera por la burgues\u00eda. [\u2026] La \u00fanica orientaci\u00f3n posible es que el poder estatal sea entregado a las fuerzas de la democracia; no a los soviets de diputados de obreros y soldados, sino a los \u00f3rganos de la democracia que est\u00e1n muy bien representados aqu\u00ed. Debemos instaurar un nuevo gobierno y una instituci\u00f3n ante la cual este gobierno sea responsable \/25.<\/p>\n<p>En las directrices que transmiti\u00f3 a los delegados bolcheviques, Trotsky explic\u00f3 que, en la medida de lo posible, su objetivo prioritario deb\u00eda ser el de convencer a la conferencia de que rechazara toda coalici\u00f3n con las clases privilegiadas y tomara la iniciativa de organizar un nuevo gobierno; una vez coronada por el \u00e9xito, esta iniciativa ser\u00eda el primer paso hacia la entrega del poder a los soviets \/26.<\/p>\n<p>Vale la pena observar que mientras K\u00e1menev defend\u00eda la creaci\u00f3n de un gabinete de amplia coalici\u00f3n democr\u00e1tica (que reflejara la diversidad de los grupos invitados a la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado) y estaba en contra de un r\u00e9gimen basado exclusivamente en los soviets, Trotsky abogaba a su vez por la entrega \u00edntegra del poder a estos \u00faltimos. Esta diferencia importante expresaba dos concepciones fundamentalmente divergentes sobre el desarrollo de la revoluci\u00f3n rusa que pronto alimentar\u00edan una de las controversias internas m\u00e1s feroces y m\u00e1s significativas de la historia del bolchevismo. No obstante, en el contexto espec\u00edfico que nos ocupa aqu\u00ed, lo importante es que tanto K\u00e1menev como Trotsky, a semejanza de la mayor\u00eda de los bolcheviques de Petrogrado, vieran con buenos ojos los trabajos de la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado y las perspectivas de una evoluci\u00f3n pac\u00edfica de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vista la moderaci\u00f3n que prevalec\u00eda entre los bolcheviques en aquel periodo, y dado que desde comienzos de septiembre el propio Lenin alentaba este enfoque, cabe imaginar la consternaci\u00f3n que cundi\u00f3 entre las filas de los dirigentes del partido cuando el 15 de septiembre recibieron dos cartas escritas por Lenin entre el 12 y el 14 del mismo mes, en las que abandonaba completamente las posiciones moderadas expresadas en \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d y exhortaba a los bolcheviques a asumir la tarea de preparar un levantamiento armado a la mayor brevedad posible.<\/p>\n<p>Lenin ten\u00eda al parecer varios motivos que se reforzaban mutuamente para efectuar un giro tan radical. Citemos en primer lugar, entre los factores determinantes: la fuerza de las posiciones de la extrema izquierda en Finlandia; el apoyo mayoritario al programa bolchevique en los soviets de Mosc\u00fa y Petrogrado, adem\u00e1s de una serie de otros soviets regionales; la propagaci\u00f3n masiva de revueltas de los campesinos hambrientos de tierras en el medio rural; la desintegraci\u00f3n creciente de las fuerzas armadas en el frente y las reivindicaciones cada vez m\u00e1s insistentes de los soldados a favor de una paz inmediata; los signos de agitaci\u00f3n revolucionaria en las filas de la marina alemana. Todos estos procesos parecen haber animado en Lenin la esperanza de que la toma del poder por los bolcheviques contar\u00eda con un fuerte apoyo en las ciudades y no chocar\u00eda con ninguna oposici\u00f3n sustancial en las provincias y en el frente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, pod\u00eda pensar que la formaci\u00f3n de un gobierno verdaderamente revolucionario en Rusia catalizar\u00eda la rebeli\u00f3n de las masas en los dem\u00e1s pa\u00edses europeos. Est\u00e1 claro que a partir del momento en que el l\u00edder bolchevique concibi\u00f3 la posibilidad de una soluci\u00f3n r\u00e1pida del problema de la creaci\u00f3n de un gobierno de extrema izquierda, su inter\u00e9s por la perspectiva de un \u201ccompromiso\u201d con los partidos socialistas moderados amain\u00f3. Por otro lado, y de una manera un poco contradictoria, parece que Lenin estaba realmente alarmado ante la posibilidad de que el gobierno lograra de un modo u otro frenar el impulso revolucionario negociando una paz separada, entregando Petrogrado a los alemanes, manipulando las elecciones a la asamblea constituyente o provocando una insurrecci\u00f3n popular desorganizada. Tambi\u00e9n le preocupaba al parecer la eventualidad de que, si el partido temporizaba durante demasiado tiempo, empezara a perder su influencia entre las masas y resultara incapaz de detener la deriva de Rusia hacia la completa anarqu\u00eda.<\/p>\n<p>La primera de las cartas de Lenin, dirigida a la saz\u00f3n al Comit\u00e9 Central y a los comit\u00e9s de Mosc\u00fa y Petersburgo, comenzaba as\u00ed:<\/p>\n<p>Habiendo obtenido la mayor\u00eda en los soviets de diputados obreros y de soldados de ambas capitales, los bolcheviques pueden y deben tomar el poder. Pueden porque la mayor\u00eda activa de los elementos revolucionarios del pueblo de ambas capitales basta para arrastrar a las masas, para vencer la resistencia del adversario, para aniquilarlo y para conquistar el poder y conservarlo.<\/p>\n<p>La Conferencia Democr\u00e1tica de Estado, insisti\u00f3, no representa a la mayor\u00eda del pueblo revolucionario, sino \u00fanicamente a los dirigentes peque\u00f1o-burgueses conciliadores\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 deb\u00edan los bolcheviques tomar el poder \u201cjustamente hoy\u201d? Porque seg\u00fan Lenin, \u201cla rendici\u00f3n inminente de Petrogrado nos ofrecer\u00e1 muchas menos oportunidades\u201d.<\/p>\n<p>Correspond\u00eda a los dirigentes locales decidir sobre el terreno el mejor momento para iniciar un levantamiento; en lo que respecta a la direcci\u00f3n del partido, deb\u00eda aprovechar de inmediato la presencia en Petrogrado del equivalente a un congreso del partido para emprender la tarea de organizar \u201cla insurrecci\u00f3n armada en Petrogrado y Mosc\u00fa (y en la regi\u00f3n), la conquista del poder, el derrocamiento del gobierno\u201d. Tomando el poder tanto en Mosc\u00fa como en Petrogrado (a Lenin no le importaba mucho qui\u00e9n deb\u00eda comenzar), concluy\u00f3 Lenin, \u201cvenceremos sin ninguna duda, con toda seguridad\u201d \/27.<\/p>\n<p>En su segunda misiva, titulada \u201cEl marxismo y la insurrecci\u00f3n\u201d y dirigida \u00fanicamente al Comit\u00e9 Central, Lenin sostuvo que \u201cconsiderar la insurrecci\u00f3n como un arte\u201d no era en absoluto blanquismo, sino un principio fundamental del marxismo. Para triunfar, escribi\u00f3, la insurrecci\u00f3n debe apoyarse, no en un complot, no en un partido, sino en el proletariado y en el impulso revolucionario del pueblo. En suma, la insurrecci\u00f3n deb\u00eda producirse en el apogeo de la actividad de la vanguardia del pueblo y en el instante en que las vacilaciones eran m\u00e1s fuertes en las filas del enemigo. Cuando se cumpl\u00edan estas condiciones, negarse a considerar la insurrecci\u00f3n como un arte equival\u00eda a \u201ctraicionar al marxismo, [\u2026] traicionar a la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>A partir de esto, Lenin procedi\u00f3 a explicar por qu\u00e9 una insurrecci\u00f3n inmediata estaba \u201cen el orden del d\u00eda\u201d. Estableci\u00f3 un contraste entre la situaci\u00f3n actual y la que prevalec\u00eda en julio, cuando el partido no contaba todav\u00eda con el apoyo del proletariado; ahora, a ra\u00edz de las persecuciones de que hab\u00edan sido v\u00edctimas y de la experiencia de Korn\u00edlov, los bolcheviques dispon\u00edan de una mayor\u00eda en los soviets de Mosc\u00fa y Petrogrado. En julio no exist\u00eda un impulso revolucionario en el conjunto del pa\u00eds, y la intentona de Korn\u00edlov hab\u00eda suscitado precisamente este impulso. Finalmente, los adversarios de los bolcheviques estaban muy decididos entonces, mientras que ahora se mostraban llenos de vacilaciones. \u201c[N]o habr\u00edamos conservado el poder los d\u00edas 3 y 4 de julio\u201d, concluyo Lenin, porque antes de la aventura de Korn\u00edlov, el ej\u00e9rcito y la provincia habr\u00edan podido marchar sobre Petrogrado. Hoy, la situaci\u00f3n es totalmente distinta. [\u2026] Todas las condiciones objetivas de una insurrecci\u00f3n coronada por el \u00e9xito se cumplen.<\/p>\n<p>Hacia el final de este texto, Lenin solicit\u00f3 que el Comit\u00e9 Central consolidara el grupo bolchevique en la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado \u201csin miedo a dejar a los indecisos en el campo de los indecisos\u201d. Le inst\u00f3 a redactar una breve declaraci\u00f3n (\u201ccuanto m\u00e1s breve y m\u00e1s tajante, mejor\u201d) subrayando de la manera m\u00e1s categ\u00f3rica la inoportunidad de largos discursos, la inoportunidad de los \u2018discursos\u2019 en general, la necesidad de una acci\u00f3n inmediata para salvar la revoluci\u00f3n, la necesidad absoluta de una ruptura completa con la burgues\u00eda, de la destituci\u00f3n de todos los miembros del gobierno actual, [\u2026] la necesidad de traspasar inmediatamente todo el poder a manos de la democracia revolucionaria dirigida por el proletariado revolucionario.<\/p>\n<p>Los bolcheviques, \u201cdespu\u00e9s de leer esta declaraci\u00f3n, despu\u00e9s de haber reclamado decisiones y no palabras, actos y no resoluciones escritas\u201d, deb\u00edan enviar \u201ca todo nuestro grupo a las f\u00e1bricas y los cuarteles\u201d. Al mismo tiempo, considerando la insurrecci\u00f3n como marxistas, es decir, como un arte, deb\u00edan organizar sin demora el estado mayor de los destacamentos insurreccionales, distribuir [sus] fuerzas, enviar a los regimientos m\u00e1s seguros a los puntos m\u00e1s importantes, cercar el teatro Alexandra, ocupar la fortaleza Pedro y Pablo [y] detener al estado mayor general y al gobierno.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n deb\u00edan movilizar a los obreros armados, convocarlos a una lucha definitiva y encarnizada, ocupar simult\u00e1neamente el tel\u00e9grafo y el tel\u00e9fono, instalar nuestro estado mayor de la insurrecci\u00f3n en la central telef\u00f3nica, conectarlo por tel\u00e9fono con todas las f\u00e1bricas, todos los regimientos, todos los centros de la lucha armada \/28.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que la reacci\u00f3n inicial de los dirigentes bolcheviques de Petrogrado a estos mensajes de Lenin fuera harto similar a la que hab\u00eda acogido anteriormente sus \u201cCartas desde lejos\u201d. \u201cEst\u00e1bamos todos estupefactos\u201d, recordar\u00e1 Bujarin algunos a\u00f1os despu\u00e9s \/29. Varios miembros del Comit\u00e9 Central abandonaron a toda prisa el teatro Alexandra para reunirse en su propio cuartel general en sesi\u00f3n secreta de urgencia para discutir sobre las cartas de Vlad\u00edmir Il\u00edich. En esta reuni\u00f3n no solo participaron los miembros del Comit\u00e9 Central presentes normalmente en la capital y responsables de la gesti\u00f3n cotidiana de los asuntos del partido (a saber, Bubnov, Djerzinski, Ioffe, Miliutin, Sverdlov, Sokolonikov, Stalin y Uritski), sino tambi\u00e9n K\u00e1menev, Kolontai y Trotsky (era la segunda reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Central a la que este asist\u00eda desde su salida de la c\u00e1rcel), los moscovitas Bujarin, L\u00f3mov, Noguin y R\u00fdkov, as\u00ed como Step\u00e1n Chaumian, representante de la organizaci\u00f3n bolchevique en el C\u00e1ucaso.<\/p>\n<p>Casi todos hab\u00edan recibido una copia de las cartas de Lenin antes de la deliberaci\u00f3n \/30. Lo que se ha publicado de este debate es muy fragmentario \/31. El comit\u00e9 entendi\u00f3 de com\u00fan acuerdo que ser\u00eda oportuno programar r\u00e1pidamente una reuni\u00f3n sobre las cuestiones t\u00e1cticas. Stalin propuso que se hiciera circular m\u00e1s ampliamente las cartas de Lenin, pero esta propuesta fue rechazada, pese al hecho de que la primera misiva estuviera dirigida espec\u00edficamente no solo al Comit\u00e9 Central, sino tambi\u00e9n a los comit\u00e9s de Mosc\u00fa y de Petersburgo. Por el contrario, la mayor\u00eda de los presentes parec\u00edan desear que se destruyeran discretamente. Bujarin sostuvo m\u00e1s tarde que el Comit\u00e9 Central calibr\u00f3 la posibilidad de quemar las cartas, e incluso que decidi\u00f3 por unanimidad hacerlo \/32. Seg\u00fan el acta oficial del debate, el comit\u00e9 vot\u00f3 a favor de conservar una sola copia de cada carta y adoptar medidas para evitar que cundiera el nerviosismo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan L\u00f3mov, una de las mayores preocupaciones del Comit\u00e9 Central en aquel momento era lo que pod\u00eda suceder si las cartas llegaban a manos de los trabajadores de Petrogrado [\u2026] y de los comit\u00e9s de Mosc\u00fa y de Petersburgo, pues ello habr\u00eda provocado de inmediato enormes disensiones en nuestras filas. [\u2026] Tem\u00edamos que si las palabras de Lenin llegaban a los trabajadores, ser\u00edan muchos los que dudar\u00edan de lo acertado de la posici\u00f3n adoptada por el conjunto del Comit\u00e9 Central \/33.Para mayor seguridad, el Comit\u00e9 Central concluy\u00f3 el debate del 15 de septiembre confiando a dos de sus miembros, que trabajaban respectivamente con la organizaci\u00f3n militar y el comit\u00e9 de Petersburgo (eran Sverdlov y Bubnov), la responsabilidad de velar por que en los cuarteles y las f\u00e1bricas no circulara ning\u00fan llamamiento a la acci\u00f3n inmediata al estilo del preconizado por Lenin.<\/p>\n<p>De momento, por tanto, los llamamientos de Lenin al derrocamiento del gobierno provisional fueron rechazados sin m\u00e1s ceremonia. Si cabe se\u00f1alar un cambio de actitud p\u00fablica de los bolcheviques durante la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado tras la recepci\u00f3n de los mensajes de Lenin, no es m\u00e1s que el hecho de que Trotsky comenzara a descartar la posibilidad de que de esta surgiera un gobierno cuya creaci\u00f3n fuera una primera etapa hacia la entrega del poder a los soviets. Ahora insist\u00eda categ\u00f3ricamente en la entrega directa del poder pol\u00edtico a los soviets. Este cambio sutil, pero importante, se puso de manifiesto el 18 de septiembre, en una reuni\u00f3n de los delegados de los soviets de obreros y soldados a la conferencia. Trotsky emprendi\u00f3 all\u00ed una encendida pol\u00e9mica con M\u00e1rtov, quien se expres\u00f3 a favor de la formaci\u00f3n de un gobierno socialista amplio que incluyera a representantes de todos los principales grupos invitados a la conferencia. Trotsky sostuvo, por el contrario, que, vista la composici\u00f3n de la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado, era sumamente imprudente confiarle poderes gubernamentales, y que de hecho era necesario entregar el poder a los soviets, que se hab\u00edan acreditado como fuerza pol\u00edtica en\u00e9rgica y constructiva \/34.<\/p>\n<p>De todos modos, los bolcheviques no cejaron en sus esfuerzos por convencer a los delegados a la conferencia de que deb\u00edan romper con la burgues\u00eda y adoptar las primeras medidas encaminadas a la creaci\u00f3n de un gobierno revolucionario. As\u00ed, en la sesi\u00f3n del 18 de septiembre, dieron lectura formalmente a la declaraci\u00f3n oficial del partido sobre la cuesti\u00f3n del gobierno, es decir, de la plataforma autorizada por el Comit\u00e9 Central el 13 de septiembre, que como hemos visto se inspiraba en parte en el art\u00edculo de Lenin \u201cA prop\u00f3sito de los compromisos\u201d. Esa noche, respondiendo a los llamamientos de los bolcheviques, 150 delegados de las f\u00e1bricas y unidades de Petrogrado se manifestaron delante del teatro Alexandra para apoyar la formaci\u00f3n de un gobierno exclusivamente socialista. Por tanto, en vez de abandonar la conferencia y convocar a las masas para la insurrecci\u00f3n, como propon\u00eda Lenin, el partido moviliz\u00f3 a los obreros y soldados para presionar a la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado e incitarla a adoptar una l\u00ednea m\u00e1s radical \/35.<\/p>\n<p>Para Lenin, la presentaci\u00f3n de la plataforma bolchevique en la Conferencia Democr\u00e1tica de Estado era una se\u00f1al innegable de que la direcci\u00f3n del partido rechazaba las tesis expuestas en sus misivas de mediados de septiembre. No cabe duda de que se sinti\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s perturbado al leer la edici\u00f3n del 16 de septiembre de Rabotchiy Put\u2019, que inclu\u00eda su ensayo \u201cLa Revoluci\u00f3n rusa y la guerra civil\u201d, debidamente atribuido a su autor. No solo el Comit\u00e9 Central hab\u00eda tomado medidas para que el conjunto del partido no se viera influido por sus llamamientos a un levantamiento inmediato, sino que tambi\u00e9n se ocupaba de difundir sus puntos de vista anteriores para dar la impresi\u00f3n de que el l\u00edder bolchevique segu\u00eda manteniendo las posiciones moderadas que hab\u00eda defendido la semana anterior.<\/p>\n<p>Este fue el momento en que Lenin decidi\u00f3 volver de inmediato a Petrogrado, a pesar de que el Comit\u00e9 Central se lo hab\u00eda prohibido expresamente, seg\u00fan la explicaci\u00f3n oficial porque le preocupaba su seguridad. El 17 de septiembre, o poco tiempo despu\u00e9s, sin autorizaci\u00f3n del Comit\u00e9 Central \/36, Lenin viaj\u00f3 de Helsingfors a Vyborg, a 130 kil\u00f3metros de la capital, y avis\u00f3 a Krupskaya y Sv\u00e9rdlov \u2013pero no al Comit\u00e9 Central\u2013 de que estaba firmemente decidido a volver a Petrogrado \/37.<\/p>\n<p>* Alexander Rabinowitch, Les bolcheviques prennent le pouvoir. La r\u00e9volution de 1917 \u00e0 Petrograd, Par\u00eds, La Fabrique, 2016.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ G. S. Rovio, Kak Lenin skryvalsja u gel\u2019singforsskogo policmajstera, En Institut Marksizma-leninizma pri CK KPSS, Lenin v 1917 godu, vospominanija, Mosc\u00fa, 1967, p. 148-156 ; Starcev, V. I. Lenin v avguste 1917 goda, p. 121-130 ; Starcev, O nekotoryh rabotah V. I. Lenina pervoj poloviny sentjabrja 1917 g., en A. L. Fraiman, (dir.), V. I. Lenin v oktjabre i v pervye gody sovetskoi vlasti, Leningrado, 1970, p. 30-31 ; H. M. Astrahan y cols., Lenin i revoliucija 1917 g., Leningrado, 1970, p. 277-284 ; Norman E. Saul, Lenin\u2019s Decision to Seize Power: The Influence of Events in Finland , Soviet Studies, abril de 1973, p. 491-505 ; M. M. Koronin, V. I. Lenin i finskie revoljucionery, Voprosy Istorii, 1967, n\u00b0 10, p. 11-17.<\/p>\n<p>2\/ Lenin, PSS, vol. 34, p. 119-121.<\/p>\n<p>3\/ Ibid., p. 133-139.<\/p>\n<p>4\/ Los historiadores occidentales apenas han prestado atenci\u00f3n a estos escritos. Entre los historiadores sovi\u00e9ticos que trataron de dilucidar de forma precisa la evoluci\u00f3n de las opiniones de Lenin, estas cartas son objeto de una gran confusi\u00f3n y ocasionalmente de amargas disputas. Esto se debe en particular al hecho de que toda discusi\u00f3n abierta sobre el apoyo proclamado de Lenin a un desarrollo pac\u00edfico de la revoluci\u00f3n en septiembre de 1917 y sobre la relaci\u00f3n entre sus opiniones al respecto y las de la direcci\u00f3n del partido en Petrogrado se consideraba tab\u00fa. Tambi\u00e9n se debe en parte al desfase entre la redacci\u00f3n de estos ensayos y su publicaci\u00f3n; aparentemente, hasta hace muy poco no se ha realizado un intento prudente de comprobar la fecha exacta de su elaboraci\u00f3n. Para diferentes puntos de vista, v\u00e9ase A. M. Sovokin, O vozmo\u017enosti mirnogo razvitija revoljucii posle razgroma kornilov\u0161\u010diny, Voprosy Istorii KPSS, 1960, n\u00b0 3, p. 50-64; B. I. Sandin, Lenin o sootno\u0161enii mirnogo i vooru\u017eennogo putej razvitija revoljucii posle razgroma kornilov\u0161\u010diny, U\u010denye zapiski Leningradskogo gosudarstvennogo pedagogi\u010deskogo instituta, vol. 195, vyp. 2 (1958), p. 213-232; S. N. Frumkin, V. I. Lenin o vozmo\u017enosti mirnogo razvitija revoljucii, U\u010denye zapiski Riazanskogo gosudarstvennogo pedinstituta, vol. 19 (1958), p. 29-51; Starcev, O nekotoryh rabotah V. I. Lenina pervoj poloviny sentjabrja 1917 g., p. 28-38 ; N. Ja. Ivanov, Nekotorye voprosy krizisa \u2018pravja\u0161\u010dih verhov\u2019 i taktika bol\u2019\u0161evikov nakanune oktjabr\u2019skogo vooru\u017eennogo vosstanija, en I. I. Minc, Lenin i oktjabr\u2019skoe vooru\u017eennoe vosstanie v Petrograde: Materialy Vsesojuznoj nau\u010dnoj sessii sostojav\u0161ejsja 13-16 nojabrja 1962 g. v Leningrade, Mosc\u00fa, 1964, p. 202-214. Salvo en las ediciones m\u00e1s recientes de las obras de Lenin, estos ensayos est\u00e1n recopilados en orden cronol\u00f3gico de su publicaci\u00f3n, es decir, entre el 14 y el 27 de septiembre. Un an\u00e1lisis definitivo de las pruebas textuales internas ha llevado a V. I. Startsev a concluir que los tres extractos hab\u00edan sido redactados antes de los que sol\u00eda creerse (o sea, entre el 6 y el 9 de septiembre).<\/p>\n<p>5\/ Lenin, PSS, vol. 34, p. 229-238.<\/p>\n<p>6\/ Ibid., p. 200-207.<\/p>\n<p>7\/ Ibid., p. 214-228.<\/p>\n<p>8\/ Sok\u00f3l\u2019nikov, Kak podhodit\u2019 k istorii oktjabrja, p. 165; Oktjabr\u2019skoe vooru\u017eennoe vosstanie, vol. 2, p. 188.<\/p>\n<p>9\/ V\u00e9ase Perepiska sekretariata CK RSDRP(b) s mestnymi partijnymi organizacijami, vol. 1, p. 186-187.<\/p>\n<p>10\/ Las actas de esta reuni\u00f3n est\u00e1n reproducidas en Pervyj legal\u2019nyj Peterburgskij komitet, p. 259-270.<\/p>\n<p>11\/ Slutski present\u00f3 una resoluci\u00f3n de la comisi\u00f3n ejecutiva que no se public\u00f3 y que al parecer reflejaba claramente su posici\u00f3n.<\/p>\n<p>12\/ Sobre esta cuesti\u00f3n v\u00e9ase Trockij, So\u010dinenija, vol. 3, 1\u00aa parte, p. 435-436.<\/p>\n<p>13\/ El resultado fue de 519 votos a favor del plan bolchevique, 414 a favor de la resoluci\u00f3n socialista moderada y 67 abstenciones.<\/p>\n<p>14\/ Todas las unidades de la guarnici\u00f3n de Petrogrado, independientemente de su tama\u00f1o, ten\u00edan derecho a un representante por lo menos en el soviet de Petrogrado, mientras que la representaci\u00f3n de los obreros se ajustaba a la regla de un diputado por mil trabajadores. En la pr\u00e1ctica, esto creaba un gran desequilibrio entre los soldados, entre los que los SR eran relativamente fuertes, y los obreros, entre los que la influencia de los bolcheviques era muy fuerte. Desde el comienzo del mes de agosto, los bolcheviques trataron sin \u00e9xito de eliminar esta desventaja proponiendo que hubiera un representante por cada unidad de mil soldados, como en el caso de los obreros.<\/p>\n<p>15\/ Vladim\u00edrova, Hronika sobytii, vol. 4, p. 269.<\/p>\n<p>16\/ Perepiska sekretariata CK RSDRP(b)s mestnymi partijnymi organizacijami, vol. 1, p. 35; Komissarenko, \u201cDejatel\u2019nost\u2019 partii bol\u2019\u0161evikov\u201d, p. 300.<\/p>\n<p>17\/ Protokoly Central\u2019nogo komiteta, p. 49.<\/p>\n<p>18\/ A este respecto, v\u00e9ase V. I. Starcev, Iz istorii prinjatija re\u0161enija ob organizacii vooru\u017eennogo vosstanija, en \u201cLenin i oktjabr\u2019skoe vooru\u017eennoe vosstanie v Petrograde\u201d, p. 472.<\/p>\n<p>19\/ Protokoly Central\u2019nogo komiteta, p. 49-54 ; Trockij, So\u010dinenija, vol. 3, 1\u00aa parte, p. 293-298, p. 351-357; v\u00e9ase tambi\u00e9n Oktjabr\u2019skoe vooruzbennoe vosstanie, vol. 2, p. 196 y 206.<\/p>\n<p>20\/ A este respecto, v\u00e9ase Reiman, Russkaja revoljucija, vol. 2, p. 271.<\/p>\n<p>21\/ Isvestia, 17 de septiembre, p. 7.<\/p>\n<p>22\/ Soldat, 17 de septiembre, p. 3.<\/p>\n<p>23\/ Rabo\u010dij Put\u2019, 13 de septiembre, p. 1-2.<\/p>\n<p>24\/ A. A. Burishkin era un industrial moscovita y Kishkin un Cadete de Mosc\u00fa; ambos participaban entonces en las conversaciones con Kerenski sobre un futuro gobierno.<\/p>\n<p>25\/ Las informaciones period\u00edsticas sobre el discurso de K\u00e1menev divergen notablemente. V\u00e9ase Rabo\u010dij Put\u2019, 17 de septiembre, p. 2-3 ; Isvestiya, 15 de septiembre, p. 5 ; Novaya \u017dizn\u2019, 15 de septiembre, p. 5.<\/p>\n<p>26\/ Isvestiya, 16 de septiembre, p. 5.<\/p>\n<p>27\/ Lenin, PSS, vol. 34, p. 239-241.<\/p>\n<p>28\/ Ibid., p. 242-247.<\/p>\n<p>29\/ N. I. Bujarin, Iz re\u010di tov. Buharina na ve\u010dere vospominanii v 1921 g., PR, 1922, n\u00b0 10, p. 319.<\/p>\n<p>30\/ E. D. Stasova, Pis\u2019mo Lenina v CK partii, en Vospominanija o V. I. Lenine, 5 vol., Mosc\u00fa, 1969, vol. 2, p. 454.<\/p>\n<p>31\/ Protokoly Central\u2019nogo komiteta, p. 55.<\/p>\n<p>32\/ Bujarin, Iz re\u010di tov. Buharina na ve\u010dere vospominanii, p. 319.<\/p>\n<p>33\/ G. L\u00f3mov, V dni buri i natiska, PR, 1927, n\u00b0 10 (69), p. 166.<\/p>\n<p>34\/ Novaja \u017dizn\u2019, 19 de septiembre, p. 5.<\/p>\n<p>35\/ Oktjabr\u2019skoe vooru\u017eennoe vosstanie, vol. 2, p. 208-209.<\/p>\n<p>36\/ A. \u0160otman, Lenin nakanune oktjabrja, en O Lenine, 4 vol., Mosc\u00fa y Leningrado, 1925, vol. 1, p. 116.<\/p>\n<p>37\/ N. Krupskaja, Lenin v 1917 godu, en O Vladimire ll\u2019i\u010de Lenine: Vospominanija 1900-1922, Mosc\u00fa, 1963, p. 208 ; K. T. Sverdlova, Jakov Mihajlovi\u010d Sv\u00e9rdlov, Mosc\u00fa, 1960, p. 283.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La editorial La Fabrique acaba de publicar \u201cLes Bolcheviques prennent le pouvoir\u201d*, aparecido inicialmente en ingl\u00e9s en 1976. 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