{"id":15688,"date":"2020-12-23T08:32:31","date_gmt":"2020-12-23T07:32:31","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15688"},"modified":"2020-12-23T08:32:31","modified_gmt":"2020-12-23T07:32:31","slug":"cultura-john-le-carre-el-gran-simulador-maria-jose-santacreu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15688","title":{"rendered":"Cultura &#8211; John le Carr\u00e9, el gran simulador. [Mar\u00eda Jos\u00e9 Santacreu]"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Empez\u00f3 a escribir novelas en el tren que lo llevaba de su casa, en Buckinghamshire, a las oficinas de contrainteligencia del MI5, el servicio de inteligencia brit\u00e1nico, en el que trabajaba. El joven David Cornwell escond\u00eda sus anotaciones del resto de los pasajeros mediante la taquigraf\u00eda, y su nombre mediante un seud\u00f3nimo, que pronto se convertir\u00eda en sin\u00f3nimo del g\u00e9nero novela de esp\u00edas.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 18-12-2020\u00a0 <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 23-12-2020<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hay algo que pasa siempre con la literatura de g\u00e9nero: incluso quienes declaran que cualquier libro que se inscriba en esta categor\u00eda pertenece a un rango inferior o no literario, cuando un escritor de g\u00e9nero les parece bueno, suelen ensalzarlo diciendo que logr\u00f3 ir m\u00e1s all\u00e1. Es exactamente lo que hizo Ian McEwan con John le Carr\u00e9: \u00abCreo que ha trascendido la escritura de g\u00e9nero y ser\u00e1 recordado como el novelista brit\u00e1nico m\u00e1s significativo de la segunda mitad del siglo XX. La mayor\u00eda de los escritores que conozco piensan que Le Carr\u00e9 ya no es un escritor de novelas de esp\u00edas. Deber\u00eda haber ganado el premio Booker hace mucho tiempo. Es hora de que lo gane y lo acepte. Es [un escritor] de primer nivel\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15688#fn-15688-1' id='fnref-15688-1' onclick='return fdfootnote_show(15688)'>1<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hasta el sobrio Le Carr\u00e9 estaba un poco harto de esta bobera. Ya en 2011, cuando lo nominaron al Man International Booker Prize, su agente tard\u00f3 s\u00f3lo 45 minutos en comunicar a los organizadores y a la prensa la decisi\u00f3n del autor de solicitar que se lo excluyera de la competencia, ya que no participaba en premios literarios. Que se fueran al diablo. Previsiblemente, a los organizadores les import\u00f3 un comino: decidieron no acceder a la petici\u00f3n. De todas maneras, Le Carr\u00e9 no gan\u00f3 (el premio fue para Philip Roth), as\u00ed que todo normal. Pero uno cree comprender lo que McEwan y los dem\u00e1s quieren decir, aunque lo digan reafirmando el prejuicio (en 2000 fue David Mamet quien afirm\u00f3 que en los \u00faltimos 30 a\u00f1os los \u00fanicos novelistas brit\u00e1nicos de val\u00eda eran escritores de g\u00e9nero).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los libros de Le Carr\u00e9 est\u00e1n muy bien escritos y, a pesar de estar fuertemente orientados a la trama, nunca son sobre lo que son, o al menos no \u00fanicamente. La maestr\u00eda de Le Carr\u00e9 es parecida a la de otro brit\u00e1nico \u2013aunque menor\u2013: Patrick O\u2019Brian, escritor de novelas n\u00e1uticas. Lo que excede lo gen\u00e9rico (aunque realmente no exceda nada) es que, sin descuidar el mecanismo perfecto de la trama (no existe una buena novela de esp\u00edas sin un afilado ingenio en la construcci\u00f3n del argumento y la resoluci\u00f3n), la novela no se regodea en ella, es decir, nunca pierde de vista que es escritura ni olvida otros cuidados que, de estar ausentes, la transformar\u00edan \u00fanicamente en un entretenimiento mec\u00e1nico. Porque \u00bfqu\u00e9 es una novela de esp\u00edas sino un estudio sobre el ser humano, sus fortalezas y debilidades, y sobre ese escenario de sombras que es el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico? Seguramente los libros de Le Carr\u00e9 no se estudien en las clases de \u00e9tica, pero deber\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Un mundo infeliz<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed fue la infancia de Le Carr\u00e9 cuando todav\u00eda era David, un ni\u00f1o que so\u00f1aba con decapitar a su padre. Al menos eso es lo que escribi\u00f3 en 2002 en The New Yorker, en su semblanza para Ronald Cornwell \u2013un estafador de poca monta y grandes sue\u00f1os, un farsante con delirios de grandeza, cuya medida del aprecio por las personas era cu\u00e1nto lo respetaban a \u00e9l\u2013, titulada \u00abIn Ronnie\u2019s Court\u00bb: \u00abEs el muchacho fortach\u00f3n, levemente amenazante, bastante adulador y con mucha facilidad de palabra, que le organiza fiestas con champ\u00e1n a gente que no acostumbra a beber champ\u00e1n, les ofrece su jard\u00edn a los bautistas para organizar su fiesta, aunque \u00e9l nunca pisa su iglesia, y es presidente honorario del equipo de f\u00fatbol de los ni\u00f1os y del club de cr\u00edquet de los mayores, y les entrega copas plateadas en los campeonatos. Hasta que un d\u00eda se descubre que lleva un a\u00f1o sin pagarle al lechero, al taller mec\u00e1nico, al quiosco de peri\u00f3dicos, a la viner\u00eda o a la tienda que le vendi\u00f3 los trofeos plateados, y quiz\u00e1 se declara en bancarrota o ingresa en la c\u00e1rcel, y su mujer se lleva a los ni\u00f1os a vivir con su madre y, al final, se divorcia de \u00e9l porque descubre que se estaba acostando con todas las chicas del vecindario y ten\u00eda hijos de los que nunca le hab\u00eda hablado\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15688#fn-15688-2' id='fnref-15688-2' onclick='return fdfootnote_show(15688)'>2<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15693\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=15693\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-II.jpg?fit=255%2C388&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"255,388\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cultura2312 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-II.jpg?fit=255%2C388&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-15693 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-II.jpg?resize=298%2C453&#038;ssl=1\" alt=\"Cultura2312 II\" width=\"298\" height=\"453\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-II.jpg?w=255&amp;ssl=1 255w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-II.jpg?resize=197%2C300&amp;ssl=1 197w\" sizes=\"auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px\" \/>La sombra del padre lo acompa\u00f1\u00f3 toda la vida y quiz\u00e1 de esta relaci\u00f3n surgi\u00f3 su fascinaci\u00f3n por la duplicidad y la mentira. Sin embargo, hay algo que David les debe a las ambiciones de su padre: una educaci\u00f3n muy por encima de sus posibilidades, que el escritor dudaba de que alguna vez hubiera terminado de pagar. De su madre no hay mucho m\u00e1s que decir: lo abandon\u00f3 cuando ten\u00eda 5 a\u00f1os. Ronnie reci\u00e9n hab\u00eda salido de la c\u00e1rcel y Olivia, a la que su esposo llamaba Wiggly, se fue una noche para no volver. David retom\u00f3 su relaci\u00f3n con ella reci\u00e9n 16 a\u00f1os m\u00e1s tarde. La raz\u00f3n de su huida era que Ronnie era violento, una revelaci\u00f3n que en nada sorprendi\u00f3 a su hijo, que sol\u00eda dormir en la puerta del dormitorio de la segunda esposa de su padre abrazado a un palo de golf, con el que pensaba protegerla. Para encontrar a su madre, David le escribi\u00f3 una carta a un t\u00edo que hab\u00eda sido parlamentario, en la que le preguntaba si sab\u00eda d\u00f3nde viv\u00eda. El t\u00edo Alec le pas\u00f3 la direcci\u00f3n y le pidi\u00f3 que no revelara que era su fuente, algo que, por supuesto, David no cumpli\u00f3. \u00abEl t\u00edo Alec fue mi primer informante secreto y yo lo delat\u00e9 sin miramientos\u00bb, escribi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Es todo mentira<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A lo largo de toda su carrera, Le Carr\u00e9 se especializ\u00f3 en borrar las pistas, plantar falsos indicios y jugar con la mentira y la invenci\u00f3n. No solamente en su vida literaria, sino tambi\u00e9n en la real. Por eso suele advertir al lector que es dif\u00edcil saber qu\u00e9 cosas de su biograf\u00eda son ver\u00eddicas y cu\u00e1les sirven a su prop\u00f3sito de ser consistente consigo mismo. De todas maneras, \u00bfqui\u00e9n, en su sano juicio, confiar\u00eda en un esp\u00eda? Le Carr\u00e9 juraba que ni siquiera \u00e9l sab\u00eda qu\u00e9 era cierto y qu\u00e9 era falso. Dec\u00eda que lleg\u00f3 a contratar a dos detectives \u2013uno gordo y otro flaco\u2013 para que descubrieran su pasado: \u00abVayan y encuentren testigos vivos y testimonios escritos, tr\u00e1iganme hechos sobre mi padre, mi familia y yo mismo, y los recompensar\u00e9. Soy un mentiroso, les expliqu\u00e9. Nac\u00ed y me cri\u00e9 entre mentiras, me form\u00e9 en un sector en el que la gente miente para ganarse la vida y he practicado la mentira como novelista. Como fabricante de ficciones, invento versiones de m\u00ed mismo y nunca cuento la verdad, si es que tal cosa existe\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La urgencia por escribir lo asalt\u00f3 mientras ense\u00f1aba en Eton, uno de los colegios m\u00e1s prestigiosos de Inglaterra. Hab\u00eda estudiado alem\u00e1n en Suiza antes de hacer el servicio militar y ser apostado a Austria, donde realiz\u00f3 trabajos de inteligencia, interrogando a quienes escapaban de los reg\u00edmenes comunistas del este. A su regreso a Oxford hab\u00eda sido reclutado por el MI5, con la poco edificante tarea de fingir simpat\u00edas comunistas y escribir reportes sobre sus compa\u00f1eros. El trabajo de espionaje y contraespionaje estaba en su apogeo y era menos importante monitorear la d\u00e9bil estructura comunista en los campus universitarios que identificar posibles futuros reclutas del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico. Todav\u00eda estaba sirviendo al servicio de inteligencia cuando escribi\u00f3 sus primeras dos novelas, Llamada para el muerto (1961) y Asesinato de calidad (1962), que son, en rigor, novelas de misterio, pero presentan al que se convertir\u00eda en su personaje m\u00e1s famoso: un esp\u00eda llamado George Smiley. Para Le Carr\u00e9, los motivos para entrar en los servicios secretos eran los mismos por los que se hab\u00eda puesto a escribir: la idea de que pod\u00eda haber algo excitante detr\u00e1s de un individuo aparentemente anodino y la sensaci\u00f3n de control que le proporcionaba mover todos los hilos de ese mundo, una sensaci\u00f3n que contrastaba vivamente con lo que hab\u00eda sido su vida hogare\u00f1a junto a su padre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Como ha dicho el escritor Philip Knightly, <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15688#fn-15688-3' id='fnref-15688-3' onclick='return fdfootnote_show(15688)'>3<\/a><\/sup> el espionaje es la segunda profesi\u00f3n m\u00e1s vieja del mundo y desde la Biblia o la Il\u00edada el mundo ha lidiado con ella, por m\u00e1s que sea dif\u00edcil saber si la historia habr\u00eda cambiado en algo si no hubieran existido los agentes. Sin embargo, la literatura de esp\u00edas no hab\u00eda llegado nunca adonde la llev\u00f3 Le Carr\u00e9, que la utiliz\u00f3 como medio para comentar una sociedad en crisis. Para ese fin no exist\u00eda una figura literaria m\u00e1s adecuada que la del traidor, especialmente durante la Guerra Fr\u00eda, en un mundo dividido en dos polos que se presentaban como opuestos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La mirada de Le Carr\u00e9 es \u00fanica en tanto delinea una posici\u00f3n \u00e9tica de un moralismo ambiguo, que algunos atribuyen a su propia posici\u00f3n pol\u00edtica \u2013la de un liberal con leves tendencias progresistas\u2013. Su literatura tiene un tono de ligero desencanto, que lo salva de los \u00e9nfasis que sufrieron George Orwell, Andr\u00e9 Malraux y Aleksandr Solzhenitsyn. En Taking Sides: The Fictions of John le Carr\u00e9, Tony Barley se\u00f1ala: \u00abLas novelas pol\u00edticas de Le Carr\u00e9 se apartan de esta tendencia al negarse a hacer evaluaciones definitivas en nombre de sus lectores. Lo pol\u00edtico en la ficci\u00f3n de Le Carr\u00e9 no surge del \u201cmensaje\u201d, ni siquiera en presencia de declaraciones pol\u00edticas, sino que se encuentra en la representaci\u00f3n de un encuentro pol\u00edtico, una puesta en escena que involucra tanto a los lectores como a los personajes\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed, Le Carr\u00e9 retrat\u00f3 a los miembros de los servicios de inteligencia como seres grises, unos antih\u00e9roes totalmente conscientes de los atajos morales del trabajo que eligieron hacer, figuras que contrastan vivamente con el modelo de James Bond, al que detestaba y al que describi\u00f3 como un \u00abgangster neofascista\u00bb. Sus novelas ofrecen una mirada desencantada tanto de la democracia occidental como de los reg\u00edmenes comunistas, unas opciones m\u00e1s bien tristes, que dudosamente puedan reclamar para s\u00ed la superioridad moral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>El muro<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Seg\u00fan el autor, fue el comienzo de la construcci\u00f3n del muro de Berl\u00edn, en agosto de 1961, lo que impuls\u00f3 la escritura de su tercera novela, en la que la barrera que parti\u00f3 en dos a la capital de Alemania tiene una importancia simb\u00f3lica. Dijo que desarroll\u00f3 el argumento de <em>El esp\u00eda que surgi\u00f3 del fr\u00edo<\/em> en 48 horas, en las que apenas durmi\u00f3, y que la escribi\u00f3 en cinco semanas (aunque su bi\u00f3grafo afirma que m\u00e1s bien fueron ocho meses y comenzando en 1962). La publicaci\u00f3n se fij\u00f3 para el 12 de setiembre de 1963, y entre las frases de apoyo que el editor consigui\u00f3 para la contratapa estaba la de Graham Greene: \u00abLa mejor novela de esp\u00edas que le\u00ed\u00bb, un espaldarazo importante que lo ayud\u00f3 a dejar su trabajo en el servicio secreto y marc\u00f3 los altos y los bajos en su relaci\u00f3n con Greene, a quien admiraba, pero de quien lo separaba su posici\u00f3n respecto a Kim Philby. Y es que la carrera de Le Carr\u00e9 en el servicio secreto se vio marcada por dos traiciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15694\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=15694\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-III.jpg?fit=550%2C828&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"550,828\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cultura2312 III\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-III.jpg?fit=550%2C828&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-15694 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-III.jpg?resize=472%2C711&#038;ssl=1\" alt=\"Cultura2312 III\" width=\"472\" height=\"711\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-III.jpg?w=550&amp;ssl=1 550w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura2312-III.jpg?resize=199%2C300&amp;ssl=1 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 472px) 100vw, 472px\" \/>A poco de terminar su formaci\u00f3n, el mismo d\u00eda que los agentes se reunieron para brindar por la incorporaci\u00f3n de los seis nuevos agentes al servicio, el director de entrenamiento les dijo que ten\u00edan a un traidor en sus filas: George Blake. La traici\u00f3n de Blake los oblig\u00f3 a quedarse un largo tiempo en el ostracismo hasta saber si sus identidades hab\u00edan sido filtradas, lo que anulaba la posibilidad de trabajar encubiertos. Pero si la traici\u00f3n de Blake fue espectacular, peor fue la de Philby, que se produjo justo cuando estaba por publicarse el libro. Las buenas rese\u00f1as previas y los esc\u00e1ndalos de los dobles agentes en el servicio secreto brit\u00e1nico hicieron que El esp\u00eda que surgi\u00f3 del fr\u00edo agotara las primeras tres ediciones s\u00f3lo con las preventas, antes siquiera de salir a la calle. Le Carr\u00e9 fue ambiguo con la traici\u00f3n de Philby: por un lado, escribi\u00f3 una larga nota, que luego se transform\u00f3 en la introducci\u00f3n del libro Philby, el hombre que traicion\u00f3 a una generaci\u00f3n; por otro, sab\u00eda que ten\u00eda muchas cosas en com\u00fan con \u00e9l (entre otras, un padre monstruoso).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">M\u00e1s tarde, en sus memorias, Le Carr\u00e9 escribi\u00f3: \u00abSi tu misi\u00f3n en la vida consiste en obtener traidores para tu causa, no puedes quejarte cuando resulta que uno de los tuyos \u2013por mucho que lo quieras como a un hermano, lo aprecies como colega y compartas con \u00e9l todos los aspectos de tu labor secreta\u2013 ha ca\u00eddo en manos de otros. Es una lecci\u00f3n que yo hab\u00eda aprendido bien para la \u00e9poca en la que escrib\u00ed <em>El esp\u00eda que surgi\u00f3 del fr\u00edo<\/em>. Y m\u00e1s adelante, cuando escrib\u00ed <em>El topo<\/em>, la turbia l\u00e1mpara de Kim Philby ilumin\u00f3 mi camino. Espiar y escribir novelas est\u00e1n hechos el uno para el otro. Ambas cosas exigen una mirada atenta a la transgresi\u00f3n humana y a los numerosos caminos de la traici\u00f3n\u00bb. Es verdad que la materia de la literatura de Le Carr\u00e9 era esa tierra arrasada que eran las relaciones pol\u00edticas en un mundo dividido, pero la dualidad no era solamente entre este y oeste, sino que resonaba en todo lo dem\u00e1s: fidelidades y traiciones, pasado y presente, realidad y ficci\u00f3n, raz\u00f3n y emoci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El \u00e9xito de <em>El esp\u00eda que surgi\u00f3 del fr\u00edo<\/em> hizo que Le Carr\u00e9 pudiera dedicarse \u00fanicamente a escribir. Vivi\u00f3 89 a\u00f1os y escribi\u00f3 23 novelas; la \u00faltima, publicada el a\u00f1o pasado. En el corto prefacio a sus memorias relat\u00f3 una an\u00e9cdota dif\u00edcil de olvidar: \u00abPr\u00e1cticamente no hay un libro m\u00edo que no haya tenido por t\u00edtulo provisional, en alg\u00fan momento, <em>The Pigeon Tunnel<\/em> [literalmente, \u2018el t\u00fanel de las palomas\u2019]. Su origen es f\u00e1cil de explicar. Era yo un adolescente cuando mi padre decidi\u00f3 llevarme, en una de sus escapadas de jugador, a Montecarlo. Cerca del antiguo casino estaba el club deportivo y, a sus pies, una extensi\u00f3n de c\u00e9sped y un pol\u00edgono de tiro que daba al mar. Bajo la hierba se hab\u00edan instalado peque\u00f1os t\u00faneles paralelos que iban en fila hasta la orilla. Por esos t\u00faneles introduc\u00edan palomas vivas, nacidas y atrapadas bajo el tejado del casino, cuya funci\u00f3n consist\u00eda en avanzar aleteando por las galer\u00edas oscuras hasta salir al cielo del Mediterr\u00e1neo, para servir de blanco a los deportivos caballeros bien alimentados que las esperaban, de pie o tumbados, con sus escopetas. Las palomas que se salvaban o solamente resultaban heridas hac\u00edan lo que suelen hacer las palomas: volv\u00edan a su lugar de nacimiento bajo el tejado del casino, donde las esperaban las mismas trampas. El hecho de que esa imagen me haya perseguido durante tanto tiempo es algo que quiz\u00e1 el lector sabr\u00e1 juzgar mejor que yo\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15688#fn-15688-4' id='fnref-15688-4' onclick='return fdfootnote_show(15688)'>4<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empez\u00f3 a escribir novelas en el tren que lo llevaba de su casa, en Buckinghamshire, a las oficinas de contrainteligencia del MI5, el servicio de inteligencia brit\u00e1nico, en el que trabajaba. El joven David Cornwell escond\u00eda sus anotaciones del resto de los pasajeros mediante la taquigraf\u00eda, y su nombre mediante un seud\u00f3nimo, que pronto se convertir\u00eda en sin\u00f3nimo del g\u00e9nero novela de esp\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":15692,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[703604968,948913,4438,703604967,703604969],"class_list":{"0":"post-15688","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-cultura","8":"tag-espionaje","9":"tag-guerra-fria","10":"tag-libros","11":"tag-literatura","12":"tag-muro-de-berlin","14":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cultura-portada2312-3753725060-1608708426308.jpg?fit=1352%2C609&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":false,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-452","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15688"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15688\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15695,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15688\/revisions\/15695"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15692"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}