{"id":15508,"date":"2020-12-13T08:32:53","date_gmt":"2020-12-13T07:32:53","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15508"},"modified":"2020-12-13T08:34:51","modified_gmt":"2020-12-13T07:34:51","slug":"cultura-escuchando-a-orson-pablo-staricco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=15508","title":{"rendered":"Cultura &#8211; Escuchando a Orson.   [Pablo Staricco]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.busqueda.com.uy\/\">B\u00fasqueda<\/a><span style=\"color: #000000;\">, 10-12-2020<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 13-12-2020<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La palabra legendaria del cine es apenas un susurro. Una \u00faltima bocanada. Dos segundos de una dicci\u00f3n que divide, con una pausa, uno de los grandes misterios del s\u00e9ptimo arte. En el guion, las indicaciones sobre el di\u00e1logo son inexistentes m\u00e1s all\u00e1 de un signo de exclamaci\u00f3n que, en pantalla, fue reemplazado por puntos suspensivos. El encuadre es un primer\u00edsimo primer plano y lo capturado es un par de labios en sus \u00faltimos movimientos. Antes de dejar caer el globo de nieve, Charles Foster Kane a\u00f1ora:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014\u201cRosebud\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La voz de Orson Welles es inolvidable. Histri\u00f3nica, al igual que su legado, fue un art\u00edfice fundamental de su figura. Una voz que demandaba atenci\u00f3n incluso cuando, rara vez, no la buscaba. Baritonal, algo nasal, con entonaciones de tintes brit\u00e1nicos y a\u00f1os de radio a su favor en el comienzo, y a\u00f1os de excesos en su contra en el final. La voz de un cineasta, actor, director de teatro, guionista, productor, locutor y hasta mago. El puente hacia la mente brillante de genio maldito que floreci\u00f3 dentro una industria que, sin saber c\u00f3mo manejarlo, le termin\u00f3 dando la espalda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A Welles se le imparti\u00f3 que, incluso de peque\u00f1o, deb\u00eda sobresalir. Su madre, Beatrice, cre\u00eda que un ni\u00f1o deb\u00eda lograr justificar su presencia en la habitaci\u00f3n ante un adulto. Decir algo interesante o hacer algo extraordinario. De lo contrario, pod\u00eda retirarse a su dormitorio. Welles completaba oraciones completas a los dos a\u00f1os, le\u00eda a Nietzsche a los diez y recitaba poemas de Shakespeare de adolescente. No demor\u00f3 en diferenciarse del resto de sus compa\u00f1eros en su escuela en Woodstock, Illinois. \u201cCada uno tiene su peque\u00f1a idiosincrasia, querida\u201d, lleg\u00f3 a decirle a una compa\u00f1era que le critic\u00f3 su aparente falta de empat\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La parla se le daba, y muy bien. Hablar para alcanzar su cometido fue un recurso que utiliz\u00f3 desde joven. En su primera experiencia fuera de su pa\u00eds, tal vez el primero de los exilios autoimpuestos que har\u00eda en su vida, logr\u00f3 que una compa\u00f1\u00eda de actores en Irlanda lo dejara trabajar en un teatro en Dubl\u00edn. Para convencerlos, les cont\u00f3, con 16 a\u00f1os, que ten\u00eda 19 y una gran experiencia en las artes dram\u00e1ticas. Fue suficiente para hacerse de unas libras y un pu\u00f1ado de papeles en las tablas nocturnas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Su regreso a Estados Unidos fue seguido de una consolidaci\u00f3n como hombre del teatro, gracias a los conocimientos adquiridos en las t\u00e9cnicas esc\u00e9nicas. Con base en Chicago, Welles se hizo escuchar. Sus producciones eran grandes, obras de un fuerte peso expresionista. Ir a verlo era sentir el teatro de una forma casi que agresiva. La teatralidad se volvi\u00f3 parte de su car\u00e1cter. La representaci\u00f3n, la m\u00fasica y el guion de sus obras conversaban de forma magn\u00edfica y Welles era el encargado de liderar la conversaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo inevitable, entonces, fue su llegada a la radio, el medio que ser\u00eda el \u00faltimo escal\u00f3n antes de su arribo definitivo al cine. Welles ya se hab\u00eda hecho familiar con las c\u00e1maras e incluso tuvo la intenci\u00f3n de montar una obra cuya narrativa depend\u00eda de una proyecci\u00f3n de im\u00e1genes sobre el escenario. Los teatros de la \u00e9poca ni imaginaban contar con un proyector cinematogr\u00e1fico. En la radio, sin embargo, la creatividad de Welles nunca fue un l\u00edmite.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la afamada transmisi\u00f3n de <em>La guerra de los mundos<\/em> de 1938 para la Radio Columbia Broadcasting System, a Welles, de 23 a\u00f1os, se lo presenta no solo como el director del Teatro Mercury, sino tambi\u00e9n como \u201cuna estrella\u201d. Su adaptaci\u00f3n de la obra de H.G. Wells comienza con grandes pausas, llenas solo por la interferencia de los aparatos de la \u00e9poca. La tensi\u00f3n es palpable y la primera afirmaci\u00f3n del narrador, demoledora. \u201cHoy sabemos que en los primeros a\u00f1os del siglo XX nuestro mundo estaba siendo observado por unos seres m\u00e1s inteligentes que el hombre y, sin embargo, igual de letales\u201d, le\u00eda Orson. La transmisi\u00f3n dur\u00f3 una hora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A la grandilocuencia de su interpretaci\u00f3n, esa que hizo entrar en p\u00e1nico a una parte de sus escuchas y entretener a la otra, se la puede contrarrestar con el efecto inicial que tuvo en la persona p\u00fablica de Welles, quien tuvo que disculparse y adentrarse as\u00ed en la primera de sus exploraciones en el poder de los medios sobre una poblaci\u00f3n. En varias conferencias de prensa posteriores a la dramatizaci\u00f3n, a Welles se lo ve como una mancha gris, siempre en un porte impecable, en un mar negro de periodistas. Su entonaci\u00f3n es, en parte, la de conciliaci\u00f3n. Se muestra atento y emp\u00e1tico incluso cuando le preguntan si era consciente \u201cdel terror que estaba ocasionando alrededor de la naci\u00f3n\u201d. Orson, antes de imponerse, escucha atento. M\u00e1s adelante, Welles dir\u00eda que su accionar no fue tan inocente como parec\u00eda. Estaba harto de ver c\u00f3mo el p\u00fablico \u201cse tragaba todo de lo que proven\u00eda de esa nueva caja m\u00e1gica\u201d, la radio. No hubo acciones legales en su contra y la invasi\u00f3n marciana no lo llev\u00f3 a la c\u00e1rcel. Lo llev\u00f3 a Hollywood.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Faltar\u00edan casi dos d\u00e9cadas antes de que un grupo de cr\u00edticos de cine franceses comentaran la teor\u00eda del autor en el cine, estableciendo el rol del director como un artista, responsable de la construcci\u00f3n de la identidad audiovisual y narrativa de una pel\u00edcula. La llegada de Welles a Hollywood manifiesta, inicialmente, la preservaci\u00f3n de su voz como autor gracias a un contrato sin precedentes. El estudio RKO lo sedujo permiti\u00e9ndole elegir la historia que quisiera, el corte final de la obra, su elenco y la libertad de no contar con la intervenci\u00f3n del estudio durante la producci\u00f3n. \u201cComo no lo buscaba en absoluto, las ofertas fueron cada vez mejores\u201d, cont\u00f3 Welles en una entrevista en Par\u00eds en los 60. \u201cEn mi caso no quer\u00eda dinero, quer\u00eda autoridad\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con ella lleg\u00f3, en 1941, <em>El ciudadano<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No hay escena de <em>El ciudadano<\/em> con Welles en las m\u00faltiples pieles de Charles Foster Kane en la que sus di\u00e1logos no cautiven. Su llegada al New York Inquirer, su celebraci\u00f3n con el equipo editorial, sus matrimonios condenados. Se hace dif\u00edcil, de todas formas, no pensar en el discurso de Kane como candidato a gobernador, como un momento trascendental en Welles en la actuaci\u00f3n. Su voz en la escena se aleja de su introducci\u00f3n, la de un dandy sofisticado y, bajo su propia imagen magnificada, el veintea\u00f1ero Welles es ahora un l\u00edder de masas avezado. Su timbre de voz m\u00e1s bajo en la escala, pero ganando amplitud. Su entonaci\u00f3n, remarcando palabras como \u201cpromesas\u201d, \u201celegido\u201d y \u201cesperanza\u201d. Es el \u00faltimo momento de grandeza antes de la ca\u00edda en la vida de un hombre en busca de sentido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El significado, el del trineo llamado Rosebud, Welles lo explic\u00f3 mejor que nadie. \u201cLa m\u00e1s b\u00e1sica de todas las ideas era la de una b\u00fasqueda del verdadero significado de las palabras moribundas aparentemente sin sentido del hombre\u201d, detall\u00f3 en un comunicado de prensa sobre la pel\u00edcula. \u201cKane se crio sin familia. Fue arrebatado de los brazos de su madre en la primera infancia. Desde el punto de vista del psic\u00f3logo, mi personaje nunca hab\u00eda realizado lo que se conoce como \u2018transferencia\u2019 de su madre. De ah\u00ed su fracaso con sus esposas. Al dejar esto claro durante el transcurso de la pel\u00edcula, mi intento fue llevar los pensamientos de mi audiencia cada vez m\u00e1s cerca de la soluci\u00f3n del enigma de sus \u00faltimas palabras. Eso fue \u2018Rosebud\u2019\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La segunda pel\u00edcula de Welles bajo RKO, <em>The Magnificent Ambersons<\/em> (Soberbia), inaugurar\u00eda el car\u00e1cter fragmentario y casi maldito de su obra. Basada en una propia adaptaci\u00f3n del director para la radio, la historia de una familia acaudalada del siglo XIX sufri\u00f3 cambios dr\u00e1sticos por parte del estudio, que removi\u00f3 a Welles del montaje una vez que entreg\u00f3 su corte original, elimin\u00f3 m\u00e1s de 40 minutos del metraje original y hasta grab\u00f3 un nuevo final. S\u00ed mantuvo su trabajo vocal como narrador, en el que reconstruye una vez m\u00e1s, con gracia, el declive de una clase a trav\u00e9s del ocaso de los Amberson. Se dice que Welles complet\u00f3 la grabaci\u00f3n del relato en una sola noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Welles tuvo dos despedidas oficiales ante p\u00fablico. La primera fue una entrevista que dio a sus 70 a\u00f1os, unas horas antes de sufrir un paro card\u00edaco en su casa en Los \u00c1ngeles y morir. Era el invitado ideal para un talk show, antes de que el formato redujera a los invitados a historias con una duraci\u00f3n menor a los cinco minutos. Su \u00faltima entrevista la dio en The Merv Griffin Show donde le dedic\u00f3 casi 20 minutos a un truco de cartas. Un par de naipes y su labia. Nada m\u00e1s que entretenimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La segunda, sin contar el t\u00e1ndem de su pel\u00edcula p\u00f3stuma <em>Al otro lado del viento<\/em> y el documental <em>Me amar\u00e1n cuando est\u00e9 muerto<\/em>, corresponde a lo que se considera su \u00faltimo trabajo dram\u00e1tico oficial: la voz de un villano en una pel\u00edcula animada basada en los juguetes Transformers. Antes de morir, Welles le cont\u00f3 a una bi\u00f3grafa c\u00f3mo hab\u00eda vivido la experiencia. \u201c\u00bfSabes lo que hice esta ma\u00f1ana? Interpret\u00e9 la voz de un juguete. Hago de un planeta. Mi plan para destruir a \u2018Quienquiera que sea\u2019 se frustra y me destrozan en pantalla\u201d. Que su \u00faltima interpretaci\u00f3n haya sido un personaje con fuerza gravitacional propia es, al d\u00eda de hoy, un acto de justicia po\u00e9tica para el responsable de La dama de Shangai, Sed de mal, El proceso y Fraude.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La presencia de Welles dentro de Mank, la \u00faltima pel\u00edcula del director David Fincher, producida y estrenada por Netflix, es una casi fantasmal. El protagonista en este caso es Herman J. Mankiewicz, coguionista de El ciudadano, interpretado por Gary Oldman, pero Welles no se hace esperar, ni siquiera en la ficci\u00f3n. Su primera escena es una llamada de tel\u00e9fono al guionista alcoh\u00f3lico en plena recuperaci\u00f3n f\u00edsica. Primero se lo ve de espaldas a la c\u00e1mara, con su voz interpretada con punter\u00eda por el actor ingl\u00e9s Tom Burke. \u201c\u00bfListo y dispuesto a cazar a la gran ballena blanca?\u201d, le cuestiona a su futuro colega, brindando en la \u201ch\u201d de whale una personalidad t\u00edpica del acento ingl\u00e9s transatl\u00e1ntico popular en el cine de anta\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La cacer\u00eda fue exitosa para la tripulaci\u00f3n de este Pequod del cine y con una recompensa impensada a trav\u00e9s de los tiempos: la canonizaci\u00f3n de El ciudadano como la pel\u00edcula m\u00e1s importante de la historia y Welles como uno de los grandes genios del cine como arte. Un genio con una voz sofisticada, soberbia y, en especial, legendaria.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra legendaria del cine es apenas un susurro. Una \u00faltima bocanada. 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