{"id":1431,"date":"2017-01-16T20:16:28","date_gmt":"2017-01-16T20:16:28","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1431"},"modified":"2017-01-16T20:16:30","modified_gmt":"2017-01-16T20:16:30","slug":"memoria-rosa-luxemburgo-la-rosa-roja-del-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1431","title":{"rendered":"Memoria. Rosa Luxemburgo: la rosa roja del socialismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Memoria. En el 98 aniversario de su muerte <\/strong><\/p>\n<p><strong>Rosa Luxemburgo, la rosa roja del socialismo&#8230;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Josefina L. Mart\u00ednez *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ctxt, contexto y acci\u00f3n, 15-1-2017 <a href=\"http:\/\/ctxt.es\/es\/\">http:\/\/ctxt.es\/es\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Mehring dijo una vez que Luxemburgo era \u201cla m\u00e1s genial disc\u00edpula de Carlos Marx\u201d. Brillante te\u00f3rica marxista y polemista aguda, como agitadora de masas lograba conmover a grandes auditorios obreros. Uno de sus lemas favoritos era \u201cprimero, la acci\u00f3n\u201d, estaba dotada de una fuerza de voluntad arrolladora. Una mujer que rompi\u00f3 con todos los estereotipos que en la \u00e9poca se esperaban de ella, vivi\u00f3 intensamente su vida personal y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Era muy peque\u00f1a cuando su familia se muda desde la localidad campesina de Zamosc hacia Varsovia, donde transcurre su ni\u00f1ez. Rozalia sufri\u00f3 una enfermedad de la cadera, mal diagnosticada, que la deja convaleciente durante un a\u00f1o y le produce una leve renguera que dura toda su vida. Perteneciente a una familia de comerciantes, siente en carne propia el peso de la discriminaci\u00f3n, como jud\u00eda y como polaca en la Polonia rusificada.<\/p>\n<p>La actividad militante de Rosa comienza a los 15 a\u00f1os, cuando se integra al movimiento socialista. Seg\u00fan su bi\u00f3grafo P. Nettl, ten\u00eda esa edad cuando varios dirigentes socialistas fueron condenados a morir en la horca, algo que impact\u00f3 profundamente en la joven estudiante. \u201cEn su \u00faltimo a\u00f1o de escuela era conocida como pol\u00edticamente activa y se la juzgaba indisciplinada. En consecuencia, no le concedieron la medalla de oro por aprovechamiento acad\u00e9mico, a la que era acreedora por sus m\u00e9ritos escolares. Pero la alumna m\u00e1s sobresaliente en los ex\u00e1menes finales no solo era un problema en las aulas; para entonces era, de seguro, un miembro regular de las c\u00e9lulas subsistentes del Partido Revolucionario Proletariado\u201d.<\/p>\n<p>Alertada de que hab\u00eda entrado en el foco de la polic\u00eda, Rosa emprende una huida clandestina hacia Z\u00farich, donde se convierte en dirigente del movimiento socialista polaco en el exilio. All\u00ed conoce a Leo Jogiches, quien ser\u00e1 amante y compa\u00f1ero personal de Rosa durante muchos a\u00f1os, y su camarada hasta al final.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de graduarse como Doctora en Ciencias Pol\u00edticas -algo inusual para una mujer en ese entonces-, finalmente decide trasladarse a Alemania para integrarse en el SPD, el centro pol\u00edtico de la Segunda Internacional. All\u00ed conoce a Clara Zetkin, con quien sella una amistad que dura toda la vida.<\/p>\n<p><strong>La batalla por las ideas <\/strong><\/p>\n<p>En Berl\u00edn desde 1898, Rosa se propone medir sus armas te\u00f3ricas con uno de los integrantes de la vieja guardia socialista, Eduard Bernstein, quien hab\u00eda comenzado una revisi\u00f3n profunda del marxismo. Seg\u00fan \u00e9l, el capitalismo hab\u00eda logrado superar sus crisis y la socialdemocracia pod\u00eda cosechar victorias en el marco de una democracia parlamentaria que parec\u00eda ensancharse crecientemente, sin revoluciones ni lucha de clases. El \u201cdebate Bernstein\u201d sum\u00f3 muchas plumas, sin embargo, fue Rosa Luxemburgo quien despleg\u00f3 la refutaci\u00f3n m\u00e1s aguda en el folleto \u201cReforma o Revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Rusa de 1905, la primera gran explosi\u00f3n social en Europa despu\u00e9s de la derrota de la Comuna de Par\u00eds, fue sentida como una bocanada de aire fresco por Luxemburgo. Escribi\u00f3 art\u00edculos y recorri\u00f3 m\u00edtines como vocera de la experiencia rusa en Alemania, hasta que logra introducirse de forma clandestina en Varsovia para participar de forma directa en los acontecimientos. Es el \u201cmomento en que la evoluci\u00f3n se transforma en revoluci\u00f3n\u201d, escribe Rosa. \u201cEstamos viendo la Revoluci\u00f3n Rusa, y ser\u00edamos unos asnos si no aprendi\u00e9ramos de ella\u201d.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n de 1905 abri\u00f3 importantes debates que dividieron a la socialdemocracia. En esta cuesti\u00f3n, Rosa Luxemburgo coincid\u00eda con Trotsky y Lenin frente a los mencheviques, defendiendo que la clase trabajadora ten\u00eda que jugar un papel protag\u00f3nico en la futura Revoluci\u00f3n Rusa, enfrentada a la burgues\u00eda liberal. El debate sobre la huelga pol\u00edtica de masas atraves\u00f3 a la socialdemocracia europea en los a\u00f1os que siguieron. El ala m\u00e1s conservadora de los dirigentes sindicales en Alemania negaba la necesidad de la huelga general mientras que el \u201ccentro\u201d del partido la consideraba como una herramienta \u00fanicamente defensiva, v\u00e1lida para defender el derecho al sufragio universal. Rosa Luxemburgo cuestiona el conservadurismo y el gradualismo de esa posici\u00f3n en su folleto \u201cHuelga de masas, partido y sindicatos\u201d, escrito desde Finlandia en 1906. Este debate reaparece hacia 1910, cuando Luxemburgo polemiza directamente con su anterior aliado, Karl Kautsky.<\/p>\n<p><strong>Socialismo o regresi\u00f3n a la barbarie <\/strong><\/p>\n<p>La agitaci\u00f3n contra la Primera Guerra Mundial es un momento crucial en su vida, un combate contra la defecci\u00f3n hist\u00f3rica de la socialdemocracia alemana que apoya a su propia burgues\u00eda, en contra de los compromisos asumidos por todos los Congresos socialistas internacionales.<\/p>\n<p>En su biograf\u00eda, Paul Fr\u00f6lich se\u00f1ala que cuando Rosa se entera de la votaci\u00f3n del bloque de diputados del SPD, cae por un momento en una profunda desesperaci\u00f3n. Pero, como mujer de acci\u00f3n que era, r\u00e1pidamente responde. El mismo d\u00eda que se votaban los cr\u00e9ditos de guerra, en su casa se reun\u00edan Mehring, Karski y otros militantes. Clara Zetkin env\u00eda su apoyo y poco despu\u00e9s se suma Liebcknecht. Juntos editan la revista La Internacional y fundan el grupo Spartacus.<\/p>\n<p>En 1916 Rosa Luxemburgo publica \u201cEl folleto de Junius\u201d, escrito durante su estad\u00eda en una de las tantas prisiones que se han transformado en residencia casi permanente.<\/p>\n<p>En este trabajo plantea una cr\u00edtica implacable a la socialdemocracia y la necesidad de una nueva Internacional. Retomando una frase de Engels, Luxemburgo afirma que si no se avanza hacia el socialismo solo queda la barbarie. \u201cEn este momento basta mirar a nuestro alrededor para comprender qu\u00e9 significa la regresi\u00f3n a la barbarie en la sociedad capitalista. Esta guerra mundial es una regresi\u00f3n a la barbarie.\u201d En mayo de 1916, Spartacus encabeza un mitin del 1 de mayo contra la guerra, donde Liebknecht es arrestado, pero su condena a prisi\u00f3n provoca movilizaciones masivas. Se anuncia un tiempo nuevo.<\/p>\n<p><strong>1917: atreverse a la revoluci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n rusa de 1917 encontr\u00f3 en Rosa Luxemburgo una firme defensora. Sin dejar de plantear sus diferencias y cr\u00edticas sobre el derecho a la autodeterminaci\u00f3n o acerca de la relaci\u00f3n entre la asamblea constituyente y los mecanismos de la democracia obrera -sobre esta \u00faltima cuesti\u00f3n cambia de posici\u00f3n despu\u00e9s de salir de la c\u00e1rcel en 1918-, Luxemburgo escribe que \u201clos bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de que carec\u00eda la socialdemocracia occidental. Su Insurrecci\u00f3n de Octubre no s\u00f3lo salv\u00f3 realmente la Revoluci\u00f3n Rusa; tambi\u00e9n salv\u00f3 el honor del socialismo internacional.\u201d<\/p>\n<p>Cuando la sacudida de la revoluci\u00f3n rusa impacta directamente en Alemania en 1918 con el surgimiento de consejos obreros, la ca\u00edda del k\u00e1iser y la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, Rosa aguarda impaciente la posibilidad de participar directamente de ese gran momento de la historia.<\/p>\n<p>El Gobierno queda en manos de los dirigentes de la socialdemocracia m\u00e1s conservadora, Noske y Ebert, dirigentes del PSD -este partido se hab\u00eda escindido con la ruptura de los socialdem\u00f3cratas independientes, el USPD-. En noviembre de ese a\u00f1o, el gobierno socialdem\u00f3crata llega a un pacto con el Estado mayor militar y los Freikorps para liquidar el alzamiento de los obreros y las organizaciones revolucionarias. Rosa y sus camaradas, fundadores de la Liga Espartaco, n\u00facleo inicial del Partido Comunista Alem\u00e1n desde diciembre de 1918, son duramente perseguidos.<\/p>\n<p>El 15 de enero, un grupo de soldados detuvieron a Karl Liebknecht y a Rosa Luxemburgo cerca de las nueve de la noche. Rosa \u00abllen\u00f3 una peque\u00f1a valija y tom\u00f3 algunos libros\u201d, pensando que se trataba de otra temporada en la c\u00e1rcel. Enterado del arresto, el gobierno de Noske dej\u00f3 a Rosa y a Karl en manos de los enfurecidos Freikorps -cuerpo paramilitar de exveteranos del ej\u00e9rcito del Kaiser-. Se organiz\u00f3 una puesta en escena: al salir de las puertas del Hotel Eden, los dirigentes Espartaquistas fueron golpeados en la cabeza con la culata de un rifle, arrastrados y rematados a tiros. El cuerpo de Rosa fue tirado al r\u00edo desde el puente de Landwehr a sus sombr\u00edas aguas. Fue encontrado tres meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o antes, en una carta desde la prisi\u00f3n dirigida a Sophie Liebknecht, en la v\u00edspera del 24 de diciembre de 1917, Rosa escrib\u00eda con un profundo optimismo sobre la vida: \u00abEs mi tercera navidad tras las rejas, pero no lo tome a tragedia. Yo estoy tan tranquila y serena como siempre. (\u2026) Ah\u00ed estoy yo acostada, quieta y sola, envuelta en estos m\u00faltiples pa\u00f1os negros de las tinieblas, del aburrimiento, del cautiverio en invierno (&#8230;) y en ese momento late mi coraz\u00f3n con una felicidad interna indefinible y desconocida. (\u2026) Yo creo que el secreto no es otra cosa m\u00e1s que la vida misma: la profunda penumbra de la noche es tan bella y suave como el terciopelo, si una sabe mirarla.\u201d<\/p>\n<p>Clara Zetkin, tal vez quien m\u00e1s la conoc\u00eda, escribi\u00f3 sobre su gran amiga y camarada Rosa Luxemburgo, compartiendo ese optimismo despu\u00e9s de su muerte: \u201cEn el esp\u00edritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasi\u00f3n avasalladora que todo lo arrollaba; una pasi\u00f3n, a la par, del cerebro y del coraz\u00f3n, que la devoraba y la acuciaba a crear. La \u00fanica ambici\u00f3n grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revoluci\u00f3n que hab\u00eda de dejar el paso franco al socialismo. El poder vivir la revoluci\u00f3n y tomar parte en sus batallas, era para ella la suprema dicha (\u2026) Rosa puso al servicio del socialismo todo lo que era, todo lo que val\u00eda, su persona y su vida. La ofrenda de su vida, a la idea, no la hizo tan s\u00f3lo el d\u00eda de su muerte; se la hab\u00eda dado ya trozo a trozo, en cada minuto de su existencia de lucha y de trabajo. Por esto pod\u00eda leg\u00edtimamente exigir tambi\u00e9n de los dem\u00e1s que lo entregaran todo, su vida incluso, en aras del socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revoluci\u00f3n, y su nombre quedar\u00e1 grabado en los siglos como el de una de las m\u00e1s grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional\u201d.<\/p>\n<p>* Josefina L. Mart\u00ednez es historiadora y periodista. Pertenece a la redacci\u00f3n de La Izquierda Diario y es miembro del Colectivo Burbuja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mehring dijo una vez que Luxemburgo era \u201cla m\u00e1s genial disc\u00edpula de Carlos Marx\u201d. Brillante te\u00f3rica marxista y polemista aguda, como agitadora de masas lograba conmover a grandes auditorios obreros. 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