{"id":12977,"date":"2020-08-01T11:47:28","date_gmt":"2020-08-01T09:47:28","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12977"},"modified":"2020-08-01T11:50:16","modified_gmt":"2020-08-01T09:50:16","slug":"cultura-juan-marse-el-cronista-de-los-vencidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12977","title":{"rendered":"Cultura &#8211; Juan Mars\u00e9, el cronista de los vencidos.   [Alicia Torres]"},"content":{"rendered":"<p><strong>Juan Mars\u00e9 (1933-2020)<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left:40px;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>El cronista de los vencidos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Proveniente de la clase trabajadora, autodidacta e insobornable, Juan Mars\u00e9 fue una figura inc\u00f3moda, que critic\u00f3 sin restricciones a la Iglesia Cat\u00f3lica, el franquismo, la burgues\u00eda, la educaci\u00f3n y la pol\u00edtica catalanas. Sensible y cascarrabias, su literatura cre\u00f3 un mundo habitado por personas derrotadas e idealismos muy golpeados, el retrato social y humano de una Espa\u00f1a de posguerra que le dol\u00eda en el alma.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 31-7-2020<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 1-8-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Mars\u00e9 es, sin duda, uno de los mejores narradores espa\u00f1oles de la segunda mitad del siglo XX. Asociado a la rica tradici\u00f3n novel\u00edstica del realismo \u2013desde una posici\u00f3n libre y heterodoxa\u2013, personajes suyos han alimentado el imaginario de miles de lectores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Su propia vida tuvo un comienzo de novela. Nacido en Barcelona en 1933, hijo de Domingo Faneca y Rosa Roca, el ni\u00f1o que debi\u00f3 llamarse Juan Faneca Roca acab\u00f3 siendo Juan Mars\u00e9 Carb\u00f3. Seg\u00fan el relato de Berta Carb\u00f3, un encuentro fortuito en un taxi con el padre biol\u00f3gico de aquel infante hu\u00e9rfano de madre posibilit\u00f3 su adopci\u00f3n. Los datos aparecen en la extensa biograf\u00eda <em>Mientras llega la felicidad<\/em> (2015), que Josep Mar\u00eda Cuenca dedic\u00f3 a Mars\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El mismo libro nos entera de que, en realidad, las cosas no fueron tan as\u00ed: Domingo Faneca y Pep Mars\u00e9, quien ser\u00eda el padre adoptivo de Juan, se conoc\u00edan de su paso por el independentista Estat Catal\u00e0 \u2013partido pol\u00edtico fundado en 1922\u2013, un v\u00ednculo que no conven\u00eda menear en la Barcelona de aquel entonces. Esa \u00abhistoria del taxi\u00bb \u2013apunta el bi\u00f3grafo\u2013 fue un imaginativo relato de Berta que \u00abayud\u00f3 a vivir mejor a su hijo\u00bb. De todos modos, la naturaleza de esa identidad extra\u00f1ada supuso una anomal\u00eda en la existencia de Mars\u00e9, que a partir de ese escenario resignifica su percepci\u00f3n del mundo: \u00abMe hice escritor porque tengo un desajuste con la realidad que me rodea, mi pa\u00eds, mi ciudad, mi \u00e9poca\u2026 Eso me lleva a encontrar en la literatura un mundo de experiencias que no he tenido, pero que he so\u00f1ado\u00bb, afirm\u00f3 en 2008, tras ganar el premio Cervantes, digno broche de oro de su carrera literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Entre los homenajes publicados cuando se conoci\u00f3 la noticia de su muerte, el de Carles Geli detalla que los primeros recuerdos del ni\u00f1o fueron los bombardeos de la guerra \u00aby la imagen bien n\u00edtida de \u00e9l y de su padre llorando juntos en el balc\u00f3n de su casa cuando la entrada de las tropas fascistas en Barcelona, el 26 de enero de 1939\u00bb. La literatura de Mars\u00e9 es un estado de posguerra casi eterno, \u00e9l mismo lo se\u00f1ala, un tanto socarronamente: \u00abEn mis novelas sigo movi\u00e9ndome en mi mundo de posguerra; ocurre que se ha hecho tan larga que me parece actual\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>El archivo popular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Durante su infancia devoraba los tebeos que su madre le compraba, las pel\u00edculas espa\u00f1olas, latinoamericanas y hollywoodenses que ve\u00eda en los cines de barrio, las ajadas novelas de aventuras de Julio Verne, Edgard Wallace y Emilio Salgari, un archivo popular de expresiones culturales que configuraron su imaginaci\u00f3n y se constituyeron en fuente inagotable de sus invenciones. En una \u00e9poca en que el consumo inmoderado de la ficci\u00f3n ayudaba a resistir la toxicidad de la sociedad franquista, el cine fue la mejor escuela para aquel ni\u00f1o que aprendi\u00f3 el oficio de narrar en sus butacas desastradas, llegando a concebir sus historias a partir de una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes \u2013no de ideas o palabras\u2013 ordenadas de tal modo que los lectores pudiesen \u00abver\u00bb lo narrado. Comparaba la b\u00fasqueda de esas im\u00e1genes con la manipulaci\u00f3n de una colecci\u00f3n de cromos capaces de recrear un mundo id\u00edlico que impugnase la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El archivo jug\u00f3, adem\u00e1s, un papel central en su decisi\u00f3n de escribir en castellano, porque el aprendizaje de la escritura, dec\u00eda, \u00abtiene que ver con la lengua literaria que te resulta m\u00e1s familiar\u00bb, y en su caso, aunque en su hogar se hablara catal\u00e1n, era el castellano, por la influencia del cine y de la \u00abliteratura de quiosco\u00bb. El nacionalismo y la condici\u00f3n biling\u00fce de la sociedad catalana fueron analizados por \u00e9l en reiteradas ocasiones. En 1990 public\u00f3 <em>El amante biling\u00fce<\/em>, una novela par\u00f3dica que plantea el conflicto a trav\u00e9s de la esquizofrenia del protagonista. En el apogeo de su carrera, cuando la literatura catalana fue invitada de honor en la Feria del Libro de Fr\u00e1ncfort, y el Govern pidi\u00f3 a los principales autores catalanes en lengua castellana que acudiesen para apoyar a las letras en catal\u00e1n, Mars\u00e9 ech\u00f3 le\u00f1a al fuego de una pol\u00e9mica encrespada: \u00abIr de telonero me parece el colmo\u00bb, arguy\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Madrina literaria<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De ni\u00f1o jugaba al f\u00fatbol, era arquero, igual que Camus y Nabokov. A los 13 a\u00f1os dej\u00f3 los estudios para ayudar en su casa e ingres\u00f3 de aprendiz al taller de una joyer\u00eda. Al regreso del trabajo, un retrato de Edith Piaf acompa\u00f1aba sus horas de escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Mars\u00e9 resisti\u00f3 durante un buen tiempo la idea de Cuenca de intentar su biograf\u00eda, pero una vez concluida celebr\u00f3 que incluyese la correspondencia perdida con la escritora catalana Paulina Crusat (1900-1981), un personaje olvidado que tuvo un papel determinante en los comienzos de su carrera de escritor. En 1957, mientras se esforzaba en la joyer\u00eda, compart\u00eda con su hada madrina sus inquietudes literarias. Crusat fue la primera persona que le dijo: \u00abHa nacido usted con el instinto de c\u00f3mo se escribe\u00bb. Gracias a ella, los textos que comienza a trabajar llegan a revistas como \u00cdnsula.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En 1959 gana su primer premio literario, el S\u00e9samo, de cuentos, por \u00ab<em>Nada para morir<\/em>\u00bb, un texto impregnado del realismo social de la \u00e9poca. Durante el servicio militar en Ceuta nace la an\u00e9cdota que desarrollar\u00e1 en el relato \u00ab<em>Teniente Bravo<\/em>\u00bb, una cr\u00edtica mordaz a la bravura obcecada de un militar franquista. Tambi\u00e9n escribe 130 p\u00e1ginas de la novela que se convertir\u00e1 en su \u00f3pera prima: <em>Encerrados con un solo juguete<\/em>, por la que un joven V\u00e1zquez Montalb\u00e1n lo entrevista en el peri\u00f3dico falangista Solidaridad Nacional. En 1960, la novela es finalista del premio Biblioteca Breve. Ambientada en la posguerra, se centra en un grupo de j\u00f3venes defraudados por una realidad que es resultado directo de la guerra librada por sus padres, que ni es la suya ni les permite crearse una identidad propia. Fue \u00fatil, sobre todo, para alertar sobre la aparici\u00f3n de un futuro talento literario.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La correspondencia con Crusat, que sigui\u00f3 hasta la d\u00e9cada del 70, revela la madurez de un joven que creci\u00f3 entre privaciones y, al sincerarse con su interlocutora, se pinta con \u00abescasa capacidad de cari\u00f1o externo\u00bb. Pronto empieza a colaborar en distintos medios de prensa, afilando una capacidad cr\u00edtica de acidez sin parang\u00f3n, que utiliza para radiografiar la naci\u00f3n m\u00faltiple y compleja que necesitaba entender. La misma competencia marca su narrativa.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Amigos y no tanto <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sobraban m\u00e9ritos a un \u00abescritor obrero\u00bb, cuya literatura retrata el desencuentro entre la Barcelona de la burgues\u00eda y la del proletariado, para vincularse con el grupo de literatos y se\u00f1oritos de izquierda que su propio cabecilla, el poeta y editor Carlos Barral, bautiz\u00f3 como Escuela de Barcelona: Jaime Gil de Biedma, Juan Garc\u00eda Hortelano, Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, Terenci Moix, Eduardo Mendoza, Juan Goytisolo, integrantes de la generaci\u00f3n del 50, tambi\u00e9n llamada del medio siglo o de los ni\u00f1os de la guerra, por abarcar a los nacidos cerca de 1920, que comenzaron a puntear alrededor de 1950. Pese a sus or\u00edgenes humildes, y a que siempre fue un fustigador incorruptible de la burgues\u00eda catalana y del nacionalismo, Mars\u00e9 particip\u00f3 de varias iniciativas de esa gauche divine.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El poeta Gil de Biedma fue su amigo y mentor. Le sugiri\u00f3 que viajara a Par\u00eds, cosa que hizo, gan\u00e1ndose la vida como profesor de castellano, traductor y guionista. Flotaba en el aire parisino el perfume del compromiso sartriano. Trabaj\u00f3, asimismo, en el Institut Pasteur como ayudante de laboratorio de Jacques-Lucien Monod, un bi\u00f3logo condecorado con la Cruz de Guerra por sus servicios en la resistencia francesa, futuro ganador del premio Nobel. Tras los pasos comunistas de Monod, se afilia al partido, pero no dura mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Geli evoca el estremecimiento que caus\u00f3 a un Mars\u00e9 veintea\u00f1ero la pel\u00edcula <em>Muerte de un ciclista<\/em> (1955), dirigida por Juan Antonio Bardem, que desnudaba el estatus adquirido por la alta burgues\u00eda tras la guerra civil. Pero los ni\u00f1os de la calle que habitan su literatura parecen provenir de <em>Ladr\u00f3n de bicicletas<\/em>, la emblem\u00e1tica pel\u00edcula del neorrealismo italiano que dirigi\u00f3 Vittorio de Sica en 1948.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La piedad y la solidaridad son sentimientos centrales en la narrativa de Mars\u00e9, que sus criaturas derraman sin ser conscientes de ello. Evit\u00f3 el patetismo y supo lidiar con los fundamentos del follet\u00edn y del melodrama. Por eso, al hablar de la gran lecci\u00f3n moral del catal\u00e1n, Pozuelo Ivancos se\u00f1ala que su realismo se ti\u00f1e siempre de otra cosa: \u00abLe ocurre como a Chaplin, que puede mostrar un remiendo, pero salva desde \u00e9l la profunda dignidad de quien lo lleva\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Las aventis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En una Barcelona gris, delimitada por los barrios del Carmelo, el Guinard\u00f3 y Gr\u00e0cia, Juanito y otros ni\u00f1os, hijos de los vencidos, se sentaban al cord\u00f3n de la vereda a conversar. \u00abComo no ten\u00edamos patinetes, nos cont\u00e1bamos historias como juego\u00bb, recuerda el escritor. Cada episodio que \u00e9l eleg\u00eda para narrar la picaresca del suburbio consist\u00eda en un relato fascinante que mezclaba apariencia y realidad, lo sucedido y lo fabulado: las aventis que el p\u00fablico menudo saboreaba en silencio. Aventi es un neologismo inventado por \u00e9l, un artefacto narrativo prodigioso que combina el comienzo de las palabras aventura e imaginaci\u00f3n. Con las aventis \u00abintento ganarme el pan desde que ten\u00eda 13 a\u00f1os, cuando se las contaba a los chicos del barrio, oculto tras un antifaz del Coyote\u00bb, confes\u00f3. Su propia vida fue una aventi.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hasta la publicaci\u00f3n de <em>La oscura historia de la prima Montse<\/em> (1970), sus personajes quieren escapar de su entorno, y tras ese sue\u00f1o fantasean im\u00e1genes o cromos que les ayudan a evadir la realidad. A partir de <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em> (1973), los cromos dejan de ser ilustraciones y comienzan a narrativizarse, aunque mantienen su prop\u00f3sito de colorear la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Testigo de lo mejor y, sobre todo, de lo peor de la condici\u00f3n humana, a Mars\u00e9, como a tantos creadores fieles a s\u00ed mismos que perseveran en la construcci\u00f3n de un mundo propio, algunos cr\u00edticos lo definen como un autor cuya obra se autoabastece y se confina al retratar una y otra vez a una sociedad de posguerra que se extiende largamente hasta la recuperaci\u00f3n democr\u00e1tica. Esto es injusto e incierto, y nadie mejor que \u00e9l para poner los puntos sobre las \u00edes: \u00abPor la ma\u00f1ana, cuando me afeito, veo asomar a mis ojos, en el espejo, el fr\u00edo y el hambre del ni\u00f1o que fui en la posguerra. \u00bfC\u00f3mo quieren que escriba de otra cosa?\u00bb. Pese a esto, en los \u00faltimos a\u00f1os no se cans\u00f3 de repetir: \u00abLa autoficci\u00f3n no me interesa. De hecho, todo est\u00e1 inventado en el Quijote\u00bb. Para el cr\u00edtico Ignacio Echevarr\u00eda, Mars\u00e9 es \u00abel mejor narrador que ha dado la literatura espa\u00f1ola en d\u00e9cadas\u00bb, y es as\u00ed, dice, porque trabaja sobre todo con la memoria, una se\u00f1ora \u00abgolosa y glotona\u00bb que es la que tiene mayor cabida \u00aben las complejidades de la novela\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La tradici\u00f3n cervantina, con el juego entre realidad y ficci\u00f3n; la picaresca, con la aspiraci\u00f3n de ascenso social; el tema del doble, que le interes\u00f3 sobremanera, abrieron nuevos caminos a su literatura, que adopt\u00f3 estrategias narrativas de los sesenta y fue experimentando con mecanismos m\u00e1s vanguardistas que le permitieron mostrar, desde nuevas perspectivas, la pobreza, la incertidumbre, el miedo y sobre todo la represi\u00f3n que se vivi\u00f3 en la ciudad condal durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Dos novelas inmensas <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Su amigo Gil de Biedma ley\u00f3 algunos de sus manuscritos y le obsequi\u00f3 las citas literarias que abren los cap\u00edtulos de <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em> (1966), su mejor novela junto a <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em> (1973) y probablemente a <em>Rabos de lagartija<\/em> (2000), que, sin abandonar el escenario habitual de las anteriores, emprende una b\u00fasqueda de los l\u00edmites expresivos de un autor que se arriesga a introducir la voz de una criatura nonata para recordar lo que a\u00fan no se vivi\u00f3. Casi dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, en 2017, Ian McEwan convertir\u00eda a un feto en narrador de su novela C\u00e1scara de nuez.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin mencionar todos los libros de Mars\u00e9 ni la legi\u00f3n de premios conquistados, volvamos a <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em> y a <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em>, meollo y paradigma de una vida y de una obra.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ambientada en una Barcelona de burgueses ricos y clases marginadas, <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em> cuenta las peripecias de Manolo Reyes, el Pijoaparte, un joven delincuente de estrato social muy bajo que sue\u00f1a con salir de la pobreza. En uno de los cromos alojados en su cabeza, vinculado al deseo de ascenso social, recuerda a los antih\u00e9roes de la picaresca. Empe\u00f1ado en impresionar a Teresa, una joven burguesa, rebelde e ingenua, se hace pasar por obrero revolucionario, y lo que empieza como una historia apasionada termina como una s\u00e1tira dur\u00edsima del tiempo hist\u00f3rico en que transcurre la relaci\u00f3n. Hito de la literatura espa\u00f1ola contempor\u00e1nea, la novela consolid\u00f3 internacionalmente el nombre de su autor. No obstante sus rasgos locales, el Pijoaparte es uno de sus personajes m\u00e1s universales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sergi Doria recuerda que la novela \u00abirrit\u00f3 a franquistas y antifranquistas\u00bb. Ganar el premio de Seix Barral granje\u00f3 a Mars\u00e9 la enemistad de Luis y Juan Goytisolo, que hab\u00edan apostado por La traici\u00f3n de Rita Hayworth, de Manuel Puig. Pero, adem\u00e1s, los \u00abrevolucionarios de sal\u00f3n, entre ellos los Goytisolo\u00bb, echaron chispas cuando se vieron retratados en fragmentos que no ahorraban ep\u00edtetos para criticar a los se\u00f1oritos de las letras. La novela tambi\u00e9n fue condenada por la censura, que le atribuy\u00f3 \u00abescenas escabrosas\u00bb, \u00abun fondo francamente inmoral\u00bb y una sobrecarga pol\u00edtica \u00abde car\u00e1cter izquierdista\u00bb, que alud\u00eda \u00aba las algaradas estudiantiles que tuvieron lugar en la Universidad de Barcelona\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por su parte, <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em>, ganadora del Premio Internacional de Novela (M\u00e9xico) 1973, fue prohibida en Espa\u00f1a y su primera edici\u00f3n, secuestrada. Revisada y corregida en 1989, diversos sellos se lanzaron a reeditar esa historia radical y profundamente moral, inspirada parcialmente en el crimen de la prostituta Carmen Broto, una joven de provincia convertida en mito er\u00f3tico, cuyo brutal asesinato conmovi\u00f3 a la sociedad barcelonesa de fines de los cuarenta y dio origen a rumores que involucraban a jerarcas franquistas y a un dignatario de la Iglesia Cat\u00f3lica. El crimen obsesion\u00f3 al autor por muchos a\u00f1os. La novela narra la historia de dos pandillas que se mueven en torno a la traper\u00eda de Java, el protagonista. La crudeza de las historias, que el lector conoce a trav\u00e9s de m\u00faltiples testimonios, recrea el ambiente degradado desde el que los personajes enfrentan su realidad. En este sucio escenario, propio del realismo cr\u00edtico, \u00ablos vencedores, los rebeldes y los sometidos\u00bb afrontan las consecuencias de la guerra. Por algunos personajes conocemos la situaci\u00f3n del anarquismo y del comunismo de ese entonces, y la realidad de los exiliados. Las diferencias que existen entre ellos operan para que imaginemos lo que ve el narrador: \u00abHombres de hierro forjados en tantas batallas llorando por los rincones de las tabernas como ni\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>De bi\u00f3grafo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A veces, cuando leemos a Mars\u00e9, parece que estamos viendo una pel\u00edcula, tal es el simulacro alcanzado. Paralelamente, en sus <em>Cuentos completos<\/em> (2003) proliferan los ecos cinematogr\u00e1ficos. El m\u00e1s conocido de sus relatos cin\u00e9filos es \u00ab<em>El fantasma del cine Roxy<\/em>\u00bb (1985), protagonizado por viejos espectros salidos del celuloide que, una vez abatido el local cinematogr\u00e1fico para levantar una instituci\u00f3n bancaria, se resisten a desaparecer, v\u00edctimas del mismo olvido que ahog\u00f3 otros escenarios de la infancia ciudadana. En 1987, Joan Manuel Serrat compuso una canci\u00f3n inolvidable basada en ese relato.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Unos cuantos directores de cine adaptaron novelas de Mars\u00e9. Y si bien \u00e9l nunca qued\u00f3 enteramente conforme con los resultados, todas evocan, con miradas diversas, su Barcelona literaria. Vicente Aranda film\u00f3 cuatro: <em>La muchacha de las bragas de oro<\/em> (1980), <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em> (1989), <em>El amante biling\u00fce<\/em> (1993) y <em>Canciones de amor en Lolita\u2019s Club<\/em> (2007). Jordi Cadena dirigi\u00f3 <em>La oscura historia de la prima Montse<\/em> (1977); Gonzalo Herralde, <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em> (1983); Fernando Trueba, <em>El embrujo de Shanghai<\/em> (2002); Wilma Labate, <em>Domenica<\/em> (2001), adaptaci\u00f3n de <em>Ronda del Guinard\u00f3<\/em>. Y hay m\u00e1s. Ahora Mars\u00e9 ya no est\u00e1 entre nosotros, pero siempre podr\u00e1 acompa\u00f1arnos la quimera sensual de caminar sobre una cama de confeti, junto con Teresa y el Pijoaparte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proveniente de la clase trabajadora, autodidacta e insobornable, Juan Mars\u00e9 fue una figura inc\u00f3moda, que critic\u00f3 sin restricciones a la Iglesia Cat\u00f3lica, el franquismo, la burgues\u00eda, la educaci\u00f3n y la pol\u00edtica catalanas. Sensible y cascarrabias, su literatura cre\u00f3 un mundo habitado por personas derrotadas e idealismos muy golpeados, el retrato social y humano de una Espa\u00f1a de posguerra que le dol\u00eda en el alma&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":12981,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[11332635,7304519,228565,27656993,4438,19462718,14068598],"class_list":{"0":"post-12977","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-cultura","8":"tag-ultimas-tardes-con-teresa","9":"tag-escuela-de-barcelona","10":"tag-franquismo","11":"tag-la-oscura-historia-de-la-prima-montse","12":"tag-libros","13":"tag-rabos-de-lagartija","14":"tag-si-te-dicen-que-cai","16":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/juan-marse0108-e1596275214695.jpg?fit=640%2C420&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-3nj","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12977","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12977"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12977\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12982,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12977\/revisions\/12982"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12981"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12977"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12977"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12977"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}