{"id":12854,"date":"2020-07-29T10:26:13","date_gmt":"2020-07-29T08:26:13","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12854"},"modified":"2020-07-29T10:26:13","modified_gmt":"2020-07-29T08:26:13","slug":"ciencia-es-hora-de-contar-una-nueva-historia-sobre-el-coronavirus-nuestras-vidas-dependen-de-ello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12854","title":{"rendered":"Ciencia &#8211; Es hora de contar una nueva historia sobre el Coronavirus: nuestras vidas dependen de ello.   [Sonia Shah]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.thenation.com\/\">The Nation<\/a>, 14-7-2020<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a>, 28-7-2020<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 29-7-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el verano de 1832, un misterioso flagelo que hab\u00eda llegado desde Asia se cern\u00eda sobre la ciudad de Nueva York, tras asolar Londres, Par\u00eds y Montreal. Los funcionarios sanitarios recogieron datos que mostraban que la enfermedad \u2013 el c\u00f3lera \u2013 se estaba propagando a lo largo del reci\u00e9n abierto Canal Erie y el r\u00edo Hudson, dirigi\u00e9ndose directamente a la ciudad de Nueva York. Pero los l\u00edderes de Nueva York no intentaron regular el tr\u00e1fico que ven\u00eda por las v\u00edas fluviales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las demandas del comercio eran parte del motivo; los funcionarios sab\u00edan que el cierre de las rutas habr\u00eda perturbado poderosos intereses comerciales. Pero no menos poderosa era la creencia de que no era necesario. Seg\u00fan el paradigma reinante, los contagios como el c\u00f3lera se propagaban a trav\u00e9s de nubes de gas maloliente llamadas miasmas. El c\u00f3lera, seg\u00fan un experto de la \u00e9poca, era \u00abuna enfermedad de la atm\u00f3sfera\u2026 llevada en las alas del viento\u00bb. Para protegerse de estos gases mortales, la gente quemaba barriles de alquitr\u00e1n y colgaba grandes trozos de carne en postes, de los que se esperaba que absorbieran los vapores del c\u00f3lera. En Londres trataron de deshacerse de los apestosos miasmas de sus casas arrojando residuos humanos al r\u00edo, el cuale tambi\u00e9n serv\u00eda como suministro de agua potable de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las historias que la gente cont\u00f3 sobre el contagio en su entorno sellaron su destino. Los brotes de c\u00f3lera plagaron Londres, Nueva York y muchas otras ciudades durante la mayor parte del siglo, matando a millones de personas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los paradigmas, los oscuros marcos conceptuales, no explicitados, que dan forma a nuestras ideas, son poderosos. Traen orden y comprensi\u00f3n a nuestras observaciones sobre el desordenado y cambiante mundo que nos rodea. El fil\u00f3sofo Thomas Kuhn dijo que sin ellos\u00a0 la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es imposible: no sabr\u00edamos qu\u00e9 preguntas hacer o qu\u00e9 hechos recopilar. Pero los paradigmas tambi\u00e9n nos ciegan, al encumbrar determinadas narrativas y al servir a intereses particulares, a menudo para peligro nuestro como durante las pandemias de c\u00f3lera del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hoy en d\u00eda nos enfrentamos una vez m\u00e1s a un pat\u00f3geno virulento y de r\u00e1pida propagaci\u00f3n. Nuestros conocimientos cient\u00edficos han avanzado desde la \u00e9poca del c\u00f3lera, pero no obstante est\u00e1n limitados por los paradigmas que determinan la forma en que respondemos a este brote y a los futuros. Vale la pena detenerse, entonces, para desenterrar este marco explicativo oculto que se esconde en las historias que contamos sobre el SARS-Cov2, el virus que causa la Covid19. \u00bfQu\u00e9 realidades ilumina y cu\u00e1les oscurece? \u00bfA qu\u00e9 intereses sirve y a qui\u00e9n deja atr\u00e1s?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el caso de Covid-19, la historia que hemos contado desde el principio ha sido la de una poblaci\u00f3n pasiva atacada repentinamente por un ser extranjero. La pandemia, en el discurso popular, es un acto de agresi\u00f3n externa, un asalto de un \u00abenemigo invisible\u00bb que \u00abataca a la gente tan salvajemente\u00ab, como dijo un m\u00e9dico en The Baltimore Sun. En el New York Times, Steven Erlanger compar\u00f3 el virus con un acto de terrorismo o un desastre natural. El escritor Michael Lind lo compar\u00f3 con \u00abuna invasi\u00f3n alien\u00edgena\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De acuerdo con estas met\u00e1foras marciales, la respuesta se ha enmarcado como una forma de combate contra un intruso invasor. Francia se declar\u00f3 \u00aben guerra\u00bb con la infecci\u00f3n. China lanz\u00f3 una \u00abguerra popular\u00bb. Y Donald Trump se autoproclam\u00f3 \u00abpresidente en tiempo de guerra\u00ab. Las naciones han impedido los vuelos y han cerrado las fronteras. En las primeras semanas del brote, cuando los cruceros llenos de pasajeros enfermos se acercaron, los pa\u00edses los alejaron, y sus s\u00faplicas de medicinas, alimentos y cuidados fueron desoidas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si bien la escala de la respuesta no tiene precedentes, las ideas que enmarcan el brote emanan de un viejo paradigma sobre el contagio. Seg\u00fan ese paradigma, el contagio es un problema de invasi\u00f3n microbiana, una incursi\u00f3n extranjera en los cuerpos locales que debe ser repelida de forma militar. Consideremos la historia de c\u00f3mo el establishment biom\u00e9dico occidental ha denominado a los contagios. Durante d\u00e9cadas, los nombraron bas\u00e1ndose en el lugar donde fueron descubiertos o donde hicieron erupci\u00f3n por primera vez, cuando esos lugares estaban distantes, pero no cuando eran locales. Por ejemplo, el \u00c9bola recibi\u00f3 su nombre por un r\u00edo de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, y la gripe de 1918 se denomin\u00f3 gripe espa\u00f1ola, aunque no se origin\u00f3 en Espa\u00f1a. Pero el VIH, cuya aparici\u00f3n se registr\u00f3 por primera vez en California y Nueva York en el decenio de 1980, no era el \u00abvirus de LA\u00bb o \u00abNYC-1\u00bb, y la infecci\u00f3n por SARM resistente a los antibi\u00f3ticos, que estall\u00f3 en Boston en 1968, no se conoce como \u00abla plaga de Boston\u00bb. Las enfermedades infecciosas se nombraban tan a menudo de manera que se destacaba su alteridad y se provocaba un estigma que la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud public\u00f3 en 2015 directrices m\u00e1s neutrales sobre la forma de darles nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Nuestro paradigma de invasi\u00f3n microbiana tiene sus or\u00edgenes en los albores de la teor\u00eda de los g\u00e9rmenes, a finales del siglo XIX, cuando el qu\u00edmico Louis Pasteur descubri\u00f3 el microbio responsable de causar una enfermedad en los gusanos de seda y el microbi\u00f3logo Robert Koch identific\u00f3 el microbio que causa el \u00e1ntrax. Durante los siglos anteriores a esa fecha, la medicina occidental describi\u00f3 los contagios en t\u00e9rminos de una interacci\u00f3n din\u00e1mica entre los miasmas (que estaban conformados por las condiciones ambientales, como el clima y la geograf\u00eda local) y las cualidades interiores de los individuos (desde su moral hasta el equilibrio \u00fanico de \u00abhumores\u00bb en sus cuerpos). Pasteur y Koch produjeron pruebas que suger\u00edan un proceso m\u00e1s tangible: que la enfermedad no era el resultado de desequilibrios complejos sino el resultado de la simple presencia de microbios identificables.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La teor\u00eda de los g\u00e9rmenes de la enfermedad forj\u00f3 una forma totalmente nueva de pensar y actuar contra el contagio. En lugar de desenredar la red de relaciones sociales, factores ambientales y comportamientos humanos que promov\u00edan la enfermedad, los cient\u00edficos pod\u00edan culpar a una sola mota microsc\u00f3pica. El movimiento de una enfermedad pod\u00eda ser detenido o incluso repelido por completo. Podr\u00eda ser extirpada quir\u00fargicamente o destruida con productos qu\u00edmicos mortales, lo que los cient\u00edficos de principios del siglo XX llamaron balas m\u00e1gicas. El multifac\u00e9tico proceso de la infecci\u00f3n se redujo a sus componentes m\u00e1s simples: una v\u00edctima ingenua, un germen extra\u00f1o, una incursi\u00f3n no deseada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El paradigma de la invasi\u00f3n microbiana revolucion\u00f3 la medicina, permiti\u00e9ndonos domar los contagios de formas totalmente nuevas, con medicamentos antimicrobianos en forma de balas m\u00e1gicas y vacunas eficaces. Como han documentado los historiadores de la enfermedad, estas intervenciones por s\u00ed solas no domesticaron el c\u00f3lera, la malaria y otros contagios que asolaban las sociedades occidentales. Pero su llegada coincidi\u00f3 con amplios cambios sociales, muchos de ellos impulsados por el movimiento de reforma sanitaria, que s\u00ed lo hicieron. El establecimiento de sistemas de agua potable, saneamiento y regulaciones de vivienda segura -todas ellas reformas sociales duramente conseguidas- redujeron dr\u00e1sticamente las oportunidades de transmisi\u00f3n de pat\u00f3genos como el c\u00f3lera. El n\u00famero de enfermedades infecciosas se redujo enormemente. A finales del siglo XIX, el 30 por ciento de las muertes en Estados Unidos fueron causadas por infecciones, y a finales del siglo XX, menos del 4 por ciento.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, el paradigma del germen invasor y las intervenciones consiguientes se llevaron casi todo el cr\u00e9dito del \u00e9xito, convirti\u00e9ndose en \u00abla fuerza dominante de la medicina occidental\u00bb, como dijo un observador. Parte de esto puede haberse derivado de la genuina elegancia de la teor\u00eda. Pero las curas m\u00e1gicas que hizo posible tambi\u00e9n encajaban en la l\u00f3gica del capitalismo industrial, en el que las divisiones entre nosotros y ellos, los puros y los contaminados, eran claras y, lo que es igual de crucial, pod\u00edan gestionarse mediante la compra y venta de productos biom\u00e9dicos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A pesar de la seductora simplicidad del paradigma del germen invasor, los cient\u00edficos comenzaron, casi inmediatamente, a darse cuenta de que el contagio es mucho m\u00e1s complejo que un simple proceso de invasi\u00f3n. Con cada avance en la ciencia de la detecci\u00f3n de microbios -desde microscopios cada vez m\u00e1s potentes hasta nuevos m\u00e9todos de detecci\u00f3n de ADN microbiano- los cient\u00edficos encontraron pruebas de que cada vez hab\u00eda m\u00e1s microbios acechando en cada vez m\u00e1s lugares, incluso dentro del cuerpo humano. La mayor\u00eda de estos microbios son beneficiosos, incluso necesarios, seg\u00fan han ido aprendido los investigadores en estos\u00a0 \u00faltimos a\u00f1os. Y cuando causan da\u00f1o, el problema a menudo proviene de la forma en que nuestros cuerpos responden a los microbios, no de las acciones de los microbios en s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El paradigma de la invasi\u00f3n arroja a los pat\u00f3genos microbianos como enemigos invisibles llenos de violencia incipiente, pero descubrimientos m\u00e1s recientes han revelado que incluso los responsables de brotes mortales pueden permanecer extra\u00f1amente quietos en ciertos ambientes. El Helicobacter pylori, por ejemplo, causa \u00falceras g\u00e1stricas en algunos, mientras que se muestra inofensivo en el est\u00f3mago de otros. Las cepas de Lactobacillus que provocan sepsis en algunas personas se promueven como \u00abprobi\u00f3ticos\u00bb por otras. Mientras tanto, los microbi\u00f3logos han descubierto que muchos pat\u00f3genos viven en los cuerpos de otros animales a pu\u00f1ados y no les causan ning\u00fan problema. El zooplancton incrustado con la bacteria del c\u00f3lera, por ejemplo, flota imperturbable por sus hu\u00e9spedes microsc\u00f3picos en las c\u00e1lidas aguas costeras; las aves acu\u00e1ticas salvajes, repletas de virus de la gripe, vuelan alegremente por los cielos; y los murci\u00e9lagos, con sus tejidos llenos de \u00c9bola, revolotean ilesos por el aire nocturno.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todo esto quiere decir que, contrariamente a la l\u00ednea argumental central del paradigma de la invasi\u00f3n, los pat\u00f3genos de hoy en d\u00eda no llegan a un territorio intacto tal como lo hacen los invasores. M\u00e1s bien, si hay alguna invasi\u00f3n en marcha, es encabezada por nosotros. La mayor\u00eda de los pat\u00f3genos que han surgido desde 1940 se originaron en los cuerpos de los animales y entraron en las poblaciones humanas no porque aquellos nos invadieran, sino porque nosotros invadimos sus h\u00e1bitats. Al invadir los humedales y cortar los bosques, hemos obligado a los animales salvajes a amontonarse en trozos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os de h\u00e1bitat, llev\u00e1ndolos a un contacto \u00edntimo con las poblaciones humanas. Es esa proximidad, que forzamos a trav\u00e9s de la destrucci\u00f3n de los h\u00e1bitats de la vida silvestre, lo que permite a muchos microbios animales encontrar su camino hacia los cuerpos humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero el paradigma de la invasi\u00f3n microbiana oscurece estos hechos inconvenientes. A pesar del creciente reconocimiento cient\u00edfico de la complejidad y de las diferencias en el proceso de la enfermedad as\u00ed como la de nuestra propia complicidad en \u00e9l, el establishment biom\u00e9dico centra la mayor parte de su atenci\u00f3n y de sus recursos en la b\u00fasqueda de curas m\u00e1gicas para el contagio en lugar de abordar los factores subyacentes. Esto es cierto a pesar de que rara vez hemos sido capaces de desarrollar medicamentos y vacunas para los pat\u00f3genos emergentes con la suficiente rapidez como para salvarnos de su efecto. Como inform\u00f3 un estudio de Lancet en 2018, el desarrollo de una sola vacuna \u00abpuede costar miles de millones de d\u00f3lares, puede tardar m\u00e1s de 10 a\u00f1os en completarse, y tiene un promedio de un 94% de posibilidades de fracaso\u00ab. A los investigadores les llev\u00f3 m\u00e1s de una d\u00e9cada desarrollar terapias efectivas para el SIDA, y hasta el d\u00eda de hoy, no existe una vacuna efectiva contra el VIH. Los medicamentos y vacunas para una amplia gama de otros pat\u00f3genos de reciente aparici\u00f3n, desde el virus del Nilo Occidental hasta el \u00c9bola y el SARM, han demostrado ser igualmente dif\u00edciles de conseguir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Incluso en el caso de los pat\u00f3genos m\u00e1s antiguos, las vacunas que proporcionan una inmunidad total y los tratamientos que nos liberan de la enfermedad son la excepci\u00f3n, no la regla. La viruela es el \u00fanico pat\u00f3geno humano que hemos erradicado a trav\u00e9s de una campa\u00f1a de vacunaci\u00f3n intencionada, sin embargo, arras\u00f3 con las poblaciones humanas durante siglos antes de que tuvi\u00e9ramos \u00e9xito. El mejor tratamiento para la gripe, un pat\u00f3geno que infecta anualmente a mil millones de personas, puede hacer poco m\u00e1s que reducir la duraci\u00f3n de la enfermedad en un d\u00eda o dos. Y a pesar de un esfuerzo anual masivo y costoso para investigar, desarrollar y distribuir las vacunas contra la gripe, s\u00f3lo son parcialmente efectivas, dejando que alrededor de medio mill\u00f3n de personas perezcan cada a\u00f1o.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12857\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=12857\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/ciencia2907-ii.jpg?fit=945%2C1130&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"945,1130\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1585090013&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Ciencia2907 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/ciencia2907-ii.jpg?fit=656%2C784&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-12857 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/ciencia2907-ii.jpg?resize=656%2C785&#038;ssl=1\" alt=\"Ciencia2907 II\" width=\"656\" height=\"785\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, seis meses despu\u00e9s de nuestra actual pandemia, una expectativa desesperada envuelve el desarrollo de medicamentos y vacunas. Pero con tratamientos y vacunas todav\u00eda a meses de distancia, el hecho es que debemos enfrentarnos al SARS-Cov-2-as\u00ed como al pr\u00f3ximo coronavirus, el virus de la gripe u otro pat\u00f3geno novedoso, sin armas m\u00e9dicas. Nuestra \u00fanica esperanza de evitar los peores da\u00f1os es alterar nuestro comportamiento para reducir las oportunidades de que el pat\u00f3geno se extienda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es hora de una nueva historia, una que capture con m\u00e1s precisi\u00f3n la realidad de c\u00f3mo se desarrollan los contagios y por qu\u00e9. En esta historia, las pandemias se presentar\u00edan como una realidad biol\u00f3gica y un fen\u00f3meno social formado por la acci\u00f3n humana. Y el coronavirus, si se presenta como cualquier tipo de monstruo, ser\u00eda un monstruo de Frankenstein: una criatura de nuestra propia creaci\u00f3n. Despu\u00e9s de todo, creamos el mundo en el que evolucion\u00f3 el SARS-Cov-2, un mundo en el que nuestra industria se ha tragado tanto del planeta que los microbios de los animales salvajes se deslizan f\u00e1cilmente en el ganado y los humanos. Creamos la sociedad de las prisiones y asilos superpoblados atendidos por empleados mal pagados que deben trabajar en m\u00faltiples instalaciones para llegar a fin de mes; en la que los empleadores obligan a sus trabajadores a trabajar en las l\u00edneas de empacado de carne incluso si est\u00e1n enfermos; en la que los solicitantes de asilo son hacinados en los centros de detenci\u00f3n, y en la que las personas que viven en ciudades duramente golpeadas como Detroit carecen de acceso a agua limpia con la que lavarse las manos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Un relato que ponga el foco en estas realidades nos obligar\u00eda a considerar una gama mucho m\u00e1s amplia de respuestas pol\u00edticas para contrarrestar la amenaza de las pandemias. En lugar de culpar a los forasteros y esperar la cura a partir de una bala m\u00e1gica, podr\u00edamos trabajar para mejorar nuestra resistencia y reducir, en primer lugar, la probabilidad de que los pat\u00f3genos nos alcancen. En lugar de exigir irreflexivamente que se esparzan por todos lados productos qu\u00edmicos mortales para destruir los mosquitos infectados por el virus del Nilo Occidental y las garrapatas infectadas con la bacteria de la enfermedad de Lyme, podr\u00edamos restaurar la biodiversidad perdida que una vez evit\u00f3 su propagaci\u00f3n. Podr\u00edamos proteger los bosques donde los murci\u00e9lagos se posan, para que el \u00c9bola, el SARS y otros virus permanezcan en ellos y no encuentren su camino hacia las poblaciones humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Una nueva historia nos permitir\u00eda ver el contagio como algo m\u00e1s que un fen\u00f3meno puramente biom\u00e9dico que debe ser manejado por expertos biom\u00e9dicos y, en cambio, nos permitir\u00eda ver el contagio como los din\u00e1micos fen\u00f3menos sociales que son. Se necesitar\u00edan nuevas alianzas entre los defensores de la salud p\u00fablica y los ambientalistas, entre m\u00e9dicos, epidemi\u00f3logos, bi\u00f3logos de la vida silvestre, antrop\u00f3logos, economistas, ge\u00f3grafos y veterinarios. Cambiar\u00eda el significado de la salud humana en s\u00ed misma. En lugar de pensar en la buena salud como la ausencia de contaminaci\u00f3n pat\u00f3gena, la entender\u00edamos como un complejo entramado que vincula la salud de nuestro ganado, la vida silvestre y los ecosistemas con la salud de nuestras comunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cuando los pat\u00f3genos emergen, podr\u00edamos examinar nuestras relaciones sociales y econ\u00f3micas para encontrar formas de reducir las oportunidades de transmisi\u00f3n tan atentamente como examinamos los compuestos farmac\u00e9uticos para crear nuevas p\u00edldoras y pociones. Cuando nos encontramos con pat\u00f3genos respiratorios que se propagan silenciosamente en lugares concurridos, podr\u00edamos dar a nuestros trabajadores una paga por riesgo, licencia por enfermedad y salarios justos. Cuando nos enfrentamos a virus transportados por mosquitos, podr\u00edamos trabajar para mejorar los drenajes y las viviendas para que la gente no est\u00e9 expuesta regularmente a sus picaduras sedientas de sangre. En lugar de apoyar una industria farmac\u00e9utica que se beneficia de nuestra enfermedad, podr\u00edamos trabajar para prevenir las condiciones que conducen a los contagios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El progreso hacia este nuevo paradigma ya ha comenzado, gracias a un nuevo enfoque llamado One Health (Una Salud), que considera la salud humana en el contexto de la salud de la vida silvestre, el ganado y los ecosistemas. Como enfoque te\u00f3rico, One Health ha sido respaldado por la OMS junto con una amplia gama de organismos de alto nivel en salud p\u00fablica y medicina veterinaria. Tambi\u00e9n se ha puesto en pr\u00e1ctica, de manera m\u00e1s limitada. Tras un brote de gripe aviar en 2005, la USAID lo utiliz\u00f3 para poner en marcha el programa Predict, que pretend\u00eda identificar los virus que pod\u00edan pasar de los animales a los seres humanos. La Alianza EcoHealth, con sede en la ciudad de Nueva York, utiliz\u00f3 el m\u00e9todo One Health para descubrir un reservorio del virus del SARS en murci\u00e9lagos, lo que abri\u00f3 nuevas v\u00edas para comprender los coronavirus que afectan a los seres humanos. Y en los Pa\u00edses Bajos, se ha utilizado para hacer frente a la propagaci\u00f3n de pat\u00f3genos resistentes a los antibi\u00f3ticos en las personas, abordando el uso de antibi\u00f3ticos en el ganado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Estos esfuerzos, a\u00fan incipientes, podr\u00edan ir mucho m\u00e1s lejos para abordar los fen\u00f3menos sociales, pol\u00edticos y ambientales que impulsan la aparici\u00f3n de enfermedades infecciosas, pero, sin embargo, ya est\u00e1n siendo objeto de ataques. La administraci\u00f3n Trump cancel\u00f3 el programa Predicto en 2019 y recientemente retir\u00f3 los fondos del gobierno para EcoHealth Alliance. A\u00fan as\u00ed, hay se\u00f1ales de que los pol\u00edticos comienzan a ver el valor del enfoque. Justo el a\u00f1o pasado, se introdujo en el Congreso (de los EEUU) una legislaci\u00f3n bipartidista para establecer un marco nacional de One Health para prevenir y responder a los brotes de enfermedades.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Podemos escribir una nueva historia para esta pandemia y las siguientes. Debemos hacerlo si esperamos sobrevivir a un futuro marcado por los brotes. En esta nueva historia, el otro microbiano se desvanecer\u00e1 en este contexto de fondo, y la naturaleza de nuestras relaciones entre nosotros y el medio ambiente reclamar\u00e1 el primer plano. En lugar de ser las v\u00edctimas pasivas de los invasores microbianos, podemos emerger como los creadores de nuestro propio destino, y reconstruir el mundo pospand\u00e9mico de nuevo.<\/p>\n<p><strong>* Sonia Shah<\/strong> es periodista cient\u00edfica y autora de PANDEMIC: Tracking Contagion from Cholera to Ebola and Beyond (PANDEMIA: Siguiendo el contagio las enfermedades m\u00e1s letales del planeta, Capitan Swing, 2020).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestros conocimientos cient\u00edficos han avanzado desde la \u00e9poca del c\u00f3lera, pero no obstante est\u00e1n limitados por los paradigmas que determinan la forma en que respondemos a este brote y a los futuros. Vale la pena detenerse, entonces, para desenterrar este marco explicativo oculto que se esconde en las historias que contamos sobre el SARS-Cov2, el virus que causa la Covid19. \u00bfQu\u00e9 realidades ilumina y cu\u00e1les oscurece? \u00bfA qu\u00e9 intereses sirve y a qui\u00e9n deja atr\u00e1s?&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":12856,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3213],"tags":[1817392,14256788,1455926,695209323],"class_list":{"0":"post-12854","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-aside","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-ciencia","8":"tag-louis-pasteur","9":"tag-one-health","10":"tag-robert-koch","11":"tag-sars-cov2","12":"post_format-post-format-aside","14":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/ciencia-portada2907-e1596010668297.jpg?fit=640%2C364&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-3lk","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12854"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12854\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12858,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12854\/revisions\/12858"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12856"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}