{"id":12782,"date":"2020-07-25T10:57:42","date_gmt":"2020-07-25T08:57:42","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12782"},"modified":"2020-07-25T10:57:42","modified_gmt":"2020-07-25T08:57:42","slug":"china-testimonio-uigures-represion-masiva-violaciones-trabajos-forzados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12782","title":{"rendered":"China &#8211; Testimonio. Uigures: represi\u00f3n masiva, violaciones, trabajos forzados.   [Laurence Defranoux]"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00abMe obligaron a acostarme y a abrirme de piernas, y me pusieron un DIU\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tras la publicaci\u00f3n de un informe sobre las esterilizaciones forzadas realizadas en China, Lib\u00e9ration entrevist\u00f3 a una docente uigur exiliada en Europa, v\u00edctima de estos m\u00e9todos, que relata su experiencia en los campos de \u00abreeducaci\u00f3n\u00bb. Arrestos masivos, torturas, violaciones, trabajos forzados&#8230;su testimonio in\u00e9dito da cuenta del giro totalitario y genocida en la pol\u00edtica de asimilaci\u00f3n practicada por el Partido Comunista.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/alencontre.org\/asie\/Testimonio\">A l&#8217;encontre<\/a>, 21-7-2020 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Ruben Navarro \u2013 <a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 25-7-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00abEn Urumqi (la capital de Xinjiang o Sinkiang), todas las mujeres de mi barrio de entre 18 y 50 a\u00f1os fueron convocadas el 18 de julio de 2017 para un &#8216;examen gratuito&#8217; obligatorio. Ya a las 8 de la ma\u00f1ana, la cola era muy larga delante del hospital. Cuando me toc\u00f3 a m\u00ed, no hubo ning\u00fan examen o entrevista ginecol\u00f3gica. Me obligaron a acostarme y a abrir las piernas, y me pusieron un DIU. Fue terriblemente violento. Lloraba, me sent\u00eda humillada, abusada sexual y mentalmente. Pero yo estaba trabajando en uno de los campos (de \u201creeducaci\u00f3n\u201d para uigures), sab\u00eda lo que me pasar\u00eda si me negaba. Hab\u00eda algunas muchachas muy j\u00f3venes. No vi ni una sola Han (el grupo \u00e9tnico mayoritario en China)\u00bb. Qelbinur Sidik Beg ten\u00eda entonces 48 a\u00f1os y una hija \u00fanica cursando estudios de biolog\u00eda m\u00e9dica en Europa. En su caso, el hecho de tener un segundo hijo no ser\u00eda ilegal, ya que la China abandon\u00f3 la pol\u00edtica del hijo \u00fanico hace cuatro a\u00f1os y adem\u00e1s, las minor\u00edas de la provincia de Xinjiang ten\u00edan derecho a tener tres hijos hasta el a\u00f1o 2016. Pero Qelbinur Sidik Beg pertenece a la etnia uigur, unos 11 millones de musulmanes de habla turca, perseguidos por el r\u00e9gimen \u00abcomunista\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Nos encontramos con Qelbinur Sidik Beg el 14 de julio, en un pa\u00eds europeo cuyo nombre prefiere no mencionar. Con peinado impecable, pelo negro azabache y muy pocas canas, con una camiseta rosa muy llamativa, nos mostr\u00f3 en su tel\u00e9fono la convocatoria que recibi\u00f3 para la visita de control anual de ese 18 de julio: \u00abTodas las mujeres de 18 a 59 a\u00f1os (el l\u00edmite de edad es extendido cada a\u00f1o) deben presentarse. Si no coopera, ser\u00e1 castigada\u00bb. Tambi\u00e9n nos explic\u00f3 que ahora, si una mujer uigur quiere tener un hijo, debe obtener tres autorizaciones: de la polic\u00eda, de su patr\u00f3n y finalmente del municipio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;padding-left:40px;\"><strong>\u00abA escondidas\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La vida de esta egresada de la Universidad de Urumqi, especializada en civilizaci\u00f3n china, profesora en escuela primaria proveniente de una familia influyente, cambi\u00f3 completamente el 1 de marzo de 2017, cuando fue reclutada como profesora en un campo de \u00abreeducaci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb, al inicio de la campa\u00f1a de detenci\u00f3n masiva de uigures dirigida al m\u00e1s alto nivel desde Beijing. Condiciones de detenci\u00f3n inhumanas, violaciones, torturas, m\u00e9todos para evitar los nacimientos, una misi\u00f3n educativa absurda&#8230; Su testimonio, in\u00e9dito y muy detallado, confirma todas las informaciones que hemos podido recoger durante los tres \u00faltimos a\u00f1os entre los pocos detenidos liberados o gracias a sus familias, as\u00ed como los informes e investigaciones realizados por los periodistas e investigadores a pesar de la capa de plomo que el Partido Comunista Chino ha desplegado en toda la regi\u00f3n. Un testimonio valioso porque revela desde el interior un sistema carcelario extrajudicial e incre\u00edblemente violento, dirigido contra un grupo \u00e9tnico-racial con el pretexto de la \u00abformaci\u00f3n profesional\u00bb y de lucha contra el terrorismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Qelbinur Sidik Beg naci\u00f3 en 1969 en Urumqi, la capital regional situada a 3.000 kil\u00f3metros de Beijing, en una familia de seis hijos. Xinjiang, que los uigures llaman \u00abTurquest\u00e1n Oriental\u00bb, es una enorme regi\u00f3n semides\u00e9rtica situada en la encrucijada de las rutas comerciales de Asia Central y poblada por grupos \u00e9tnicos mayoritariamente musulmanes: Uigures, kazakos, kirguises, uzbekos, tayikos&#8230; Hasta la d\u00e9cada de 1990, y pese a la anexi\u00f3n de la regi\u00f3n por la China \u00abcomunista\u00bb en 1949, la cultura ancestral, intelectual y art\u00edstica local era omnipresente. El idioma principal es el uigur, que se escribe utilizando el alfabeto \u00e1rabe, y el chino s\u00f3lo se aprende en la escuela secundaria. \u00abTen\u00edamos vecinos Han y musulmanes, jug\u00e1bamos juntos, no hab\u00eda odio. Mis hermanos y hermanas son todos egresados universitarios, son polic\u00edas, funcionarios de alto rango, o se dedican a negocios pr\u00f3speros. Me consideraba como ciudadana china, pensaba que el gobierno hac\u00eda cosas positivas en cuanto al desarrollo rural y a la educaci\u00f3n\u00bb, recuerda Qelbinur Sidik Beg.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La primera sorpresa se produjo en 2004, cuando su escuela uigur recibi\u00f3 la orden de convertirse en \u00abbiling\u00fce\u00bb chino e ingl\u00e9s. Luego, despu\u00e9s de los enfrentamientos de 2009 en Urumqi y de los atentados atribuidos a los islamistas uigures y a los independentistas, la campa\u00f1a de colonizaci\u00f3n interna de Pek\u00edn se intensific\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. \u00abLa discriminaci\u00f3n y el racismo eran cada vez m\u00e1s fuertes, y el control de las pr\u00e1cticas religiosas se hizo m\u00e1s estricto. Mi madre rezaba a escondidas. Durante el Ramad\u00e1n, el director de mi escuela nos preparaba comidas y bebidas, una manera de identificar a los sospechosos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En 2016, la regi\u00f3n de Xinjiang pas\u00f3 a ser gobernada por Chen Quanguo, secretario del Partido Comunista local, que anteriormente hab\u00eda operado en el T\u00edbet. Bajo el pretexto de la lucha contra los \u00abtres demonios\u00bb (es decir, el extremismo, el separatismo y el terrorismo), la asimilaci\u00f3n forzada tom\u00f3 un cariz totalitario. \u00abEmpezaron a arrestar gente por la noche. En mi edificio, los vecinos del primero, segundo y cuarto piso desaparecieron uno tras otro, y pusieron un cartel de \u00abno entrar\u00bb en sus puertas. En la escuela, mis alumnos lloraban, preguntando por qu\u00e9 les hab\u00edan llevado a su madre. Todas las noches me acostaba completamente vestida, porque no quer\u00eda que me llevaran en pijama.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El 28 de febrero de 2017, Qelbinur Sidik Beg fue convocada al municipio. Dado que era responsable en la gesti\u00f3n de los recursos humanos y de las bases de datos, la convocatoria no la sorprendi\u00f3. Hab\u00eda all\u00ed otros siete profesores, seis hans y un uigur. Tres funcionarios les dijeron que \u00abel gobierno hab\u00eda reagrupado a los incultos\u00bb y que ellos hab\u00edan sido seleccionados para educarlos. \u00abDesde 2016, ten\u00edamos que pasar ex\u00e1menes para comprobar nuestras destrezas, nuestro perfil personal y el de nuestras familias. Me dije a m\u00ed misma que esa responsabilidad era el fruto de los ex\u00e1menes.\u00bb La profesora firm\u00f3 varios formularios, y en uno de ellos se compromet\u00eda a no dec\u00edrselo a nadie, de lo contrario \u00abtoda su familia ser\u00eda castigada\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ya en 2014, una de sus colegas, originaria de un distrito rural, le hab\u00eda hablado de un campo de reeducaci\u00f3n que se hab\u00eda abierto cerca de Aksou, a 1000 km al sur de Urumqi. \u00abEn realidad, no le hab\u00eda prestado mucha atenci\u00f3n\u00bb, dijo Qelbinur Sidik Beg. Luego, en 2016, la misma mujer le dijo, impotente, que su padre, el director de la escuela, su madre y sus tres hermanos hab\u00edan sido arrestados por la polic\u00eda. \u00abA cada uno de ellos, la polic\u00eda les dec\u00eda: &#8216;Rezaste, vas tener 10 a\u00f1os de c\u00e1rcel&#8217;. Lees el Cor\u00e1n, 8 a\u00f1os.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;padding-left:40px;\"><strong>\u00abCadenas\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Su compa\u00f1era de trabajo le cont\u00f3 tambi\u00e9n que ciertas mujeres hab\u00edan sido convocadas en grupos para ligarles las trompas. \u00abPens\u00e1bamos que esas cosas s\u00f3lo pod\u00edan ocurrir en el sur, que la capital nunca se ver\u00eda afectada\u00bb, recuerda Qelbinur Sidik Beg. En Xinjiang, un verdadero abismo de civilizaciones separa a la poblaci\u00f3n urbana de la rural, y hablar mandar\u00edn es una ventaja importante para el futuro profesional. La maestra acept\u00f3 la misi\u00f3n que las autoridades le hab\u00edan encomendado\u00a0 y fue entonces a una reuni\u00f3n secreta fijada para el 1 de marzo, a las 7 de la ma\u00f1ana. \u00abTen\u00eda que ir a una parada de autob\u00fas y llamar a un polic\u00eda para que pasara a recogerme. Fuimos hasta un edificio de cuatro pisos en las afueras, detr\u00e1s de una monta\u00f1a. Estaba rodeado de muros y alambre de p\u00faas. Entramos por una puerta el\u00e9ctrica met\u00e1lica. Hab\u00eda polic\u00edas armados y unos diez empleados, administrativos, enfermeras, profesores, directores. Me llevaron a una sala de control. Un empleado grit\u00f3: \u00ab\u00a1La clase va a empezar!\u00bb En las pantallas de control, pude ver diez celdas, con diez personas en cada una de ellas\u00bb. Qelbinur Sidik Beg nos muestra la peque\u00f1a habitaci\u00f3n del centro que acoge a quienes piden asilo, donde estamos conversando con ella y en la que hay apenas lugar para dos literas, una cama individual y una mesita. \u00abLas celdas eran de este tama\u00f1o. Estaban en una oscuridad total, las ventanas estaban bloqueadas con placas de metal. No hab\u00eda camas, s\u00f3lo mantas en el suelo. En total, hab\u00eda 97 prisioneros. Hab\u00edan sido encerrados el 14 de febrero&#8230; Conservaban a\u00fan el pelo y la barba. Siete de ellos eran mujeres, tres de ellas muy mayores\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Durante nuestra entrevista, Qelbinur Sidik Beg se expresa con un lujo de detalles, mima las escenas, escoge sus palabras. A menudo, llora. A veces sale de la habitaci\u00f3n para recuperar fuerzas, profundamente traumatizada por el papel de c\u00f3mplice que le impusieron los verdugos. \u00abLos alumnos entraron en el aula de diez en diez. Llevaban cadenas en los pies y en las manos. Una vez que todos estuvieron sentados en sillas de pl\u00e1stico, sin mesa, me hicieron entrar. Hab\u00eda muchos hombres de m\u00e1s de 70 a\u00f1os con barbas largas a los que, normalmente, debo demostrarles respeto. Pero se mantuvieron con la cabeza gacha. Algunos lloraban. Dije: Salam aleikum (Saludo en \u00e1rabe pero utilizado por los musulmanes del mundo entero, N. de T.). Nadie me contest\u00f3. Me di cuenta de que hab\u00eda dicho algo que estaba terriblemente prohibido.\u00bb Mir\u00f3 las ocho c\u00e1maras de vigilancia y sigui\u00f3 hablando: \u00abMe present\u00e9 y les dije: &#8216;Estoy aqu\u00ed para ense\u00f1arles a hablar chino en Pinyin (transcripci\u00f3n fon\u00e9tica del mandar\u00edn, N. de T.)&#8217;. Escrib\u00ed A, B, C, D&#8230; en el pizarr\u00f3n, rezando para salir viva de ese infierno. Y ellos repet\u00edan: A, B, C, D&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al cabo de dos horas, Qelbinur Sidik Beg pidi\u00f3 un descanso para ir a buscar agua. Todav\u00eda hoy, sigue usando la misma cantimplora, que mira por momentos con horror. Una botella Hello Kitty, una botella azul turquesa transl\u00facida con corazones y personajes alegres, testigo silencioso de la escena infernal. A la hora del almuerzo, ayud\u00f3 a repartir la comida a los \u00abalumnos\u00bb: \u00abPusimos la &#8216;sopa de arroz&#8217; en tazones, pero yo no ve\u00eda nada de arroz, s\u00f3lo agua caliente. Cada cual ten\u00eda derecho a un momo (ravioles al vapor). En una celda de ancianos, puse dos momos, a escondidas, en lugar de uno. Despu\u00e9s de la comida, un polic\u00eda lleg\u00f3 diciendo: &#8216;Han desaparecido dos momos&#8217;. Estaba aterrorizada. Una empleada dijo que se hab\u00eda equivocado al contar. Fui a la tetera para servirme una taza de t\u00e9, mis compa\u00f1eros de trabajo se apresuraron: &#8216;No, no bebas, es el agua de los prisioneros, no la hacen hervir suficientemente&#8217;. Fue el d\u00eda m\u00e1s largo de mi vida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;padding-left:40px;\"><strong>Gritos de dolor<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Qelbinur Sidik Beg ten\u00eda un contrato de seis meses. Durante las tres primeras semanas, se fue familiarizando con sus 97 alumnos. No ten\u00edan nombres, s\u00f3lo un n\u00famero impreso en sus camisas naranjas. \u00abTuve un estudiante que era muy bien parecido, muy inteligente. Una de las empleadas uigures lo conoc\u00eda. Se llamaba Selim (nombre cambiado), era uno de los hombres m\u00e1s ricos de Urumqi antes de que su fortuna fuera congelada por el Estado. Todos los d\u00edas me imploraba: \u00abMaestra, d\u00e9jeme ver la luz del sol unos minutos m\u00e1s\u00bb, porque en las ventanas de mi aula hab\u00edan dejado un espacio de 20 cm. Un d\u00eda desapareci\u00f3. Ten\u00eda presi\u00f3n arterial alta y muri\u00f3 de una hemorragia cerebral. Hab\u00eda otro chico con el que se hab\u00eda encari\u00f1ado. \u00abEra muy activo, daba todo de s\u00ed en clase pensando que as\u00ed podr\u00eda salir de ah\u00ed m\u00e1s r\u00e1pido. Se enferm\u00f3, una infecci\u00f3n que se agrav\u00f3. Cuando por fin lo llevaron al hospital, muri\u00f3 antes de llegar\u00bb. \u00c9l y Selim murieron durante las tres primeras semanas. \u00abCada d\u00eda ten\u00eda menos estudiantes. Al principio, estaban en buena salud. Los vi debilitarse. Algunos ya no pod\u00edan ni siquiera caminar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El 20 de marzo, un grupo de reci\u00e9n llegados, rapados y afeitados, ocup\u00f3 todo el primer piso del campamento. \u00abLos primeros reclusos eran en su mayor\u00eda religiosos practicantes, muchos de ellos eran ancianos. Vi llegar a intelectuales, hombres de negocios o estudiantes cuyo \u00fanico delito hab\u00eda sido el de haber consultado Facebook, prohibido en China\u00bb. En ese momento, su misi\u00f3n educativa ya no ten\u00eda sentido. \u00abHablaban muy bien el chino. As\u00ed que les di canciones comunistas y el himno nacional y recit\u00e1bamos juntos. La puerta por la que pasaban estaba entreabierta y bloqueada por una cadena horizontal. Para entrar, ten\u00edan que arrastrarse o avanzar en cuatro patas. Yo los miraba a los ojos, era horrible. Y cada hora, me enviaban otros 100\u00bb. Los prisioneros tienen derecho a ir al ba\u00f1o tres veces al d\u00eda, a una hora fija, y a una ducha al mes, limitada a quince minutos.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12785\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=12785\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/china2507-ii.jpg?fit=805%2C453&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"805,453\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;\\u00a9 China Photos \/ Reuters&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;Chinese policemen stand over a group of men convicted of crimes during public sentencing in front of a train station in China&#039;s southern city of Guangzhou, June 20, 2002. The convicted were sentenced to labour camps for \\&quot;re-education\\&quot;. ?? OUT - RTXLBRI&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;Chinese policemen stand over a group of men convicted of crimes during public sentencing in front of..&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"China2507 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/china2507-ii.jpg?fit=656%2C369&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-12785 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/china2507-ii.jpg?resize=656%2C370&#038;ssl=1\" alt=\"China2507 II\" width=\"656\" height=\"370\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pasaban las semanas. Ella no le contaba a nadie el infierno en el que estaba, excepto a su marido, a quien le cont\u00f3 todo durante una noche entera. \u00abIncluso mi barrio se convirti\u00f3 en una prisi\u00f3n al aire libre. Vi a unos polic\u00edas abalanzarse sobre cinco mujeres que estaban charlando en la acera y llevarse a dos de ellas con una bolsa negra en la cabeza. Los vi revisar el tel\u00e9fono de un chico de secundaria, luego tiraron el tel\u00e9fono al suelo y se lo llevaron\u00bb. Porque ahora en Xinjiang, tener WhatsApp o un contacto en el extranjero es suficiente para ser arrestado. \u00abMi vecino, un comerciante, le pidi\u00f3 a un amigo chino que llamara a su hijo que trabajaba en Kirguist\u00e1n para rogarle que no volviera a casa. En la noche, cinco polic\u00edas fueron a su casa y lo esposaron, gritando: \u00abLlamaste al extranjero, es un gran crimen\u00bb. Era el mes de mayo de 2017. Su amigo chino fue liberado despu\u00e9s de tres meses, pero mi vecino no volvi\u00f3 nunca m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Segu\u00edan llegando nuevos internos al campo en el que ella trabajaba. \u00abAl cabo de seis meses, hab\u00eda quiz\u00e1s m\u00e1s de 3.000 presos. rEan 50 o 60 por celda, y se turnaban para dormir en el suelo. Cada d\u00eda, dos, tres, a veces hasta siete personas eran convocadas, en un momento dado. La sala de torturas estaba en el s\u00f3tano. Los gritos se propagaban por todo el edificio, los o\u00eda cuando almorzaba, a veces cuando estaba en clase.\u00bb Qelbinur Sidik Beg conoc\u00eda a una de las mujeres polic\u00edas del campamento, cuyo hijo hab\u00eda sido alumno suyo en la escuela primaria, la que le daba discretamente algunas informaciones. \u00abMe explic\u00f3 que hay cuatro tipos de tortura el\u00e9ctrica: la silla, el guante, el casco y la violaci\u00f3n anal con un palo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En septiembre de 2017, al final de su contrato, Qelbinur Sidik Beg fue nombrada en otro campo, tambi\u00e9n en Urumqi, pero reservado para las mujeres. \u00abEra un edificio ordinario de seis pisos en medio de la ciudad. En la fachada, un cartel con letras grandes dec\u00eda: \u00abResidencia de ancianos\u00bb. Era enorme. Hab\u00eda unas 10.000 mujeres con la cabeza rapada, de las cuales s\u00f3lo unas 60 ten\u00edan m\u00e1s de 60 a\u00f1os. La mayor\u00eda de ellas eran j\u00f3venes, guapas, bien educadas. Estas mujeres hab\u00edan sido internadas porque hab\u00edan estudiado en el extranjero, en Corea, Australia, Turqu\u00eda, Egipto, Europa o los Estados Unidos. Ten\u00edan un gran bagaje intelectual, hablaban varios idiomas. Hab\u00edan sido arrestadas cuando volvieron a ver a sus familias. Temblaba por mi hija. Hab\u00eda decidido suicidarme si la\u00a0 China la obligaba a volver\u00bb. Las reclusas no ten\u00edan ba\u00f1o, s\u00f3lo un balde cambiado una vez por semana. Como en el primer campo, cada prisionera ten\u00eda s\u00f3lo un minuto por la ma\u00f1ana para lavarse la cara y una ducha por mes. \u00abLos olores eran insoportables. Muchas se enfermaban por la falta de higiene\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todos los lunes, las 10.000 prisioneras hac\u00edan cola en la enfermer\u00eda. Una enfermera les daba una inyecci\u00f3n intravenosa, la otra les tomaba una muestra de sangre y les daba una p\u00edldora blanca. Una enfermera, \u00abque era bastante amable\u00bb, le explic\u00f3 a Qelbinur Sidik Beg que necesitaban calcio porque viv\u00edan en la oscuridad, que la muestra de sangre era para detectar enfermedades contagiosas y que la p\u00edldora era para ayudarlas a dormir. \u00abYo me preguntaba: \u00bfPor qu\u00e9 tanto calcio?\u00bb Una vez, cuando iba subiendo a mi clase en el primer piso, me encontr\u00e9 con una mujer polic\u00eda que llevaba el cuerpo de una estudiante. \u00c9ramos las \u00fanicas dos empleadas uigures, habl\u00e1bamos en el patio, en los lugares en los que no hab\u00eda c\u00e1maras de vigilancia. Me dijo: \u00abLos tratamientos son para el control de la natalidad. Les damos anticonceptivos, e incluso hay anticonceptivos en los momos\u00bb. Pero esta estudiante segu\u00eda menstruando y muri\u00f3 de una hemorragia. No hables nunca de esto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el primer campamento, la mayor\u00eda de los empleados pertenec\u00edan a minor\u00edas \u00e9tnicas, pero Qelbinur Sidik Beg dice que en el campamento de mujeres, todos los responsables eran hombres Han. \u00abUna chica de unos 20 a\u00f1os fue llamada para una &#8216;entrevista&#8217; durante mi clase. La trajeron de vuelta al cabo de dos horas. Estaba tan dolorida que ya no pod\u00eda sentarse. El polic\u00eda le grit\u00f3 y se la llev\u00f3 de nuevo. Nunca la volv\u00ed a ver. La polic\u00eda me explic\u00f3 que todos los d\u00edas, los oficiales llevaban a cuatro o cinco chicas para violarlas en grupo, a veces con porras el\u00e9ctricas insertadas en la vagina y el ano\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;padding-left:40px;\"><strong>Acoso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En noviembre de 2017, Qelbinur Sidik Beg comenz\u00f3 a sangrar de manera abundante. \u00abYa no pod\u00eda soportar lo que ve\u00eda en los campos, ese horror diario del que no pod\u00eda hablar. Mi marido me dijo que fuera al hospital\u00bb. Su superior vino a verla ese mismo d\u00eda, y le pregunt\u00f3 si pod\u00eda encontrarle un suplente. Ella recomend\u00f3 a un colega. \u00abEstuve internada durante un mes. Nunca volv\u00ed al campo. En diciembre de 2017, una oleada de j\u00f3venes detenidos fueron liberados en Urumqi. Algunos hab\u00edan sido torturados con tanta sa\u00f1a que tuvieron que amputarles un brazo o una pierna. Otros se hab\u00edan vuelto locos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Despu\u00e9s de las vacaciones de invierno, en febrero de 2018, volvi\u00f3 a su trabajo en la escuela primaria. El martes siguiente, fue relevada de todas sus responsabilidades. \u00abHab\u00eda trabajado con esmero durante veintiocho a\u00f1os, sacrificando mis fines de semana. Antes, pens\u00e1bamos que el gobierno chino era nuestro gobierno, que bastaba con respetar la ley. Pero de hecho, cuando eres uigur, todo lo que haces es in\u00fatil. En la escuela hab\u00eda alrededor de 100 empleados, los otros 11 uigures fueron tambi\u00e9n despedidos. El 16 de abril de 2018, nos hicieron firmar unos documentos para jubilarnos. No ten\u00eda la edad suficiente, pero no hab\u00eda forma de negarse a hacerlo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin trabajo y d\u00e9bil todav\u00eda, solicit\u00f3 que le devolvieran su pasaporte (en Xinjiang, los pasaportes son confiscados por la polic\u00eda) para ir a ver a su hija que se iba a casar en Europa. A \u00faltimo momento, le prohibieron salir del pa\u00eds. Dos d\u00edas despu\u00e9s de la fecha de la boda, fue interrogada por la polic\u00eda durante cinco d\u00edas. \u00abMe dec\u00edan que mi hija participaba en manifestaciones prohibidas. Yo dec\u00eda que no. Me mostraron su perfil de Facebook y la prueba de que hab\u00eda visto un video prohibido\u00bb. Le exigieron a su hija que les diera informaciones acerca de su vida en Europa, sus datos y direcci\u00f3n as\u00ed como la direcci\u00f3n de su universidad. Como muchos otros estudiantes uigures en el extranjero que son acosados por las autoridades chinas, su hija les envi\u00f3 los documentos solicitados.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De los 600 habitantes uigures del edificio en el que viv\u00eda Qelbinur Sidik Beg, 190 desaparecieron en dos a\u00f1os. El primer piso y luego el segundo, fueron ocupados por inmigrantes internos chinos. En 2019, Qelbinur Sidik Beg empez\u00f3 a sangrar de nuevo y gracias a la intervenci\u00f3n de un primo suyo, que era jefe de un hospital, le quitaron clandestinamente el dispositivo intrauterino, un delito castigado con pena de c\u00e1rcel. Gracias a sus relaciones, obtuvo finalmente el permiso para salir de China por razones m\u00e9dicas. \u00abTuve que ir a 23 administraciones diferentes. Cada vez ten\u00eda que comprometerme a volver despu\u00e9s de un mes, de lo contrario mi pensi\u00f3n ser\u00eda suprimida. La Uni\u00f3n Europea me dio una visa de tres meses. Mi marido tambi\u00e9n tiene un visado, pero las autoridades le exigieron que se quedara en China mientras que yo estuviera en el extranjero\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cuando lleg\u00f3 a Europa en octubre, estaba deprimida, exhausta. \u00abNo hablaba con nadie, tem\u00eda por mi familia, que torturaran a mi marido.\u00bb \u00c9l le aconsej\u00f3 que se quedara con su hija un tiempo m\u00e1s, ya que ten\u00eda una visa de tres meses. A las autoridades chinas que la acosaban, les dec\u00eda que estaba hospitalizada. \u00abLuego vino el Covid-19, y no pod\u00eda volver a casa. Finalmente, decid\u00ed levantar la cabeza y luchar por mi pueblo. El gobierno chino no sabe a\u00fan que no volver\u00e9 y que ped\u00ed asilo pol\u00edtico. Tampoco lo sabe mi marido.\u00bb<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en <a href=\"https:\/\/www.liberation.fr\/\">Lib\u00e9ration<\/a>, 20-7-2020<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEmpezaron a arrestar gente por la noche. En mi edificio, los vecinos del primero, segundo y cuarto piso desaparecieron uno tras otro, y pusieron un cartel de \u00abno entrar\u00bb en sus puertas. En la escuela, mis alumnos lloraban, preguntando por qu\u00e9 les hab\u00edan llevado a su madre. Todas las noches me acostaba completamente vestida, porque no quer\u00eda que me llevaran en pijama.\u00bb&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":12784,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,44288613,2760380],"class_list":{"0":"post-12782","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-aside","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"tag-america-latina","8":"tag-pc-chino","9":"tag-uigures","10":"post_format-post-format-aside","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/china2507-i.jpg?fit=640%2C480&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-3ka","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12782"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12782\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12786,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12782\/revisions\/12786"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12784"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}