{"id":12262,"date":"2020-06-03T08:19:02","date_gmt":"2020-06-03T06:19:02","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12262"},"modified":"2020-06-03T08:19:03","modified_gmt":"2020-06-03T06:19:03","slug":"estados-unidos-racismo-los-que-mueren-mas-rapido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12262","title":{"rendered":"Estados Unidos &#8211; Racismo. Los que mueren m\u00e1s r\u00e1pido.   [Diego E. Barros]"},"content":{"rendered":"<p><strong>El asesinato del afroamericano George Floyd por un polic\u00eda de Minneapolis provoca una ola de protestas en EE.UU. El fuego que arde estos d\u00edas viene espoleado por la tormenta perfecta: fractura pol\u00edtica, pandemia y desesperaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/strong><\/p>\n<p><strong>D. E. Barros, desde Chicago<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/\">CTXT<\/a>, 1-6-2020<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 3-6-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el n\u00famero de julio de 1968, tres meses despu\u00e9s del asesinato de Martin Luther King y de la ola de rabia desatada en m\u00e1s de un centenar de ciudades del pa\u00eds (46 muertos, la mayor\u00eda a manos de la represi\u00f3n policial y la Guardia Nacional en apenas cuatro d\u00edas), la revista estadounidense Esquire public\u00f3 una entrevista con el escritor afroamericano James Baldwin. Un mes antes, Robert Kennedy hab\u00eda sido tambi\u00e9n tiroteado \u2013otro de esos asesinatos nunca esclarecidos del todo que jalonan la mitolog\u00eda americana\u2013, en un pasillo de un hotel de Los \u00c1ngeles, en los primeros pasos de una campa\u00f1a presidencial centrada en la lucha por los Derechos Civiles. En un momento dado, se produjo este intercambio entre el entrevistador y el escritor:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">ESQ: \u00bfC\u00f3mo podemos hacer para que los negros lo enfr\u00eden [la situaci\u00f3n]?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">BALDWIN: No nos corresponde a nosotros enfriarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">ESQ: \u00bfPero no son ustedes los que m\u00e1s sufren?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">BALDWIN: No, nosotros solo somos los que morimos m\u00e1s r\u00e1pido.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En 1968 ardi\u00f3 EE.UU. porque el mundo en general ard\u00eda. En 1965 ardi\u00f3 el vecindario angelino de Watts. En 1967 ardieron Detroit y Newark como antes hab\u00edan ardido San Luis (1917), Chicago (1919), Tulsa (1921), \u2013la pasada noche hizo exactamente 99 a\u00f1os de la llamada Masacre de Tulsa\u2013, Harlem (1935) y de nuevo Detroit (1943). Como despu\u00e9s arder\u00edan Miami (1980), Los \u00c1ngeles (1992); y m\u00e1s recientemente Cincinnati (2001) o Ferguson (2014). Son solo unas cuantas chinchetas marcadas en la l\u00ednea temporal, pero se\u00f1alan una tendencia, casi una maldici\u00f3n hist\u00f3rica. Si bien hasta la revuelta de Harlem los \u201cdisturbios raciales\u201d estadounidenses hab\u00edan sido principalmente supremacistas blancos, aunque arrasaban el lado negro de la ciudad. Desde entonces, todos han venido precedidos de un acto de violencia policial contra los negros.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ardieron esas ciudades como llevan ardiendo, con distinta intensidad y desde hace una semana otras como Minneapolis, Chicago, Seattle, Salt Lake City, Louisville, Atlanta o New York. Trece estados tienen la Guardia Nacional desplegada, y desde el viernes, el toque de queda entra en vigor en todas las ciudades mencionadas tan pronto como empieza a caer el sol.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El vecindario en el que vivo, de mayor\u00eda afroamericana, aunque uno de los pocos multirraciales de Chicago \u2013la prestigiosa universidad tiene la culpa\u2013, lleva 48 horas sobrevolado por helic\u00f3pteros y con polic\u00eda (ciudad, universidad y qui\u00e9n sabe si Servicio Secreto \u2013Barack Obama tiene residencia aqu\u00ed) casi en cada esquina. Aun as\u00ed, en la noche del s\u00e1bado varios establecimientos de las arterias comerciales del barrio fueron saqueados. Ayer no hab\u00eda nada abierto en una ciudad en la que casi nada cierra en domingo. Los saqueos continuaron al final del d\u00eda, y tambi\u00e9n las cargas policiales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Arde EE.UU. como ard\u00eda Mississippi en la magn\u00edfica pel\u00edcula de Alan Parker. Arde y, la verdad, poco importa qui\u00e9n prenda la mecha, aunque los que lo hacen ahora tengan la raz\u00f3n de su parte. Que arda es una tradici\u00f3n tan americana como las hamburguesas en una parrilla la tarde del 4 de julio. Mal que nos pese. Y cada vez que arde Am\u00e9rica, la rueda vuelve a girar para volver al punto de partida, al tiempo que los agentes de opini\u00f3n p\u00fablica se ocupan de mantener nuestra mirada fija en el dedo para olvidar, r\u00e1pidamente, la luna que hab\u00eda sacado a la gente a la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La tarde del s\u00e1bado casi todos los medios manten\u00edan una actitud proclive a los manifestantes. A medida que ca\u00eda la noche y la violencia y los saqueos se iba imponiendo todo cambi\u00f3. Ayer la protesta parec\u00eda haber pasado a segundo plano y los saqueos, los saqueadores y el nuevo juguete de la derecha americana \u2013\u201clos Antifa\u201d\u2013 se convirtieron en los reyes de la pantalla. Especialmente desde que en uno de sus habituales arrebatos, el presidente asegurara en Twitter que \u201cEE.UU. designar\u00e1 ANTIFA como organizaci\u00f3n terrorista\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Seg\u00fan la Liga Anti-Difamaci\u00f3n, no ha habido ning\u00fan asesinato relacionado con los denominados Antifa. Sin embargo, grupos de ultraderecha, neonazis y supremacistas perfectamente identificados \u2013\u201cvery fine people\u201d, seg\u00fan Trump\u2013 han cometido tres de cada cuatro delitos de odio desde 2010. En 2017, una manifestaci\u00f3n organizada por este tipo de grupos en Charlottesville acab\u00f3 en enfrentamientos entre antifascistas y ultras. Result\u00f3 muerta una chica de 19 a\u00f1os cuando un extremista de ultraderecha se lanz\u00f3 con su coche contra un grupo de contramanifestantes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ser\u00e1 dif\u00edcil lograr dicha designaci\u00f3n para una \u201corganizaci\u00f3n\u201d cuya existencia como tal es dif\u00edcil de probar. Adem\u00e1s, la legislaci\u00f3n antiterrorista norteamericana no lo permite para grupos dom\u00e9sticos. Pero es probable que tengamos tonto debate para las pr\u00f3ximas semanas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Nadie condena la violencia, los saqueos, los incendios y las palizas que hemos visto, una vez m\u00e1s, en los \u00faltimos d\u00edas. Es un milagro que tras seis d\u00edas solo haya habido, todav\u00eda, tres v\u00edctimas mortales, en Chicago, Detroit y Oakland, en diversos incidentes que permanecen bajo investigaci\u00f3n. En LA 92 hubo 54. Hay cientos de detenciones a lo largo de todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Martin Luther King, quien adem\u00e1s de condenar toda violencia era un antifascista pues es la \u00fanica forma de ser persona, advirti\u00f3: \u201cUn disturbio es el lenguaje de los que no son escuchados\u201d. Un lenguaje que \u2013dec\u00eda el reverendo\u2013 Am\u00e9rica se niega a escuchar. \u00c9l fue asesinado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cuando lean esto habr\u00e1n quedado atr\u00e1s 6 d\u00edas de protestas, disturbios y saqueos de diversa intensidad con su punto \u00e1lgido en las noches del s\u00e1bado y el domingo. Era esperable. Era fin de semana. Y era esperable tambi\u00e9n porque, tras la actitud contemporizadora un tanto laissez faire, que hab\u00edan demostrado las diversas polic\u00edas en las jornadas anteriores, era hora de la mano dura. As\u00ed lo hac\u00eda sospechar la subida de tono del presidente Donald Trump a trav\u00e9s de sus vomitonas tuieras pidiendo palo y llamando \u201cthugs\u201d (matones) a los manifestantes en Minneapolis \u2013sin diferencia. Pronto a todos, en todas partes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si la Am\u00e9rica normal se resiste a escuchar el lenguaje, imaginen el Pir\u00f3mano en Jefe.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La raz\u00f3n de que EE.UU. vuelva a arder, a estas alturas, la conocen todos. La agon\u00eda y muerte del afroamericano George Floyd televisada en todo el pa\u00eds v\u00eda videos virales el pasado lunes. Muerte, supuestamente, por la asfixia provocada por la rodilla del agente de la Polic\u00eda de Minneapolis, Derek Chauvin, sobre el cuello de Floyd. Lo \u00faltimo que se le escuch\u00f3 a Floyd, lo \u00faltimo que todos en EE.UU. escuchamos ante la actitud indiferente de hasta cuatro agentes y el horror de los testigos presenciales, fue un grito de sobra conocido: \u201cI can\u00b4t breath\u201d (no puedo respirar). Fue lo mismo que hab\u00eda pronunciado otro afroamericano, Eric Gardner, el 17 de julio de 2014 mientras la vida se le escapaba ahogado por el brazo del oficial de polic\u00eda, blanco, Daniel Pantaleo. Este nunca fue acusado y permaneci\u00f3 en su puesto hasta ser despedido y despojado de su pensi\u00f3n en agosto de 2019.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El de Floyd es solo uno de tantos casos, el \u00faltimo. El 13 de marzo Breonna Taylor muri\u00f3 despu\u00e9s de que la polic\u00eda de Louisville entrara en su casa en medio de una persecuci\u00f3n y se iniciara un tiroteo. Este mismo mi\u00e9rcoles en Tallahassee, Tony McDade, un afroamericano transg\u00e9nero fue asesinado a tiros por la polic\u00eda. Ahmaud Arbery, de 25 a\u00f1os, muri\u00f3 el pasado 23 de febrero por los disparos de Gregory McMichael, un expolic\u00eda de 64 a\u00f1os, y su hijo Travis, de 34. Arbery corr\u00eda por un barrio de mayor\u00eda blanca y a sus asesinos les result\u00f3 sospechoso. Los negros solo corren por una buena raz\u00f3n dentro de un recinto deportivo, debieron pensar los McMichael antes de subirse a su furgoneta, perseguirlo, detenerlo, forcejear con el joven y dispararle.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La lista es interminable. Poco importa, solo son vidas. Vidas negras, cuerpos negros. Como le escribe Ta-Nehisi Coates a su hijo en el dur\u00edsimo y bell\u00edsimo Between the world and me:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cY ahora sabes, si no lo sab\u00edas antes, que a los departamentos de polic\u00eda de tu pa\u00eds les han otorgado autoridad para destruir tu cuerpo. No importa que esa destrucci\u00f3n sea resultado de una reacci\u00f3n desafortunadamente excesiva. No importa que su origen sea un malentendido. No importa que la destrucci\u00f3n parta de una pol\u00edtica rid\u00edcula. Si vendes cigarrillos sin la debida autorizaci\u00f3n, tu cuerpo puede ser destruido. Si guardas resentimiento a la gente que est\u00e1 intentando inmovilizar tu cuerpo, te lo pueden destruir. Si te metes en una escalera a oscuras, tu cuerpo puede ser destruido. A quienes lo destruyen casi nunca se les hace responsable de ello. [\u2026] Y la destrucci\u00f3n no es m\u00e1s que la forma superlativa de un dominio cuyas prerrogativas incluyen los registros, las detenciones, las palizas, las humillaciones. Esto le pasa a toda la gente negra. Y les ha pasado siempre. Y no se responsabiliza nadie. No hay nada extraordinariamente maligno en esos destructores, ni siquiera en el momento presente. Los destructores no son m\u00e1s que hombres que garantizan el cumplimiento de los caprichos de nuestro pa\u00eds, interpretando su herencia y su legado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfEs racista la polic\u00eda estadounidense? \u00bfEs racista EE.UU.? La respuesta a ambas preguntas no es sencilla. En cualquier caso, la polic\u00eda de Estados Unidos no es m\u00e1s racista que cualquier otra polic\u00eda de los pa\u00edses blancos desarrollados; y EE.UU. no lo es m\u00e1s que cualquier otro pa\u00eds occidental. La diferencia es que la de este es la historia de sus cepos de castigo, sus cruces ardiendo y los fantasmas de extra\u00f1os frutos colgando de sus \u00e1rboles. Y es esa historia escrita en un lenguaje nunca escuchado y por tanto nunca reparada la que explica, en parte, el desaguisado. Lo cierto es que un adulto afroamericano tiene tres veces m\u00e1s posibilidades que un blanco de morir a manos de la polic\u00eda. Y eso aunque tenga 1,3 veces m\u00e1s posibilidades que un blanco de estar desarmado en el momento de verse involucrado en una acci\u00f3n policial. No hay una relaci\u00f3n directa entre \u00edndices de violencia y la posibilidad de ser asesinado por la polic\u00eda. Y una cosa es cometer un crimen y otra ser condenado. Los afroamericanos constituyen el 13,4% de la poblaci\u00f3n total de EE.UU. por el 76,5% que se identifican como blancos. Seg\u00fan los datos de 2018, el 43% de los cr\u00edmenes violentos fueron cometidos por afroamericanos por el 46% achacado a los blancos. Sin embargo, los afroamericanos son m\u00e1s propensos que los blancos a ser arrestados; una vez arrestados, es m\u00e1s probable que sean condenados; y una vez condenados, es m\u00e1s probable que reciban largas condenas. Los adultos afroamericanos tienen 5,9 veces m\u00e1s probabilidades de ser encarcelados que los blancos (3,1 veces m\u00e1s, los hispanos). Uno de cada tres ni\u00f1os negros nacidos a partir de 2001 podr\u00eda ir a prisi\u00f3n en su vida, uno de cada seis latinos. La comparaci\u00f3n con los ni\u00f1os blancos es de 1 de cada 17.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hay algo, pues, que escapa a la frialdad de las estad\u00edsticas. Seg\u00fan The Sentencing Project, la explicaci\u00f3n a semejante disparidad \u201ces m\u00e1s profunda y m\u00e1s sist\u00e9mica que la discriminaci\u00f3n racial expl\u00edcita\u201d, pues en EE.UU. \u201coperan dos sistemas penales distintos: uno para las personas ricas y otro para los pobres y las personas de color\u201d. La diferencia entre la renta media de un hogar blanco frente a uno afroamericano es de treinta mil d\u00f3lares. Esa misma diferencia se dispara a un par de cientos de miles de d\u00f3lares en cuanto entra en juego un factor como la educaci\u00f3n universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Se trata, pues, de un entramado de causas en un pa\u00eds que soporta \u00edndices de violencia m\u00e1s propias de una zona de conflicto que de un estado desarrollado. Un pa\u00eds en el que cualquiera puede ir armado; algo que la polic\u00eda tiene siempre presente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hay ocasiones como esta en la que la violencia acaba por rebosar los bordes del dep\u00f3sito y se convierte en un espect\u00e1culo hipn\u00f3tico a trav\u00e9s de la pantalla del televisor. Es en los hogares de los suburbios blancos de los alrededores de las ciudades en cuyas afueras se despliegan los guetos afroamericanos. Es en las ciudades donde se producen los choques entre manifestantes y polic\u00eda, los saqueos. Es en los suburbios blancos y en los barrios ricos (no necesariamente blancos) donde se ven las cadenas por cable. Y es all\u00ed donde vive la gente que vota, la mayor parte al menos. Gente normal y de orden, a la que aunque casi nunca le salpiquen los cristales rotos y mucho menos la sangre, odia ver el caos desde la comodidad de sus salones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El silencio de los l\u00edderes nacionales \u2013no de los alcaldes afectados, no del presidente, nunca del presidente\u2013 de ambos partidos, pero especialmente de los dem\u00f3cratas, el s\u00e1bado result\u00f3 ensordecedor. Hay elecciones presidenciales en noviembre y quien le diga que sabe qu\u00e9 va a ocurrir le miente como un bellaco.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todos los pol\u00edticos necesitan los votos de la gente normal y de orden. Todos los pol\u00edticos necesitan el apoyo de la polic\u00eda y de sus poderosos sindicatos para ganar elecciones. Nadie ha mimado tanto a los sindicatos policiales como Trump, a los que incluso ha animado a no ser \u201cdemasiado amables\u201d en los arrestos. El pasado octubre el l\u00edder del sindicato de polic\u00edas de Minneapolis particip\u00f3 en un mitin del presidente y le agradeci\u00f3 haberles librado de las \u201cesposas y la opresi\u00f3n\u201d padecidas durante la era Obama.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Durante ocho a\u00f1os hubo un afroamericano en la Casa Blanca, otro afroamericano al frente de la Fiscal\u00eda General. Ocho a\u00f1os no son suficientes para cambiar los 236 anteriores, ni mucho menos cicatrizar las heridas y la memoria. El d\u00eda despu\u00e9s es historia reciente, la estamos viviendo. El verdadero drama, dijo el viernes por la noche con su torrente habitual el profesor Cornel West, es estar siendo testigos de \u201cAm\u00e9rica como experimento social fallido\u201d. West, uno de los intelectuales m\u00e1s reputados de EE.UU., evidenci\u00f3 que el capitalismo \u201cno protege a la gente\u201d y carg\u00f3 contra el ala neoliberal del Partido Dem\u00f3crata que, seg\u00fan \u00e9l, est\u00e1 \u00fanicamente interesada en \u201ccolocar caras negras en posiciones altas\u201d, pero no en el cambio real.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como me dijo hace poco un amigo afroamericano: \u201cNo es que haya menos racismo, es que ahora tenemos tel\u00e9fonos m\u00f3viles\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Estos d\u00edas se han hecho paralelismos con 1968. Hay algunos, pero tambi\u00e9n diferencias. El fuego que arde estos d\u00edas viene espoleado por la tormenta perfecta: fractura pol\u00edtica, pandemia y desesperaci\u00f3n econ\u00f3mica. Veinte millones de estadounidense perdieron su trabajo el pasado abril, el paro alcanz\u00f3 el 14,7%, diez puntos m\u00e1s que en marzo. El n\u00famero de desempleados alcanza ya los 40 millones, (20,3%). En USA, un pa\u00eds sin apenas cobertura social y colch\u00f3n familiar, no job no money. Y tampoco sanidad. Los bancos de comida, con colas kilom\u00e9tricas, est\u00e1n al borde del colapso financiero.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ah\u00ed se acaban los paralelismos y es, de nuevo, James Baldwin, desde el pasado y \u201coptimista\u201d el que nos dice: \u201cLos blancos deben buscar respuesta en sus corazones, por qu\u00e9 fue necesario tener un nigger (vocablo ingl\u00e9s especialmente peyorativo y racista) desde el principio, porque no soy un nigger, soy un hombre. Pero si crees que soy un nigger significa que me necesitas (\u2026) y si yo no soy ese nigger, t\u00fa lo inventaste y debes preguntarte por qu\u00e9\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Nadie ha respondido todav\u00eda.<\/p>\n<p><strong>* Diego E. Barros<\/strong> estudi\u00f3 Periodismo y Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica. Vive en Chicago y es profesor universitario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer la protesta parec\u00eda haber pasado a segundo plano y los saqueos, los saqueadores y el nuevo juguete de la derecha americana \u2013\u201clos Antifa\u201d\u2013 se convirtieron en los reyes de la pantalla. 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