{"id":1223,"date":"2016-10-31T19:00:33","date_gmt":"2016-10-31T19:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1223"},"modified":"2016-10-31T19:00:33","modified_gmt":"2016-10-31T19:00:33","slug":"memoria-hungria-1956-aniversario-de-una-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1223","title":{"rendered":"Memoria. Hungr\u00eda 1956: aniversario de una revoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Memoria<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hungr\u00eda 1956\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Aniversario de una revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pepe Guti\u00e9rrez \u00c1lvarez *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Viento Sur, 24-10-2016 \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os cincuenta, el estalinismo, que hab\u00eda salido reforzado con la victoria sobre el nazismo, hab\u00eda extendido su poder a toda Europa del Este y hab\u00eda ampliado su influencia, pese a sus diferencias con Mao, a China (1949) y a Corea (1953), parec\u00eda haber llegado a un punto de no retorno. Se hablaba del \u201ccampo socialista\u201d que, entre otras cosas, reafirmaba su victoria hist\u00f3rica contra el \u201cviejo\u201d socialismo revolucionario y pluralista&#8230; Una historia qua quiz\u00e1s pueda parecer lejana pero cuya importancia no puede ser desmerecida, de entrada porque contribuye a comprender mucho mejor el \u201cfracaso del socialismo\u201d, un ideal que, al decir de los obreros polacos, hab\u00eda sido un buen invento pero que hab\u00eda sido mal aplicado. El socialismo es inherente a la libertad, y esto lo tuvieron claro los trabajadores, los estudiantes y los intelectuales obreros h\u00fangaros que en pleno fervor revolucionario descabezaron las odiosas estatuas de Stalin, momento que qued\u00f3 inmortalizado en unas fotos que nos hablaban de la v\u00edspera de nuestro tiempo: de la crisis irreversible del estalinismo. Un desastre o un desv\u00edo de una revoluci\u00f3n que pod\u00eda haber sido muy diferente. No le faltaba raz\u00f3n a Pascual Maragall cuando dijo aquello de que, de no haber sido por lo de Hungr\u00eda del 56, todos nos hubi\u00e9ramos hecho comunistas.<\/p>\n<p>Y es que incluso aqu\u00ed donde el r\u00e9gimen present\u00f3 los hechos como s\u00ed se tratara de una rebeli\u00f3n nacional-cat\u00f3lica (as\u00ed lo presentan algunas pel\u00edculas de la \u00e9poca como El canto del gallo, de Rafael Gil con Francisco Rabal), no por ello dej\u00f3 de influir en la evoluci\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico de las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>Se puede decir que todo comenz\u00f3 con la conmoci\u00f3n provocada por el XX Congreso del PCUS, con el inaudito \u201cInforme Kruschev\u201d sobre los cr\u00edmenes de Stalin que, a pesar de sus contradicciones y limitaciones, sirvi\u00f3 para legitimar en cierta medida el movimiento de protesta que, en el verano de 1956, afectaba en Hungr\u00eda a todos los grupos sociales y en especial a estudiantes e intelectuales. Las voces m\u00e1s numerosas reclamaban medidas urgentes para corregir el modelo socialista. Dec\u00eda Bela Kovacs, el secretario del Partido de los Peque\u00f1os Propietarios liberado en abril, que nadie pensaba entonces en volver a la situaci\u00f3n anterior a 1945. La frase probablemente fuera exagerada. En la manifestaci\u00f3n del 56 se confundieron distintas corrientes, desde comunistas, anticomunistas, dem\u00f3cratas, liberales, socialdem\u00f3cratas, hasta nost\u00e1lgicos horthystas, y confluyeron las insatisfacciones materiales derivadas de la industrializaci\u00f3n acelerada y la cr\u00edtica al sistema de poder responsable de la anterior. El denominador com\u00fan de los manifestantes radicaba en la defensa de un patriotismo independiente y soberano.<\/p>\n<p>Ya en julio de 1956, Mosc\u00fa, consciente del malestar existente en el partido h\u00fangaro, envi\u00f3 a Budapest a dos eminentes jerarcas, Mikoyan y Suslov, para arbitrar una soluci\u00f3n. Esta no fue otra que la de hacer dimitir de la direcci\u00f3n al odiado Rakosi, nombrando en su lugar a Erno Ger\u00f6e (igualmente poco popular por su identificaci\u00f3n con el sistema del anterior, comisario estalinista en 1937 en Barcelona), e incorporar a la ejecutiva a Janos Kadar y otros de los llamados comunistas nacionales (que hab\u00edan pertenecido a la Resistencia), representantes de una l\u00ednea centrista y moderada. La nueva direcci\u00f3n anunci\u00f3 un programa con determinadas concesiones, que fueron consideradas insuficientes por la oposici\u00f3n. Entre las resoluciones adoptadas, estaban la de rehabilitar a las v\u00edctimas del rakosismo, celebr\u00e1ndose honras f\u00fanebres en su recuerdo (el 6 de octubre tuvo lugar el funeral por Rajk), que congregaron a mucha gente, readmitir a Imre Nagy en el Partido (13 de octubre) y mejorar las relaciones diplom\u00e1ticas con Yugoslavia, siguiendo el ejemplo de Mosc\u00fa. En este sentido, en septiembre se firm\u00f3 un protocolo de cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica, y el 15 de octubre sali\u00f3 para Belgrado una delegaci\u00f3n h\u00fangara encabezada por Ger\u00f6e y Heged\u00fcs -presidente del Consejo- con objeto de proseguir las negociaciones. El regreso de la delegaci\u00f3n a Budapest coincidi\u00f3 con la manifestaci\u00f3n preparada por intelectuales y estudiantes para ese d\u00eda, 23 de octubre.<\/p>\n<p>Los manifestantes se congregaron ante la estatua del poeta Pet\u00f6fi, recit\u00e1ndose un poema simb\u00f3lico -Talpra Magyar- que recordaba los inicios de la revoluci\u00f3n antihabsb\u00fargica de 1848. El Gobierno, desconcertado e indeciso, termin\u00f3 por consentir la manifestaci\u00f3n que en un principio hab\u00eda prohibido. La multitud -formada por intelectuales, estudiantes, empleados, obreros, campesinos, e incluso soldados de uniforme-, que portaba banderas nacionales sin el emblema comunista, mostr\u00f3 despu\u00e9s su solidaridad con el pueblo polaco en la plaza de Joseph Bern -un general polaco que luch\u00f3 con los h\u00fangaros en 1848-49-. Se ley\u00f3 all\u00ed el comunicado elaborado por la Uni\u00f3n de Escritores, que, en la misma l\u00ednea reformista y moderada de las propuestas del C\u00edrculo Pet\u00f6fi, ped\u00eda la reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Central del partido y la incorporaci\u00f3n de Imre Nagy al Gobierno. Tambi\u00e9n se dio lectura al manifiesto reivindicativo de los estudiantes, m\u00e1s radical y mucho m\u00e1s aplaudido que el texto anterior. Era una carta de 16 puntos en la que, entre otras exigencias, se formulaba la necesidad de evacuaci\u00f3n de las tropas sovi\u00e9ticas, la reconstituci\u00f3n del Gobierno bajo la direcci\u00f3n de Imre Nagy y la expulsi\u00f3n de los estalinianos, elecciones generales con sufragio universal y secreto y participaci\u00f3n plural de partidos, derecho de huelga para los trabajadores, revisi\u00f3n de los tratados sovi\u00e9tico-h\u00fangaros, de los procesos pol\u00edtico y econ\u00f3mico, y rehabilitaci\u00f3n de las v\u00edctimas del rakosismo adem\u00e1s, por supuesto, de proclamar la solidaridad con el pueblo polaco.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el grito de \u201c\u00a1Nagy al poder!\u201d se convirti\u00f3 en el lema m\u00e1s repetido por la multitud. \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda entretanto el personaje cuyo nombre se invocaba con intenciones mesi\u00e1nicas? Nagy no particip\u00f3 en la manifestaci\u00f3n, pero se vio obligado por la tarde a dirigir unas palabras a la muchedumbre. Habl\u00f3 desde la sede del Parlamento con un lenguaje gubernamental, racional m\u00e1s que sentimental, sobre la soluci\u00f3n de los problemas y divergencias a trav\u00e9s de la discusi\u00f3n y la negociaci\u00f3n, animando a la gente ante todo a preservar el orden constitucional y la disciplina. A la misma hora aproximadamente, el primer secretario del partido, Erno Ger\u00f6e, emiti\u00f3 un comunicado por radio en el que defendi\u00f3 el poder de la clase obrera y concluy\u00f3 condenando una manifestaci\u00f3n que calificaba de nacionalista. \u00bfSe trat\u00f3 de una provocaci\u00f3n deliberada? Lo cierto fue que el comunicado del secretario decepcion\u00f3 profundamente a los manifestantes y a ra\u00edz del mismo los acontecimientos se precipitaron en una espiral de violencia, en el edificio de la Radio, en la sede del peri\u00f3dico oficial del partido, y en otros barrios de la ciudad. La AVH (polic\u00eda de seguridad del Estado) protegi\u00f3 los puntos neur\u00e1lgicos de la poblaci\u00f3n, pero la calle fue tomada por los insurgentes.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento en el que la situaci\u00f3n para el Gobierno era en extremo dif\u00edcil, ya que carec\u00eda de autoridad moral, no dispon\u00eda de fuerzas suficientes para reprimir la insurrecci\u00f3n, y adem\u00e1s dudaba de su lealtad, caso de producirse un enfrentamiento popular. El Comit\u00e9 Central del partido, reunido urgentemente en la noche del 23 al 24, adopt\u00f3 dos decisiones trascendentales: nombrar a Imre Nagy presidente del Consejo de Ministros, y solicitar la ayuda de las tropas sovi\u00e9ticas para restablecer el orden. En relaci\u00f3n al segundo acuerdo, se hizo creer que la petici\u00f3n de ayuda sovi\u00e9tica fue refrendada por Nagy, pero \u2013presume Fran\u00e7ois Fejt\u00f6, el m\u00e1s reconocido historiador de esta \u00e9poca, bas\u00e1ndose en diversos testimonios- semejante imputaci\u00f3n pod\u00eda formar parte de una maniobra pol\u00edtica para desprestigiar y aislar al personaje, haci\u00e9ndole responsable de la invasi\u00f3n. De partida, parece dif\u00edcil que Nagy mediara en una decisi\u00f3n cuando a\u00fan no hab\u00eda tenido pr\u00e1cticamente tiempo de tomar posesi\u00f3n del cargo, si se tiene en cuenta que los tanques sovi\u00e9ticos aparecieron en las calles de la capital en las primeras horas del d\u00eda 24 de octubre. El asunto, no obstante, permanece oscuro, aunque quiz\u00e1s los h\u00fangaros de hoy lo conozcan mejor. En efecto, el The Budapest Post comunicaba en febrero de 1993 la publicaci\u00f3n de dos libros, El expediente Yeltsin y Las p\u00e1ginas que faltaban, con documentos de origen sovi\u00e9tico sobre la revoluci\u00f3n de 1956, que Boris Yeltsin hab\u00eda regalado durante su visita a Budapest en noviembre de 1992 al presidente h\u00fangaro Arpad G\u00f6ncz.<\/p>\n<p>Cuando fue interrogado por un periodista del citado semanario, el presidente del Consejo de Ministros h\u00fangaro el 23 de octubre de 1956, Andras Heged\u00fcs, declar\u00f3 su satisfacci\u00f3n por la entrega de estos documentos, y, aunque a\u00fan no los hab\u00eda le\u00eddo, no dudaba de su inter\u00e9s para explicar su propia actuaci\u00f3n en aquellos dram\u00e1ticos d\u00edas, se\u00f1alando al respecto que \u00e9l no actu\u00f3 solo y que lo hizo por sentido de responsabilidad pol\u00edtica. Los documentos parecen revelar que la carta de los dirigentes h\u00fangaros pidiendo la intervenci\u00f3n armada sovi\u00e9tica fue firmada despu\u00e9s del 23 de octubre, y fue utilizada s\u00f3lo m\u00e1s tarde para justificar la invasi\u00f3n de cara a la comunidad internacional. En todo caso, lo que est\u00e1 claro es que los dirigentes h\u00fangaros se comportaron entonces de manera muy distinta a como lo hab\u00edan hecho sus hom\u00f3nimos polacos. En lugar de hacer causa com\u00fan con el pueblo, llamaron a las tropas sovi\u00e9ticas, comprometiendo en alto grado a Nagy, cuya presidencia se ver\u00e1 inmediatamente hipotecada por la invasi\u00f3n militar. De poco servir\u00e1 que el d\u00eda 25 Mikoyan y Suslov sustituyan a Ger\u00f6e por Janos Kadar en el cargo de primer secretario del partido, y que autoricen -\u00bfera sincera la autorizaci\u00f3n? &#8211; d\u00edas m\u00e1s tarde a Nagy y al nuevo equipo a ensayar la v\u00eda nacional hacia el socialismo, d\u00e1ndoles las mismas concesiones que a la Polonia de Gomulka. Tres factores neutralizar\u00e1n esta soluci\u00f3n: la radicalizaci\u00f3n de la insurrecci\u00f3n en la capital, como consecuencia del luctuoso suceso ante el Parlamento el 25 de octubre, a resultas del cual murieron varios centenares de personas; la extensi\u00f3n del movimiento a provincias, particularmente a las occidentales; y, finalmente, el desacuerdo creciente entre Nagy y el grupo \u201ccentrista\u201d de Janos Kadar.<\/p>\n<p>Los trabajadores se pusieron en pie y la huelga general empez\u00f3 espont\u00e1neamente en Budapest el d\u00eda 24 tras la intervenci\u00f3n militar, y en los d\u00edas siguientes se propag\u00f3 al resto del pa\u00eds. En casi todas las ciudades y pueblos de Hungr\u00eda se constituyeron, a veces de modo violento pero las m\u00e1s de forma pac\u00edfica, comit\u00e9s y consejos revolucionarios que asumieron el poder llevados por un irresistible esp\u00edritu de antiautoritarismo (Feher-Heller). Fueron capaces de implantar una libertad de prensa, que permiti\u00f3 publicar y emitir toda clase de propaganda, salvo la de los nazis h\u00fangaros, cuyo peri\u00f3dico Aurora fue vetado. Entre estas instituciones, surgidas de modo espont\u00e1neo, sobresalieron los Consejos Obreros, elegidos en el plazo de s\u00f3lo dos d\u00edas (26-28 de octubre) en todas las f\u00e1bricas del pa\u00eds. El d\u00eda 31 de octubre se reuni\u00f3 en Budapest un Parlamento de los Consejos Obreros, en el que estuvieron presentes delegados de las f\u00e1bricas m\u00e1s importantes del pa\u00eds, que aprob\u00f3 una declaraci\u00f3n de los derechos y deberes de los nuevos organismos. Aquella carta transformaba radicalmente la organizaci\u00f3n de la f\u00e1brica impuesta por el r\u00e9gimen rakosista. En la misma se afirmaba, en efecto, que la f\u00e1brica pertenec\u00eda a los trabajadores, y que su control estar\u00eda en manos de un Consejo Obrero elegido democr\u00e1ticamente por \u00e9stos.<\/p>\n<p>No obstante, la acci\u00f3n revolucionaria de los Consejos y Comit\u00e9s no iba contra el Estado, sino contra la forma totalitaria del Estado y su sumisi\u00f3n a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La aceptaci\u00f3n del Gobierno Nagy por parte de las instituciones revolucionarias qued\u00f3 condicionada al grado de cumplimiento que aquel hiciera respecto a sus aspiraciones nacionales y sociales. De todas partes llegaban a Budapest delegados con las reclamaciones de los Comit\u00e9s y Consejos Obreros para ser discutidas con Nagy, quien se encontraba en aquellos primeros d\u00edas en una posici\u00f3n algo rezagada respecto a la presi\u00f3n popular, pero tambi\u00e9n algo adelantada respecto al resto del equipo dirigente. Pero tambi\u00e9n es cierto que el programa aprobado por el Consejo Obrero y el Parlamento de estudiantes de Miskolc alcanz\u00f3 un cierto car\u00e1cter representativo. Se ped\u00eda en \u00e9l la formaci\u00f3n de un gobierno provisional, democr\u00e1tico, soberano e independiente, con exclusi\u00f3n total de los rakosistas, y fundamentado en el Partido Comunista H\u00fangaro y en el Frente Popular; elecciones generales, libres, y con participaci\u00f3n plural de partidos; retirada inmediata de las tropas sovi\u00e9ticas; reconocimiento de las reivindicaciones formuladas por los Consejos Obreros y Parlamentos de estudiantes de todo el pa\u00eds; abolici\u00f3n de la AVH, y reorganizaci\u00f3n de las fuerzas armadas (milicia y ej\u00e9rcito regular); por \u00faltimo, la amnist\u00eda completa para los patriotas que hab\u00edan participado en la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, el proceso de constituci\u00f3n de los nuevos \u00f3rganos de representaci\u00f3n alcanz\u00f3 en los \u00faltimos d\u00edas de octubre un ritmo muy vivo. En los pueblos, en las f\u00e1bricas, en los sectores profesionales y de servicios, en los cuadros de la administraci\u00f3n, hasta en las fuerzas militares (Comit\u00e9 revolucionario de la Defensa Nacional, formado el d\u00eda 29 por el general Bela Kiraly y el coronel Pal Maleter), por todas partes surgieron de modo espont\u00e1neo Consejos y Comit\u00e9s. Con estas nuevas instituciones, la revoluci\u00f3n se encaminaba hacia una forma de Estado que garantizara el libre desarrollo del pueblo h\u00fangaro, dec\u00eda Radio Miskolc el 30 de octubre; hacia una Hungr\u00eda libre, independiente, democr\u00e1tica y socialista, emit\u00eda por su parte Radio Budapest el mismo d\u00eda.<\/p>\n<p>Semejantes propuestas, aunque finalmente fueron plenamente asumidas por Nagy, no fueron compartidas, sin embargo, por el Kremlin ni por aquellos h\u00fangaros partidarios de un nacionalismo radical, antisemita y conservador, que dominaban en el Consejo Nacional Transdanubiano, de Gy\u00f6r, y en Budapest giraban en torno a Jozsef Dudas, militar y editor del peri\u00f3dico Hungr\u00eda Independiente. En esta l\u00ednea, el papel desarrollado por Radio Europa (que se emit\u00eda en h\u00fangaro desde Munich por refugiados al servicio de la CIA, y era muy o\u00edda en Hungr\u00eda, en particular en su parte occidental) fue en alto grado desestabilizador al concentrar sus acusaciones en los que denominaba estalinistas ocultos, y en especial en Imre Nagy, a quien presentaban como un traidor y un asesino del pueblo (27 de octubre).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entra la poderosa Iglesia cat\u00f3lica, y en su emisi\u00f3n del 31 de octubre, Radio Europa Libre se refer\u00eda al cardenal Jozsef Mindszenty como el m\u00e1s leg\u00edtimo jefe del movimiento nacionalista h\u00fangaro. El mencionado cardenal acababa de ser liberado por Nagy, que esper\u00f3 alcanzar del primado de la Iglesia cat\u00f3lica el mismo apoyo hacia el gobierno de unidad nacional que ya hab\u00eda acordado con los jefes de las comunidades calvinista, luterana y jud\u00eda. En sus Memorias el cardenal se\u00f1ala que, despu\u00e9s de su famosa alocuci\u00f3n radiof\u00f3nica del d\u00eda 3 de noviembre, fue felicitado por Zoltan Tildy por la gran ayuda que acababa de prestar con mis palabras al nuevo Gobierno nacional. Sin embargo, ni una sola voz de aliento y simpat\u00eda hacia Nagy pronunci\u00f3 expresamente Mindszenty en aquel discurso. Cierto, hizo algunos llamamientos en la misma l\u00ednea que el Gobierno, como la petici\u00f3n de la vuelta al trabajo, la aprobaci\u00f3n de la neutralidad y la condena de las venganzas privadas.<\/p>\n<p>Sin embargo, estos contenidos quedaban muy diluidos en el conjunto de un mensaje donde tambi\u00e9n se negaba legitimidad al Gobierno democr\u00e1tico de 1945; se ped\u00edan elecciones bajo control internacional, situ\u00e1ndose el primado al margen de los partidos y por encima de ellos; se defend\u00eda el derecho de propiedad equitativamente limitado por los intereses sociales, y la preocupaci\u00f3n por preciadas instituciones con un gran pasado, concluyendo el cardenal con la petici\u00f3n del restablecimiento inmediato de la libertad de ense\u00f1anza religiosa, as\u00ed como la restituci\u00f3n de las instituciones y asociaciones de la Iglesia cat\u00f3lica, incluida su prensa. El primado habl\u00f3, en definitiva, sin tener en cuenta que durante su encierro se hab\u00edan firmado en 1950 unos acuerdos que regulaban las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Pocos d\u00edas m\u00e1s tarde, sin embargo, en la primera entrevista que concedi\u00f3 a los periodistas en la embajada de EE.UU. donde se refugi\u00f3, Mindszenty declar\u00f3: \u201cS\u00f3lo el gobierno de Imre Nagy es el legal h\u00fangaro. Kadar ha sido impuesto por el extranjero. Rechazo su Gobierno como ilegal\u201d.<\/p>\n<p>En el momento en que Nagy cay\u00f3 en desgracia, prepar\u00f3 unos \u201cMemorandum\u201d para el Comit\u00e9 Central y para Andropov, entonces embajador de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en Hungr\u00eda, con objeto de justificar su actuaci\u00f3n anterior. Las ideas reformistas que all\u00ed se defend\u00edan alertaron a sus adversarios estalinistas, que vieron la amenaza que aqu\u00e9llas representaban para el sistema de partido \u00fanico, tal vez en mayor medida que el propio autor. Nagy se refer\u00eda, en efecto, a un r\u00e9gimen de democracia popular que tuviera en cuenta los ideales de la clase obrera, en el cual la vida p\u00fablica se basar\u00eda en fundamentos \u00e9ticos, y en los cuatro principios pol\u00edticos siguientes: la separaci\u00f3n de los poderes del Estado y del partido; la reorganizaci\u00f3n de la administraci\u00f3n del Estado con un criterio descentralizador; la potenciaci\u00f3n del Parlamento y del Gobierno, con menoscabo del poder del partido; y, finalmente, la reorganizaci\u00f3n del Frente Popular en la l\u00ednea que apunt\u00f3 en 1954. No menos heterodoxo se manifest\u00f3 Nagy en pol\u00edtica exterior: Nuestro pa\u00eds \u2013dec\u00eda- debe evitar la participaci\u00f3n activa en el conflicto entre bloques.<\/p>\n<p>Dichos Memorandum encerraban toda una teor\u00eda pol\u00edtica que Nagy aplicar\u00e1 hasta sus \u00faltimas consecuencias cuando opte abiertamente por la Hungr\u00eda real. Seg\u00fan Feher y Heller, Nagy hab\u00eda firmado la solicitud de ayuda al ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico, y su primer comunicado al pa\u00eds (24 de octubre), aunque sin incurrir en las amenazas pronunciadas por Ger\u00f6e y Kadar, calificaba a los tr\u00e1gicos sucesos de contrarrevolucionarios. Muy probablemente fuera esa la reacci\u00f3n instintiva de un viejo bolchevique con casi cuarenta a\u00f1os de militancia. Pero a partir de entonces, Imre Nagy decidi\u00f3 frenar desde el poder la soluci\u00f3n estalinista de aplastar violentamente el movimiento, legitimando su gobierno en la manifestaci\u00f3n del 23 de octubre (base de la nueva situaci\u00f3n, dir\u00e1 Kadar el 1 de noviembre), que hab\u00eda acabado con el sistema impuesto y legalizado en la Constituci\u00f3n de 1949. As\u00ed pues, la composici\u00f3n del Gobierno del 26 de octubre demostr\u00f3 el af\u00e1n que todav\u00eda animaba a Nagy de apaciguar a los insurgentes sin intranquilizar al Kremlin. As\u00ed, aunque excluy\u00f3 a algunos rakosistas, mantuvo a otros en puestos clave de la administraci\u00f3n e hizo entrar en el gabinete a personalidades de destacada significaci\u00f3n, como los comunistas F. M\u00fcnnich y Georg Luk\u00e1cs, y a algunos de los l\u00edderes de la pol\u00edtica anterior a 1948, como Z. Tildy, Bela Kovacs y F. Erdei. Tal composici\u00f3n no presagiaba el anuncio de las reformas que se hicieron p\u00fablicas en el comunicado del d\u00eda siguiente. Aparte de que ya el movimiento popular dejaba de ser considerado como una contrarrevoluci\u00f3n, el Gobierno promet\u00eda discutir las reivindicaciones elaboradas por los Comit\u00e9s revolucionarios y Consejos Obreros, cuya existencia era reconocida en el nuevo marco pol\u00edtico.<\/p>\n<p>A partir de esta fecha, y hasta su ca\u00edda, la solidaridad de Nagy con el pueblo fue en aumento, a pesar de algunas manifestaciones de violencia indiscriminada hechas por las masas, cuyo exponente m\u00e1s tr\u00e1gico fue la masacre ante el Centro del Partido Comunista de Budapest ocurrida el 30 de octubre, en la que result\u00f3 muerto, entre otros, el nagysta Imre Mez\u00f6. Ese mismo d\u00eda, Nagy reconoci\u00f3 lo que ven\u00eda siendo un hecho desde el 23 de octubre, el final del partido \u00fanico, y anunci\u00f3 un Gobierno de coalici\u00f3n, semejante al de 1945, y el inicio de conversaciones con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para la evacuaci\u00f3n de sus tropas.<\/p>\n<p>Finalmente, los \u00faltimos tanques sovi\u00e9ticos salieron de la capital el 31 de octubre, pero no del pa\u00eds, ya que -seg\u00fan explicaron Mikoyan y Suslov- su presencia no era un asunto bilateral entre Hungr\u00eda y la URSS, sino que concern\u00eda a todos los signatarios del Pacto de Varsovia. Los pasos siguientes fueron declarar la neutralidad de Hungr\u00eda, acordada por el Gobierno y la directiva del Partido el 1 de noviembre (Kadar abandon\u00f3 la capital a las pocas horas con rumbo desconocido), y denunciar el Pacto. Mientras suced\u00edan estos acontecimientos en la capital, nuevas tropas sovi\u00e9ticas empezaron a entrar en el pa\u00eds sin haber mediado en esta ocasi\u00f3n petici\u00f3n alguna por parte del Gobierno nacional. No obstante, a\u00fan quedaban dos d\u00edas durante los cuales Hungr\u00eda vivi\u00f3 el sue\u00f1o de ser un pa\u00eds libre, independiente y neutral, pareci\u00f3 que se recobraba la normalidad, y los partidos pol\u00edticos de 1945 comenzaron a reorganizarse.<\/p>\n<p>Esta segunda invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de Hungr\u00eda se vio facilitada en el contexto internacional al coincidir con la acci\u00f3n francobrit\u00e1nica contra Suez, que suscit\u00f3 graves divergencias entre Washington y sus principales aliados en Europa. A pesar de las declaraciones del presidente Eisenhower en favor de la causa h\u00fangara, y de la propaganda norteamericana que sembr\u00f3 la esperanza en los \u00e1nimos de los revolucionarios de una ayuda de Occidente, los EE.UU. no hicieron nada m\u00e1s que plantear, sin mucha convicci\u00f3n, el problema en el Consejo de Seguridad de la ONU, y facilitar la acogida de refugiados. Los acuerdos de Yalta estaban vigentes y limitaban su esfera de acci\u00f3n al ser Hungr\u00eda un asunto del bloque oriental. Y ninguna de las grandes potencias estaba dispuesta a correr riesgos innecesarios sometiendo a revisi\u00f3n el statu quo surgido de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Ante tales circunstancias, el inoportuno ataque anglo-franc\u00e9s contra Egipto a partir del 31 de octubre con el pretexto de la nacionalizaci\u00f3n del canal de Suez, proclamada por Nasser a finales de julio, esfum\u00f3 las esperanzas de una ayuda occidental a Hungr\u00eda al romper la unidad de los pa\u00edses de la OTAN, situar a la URSS y EE.UU. en el mismo bando de defensa de la paz mundial, y desacreditar en adelante cualquier manifestaci\u00f3n proh\u00fangara proveniente de las agresoras Gran Breta\u00f1a y Francia. La invasi\u00f3n militar sovi\u00e9tica de Hungr\u00eda fue tambi\u00e9n apoyada por la casi totalidad de los partidos comunistas de los pa\u00edses occidentales, incluyendo el PCE que acababa de dise\u00f1ar su pol\u00edtica de \u201creconciliaci\u00f3n nacional\u201d. Pero provoc\u00f3 una gran indignaci\u00f3n en muchos de sus militantes, especialmente entre los intelectuales franceses que dedicaron un n\u00famero extraordinario de la revista Les Temps Modernes (n 129\/130\/131, nov 1956, ene 57) a la revoluci\u00f3n de Hungr\u00eda. En \u00e9l se afirm\u00f3 sin ambages que octubre del 56 no fue un levantamiento de la chusma ni un mot\u00edn contrarrevolucionario, sino un acontecimiento profundamente enraizado en la denuncia de la pol\u00edtica estaliniana. Por entonces, grupos minoritarios pero muy activos de filiaci\u00f3n trotskista y anarquista, ya hab\u00edan desarrollado una amplia campa\u00f1a de solidaridad con los consejos obreros.<\/p>\n<p>Consciente de lo que estaba en juego, el \u00faltimo gobierno de coalici\u00f3n formado por Nagy hizo p\u00fablico el 3 de noviembre su firme prop\u00f3sito de impedir la restauraci\u00f3n del capitalismo en Hungr\u00eda, pero tambi\u00e9n de defender con el mismo ah\u00ednco las conquistas de la revoluci\u00f3n, en particular la independencia nacional, la neutralidad y la construcci\u00f3n del socialismo sobre una base democr\u00e1tica. En aquel gabinete, los comunistas disidentes estuvieron representados por Losonczy, Maleter y el propio Nagy; los Peque\u00f1os Propietarios por Tildy, Kovacs y Szabo; los Socialdem\u00f3cratas por Anne Kethly, Kelemn y Fischer; y los Nacional Campesinos (reconvertidos en Partido Pet\u00f6fi) por Bibo y B. Farkas. La inclusi\u00f3n en el Gobierno del nombre de Kadar era totalmente ilusoria, porque para entonces ya se conoc\u00eda su salida de Budapest, junto con Apro, M\u00fcnnich, y otros. Pocas horas antes de formar este Gobierno, Nagy hab\u00eda comunicado al secretario general de la ONU la entrada de las tropas sovi\u00e9ticas en Hungr\u00eda, y solicit\u00f3 su mediaci\u00f3n para negociar con la URSS, con la que trataba in\u00fatilmente de llegar a un acuerdo a trav\u00e9s de su embajador, Andropov. La delegaci\u00f3n h\u00fangara -F. Erdey, P. Maleter, I. Kovacs y M. Sz\u00fccs-, que finalmente se desplaz\u00f3 a T\u00f6k\u00f6l el 3 de noviembre para negociar con los sovi\u00e9ticos, fue detenida all\u00ed mismo, apenas comenzada la entrevista.<\/p>\n<p>Esta segunda y definitiva invasi\u00f3n militar se puso en marcha, y en las primeras horas del 4 de noviembre los tanques sovi\u00e9ticos entraron en Budapest. Imre Nagy y algunos de sus colaboradores se refugiaron, en vano, en la embajada de Yugoslavia, mientras en el edificio del Parlamento qued\u00f3 Istv\u00e1n Bibo como \u00fanico representante del gobierno leg\u00edtimo h\u00fangaro. A \u00e9l le correspondi\u00f3 formular en la madrugada del d\u00eda de la intervenci\u00f3n la \u00faltima declaraci\u00f3n de que Hungr\u00eda no pretend\u00eda seguir una pol\u00edtica antisovi\u00e9tica sino coexistir en una comunidad de naciones libres del Este de Europa cuyo objetivo sea fundar sus vidas sobre la base de los principios de libertad, de justicia y de una sociedad libre de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nagy concluy\u00f3 con una desesperante petici\u00f3n de ayuda a las grandes potencias y a las Naciones Unidas en favor de la libertad del pueblo h\u00fangaro. Antes de terminar aquel d\u00eda, las emisoras del este de Hungr\u00eda difundieron comunicados de M\u00fcnnich y de Kadar, anunciando su ruptura con Nagy y la fundaci\u00f3n de un gobierno revolucionario obrero y campesino en la ciudad de Szolnok que, adem\u00e1s de solicitar la ayuda sovi\u00e9tica, inclu\u00eda en su programa casi todos los puntos del Gobierno anterior, salvo lo referente a las elecciones libres, pluripartidismo y neutralidad. El 23 de noviembre de 1956 Imre Nagy y sus allegados fueron sacados de la embajada yugoslava y deportados a Rumania, no obstante haber prometido Kadar a Tito su liberaci\u00f3n. En un proceso secreto, Nagy fue acusado de alta traici\u00f3n por conspiraci\u00f3n, complicidad con los cr\u00edmenes contrarrevolucionarios y abrogaci\u00f3n del Tratado de Varsovia. El 16 de junio de 1958 fue ejecutado, junto a Pal Maleter, Jozsef Szilagyi y Miklos Gimes (Geza Losonczy hab\u00eda muerto ya en la c\u00e1rcel). Yugoslavia volvi\u00f3 a protestar contra la violaci\u00f3n de las garant\u00edas que Kadar hab\u00eda dado de forma solemne, y muchos intelectuales de todas las tendencias militantes socialistas y comunistas expresaron igualmente su indignaci\u00f3n en Europa occidental.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen neoestalinista de Kadar, despu\u00e9s de una primera etapa de brutal represi\u00f3n, se fue consolidando en los a\u00f1os siguientes. El partido -ahora llamado Socialista y Obrero- recuper\u00f3 su papel de control sobre el Estado y la sociedad, y los h\u00fangaros se vieron obligados a aceptar con resignaci\u00f3n, una vez m\u00e1s en su historia, el fracaso de una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias a la coyuntura mundial favorable de los a\u00f1os sesenta, a la ayuda econ\u00f3mica de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y a la flexibilidad introducida en el sistema de planificaci\u00f3n, el Gobierno fue capaz de mejorar sustancialmente el nivel de vida de las gentes, sobre todo en comparaci\u00f3n con los otros pa\u00edses de Europa del Este. La estabilidad del r\u00e9gimen qued\u00f3 asegurada por un sistema de opresi\u00f3n que abandon\u00f3 el estalinismo m\u00e1s duro, y se aplic\u00f3 \u00fanicamente a los que desobedecieran las \u00f3rdenes del Gobierno. La divisa kadarista, seg\u00fan la cual quienes no est\u00e1n contra nosotros est\u00e1n con nosotros permiti\u00f3 ensanchar la base social del sistema, y hacer emerger un consenso basado en parte en la templanza de las fuerzas revolucionarias, y en parte en la mejora material de las masas despolitizadas. Dentro del bloque oriental, la Hungr\u00eda de Kadar se convirti\u00f3 en un pa\u00eds relativamente \u201cliberal\u201d, pero la crisis no se hizo esperar, y cuando la burocracia sovi\u00e9tica hizo quiebra, el \u201ckadarismo\u201d tuvo los d\u00edas contados.<\/p>\n<p>Doce a\u00f1os m\u00e1s tarde, el sue\u00f1o de un socialismo con \u201crostro humano\u201d reaparece en la \u201cprimavera de Praga\u201d. Como los h\u00fangaros de 1956, los l\u00edderes del partido pertenecen a la tradici\u00f3n \u201cbujarinista\u201d y como en Hungr\u00eda, el pueblo hace propia las propuestas autogestionarias hasta que Breznev, pretextando una \u201cinfiltraci\u00f3n trotskista\u201d se impone por los tanques. El \u00faltimo sue\u00f1o autogestionario lo represent\u00f3 Solidarno\u015b\u0107, pero ya nadie cre\u00eda que la historia pasaba por ah\u00ed. Entonces creyeron el espejismo del \u201ccapitalismo con rostro humano\u201d, que se pod\u00eda optar por una democracia como la que los trabajadores y la socialdemocracia hab\u00eda logrado en pa\u00edses como Suecia. No pod\u00edan estar m\u00e1s equivocados, pero lo cierto es que el rechazo al estalinismo (el \u201ccomunismo\u201d) se hizo omnipresente en beneficio del neoliberalismo, el nacionalismo reaccionario y de su mano derecha, la Iglesia conformada por Wojtyla.<\/p>\n<p>* Pepe Guti\u00e9rrez-\u00c1lvarez es escritor y miembro del Consejo Asesor de Viento Sur.<\/p>\n<p><strong><u>Anexo bibliogr\u00e1fico<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Entre las diferentes aportaciones que se han publicado entre nosotros sobre Hungr\u00eda de 1956 el m\u00e1s cl\u00e1sico es el del socialista heterodoxo Fran\u00e7ois Fetj\u00f6, Hongria 1956. Socialisme i llibertat, aparecida en Edici\u00f3 de Materials (una editorial muy ligada al Frente de Liberaci\u00f3n Popular (FLP)) con pr\u00f3logo de Jean-Paul Sartre, que data de 1966. El otro trabajo de Fetj\u00f6, Budapest, l\u00b4insurrection. La premi\u00e8re revolution antitotalitaria (Comlexes, Paris, 1990), ya no fue editado, aunque s\u00ed lo hab\u00eda sido su Historia de las democracias populares, 1953-1970 (2 vols, Ed. Mart\u00ednez Roca, Barcelona, 1971). Tampoco lo fue el conocido trabajo del militante comunista brit\u00e1nico, Peter Frye, La tragedia h\u00fangara, que empero s\u00ed lo ha sido en Buenos Aires por el CEIP-IPS con el t\u00edtulo de Hungr\u00eda del 56. Esta misma editorial tradujo La revoluci\u00f3n h\u00fangara de los consejos obreros, de Pierre Brou\u00e9. En fechas m\u00e1s recientes se han publicado aqu\u00ed dos libros ciertamente importantes sobre la historia h\u00fangara, Los hermanos Rajk, de Duncan Shiels, y sobre todo En nombre de la clase obrera. Hungr\u00eda 1956: La revoluci\u00f3n narrada por uno de los protagonistas, de S\u00e1ndor Kop\u00e1csi (El Viejo Topo, Barcelona, 2008, 405 p\u00e1gs), sin lugar a dudas el trabajo m\u00e1s importante y elaborado sobre aquellos acontecimientos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los a\u00f1os cincuenta, el estalinismo, que hab\u00eda salido reforzado con la victoria sobre el nazismo, hab\u00eda extendido su poder a toda Europa del Este y hab\u00eda ampliado su influencia, pese a sus diferencias con Mao, a China (1949) y a Corea (1953), parec\u00eda haber llegado a un punto de no retorno. Se hablaba del \u201ccampo socialista\u201d que, entre otras cosas, reafirmaba su victoria hist\u00f3rica contra el \u201cviejo\u201d socialismo revolucionario y pluralista&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-1223","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-jJ","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1223"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1223\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1227,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1223\/revisions\/1227"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}