{"id":1218,"date":"2016-10-31T18:55:02","date_gmt":"2016-10-31T18:55:02","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1218"},"modified":"2016-10-31T18:55:02","modified_gmt":"2016-10-31T18:55:02","slug":"uruguay-hacia-donde-vamos-era-este-el-proyecto-progresista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1218","title":{"rendered":"Uruguay: \u00bfHacia d\u00f3nde vamos? \u00bfEra este el proyecto progresista?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sobre el Estado social y el proyecto progresista<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aquello no fue s\u00f3lo una f\u00e1brica de jabones y galletitas <\/strong><\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de dos per\u00edodos y medio de gobierno del Frente Amplio se tornan m\u00e1s que pertinentes algunas preguntas sobre resultados, pero sobre todo, sobre la propuesta pol\u00edtica. \u00bfHacia d\u00f3nde vamos? \u00bfCu\u00e1l es el proyecto progresista? Las respuestas parecen tomar dos direcciones aparentemente contrapuestas. \u00bfSer\u00e1n en efecto contrapuestas? De un lado se escuchan voces que hablan de equidad, crecimiento con distribuci\u00f3n, descenso de la pobreza y la indigencia; del otro se habla de inseguridad, de necesidad de mano dura, de deterioro de la autoridad. Lo curioso es que estas voces est\u00e1n mezcladas, no se concentran del lado del gobierno las primeras, ni s\u00f3lo en la oposici\u00f3n las segundas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan Pablo Bentura\/Alejando Mariatti *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, Montevideo, 21-10-2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Esta nota pretende amplificar otras voces, mucho m\u00e1s t\u00edmidas, inseguras, que preguntan en voz baja: \u00bfera este el proyecto progresista? Porque hay otros indicadores terribles que nos hablan de una sociedad fragmentada y en un proceso regresivo, otros datos que parece que nadie quiere escuchar. \u00bfQu\u00e9 significa enfrentarnos al hecho de que nuestras c\u00e1rceles parecen campos de concentraci\u00f3n donde encerramos a cerca de once mil seres humanos en condiciones inhumanas? \u00bfPor qu\u00e9 la mayor\u00eda son j\u00f3venes que cometieron delitos contra la propiedad? A ellos se suman m\u00e1s de setecientos adolescentes encerrados en condiciones similares.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de asumir el gobierno, en 2005, el reci\u00e9n creado Ministerio de Desarrollo Social nos escandalizaba con el dato \u2013nunca preciso y siempre sospechado de ser menor al real\u2013 de que seiscientos y pico de compatriotas viv\u00edan en la calle y que un gobierno progresista iba a enfrentar decididamente esa situaci\u00f3n que nos avergonzaba como naci\u00f3n. Once a\u00f1os despu\u00e9s recibimos el dato, con menos verg\u00fcenza \u2013y tal vez esto sea lo m\u00e1s grave\u2013, de que esa cifra creci\u00f3 a cerca de mil setecientas personas. Pero nos tranquilizan dici\u00e9ndonos que ahora no hay menores viviendo a la intemperie. Se puede seguir sumando datos sobre las problem\u00e1ticas m\u00e1s agudas de la cuesti\u00f3n social: embarazo adolescente, ciudadanos viviendo en asentamientos, o directamente sobreviviendo de los desechos de la ciudad.<\/p>\n<p>Las ciencias sociales saben de sobra que las sociedades que abandonan la regulaci\u00f3n social en manos de las reglas que impone el mercado pueden ser muy pr\u00f3speras, pueden tener un crecimiento constante (con crisis peri\u00f3dicas), pero inevitablemente desarrollan un sostenido proceso de desagregaci\u00f3n social y su correspondiente anomia. Uruguay sabe de esto, o deber\u00eda saberlo, o lo supo y lo olvid\u00f3. Los datos rese\u00f1ados antes en esta nota son el resultado inexorable de una sociedad que ha renunciado a intervenir decidida y sustantivamente sobre el mercado, que abandona las instituciones que modelaron el Uruguay social a su suerte y les impone regulaciones de cuasi mercado: las eval\u00faa por su \u00e9xito mercantil. La educaci\u00f3n es ineficiente, no porque no forme ciudadanos cr\u00edticos y cultos capaces de apropiarse de la cultura universal, es ineficiente porque no forma para el mercado. Las empresas p\u00fablicas son evaluadas como ineficientes, no porque no generen empleo de calidad y no ofrezcan servicios subvencionados, son ineficientes porque no compiten en una l\u00f3gica empresarial mercantil.<\/p>\n<p>En los noventa esto parec\u00eda claro, al menos para las ciencias sociales cr\u00edticas y para la izquierda pol\u00edtica que pretend\u00eda defender aquel Estado social que ya sufr\u00eda un deterioro notable. Ya bastante entrado el nuevo siglo, aquellas voces comienzan diciendo que pretender el retorno del Estado social es signo de un romanticismo vergonzante, para acabar diciendo que aquel Estado social fue un mito, el sue\u00f1o de la siesta uruguaya; y pretendiendo reunir datos para demostrarlo, decretan sin dudar que el Estado social nunca existi\u00f3.<\/p>\n<p>Decir que la historia escrita es una selecci\u00f3n y que \u00e9sta refiere a un sesgo del sujeto pensante no es una novedad, pero invita a recordar, sin caer en romanticismos, lo que signific\u00f3 el Estado social batllista (1) y neobatllista (2) del \u201cUruguay feliz\u201d. Sobre todo porque aquellos diez a\u00f1os de crecimiento, a mitad de siglo, significaron para nuestra rep\u00fablica un moj\u00f3n in\u00e9dito de ampliaci\u00f3n de ciudadan\u00eda. Por lo tanto, para no suponer que aquello nunca existi\u00f3 es importante resaltar algunos rasgos que lo caracterizaron, pues a nivel de las ciencias sociales contempor\u00e1neas y vern\u00e1culas parece ganar la idea de que aquello fue s\u00f3lo una f\u00e1brica de jabones y galletitas. Pero sobre todo, demostrar que aquel Estado social en construcci\u00f3n conceb\u00eda al desempleo y la pobreza como temas p\u00fablicos, y no como una responsabilidad privada; que lejos de justificar el enrolamiento de los desempleados en el Ej\u00e9rcito, abri\u00f3 las puertas para el trabajo p\u00fablico y el pleno empleo como mecanismo integrador de una sociedad que, con el diario del lunes, fue explicada por Rama con el t\u00e9rmino de \u201chiperintegrada\u201d.<\/p>\n<p>Datos aportados por Cures nos dicen que en 1929 el pa\u00eds ten\u00eda una poblaci\u00f3n activa de 683.400 individuos y en 1931 la cifra de desocupados era de 25 mil personas, alcanzando a superar los 40 mil en 1933 como consecuencia del crack del 29, lo que nos da un \u00edndice promedio de desocupaci\u00f3n para estos a\u00f1os de entre 4 y 6 por ciento. Fue el \u201cpacto del chinchul\u00edn\u201d (3) ente el batllismo y el nacionalismo independiente, lo que permiti\u00f3 algunas medidas econ\u00f3micas que incluyeron un incremento notable del empleo p\u00fablico. En 1931 hab\u00eda 43.220 empleados p\u00fablicos, cifra que seg\u00fan datos aportados por Filgueira y otros ascendi\u00f3 en 1955 a 166 mil: m\u00e1s de 100 mil en 24 a\u00f1os. En 1933 la ley 9.080, del 19 de agosto de ese a\u00f1o, dec\u00eda: \u201cAutorizase al Poder Ejecutivo a disponer de Rentas Generales, en el presente ejercicio econ\u00f3mico, de los fondos que considere necesarios para dar, de inmediato, trabajo a los desocupados\u201d.<\/p>\n<p>Siguiendo los aportes del investigador Ra\u00fal Jacob, el escenario de desocupaci\u00f3n de la d\u00e9cada de 1930 implic\u00f3 una responsabilidad p\u00fablica con caracter\u00edsticas particulares. Baltasar Brum (4) en 1931, alentaba el desarrollo de obras p\u00fablicas, sustituyendo en lo posible a las m\u00e1quinas por hombres. Pero esto no era una preocupaci\u00f3n exclusiva del partido de gobierno, tambi\u00e9n lo era de la Federaci\u00f3n Rural, que en el diario La Ma\u00f1ana del 20 de junio de 1934 denunciaba a la desocupaci\u00f3n como un problema ajeno a los individuos y de responsabilidad estatal. Dice Jacob: \u201cbasta que exista esa situaci\u00f3n desesperante de hombres de trabajo fuertes y capaces que por causas a las que son ajenos no encuentran manera de ganarse el propio sustento, aun en un n\u00famero limitado de ellos, para que el Estado reconozca la obligaci\u00f3n de ampararlos y lo haga\u201d.<\/p>\n<p>Durante la dictadura de Terra en 1934 (5) se cre\u00f3 el primer seguro de desempleo, y tambi\u00e9n seg\u00fan Jacob: \u201cel presidente informaba que la Intendencia de Montevideo hab\u00eda empleado a m\u00e1s de 5 mil obreros, y que la desocupaci\u00f3n \u2018casi hab\u00eda desaparecido en la capital\u2019\u201d. Frega, junto a otros investigadores, informan que en los a\u00f1os siguientes Uruguay tuvo un crecimiento industrial que, seg\u00fan el censo empresarial de la \u00e9poca, en 1936 alcanz\u00f3 a las 11.103 f\u00e1bricas, pasando en 1947 a 22.472. Seg\u00fan Hugo Cores, \u201cEn el lapso que va del 45 al 55 el \u00edndice de mano de obra empleada en la industria crece en un 45 por ciento y la producci\u00f3n aumenta un 97 por ciento\u201d. Este nuevo escenario fabril llev\u00f3 incluso a la creaci\u00f3n de pueblos en torno a las industrias \u2013como en la d\u00e9cada del 40 el auge de la industria textil gener\u00f3 el \u201cpueblo-f\u00e1brica\u201d Juan Lacaze\u2013, y es constatable la presencia de lo que algunos autores llaman \u201cpaternalismo industrial\u201d, poniendo como ejemplo a los empresarios Salvo y Campomar.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo del neobatllismo el modelo agroexportador comenzaba a ser redimensionado por un impulso modernizador que diversific\u00f3 y nacionaliz\u00f3 parte de la econom\u00eda. El proceso de industrializaci\u00f3n por sustituci\u00f3n de importaciones (Isi) instaurado a partir de 1943 hasta 1959 deriv\u00f3 en un modelo de desarrollo unido a la ampliaci\u00f3n de derechos para la ciudadan\u00eda en general y para los trabajadores en particular. Una creciente preocupaci\u00f3n por las condiciones de trabajo y las denuncias de la bancada comunista en 1938 sobre la situaci\u00f3n miserable de la clase obrera motivaron que el Parlamento creara una comisi\u00f3n para conocer las condiciones laborales. Esto desembocar\u00e1 en la ley de consejos de salarios de 1943, y entre 1944 y 1945 ser\u00e1n creadas las cajas de compensaci\u00f3n por desempleo para varias industrias.<\/p>\n<p>Las consecuencias de este desarrollo significaron, para Filgueira, la construcci\u00f3n del \u201cEstado de bienestar uruguayo\u201d, basado en cuatro pilares: la asistencia p\u00fablica en materia de salud, la educaci\u00f3n p\u00fablica, la regulaci\u00f3n del mercado de trabajo y la pol\u00edtica de retiro de la fuerza laboral. Esto fue en parte consecuencia de la coyuntura econ\u00f3mica favorable, pero tambi\u00e9n de la presencia y la organizaci\u00f3n obrera, que en 1942 fund\u00f3 la Uni\u00f3n General de Trabajadores. De acuerdo con Porrini, entre 1940 y 1950 se crearon casi 30 sindicatos. \u201cEl desarrollo industrial y el Estado de \u2018bienestar\u2019, junto a la presi\u00f3n de los sindicatos \u2013que se \u2018relanzaron\u2019, (\u2026) produjeron la elevaci\u00f3n de los niveles salariales urbanos.\u201d<\/p>\n<p>Claro que durante todo el per\u00edodo la oposici\u00f3n feroz al modelo articul\u00f3 los intereses olig\u00e1rquicos y del capital financiero representados en las figuras del estanciero y del imperio (Nahum, 1979; Vanger, 2009). La culminaci\u00f3n de la Guerra de Corea, en 1953, marc\u00f3 el final de las condiciones hist\u00f3ricas que hab\u00edan permitido el desarrollo del Estado social uruguayo. El triunfo del Partido Nacional en 1958 represent\u00f3 la desagregaci\u00f3n del bloque en el poder, sustituido por un nuevo bloque que condens\u00f3 los intereses que hab\u00eda representado, como fue dicho, la oposici\u00f3n hist\u00f3rica al modelo batllista. El lapso comprendido entre 1958 y 1967 marcar\u00e1 el comienzo de un proceso en el que, para Real de Az\u00faa, \u201ctodas las pragm\u00e1ticas neoliberales fueron puestas en pr\u00e1ctica\u201d (1984: 76).<\/p>\n<p>El Uruguay social nunca fue rico en met\u00e1lico, pero fue un pa\u00eds que extrem\u00f3 al m\u00e1ximo el potencial civilizatorio en el marco del capitalismo. Los uruguayos decidieron pagar el alto costo de la igualdad, sus posibilidades de consumo siempre fueron limitadas. No ten\u00edan la diversidad de bienes de consumo que tenemos hoy, sin duda, pero fueron reconocidos en el mundo entero por la calidad de ciudadanos que produc\u00edan. En su obra de m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas, Historia del siglo XX, Hobsbawm menciona a Uruguay tres o cuatro veces, pero la referencia m\u00e1s larga es para recordar a \u201cla ahora olvidada \u2018Suiza de Am\u00e9rica del Sur\u2019, y su \u00fanica democracia real, Uruguay\u201d (1995: 115).<\/p>\n<p>El Uruguay social no fue un resultado inexorable de condiciones estructurales, fue consecuencia de decisiones valientes; tampoco su destrucci\u00f3n lo fue, y las decisiones que lo destruyeron tuvieron la oposici\u00f3n decidida de lo mejor de nuestra naci\u00f3n, y fue necesaria una dictadura criminal para aplastar aquella oposici\u00f3n. El Frente Amplio es uno de los legados de aquella resistencia y hoy parece dispuesto a aceptar que aquel Estado social es irrecuperable. Para imponer el Estado neoliberal fueron necesarios muertos, exiliados y varios miles de presos \u201cpol\u00edticos\u201d, la conclusi\u00f3n de esta imposici\u00f3n tiene como consecuencia otras formas de exilio, tambi\u00e9n muchos muertos y m\u00e1s de 11 mil presos \u201csociales\u201d.<\/p>\n<p>No tenemos la f\u00f3rmula para recuperar el Estado social, pero no tenemos dudas de que un buen comienzo ser\u00eda empezar a asumir la desgracia de nuestros semejantes como una responsabilidad social; y a no confundirse: responsabilidad social no es algo que se esfuma en una sociedad donde, si todos somos los responsables, entonces nadie lo es. La responsabilidad social es efectiva cuando es comandada e impuesta por el Estado.<\/p>\n<p>* Jos\u00e9 Pablo Bentura Alonso es doctor en ciencias sociales (Flacso), investigador, docente y director del Departamento de Trabajo Social de la Fcs-Udelar (Facultad de Ciencias Sociales-Universidad de la Rep\u00fablica). . Alejandro Mariatti es mag\u00edster. Doctorando en ciencias sociales en la Fcs-Udelar, investigador y docente del Departamento de Trabajo Social de la Fcs-Udelar.<\/p>\n<p><strong><u>Notas de Correspondencia de Prensa <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) Jos\u00e9 Batlle y Ordo\u00f1ez (1856-1929), caudillo hist\u00f3rico del Partido Colorado, fue dos veces presidente de la Rep\u00fablica (1903-1907 y 1911-1915). Al finalizar la \u00faltima de las guerras civiles (1904), inici\u00f3 un per\u00edodo de reformas que consolidaron la organizaci\u00f3n del Estado capitalista. Desde entonces, \u201cbatllismo\u201d es sin\u00f3nimo de un modelo que domin\u00f3 la vida pol\u00edtica del Uruguay hasta mediados de 1950, basado en las pol\u00edticas sociales\u00a0 \u201cinclusivas\u201d y estatismo de las grandes empresas p\u00fablicas. Es la referencia que, la mayor\u00eda de los historiadores toma como ejemplo de Estado Social. Existen numerosos estudios sobre el per\u00edodo, adem\u00e1s de los que citan los autores del art\u00edculo (ver bibliograf\u00eda). Desde el marxismo revolucionario, hay dos rigurosos trabajos que polemizan con la mayor\u00eda de las interpretaciones acad\u00e9micas y con los historiadores vinculados al Frente Amplio: \u201cLa \u00e9poca batllista\u201d, de la maestra y sindicalista Marita Silvera (1945-1999) y del investigador y ensayista Juan Luis Berterretche (Partido Socialista de los Trabajadores, Montevideo, 1987); y la\u00a0 \u201cLa crisis estructural del Estado-tap\u00f3n\u201d, estudio de \u201cInterpretaci\u00f3n de la historia uruguaya\u201d del maestro y profesor Luis Sanguinet Cabral (Combate, Estocolmo, 1980).<\/p>\n<p>2) Hace referencia a la corriente liderada por Luis Batlle Berres (1897-1964) en el Partido Colorado. Durante su gobierno (1947-1951) se desarroll\u00f3 una pol\u00edtica estatista y proteccionista, que en varios aspectos continu\u00f3 la pol\u00edtica de sustituci\u00f3n de importaciones creada en los a\u00f1os 1930 durante la dictadura de Gabriel Terra. El neobatllismo es asociado a un proceso de industrializaci\u00f3n, regulaci\u00f3n estatal y pol\u00edticas sociales inclusivas. Luego de un viaje a Suiza, Batlle Berres acu\u00f1\u00f3 la frase de que, en verdad, el pa\u00eds helv\u00e9tico era el \u201cUruguay de Europa\u201d.<\/p>\n<p>3) Acuerdo parlamentario realizado en 1931 entre batllistas y nacionalistas independientes. El caudillo blanco Luis Alberto de Herrera (1873-1959), jefe del Partido Nacional, denomin\u00f3 el acuerdo como el \u201cpacto del chinchul\u00edn\u201d, que aseguraba la aprobaci\u00f3n de algunas leyes de intervenci\u00f3n del Estado a cambio de la participaci\u00f3n de su partido en los directorios de las empresas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>4) Baltasar Brum (1883-1933), Presidente de la Rep\u00fablica entre 1919 y 1923. Dirigente de la corriente batllista del Partido Colorado. Opositor al golpe de Estado del 31 de marzo de 1933, inst\u00f3 a la resistencia esperando un levantamiento popular que no se produjo. La poblaci\u00f3n en general tom\u00f3 la ruptura institucional con indiferencia. Luego de un breve tiroteo con la polic\u00eda que ven\u00eda a arrestarlo, se suicid\u00f3 en la puerta de su casa frente a una cantidad de curiosos que \u201ccontemplaban los hechos como si se tratara de un accidente de tr\u00e1nsito\u201d. Hasta hoy, el suicidio de Brum es presentado como un gesto \u201cde la resistencia a la dictadura y un sacrificio por la libertad\u201d.<\/p>\n<p>5) Gabriel Terra (1873-1942) del Partido Colorado, asumi\u00f3 la Presidencia de la Rep\u00fablica para el per\u00edodo 1931-1938. Representante de los sectores m\u00e1s conservadores y olig\u00e1rquicos, disolvi\u00f3 el Parlamento el 31 de marzo de 1933 con el apoyo de la Polic\u00eda, la \u201cneutralidad\u201d del Ej\u00e9rcito y el sector mayoritario del Partido Nacional, dirigido por Luis Alberto de Herrera. Su gobierno autoritario y antiliberal, censur\u00f3 la prensa, encarcel\u00f3 a pol\u00edticos y sindicalistas, obligando a numerosos dirigentes a exiliarse en Argentina. Los principales opositores a su dictadura, fueron el batllismo y las fuerzas de izquierda de entonces (comunistas, socialistas y anarquistas).<\/p>\n<p><strong><u>Bibliograf\u00eda <\/u><\/strong><\/p>\n<p>Hobsbawm, Erik (1995). Era dos extremos. O breve s\u00e9culo XX 1914-1991. Companhia das Letras. San Pablo.<\/p>\n<p>Nahum, Benjam\u00edn (1979). Batlle, los estancieros y el imperio brit\u00e1nico. Ebo. Montevideo, 1979.<\/p>\n<p>Real de Az\u00faa, Carlos (1984). Uruguay \u00bfuna sociedad amortiguadora? Ciesu-Ebo. Montevideo.<\/p>\n<p>Hobsbawm, Erik (1995). Era dos extremos. O breve s\u00e9culo XX 1914-1991. Companhia das Letras. San Pablo.<\/p>\n<p>Nahum, Benjam\u00edn (1979). Batlle, los estancieros y el imperio brit\u00e1nico. Ebo. Montevideo, 1979.<\/p>\n<p>Real de Az\u00faa, Carlos (1984). Uruguay \u00bfuna sociedad amortiguadora? Ciesu-Ebo. Montevideo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de dos per\u00edodos y medio de gobierno del Frente Amplio se tornan m\u00e1s que pertinentes algunas preguntas sobre resultados, pero sobre todo, sobre la propuesta pol\u00edtica. \u00bfHacia d\u00f3nde vamos? \u00bfCu\u00e1l es el proyecto progresista? 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