{"id":12165,"date":"2020-05-24T11:07:40","date_gmt":"2020-05-24T09:07:40","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12165"},"modified":"2020-05-24T11:15:30","modified_gmt":"2020-05-24T09:15:30","slug":"cultura-por-cual-de-sus-libros-comenzar-a-leer-a-un-autor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12165","title":{"rendered":"Cultura &#8211; \u00bfPor cu\u00e1l de sus libros comenzar a leer a un autor?   [Ignacio Echevarr\u00eda \/ Gonzalo Torn\u00e9]"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u2018<em>Mientras agonizo<\/em>\u2019, una de las grandes novelas de William Faulkner, elude buena parte de las dificultades inherentes a su prosa y es un prodigio de concentraci\u00f3n expresiva.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/\">CTXT<\/a>, 22-5-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left:40px;\"><strong>Puertas de entrada: Po\u00e9tica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Kafka imagin\u00f3 una puerta cuyo acceso estaba prohibido para el \u00fanico hombre con derecho a traspasarla. El significado de la par\u00e1bola es cambiante y esquivo pero transmite una angustia particular: la de un destino personal negado, por ignorancia, por descuido, por&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La casa de la literatura tiene millones de puertas y ninguna abierta (o cerrada) s\u00f3lo para nosotros. Pero esta multitud de entradas puede provocarle al lector otra clase de angustia, m\u00e1s modesta y manejable: \u00bfpor d\u00f3nde entro?, \u00bfqu\u00e9 me estoy perdiendo? El lector dispone de una cantidad de tiempo reducida (por no ponernos t\u00e9tricos y recordar que leemos contra la muerte): \u00bfc\u00f3mo permitirse avanzar por una v\u00eda muerta, adentrarse en un centenar de p\u00e1ginas equivocadas? Para agravar la situaci\u00f3n, recordamos algo a lo que Mil\u00e1n Kundera ha dedicado p\u00e1ginas muy inspiradas: empezar por un libro equivocado puede destruir el gusto por un autor.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cabe imaginar la obra completa de cualquier autor como una ciudad o como una casa provista de var\u00edas v\u00edas de acceso, de varias puertas de entrada. Seg\u00fan la que escojamos, se nos brindar\u00e1 una diferente perspectiva del conjunto, recibiremos una impresi\u00f3n m\u00e1s o menos grata. La ciudad es para todos la misma, pero ese primer paseo que uno da, lleno de curiosidad, al poco de dejar las maletas en el hotel, puede estar marcado por el deslumbramiento o por la decepci\u00f3n, seg\u00fan sean el barrio o la calle escogidos; la vista desde la ventana puede resultarnos arrobadora o deprimente; y lo mismo el trayecto que hacemos al ir a visitar los monumentos y los museos. Son un mont\u00f3n de factores a menudo azarosos, circunstanciales, subjetivos, los que muchas veces determinan el \u201ctono\u201d y la \u201cintensidad\u201d de la experiencia que nos brinda una ciudad desconocida. Es casi siempre preferible contar con el consejo y la recomendaci\u00f3n \u2013la compa\u00f1\u00eda\u2013 de alguien que la conoce.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todos arrastramos una lista m\u00e1s o menos confesable de autores \u201cineludibles\u201d, consagrados, de esos de los que todo el mundo habla, a los que \u201ctodav\u00eda\u201d no hemos le\u00eddo. Por falta de tiempo, por prejuicios, por haber fracasado en un primer intento, o por no saber por cu\u00e1l libro empezar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Inauguramos esta secci\u00f3n \u2013\u201cPuertas de entrada\u201d\u2013con este prop\u00f3sito: se\u00f1alar de manera razonada el t\u00edtulo m\u00e1s adecuado, a nuestro juicio, por el que acceder a toda una serie de autores muy relevantes del siglo XX, autores que suelen formar parte del bagaje de cualquier lector culto. La lista ni puede ni quiere ser exhaustiva: de momento, basta que los autores escogidos sean, por as\u00ed decirlo, \u201cincuestionables\u201d. No se trata aqu\u00ed de jerarquizar ni de interpretar; tampoco de hacer pedagog\u00eda ni divulgaci\u00f3n, sino de ofrecer un servicio. Un ejercicio de cr\u00edtica entendida como prestaci\u00f3n, y qui\u00e9n sabe si como auxilio.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align:left;padding-left:40px;\"><strong>Mientras agonizo, de William Faulkner<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las novelas de Faulkner vienen precedidas por una imponente fama de dificultad. Si Faulkner era consciente de estas dificultades no es algo de lo que podamos estar seguros, pero s\u00ed sabemos que las quejas llegaron a sus o\u00eddos. Una periodista le pregunt\u00f3: \u201cAlgunas personas dicen que no entienden lo que escribe, incluso despu\u00e9s de leerlo dos o tres veces. \u00bfQu\u00e9 les sugerir\u00eda que hicieran?\u201d. La respuesta de Faulkner se ha vuelto c\u00e9lebre, pero no sabemos si es de gran utilidad para el lector: \u201cQue lo lean cuatro veces\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En cualquier caso, ni Faulkner desminti\u00f3 esa fama ni la dificultad de sus novelas puede reducirse a un adorno o a una complicaci\u00f3n ociosa, m\u00e1s bien es el precio a pagar por disfrutar de algunos de sus principales m\u00e9ritos literarios que operan a niveles distintos, aunque relacionados. Lo primero que se aprecia al abrir cualquiera de las grandes novelas de Faulkner es la torrencialidad de sus frases. Conviene se\u00f1alar que no se trata de las pulidas complejidades sint\u00e1cticas (casi geom\u00e9tricas) de Henry James, de Marcel Proust o de Thomas Mann, sino de un aut\u00e9ntico aluvi\u00f3n desordenado y silvestre que arrastra materiales muy diversos, en periodos muy amplios, donde las comas parecen haber sido arrojadas a pu\u00f1ados a la espera de que se busquen la vida para acomodarse donde buenamente puedan. El lector debe frenar su impaciencia (al fin y a cabo, \u00bfqu\u00e9 prisa tiene quien se decide a leer a un autor as\u00ed?) y resistirse al prurito de claridad; a cambio Faulkner ofrece toboganes verbales de emociones ins\u00f3litas (son c\u00e9lebres sus descripciones morales de la naturaleza: flores insidiosas, puestas de sol austeras, matorrales malignos, soles ciegos de exigencia) cuya principal recompensa tal vez sean las frases breves que funcionan como sentencias y que con frecuencia fascinan al lector antes de revelar su significado (lo que no deja de ser una \u201cdificultad\u201d a\u00f1adida). El lector encontrar\u00e1 una de estas frases cada diez p\u00e1ginas (a ojo de buen cubero), y por una vez no tendr\u00e1 problemas en reconocerlas: desprenden una luz inequ\u00edvoca. Avanzo algunas de mis favoritas: \u201cEntre la pena y la nada eleg\u00ed la pena\u201d, \u201cLa memoria conoce antes que el pensamiento recuerde\u201d; \u201cUn hombre es la suma de sus desdichas. Se podr\u00eda creer que la desdicha terminar\u00e1 un d\u00eda por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha\u201d; \u201cUn fatalista siempre puede ser retenido: por curiosidad, por pesimismo, por simple inercia\u201d; \u201cEl pasado nunca muere, ni siquiera es pasado\u201d&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las novelas de Faulkner tambi\u00e9n envuelven dificultades t\u00e9cnicas. Dedicadas en buena medida a los proyectos del af\u00e1n humano (enseguida volver\u00e9 a este asunto), Faulkner tiende a fijarse, casi como en un movimiento compensatorio, en criaturas cuyas limitaciones intelectuales les privan de participar en el juego de la ambici\u00f3n; los rezagados, sus despojos. Destacan en su obra el visionario Vardaman y ante todo Benjamin Compson, cuya mente subdesarrollada Faulkner se ret\u00f3 a s\u00ed mismo a elaborar verbalmente. El resultado es imponente. Es m\u00e1s que dudoso que ninguna conciencia haya \u201chablado\u201d para s\u00ed misma como Benjy, pero al encerrarnos en su fascinante laberinto de sensaciones deslavazadas y frases truncadas Faulkner nos transmiti\u00f3 la angustia de estar encerrados en un pensamiento incapaz de formarse una imagen articulada de la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Aunque las novelas de Faulkner transcurren en un condado de su invenci\u00f3n, la atm\u00f3sfera social y pol\u00edtica (desprovista, eso s\u00ed, de marcas hist\u00f3ricas reconocibles) remiten al sur de los Estados Unidos tras la llamada Guerra de Secesi\u00f3n (1861-1865). Faulkner incorpora al relato el decaimiento, la pobreza y la humillaci\u00f3n de la derrota. Entre otra cosas se trataba de una guerra por la abolici\u00f3n de la esclavitud. \u00bfUna derrota que conlleva la victoria de una causa justa es menos derrota, protege a los vencidos de la corrosi\u00f3n del desastre? Faulkner se empecina en volver una y otra vez a esta erizada pregunta. Y lo hace de la manera m\u00e1s inc\u00f3moda: poblando sus novelas de negros y mulatos justamente rescatados de la abolici\u00f3n pero que todav\u00eda no han logrado convertirse en los ciudadanos libres e iguales que promet\u00eda la propaganda norte\u00f1a, seres que vagan por los campos arrastrando remanentes de desprecio, racismo e incomprensi\u00f3n, entre los que no falta el examen de la mezquindad y el resentimiento propias de una v\u00edctima a la que se la ha despojado de las opresiones que hasta hace poco sosten\u00edan, aunque fuese de una manera inhumana y perversa, su vida; formas de existencia atrapadas entre la esclavitud y la ciudadan\u00eda. La que deriva de su inc\u00f3moda y exigente posici\u00f3n hist\u00f3rico-moral (la resistencia a ofrecer una visi\u00f3n edulcorada y confortable de los derrotados y las v\u00edctimas) no es la menor de las dificultades que Faulkner le plantea a sus lectores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todav\u00eda una cuarta familia de dificultades (a estas alturas el lector ya se habr\u00e1 dado cuenta de que, cuando se trata de Faulkner, \u201cdificultad\u201d es sin\u00f3nimo de \u201cfascinaci\u00f3n\u201d), relativas en este caso al tiempo. Si, como quiere Canetti, Proust es el narrador del pasado, Joyce el narrador del presente y Kafka el narrador del futuro, podr\u00edamos decir que Faulkner est\u00e1 por todas partes, que cuenta mezclando las tres dimensiones. Su voz narrativa registra las ambiciones de hombres y mujeres enfrascados en un presente para ellos todav\u00eda indeciso, pero lo hace desde un tiempo cancelado, donde ya los ha visto morir a todos. Faulkner cuenta historias que podr\u00edan reordenarse de un \u201cprincipio\u201d a un \u201cfin\u201d, pero sus voces narrativas (no confundir con los personajes que adoptan de manera transitoria esta funci\u00f3n) se desprenden con frecuencia de las servidumbres de la causalidad para remontarse o avanzar episodios como quien pasa las p\u00e1ginas de una historia gastada de tanto contarla, deteni\u00e9ndose en los pasajes que siguen intrig\u00e1ndolo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Desde esta perspectiva, el territorio, la vegetaci\u00f3n y el clima (de nuevo: los vientos morales y los \u00e1rboles intrigantes) tienen m\u00e1s entidad que las personas que los pueblan en el lapso transitorio en el que estar\u00e1n vivos. El arribismo, el choque con una poblaci\u00f3n que cree ostentar derechos o privilegios sobre un territorio, es uno de los grandes temas de Faulkner, y con el paso de las p\u00e1ginas alcanza una dimensi\u00f3n casi definitoria del g\u00e9nero humano. Desde el punto de vista de la tierra todas las ambiciones humanas terminan igual: llegan, pelean, envejecen, mueren, les relevan, vuelven a pelear, vuelven a envejecer, vuelven a morir, vuelven a relevarles&#8230;\u00a0 Los hombres, en las novelas de Faulkner, se parecen a las sombras de las nubes: oscurecen la tierra, pero no arraigan.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si bien es cierto que no en todas las novelas de Faulkner concurren al mismo tiempo todas estas dificultades, la mala noticia es que en la mayor parte de las novelas escritas durante la d\u00e9cada prodigiosa de Faulkner (que va de 1929 a 1939 y comprende El ruido y la furia, Mientras agonizo, Santuario, Luz de Agosto, \u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n! y Las palmeras salvajes) le proponen al lector retos de altura. Hay otras vertientes menos empinadas para acceder a Faulkner, pero siempre queda la duda de si la impresi\u00f3n de \u201cfacilidad\u201d no se obtiene en comparaci\u00f3n con las cumbres ya conocidas, y si puestos a emprender un camino que nunca ser\u00e1 llano no es preferible decantarse por la ruta que ofrece mejores perspectivas y paisajes. La buena noticia es que una de sus grandes novelas, Mientras agonizo, elude buena parte de las dificultades inherentes a la prosa de Faulkner en un prodigio de concentraci\u00f3n expresiva.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La leyenda cuenta que se escribi\u00f3 en seis semanas, mientras su autor repart\u00eda su tiempo trabajando como bombero, vigilante nocturno o transportando carretas de carb\u00f3n (las versiones difieren en este punto). Sea como sea, Mientras agonizo se estructura en una serie de 59 mon\u00f3logos interiores referidos a quince mentes distintas. Faulkner se acoge a la t\u00e9cnica inventada por Joyce de sumergir un micr\u00f3fono en el cerebro de un personaje para recoger su actividad verbal al tiempo que le discute que todos mon\u00f3logos interiores tengan que \u201csonar\u201d parecido, de manera que algunas de las voces-mon\u00f3logo-mentes-personajes de este libro est\u00e1n muy diferenciadas. Sobresalen el m\u00e9dico que ejemplifica el cansancio de la raz\u00f3n en un mundo desquiciado, la madre que habla desde una muerte tan inconforme que no est\u00e1 dispuesta a renunciar ni a las miserias del mundo de los vivos, el ya citado Vardaman o el visionario Dral.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Quiz\u00e1s sea en este relato del viaje que los Brunden emprenden para cumplir el deseo (o el capricho o la venganza) de la madre de ser enterrada con \u201csu gente\u201d donde se aprecia de manera m\u00e1s natural c\u00f3mo Faulkner combin\u00f3 sus tres fuentes de inspiraci\u00f3n: Homero (cuya Odisea le proporciona el marco para el desfile migratorio de sus personajes), la Biblia (el Eclesiast\u00e9s le sirve aqu\u00ed de espejo donde reflejar los reiterados afanes que los hombres hacen sobre una tierra gastada) y el br\u00edo y la iron\u00eda de Shakespeare, que el lector encontrar\u00e1 por todas partes. Y, ya que nos referimos al humor, la novela termina con un chiste que merecer\u00eda estar en una antolog\u00eda de la crueldad y la brutalidad, y que si no lo cuento no es tanto por no destripar el final sino porque el requisito indispensable para disfrutarlo es haber recorrido antes la novela completa, de cuyas energ\u00edas, empecinamientos y disimulos se nutre.<\/p>\n<p>* <strong>Ignacio Echevarr\u00eda<\/strong>, es editor, cr\u00edtico literario y articulista. <strong>Gonzalo Torn\u00e9<\/strong>, es escritor. Ha publicado las novelas Hilos de sangre (2010); Divorcio en el aire (2013); A\u00f1os felices (2017) y El coraz\u00f3n de la fiesta (2020).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2018Mientras agonizo\u2019, una de las grandes novelas de William Faulkner, elude buena parte de las dificultades inherentes a su prosa y es un prodigio de concentraci\u00f3n expresiva&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":12166,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[300273,207392,4438,267495],"class_list":["post-12165","post","type-post","status-publish","format-aside","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","tag-joyce","tag-kafka","tag-libros","tag-milan-kundera","post_format-post-format-aside","fallback-thumbnail"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/cultura2405-e1590311720900.jpg?fit=640%2C402&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-3ad","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12165"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12165\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12167,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12165\/revisions\/12167"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12166"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}