{"id":12059,"date":"2020-05-13T09:12:36","date_gmt":"2020-05-13T07:12:36","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12059"},"modified":"2020-05-13T09:12:38","modified_gmt":"2020-05-13T07:12:38","slug":"colombia-los-trapos-rojos-que-senalan-la-amplia-miseria-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=12059","title":{"rendered":"Colombia &#8211; Los trapos rojos que se\u00f1alan la amplia miseria social.   [Pascale Mariani]"},"content":{"rendered":"<p><strong>Debido a la pandemia del Covid-19 y al confinamiento obligatorio de los colombianos, son muchas las familias sumergidas en la miseria. Para pedir ayuda, un nuevo c\u00f3digo se ha extendido por todo el pa\u00eds: el trapo rojo, la se\u00f1al de que una familia tiene hambre.<\/strong><\/p>\n<p><strong>P. Mariani, corresponsal de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.mediapart.fr\/\">Mediapart<\/a> en Bogot\u00e1, 12-5-2020<\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 13-5-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Un d\u00eda, Iv\u00e1n Ospina, propietario de un conocido restaurante en el barrio de Teusaquillo, quiso hacer llegar comida a los m\u00e1s necesitados y se fue en su coche con dos ayudantes de cocina, con el ba\u00fal lleno, a Santa Fe, una zona marginal del centro de Bogot\u00e1. Eso fue hace un mes, al comienzo del confinamiento obligatorio decretado por el Presidente Iv\u00e1n Duque. El cocinero buscaba manchas rojas: camisetas, trapos, a veces un viejo calcet\u00edn, colgando en las fachadas de tipo republicano ennegrecidas por d\u00e9cadas de abandono. \u00abSabemos que all\u00ed la gente est\u00e1 en problemas. As\u00ed que empezamos llamando a las puertas de las casas que ten\u00edan trapos rojos\u00bb, dice Iv\u00e1n Ospina.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En las \u00faltimas semanas, cada vez m\u00e1s familias colombianas han colgado un trozo de tela roja en la fachada de su casa: esto indica que detr\u00e1s de estas paredes no queda ni un peso para comprar comida. \u00abLes decimos: Hola, \u00bfcu\u00e1ntas personas viven aqu\u00ed? \u00bfDiez? Y les dejamos diez comidas. \u00bfCuatro aqu\u00ed? Cuatro comidas. Y as\u00ed sucesivamente. Recorremos el barrio siguiendo los trapos rojos\u00bb, explica Ospina.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Desde que el confinamiento entr\u00f3 en vigor, Iv\u00e1n Ospina va a Santa Fe varias veces por semana, con el ba\u00fal del coche lleno de comidas gratis hechas por \u00e9l. Dice con orgullo: \u00ab240 hamburguesas el viernes pasado\u00bb. Con voz entrecortada, evoca los rostros angustiados de quienes no tienen con qu\u00e9 alimentar a sus hijos: \u00abEs muy doloroso. Tenemos que ayudarlos.\u00bb Una colecta de fondos a trav\u00e9s de WhatsApp, implicando a sus amigos, le permite comprar los ingredientes b\u00e1sicos. No se trata de hacerles sopa de arroz: \u00abEl hecho de que la gente sea pobre no significa que no tengan derecho a una buena comida con ingredientes de calidad.\u00bb Su restaurante El Barrio, sin embargo, apenas sobrevive gracias al servicio a domicilio a una clientela fiel.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00abLa solidaridad se despierta\u00bb, dice Dar\u00edo Sendoya. Este funcionario de la Comisi\u00f3n de la Verdad, soci\u00f3logo, en su tiempo libre, dirige la Casa B, un centro cultural en el barrio de Bel\u00e9n, que en pocos a\u00f1os se ha convertido en el eje de la vida social de la zona. En este barrio, que est\u00e1 a dos pasos de las calles coloniales de La Candelaria, que se han vaciado de turistas, los trapos rojos se multiplican a medida que contin\u00faa el confinamiento. \u00abEn los barrios de clase trabajadora, la gente est\u00e1 acostumbrada a ayudarse mutuamente. Compartimos una bolsa de arroz con nuestro vecino, porque el d\u00eda que no tengamos nada, sabemos que el vecino compartir\u00e1 lo que tiene con nosotros, dice Sendoya. Esta micro solidaridad, en la escala de una manzana, se practica ahora con mucha m\u00e1s fuerza.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Gracias a las donaciones, la Casa B organiza la distribuci\u00f3n de alimentos. La semana pasada, un cami\u00f3n entero de papas fritas congeladas llev\u00f3 un poco de alegr\u00eda al vecindario. El cargamento estaba destinado a los restaurantes e iba a ser tirado a la basura. El camionero vino a d\u00e1rselas a la gente de Bel\u00e9n. Al igual que la Casa B, \u00aben toda la ciudad hay toda una red de organizaciones vecinales, asociaciones culturales y juveniles, muy activas en este momento. La mayor\u00eda de ellas han comenzado a recolectar alimentos para distribuirlos en sus barrios respectivos. Esto ayuda a aliviar en parte el hambre. Con los trapos rojos, los voluntarios saben d\u00f3nde ir primero, aunque a veces, explica Dar\u00edo Sendoya, la verg\u00fcenza hace que las familias se abstengan de colgarlos. Pero como conocen bien a sus vecinos, estas asociaciones de vecinos ya saben a qu\u00e9 puertas llamar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los trapos rojos aparecieron por primera vez en las ventanas de Soacha (1), un municipio de un mill\u00f3n de habitantes del sur de Bogot\u00e1. La idea fue lanzada a finales de marzo por su alcalde centrista, Juan Carlos Saldarriaga, quien incit\u00f3 a los hogares en dificultades a identificarse de esa manera. \u00abSi ve un trapo rojo en la puerta de su vecino, es un llamado a la solidaridad\u00bb, dec\u00eda Saldarriaga en un video al principio del confinamiento nacional obligatorio, que comenz\u00f3 el 25 de marzo y que debe durar hasta el 25 de mayo en Colombia -un pa\u00eds que llevaba m\u00e1s de 11.000 casos y 479 muertes este lunes 11 de mayo-. (2) El color rojo no fue elegido por razones pol\u00edticas, sino por ser un color llamativo, que se identifica f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Soacha, como en otras partes del mundo golpeadas por la pobreza, el confinamiento obligatorio del gobierno ha sido una tragedia. Seg\u00fan Juan Carlos Saldarriaga, \u00abde un total de 228.000 familias de nuestro municipio, 126.000 pertenecen a los estratos 1 y 2\u00bb. En Colombia, las clases socioecon\u00f3micas se dividen en seis niveles, del 1 al 6, desde los m\u00e1s vulnerables hasta los m\u00e1s pr\u00f3speros. Los m\u00e1s bajos viven d\u00eda a d\u00eda gracias trabajos informales, a menudo en las calles, vendiendo frutas, cigarrillos, baratijas, trabajando como limpiabotas, jornaleros, mozos o empleados dom\u00e9sticos. El confinamiento obligatorio los priva de todo salario. De ah\u00ed las palabras del alcalde, o\u00eddas tambi\u00e9n en otras partes del mundo: \u00abEl hambre puede matar a m\u00e1s gente en nuestra ciudad que el coronavirus.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En ese lugar de paso obligatorio entre Bogot\u00e1 y el sur del pa\u00eds, las casas precarias de ladrillos rojos y los edificios destartalados han acabado desde hace mucho tiempo con toda la vegetaci\u00f3n. Con un habitante cada 25 m2, una de las densidades m\u00e1s altas del continente, la ciudad es un estrecho crisol en el que naufraga toda la miseria del pa\u00eds. \u00abTenemos 56.000 personas desplazadas por la violencia, dice Saldarriaga, y 1.900 familias que viven d\u00eda a d\u00eda de lo que obtienen reciclando basura.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El alcalde de Soacha, que don\u00f3 su salario, apela a la solidaridad nacional e internacional para poder seguir distribuyendo ayuda alimentaria de emergencia. \u00abSon dios y el alcalde que se lo entregan\u00bb, dice durante los repartos de alimentos. Seg\u00fan \u00e9l, en Soacha viven tambi\u00e9n \u00abm\u00e1s de 30.000 venezolanos, y cada d\u00eda nacen aqu\u00ed dos ni\u00f1os venezolanos\u00bb. Los migrantes venezolanos, de los cuales casi dos millones residen en Colombia, se encuentran entre los m\u00e1s precarios. Algunos, expulsados de las habitaciones que pagaban por d\u00eda con sus hijos con lo que consegu\u00edan mendigando en las calles de la capital, se han puesto en marcha a pie para volver a sus casas, un viaje de dos semanas a pie, para los que tienen a\u00fan la fuerza necesaria.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los trapos rojos de Soacha, que fueron popularizados por los medios de comunicaci\u00f3n, se extendieron r\u00e1pidamente a Bogot\u00e1 y al resto del pa\u00eds. En algunas de las laderas de Ciudad Bol\u00edvar, una de las zonas m\u00e1s pobres de la capital, en esos cerros cubiertos con casas de ladrillo y chapa, casi todos los hogares tienen un trapo rojo. La miseria que estaba detr\u00e1s de las paredes se ha vuelto visible en los barrios populares de Medell\u00edn, Cali, Barranquilla o Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00abEl fen\u00f3meno ha puesto a la luz del d\u00eda una gigantesca bomba de tiempo que amenaza a Colombia desde hace mucho tiempo: el sector de la econom\u00eda informal ha alcanzado una proporci\u00f3n enorme. Es un terrible indicador del mal funcionamiento de nuestro mercado laboral\u00bb, dice Daniel Aguilar, soci\u00f3logo de la Universidad Externado de Bogot\u00e1. \u00abLa cantidad de personas que subsisten a diario gracias a transacciones comerciales informales, sin condiciones de trabajo estables, es enorme. La vulnerabilidad econ\u00f3mica de una gran parte de la poblaci\u00f3n se hace patente.\u00bb Seg\u00fan datos oficiales, el 46% de los colombianos viven del trabajo informal, un porcentaje que estar\u00eda por debajo de la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>\u00abUn s\u00edmbolo de protesta\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los trapos rojos revelan la fragilidad del sistema socioecon\u00f3mico que rige en el pa\u00eds. \u00abHan revelado el alcance de la llamada pobreza oculta en Bogot\u00e1\u00bb, dice Vladimir Rodr\u00edguez. Este alto Consejero de la alcald\u00eda para la Paz y la Reconciliaci\u00f3n, dedica la mayor parte de su tiempo a distribuir la ayuda de emergencia facilitada por Claudia L\u00f3pez. La alcaldesa de Bogot\u00e1, que ocupa el cargo desde el mes de enero, ha tomado muy en serio el problema del coronavirus, anticip\u00e1ndose a las decisiones del presidente de derecha Iv\u00e1n Duque. Una gran proporci\u00f3n de los funcionarios municipales est\u00e1n asignados a la distribuci\u00f3n de alimentos y subsidios en efectivo a los 500.000 hogares considerados como\u00a0 m\u00e1s pobres.<\/p>\n<figure id=\"attachment_12061\" aria-describedby=\"caption-attachment-12061\" style=\"width: 631px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12061\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=12061\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/colombia1305-ii.png?fit=661%2C440&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"661,440\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Colombia1305 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Distribuci\u00f3n de comestibles, barrio de Soacha. \u00a9 Nad\u00e8ge Mazars&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/colombia1305-ii.png?fit=656%2C437&amp;ssl=1\" class=\"alignnone  wp-image-12061\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/colombia1305-ii.png?resize=631%2C420&#038;ssl=1\" alt=\"Colombia1305 II\" width=\"631\" height=\"420\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12061\" class=\"wp-caption-text\">Distribuci\u00f3n de comestibles, barrio de Soacha. \u00a9 Nad\u00e8ge Mazars<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero la estrategia est\u00e1 empezando a ser reconsiderada. Cada vez aparecen m\u00e1s trapos rojos en los barrios de los niveles 3 y 4, en los que viven las clases medias. Vladimir Rodr\u00edguez se sorprendi\u00f3 al verlos \u00aben algunas zonas residenciales, donde la gente tiene un coche y un apartamento con todos los servicios b\u00e1sicos\u00bb. El fen\u00f3meno muestra que \u00abla pobreza de la poblaci\u00f3n es mucho m\u00e1s importante de lo que ya sab\u00edamos\u00bb. Con la pandemia, los indicadores cl\u00e1sicos se han quedado obsoletos. El mercado laboral colombiano no tiene una red de seguridad, es altamente precario. No hay subsidio de desempleo. Seg\u00fan los sindicatos, m\u00e1s de 10 millones de trabajadores (el 43% de la poblaci\u00f3n activa) est\u00e1n empleados como \u00abproveedores de servicios\u00bb con contratos a corto plazo sin vacaciones pagadas ni contribuciones a la seguridad social. \u00abHay todo un grupo de poblaci\u00f3n que no se define como pobre, pero que, si deja de producir en el d\u00eda a d\u00eda, no tiene garant\u00edas y puede convertirse r\u00e1pidamente en muy vulnerable\u00bb, dice Vladimir Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00abEl trapo rojo no es s\u00f3lo un pedido de ayuda\u00bb, dice Dar\u00edo Sendoya de la asociaci\u00f3n cultural Casa B. \u00abSe convierte en un s\u00edmbolo de protesta. Muchas familias lo usan para decir: \u00abMira, estamos aqu\u00ed, queremos ser parte de la cartograf\u00eda de la pobreza que las instituciones est\u00e1n elaborando\u00bb. Es una reivindicaci\u00f3n de visibilidad. \u00abEn los barrios perif\u00e9ricos y populares, es una exigencia hist\u00f3rica: ya no ser m\u00e1s invisibles, ser finalmente tomados en cuenta en el debate p\u00fablico. \u00abSaben que el fen\u00f3meno del trapo rojo tiene un eco en los medios de comunicaci\u00f3n e incluso en el extranjero, lo que hace que esta demanda sea m\u00e1s poderosa\u00bb, dice Sendoya.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El gobierno de Iv\u00e1n Duque ha puesto en marcha un programa llamado \u00abingreso solidario\u00bb, que tiene como objetivo el de auxiliar a 3 millones de familias vulnerables pag\u00e1ndoles un subsidio de 37 euros, el 16% del salario m\u00ednimo en Colombia. Un paliativo m\u00ednimo que est\u00e1 lejos de cubrir todas las necesidades. Todo un sector de la poblaci\u00f3n se queja porque no recibe ninguna ayuda. Seg\u00fan Carlos Cort\u00e9s, l\u00edder afrocolombiano de la Fundaci\u00f3n Oruga, una organizaci\u00f3n juvenil de Soacha, \u00abla ayuda alimentaria est\u00e1 llegando, pero proviene principalmente de donaciones privadas\u00bb. Es redistribuida por asociaciones de vecinos como la suya. \u00abLa gente est\u00e1 con bronca, tanto contra la alcald\u00eda como contra el gobierno.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En las zonas desfavorecidas, muchos habitantes ven a ese \u00abvirus burgu\u00e9s\u00bb, como algunos lo llaman, con cierta sospecha. \u00abEst\u00e1bamos en nuestro mejor momento en Am\u00e9rica Latina. La gente estaba empezando a protestar. Y entonces este maldito virus sali\u00f3 de la nada. Le viene bien al gobierno, que no habla m\u00e1s de los otros problemas, como las desigualdades escandalosas o el asesinato de l\u00edderes sociales\u00bb, protesta Carlos Cort\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00abCuando la gente tiene hambre, se rebela con m\u00e1s facilidad, sobre todo porque muchos de ellos nunca se hab\u00edan visto en esta situaci\u00f3n\u00bb, dice Aguilar. \u00abAdem\u00e1s, en este momento no hay f\u00fatbol en la televisi\u00f3n para entretener a la gente y las telenovelas empiezan a repetirse\u00bb, a\u00f1ade el soci\u00f3logo. En el sur de Bogot\u00e1, cerca de los barrios obreros, los bloqueos de carreteras son cada vez m\u00e1s frecuentes. \u00ab\u00a1Tenemos hambre!\u00bb, gritan los habitantes, con el est\u00f3mago vac\u00edo, en Soacha, Usme, Kennedy o en Ciudad Bol\u00edvar. Algunos incluso agitan trapos rojos, que sacan de las fachadas, para expresar en las calles una indignaci\u00f3n creciente.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) <a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/2020\/04\/18\/colombia-el-hambre-como-bandera-protestas-sociales-en-medio-del-coronavirus\/\">Colombia \u2013 El hambre como bandera. Protestas sociales en medio del coronavirus.<\/a><\/p>\n<p>2) <a href=\"https:\/\/www.worldometers.info\/coronavirus\/country\/colombia\/\">https:\/\/www.worldometers.info\/coronavirus\/country\/colombia\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debido a la pandemia del Covid-19 y al confinamiento obligatorio de los colombianos, son muchas las familias sumergidas en la miseria. 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