{"id":11425,"date":"2020-03-28T22:52:58","date_gmt":"2020-03-28T20:52:58","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=11425"},"modified":"2020-03-29T14:39:03","modified_gmt":"2020-03-29T12:39:03","slug":"debates-el-virus-somos-nosotros-o-una-parte-de-nosotros-eliane-brum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=11425","title":{"rendered":"Covid-19 &#8211; El virus somos nosotros (o una parte de nosotros).  [Eliane Brum]"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:center;\"><b>El futuro est\u00e1 en disputa, puede ser G\u00e9nesis o Apocalipsis (o apenas m\u00e1s de la misma brutalidad).<\/b><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/\">El Pa\u00eds<\/a>, 26-3-2020 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Meritxell Almarza<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 28-3-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al principio fue el virus. Coronavirus. En menos de dos meses despu\u00e9s de la primera muerte, registrada en China el 9 de enero, cruz\u00f3 el mundo a bordo de nuestros cuerpos que vuelan en aviones. Se volvi\u00f3 omnipresente en el planeta, pero tan invisible como ciertos dioses para los ojos humanos. Hoy, 1.700 millones de personas, aproximadamente una quinta parte de la poblaci\u00f3n mundial, est\u00e1n aisladas. Escuelas, restaurantes, cines e incluso centros comerciales han cerrado sus puertas, las fronteras de pa\u00edses y continentes se han cerrado, los aviones se han vaciado, los presidentes man\u00edacos finalmente han sido reconocidos como presidentes man\u00edacos, los neoliberales han sido vistos clamando: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Estado? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Estado?\u201d, los ardientes defensores de los seguros de salud han compartido campa\u00f1as para fortalecer la sanidad p\u00fablica, los terraplanistas han exigido respuestas de la ciencia. Por las ventanas de Facebook, Twitter, WhatsApp e Instagram, la gente decreta: el mundo no ser\u00e1 nunca m\u00e1s el mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No lo ser\u00e1. Pero quiz\u00e1s seguir\u00e1 siendo bastante parecido. Adem\u00e1s de nuestra supervivencia, lo que est\u00e1 en disputa en este momento es en qu\u00e9 mundo viviremos y qu\u00e9 humanos seremos despu\u00e9s de la pandemia. Estas respuestas depender\u00e1n de c\u00f3mo vivamos la pandemia. El despu\u00e9s \u2014la posguerra mundial de nuestro tiempo\u2014 depender\u00e1 de c\u00f3mo elijamos vivir la guerra. No es cierto que en la guerra no se pueda elegir. La verdad es que, en la guerra, elegir es mucho m\u00e1s dif\u00edcil y las p\u00e9rdidas resultantes son mucho mayores que en tiempos normales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la guerra, tenemos dos caminos personales que determinan lo colectivo: ser mejores de lo que somos o ser peores de lo que somos. Esta es la guerra permanente que cada uno libra hoy puertas adentro. Los momentos radicales exponen una desnudez radical. Aislados, tambi\u00e9n nos las arreglamos con ella. Lo que el espejo puede mostrar no es el vientre fl\u00e1cido. Eso ya no importa, no tenemos d\u00f3nde ni a qui\u00e9n exhibir nuestras tabletas de chocolate. Lo dif\u00edcil es verse cara a cara con un car\u00e1cter fl\u00e1ccido, una gana sin m\u00fasculo, un deseo sin tono que antes estaba enmascarado por la espiral de los d\u00edas. Lo dif\u00edcil es que te llamen a ser y tener miedo de ser. Porque eso es lo que hacen momentos como este: nos llaman a ser.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En tiempos m\u00e1s normales, podemos fingir que no o\u00edmos la llamada a ser. Cubrimos esa voz con automatismos, la vida se resume a consumir la vida consumiendo el planeta. Los consumidores no son, ya que consumen el ser. Y ahora, cuando ya no se puede consumir, porque puede que pronto no haya nada que consumir o quien pueda producir qu\u00e9 consumir, \u00bfc\u00f3mo se aprende a separar los verbos? \u00bfC\u00f3mo se convierte un consumidor en un ser?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si utilizamos la palabra guerra, debemos observar cuidadosamente al enemigo. \u00bfEs el virus, esta criatura que parece una bolita microsc\u00f3pica peluda, casi simp\u00e1tica? \u00bfEs el virus, ese organismo que solo sigue el imperativo de reproducirse? Creo que no. El virus no tiene conciencia, no tiene moral, no tiene elecci\u00f3n. Tendremos que vencerlo en nuestros cuerpos, neutralizarlo para reiniciar lo que llamamos el otro mundo que est\u00e1 por venir. Sin embargo, todo indica que ocurrir\u00e1n otras pandemias, otras mutaciones. La forma en que vivimos en este planeta nos ha convertido en v\u00edctimas de pandemias. El enemigo somos nosotros. No exactamente nosotros, sino el capitalismo que nos somete a una forma de vivir mort\u00edfera. Y, si nos somete, es porque, con m\u00e1s o menos resistencia, lo aceptamos. Puede que escapar del virus esta vez no nos salve del pr\u00f3ximo. Hay que cambiar la forma de vivir. Nuestra sociedad tiene que convertirse en otra.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El callej\u00f3n sin salida que nos impone la pandemia no es nuevo. Es el mismo en el que nos meti\u00f3, hace a\u00f1os, d\u00e9cadas, la emergencia clim\u00e1tica. Los cient\u00edficos \u2014y m\u00e1s recientemente los adolescentes\u2014 repiten y gritan que hay que cambiar urgentemente la forma en que vivimos o seremos condenados a que parte de la poblaci\u00f3n desaparezca. Y quien sobreviva estar\u00e1 condenado a una existencia mucho peor en un planeta hostil.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todos los datos muestran que la Tierra, que sigue siendo redonda, se sobrecalienta a niveles incompatibles con la vida de muchas especies. Este sobrecalentamiento cambiar\u00e1 radicalmente \u2014a peor\u2014 nuestro h\u00e1bitat. Toda la informaci\u00f3n cient\u00edfica indica que es necesario dejar de devorar el planeta, que hay que cambiar radicalmente los patrones de consumo, que la idea de crecimiento infinito es una imposibilidad l\u00f3gica en un mundo finito. Es un hecho comprobado que los humanos, al emitir carbono desde la revoluci\u00f3n industrial, cortar \u00e1rboles, quemar carb\u00f3n y luego petr\u00f3leo, se han convertido en una fuerza de destrucci\u00f3n capaz de alterar el clima del planeta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A partir de la segunda mitad de 2018, los adolescentes de todo el mundo dejaron de ir a la escuela los viernes para gritar en las calles que los adultos les est\u00e1n robando su futuro. Dicen: dejad de consumir, quedaos en tierra, nuestro planeta ya no puede soportar tantas emisiones de carbono. Tambi\u00e9n dicen, literalmente: \u201cos importa una mierda nuestro futuro\u201d. Greta Thumberg, la joven activista sueca, advirti\u00f3 repetidamente: \u201cnuestra casa est\u00e1 en llamas\u201d. Despertad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todo est\u00e1 escrito, dicho, repetido, documentado. Nadie puede decir que no lo sab\u00eda. Bueno, Bolsonaro, el man\u00edaco que gobierna Brasil, siempre puede hacerlo, porque dice y se desdice cada dos por tres. Pero, en serio, \u00bfqui\u00e9n aguanta todav\u00eda hablar sobre este demente, que aumenta criminalmente el riesgo de muerte de los brasile\u00f1os, a no ser que sea para gritar \u201c\u00a1Fuera!\u201d? Aislemos a este pat\u00e1n, dejemos que Bolsonaro siga buscando d\u00f3nde tiene las orejas y aprendiendo a ponerse la mascarilla sin cubrirse los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El efecto de la pandemia es el efecto concentrado, agudo, de lo que la crisis clim\u00e1tica produce a un ritmo mucho m\u00e1s lento. Es como si el virus nos hiciera una demostraci\u00f3n de lo que viviremos pronto. Dependiendo de los niveles de sobrecalentamiento global, llegaremos a una etapa de transformaci\u00f3n clim\u00e1tica y, como consecuencia, del planeta, para la que no hay vuelta atr\u00e1s, no hay vacuna, no hay ant\u00eddoto. El planeta ser\u00e1 otro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por eso, los cient\u00edficos, los intelectuales ind\u00edgenas y los activistas clim\u00e1ticos han estado gritando a una mayor\u00eda que se hace la sueca \u2014para no tener que dejar su comodidad cambiando los viejos h\u00e1bitos\u2014 que tenemos que cambiar radicalmente los patrones de consumo, que debemos presionar radicalmente a los gobernantes para que creen pol\u00edticas p\u00fablicas inmediatas, que hay que combatir radicalmente a las grandes corporaciones que destruyen el planeta. Pero, como la crisis clim\u00e1tica es lenta, siempre se ha podido fingir que no exist\u00eda, llegando al paroxismo de elegir a negacionistas como Jair Bolsonaro, Donald Trump y toda la conocida panda de destructores del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El virus no permite fingir. Posiblemente salt\u00f3 de un murci\u00e9lago, una especie cuyo h\u00e1bitat tambi\u00e9n destruimos, para alojarse en el organismo humano. No hizo nada m\u00e1s que seguir su vida de virus. De repente, hombres y mujeres de todo el mundo que fing\u00edan no tener cuerpo ni l\u00edmites, desbord\u00e1ndose en internet, tuvieron que lidiar con su propia carne y sus propios contornos. Ya no hay forma de escapar del cuerpo. Ya no hay forma de permanecer repantingado en el ombligo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Toda la ilusi\u00f3n de que el mundo est\u00e1 controlado por humanos se ha disuelto en un tiempo r\u00e9cord. Y la humanidad finalmente ha descubierto que hay un mundo m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, poblado por otros que incluso pueden acabar con nuestra especie. Otros que ni siquiera podemos ver. En nuestro furor de especie dominante, extinguimos a tantas otras y a tantas formas de vida, encerramos animales maravillosos en jaulas, creamos campos de concentraci\u00f3n para bueyes, cerdos y gallinas, envenenamos peces con mercurio solo porque nos gusta el oro, promovemos holocaustos diarios para alimentarnos, violamos vacas con aparatos porque queremos comernos a sus tiernos beb\u00e9s en comidas refinadas y queremos robarles la leche d\u00eda tras d\u00eda, arrancamos la selva para hacer campos de soja para alimentar a los animales esclavizados. Podemos hacer de todo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y, entonces, llega el virus, que no est\u00e1 interesado en darnos ning\u00fan mensaje, solo se ocupa de sus propios asuntos, y nos muestra: vosotros, los humanos, no est\u00e1is solos en este planeta ni ten\u00e9is el control que cre\u00e9is que ten\u00e9is. Y los que se burlaban de los cient\u00edficos del clima y de la Tierra, que calificaban la crisis clim\u00e1tica de \u201ccomplot marxista\u201d, ahora quieren saber c\u00f3mo la ciencia puede salvarlos de la bolita peluda. Llegan a inventar que la covid-19 es una \u201cgripecita\u201d, \u201cuna fantas\u00eda\u201d, \u201cuna histeria\u201d. La gente juega con todo y est\u00e1 lista para creerse cualquier tonter\u00eda, incluso que la Tierra es plana, siempre y cuando se le garantice que podr\u00e1 seguir su camino zombi. Pero la gente no juega con la salud. Cuando se trata de salud, incluso la Tierra plana da vueltas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Menciono \u201chumanidad\u201d, \u201cgente\u201d, \u201cpoblaci\u00f3n\u201d. Pero la homogeneidad no existe, no hay un gen\u00e9rico llamado \u201chumano\u201d. Igual que no estamos todos en el mismo barco. Ni para el coronavirus ni para la crisis clim\u00e1tica. Una vez m\u00e1s, la comparaci\u00f3n entre la covid-19 y la crisis clim\u00e1tica tiene mucho sentido. La ONU cre\u00f3 el concepto de \u201capartheid clim\u00e1tico\u201d, un reconocimiento de que las desigualdades de raza, sexo, g\u00e9nero y clase social tambi\u00e9n son determinantes para el cambio clim\u00e1tico, que las reproduce y ampl\u00eda. Los que se ver\u00e1n m\u00e1s afectados por el sobrecalentamiento global \u2014negros e ind\u00edgenas, mujeres y pobres\u2014 han sido los que menos han contribuido a causar la emergencia clim\u00e1tica. Y los que han producido la crisis clim\u00e1tica al consumir el planeta en grandes porciones y proporciones \u2014los blancos ricos de los pa\u00edses ricos, los blancos ricos de los pa\u00edses pobres, los hombres, que en los \u00faltimos milenios han centralizado las decisiones y nos tra\u00eddo hasta aqu\u00ed\u2014 son los que se ver\u00e1n menos afectados. Estos son los que han empezado a construir muros y a cerrar fronteras mucho antes de la covid-19, porque temen a los refugiados clim\u00e1ticos que han creado, que ser\u00e1n cada vez m\u00e1s numerosos en un futuro muy cercano.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la pandemia de covid-19 existe el mismo apartheid. Est\u00e1 bastante expl\u00edcito qu\u00e9 gente tiene derecho a no contaminarse y qu\u00e9 gente aparentemente puede contaminarse. No es casualidad que la primera muerte por coronavirus en R\u00edo de Janeiro fuera la de una mujer, una asistenta, a quien su \u201cjefa\u201d ni siquiera le reconoci\u00f3 el derecho a quedarse en casa \u2014cobrando\u2014 para hacer el aislamiento necesario, no crey\u00f3 que fuera necesario decirle que pod\u00eda haberse contagiado de covid-19, cuyos s\u00edntomas ya sent\u00eda despu\u00e9s de volver de pasar el carnaval en Italia. Esta primera muerte en R\u00edo es el retrato de Brasil y las relaciones entre raza y clase en el pa\u00eds, expuestas en toda su brutalidad criminal por el radicalismo de una pandemia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Lo asombroso es que la necesidad que muchos tienen de que la asistenta \u2014a quien se le ha negado el derecho al aislamiento remunerado\u2014 les limpie la casa y les prepare la comida sea a\u00fan mayor que el instinto de supervivencia. Esto nos dice mucho de una parte de la sociedad brasile\u00f1a, en la que los porteros siguen abriendo la puerta de los edificios para que los residentes no toquen la manija, cuando van al jard\u00edn a airearse o al supermercado a comprar comida. Quedarse sin empleados dom\u00e9sticos parece ser m\u00e1s tr\u00e1gico que enfrentar el virus para una parte de la clase media y alta de Brasil. Esta \u00faltima est\u00e1 muy acostumbrada a creer que est\u00e1 a salvo de lo peor, porque, en general, lo est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El poder devastador del virus est\u00e1 determinado por las decisiones de los gobiernos y por la poblaci\u00f3n que eligi\u00f3 a los gobernantes. En este momento, los brasile\u00f1os tienen que lidiar con la decisi\u00f3n de debilitar la sanidad p\u00fablica, con la decisi\u00f3n de reducir la inversi\u00f3n en programas sociales que podr\u00edan reducir la desigualdad, con la decisi\u00f3n de no hacer la reforma agraria ni la redistribuci\u00f3n de la renta, con la decisi\u00f3n no priorizar el saneamiento b\u00e1sico y la vivienda digna. Con la decisi\u00f3n de establecer un tope para el gasto p\u00fablico tambi\u00e9n en \u00e1reas esenciales como la salud y la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los brasile\u00f1os se ven obligados a lidiar, principalmente, con la decisi\u00f3n de convertir el \u201cMercado\u201d en una entidad divina que se autorregula. Si el Mercado fue la explicaci\u00f3n de todo para que esta persistente plaga llamada \u201ceconomistas neoliberales\u201d o \u201cultraliberales\u201d, que se atribuyeron la autoridad y el poder para determinar todas las \u00e1reas de nuestra vida, defendiera las medidas m\u00e1s brutales, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 ahora el Mercado? \u00bfPor qu\u00e9 no le piden al Mercado que solucione la pandemia? Al contrario: los representantes del Mercado est\u00e1n despidiendo a los trabajadores y pidiendo ayudas de emergencia al Gobierno para evitar la bancarrota.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero no se enga\u00f1en. En cuanto pase la pandemia, el Mercado volver\u00e1 con todo su poder de or\u00e1culo para dictar todo lo que tenemos que hacer para salir de la recesi\u00f3n a trav\u00e9s de sus sacerdotisas, los economistas neoliberales o ultraliberales. Esta carga, como siempre, ser\u00e1 compartida por igual entre los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El virus \u2014y no sus p\u00e9simas decisiones\u2014 ser\u00e1 el culpable de todas las dolencias. Como sabemos, hasta que lleg\u00f3 la covid-19, la econom\u00eda del mundo capitalista y del Brasil del ministro de Econom\u00eda Paulo Guedes iba viento en popa, parece que hasta las asistentas planeaban un viaje a Disney cuando el maldito virus con nombre de ducha se lo impidi\u00f3. Y, claro, el man\u00edaco del Planalto dir\u00e1 que ni \u00e9l ni su ministro-para-todo son los incompetentes, sino la \u201chisteria\u201d con la \u201cgripecita\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, la suerte no est\u00e1 echada. No es solo el futuro lo que est\u00e1 en disputa, tambi\u00e9n el presente. Aisladas en casa, las personas empiezan a hacer lo que no hac\u00edan antes: verse, reconocerse, cuidarse. Justo ahora, cuando se ha vuelto mucho m\u00e1s dif\u00edcil, parece que es m\u00e1s f\u00e1cil llegar al otro. A quien cre\u00f3 el concepto de \u201caislamiento social\u201d le fall\u00f3 el raciocinio. Lo que tenemos que hacer y que parte de la poblaci\u00f3n global ya lo est\u00e1 haciendo es \u201caislamiento f\u00edsico\u201d, como se\u00f1al\u00f3 el soci\u00f3logo Ben Carrington en Twitter. Lo que est\u00e1 sucediendo hoy es exactamente lo contrario del aislamiento social. Hac\u00eda mucho tiempo que la gente, en todo el mundo, no socializaba tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Brasil, el gran momento de socializaci\u00f3n es el \u201c\u00a1Fuera Bolsonaro!\u201d en las ventanas. En otros pa\u00edses hay m\u00fasica, incluso poes\u00eda, en los balcones. Para los brasile\u00f1os, mostrar que se han encontrado con la realidad del otro es reconocer la realidad de que pusieron a un man\u00edaco en el Gobierno y tienen que sacarlo de all\u00ed si quieren sobrevivir. Pero aqu\u00ed tambi\u00e9n hay fiestas de cumplea\u00f1os en las que se deja un pastel en la puerta y los vecinos cantan \u201ccumplea\u00f1os feliz\u201d desde la ventana, j\u00f3venes que les hacen la compra a los ancianos del edificio, abuelos que almuerzan con sus nietas por FaceTime, familias y grupos de amigos que hablan a trav\u00e9s de aplicaciones como hac\u00eda tiempo que no hablaban. Es incre\u00edble, pero finalmente los humanos han descubierto que pueden usar sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles para conocerse, en lugar de aislarse cada uno en su aparato en las mesas de los bares y restaurantes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Muchas de las acciones de la derecha y la extrema derecha brasile\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os ten\u00edan como objetivo neutralizar y enterrar una insurrecci\u00f3n de las periferias, en el sentido m\u00e1s amplio, que empezaba a cuestionar, de manera muy contundente, los privilegios de raza y clase. Empezaba a reclamar su justa centralidad. La concejala Marielle Franco fue un ejemplo ic\u00f3nico de estos brasile\u00f1os insurgentes que ya no aceptaban el lugar subalterno y mort\u00edfero al que hab\u00edan sido condenados. La pandemia ha mostrado expl\u00edcitamente que la rebeli\u00f3n sigue viva. El Brasil de las \u00e9lites imb\u00e9ciles, aliado a la nueva imbecilidad representada por los mercaderes de la fe ajena, no pudo matar la insurrecci\u00f3n. El \u201cManifiesto de las hijas y los hijos de las empleadas del hogar\u201d, que afirma que no permitir\u00e1n que los empleadores dejen morir a sus madres de covid-19, es quiz\u00e1s el grito m\u00e1s potente de este momento, impensable hace solo unos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Se est\u00e1n haciendo decenas de colectas, la mayor\u00eda organizadas desde favelas y periferias, para garantizar que las personas a quienes la desigualdad brasile\u00f1a les secuestra el derecho al aislamiento tengan alimentos y productos de limpieza. En general, el lema es \u201cNosotros por nosotros\u201d: siglos de historia demuestran que solo los explotados y los esclavos pueden salvarse a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Algunos organizadores de estas campa\u00f1as temen que el tiempo de los buenos corazones, donde brotan las margaritas de la solidaridad, termine en pocas semanas, cuando la comida escasee y se establezca el hambre, cuando el miedo a que el dinero se acabe \u2014para aquellos que todav\u00eda tienen dinero, pero no saben por cu\u00e1nto tiempo\u2014 empiedre las venas y las arterias, cuando el n\u00famero de casos est\u00e9 tan fuera de control que el sistema de salud implosione. Ah\u00ed, en este lugar al que posiblemente llegaremos, definiremos qui\u00e9nes somos realmente o qui\u00e9nes queremos ser. Entonces lo sabremos. No creo que, esta vez, la gente acepte morir como ganado. Especialmente, las mismas personas de siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La conciencia de la propia mortalidad suele tener un efecto muy poderoso sobre las subjetividades. Los fil\u00f3sofos se disputan la interpretaci\u00f3n de lo que ser\u00e1 o podr\u00eda ser el mundo poscoronavirus. El esloveno Slavjoj Zizek cree en el poder subversivo del virus, que puede haber asestado un golpe mortal al capitalismo: \u201cQuiz\u00e1s tambi\u00e9n se propaga otro virus mucho m\u00e1s beneficioso y, si tenemos suerte, nos infectar\u00e1: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad m\u00e1s all\u00e1 de los Estados-naci\u00f3n, una sociedad que se actualiza en las formas de solidaridad y cooperaci\u00f3n global\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El surcoreano Byung-Chul Han, profesor de la Universidad de las Artes de Berl\u00edn, cree que Zizek se equivoca. \u201cDespu\u00e9s de la pandemia, el capitalismo seguir\u00e1 con m\u00e1s vigor todav\u00eda. Y los turistas seguir\u00e1n pisoteando el planeta\u201d, afirma. \u201cLa conmoci\u00f3n es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno. El establecimiento del neoliberalismo tambi\u00e9n vino a menudo precedido de crisis que causaron conmoci\u00f3n. Eso es lo que sucedi\u00f3 en Corea y en Grecia. Espero que despu\u00e9s de la conmoci\u00f3n causada por este virus, no llegue a Europa un r\u00e9gimen policial digital como el chino. Si esto sucede, como teme Giorgio Agamben, el estado de excepci\u00f3n se convertir\u00eda en la situaci\u00f3n normal. Y el virus habr\u00eda logrado lo que ni siquiera el terrorismo isl\u00e1mico ha logrado totalmente\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero \u00e9l tambi\u00e9n se acerca a la idea de otra posible sociedad en la posguerra pand\u00e9mica: \u201cEl virus no vencer\u00e1 al capitalismo. La revoluci\u00f3n viral no llegar\u00e1 a suceder. Ning\u00fan virus es capaz de hacer la revoluci\u00f3n. El virus nos a\u00edsla e individualiza. No genera ning\u00fan sentimiento colectivo fuerte. De alguna manera, cada uno se preocupa solo por su propia supervivencia. La solidaridad que consiste en mantener distancias mutuas no es una solidaridad que nos permita so\u00f1ar con una sociedad diferente, m\u00e1s pac\u00edfica, m\u00e1s justa. No podemos dejar la revoluci\u00f3n en manos del virus. Tenemos que creer que despu\u00e9s del virus vendr\u00e1 una revoluci\u00f3n humana. Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZ\u00d3N, los que necesitamos repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y nuestra movilidad ilimitada y destructiva, para salvarnos, para salvar el clima y nuestro hermoso planeta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Creo que la belleza que queda en el mundo es precisamente que la suerte no est\u00e1 echada mientras todav\u00eda estemos vivos. El virus, que nos arranc\u00f3 a todos del sitio, independientemente del polo pol\u00edtico, est\u00e1 ah\u00ed para recordarnos eso. La belleza es que, de repente, un virus ha devuelto a los humanos la capacidad de imaginar un futuro en el que deseen vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si la pandemia pasa y todav\u00eda estamos vivos, a la hora de recomponer las humanidades podremos crear una nueva sociedad. Una sociedad capaz de entender que el dogma del crecimiento nos ha llevado a este momento, una sociedad preparada para comprender que cualquier futuro depende de dejar de agotar lo que llamamos recursos naturales, y que los ind\u00edgenas llaman madre, padre, hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El futuro est\u00e1 en disputa. En el ma\u00f1ana, llegue tarde o temprano, sabremos si la minor\u00eda dominante de la humanidad continuar\u00e1 siendo el virus atroz y suicida, capaz de exterminar a su propia especie destruyendo el planeta-cuerpo que lo hospeda. O si detendremos esta fuerza destructiva al inventarnos de otra manera, como una sociedad que es consciente de que comparte el mundo con otras sociedades. Despu\u00e9s de tanta especulaci\u00f3n, sabremos si lo que estamos viviendo es el G\u00e9nesis o el Apocalipsis, en la interpretaci\u00f3n del sentido com\u00fan. O nada tan grandilocuente, pero inmensamente decepcionante: la reedici\u00f3n de nuestra invencible capacidad para adaptarnos a lo peor, adhiri\u00e9ndonos de forma inmediata a los discursos salvadores que nos han esclavizado tantas veces.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La pandemia de covid-19 ha revelado que somos capaces de realizar cambios radicales en un tiempo r\u00e9cord. El acercamiento social con aislamiento f\u00edsico puede ense\u00f1arnos que dependemos unos de otros. Y, por eso, debemos unirnos en torno a un com\u00fan global que proteja la \u00fanica casa que todos tenemos. El virus, que tambi\u00e9n habita este planeta, nos ha recordado algo que hab\u00edamos olvidado: los otros existen. A veces, se llaman coronavirus.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Eliane Brum<\/strong>, escritora, reportera y documentalista. Autora de Brasil, <em>Construtor de ru\u00ednas: um olhar sobre o pa\u00eds, de Lula a Bolsonaro<\/em> (Constructor de ruinas: una mirada sobre el pa\u00eds, de Lula a Bolsonaro), editora\u00a0 Arquip\u00e9lago. El art\u00edculo fue publicado originalmente en la edici\u00f3n Brasil de El Pa\u00eds, 25-3-2020, con el t\u00edtulo <em>El virus somos nosotros (o una parte de nosotros)<\/em>. (Redacci\u00f3n Correspondencia de Prensa]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, 1.700 millones de personas, aproximadamente una quinta parte de la poblaci\u00f3n mundial, est\u00e1n aisladas. 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