{"id":11387,"date":"2020-03-26T06:56:14","date_gmt":"2020-03-26T05:56:14","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=11387"},"modified":"2020-03-26T06:57:09","modified_gmt":"2020-03-26T05:57:09","slug":"lecturas-la-peste-albert-camus-en-los-tiempos-del-coronavirus-rafael-narbona-alessandro-leone","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=11387","title":{"rendered":"Lecturas &#8211; La peste: Albert Camus en los tiempos del coronavirus.   [Rafael Narbona &#8211; Alessandro Leone]"},"content":{"rendered":"<p><strong>En su novela el escritor describe su tiempo y su tierra natal, pero su novela trasciende su marco temporal y geogr\u00e1fico, adquiriendo el rango de met\u00e1fora universal.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/elcultural.com\/\">El Cultural<\/a>, 17-3-2020<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 26-3-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfQu\u00e9 nos ense\u00f1\u00f3 <em>La peste<\/em>, de Albert Camus? Que las peores epidemias no son biol\u00f3gicas, sino morales. En las situaciones de crisis, sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, ego\u00edsmo, inmadurez, irracionalidad. Pero tambi\u00e9n emerge lo mejor. Siempre hay justos que sacrifican su bienestar para cuidar a los dem\u00e1s. Publicada en 1947, La peste intenta ser una respuesta al dolor desatado por la Segunda Guerra Mundial. Ambientada en Or\u00e1n, narra los estragos de una epidemia que causa centenares de muertes a diario. La propagaci\u00f3n imparable de la enfermedad empujar\u00e1 a las autoridades a imponer un severo aislamiento. Todo comienza un diecis\u00e9is de abril. En esas fechas, Or\u00e1n es una ciudad con una vida fren\u00e9tica. Casi nadie repara en las existencias ajenas. Sus habitantes carecen de sentido de la comunidad. No son ciudadanos, sino individuos que escatiman horas al sue\u00f1o para acumular bienes. La prosperidad material siempre parece una meta m\u00e1s razonable que la b\u00fasqueda de la excelencia moral.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El Covid-19 o coronavirus ha impulsado a muchos lectores a releer o a leer por vez primera <em>La peste<\/em>, buscando recursos para afrontar el largo exilio en casa impuesto por las autoridades sanitarias. La enfermedad siempre est\u00e1 ah\u00ed, pero pensamos que solo le concierne a los otros. Ahora es asunto de todos. Nuestra campana de cristal se ha agrietado. No somos invulnerables. Oriundo de la Argelia francesa, Camus describe en La peste su tiempo y su tierra natal, pero su novela trasciende su marco temporal y geogr\u00e1fico, adquiriendo el rango de met\u00e1fora universal. Sus reflexiones resultan particularmente esclarecedoras en estos d\u00edas. Camus se\u00f1ala que la irrupci\u00f3n de una epidemia letal nos hace meditar sobre el tiempo. Normalmente, no percibimos su espesor, el abanico de posibilidades que contiene cada minuto. Solo hay una forma de comprender su carga fruct\u00edfera: \u201csentirlo en toda su lentitud\u201d. Esa experiencia se har\u00e1 asequible para todos con la peste, pero la incertidumbre y el miedo transformar\u00e1n la lentitud en par\u00e1lisis, estancamiento. El tiempo no se adapta a nosotros. Somos nosotros los que debemos aprender a experimentarlo en toda su plenitud. El tiempo es el barro del que estamos hechos. No podemos permitir que pase de balde, sin producir frutos. No es posible volver atr\u00e1s. El tiempo perdido es irrecuperable.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La expectativa de la enfermedad y la muerte nos coloca ante las preguntas fundamentales que solemos evitar o postergar. Camus piensa que no existe Dios, que la fe es una expresi\u00f3n de impotencia, pero opina que el escepticismo no nos has hecho m\u00e1s libres. Solo nos ha dejado m\u00e1s desamparados. La capacidad de sacrificio del doctor Rieux, protagonista de <em>La peste<\/em>, pone de manifiesto que atribuimos una importancia excesiva a nuestro yo. La grandeza del ser humano reside en su capacidad de amar, no en su ambici\u00f3n personal. No hay nada hermoso en el dolor, pero indudablemente nos abre los ojos y nos obliga a pensar. Rieux no se acostumbra a ver morir a sus pacientes. Piensa que la respiraci\u00f3n de un moribundo es una objeci\u00f3n irrebatible contra la supuesta bondad de la vida. La vida es absurda, il\u00f3gica. La inteligencia del hombre solo le hace m\u00e1s desgraciado, pues le muestra que el universo est\u00e1 gobernado por el azar. Camus admite que sin la perspectiva de lo sobrenatural, todas las victorias del hombre son provisionales. La victoria definitiva y total corresponde a la muerte. Para Rieux, la existencia solo es \u201cuna interminable derrota\u201d. Su filosof\u00eda se reduce a eso. No es mucho, pero es una convicci\u00f3n vigorosamente respaldada por la miseria f\u00edsica y moral que aflige \u2013en mayor o menor grado\u2013 a la humanidad. Camus piensa que el mal y la indiferencia son m\u00e1s abundantes que las buenas acciones. El hombre no es malo por naturaleza, pero su conocimiento de las cosas es deficiente. Sus actos m\u00e1s nefandos proceden de la ignorancia. Es la tesis del intelectualismo socr\u00e1tico, que Camus ratifica con una frase feliz: \u201cno hay verdadera bondad ni verdadero amor sin toda la clarividencia posible\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo \u00e9tico en mitad de una epidemia? Luchar con \u201chonestidad\u201d. Luchar por el hombre, a pesar de todas sus imperfecciones. En esa batalla, el fanatismo ideol\u00f3gico solo estorba. Hay que mirar m\u00e1s all\u00e1, pensando solo en lo humano. \u00bfC\u00f3mo se recordar\u00e1 la peste cuando pase? \u00bfTal vez como una hoguera cruenta e interminable? No, m\u00e1s bien como \u201cun ininterrumpido pisoteo que aplasta todo a su paso\u201d. El ser humano evocar\u00e1 esos d\u00edas con temblor, recordando la fragilidad de la vida. La peste produce horror, pero tambi\u00e9n tedio. Despu\u00e9s de los sentimientos iniciales de terror o coraje, de indignidad o hero\u00edsmo, se extiende una emoci\u00f3n un\u00e1nime de monoton\u00eda. \u201cAl grande y furioso impulso de las primeras semanas hab\u00eda sucedido un decaimiento que hubiera sido err\u00f3neo tomar por resignaci\u00f3n, pero que no dejaba de ser una especie de consentimiento provisional\u201d. La sensaci\u00f3n de fatalidad, de estar en manos de una calamidad sin t\u00e9rmino, embota la sensibilidad. Lo humano retrocede, el esp\u00edritu se adormece, lo biol\u00f3gico usurpa el lugar de lo racional. La monoton\u00eda se apodera de todo, aplanando los afectos y la capacidad de razonar: \u201cLa ciudad estaba llena de dormidos despiertos que no escapaban realmente a su suerte sino esas pocas veces en que, por la noche, su herida, aparentemente cerrada, se abr\u00eda\u201d. La peste acaba aniquilando los valores. La humanidad se desliza hacia el nivel de conciencia de una res en el matadero, que intuye su final sin reaccionar. Las epidemias matan el cuerpo y el alma. El coronavirus nos est\u00e1 recordando la importancia del contacto f\u00edsico. El ser humano necesita tocar a sus semejantes, sentir su cercan\u00eda. \u201cLos hombres no se pueden pasar sin los hombres\u201d, escribe Camus. Curiosamente, esa necesidad a veces solo se hace visible cuando se propaga una cat\u00e1strofe. \u201cEl \u00fanico medio de hacer que las gentes est\u00e9n unas con otras es mandarles la peste\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Occidente, la crisis de la familia ha provocado que cada vez haya m\u00e1s personas aisladas. En los grandes espacios urbanos, los individuos se recluyen en apartamentos min\u00fasculos y apenas se saludan en las zonas comunes. Las ciudades crecen al mismo ritmo que la soledad. Para Camus, el sufrimiento de los ni\u00f1os es particularmente insoportable. Cuando el doctor Rieux y su amigo Tarrou acompa\u00f1an a un ni\u00f1o en su agon\u00eda, su tolerancia a la frustraci\u00f3n se desborda, transform\u00e1ndose en airada protesta: \u201cYa hab\u00edan visto morir a otros ni\u00f1os puesto que los horrores de aquellos meses no se hab\u00edan detenido ante nada, pero no hab\u00edan seguido nunca sus sufrimientos minuto tras minuto como estaba haciendo desde el amanecer. Y, sin duda, el dolor infligido a aquel inocente nunca hab\u00eda dejado de parecerles lo que en realidad era: un esc\u00e1ndalo\u201d. El Padre Paneloux se muestra comprensivo: \u201cEsto subleva porque sobrepasa nuestra medida. Pero es posible que debamos amar lo que no podemos comprender\u201d. El doctor Rieux no acepta este razonamiento: \u201cYo tengo otra idea del amor, y estoy dispuesto a negarme hasta la muerte a amar esta creaci\u00f3n donde los ni\u00f1os son torturados\u201d. Admite que no conoce la gracia divina y cuando el sacerdote le dice que lucha por el hombre, replica que solo pelea por la salud. Al igual que Dostoievski, Camus opina que \u201cno hay nada sobre la tierra m\u00e1s importante que el sufrimiento de un ni\u00f1o\u201d y \u201cuna eternidad de dicha\u201d no puede compensar ese dolor. El padre Paneloux objeta que \u201cel sufrimiento de los ni\u00f1os es nuestro pan amargo, pero sin ese pan nuestras almas perecer\u00edan de hambre espiritual\u201d. Tarrou apunta que el dolor de los inocentes nos plantea un reto: la posibilidad de alcanzar la santidad. Amando, acompa\u00f1ando, cuidando, sacrificando nuestro bienestar para que otros vivan. Rieux contesta que no le interesa ser santo, ni h\u00e9roe. Solo quiere ser hombre y ser solidario con los vencidos. Por la peste o por la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La peste avanza y ya nadie se atreve a hablar de Dios. Perdura una esperanza tibia e insuficiente que solo es obstinaci\u00f3n de vivir. Camus concluye que \u201ctodo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo\u201d. Sin embargo, no se puede vivir solo de lo que se sabe y se recuerda. Si no esperamos nada, si percibimos la muerte como un l\u00edmite insuperable, existir se convierte en una fatigosa carrera hacia la nada. Todos somos S\u00edsifo, subiendo una penosa pendiente para despe\u00f1arnos por el vac\u00edo. Solo puede aliviarnos la ternura, el afecto que surge entre los humanos, tristes criaturas que han aprendido a contar las horas, sabiendo que cada minuto es un paso hacia el abismo. Todos los hombres son hermanos en el sufrimiento, en una desdicha que no se puede aplacar. Camus, humanista sin un \u00e1pice de cinismo, no condena a sus semejantes: \u201chay en los hombres m\u00e1s cosas dignas de admiraci\u00f3n que de desprecio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los esp\u00edritus verdaderamente grandes nos sit\u00faan en el umbral de los interrogantes. No nos dan respuestas. Nos incitan a que \u2013desde nuestra soledad\u2013 pensemos y recorramos nuestro propio camino. Camus nos cede la palabra, invit\u00e1ndonos al recogimiento. El que no sabe estar solo desconoce lo que es la verdadera libertad. Debemos buscar al otro por anhelo de fraternidad, no para huir de nuestros miedos. No hay que lamentar el aislamiento impuesto por las autoridades. Es una buena oportunidad para explorar nuestra intimidad y buscar un sentido a la vida.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Rafael Narbona<\/strong>, escritor, cr\u00edtico literario en El Cultural y otras publicaciones, se propone actualizar los cl\u00e1sicos, analizando las nuevas ediciones de unas obras que han marcado nuestra educaci\u00f3n intelectual y sentimental. Durante veinte a\u00f1os ejerci\u00f3 la docencia como profesor de filosof\u00eda en la Comunidad de Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p><strong>El brote de coronavirus dispara las ventas de \u2018La peste\u2019 de Albert Camus<\/strong><\/p>\n<p><strong>La novela del Nobel de Literatura vuelve a ser un fen\u00f3meno editorial en Francia e Italia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Alessandro Leone<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/\">El Pa\u00eds<\/a>, 4-3-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los habitantes de Or\u00e1n viven aislados del mundo durante una epidemia de peste en los a\u00f1os 40 del pasado siglo. En el \u00faltimo mes, en Italia m\u00e1s de 50.000 personas han permanecido en cuarentena por el brote de coronavirus. La diferencia entre estos ejemplos es que el primero se refiere a la sinopsis de La peste, de Albert Camus, y el segundo representa la realidad. Con la difusi\u00f3n de los afectados por la Covid-19, la novela del escritor franc\u00e9s, publicada en 1947, vuelve a estar de moda y el poder de la identificaci\u00f3n del lector con la ficci\u00f3n provoca un nuevo \u00e9xito de ventas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_11389\" aria-describedby=\"caption-attachment-11389\" style=\"width: 980px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"11389\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=11389\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/camus-ii.jpg?fit=980%2C560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"980,560\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Camus II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Albert Camus en el Teatro Antoine en Par\u00eds, 1959&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/camus-ii.jpg?fit=656%2C375&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-11389\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/camus-ii.jpg?resize=656%2C375&#038;ssl=1\" alt=\"Camus II\" width=\"656\" height=\"375\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-11389\" class=\"wp-caption-text\">Albert Camus en el Teatro Antoine en Par\u00eds, 1959<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align:justify;\">A finales de enero las ventas de <em>La peste<\/em> alcanzaron en Francia su punto m\u00e1ximo: 1.700 copias en una semana, seg\u00fan datos de Edistat, portal que recopila estad\u00edsticas sobre libros. La editorial parisina Gallimard ha registrado un alza del 40% respecto a la cantidad vendida en un a\u00f1o. Pero tambi\u00e9n en Italia, el pa\u00eds m\u00e1s afectado en Europa, con m\u00e1s de 3.000 positivos, el libro subi\u00f3 desde la posici\u00f3n 71\u00ba hasta el tercer lugar del ranking de IBS, una de las redes de librer\u00edas m\u00e1s grandes del pa\u00eds, llegando a triplicar sus ventas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la novela de Camus, que se inspira en la epidemia de c\u00f3lera que sufri\u00f3 Or\u00e1n, entonces colonia francesa, en 1849, Bernard Rieux, el m\u00e9dico protagonista de la historia, sigue los pasos de los personajes afectados por la enfermedad. Para el franc\u00e9s, premio Nobel de Literatura en 1957, las limitaciones impuestas por las autoridades a la gente del pueblo representan una alegor\u00eda de las dictaduras que dominaron el escenario pol\u00edtico europeo durante la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En este fen\u00f3meno literario (160.000 copias en los dos primeros a\u00f1os tras su publicaci\u00f3n en Francia) hab\u00eda una veta de optimismo. De hecho, a lo largo de la narraci\u00f3n, entre los locales aumentan los episodios de solidaridad y empat\u00eda, una forma de resistencia al brote. Las medidas del Gobierno italiano dificultan ese aspecto de lo que Camus intenta transmitir. Este mi\u00e9rcoles, en el pa\u00eds transalpino se ha presentado un decreto ley, v\u00e1lido por al menos 30 d\u00edas, en el que se recomienda mantener un metro de distancia entre las personas, evitar los abrazos y en general los contactos f\u00edsicos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al final de la novela, Rieux aconseja tomar medidas de prevenci\u00f3n para evitar un futuro retorno de la peste. El coronavirus ha vuelto 17 a\u00f1os despu\u00e9s de la SARS, en otra forma y con otro nombre. Camus ya ten\u00eda la receta para enfrentarlo: la solidaridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humanidad se desliza hacia el nivel de conciencia de una res en el matadero, que intuye su final sin reaccionar. Las epidemias matan el cuerpo y el alma. El coronavirus nos est\u00e1 recordando la importancia del contacto f\u00edsico. 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