{"id":1112,"date":"2016-10-05T12:37:54","date_gmt":"2016-10-05T12:37:54","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1112"},"modified":"2016-10-05T12:37:54","modified_gmt":"2016-10-05T12:37:54","slug":"colombia-sorpresas-paradojas-y-lecciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1112","title":{"rendered":"Colombia: Sorpresas, paradojas y lecciones"},"content":{"rendered":"<p><strong>Colombia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sorpresas, paradojas y lecciones<\/strong><\/p>\n<p><strong>A la guerra en Colombia se le acab\u00f3 el combustible. Pero luego del triunfo del No, el uribismo quiere montarse en el carro de paz que Santos puso en marcha, lo que abre un escenario de incertidumbre y retrocesos conservadores.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan Duchesne-Winter<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nueva Sociedad, octubre 2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/nuso.org\/\">http:\/\/nuso.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El plebiscito colombiano, en el que gan\u00f3 sorpresivamente el repudio al acuerdo de paz, ha actuado como una piedra de cuarzo en la que se traslucen m\u00faltiples posicionamientos del espectro pol\u00edtico dentro y fuera del pa\u00eds. En Colombia, dichos posicionamientos a\u00f1aden paradojas a la sorpresa: inmediatamente despu\u00e9s de la derrota del voto afirmativo, apuntan a la irreversibilidad del proceso de paz. Pero primero echemos un vistazo desde afuera.<\/p>\n<p>Ya se produjeron los necesarios rasgamientos de vestiduras y los innumerables lamentos por parte de la coalici\u00f3n del S\u00ed y de la comunidad internacional. Ya hubo v\u00edtores de la oposici\u00f3n en Venezuela y Cuba, cuyos gobiernos coadyuvaron al proceso de paz. Muchos venezolanos y cubanos de la oposici\u00f3n identificaron al movimiento de paz colombiano con una conspiraci\u00f3n \u00abcastrochavista\u00bb de hippies y gays, algo en lo que coincidieron con el discurso del movimiento del No, un bloque de uribistas y de religiosos muy homog\u00e9neo en su conservadurismo. Resulta particularmente triste que mientras en Venezuela Nicol\u00e1s Maduro tilda a todos sus opositores de \u00abburgueses fascistas\u00bb \u2013en una obvia distorsi\u00f3n de la realidad\u2013, muchos de los opositores venezolanos, cuando miran a Colombia, aplican el mismo rasero reduccionista y tildan a todos los pacifistas de \u00abcastrochavistas\u00bb, igualito como llama Uribe a todos sus opositores.<\/p>\n<p>Estos posicionamientos resultan aleccionadores. Otros observadores internacionales, entre los que de destacaron algunos de Argentina, criticaron la intensa reacci\u00f3n frente a los resultados expresada por quienes respaldaron el S\u00ed. Les advirtieron que respetaran el voto democr\u00e1tico, que no redujeran el voto por el No a un simple apoyo a la guerra y que no se refirieran a los votantes del No con tono de superioridad moral. Curiosamente, es a quienes han apostado por la paz y por la consulta democr\u00e1tica a quienes estos cr\u00edticos les ofrecen lecciones de democracia y equidad cuando manifiestan honda preocupaci\u00f3n con los resultados. La frustraci\u00f3n y aprehensi\u00f3n de quienes participaban en la coalici\u00f3n que promov\u00eda el proceso de paz es entendible.<\/p>\n<p>Tomemos en cuenta el contexto concreto. El movimiento del No es dirigido por pol\u00edticos que hist\u00f3ricamente han utilizado la guerra para aumentar su poder. Son aquellos a los que los especialistas han definido como los \u00abse\u00f1ores de la guerra\u00bb. Ese mismo movimiento (agrupado en torno del partido Centro Democr\u00e1tico dirigido por \u00c1lvaro Uribe) que denuncia que el acuerdo de paz sentar\u00eda a guerrilleros en el Congreso y les otorgar\u00eda impunidad todav\u00eda tiene sentados en el mismo Congreso a individuos estrechamente ligados al paramilitarismo, al narcotr\u00e1fico y a la usurpaci\u00f3n ilegal de tierras, amparados precisamente en la impunidad. Ciertamente, es motivo de enorme preocupaci\u00f3n que ese sector haya ganado un plebiscito con una campa\u00f1a belicista colmada de posicionamientos muy conservadores, como la \u00abdefensa\u00bb de tonos homof\u00f3bicos y mis\u00f3ginos de la familia tradicional que se col\u00f3 de contrabando en la campa\u00f1a del No.<\/p>\n<p>Pese al resultado nefasto del plebiscito y parad\u00f3jicamente por obra de el mismo, se producen giros interesantes. Surgen indicios de que el cese al fuego, la otorgaci\u00f3n de inmunidad y el proceso de desarme ya son irreversibles. En las \u00faltimas horas los bandos se han comportado de tal manera que se suman al camino hacia la paz. El momentum de las negociaciones y del propio proceso plebiscitario en s\u00ed mismo ha generado un rodaje indetenible. Como afirm\u00f3 el jefe de las negociaciones, Humberto de la Calle, independientemente del resultado plebiscitario, la paz se est\u00e1 abriendo un espacio en Colombia. Mientras, el analista Javier Duque Daza nos advierte que \u00abantes de celebrarse el plebiscito, Uribe y sus allegados bombardearon los medios con el coro de que \u2018el plebiscito es injusto, tramposo e irrespetuoso\u2019. Estos atributos perversos desaparecieron con su triunfo y se sienten legitimados para \u2018cambiar el rumbo\u2019 a las negociaciones\u00bb. Uribe pide ahora sumarse a una reanudaci\u00f3n de negociaciones en representaci\u00f3n de la voluntad expresada electoralmente. Habla de buscar unidos un pacto nacional. Pide amnist\u00eda general a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En un mensaje no muy velado a sus huestes paramilitares en la noche de la victoria electoral, pidi\u00f3 que se proteja a las FARC y que se mantenga el cese de hostilidades. Francisco \u00abPachito\u00bb Santos, quien fuera vicepresidente de Uribe, act\u00faa como el \u00abloquito\u00bb del movimiento del No. Con su habitual dedicaci\u00f3n al lanzamiento de consignas para ver como son recibidas en la opini\u00f3n p\u00fablica, declar\u00f3 que el movimiento del No acepta el 80% de los acuerdos y solo quiere discutir cambios en el 20% restante. Es que ahora Uribe quiere montarse en el carro de paz que Santos puso en marcha. Es su chance de reinstalarse en la iniciativa pol\u00edtica nacional. Los votos lo avalan y lo inducen a transmutar su se\u00f1or\u00edo de la guerra en un se\u00f1or\u00edo de la paz, pues le dan la oportunidad de convertir en pol\u00edtica de convocatoria nacional una pol\u00edtica belicista que solo le ven\u00eda redituando como pol\u00edtica sectaria y que ya le rindi\u00f3 el m\u00e1ximo posible.<\/p>\n<p>Ante un rendimiento decreciente de la pol\u00edtica belicista, la derecha ya se ha ido decantando por otros caballitos de batalla, temas hist\u00f3ricos del conservadurismo, relativos a la ley y el orden, los derechos de terratenientes y patronos, la explotaci\u00f3n irrestricta de los recursos minerales y la lucha contra las drogas. A ellos se les suman aspectos de la agenda neoliberal, la defensa de la familia y la religi\u00f3n, algo en que han desplegado una actividad inusitada. Basta citar como un ejemplo estelar el estribillo de que el \u00abcastrochavismo\u00bb quiere convertir a toda Colombia en gay, uno de esos cuentos pintorescos del discurso posmoderno de derechas que han resultado m\u00e1s efectivos.<\/p>\n<p>Por otro lado, las FARC abandonar\u00e1n la guerra. No les dar\u00e1n el gusto de proseguir la guerra a los belicistas porque, simplemente, no tienen condiciones para hacerlo. Las FARC se autoliquidaron pol\u00edticamente hace d\u00e9cadas, cuando montaron la log\u00edstica criminosa del secuestro y la tributaci\u00f3n del narcotr\u00e1fico. Con su actuaci\u00f3n militarista, sanguinaria y autoritaria, cayeron en su propia emboscada, de tal manera que toda la pericia militar, la militancia tenaz y el apoyo incondicional de reductos territoriales no les han valido de mucho. Ahora son completamente incapaces de alcanzar la iniciativa estrat\u00e9gica en el plano pol\u00edtico-militar. En las declaraciones m\u00e1s recientes han asegurado que mantienen el cese definitivo del fuego y siguen firmes en los acuerdos pese a la derrota del plebiscito, la que consideran como una suspensi\u00f3n pol\u00edtica pero no como la invalidaci\u00f3n jur\u00eddica de un proceso de paz que ya es irreversible. El proceso est\u00e1, de hecho, refrendado por el marco jur\u00eddico nacional e internacional y se puede reanudar en el nuevo escenario pol\u00edtico brindado por el resultado plebiscitario inesperado. Adem\u00e1s, el l\u00edder guerrillero Rodrigo Londo\u00f1o \u2013alias \u00abTimochenko\u00bb\u2013 y su equipo ya pidieron perd\u00f3n a las v\u00edctimas y fueron perdonados. No pueden causar m\u00e1s v\u00edctimas. Lo \u00fanico que los devolver\u00eda a la guerra ser\u00eda una violaci\u00f3n de los acuerdos que garantizan que los guerrilleros no ser\u00e1n apresados y liquidados f\u00edsica o pol\u00edticamente, es decir, un atentado a su supervivencia personal y pol\u00edtica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El plebiscito colombiano, en el que gan\u00f3 sorpresivamente el repudio al acuerdo de paz, ha actuado como una piedra de cuarzo en la que se traslucen m\u00faltiples posicionamientos del espectro pol\u00edtico dentro y fuera del pa\u00eds. En Colombia, dichos posicionamientos a\u00f1aden paradojas a la sorpresa: inmediatamente despu\u00e9s de la derrota del voto afirmativo, apuntan a la irreversibilidad del proceso de paz. 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