{"id":1101,"date":"2016-10-05T12:24:40","date_gmt":"2016-10-05T12:24:40","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1101"},"modified":"2016-10-05T12:24:45","modified_gmt":"2016-10-05T12:24:45","slug":"colombia-el-no-se-impuso-que-sigue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1101","title":{"rendered":"Colombia. El No se impuso, \u00bfqu\u00e9 sigue?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Colombia<\/strong><\/p>\n<p><strong>El NO se impuso, \u00bfqu\u00e9 sigue?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Antonio Guti\u00e9rrez D.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rebeli\u00f3n, 4-10-2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\">http:\/\/www.rebelion.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Con una participaci\u00f3n de apenas el 37% del electorado, el NO se impuso, con un 50% de los votos, por un breve margen de menos de un 1%. En circunstancias normales, este resultado se ver\u00eda como un empate t\u00e9cnico[1]. Sin embargo, la derrota pol\u00edtica sufrida por los sectores pol\u00edticos que han respaldado el acuerdo de paz entre el gobierno de Santos y las FARC-EP no puede ser minimizada. La campa\u00f1a del NO, en estricto rigor, no ten\u00eda que ganar para ganar: le hubiera bastado tener un margen de votos lo suficiente amplio como para poner un signo de interrogaci\u00f3n y quitar piso de legitimidad a lo acordado en La Habana. En cambio, lograron mucho m\u00e1s que eso, imponi\u00e9ndose en el conteo final en una jornada electoral cuyos altos niveles de abstenci\u00f3n tampoco pueden atribuirse exclusivamente a la lluvia. La falta de entusiasmo en torno a este acuerdo de paz ha sido m\u00e1s que evidente, pese a que todos los medios de comunicaci\u00f3n, la llamada \u201ccomunidad internacional\u201d y las principales personalidades de la pol\u00edtica y la cultura se posicionaron a favor del SI. No es de sorprenderse que el SI haya tendido a imponerse en las zonas de presencia guerrillera o de fuerte intensidad del conflicto, mientras que el NO se tendi\u00f3 a imponer en las zonas alejadas del conflicto[2]. Pero estas son tendencias, no realidades absolutas: en zonas del Caribe, claramente ajenas al conflicto, se impuso el SI y el NO se impuso en municipios fundacionales de las FARC-EP, como ser Chaparral, Rioblanco y Planadas en Tolima.<\/p>\n<p>Ya hab\u00edamos dicho, a contrav\u00eda del triunfalismo reinante entre los partidarios del SI, que resultaba insensato despreciar la fuerza que el NO pod\u00eda tener entre los votantes[3]. Pese a que en un principio el espectro del NO era feudo exclusivo de los uribistas, ser\u00eda un error asumir que pertenecen al expresidente todos los votos en contra al acuerdo, o que todos estos votos representen al \u201cguerrerismo\u201d: aunque esos sean los sectores m\u00e1s visibles, hubo sectores que con argumentos jur\u00eddicos tambi\u00e9n se posicionaron en el campo del NO[4]. No creo que muchos de los votantes contra el acuerdo quieran, genuinamente, volver a la guerra o quieran m\u00e1s derramamiento de sangre. Esto es algo que no debe ser obviado. Ac\u00e1 no se debati\u00f3 la paz y la guerra, aunque as\u00ed lo quiera ver obstinadamente un determinado sector \u2013se sab\u00eda que, fuera cual fuera el resultado del plebiscito, la decisi\u00f3n de las FARC-EP de abandonar la lucha armada no tiene reversa y en ese sentido se hab\u00edan ya expresado algunos comandantes de esa guerrilla[5]. Quienes rechazaron el acuerdo tal cual fue negociado en La Habana esperan una renegociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde luego, no ayud\u00f3 la pobre pedagog\u00eda de paz durante el proceso de negociaci\u00f3n, en el cual hubo m\u00e1s inter\u00e9s en aislar y desacreditar a la insurgencia que en dar capital pol\u00edtico a lo que se ven\u00eda negociando. Ni tampoco ayud\u00f3 la campa\u00f1a de Santos, que invit\u00f3 al pueblo a tragarse sapos. Al pueblo no le gusta tragarse sapos , aunque a veces tenga que hacerlo contra su voluntad. Pero si se le da la opci\u00f3n, dir\u00e1 que no. As\u00ed de sencillo. Podr\u00e1 decirse que el mensaje de Santos fue tibio o confuso, pero no pod\u00eda ser de otra manera: en realidad, tanto \u00e9l como Uribe son representantes de la oligarqu\u00eda y sus contradicciones, magnificadas por la prensa, son m\u00e1s de forma que de fondo[6]. En la narrativa post-conflicto que est\u00e1n construyendo \u2013antes de que estemos en el post-conflicto-, el Estado aparece como un padre benevolente que perdona a su hijo rebelde sus desafueros pasados. La cuesti\u00f3n es cuanto est\u00e1n dispuestos a ceder o a perdonar. Un acuerdo que no tocaba el modelo y que no ten\u00eda, de manera evidente, capacidad transformadora para la mayor\u00eda, no tuvo mayor eco y el debate termin\u00f3 limit\u00e1ndose a la supuesta impunidad para las FARC-EP.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de las limitaciones obvias de la campa\u00f1a oficialista, el triunfo del NO refleja la debilidad de las partes negociadoras de cara a la poblaci\u00f3n . Santos es uno de los presidentes m\u00e1s impopulares de la historia colombiana[7], y dudo mucho que la colecci\u00f3n de politiqueros, vividores y oportunistas encabezando el SI \u2013entre ellos personajes como Samper o Gaviria- hayan contribuido a generar confianza en torno al proceso. Esto, sin considerar la profunda crisis institucional que vive el pa\u00eds. Por otra parte, aunque las FARC-EP cuentan con un respaldo profundo y arraigado en ciertas zonas rurales donde han tenido presencia, el rechazo a ellas por parte de las mayor\u00edas urbanas es indiscutible. El repudio a las FARC-EP tiende a aumentar mientras m\u00e1s lejos se est\u00e9 de ellas \u2013resulta curioso, por decir lo menos, que algunas de las personas m\u00e1s viscerales en contra de la guerrilla sea gente que jam\u00e1s en su vida han conocido a un guerrillero, lo cual demuestra la fuerza de la construcci\u00f3n que mediante la propaganda oficial se ha hecho. Pero sea cual sea el origen de esta percepci\u00f3n, ella es una realidad que no puede ser ignorada. Resultaba clave, para ganar apoyos al proceso de paz, conectar con la poblaci\u00f3n que vive fuera de las zonas rurales de influencia tradicional y llegar una poblaci\u00f3n mayoritariamente urbana o incluso no urbana pero que est\u00e1 inmersa en otras problem\u00e1ticas y otros procesos , que son afectados indirectamente por la guerra de maneras diferenciadas. \u00bfQu\u00e9 significaba el proceso de paz para ellos, en concreto? La izquierda que rode\u00f3 al proceso, dividida como est\u00e1, d\u00e9bil, marginal, desconectada del sentir y pensar de las mayor\u00edas populares, m\u00e1s h\u00e1bil para alienar y se\u00f1alar a los que piensan diferente que para generar procesos incluyentes, sin suficiente imaginaci\u00f3n, con pr\u00e1cticas a\u00f1ejas, acostumbrada a consignas que han tapado su falta de proyecto para ofrecer al conjunto del pueblo, fue incapaz de hacer esta tarea.<\/p>\n<p>El triunfo del NO vuelve a demostrar que el proceso fue visto como un asunto distante para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, como algo ajeno. De hecho, el proceso de paz fue \u201cvendido\u201d mucho mejor a la comunidad internacional que al propio pueblo colombiano. Santos parec\u00eda m\u00e1s interesado en una agenda externa (buscar fondos internacionales para \u201cPaz Colombia\u201d, su anhelado premio Nobel de la paz) que en los resultados de la misma negociaci\u00f3n. La alta abstenci\u00f3n indica esa falta de conexi\u00f3n con el acuerdo de La Habana, pero es dif\u00edcil creer que una mayor participaci\u00f3n hubiera revertido la tendencia. Tal vez, en este sentido, no resulta tan descabellado, como se ha querido hacer creer, la posici\u00f3n del ELN de convocar un amplio di\u00e1logo nacional para superar el conflicto social y armado \u2013recordemos que las negociaciones con esta otra insurgencia est\u00e1n empantanadas, entre otras cosas, por los mecanismos de participaci\u00f3n popular, que demandan sean mucho m\u00e1s fuertes que los que existieron en el proceso de La Habana.<\/p>\n<p>Si bien el triunfo del SI no significaba el triunfo del \u201ccastro-chavismo\u201d, tampoco el triunfo del NO significa el retorno a la guerra total. Quedan dos caminos por delante frente a este impase: una renegociaci\u00f3n de los acuerdos, que implicar\u00eda a las dos partes tragarse sus palabras previas de que nada era re-negociable e incluir una participaci\u00f3n m\u00e1s amplia incluyendo, entre muchos otros, a sectores del uribismo[8], o la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, propuesta inicial tanto de las FARC-EP como del uribismo, propuesta que en el actual contexto pol\u00edtico podr\u00eda resultar desastrosa para las fuerzas progresistas . Nada asegura que la nueva Constituci\u00f3n sea m\u00e1s progresista que la del \u201991, y todo pareciera indicar que se impondr\u00edan fuerzas reaccionarias que dejar\u00edan su impronta en la Carta Magna por d\u00e9cadas. As\u00ed las cosas, lo m\u00e1s probable es que termine renegoci\u00e1ndose condiciones m\u00e1s draconianas para los insurgentes, mientras el ELN toma nota de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta dura derrota, volvemos entonces a la pregunta del mill\u00f3n \u00bfqu\u00e9 hacer? Responder esta pregunta requiere de un ejercicio de autocr\u00edtica profunda por parte de la izquierda: no es suficiente criticar a terceros, sea la lluvia, sea la oligarqu\u00eda, sean los medios, sea el imperio. Como para variar, los principales medios, sectores olig\u00e1rquicos y las principales potencias del mundo (incluido EEUU) estuvieron de acuerdo con el SI al plebiscito. Hay tambi\u00e9n que abandonar la arrogancia de esa izquierda que presupone que cuando los sectores populares no est\u00e1n de acuerdo con ella, es porque son brutos, tienen la cabeza lavada, son irracionales, son guerreristas, pasionales, etc. En vez de vociferar \u201ccaverna\u201d o \u201cguerrerismo\u201d hay que aceptar con humildad estos resultados y tratar de entender el mensaje de fondo que se entrega a quienes creen en la posibilidad de construir una sociedad m\u00e1s libre, m\u00e1s justa y m\u00e1s igualitaria.<\/p>\n<p>Hay que dar un paso atr\u00e1s y tratar de pensar nuevamente el proyecto de sociedad que se ofrece al conjunto del pueblo, pero tambi\u00e9n hay que entender que ese proyecto no puede ser sencillamente ofrecido a las masas con la benevolencia paternalista del despotismo ilustrado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Se requiere que el pueblo, sus mil luchas, organizaciones, expresiones, deseos, ocupen el centro del quehacer pol\u00edtico. No se trata solamente de ofrecer una alternativa al pueblo o \u201cvenderle\u201d un acuerdo, se trata de construir esa alternativa junto a \u00e9l. La paz, por s\u00ed sola, ya no es el m\u00e1ximo convocante para la sociedad colombiana, as\u00ed haya quienes la hayan utilizado para re-elegirse o para candidatearse en las pr\u00f3ximas elecciones[9]. Toca enfatizar ese componente de \u201cjusticia social\u201d que siempre se insisti\u00f3 que era un aspecto crucial de la paz, el cual estuvo apenas t\u00edmidamente representado en la paz ofrecida por los acuerdos de La Habana. Es necesario conectar la paz con las condiciones de vida de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, mayor\u00edas que tienen inter\u00e9s en una Colombia mejor, en una Colombia m\u00e1s humana, m\u00e1s participativa, m\u00e1s igualitaria, pero que no se ve reflejada en lo acordado en La Habana o que lo desconocen porque es un proceso distante. Para lograr ser relevantes, toca abandonar la arrogancia y los vicios autoritarios de cierta izquierda, y encontrar la manera de contribuir a que las masas se conviertan en protagonistas de su propia historia y no verlas solamente como un reba\u00f1o que se acarrea para implementar decisiones tomadas por las \u201cmentes superiores\u201d. Una tarea formidable pero que requiere un cambio de mentalidad en quienes apuestan por una nueva sociedad. M\u00e1s all\u00e1 del plebiscito, el sol volver\u00e1 a salir, el mundo seguir\u00e1 girando y los problemas sociales de las mayor\u00edas seguir\u00e1n ah\u00ed \u2013mientras esto sea as\u00ed, hay esperanza para un proyecto transformador que realmente convoque al conjunto del pueblo.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1] Puede consultarse el resultado electoral pormenorizado en la p\u00e1gina de la Registradur\u00eda <a href=\"http:\/\/plebiscito.registraduria.gov.co\/99PL\/DPLZZZZZZZZ...1.htm\">http:\/\/plebiscito.registraduria.gov.co\/99PL\/DPLZZZZZZZZ&#8230;1.htm<\/a><\/p>\n<p>2] Se pueden revisar los datos en la p\u00e1gina de la Registradur\u00eda ya mencionada. Mientras el NO se impuso en Caquet\u00e1, municipios como Solano, Cartagena de Chair\u00e1 y San Vicente del Cagu\u00e1n, votaron mayoritariamente por el SI (aunque con un margen estrecho). Lo mismo ocurre en Norte de Santander (donde el NO se impuso en pr\u00e1cticamente todas partes menos el Catatumbo) o en Arauca.<\/p>\n<p>3] <a href=\"http:\/\/anarkismo.net\/article\/29580\">http:\/\/anarkismo.net\/article\/29580<\/a><\/p>\n<p>4] Ver, por ejemplo, el art\u00edculo de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez Galindo <a href=\"http:\/\/www.razonpublica.com\/index.php\/conflicto-drogas-....html\">http:\/\/www.razonpublica.com\/index.php\/conflicto-drogas-&#8230;.html<\/a><\/p>\n<p>5] Ver las declaraciones del comandante fariano Carlos Antonio Lozada <a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/paz\/farc-sostienen&#8230;40303\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/paz\/farc-sostienen&#8230;40303<\/a><\/p>\n<p>6] Sobre este asunto, recomiendo la lectura de Jaime Jim\u00e9nez entre las similitudes de la campa\u00f1a oficialista del SI y la del uribismo por el NO <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=217480&amp;titular=a...-del-\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=217480&amp;titular=a&#8230;-del-<\/a><\/p>\n<p>7] Curiosamente, la falta de legitimidad y popularidad de Samper fue una de las razones por la cual la insurgencia no negoci\u00f3 con \u00e9l. Hoy se negocia con el igualmente impopular Santos, mientras Samper ha utilizado el proceso de paz y sus contactos con sectores de la izquierda liberal para intentar rehabilitarse.<\/p>\n<p>8] Como an\u00e9cdota, el nunca bien ponderado pero casi siempre l\u00facido William Ospina dec\u00eda en una pol\u00e9mica columna en las pasadas elecciones presidenciales que, en su infinita capacidad de equivocarse, la izquierda cre\u00eda que el mal menor era Santos debido a la negociaci\u00f3n de paz. En cambio, de manera preclara, Ospina afirmaba: \u201cYo he abogado 20 a\u00f1os por la paz negociada, pero, con el perd\u00f3n de las Farc, nada me parece m\u00e1s inveros\u00edmil que la paz de Santos. La paz, para que sea verdadera, tiene que ser otra cosa, y ya muchos han advertido que si la paz s\u00f3lo puede hacerse con el enemigo, una paz sin Uribe es como una mesa de dos patas\u201d. Creo que el resultado del plebiscito y la perspectiva de renegociar con el uribismo, de alguna manera, reivindica la posici\u00f3n de Ospina que en ese momento provoc\u00f3 un voladero de plumas e hizo que se le descalificara con toda clase de ep\u00edtetos abusivos. Ver su columna <a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/opinion\/de-dos-males-column...95794\">http:\/\/www.elespectador.com\/opinion\/de-dos-males-column&#8230;95794<\/a><\/p>\n<p>9] Humberto de la Calle ha recibido una dura paliza en sus intentos de ser el candidato de la paz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con una participaci\u00f3n de apenas el 37% del electorado, el NO se impuso, con un 50% de los votos, por un breve margen de menos de un 1%. En circunstancias normales, este resultado se ver\u00eda como un empate t\u00e9cnico[1]. 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