{"id":1091,"date":"2016-10-03T17:47:10","date_gmt":"2016-10-03T17:47:10","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1091"},"modified":"2016-10-03T17:47:15","modified_gmt":"2016-10-03T17:47:15","slug":"colombia-los-otros-perdones-de-la-chinita-el-barrio-de-apartado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1091","title":{"rendered":"Colombia: Los otros perdones de La Chinita, el barrio de Apartad\u00f3"},"content":{"rendered":"<p><strong>Colombia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los otros perdones de La Chinita<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lo que ocurri\u00f3 el viernes en Apartad\u00f3 es apenas el comienzo de la reconciliaci\u00f3n en una regi\u00f3n que en el pasado fue el laboratorio de la guerra sucia y el exterminio pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Marta Ruiz<\/strong><\/p>\n<p><strong>Semana, Bogot\u00e1, 1-1-2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.semana.com\/\">http:\/\/www.semana.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Matar al enemigo es la guerra. Matar a los propios es el fratricidio.\u00a0 Ese principio universal deambulaba el viernes pasado en el acto de perd\u00f3n ocurrido en La Chinita, el barrio de Apartad\u00f3, en el Urab\u00e1 antioque\u00f1o, donde 35 personas murieron asesinadas de manera indiscriminada en la madrugada del 24 de enero de 1994 durante una verbena popular a manos de un comando armado de las Farc. Por eso, en nombre de esa guerrilla, Iv\u00e1n M\u00e1rquez pidi\u00f3 perd\u00f3n. Dijo que aquella matanza en casa de Rufina nunca debi\u00f3 suceder. Que la direcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n nunca la orden\u00f3. Y las v\u00edctimas, con la generosidad que las caracteriza, le respondieron: Las v\u00edctimas de La Chinita s\u00ed perdonan. Pero tambi\u00e9n dijeron que este es apenas el comienzo. Es apenas una rendija que se abre para saber la verdad. Porque aunque M\u00e1rquez diga que los jefes de las Farc no ordenaron la masacre, la realidad es que en Urab\u00e1 hubo un exterminio sistem\u00e1tico entre fuerzas pol\u00edticas que alg\u00fan d\u00eda fueron hermanas.\u00a0 Un fratricidio.<\/p>\n<p>Mientras en el coliseo del barrio la comunidad estaba atenta a los discursos de las v\u00edctimas, otro acto muy significativo de reconciliaci\u00f3n ocurr\u00eda de manera silenciosa en medio de la multitud. Iv\u00e1n M\u00e1rquez y An\u00edbal Palacio se abrazaban, como quiz\u00e1 lo hicieron en 1984 cuando se vieron por primera vez en una cumbre de la Coordinadora Nacional Guerrillera, el uno como dirigente de las Farc y el otro como parte del EPL. Ambos buscaban entonces ponerle fin a una guerra que ni siquiera hab\u00eda comenzado. Mucho antes de que la vor\u00e1gine de la violencia los convirtiera en enemigos y los lanzara por caminos de insondable oscuridad.<\/p>\n<p>S\u00ed en alg\u00fan lugar la violencia ha sido pol\u00edtica es en Urab\u00e1. Las masacres de trabajadores bananeros comenzaron all\u00ed a mediados de los ochenta de la mano de Hern\u00e1n Giraldo, primero y de Fidel y Carlos Casta\u00f1o despu\u00e9s. Eran el castigo a unos sindicatos adheridos pol\u00edticamente a las guerrillas, especialmente al EPL y las FARC, grupos que no dejaban vivo a ning\u00fan capataz de finca y que secuestraban a empresario que asomara cabeza en la regi\u00f3n. Luego fue el castigo a una poblaci\u00f3n que vot\u00f3 en masa por la izquierda. Una poblaci\u00f3n que vot\u00f3 por la UP, y por Esperanza, Paz y Libertad despu\u00e9s.\u00a0 Y vino lo que el investigador Andr\u00e9s Su\u00e1rez llam\u00f3 el exterminio rec\u00edproco. Porque si en alg\u00fan lugar las guerrillas combinaron todas las formas de lucha fue en Urab\u00e1: all\u00ed estaban los grupos armados, los partidos y los sindicatos.<\/p>\n<p>Los guerrilleros del EPL dejaron las armas en 1991 y se vieron expuestos a las balas no solo de sus propias disidencias, sino a las de las Farc. Un exmilitante del EPL recuerda que en una ocasi\u00f3n el DAS tuvo que sacar escoltados a todos los excombatientes que trabajaban en un proyecto productivo en una finca porque las Farc iban a matarlos. Los mataban uno a uno en sus veredas acusados de ser sapos, de trabajar para el gobierno, para el enemigo. El Estado, indolente, los dej\u00f3 a la deriva. Pensaba que esa era una vieja cuenta por saldar entre antiguos amigos. Que no hab\u00eda bala desperdiciada. Entonces vino la reacci\u00f3n de un grupo significativo de dirigentes del EPL que cre\u00f3 los comandos populares, un grupo armado que actuar\u00eda contra las bases sociales de las Farc.\u00a0 Y se mataron sin piedad, los viejos camaradas, los antiguos hermanos de ideales revolucionarios. Todos los d\u00edas ca\u00eda un l\u00edder, un militante, un amigo, un familiar bien fuera de la UP, del Partido Comunista, de Esperanza Paz y Libertad, del Partido Liberal o de los sindicatos.<\/p>\n<p>Entonces vino una suerte de cl\u00edmax en este fratricidio: la masacre de La Chinita. Indiscriminada, cruel y despiadada. Con ella las Farc adoptaron el modus operandi cl\u00e1sico de sus ac\u00e9rrimos enemigos: los paramilitares. Se igualaron a ellos. Y la respuesta de los Comandos Populares no se hizo esperar. Tal como ha quedado esclarecido en Justicia y Paz, estos se lanzaron en brazos de Carlos Casta\u00f1o.\u00a0 El ba\u00f1o de sangre es inenarrable. Aupado por la brigada 17 del Ej\u00e9rcito y por las Convivir.<\/p>\n<p>Porque tal como lo dijo Sergio Jaramillo el viernes pasado, si en alg\u00fan lugar del pa\u00eds hubo una alianza macabra entre paramilitares y fuerza p\u00fablica, fue en Urab\u00e1. Mientras la regi\u00f3n se silenciaba a punta de plomo, el gobernador de Antioquia de la \u00e9poca, \u00c1lvaro Uribe describ\u00eda a Urab\u00e1 como un verdadero \u201claboratorio de paz\u201d. No en vano llen\u00f3 de homenajes al General Rito Alejo del R\u00edo, hoy preso en una guarnici\u00f3n militar, y dispuesto a contar la verdad exhaustiva sobre lo ocurrido en la guerra, ante la Jurisdicci\u00f3n Especial de Paz.<\/p>\n<p>En La Chinita las v\u00edctimas dijeron s\u00ed perdonamos, pero queremos la verdad. Toda la verdad y de todos. Porque en Urab\u00e1 ocurrieron 17 masacres y miles de asesinatos selectivos. La \u00faltima masacre ocurri\u00f3 en 2005 en un corregimiento llamado San Jos\u00e9 de Apartado, en el que terminaron arrinconadas las bases sociales del Partido Comunista en la regi\u00f3n. Hasta all\u00ed llegaron militares de la Brigada 17 a matar a una familia, degollando incluso a los ni\u00f1os. Otro perd\u00f3n pendiente.<\/p>\n<p>Toda esta impiedad se vivi\u00f3 bajo el silencio de la \u00e9lite local, que a\u00fan hoy se siente inc\u00f3moda con la izquierda, aunque sea esta legal, y que hace todos los esfuerzos posibles para que no se consolide el proceso de paz en la regi\u00f3n. Sectores de ella se han opuesto a la restituci\u00f3n de tierras, a la reparaci\u00f3n de las v\u00edctimas, y ahora a los acuerdos de paz.\u00a0 Porque en Urab\u00e1 hubo despojo masivo de tierra, complicidad de empresas multinacionales y nacionales con los paramilitares y su sangr\u00eda.\u00a0 Ellas\u00a0 tambi\u00e9n tendr\u00e1n que comparecer, seguramente, ante la Jurisdicci\u00f3n Especial de Paz, que hoy rechazan.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en el que se crey\u00f3 que el proyecto paramilitar hab\u00eda logrado la hegemon\u00eda pol\u00edtica, social y cultural en Urab\u00e1. Por algo all\u00ed se reprodujo pronto la violencia, esta vez en una faceta m\u00e1s criminal, y con la m\u00e1scara de las bandas criminales, ej\u00e9rcito gaitanista o clan del golfo. Los \u00dasuga fueron combatientes de base del EPL, que se sintieron frustrados por una paz insegura que no les brindaba nada. Se la jugaron a seguir de pistoleros y en esas est\u00e1n. Alguna fuerza profunda y soterrada mantiene encendida la llama de la guerra en Urab\u00e1.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que se vio el viernes en La Chinita es que, como la pol\u00edtica es din\u00e1mica, posiblemente eso empieza a cambiar de la mano de un fen\u00f3meno cuya fuerza es impredecible, y es la reconciliaci\u00f3n. Al tiempo que Iv\u00e1n M\u00e1rquez y An\u00edbal Palacio se abrazaban con sentimiento de hermanos, Mario Agudelo dec\u00eda en otro lugar del coliseo: \u201cYa perdon\u00e9\u201d. Y si Mario Agudelo perdon\u00f3 es porque Urab\u00e1 puede llegar a ser realmente un laboratorio de paz. Agudelo era diputado por Esperanza, Paz y Libertad en Antioquia, cuando le lleg\u00f3 un libro de regalo. Era un libro de medicina y su hijo lo abri\u00f3 con ansia y curiosidad. El libro explot\u00f3 y el ni\u00f1o muri\u00f3. Era un ataque de las Farc direccionado a Agudelo. Sereno y sonriente, Mario dice que ahora milita en el partido del S\u00ed, y que a partir del lunes lo har\u00e1 en el de la implementaci\u00f3n de los acuerdos.<\/p>\n<p>Los desmovilizados del EPL le tienden una mano a las Farc porque ellos saben lo que se siente dar el salto de la guerra a la civilidad. As\u00ed lo dijo el alcalde de Apartad\u00f3, Eli\u00e9cer Arteaga: \u201cApartad\u00f3 los acoge\u201d. S\u00f3lo falta ver si la \u00e9lite local, los empresarios, se montan al tren de la reconciliaci\u00f3n que ya parece estar en marcha en esta palpitante regi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Matar al enemigo es la guerra. Matar a los propios es el fratricidio.  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