{"id":10580,"date":"2020-01-29T16:52:37","date_gmt":"2020-01-29T15:52:37","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10580"},"modified":"2020-01-29T16:52:40","modified_gmt":"2020-01-29T15:52:40","slug":"brasil-venezuela-sobrevivir-en-la-frontera-migrantes-y-refugiados-venezolanos-en-kaubanoko","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10580","title":{"rendered":"Brasil\/Venezuela &#8211; Sobrevivir en la frontera. Migrantes y refugiados venezolanos en Ka&#8217;ubanoko.   [Nicol\u00e1s Cabrera]"},"content":{"rendered":"<p><strong>En la periferia de Boa Vista 660 migrantes y refugiados venezolanos ocuparon Ka\u2019ubanoko, un territorio en el que desde la autogesti\u00f3n y la interculturalidad sobreviven al desarraigo, la precariedad y la exclusi\u00f3n. All\u00ed, la vida cotidiana no est\u00e1 en lo importante, se va en lo urgente. Nicol\u00e1s Cabrera recorri\u00f3 la ciudad, entrevist\u00f3 a criollos e ind\u00edgenas que habitan el espacio y dice: lo que testifica esta experiencia es que la crisis humanitaria de Venezuela es real y grave y la acogida brasile\u00f1a se avizora inconducente.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/cronica\/sobrevivir-en-la-frontera\/\">Revista Anfibia<\/a>, enero 2020 <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 29-1-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Primero fue pendular. Ir y volver. Despu\u00e9s por goteo: unos pocos llegaban para quedarse. En los \u00faltimos tiempos, cuando los bienes m\u00e1s cotidianos \u2013arroz, luz, jab\u00f3n, pa\u00f1ales\u2013 se convirtieron en privilegios y las balas cazaron hermanos, la peregrinaci\u00f3n forzada de venezolanos a Brasil se convirti\u00f3 en \u00e9xodo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Entre 2017 y 2018 la migraci\u00f3n aument\u00f3 un 245%. El 2019 confirm\u00f3 la marea: 500 personas por d\u00eda cruzaban la frontera que divide al estado venezolano de Bol\u00edvar del estado brasile\u00f1o de Roraima.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Conocer las cifras del drama venezolano es imprescindible. Contextualiza, mensura, interpela. Pero ponerle rostros, nombres, dialectos y hasta colores a esos n\u00fameros resulta urgente. Detr\u00e1s de cada persona hay una crisis vivida.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por eso importa conocer Ka\u2019ubanoko, una ocupaci\u00f3n enraizada en la periferia de Boa Vista, la capital de Roraima, donde viven 660 personas de todas las edades. Una mitad es \u201ccriolla\u201d; la otra ind\u00edgena. Pese a aquella diferencia \u2013que en el d\u00eda a d\u00eda se torna asimetr\u00eda\u2013 hay un trasfondo com\u00fan: todos son venezolanos, han migrado a Brasil sin buscarlo y se organizan para sobrevivir y convivir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ka\u2019ubanoko, que en la lengua ind\u00edgena Warao significa \u201clugar para dormir\u201d, funciona como una \u201czona gris\u201d. Un territorio de fronteras difusas: no es un refugio formal de la ONU pero cuenta con el benepl\u00e1cito del ej\u00e9rcito brasile\u00f1o. Y de la \u201cOperaci\u00f3n Acolhida\u201d, una iniciativa en el que ONGs, congregaciones religiosas, organismos internacionales, gobierno brasile\u00f1o y ej\u00e9rcito cruzan actores y recursos para brindar \u201cayuda humanitaria\u201d a los migrantes y refugiados venezolanos. En Ka\u2019ubanoko los moradores, hartos de la xenofobia y la discriminaci\u00f3n de la ciudad, se protegen entre paredes de chapa, concreto y cart\u00f3n. Comen, aunque s\u00f3lo una vez al d\u00eda. Todos escaparon de la privaci\u00f3n y la violencia pero la cuentan en espa\u00f1ol, portu\u00f1ol, warao, kari\u00f1a, pemom o e\u2019\u00f1ep\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La ocupaci\u00f3n naci\u00f3 el 3 de marzo del 2019 cuando 150 ind\u00edgenas venezolanos, entonces en situaci\u00f3n de calle, entraron a un predio abandonado conocido como \u201cClub del Trabajador\u201d. Entre la maleza descubrieron a un pu\u00f1ado de familias \u2013tambi\u00e9n venezolanas pero criollas\u2013 que viv\u00edan escondidas. En ese encuentro pactaron una convivencia que dura hasta el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El organigrama actual de Ka\u2019ubanoko dibuja un matriarcado. En la \u201ccoordinaci\u00f3n general\u201d de los criollos est\u00e1 Yidri y como \u201ccacique general\u201d de los ind\u00edgenas aparece Fiorella. Pero los imponderables de una ocupaci\u00f3n que hoy resguarda a 600 venezolanos nunca dependen de una \u00fanica voluntad. En Ka\u2019ubanoko hay que delegar para coexistir.\u00a0 Por eso, adem\u00e1s de las l\u00edderes hay comit\u00e9s \u2013educaci\u00f3n, salud, cultura, infraestructura, alimentaci\u00f3n, mujeres, ni\u00f1os, religi\u00f3n, seguridad, higiene\u2013 y responsables con nombre propio, tanto para la parte criolla como ind\u00edgena. Una divisi\u00f3n omnipresente.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Camilo es regordete y de piel color bronce. Al estirar su mano para saludar muestra parte de su pasado: palmas de pescador. Fue de los primeros Warao en llegar a Boa Vista cuando la ausencia de futuro ya era una certeza. Parti\u00f3 con una bolsa de ropa al hombro, un machete en la mano diestra y un diente de jaguar al cuello. Abrigo, protecci\u00f3n y fuerza.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al hablar redunda con las mismas palabras. Una mirada ingenua sospechar\u00eda que todav\u00eda no domina el espa\u00f1ol. Una escucha atenta sabr\u00eda que la repetici\u00f3n, para muchos pueblos ind\u00edgenas, es pedagog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como \u201cAidama\u201d \u2013cacique en Warao\u2013 Camilo es el autorizado para hablar en nombre de las 26 personas de su familia que lo acompa\u00f1aron desde el Delta del Orinoco, en Venezuela, a 688 kil\u00f3metros de su nuevo hogar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Los Warao venimos de muy lejos porque hay grupos armados, muchos, muchos grupos armados en la tierra. Roban canoas, trafican, matan, secuestran, bandas organizadas que matan. Gente armada en nuestras tierras, masacrando, matando a nosotros, con armas. Tenemos miedo. La comida es muy cara, no hay medicamos, no hay turismo para artesan\u00edas. Estamos muriendo. Por eso venimos de lejos: los Warao estamos con miedo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los Warao son los primeros y los m\u00e1s numerosos de todos los grupos ind\u00edgenas venezolanos que migraron a Brasil. Hay quienes dicen que son n\u00f3mades por su propia cosmolog\u00eda. Lo fundamentan en mitos de origen que narran un errar incansable. Otros estudiosos lo justifican etimol\u00f3gicamente: Warao significa \u201cgente de embarcaci\u00f3n\u201d, \u201cpueblo del agua\u201d, navegantes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Lo cierto es que Camilo y tantos otros Warao hablan de causas m\u00e1s concretas y terrenales. Enumeran ataques, grupos armados y muertes. Nada descabellado si reparamos en que la mayor\u00eda de los Warao de la ocupaci\u00f3n vienen de la comunidad de Mariusa, donde el 29 de abril de 2019 una embarcaci\u00f3n de encapuchados gatill\u00f3 plomo contra canoas indias y mat\u00f3 a una mujer embarazada y a su hija de seis a\u00f1os. Dos meses antes, otro grupo de encapuchados hab\u00eda saqueado la misma aldea y secuestrado al cacique de la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No son casos aislados, son causas recurrentes. Las ramificaciones fluviales del Delta del Orinoco, tierra nativa de los Warao, se han convertido en zona de tr\u00e1nsito para el tr\u00e1fico y los grupos armados que operan entre Venezuela y Trinidad y Tobago.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10584\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10584\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-ii.jpg?fit=1920%2C1080&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1920,1080\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Brasil2901 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-ii.jpg?fit=656%2C369&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-10584 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-ii.jpg?resize=656%2C369&#038;ssl=1\" alt=\"Brasil2901 II\" width=\"656\" height=\"369\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de Venezuela tambi\u00e9n afecta de manera directa a los Warao. Con una inflaci\u00f3n incalculable la escasez es regla. Y sin turismo no hay venta de artesan\u00edas. Si la salud, la educaci\u00f3n y el trabajo se deterioran para la mayor\u00eda de los venezolanos, imag\u00ednense para los ind\u00edgenas que siempre padecen una desigualdad recargada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A ese escenario se suma que los Warao todav\u00eda sufren las consecuencias del ecocidio ocurrido en la d\u00e9cada del sesenta cuando la Corporaci\u00f3n Venezolana de Guyana cerr\u00f3 el Ca\u00f1o Manamo y quebr\u00f3 el equilibrio ecol\u00f3gico del Orinoco. Los resultados fueron la muerte de miles de ind\u00edgenas como as\u00ed tambi\u00e9n la migraci\u00f3n en masa de los sobrevivientes.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 hacen para divertirse en la ocupaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014\u00bfDivertirse? Ac\u00e1 intentamos sobrevivir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Pero uno necesita divertirse para sobrevivir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014S\u00ed\u2026. y bueno, a veces tomamos cacha\u00e7a.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Con Alida intento huir de los cl\u00e1sicos di\u00e1logos entre reporteros y migrantes donde unos salan las heridas de otros. Aprovecho el afilado sentido de humor de los Warao, que nunca olvidan que no hay exorcista m\u00e1s eficaz que un espasmo de risadas. Imaginamos banquetes, susurramos chismes, exigimos favores y nos burlamos de los brasile\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y ella habla de rituales. Nadie mejor que una profesora Warao para ilustrar en el tema. Ense\u00f1ar costumbres era el trabajo de Alida hasta que con su sueldo en mano tuvo que elegir entre comprar un pollo o dos kilos de arroz. No dio para m\u00e1s, ni su dinero, ni su paciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Alida lleva hoy un hermoso vestido rojo. El pelo atado resalta dos ojos negros de p\u00e1rpados ca\u00eddos. Con did\u00e1ctica paciencia describe el \u201cNahanam\u201d, un baile en honor al \u201cKanobo\u201d, el \u201cdios todopoderoso\u201d. En su nombre los Warao festejan un mes. De noche se come y se baila. De d\u00eda se trabaja la \u201cYuruma\u201d, una masa hecha a base de moriche, ese mismo \u00e1rbol que los Warao usan para sus artesan\u00edas y hoy extra\u00f1an por tradici\u00f3n y necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los Warao saben que lo cantado es contado. Tienen canciones para sus ancestros, dioses, hermanos y enemigos. Porque no hay pueblo sin m\u00fasica. Y Alida canta sobre el r\u00edo Orinoco, al que define como \u201cr\u00edo padre\u201d porque los alimenta, los arrastra, los limpia.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Dentro de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena de Ka\u2019ubanoko tambi\u00e9n hay segmentaciones, pues all\u00ed conviven 330 personas de cuatro etnias diferentes: Warao, Kari\u00f1a, Pemom y E\u00f1epa. La distinci\u00f3n es pol\u00edtica, cultural y espacial. Cada pueblo tiene su cacique, su idioma, un territorio delimitado. Y su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los Pemones tienen una ventaja si los comparamos con las fatalidades de los Warao. Al habitar una tierra transfronteriza entre Venezuela, Brasil y Guyana, varios de los venezolanos fueron recibidos por sus parientes brasile\u00f1os. La mayor\u00eda se ha refugiado en aldeas hermanas y por eso en Ka\u2019ubanoko se cuentan con una mano. Pero sufren una maldici\u00f3n: gran parte de sus territorios venezolanos son ricos en oro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En febrero de 2016, el presidente Nicol\u00e1s Maduro bautiz\u00f3 v\u00eda decreto a un \u00e1rea de 111 843,70 km\u00b2 \u201312,2 % del territorio venezolano\u2013al sur del r\u00edo Orinoco como \u201cZona de Desarrollo Estrat\u00e9gico Nacional Arco Minero del Orinoco\u201d. All\u00ed se concentran 7000 toneladas de reservas de oro, cobre, diamante, colt\u00e1n, hierro, bauxita y otros minerales. La idea del Gobierno es sustituir la renta petrolera por el lucro minero. Extractivismo depredador como condici\u00f3n del \u201cEco-socialismo\u201d. Una iniciativa que hasta el momento s\u00f3lo increment\u00f3 la violencia, dinamiz\u00f3 mercados ilegales, contamin\u00f3 r\u00edos y expuls\u00f3 vastos contingentes ind\u00edgenas que hoy se refugian en Brasil.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10586\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10586\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-iii.jpg?fit=1920%2C1280&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Brasil2901 III\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-iii.jpg?fit=656%2C437&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-10586 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-iii.jpg?resize=656%2C437&#038;ssl=1\" alt=\"Brasil2901 III\" width=\"656\" height=\"437\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El viernes 22 de noviembre un grupo de hombres vestidos de negro lleg\u00f3 a Ikabar\u00fa, municipio Gran Sabana del estado Bol\u00edvar, Venezuela. Dispararon con punter\u00eda. Mataron 8 personas. Uno de ellos, Edidson Ram\u00f3n Soto, era Pem\u00f3n. Las investigaciones apuntan como principales responsables a personas del \u201csindicato del oro\u201d, un grupo armado paraestatal que intenta controlar la explotaci\u00f3n minera de la zona. Los Pemones, por comunicado oficial, exigen justicia y recuerdan que no se trata de un hecho aislado. Los \u201cparientes\u201d asesinados por la nueva fiebre del oro se cuentan de a decenas.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En un principio la \u201cOpera\u00e7\u00e3o Acolhida\u201d ten\u00eda tres fases: primero se hac\u00eda un registro fronterizo de los refugiados. Luego los venezolanos eran derivados a uno de los trece abrigos oficiales que hay en Roraima. Una vez abrigados se proced\u00eda a la interiorizaci\u00f3n, es decir, se los reubicaba en otros estados brasile\u00f1os bajo la promesa de trabajo y con el objetivo de descomprimir el estado. Ya fueron interiorizados m\u00e1s de 25000 venezolanos seg\u00fan las fuentes oficiales de la operaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero el esquema est\u00e1 colapsado. En Boa Vista hay capacidad para abrigar solo a 6500 del total de 53.000 venezolanos que hoy viven en la ciudad. Los abrigos est\u00e1n desbordados. Eso incentiv\u00f3 la ocupaci\u00f3n de inmuebles abandonados, como Ka\u2019ubanoko. Era invasi\u00f3n o calle.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La \u201cOpera\u00e7\u00e3o Acolhida\u201d muestra serias dificultades frente a la cuesti\u00f3n ind\u00edgena a pesar de tener un abrigo exclusivamente para ellos, como es el de Pintolandia. Los actores que intervienen, sobre todo ACNUR \u2013Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados\u2013 y el ej\u00e9rcito, no tienen experiencia en abrigar pueblos originarios. Son una poblaci\u00f3n inc\u00f3moda para los protocolos operacionales estandarizados con los que se organizan los refugios. Tal vez por eso muchos de los ind\u00edgenas fueron expulsados de esos lugares o simplemente se retiraron voluntariamente por sentirlos muy contrarios a sus costumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por \u00faltimo est\u00e1 la pol\u00e9mica en torno a la interiorizaci\u00f3n o no de los ind\u00edgenas. La operaci\u00f3n decidi\u00f3 por la negativa. Aduce incompatibilidades entre aquel formato de relocalizaci\u00f3n y las \u201ctradiciones\u201d migratorias ind\u00edgenas. Hoy, en consecuencia, la interiorizaci\u00f3n es un \u201cderecho\u201d reservado para los criollos. Una diferencia que en la opini\u00f3n de los Warao se nombra como desigualdad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Fiorella, cacique general de Ka\u2019ubanoko, es quien mejor ordena los reclamos de la comunidad. Tal vez porque en su formaci\u00f3n universitaria como m\u00e9dica aprendi\u00f3 a decir lo que los blancos queremos escuchar; o porque, como cacique m\u00e1xima de los Warao, entiende el efecto de las palabras. O, simplemente, porque, como ella dice, pide lo que el sentido com\u00fan exige:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Queremos reubicaci\u00f3n en un lugar espec\u00edfico para los ind\u00edgenas, donde se creen proyectos acordes a nuestra tradici\u00f3n. Nosotros tenemos muchos profesionales: maestros, ingenieros, agrimensores, t\u00e9cnicos superiores en higiene y alimentos, enfermeros. S\u00f3lo pedimos un lugar para nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Aunque los criollos venezolanos que viven en Ka\u2019ubanoko cuentan con algo m\u00e1s de oportunidades que la mayor\u00eda de sus vecinos ind\u00edgenas, su suerte sigue siendo una moneda al aire. Ni llegar a la ocupaci\u00f3n ha sido f\u00e1cil.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Yidri trabajaba en una empresa de seguridad. Largo curr\u00edculum y vasta experiencia. Hace un a\u00f1o ganaba dos salarios m\u00ednimos que se evaporaban en la primera semana del mes. Se vino embarazada de siete meses junto a su hijo de 10 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Reinaldo fue mozo, guardia de comercio, recepcionista de hotel, salvavidas, cocinero, barman y locutor de radio. Una polifuncionalidad que nunca supuso ingreso suficiente, pero s\u00ed cierta riqueza para la principal actividad de subsistencia en la Venezuela actual: el trueque. En 2018 Reinaldo se cans\u00f3 de dar para recibir y recibir para dar y vino a Brasil detr\u00e1s del vil metal.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El prontuario laboral de Rosa tambi\u00e9n es una oda al emprendedurismo. \u00bfEl resultado? Carest\u00eda. Cuenta con fastidio como hac\u00eda filas de ocho horas sin saber qu\u00e9 iba a poder comprar. Lo recuerda describiendo g\u00f3ndolas vac\u00edas. Para ella el problema no era la falta de comida que el estado racionaba, sino el goloso mercado negro donde lo planificado estatalmente se privatizaba.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Luis y Alejandra caminaron 215 kil\u00f3metros desde Pacaraima hasta Boa Vista. Demoraron cinco d\u00edas. No de lentos sino por cargados. Luis, de 22 a\u00f1os, arrastraba una valija azul. Alejandra, de 21, llevaba entre brazos a su hija Estel de tres y en su panza al peque\u00f1o Abraham de 6 meses.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Yo trabajaba en la calle, carretando. Al principio se viv\u00eda bien, pero lleg\u00f3 un tiempo que no daba m\u00e1s y nos vinimos. No alcanzaba para nada: ni comida ni pa\u00f1ales, cosas b\u00e1sicas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Reci\u00e9n un hombre me cont\u00f3 que con su salario compraba apenas un pollo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Compadre, el hombre ten\u00eda un buen sueldo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pocos hablan de una falta de trabajo en Venezuela. Muchos acusan su informalidad \u2013por ende, inestabilidad\u2013. La mayor\u00eda padeci\u00f3 la depresi\u00f3n por la falta del dinero y la ausencia de lo m\u00ednimo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todos cruzan fronteras intentando no tropezar.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El 95% de las personas adultas que vive en Ka\u2019ubanoko est\u00e1 desempleada. La mayor\u00eda de los hombres se la rebuscan revolviendo basura, revendiendo chatarras, juntando aluminio o arreglando bicicletas. Las mujeres venden comida, producen artesan\u00edas, atienden en la feria, escuchan cursos o piden en la calle. Cada d\u00eda \u201cmatan un tigre\u201d nuevo, como la sabidur\u00eda popular de Venezuela llama al trabajo informal.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Entre la poblaci\u00f3n \u201cnativa\u201d de Boa Vista sobran los que responsabilizan a los venezolanos por la desocupaci\u00f3n en el estado. Es decir, brasile\u00f1os con empleo que dicen que est\u00e1 faltando trabajo porque hay migrantes y refugiados que no consiguen trabajar. Inconsistencias de la xenofobia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La educaci\u00f3n es otro problema. Ning\u00fan ni\u00f1o venezolano de la ocupaci\u00f3n consigue escolarizarse. Por eso entre iglesias cat\u00f3licas, movimientos sociales como el MST y donaciones internacionale, los que tienen entre 5 y 15 a\u00f1os reciben apoyo escolar dos veces por semana.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La salud tambi\u00e9n est\u00e1 en alerta aunque muchos confiesan una alevosa mejor\u00eda en relaci\u00f3n a su pasado en Venezuela, donde los medicamentos se tornaron una quimera. El problema es que en Brasil, como en cualquier pa\u00eds con brotes xen\u00f3fobos, el desprecio al extra\u00f1o se interpreta en clave higienista. Para ciertas autoridades brasile\u00f1as la migraci\u00f3n venezolana trajo enfermedades viejas como el Sarampi\u00f3n. La ex Gobernadora de Roraima Suely Campos, en 2018, firm\u00f3 un decreto que limitaba el atendimiento de venezolanos en la red sanitaria estadual.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201c4 cigarros por un rial\u201d dice, con carb\u00f3n, la pared de la casa de Consuelo. Ella es de Caracas, tiene 52 a\u00f1os y se queja, entre risas, porque la pobreza la est\u00e1 desalineando.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Ni pintarme el cabello puedo. \u00bfC\u00f3mo voy a conseguir marido ahora?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Venezuela trabajaba por su cuenta. Vend\u00eda cigarrillos, caf\u00e9, bebidas y \u201ccomiditas caseras\u201d en la terminal de \u00f3mnibus. En Boa Vista encontr\u00f3 una historia repetida.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Ya ven\u00eda triste porque me hab\u00edan matado un hijo, los malandros, y sucede que me roban la bomba del gas. \u00bfPod\u00e9s creer? Adem\u00e1s de que no alcanzaba por nada, con la violencia y el robo estaba imposible. Ah\u00ed mi otro hijo, que ya estaba ac\u00e1, me dijo venite, venite, venite.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el relato de Consuelo aparece un motivo que se repite en muchas historias venezolanas: la inseguridad compite con la econom\u00eda a la hora de justificar la migraci\u00f3n. No es casual para un pa\u00eds con una tasa de homicidio de 81,4 por cada 100.000 habitantes, la m\u00e1s alta de toda Am\u00e9rica Latina. Cifras de guerra sin conflicto armado.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10589\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10589\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-iv.jpg?fit=1920%2C1280&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1920,1280\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Brasil2901 IV\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-iv.jpg?fit=656%2C437&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-10589 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-iv.jpg?resize=656%2C437&#038;ssl=1\" alt=\"Brasil2901 IV\" width=\"656\" height=\"437\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero estos venezolanos no han llegado a una tierra m\u00e1s pac\u00edfica: algunos brasile\u00f1os empezaron hace tiempo una escalada de violencia hacia los for\u00e1neos. Se cuentan, al menos, cinco 5 \u201cvenecas\u201d \u2013 el r\u00f3tulo despectivo que todo proceso xenof\u00f3bico demanda\u2013 asesinados en 2019 por grupos de caza.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No hay apenas rabia \u201cdesde abajo\u201d. Los discursos incendiarios tambi\u00e9n llegan \u201cdesde arriba\u201d: el ruralista Antonio Denarium, electo gobernador de Roraima por el ex partido pol\u00edtico de Bolsonaro \u2013quien a su vez fue elegido en Boa Vista por el 78, 61% de los votos\u2013, manifest\u00f3 que la Opera\u00e7\u00e3o Acolhida no ten\u00eda ning\u00fan beneficio para los brasile\u00f1os y s\u00f3lo favorec\u00eda a los venezolanos: \u201cNo da para la canasta b\u00e1sica de los brasile\u00f1os que est\u00e1n pasando hambre. Pero, para los venezolanos dan todo: almuerzo, cena, alquiler\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El propio Bolsonaro, a la semana de asumir, retir\u00f3 a Brasil del \u201cPacto Mundial para una Migraci\u00f3n Segura, Ordenada y Regular\u201d suscrito en la asamblea general de la ONU y firmado por 152 pa\u00edses miembros.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Brasil, por encima de todo.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No todo es odio. Tampoco hay fronteras inquebrantables. Las biograf\u00edas son m\u00e1s ambiguas que los esquemas dicot\u00f3micos y las notas merecen ser algo m\u00e1s que una pornograf\u00eda de la tragedia. En Ka\u2019ubanoko tambi\u00e9n hay amor, solidaridad y alegr\u00eda. Como el romance entre Carlos y Mariane, un venezolano criollo de Barcelona de 36 a\u00f1os y una venezolana ind\u00edgena e\u00f1epa por parte paterna y yanomami por v\u00eda materna que tiene 29.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los dos migraron solos. Y en Roraima se vieron, se coquetearon y se amaron. Primero vivieron en el lugar donde \u00e9l trabajaba. \u201cEl patr\u00f3n nos hizo un lugarcito\u201d, comenta Carlos. Despu\u00e9s, cuando ella descubri\u00f3 que en Ka\u2019ubanoko viv\u00eda parte de su linaje e\u00f1epa, decidieron mudarse a la ocupaci\u00f3n. Ellos se sonrojan cuando se les pregunta por sus momentos de intimidad en medio de tanta gente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014No es f\u00e1cil \u2013responde Carlos\u2013 pero uno se la rebusca, como en todo. \u00bfNo? Ahora estamos tranquilos, parece que ella est\u00e1 embarazada. O eso creemos, no hicimos eso del test pero tiene un atraso de dos meses.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Conocer Ka\u2019ubanoko no supone entender Venezuela. Tampoco invita a posicionarse con firmeza en el barro partidario de su coyuntura polarizada. Y mucho menos a conjeturar sobre los intereses geopol\u00edticos que el ajedrez global reposa en la Rep\u00fablica Bolivariana.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ni los indios ni los criollos que aqu\u00ed habitan priorizan hablar de revoluci\u00f3n o r\u00e9gimen; de presos pol\u00edticos o pol\u00edticos presos; de chavistas o boliburgueses; de imperialismo yanqui o dependencia rusa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La vida cotidiana en Ka\u2019ubanoko no est\u00e1 en lo importante, se va en lo urgente. Porque lo que s\u00ed testifica esta ocupaci\u00f3n es que la crisis humanitaria de Venezuela es real y grave. Y que la acogida brasile\u00f1a, tal como est\u00e1, se avizora inconducente. No funciona un esquema transitorio para un problema estructural.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Mientras tanto, los que huyen hacia adelante, siguen llegando.<\/p>\n<p style=\"text-align:left;\"><strong>&#8211; Nicol\u00e1s Cabrera<\/strong>, vive en R\u00edo de Janeiro por una beca de investigaci\u00f3n en la Universidad Federal de Fluminense. Es adem\u00e1s becario del Conicet. Su proyecto de postgrado doctoral es \u201cIdentidades violentas: un estudio sobre la(s) violencia(s) como dimensi\u00f3n identitaria de la cultura popular en el f\u00fatbol cordob\u00e9s\u201d. Estudi\u00f3 sociolog\u00eda en la Universidad Nacional de Villa Mar\u00eda y est\u00e1 cursando un doctorado en antropolog\u00eda en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba y haciendo una especializaci\u00f3n en Criminolog\u00eda de la Universidad Nacional de Quilmes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ocupaci\u00f3n naci\u00f3 el 3 de marzo del 2019 cuando 150 ind\u00edgenas venezolanos, entonces en situaci\u00f3n de calle, entraron a un predio abandonado conocido como \u201cClub del Trabajador\u201d. Entre la maleza descubrieron a un pu\u00f1ado de familias \u2013tambi\u00e9n venezolanas pero criollas\u2013 que viv\u00edan escondidas. En ese encuentro pactaron una convivencia que dura hasta el presente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":10583,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[17923],"tags":[17212,669979112,693661773,20049700],"class_list":["post-10580","post","type-post","status-publish","format-aside","has-post-thumbnail","hentry","category-venezuela","tag-america-latina","tag-operacao-acolhida","tag-kaubanoko","tag-pemones","post_format-post-format-aside","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-2KE","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/brasil2901-i.jpg?fit=1920%2C1280&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10580","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10580"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10580\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10591,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10580\/revisions\/10591"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10583"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}