{"id":10169,"date":"2020-01-01T18:59:28","date_gmt":"2020-01-01T17:59:28","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10169"},"modified":"2020-01-01T18:59:28","modified_gmt":"2020-01-01T17:59:28","slug":"debates-el-socialismo-participativo-de-thomas-piketty-un-socialismo-utopico-de-pretensiones-cientificas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10169","title":{"rendered":"Debates &#8211; El \u201csocialismo participativo\u201d de Thomas Piketty. Un socialismo ut\u00f3pico de pretensiones cient\u00edficas.   [Alain Bihr]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/alencontre.org\/\">A l&#8217;encontre<\/a>, 19-11-2019 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Ram\u00f3n S\u00e1nchez Tabar\u00e9s &#8211;\u00a0 <a href=\"http:\/\/sinpermiso.info\/\">Sin Permiso<\/a><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 1-1-2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el \u00faltimo cap\u00edtulo de <em>Capital e ideolog\u00eda<\/em> (Le Seuil, 2019), Thomas Piketty expone un proyecto y en parte, un programa de \u201csocialismo participativo\u201d. Este \u00faltimo trata de responder a los principales desaf\u00edos pol\u00edticos de nuestro tiempo: el ascenso de las desigualdades sociales vinculadas a la \u201cmundializaci\u00f3n\u201d neoliberal; el descr\u00e9dito del proyecto socialista consecuencia de la experiencia de la antigua URSS y sus reg\u00edmenes emparentados; la incapacidad en la que se encuentran hasta ahora la izquierda norteamericana y de Europa occidental: dem\u00f3crata, laborista, socialdem\u00f3crata, para superar este doble desaf\u00edo: sea el ascenso de los movimientos nacionalistas o \u201cpopulistas\u201d diseminados casi por todo el mundo basados en los siguientes elementos\u00a0 1\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Adem\u00e1s, tiene la pretensi\u00f3n de refundar el proyecto socialista con su voluntad de superar al capitalismo, recuperando los logros y avances pertenecientes a la herencia del movimiento socialista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cBas\u00e1ndome en experiencias hist\u00f3ricas disponibles, estoy convencido en que es posible superar al sistema capitalista actual y dise\u00f1ar los rasgos de un nuevo socialismo participativo para el siglo XXI; es decir, una nueva perspectiva igualitaria de alcance universal, fundada en la propiedad social, la educaci\u00f3n y compartir los saberes y los poderes\u201d (p. 1112)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>\u201cPropiedad social\u201d y \u201cpropiedad temporal\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\n<p style=\"text-align:justify;\">Para \u201csuperar al capitalismo actual\u201d y avanzar en el sentido de un \u201csocialismo participativo\u201d, Thomas Piketty formula esencialmente dos propuestas:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEl modelo de socialismo participativo propuesto se basa en dos pilares esenciales tratando de superar el sistema actual de propiedad privada, por un lado, mediante la propiedad social y la divisi\u00f3n de los derechos de voto en las empresas y por otro, mediante la propiedad temporal y la circulaci\u00f3n de capital\u201d (p. 1138)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Actuando a escala del r\u00e9gimen de propiedad del capital, la \u201cpropiedad social\u201d consistir\u00e1 en conceder a los asalariados (o sus representantes), \u201cla mitad de los derechos de voto en los consejos de administraci\u00f3n o de direcci\u00f3n de todas las empresas privadas, incluyendo las m\u00e1s peque\u00f1as\u201d (p.1119). Esta medida, por un lado, podr\u00eda reforzarse mediante el desarrollo de accionistas asalariados, favoreciendo medidas de redistribuci\u00f3n de patrimonios y rentas, que discutiremos despu\u00e9s, permitiendo as\u00ed \u201ca los asalariados adquirir acciones de su empresa desplazando a la mayor\u00eda, a\u00f1adiendo votos de accionistas a la mitad de los que ya dispongan como asalariados\u201d (Ibidem); por otro, limitando los derechos de voto de los accionistas m\u00e1s importantes: \u201cuna buena forma podr\u00eda ser aplicar un l\u00edmite similar de los derechos de voto del 10% en empresas de tama\u00f1o claramente importantes\u201d (p. 1120). Con el fin de reforzar el poder colectivo de los asalariados en el seno de la direcci\u00f3n y la gesti\u00f3n de las empresas, este conjunto de medidas permitir\u00eda ante todo reequilibrar la divisi\u00f3n del \u201cvalor a\u00f1adido\u201d entre beneficios y salarios, aumentando por ejemplo el salario m\u00ednimo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Completando al de la \u201cpropiedad social\u201d del capital, la creaci\u00f3n de una \u201cpropiedad temporal\u201d act\u00faa en sentido contrario a escala de la (re)distribuci\u00f3n de patrimonios y rentas privadas. Esencialmente consiste en un impuesto anual sobre los patrimonios pose\u00eddos (cuya fuente incluir\u00eda todo tipo de activos), con el objetivo, tanto de impedir su concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n crecientes durante generaciones (mediante la herencia, sobre todo), como tambi\u00e9n, y en sentido contrario, para provocar su desconcentraci\u00f3n y descentralizaci\u00f3n actuando como una forma de circulaci\u00f3n permanente de la riqueza. Para lograr este doble objetivo, tal impuesto anual tendr\u00eda que ser fuertemente progresivo: el tipo variar\u00eda desde el 0,1% para los patrimonios situados en la base del patrimonio medio, hasta el 10% para los patrimonios cien veces por encima del promedio, y alcanzar el 90% para los patrimonios diez mil veces por encima del patrimonio medio (p. 1130). Y, combinado con este impuesto sobre sucesiones patrimoniales, d\u00e1ndole tambi\u00e9n un car\u00e1cter claramente progresivo, sus ingresos tendr\u00edan que dedicarse a financiar un fondo suficiente para dotar a cualquier individuo, a los veinticinco a\u00f1os de edad, de una herencia de alrededor de 120.000 \u20ac en los Estados centrales del capitalismo, en los que Thomas Piketty ha realizado simulaciones (EE UU., Europa Occidental y Jap\u00f3n), correspondiendo al 60% del patrimonio medio de esos Estados. \u201cEn concreto, con unos ingresos del orden del 5% de la renta nacional provenientes del impuesto sobre la propiedad y las herencias, se puede financiar para cada joven adulto que alcance los 25 a\u00f1os, una dotaci\u00f3n equivalente en torno al 60% del patrimonio medio por adulto\u201d (p.1131).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">As\u00ed la propiedad privada dejar\u00e1 de ser permanente y ser\u00e1 \u00fanicamente temporal; toda persona capaz de acumular m\u00e1s all\u00e1 de cierto l\u00edmite se ver\u00e1 obligado, a\u00f1o tras a\u00f1o, a devolver a la sociedad, una parte m\u00e1s o menos importante de la riqueza que haya podido acumular, gracias a ella tanto como a sus talentos personales, permitiendo que otros individuos (en principio en mayor n\u00famero) lanzarse tambi\u00e9n a la acumulaci\u00f3n patrimonial. De forma que la riqueza social no dejar\u00e1 de circular de forma importante en el conjunto social, rejuveneciendo permanentemente a sus poseedores. Paralelamente, mantener un impuesto sobre la renta (en sentido amplio, incluyendo un impuesto de sociedades, las cotizaciones sociales, tasa de emisiones) tambi\u00e9n claramente progresivo (con un tipo marginal del 90%), obteniendo el 45% de la renta nacional, deber\u00eda permitir seguir financiando un Estado social generoso (que cubra los gastos de educaci\u00f3n, sanidad, prestaciones familiares, seguros de desempleo, pensiones de jubilaci\u00f3n, etc.) (p.1130), as\u00ed como garantizar\u00e1 a cualquier persona un ingreso m\u00ednimo del orden del 60% de la renta media disponible neta (despu\u00e9s de impuestos) (p. 1153). Al contrario, todos los impuestos indirectos (IVA y otros impuestos sobre el consumo), claramente regresivos, ser\u00edan suprimidos, excepto los que se destinen a corregir externalidades (como la tasa de emisiones incorporada al impuesto sobre la renta). Todas estas medidas parecen perfectamente realizables a priori, dado que solo alcanzar\u00edan finalmente la tasa de deducci\u00f3n obligatoria para el 50% de la renta nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Un reformismo que no confiesa su nombre<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cCombinando los dos elementos (propiedad social y propiedad temporal), se llega a un sistema de propiedad que no tiene gran cosa que ver con el capitalismo privado tal y como lo conocemos actualmente, y que constituye una superaci\u00f3n real del capitalismo\u201d (p.1138). Podemos sin duda suscribir f\u00e1cilmente la primera parte de esta afirmaci\u00f3n, mientras que la segunda, al contrario, es muy discutible.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin duda, la adopci\u00f3n de las dos reformas precedentes modificar\u00eda sensiblemente la cara del capitalismo contempor\u00e1neo, remediando dr\u00e1sticamente una de sus taras fundamentales que es la persistencia de desigualdades sociales, que incluso tienden a agravarse, hasta hacer nacer diferencias claramente abismales. Por suerte, saldremos de esta situaci\u00f3n que asuela profundamente a Thomas Piketty, y sobre la cual vuelve en distintas ocasiones:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cDesde luego, en Europa, la parte del 10% m\u00e1s rico en el total de los propietarios privados, ha pasado del 80-90% en 1900-1910; al 50-60% en 2010-2020. Pero aunque queda una parte muy alta de solo el 10% de la poblaci\u00f3n, esta desconcentraci\u00f3n se ha llevado a cabo casi exclusivamente en beneficio del 40% siguiente (cuya parte ha pasado apenas del 10%, al 30-40% del total). Por el contrario, la difusi\u00f3n de la propiedad nunca se ha extendido realmente al 50% de los m\u00e1s pobres cuya parte en el patrimonio privado total se ha situado siempre entre el 5-10% (incluso por debajo del 5%) en todos los pa\u00edses y en todas las \u00e9pocas para los que existen datos disponibles\u201d (p. 1127). Entre la atribuci\u00f3n a cualquier persona al inicio de su vida adulta de un patrimonio equivalente al 60% del patrimonio medio y la garant\u00eda de que su renta nunca ser\u00eda inferior durante toda su vida, al 60% de la renta media, las formas extremas de pobreza desaparecer\u00edan sin ninguna duda y las diferencias de renta y patrimonio se ver\u00edan disminuidas. En una palabra, las capas populares vivir\u00edan sin duda globalmente mejor en el seno de un capitalismo as\u00ed reformado. Pero, sea lo que diga Thomas Piketty, seguir\u00e1n viviendo en una sociedad capitalista. Si puede pretender lo contrario, es que se equivoca o se ilusiona sobre lo que es el capital (como relaci\u00f3n social de producci\u00f3n) y el capitalismo (como modo de producci\u00f3n\u00a0 2\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;padding-left:40px;\">Trat\u00e1ndose del capital, ya he tenido ocasi\u00f3n de se\u00f1alar que Thomas Piketty extiende la definici\u00f3n a cualquier forma de propiedad privada (activos pose\u00eddos por las personas)\u00a0 3\/; y recupera aqu\u00ed esta confusi\u00f3n, situando en el mismo plano su proyecto de \u201cpropiedad social\u201d (que en efecto concierne al capital como relaci\u00f3n de producci\u00f3n) con el de \u201cpropiedad temporal\u201d (que se refiere a los patrimonios privados, de cualquier naturaleza que sean los activos que los constituyan: tierras, activos inmobiliarios, empresas o participaciones empresariales, etc.). As\u00ed pues, bastar\u00eda con restituir al concepto de capital su sentido estricto para que las ilusiones de Thomas Piketty sobre el alcance de sus propuestas se disipen. En efecto, recordemos que como relaci\u00f3n social de producci\u00f3n, el capital se caracteriza por la expropiaci\u00f3n de los productores; su separaci\u00f3n de hecho y de derecho de los medios de producci\u00f3n que utilizan; la transformaci\u00f3n de su fuerza de trabajo en mercanc\u00eda: la unificaci\u00f3n mediante el sistema asalariado de esos medios de producci\u00f3n y fuerzas de trabajo, que permiten la valorizaci\u00f3n del capital-dinero anticipado para adquirirlos como mercanc\u00edas, mediante la extorsi\u00f3n de un sobre-trabajo (de una cantidad de trabajo suplementaria a la necesaria para la reproducci\u00f3n de las fuerzas de trabajo) en forma de plusval\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En esas condiciones, el cambio de r\u00e9gimen de la propiedad del capital que propone Thomas Piketty no modifica para nada en lo fundamental, esa relaci\u00f3n de producci\u00f3n. Ya sean propietarios de la mitad o incluso m\u00e1s, de las acciones de la empresa que los emplea, sus asalariados no por eso estar\u00e1n potencialmente menos separados y separables de los medios de producci\u00f3n disponibles en y por la empresa. Se dar\u00e1n cuenta dolorosamente de eso, el d\u00eda en que para hacer frente a la competencia o al azar del mercado (necesidad de abandonar ciertos productos o procesos de producci\u00f3n, necesidad de realizar inversiones, necesidad de aumentar la productividad del trabajo para reducir los costes productivos y mantenerse competitivos, etc.), estar\u00e1n obligados, como miembros del consejo de administraci\u00f3n o de la direcci\u00f3n de empresa, a despedir a algunos de sus colegas o incluso a aceptar su propio despido para salvar a la empresa y los empleos restantes. A\u00fan lo ver\u00e1n m\u00e1s brutalmente en caso de la quiebra pura y simple de la empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como asalariado, que no dejar\u00e1 de ser, su fuerza de trabajo seguir\u00e1 siendo mercanc\u00eda cuyo valor continuar\u00e1 regido por dos factores que la regulan siempre: el desarrollo social de las fuerzas productivas (y sobre todo la productividad media del trabajo social) y la norma social de consumo en curso. En cuanto al precio de esas fuerzas productivas, oscilar\u00e1 tanto hoy como ma\u00f1ana, en funci\u00f3n de una relaci\u00f3n entre oferta y demanda de empleo, que ellos no podr\u00e1n en ning\u00fan caso controlar. Se sentir\u00e1n tentados, como gestores-accionistas mayoritarios a liberarse de esos l\u00edmites a que la concurrencia intercapitalista les lleva r\u00e1pidamente a adaptarse&#8230; o incluso a ponerlos en la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En resumen, como asalariados de un capital concreto (una empresa capitalista), se encontrar\u00e1n obligados a crear valor y plusval\u00eda. Alineando sus modos de producir y la duraci\u00f3n, intensidad y productividad de su trabajo, con las normas medias que operan dentro de su sector de actividad y, m\u00e1s generalmente, en el seno del espacio de socializaci\u00f3n de su trabajo (b\u00e1sicamente el mercado) en cuyo marco operan. Incluso, cualquier eliminaci\u00f3n duradera de tal limitaci\u00f3n, implicar\u00eda una degradaci\u00f3n de su capacidad para mantenerse activos y una futura desaparici\u00f3n, con independencia de lo mayoritarios que sean como gestores-accionistas. Por lo que ata\u00f1e a la parte de la plusval\u00eda de la que pudiesen apropiarse en forma de beneficio, depender\u00e1, tanto ahora como en el futuro, de condiciones que controlan solo muy parcialmente al depender de decisiones de inversi\u00f3n o desinversi\u00f3n del conjunto de los dem\u00e1s capitales concretos que operan en su sector de actividad y tambi\u00e9n de la circulaci\u00f3n de capital en los diferentes sectores. En lo referente a las decisiones de distribuci\u00f3n del beneficio (entre reservas, inversiones, activos financieros, dividendos, etc.) tambi\u00e9n estar\u00e1n limitadas hoy y ma\u00f1ana\u00a0 4\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En resumen, la instituci\u00f3n de una \u201cpropiedad social\u201d del capital, tal como la entiende Thomas Piketty, tampoco cambiar\u00e1 la situaci\u00f3n estructural de los trabajadores asalariados del capital, como otros cambios de la forma de propiedad (forma jur\u00eddica) del capital que han podido operar en el curso de la historia del capitalismo; por ejemplo, cuando se pas\u00f3 de una propiedad puramente individual (el capital uninominal) a una propiedad socializada (el capital por acciones). Una vez m\u00e1s, Thomas Piketty se enga\u00f1a por su atenci\u00f3n exclusiva a la forma jur\u00eddica del capital que enmascara con la naturaleza de la propiedad su relaci\u00f3n de producci\u00f3n. En cuanto a la \u201cpropiedad temporal\u201d y m\u00e1s ampliamente, a las propuestas lanzadas por Thomas Piketty referidas a la reforma de las finanzas p\u00fablicas (de la fiscalidad y del uso de sus ingresos), operan a escala de la redistribuci\u00f3n de la propiedad y de las rentas privadas. Dicho de otra forma, cualquiera que sea el alcance para corregir las desigualdades nacidas de las relaciones de reparto primario de ingresos entre categor\u00edas sociales (rentas de capital, de la propiedad de la tierra, del trabajo asalariado, del trabajo independiente, etc.) y su perpetuaci\u00f3n y agravamiento durante generaciones (en forma de desigualdades de patrimonio), por definici\u00f3n no tienen incidencia significativa en las relaciones de producci\u00f3n y se sit\u00faan m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Adem\u00e1s, sin darse cuenta, el propio Thomas Piketty da argumentos se\u00f1alando que estas propuestas se inscriben en una perspectiva de reforma de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, no en su superaci\u00f3n. En efecto, insiste en varias ocasiones en el hecho de que esas propuestas no hacen m\u00e1s que retomar y amplificar reformas ya introducidas anteriormente por iniciativa del partido dem\u00f3crata de EE UU y de los partidos socialdem\u00f3cratas de Europa occidental. El hecho de la distribuci\u00f3n de derechos de voto a los representantes de los asalariados en los Consejos de administraci\u00f3n de las empresas se practica en Alemania (donde disponen de la mitad de esos derechos) y en Suecia (donde solo disponen de un tercio) desde finales de los a\u00f1os 40 o principios de los 50, muestra claramente que el capital no tiene nada que temer de ese tipo de medidas: sigue operando y prosperando, tanto en un caso como en otro. Podemos decir otro tanto dado el hecho de que tanto EE UU como Gran Breta\u00f1a han instituido tasas marginales del impuesto sobre la renta con tipos del 70-80% durante decenios: eso fundamentalmente no ha cegado la continuaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de capital en ambos lados del Atl\u00e1ntico, ni por otro lado, tampoco la acumulaci\u00f3n patrimonial de sus tenedores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La pretensi\u00f3n de Thomas Piketty de dotar a sus propuestas pol\u00edticas de una virtud anticapitalista resulta tanto m\u00e1s curiosa, cuanto que en conjunto, precisa claramente que apoya la propiedad privada en todas sus formas, incluyendo su forma capitalista (la apropiaci\u00f3n privada de medios sociales de producci\u00f3n), y a trav\u00e9s de la misma, del trabajo social, logrado por colectivos de centenares, miles e incluso cientos de miles de asalariados como componente esencial de la \u201csociedad justa\u201d que exige:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cA partir del momento en que se acepte la idea de que la propiedad privada seguir\u00e1 jugando un papel en la sociedad justa, en concreto en las peque\u00f1as y medianas empresas, es esencial encontrar dispositivos institucionales que permitan evitar que la propiedad se concentre sin l\u00edmites, lo que no tendr\u00eda ninguna utilidad desde el punto de vista del inter\u00e9s general, sean cuales sean las razones que estimulen esta concentraci\u00f3n\u201d (p. 1122).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Aqu\u00ed se indica claramente que no se trata de suprimir la propiedad privada capitalista (la propiedad privada de los medios sociales de producci\u00f3n) sino simplemente de evitar su concentraci\u00f3n excesiva. Sabemos ya las razones que tuve ocasi\u00f3n de recordar al final de mi art\u00edculo anterior sobre la obra de Tomas Piketty: \u00e9l propone emplear \u201c&#8230;las instituciones de la propiedad privada para las dimensiones emancipatorias que pueden aportar (en concreto para permitir expresarse a la diversidad de aspiraciones individuales, lo que tr\u00e1gicamente optaron por olvidar las sociedades comunistas del siglo XX), al tiempo que las enmarca e instrumentaliza en el seno del Estado social, en instituciones redistributivas, como la progresividad fiscal, y m\u00e1s en general con normas que permiten democratizar y compartir el acceso al conocimiento, al poder y a la riqueza&#8230;\u201d (p.153).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El mismo paradigma individualista le lleva a hacer de la propiedad privada garant\u00eda del desarrollo individual (aunque no deja por otro lado de mostrar como ha podido generar las peores desigualdades y opresiones en el mundo contempor\u00e1neo) y oponerse a la reivindicaci\u00f3n de una perfecta igualdad, no solo formal (igualdad de derechos) sino tambi\u00e9n real (igualdad de condiciones socio-econ\u00f3micas), dado que la desigualdad aun la considera, garant\u00eda del desarrollo individual: \u201cLa sociedad justa no implica uniformidad o igualdad absoluta. En la medida en que resulta de aspiraciones diferentes y opciones de vida distintas, y permite mejorar las condiciones de vida y aumentar la extensi\u00f3n de oportunidades abiertas a los m\u00e1s desfavorecidos, la desigualdad de ingresos y de propiedad puede ser justa\u201d (p, 113). Propiedad privada, libertad individual (en y para los intercambios mercantiles y relaciones contractuales), igualdad jur\u00eddica y c\u00edvica: la tr\u00edada defendida por Thomas Piketty tampoco supera claramente el horizonte ideol\u00f3gico de la sociedad capitalista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El respeto que le tiene a la propiedad privada capitalista, que engloba al fetichismo, se hace aun m\u00e1s transparente en su propuesta de socializarla aun m\u00e1s de lo que lo ha sido hasta ahora. Porque, \u00bfc\u00f3mo justificar el hecho de limitar a priori los derechos de los asalariados a la mitad de los derechos de voto en los consejos de administraci\u00f3n o de direcci\u00f3n de las empresas salvo por reverencia mantenida hacia los propietarios del capital (los accionistas)? Olvidando que este \u00faltimo no es m\u00e1s que un sobrecoste (en forma de beneficios) acumulado durante a\u00f1os; es decir, resultado de la explotaci\u00f3n de los trabajadores presentes y pasados. La aplicaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica justicia social consistir\u00eda en transferir la totalidad de derechos a los representantes de los trabajadores, y no solo a la mitad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Concluyamos. Pese al hecho de prometer \u201csuperar el capitalismo\u201d, el proyecto pol\u00edtico apoyado por Thomas Piketty al final de su obra no tiene nada de revolucionario, sino simplemente reformista. Su \u201csocialismo participativo\u201d contempla refundar el proyecto socialdem\u00f3crata cl\u00e1sico: introduciendo reformas estructurales en el capitalismo contempor\u00e1neo para volverlo menos desigual o incluso lo menos desigual posible. Aunque el proyecto, sea suficientemente honrado por la audacia de algunas de sus proposiciones, ser\u00eda in\u00fatil adornarlo con virtudes que claramente no tiene y ni siquiera tiene vocaci\u00f3n de tener.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Cuando las relaciones de producci\u00f3n se vengan&#8230;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por radical que parezca, el reformismo de Thomas Piketty, no tiene menos l\u00edmites, involuntarios o voluntarios, que no deban mostrarse. Como ejemplo de los primeros, conviene mencionar que sus propuestas se refieren sobre todo a las relaciones de reparto (de distribuci\u00f3n y m\u00e1s en concreto de redistribuci\u00f3n) y no a las relaciones de producci\u00f3n strictu sensu, que se mantienen como tales (m\u00e1s all\u00e1 de la forma jur\u00eddica del capital modificada por la instituci\u00f3n que \u00e9l denomina \u201cla propiedad social\u201d). Lo que da\u00f1a necesariamente su alcance. Sin embargo, las relaciones de producci\u00f3n siguen ejerciendo su propios efectos; son susceptibles de limitar claramente el alcance de las reformas de las relaciones de reparto defendidas por Thomas Piketty, con todo lo generosas que quieran ser.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Podemos ilustrarlo con el ejemplo de los dos beneficios mayores que \u00e9l espera de esas reformas en t\u00e9rminos de ampliaci\u00f3n de las posibilidades de participaci\u00f3n en la vida social y pol\u00edtica para las capas populares, legitimando as\u00ed el calificativo de \u201cparticipativo\u201d que acompa\u00f1a al propio socialismo. Ante todo \u00e9l espera para los miembros de esas capas la posibilidad de acceder a niveles de formaci\u00f3n (general y profesional) superiores a las que generalmente han obtenido. En efecto: \u201cSi examinamos el conjunto de j\u00f3venes adultos que cumplen 20 a\u00f1os en 2018, podemos estimar, bas\u00e1ndonos en la \u00faltimas encuestas y tendencias disponibles, que la inversi\u00f3n educativa p\u00fablica total de la que se habr\u00e1n beneficiado durante el transcurso de su escolarizaci\u00f3n (de la infantil a la universitaria) se situar\u00e1 en una media de cerca de 120.000 \u20acuros, que corresponden aproximadamente a quince a\u00f1os de escolarizaci\u00f3n con un coste medio de 8.000 \u20acuros por a\u00f1o. Se trata de una situaci\u00f3n media, en la pr\u00e1ctica con enormes disparidades vinculadas sobre todo a la edad final de escolarizaci\u00f3n y al tipo de especializaci\u00f3n seguida en la secundaria y sobre todo en la universitaria. En el seno de esta generaci\u00f3n, el 10% de los alumnos beneficiarios de la inversi\u00f3n p\u00fablica menor, habr\u00e1n recibido cada uno en torno a 65.000-70.000 \u20acuros cada uno, en tanto que el 10% de los alumnos beneficiarios de la inversi\u00f3n p\u00fablica m\u00e1s importante habr\u00e1n recibido entre 200.000 y 300.000 \u20acuros cada uno\u201d (pp. 1161-1162)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por ello, Thomas Piketty propone corregir esta desigualdad en el \u00e1mbito de la formaci\u00f3n inicial ampliando las posibilidades de acceso a la formaci\u00f3n continua de la forma siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201c&#8230;una persona que deje la escuela a los 16 o 18 a\u00f1os y que por tanto no haya utilizado del gasto educativo m\u00e1s que 70.000 o 100.000 \u20acuros por su formaci\u00f3n inicial, a imagen del 40% de una generaci\u00f3n beneficiada con el gasto educativo m\u00e1s bajo, podr\u00e1 en consecuencia utilizar a lo largo de su vida un capital educaci\u00f3n de 100.000 o 150.000 \u20acuros, para subir al nivel del 10% que se ha beneficiado del gasto m\u00e1s elevado en su formaci\u00f3n inicial (cf. gr\u00e1fico 17.1). Ese capital le permitir\u00eda iniciar una formaci\u00f3n a los 25 o 35 a\u00f1os durante toda su vida\u201d (p. 1164)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Razonar de esta forma es omitir o ignorar claramente que la desigualdad de rentas, no es el \u00fanico, ni tampoco necesariamente, el principal factor de desigualdad en materia de formaci\u00f3n escolar; que tambi\u00e9n juega la distribuci\u00f3n y acumulaci\u00f3n desiguales de \u201ccapital cultural aut\u00e9ntico\u201d en el seno de las familias\u00a0 5\/. Y este \u00faltimo factor est\u00e1 correlacionado directamente con la divisi\u00f3n social del trabajo; la incluida entre \u201ctrabajo intelectual\u201d (funciones de direcci\u00f3n, organizaci\u00f3n, concepci\u00f3n, legitimaci\u00f3n y control) y \u201ctrabajo manual\u201d (funciones de ejecuci\u00f3n), como eje vertebral central; una dimensi\u00f3n de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n que Thomas Piketty no tiene en cuenta y que pr\u00e1cticamente no menciona nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ya que, seg\u00fan su postura, en la divisi\u00f3n social del trabajo (la de sus padres y la suya propia), en general no se dispone de las mismas aptitudes y oportunidades, ni tampoco se desarrollan las mismas aspiraciones y proyectos, ya sea en la formaci\u00f3n inicial o en la formaci\u00f3n continua, independientemente del eventual coste de acceso a esas formaciones. Y es porque, si bien la formaci\u00f3n continua est\u00e1 en principio abierta a todos los asalariados, la frecuencia del recurso a esta \u00faltima aumenta regularmente con el nivel de formaci\u00f3n inicial: en 2016, ese fue el caso para el 74% de los titulados universitarios, contra solo el 22% de los titulados como m\u00e1ximo en estudios primarios; as\u00ed la formaci\u00f3n continua acent\u00faa las desigualdades instituidas en la formaci\u00f3n inicial\u00a0 6\/. Por otra parte es destacable que Thomas Piketty dude de su propuesta al confesar que \u201cla posibilidad de retomar los estudios&#8230; en numerosos casos quede como mucho en mera teor\u00eda\u201d (pp. 1164)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por otra parte, tambi\u00e9n espera que estas reformas en t\u00e9rminos de redistribuci\u00f3n de la propiedad y de rentas, ampl\u00eden las facultades de participaci\u00f3n de las capas populares en la democracia representativa. Con tal fin, recupera las propuestas de Julia Cag\u00e9, apuntando la idea de reformar las finanzas p\u00fablicas de las formaciones pol\u00edticas; por un lado dando \u201ca cada ciudadano un bono anual del mismo valor, por ejemplo 5 \u20acuros anuales, que le permitan escoger al partido o movimiento pol\u00edtico que quiera\u201d; por otro legislando \u201cla prohibici\u00f3n total de donaciones pol\u00edticas de las empresas y otras personas morales&#8230;y un techo radical de las donaciones y cotizaciones de los individuos privados (que Julia Cag\u00e9 propone limitar a 200 \u20acuros anuales)\u201d (p.1172). Sin embargo resulta infantil pensar que de esta forma avanzar\u00edamos claramente con esto hacia \u201cuna democracia participativa e igualitaria\u201d (p. 1173). Es olvidar o ignorar que los intereses capitalistas, de ning\u00fan modo se borrar\u00edan con instituir una \u201cpropuesta social\u201d del capital; pueden hacerse valer en la esfera pol\u00edtica por muchos otros medios, y mucho m\u00e1s serios que la financiaci\u00f3n directa, legal o ilegal; respecto a las formaciones pol\u00edticas de vocaci\u00f3n gubernamental: los medios de difusi\u00f3n a sueldo; la acci\u00f3n continua de lobbies debidamente organizados y sostenidos; la financiaci\u00f3n de centros de ense\u00f1anza y universitarios privados, para no recordar la colusi\u00f3n ideol\u00f3gica entre dirigentes de empresa y dirigentes pol\u00edticos, salidos de la misma cuna (en Francia las grandes \u00c9coles y las \u00c9coles sup\u00e9rieures de commerce), cuando no se trata pura y simplemente de las mismas personas mediante las \u201cpuertas giratorias\u201d. Y sobre todo, una vez m\u00e1s, olvidar o ignorar que lo que inmediatamente implica un obst\u00e1culo para la participaci\u00f3n de las capas populares en la vida pol\u00edtica, es de nuevo su lugar en la divisi\u00f3n social del trabajo (ergo las relaciones sociales de producci\u00f3n) que frenan las capacidades objetivas (el tiempo libre e incluso el poder y el saber necesarios: por ejemplo, la capacidad para tomar la palabra en p\u00fablico) y subjetivas (por ejemplo: el sentimiento de su propia legitimidad para ocuparse de cuestiones pol\u00edticas que exige tal participaci\u00f3n. Desventajas que solo una participaci\u00f3n activa en las organizaciones populares (asociativas, sindicales y pol\u00edticas) puede compensar y desde luego no las nimias distribuciones de caudales p\u00fablicos en forma de \u201cbonos para la igualdad democr\u00e1tica\u201d. Ense\u00f1anza de la historia: \u00a1eliminad las relaciones sociales de producci\u00f3n por la puerta, qu\u00e9 volver\u00e1n subrepticiamente por la ventana, saboteando los hermosos proyectos de redistribuci\u00f3n!<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 del Estado-naci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Haciendo un llamamiento a la plena y persistente soberan\u00eda estatal (aunque solo sea en t\u00e9rminos legales), las propuestas reformistas de Thomas Piketty parecen a priori inscritas en un marco estrictamente nacional. En la \u00e9poca de la \u201cmundializaci\u00f3n\u201d neoliberal, contra qui\u00e9n se dirigen parcialmente sus propuestas, esto no puede dejar de suponer un problema del que Thomas Piketty es muy consciente, pero para cuya soluci\u00f3n aporta escasos elementos de respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El problema se plantea ante todo en forma de definici\u00f3n del marco en el que sus propuestas tienen que insertarse. Lo ideal ser\u00eda para Piketty que este marco sea lo m\u00e1s amplio posible:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLa soluci\u00f3n est\u00e1 en organizar \u00e9sta la mundializaci\u00f3n de manera distinta; es decir, cambiando los tratados comerciales actuales, por otros mucho m\u00e1s ambiciosos destinados a promover un modelo de desarrollo justo y duradero, que incluya objetivos comunes controlables (ante todo un impuesto justo sobre las emisiones de carbono) y dotado de procedimientos de deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica adaptados (en forma de asambleas transnacionales). Esos tratados de codesarrollo de nuevo tipo podr\u00edan incluir, si fuesen necesarias, medidas para facilitar los intercambios. Pero la cuesti\u00f3n de liberar los flujos comerciales y financieros ya no debe ser el meollo. El comercio y las finanzas han de convertirse en lo que hubieran tenido que ser siempre: un medio al servicio de objetivos m\u00e1s elevados\u201d (pp. 1176-1177).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Evidentemente aqu\u00ed se piensa inmediatamente en ese proto-Estado federal o confederal continental que es la Uni\u00f3n Europea (UE); y el propio Thomas Piketty, dedica un amplio apartado a sentar las bases de lo que denomina un social-federalismo europeo (pp. 1026-1055).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEl principio general es poder delegar en una Asamblea transnacional (aqu\u00ed en concreto una Asamblea europea) el papel de tomar decisiones comunes referidas a los bienes p\u00fablicos globales, como el clima o la investigaci\u00f3n, y la justicia fiscal global; sobre todo con la posibilidad de votar impuestos comunes sobre las mayores rentas y patrimonios, sobre las empresas m\u00e1s importantes y las emisiones de carbono\u201d (p.1180).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero tambi\u00e9n incluye, que este marco pueda ser m\u00e1s amplio que el de la UE, contemplando colaboraciones entre la UE y EE UU: o incluso entre la UE y la Uni\u00f3n Africana (pp.1182-1183). Tantos proyectos atractivos e id\u00edlicos, de los cuales, por desgracia, no nos dice nada sobre sus condiciones de posibilidad ni, por consiguiente, c\u00f3mo piensa actuar para eliminar los obst\u00e1culos que se oponen a su realizaci\u00f3n, no siendo el menor, la persistencia o la exacerbaci\u00f3n de los conflictos entre intereses nacionales, mucho m\u00e1s all\u00e1 del aumento en potencia de los movimientos nacionalistas que los expresan y los atizan, de los que incluso la UE ha dado muestras en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por otra parte, incluso ah\u00ed, el propio Thomas Piketty tampoco se conforma con este primer escenario, pues esquematiza un segundo en las \u00faltimas p\u00e1ginas del cap\u00edtulo, donde explica que, a falta de un marco transnacional adecuado, ser\u00eda leg\u00edtimo y posible para un Estado-naci\u00f3n, desplegar sin aguardar m\u00e1s, algunas de las medidas reformistas propuestas antes, solo o de acuerdo con otros Estados:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201c&#8230;si es esencial proponer un nuevo marco cooperativo antes de salir del preexistente, es imposible sin embargo, esperar que todo el mundo est\u00e9 de acuerdo para avanzar. As\u00ed pues, es crucial imaginar soluciones que permitan a algunos pa\u00edses transitar la v\u00eda social-federalista acordando tratados de co-desarrollo entre s\u00ed, dejando la puerta abierta a quienes quieran unirse al proyecto. Esto es cierto tanto a escala europea como en t\u00e9rminos internacionales m\u00e1s generales\u201d (p. 1187).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y pone el ejemplo de la imposici\u00f3n sobre beneficios de las sociedades. Aunque, ah\u00ed tampoco precisa como, sin el control de la circulaci\u00f3n de capitales, que exige para ponerse en marcha, acuerdos internacionales, los Estados que decidieran individualmente imponerla, van a enfrentarse con los medios de que dispone el capital y que emplea con largueza, y lo har\u00edan desde el d\u00eda siguiente, localizando artificialmente (mediante el juego de los precios de transferencia entre diferentes establecimientos o empresas a lo largo de sus cadenas de valor internacionales) sus beneficios en para\u00edsos fiscales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hay un segundo problema, de mayores consecuencias, cuya soluci\u00f3n necesita el despliegue de un marco institucional transnacional, que Thomas Piketty apenas contempla: el que plantea la crisis ecol\u00f3gica de dimensi\u00f3n planetaria en que estamos inmersos cada vez m\u00e1s. Solo la menciona bajo el prisma del calentamiento global ligado a las emisiones de gases de efecto invernadero. Para hacerle frente, Thomas Piketty cuenta ante todo con la imposici\u00f3n sobre grandes patrimonios y elevadas rentas, cuyos titulares son los m\u00e1s contaminantes: \u201c&#8230;las emisiones de carbono se concentran mayoritariamente en el n\u00facleo de un peque\u00f1o grupo de emisores constituido principalmente por personas de elevadas rentas y grandes patrimonios en los pa\u00edses m\u00e1s ricos del mundo (en concreto en los EE UU.\u201d (p.1156)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y agrega la instituci\u00f3n de un impuesto sobre el carbono que propone integrar en el impuesto sobre la renta que aligere su peso para los titulares de bajos ingresos y hacerlo depender esencialmente de los m\u00e1s acomodados:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201c&#8230;con cada aumento de la tasa de carbono, se calcular\u00e1 el impacto medio sobre los diferentes niveles de renta en funci\u00f3n de las estructuras medias de gasto. Y se ajustar\u00e1 autom\u00e1ticamente el baremo del impuesto progresivo sobre la renta y el sistema de transferencias y de renta b\u00e1sica para neutralizar su efecto. Conservando de esta forma las se\u00f1ales de precios (es decir, el hecho de que los consumos de m\u00e1s contenido de carbono, ser\u00e1n m\u00e1s caros que los de menor contenido, para provocar un cambio en los modos de consumo) pero sin gravar el poder de compra total de los m\u00e1s modestos\u201d (p.1157).<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10174\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10174\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/debates101-ii.jpg?fit=600%2C410&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"600,410\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Debates101 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/debates101-ii.jpg?fit=600%2C410&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-10174 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/debates101-ii.jpg?resize=600%2C410&#038;ssl=1\" alt=\"Debates101 II\" width=\"600\" height=\"410\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero, aparte de que queda por demostrar la eficacia de tales medidas respecto a la necesidad de limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, queda mucho que hacer en los otros aspectos de la crisis ecol\u00f3gica global. Lejos de reducirse solo a los efectos del calentamiento clim\u00e1tico global, afecta tambi\u00e9n a los atentados a los medios que desempe\u00f1an un papel esencial en los equilibrios ecol\u00f3gicos planetarios (calentamiento y acidificaci\u00f3n de mares y oc\u00e9anos, derretimiento de los casquetes polares y glaciares, deforestaci\u00f3n, deshielo del permafrost); agotamiento (rarefacci\u00f3n y degradaci\u00f3n) de los recursos naturales. Incluidos los m\u00e1s vitales (agua potable, aire, suelos herb\u00e1ceos, biodiversidad vegetal y animal); la crisis energ\u00e9tica vinculada a la necesidad de abandonar a muy corto plazo los combustibles f\u00f3siles (carb\u00f3n, gas natural, petr\u00f3leo) al igual que la aberraci\u00f3n que es la energ\u00eda nuclear; la necesidad de hacer frente a una poblaci\u00f3n mundial creciente en las condiciones ecol\u00f3gicas que amenazan con el colapso de sistemas enteros de producci\u00f3n agr\u00edcola; las migraciones masivas de poblaci\u00f3n que huye de la degradaci\u00f3n de sus biotopos; sin necesidad de recordar las epidemias y pandemias que pueden provocar esos diferentes desequilibrios. De todo eso, no hay referencias en el proyecto y programa del \u201csocialismo participativo\u201d de Thomas Piketty, que sin embargo se propone afrontar los desaf\u00edos del siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfC\u00f3mo explicar tal silencio? Es dif\u00edcil pensar que tales problemas son desconocidos para Thomas Piketty o que no le preocupan. As\u00ed que adelantemos la hip\u00f3tesis siguiente: ha de haber m\u00e1s o menos conciencia de que no pueden resolverse mediante una reforma de las relaciones de reparto (la distribuci\u00f3n de patrimonios y rentas) del tipo que sea y que, al contrario, su soluci\u00f3n exige, radicalmente, una ruptura de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n. En concreto supondr\u00eda poner fin, por un lado, a la prosecuci\u00f3n indefinida y ciega del crecimiento de las fuerzas productivas en forma de acumulaci\u00f3n de capital, el famoso \u201ccrecimiento\u201d cuyas virtudes celebran cada d\u00eda los economistas y del que Thomas Piketty tambi\u00e9n se congratula; por otro, a la propiedad privada de los medios sociales de producci\u00f3n que hace imposible cualquier control a priori del despliegue de las fuerzas productivas de la sociedad, haciendo de estas la resultante ciega y desordenada de la actividad de innumerables capitales concretos\u00a0 7\/. Todas esas perspectivas nos sit\u00faan desde el principio fuera de los marcos estrictos del reformismo socialdem\u00f3crata en que se sit\u00faa Thomas Piketty.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>El callej\u00f3n sin salida fundamental<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero la principal laguna del proyecto de \u201csocialismo participativo\u201d que Thomas Piketty nos presenta al final de su obra est\u00e1 en otro plano. En efecto, el valor de un proyecto pol\u00edtico no se mide solo por la naturaleza y alcance de los ideales que defiende y de los objetivos concretos que se propone lograr. Tambi\u00e9n ha de preocuparse por definir las condiciones sociopol\u00edticas de realizaci\u00f3n: las estrategias y t\u00e1cticas propias para asegurarlo (ya se trate de la conquista y ejercicio del poder de Estado, sea de la construcci\u00f3n de estructuras de contra-poder populares, de la activaci\u00f3n de movimientos sociales, de la organizaci\u00f3n de campa\u00f1as de opini\u00f3n, etc.; las organizaciones (asociaciones, sindicatos, partidos, y c\u00e1rteles de organizaciones propias para desplegar estas estrategias y t\u00e1cticas, finalmente y sobre todo, las fuerzas sociales (clases y fracciones de clase, alianzas de clase, bloques sociales) que puede esperarse leg\u00edtimamente movilizar y ver como se movilizan con tales objetivos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Refiri\u00e9ndonos normalmente al compromiso fordista en que se basan el crecimiento fordista y las pol\u00edticas sociales de los Treinta Gloriosos, aunque sea en otros t\u00e9rminos de los que acabo de emplear, y reivindicando su herencia, Thomas Piketty ya no puede ignorar cu\u00e1ntos ciclos de luchas, sindicales, pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas, seguidos durante decenios, y qu\u00e9 relaciones de fuerza en t\u00e9rminos tanto nacionales como internacionales, resultado de dos guerras mundiales y del hundimiento del capitalismo liberal en el transcurso de los a\u00f1os 30, han sido precisas para llegar a tal compromiso. Por otra parte, ha debido referirse a ellas (cf. por ejemplo pp. 1118-1119) incluyendo su escala de violencia (cf. p. 1196). Tampoco puede prescindir que de sus propias propuestas de redistribuci\u00f3n de patrimonios y rentas, por puramente reformistas que sean, y por ese mismo car\u00e1cter, no les faltar\u00e1, si se despliegan, suscitar la c\u00f3lera, el rechazo y la movilizaci\u00f3n de todas las capas sociales privilegiadas a las que afecten, que no escatimar\u00e1n medios de todo tipo, para defender sus intereses y no dudar\u00e1n en usarlos. Sin duda esas mismas propuestas obtendr\u00e1n, inversamente, el apoyo de la mayor\u00eda de las amplias capas populares que se beneficiar\u00e1n de las mismas. Pero esto no basta para decirnos como suscitar y obtener su movilizaci\u00f3n ni como construir las relaciones de fuerza necesarias para lograr su triunfo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este silencio es tanto m\u00e1s sorprendente que Thomas Piketty consagra los tres cap\u00edtulos anteriores de su obra a escudri\u00f1ar las transformaciones de las divisiones pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas surgidas desde mediados del siglo XX en el seno de las democracias parlamentarias, sobre todo en Francia, Gran Breta\u00f1a, EE UU, Alemania, Suecia, Italia, Polonia, Brasil e India, en funci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de sus estructuras de clase, de su divisi\u00f3n en clases sociales, de las relaciones de fuerza entre ellas y de su inserci\u00f3n internacional, en la divisi\u00f3n mundial del trabajo, en el sistema mundial de Estados. Se pod\u00eda esperar pues, que en \u00faltimo cap\u00edtulo de la obra, la exposici\u00f3n de las grandes l\u00edneas de su proyecto pol\u00edtico estuviera acompa\u00f1ada de una reflexi\u00f3n sobre la incidencia de estas transformaciones sobre las condiciones de su realizaci\u00f3n. Y esto, precisamente, es lo que falta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De hecho, pese a que hay algunos p\u00e1rrafos en que se refiere a lo que la historia contempor\u00e1nea incluye de luchas sociales, de luchas que contraponen las clases sociales y sus relaciones, sus organizaciones y sus representaciones, todo ocurre como si Thomas Piketty estuviese convencido de que basta presentar su proyecto y entregarlo al debate p\u00fablico, para que las ideas as\u00ed presentadas recorran su camino y acaben por crear, mediante las virtudes de su argumentaci\u00f3n y la riqueza de la informaci\u00f3n estad\u00edstica en que se basan, la mayor\u00eda pol\u00edtica precisa para desenvolverse en el marco de las democracias parlamentarias. En resumen, reencontramos aqu\u00ed la marca de su idealismo, en el sentido filos\u00f3fico del t\u00e9rmino, que yo hab\u00eda dejado de manifiesto en mis dos art\u00edculos anteriores. Este idealismo aparece en m\u00faltiples formulaciones a lo largo de la obra y se transparenta en las siguientes que figuran al final del recorrido:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cTodas las sociedades humanas tienen necesidad de justificar sus desigualdades. Su historia y estructura en torno a las ideolog\u00edas que desarrollan con el fin de organizar las relaciones entre grupos sociales y las relaciones de propiedad y de frontera, mediante dispositivos institucionales complejos y cambiantes\u201d (p.1111).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cIgnoro la forma que tomar\u00e1n las crisis venideras y la forma en como aprovechar\u00e1n los repertorios de ideas existentes para inventar nuevas trayectorias. Pero no hay ninguna duda de que las ideolog\u00edas seguir\u00e1n jugando un papel central para lo bueno y lo malo\u201d (p. 1113).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLa historia de toda sociedad hasta nuestros d\u00edas no ha sido m\u00e1s que la historia de la lucha de clases, escrib\u00edan Friedrich Engels y Karl Marx en 1848 en el Manifiesto del partido comunista. La afirmaci\u00f3n es pertinente, pero siento tentaciones de reformularla como resultado de esta investigaci\u00f3n: la historia de toda sociedad hasta hoy no ha sido m\u00e1s que la lucha de las ideolog\u00edas y la b\u00fasqueda de la justicia\u201d (pp. 1191).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En definitiva, el proyecto de Thomas Piketty recuerda, mutatis mutandis, lo que Engels y Marx dec\u00edan de los representantes de lo que ellos denominaban \u201cel socialismo y el comunismo cr\u00edtico-ut\u00f3picos\u201d en ese mismo Manifiesto:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEn lugar de la acci\u00f3n social tienen que poner la acci\u00f3n de su propio ingenio; en lugar de las condiciones hist\u00f3ricas de la emancipaci\u00f3n, condiciones fant\u00e1sticas; en lugar de la organizaci\u00f3n gradual del proletariado en clase, una organizaci\u00f3n de la sociedad inventada por ellos. La futura historia del mundo se reduce para ellos a la propaganda y ejecuci\u00f3n pr\u00e1ctica de sus planes sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00abEn la confecci\u00f3n de sus planes tienen conciencia, por cierto, de defender ante todo los intereses de la clase obrera, por ser la clase que m\u00e1s sufre.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00ab&#8230;porque basta con comprender su sistema para reconocer que es el mejor de todos los planes posibles de la mejor de todas las sociedades posibles.\u201d 8\/<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/\u00a0 Todos estos fen\u00f3menos y procesos son objeto de an\u00e1lisis detallados por parte de Thomas Piketty (Caps. 11 al 16) sobre los que no me es posible volver aqu\u00ed. Apoyados cada vez en una s\u00f3lida base emp\u00edrica y estad\u00edstica, sin embargo presentan los mismos defectos metodol\u00f3gicos y conceptuales que los que tuve ocasi\u00f3n de se\u00f1alar en los dos art\u00edculos anteriores publicados en este mismo sitio, \u201cCapital e ideolog\u00eda. Un t\u00edtulo enga\u00f1oso\u201d y \u201cDe las \u201csociedades ternarias\u201d a las \u201csociedades de propietarios\u201d: c\u00f3mo analiza Thomas Piketty la transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo\u00bb, o algunos de los que destacar\u00e9 en el presente art\u00edculo.<\/p>\n<p>2\/\u00a0 No me detendr\u00e1 en la definici\u00f3n que Thomas Piketty da del capitalismo como \u201cla forma concreta que toma la propiedad en la \u00e9poca de la gran industria y de lasa inversiones financieras internacionales\u201d (p.189), cuyo fundamento descansa en \u201cla concentraci\u00f3n del poder econ\u00f3mico a escala de los propietarios del capital\u201d (p.1117). Estos dos p\u00e1rrafos bastan para probar que no entiende nada de la noci\u00f3n de modo de producci\u00f3n capitalista. As\u00ed como el uso repetido de la noci\u00f3n de \u201chipercapitalismo&gt;\u201d que no tiene ning\u00fan sentido sino se habla de hiperesclavismo o hiperfeudalismo<\/p>\n<p>3\/\u00a0 Cf. \u201cCapital e ideolog\u00eda: un t\u00edtulo enga\u00f1oso\u00bb<\/p>\n<p>4\/\u00a0 A fin de cuentas, no he hecho m\u00e1s que recordar las limitaciones que contin\u00faan gravando las empresas configuradas como sociedades cooperativas obreras de producci\u00f3n (SCOP), en las que la totalidad del capital es propiedad ede todos o parte de sus asalariados. Sorprende que Thomas Piketty haya omitido comparar la situaci\u00f3n que imagina crear con su proyecto de \u201cpropiedad social\u201d con la de las SCOP.<\/p>\n<p>5\/\u00a0 Ya tuve ocasi\u00f3n de mencionar esta omisi\u00f3n o ignorancia en la nota n\u00ba 7 de \u201cCapital e ideolog\u00eda. Un t\u00edtulo enga\u00f1oso\u201d<\/p>\n<p>6\/\u00a0 Christel Aliaga et Junel Bernard (coord.), Formations et emploi. Ed. 2018, Insee, 2018, pp. 2013. Y esto no se public\u00f3 ayer: la formaci\u00f3n continua desplegada en 1975 ha beneficiado siempre a los mejor titulados y mejor empleados; cf. Alain Bihr et Roland Pfefferkom, D\u00e9chiffrer les in\u00e9galit\u00e9s, PARIS, Syros, 1995, PP. 74-376.<\/p>\n<p>7\/\u00a0 Para un desarrollo de estas propuestas, Cf. El art\u00edculo\u201cCapitalisme vert\u201d en La novlangue n\u00e9olib\u00e9rale, La r\u00e9thorique du fetichisme capitaliste, 2e \u00e9dition, Laussanne-Paris, 2017.<\/p>\n<p>8\/\u00a0 Manifiesto del Partido comunista, MARX, K. Y ENGELS, F., Obras escogidas, Ed. Progreso, Mosc\u00fa pp.57.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCombinando los dos elementos (propiedad social y propiedad temporal), se llega a un sistema de propiedad que no tiene gran cosa que ver con el capitalismo privado tal y como lo conocemos actualmente, y que constituye una superaci\u00f3n real del capitalismo\u201d (p.1138). Podemos sin duda suscribir f\u00e1cilmente la primera parte de esta afirmaci\u00f3n, mientras que la segunda, al contrario, es muy discutible (&#8230;) Bastar\u00eda con restituir al concepto de capital su sentido estricto para que las ilusiones de Thomas Piketty sobre el alcance de sus propuestas se disipen&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":10172,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[248103],"tags":[692271068,6992,5763860,374,2174643,19374469,1322187],"class_list":{"0":"post-10169","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-aside","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-marxismo","8":"tag-propiedad-social-del-capital","9":"tag-debates","10":"tag-division-social-del-trabajo","11":"tag-ideas","12":"tag-reformismo","13":"tag-relaciones-de-produccion","14":"tag-thomas-piketty","15":"post_format-post-format-aside","17":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/debates101-i.jpg?fit=450%2C587&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-2E1","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10169"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10169\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10176,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10169\/revisions\/10176"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10172"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}