{"id":10075,"date":"2019-12-22T22:01:37","date_gmt":"2019-12-22T21:01:37","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10075"},"modified":"2019-12-22T22:01:39","modified_gmt":"2019-12-22T21:01:39","slug":"cultura-walt-whitman-cuantos-quienes-en-una-voz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10075","title":{"rendered":"Cultura &#8211; Walt Whitman. Cu\u00e1ntos, qui\u00e9nes, en una voz.   [Dossier]"},"content":{"rendered":"<p><strong>Doscientos a\u00f1os del nacimiento de Walt Whitman<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mart\u00edn Palacio Gamboa<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">La Lupa<\/a>, 20-12-2019<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 22-12-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para empezar, digamos que Walter Whitman naci\u00f3 en West Hills, Long Island, el 31 de mayo de 1819, y fue el segundo de nueve hermanos. Su padre fue un carpintero no muy afortunado, y parece que Walt sac\u00f3 poco de aquel hombre rudo y taciturno. Su madre debi\u00f3 de ser el verdadero sost\u00e9n de la familia. El poeta se refiere a ella como \u201cla m\u00e1s perfectamente amada\u201d. De atenernos a su vasta correspondencia, quiz\u00e1 ese v\u00ednculo sirva para explicar su bisexualidad, tan borroneada de las correcciones que los editores de la \u00e9poca hicieron sobre sus textos m\u00e1s expl\u00edcitos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En 1823 lo encontramos en Brooklyn junto con su familia y, por falta de recursos econ\u00f3micos, tiene que dejar la escuela a los 10 a\u00f1os para ponerse a trabajar en algunos peri\u00f3dicos e imprentas. Ese bache de su ense\u00f1anza formal es compensado, casi de un modo can\u00edbal, con la lectura de los cl\u00e1sicos y de todo lo que cae en sus manos: la Biblia y Shakespeare, William Blake y los fil\u00f3sofos griegos, los diarios de viaje y las revistas de actualidad. El periodismo se transforma en un impulso constante de exploraci\u00f3n verbal y en 1846 ya cuenta con la experiencia suficiente para convertirse en editor del Eagle, un floreciente peri\u00f3dico que serv\u00eda de expresi\u00f3n al partido dem\u00f3crata. Eso colabor\u00f3 a darle cierto prestigio local, aunque poco despu\u00e9s fue despedido por atacar la esclavitud. Durante los a\u00f1os inmediatamente anteriores a 1855, su ocupaci\u00f3n verdadera fue de orden interior: una gradual evoluci\u00f3n creadora, que lo llev\u00f3 a publicar la primera edici\u00f3n de Hojas de hierba. Si bien se ha conjeturado desde los m\u00e1s diversos puntos de vista para explicar la eclosi\u00f3n de un poeta peculiar\u00edsimo, que jam\u00e1s se podr\u00eda haber previsto en sus cr\u00f3nicas y art\u00edculos, hay una certeza: la lectura de las obras de Ralph Waldo Emerson (\u201cYo herv\u00eda, herv\u00eda, herv\u00eda. Emerson me llev\u00f3 a la ebullici\u00f3n\u201d) fue un verdadero caldo de cultivo para su inspiraci\u00f3n. Bajo la influencia de la filosof\u00eda racionalista y rom\u00e1ntica alemana, as\u00ed como del hinduismo, Emerson propon\u00eda el trascendentalismo, una v\u00eda intuitiva basada en la capacidad de una conciencia individual que no necesitaba milagros, jerarqu\u00edas religiosas ni mediaciones. La admiraci\u00f3n de Whitman no fue unidireccional; Emerson, que ya contaba con un prestigio nada desde\u00f1able en los m\u00e1s amplios c\u00edrculos intelectuales y pol\u00edticos de la \u00e9poca, salud\u00f3 con efusi\u00f3n y lucidez cr\u00edtica la aparici\u00f3n del poeta y su libro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Con todo, esa primera edici\u00f3n de Hojas de hierba no tuvo la repercusi\u00f3n que hoy podr\u00edamos creer esperable. Los lectores de los pocos ejemplares que se vendieron se encontraron con 12 poemas (incluido \u201cThe song of myself\u201d) y un prefacio en el que el autor explicaba su lineamiento est\u00e9tico. All\u00ed avizoramos que en Whitman resuena, de un modo \u00fanico, un t\u00f3pico que se inaugura con \u00e9l: el del individuo moderno que, siendo testigo de la desdivinizaci\u00f3n del mundo, lo resignifica a trav\u00e9s de una subjetividad que busca abordarlo todo.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10080\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10080\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212-ii.jpg?fit=360%2C500&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"360,500\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cultura2212 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212-ii.jpg?fit=360%2C500&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-10080 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212-ii.jpg?resize=360%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"Cultura2212 II\" width=\"360\" height=\"500\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Whitman es la encarnaci\u00f3n de un paradigma propio del siglo XIX. En ese paradigma est\u00e1 el hombre, el yo que domina la naturaleza y construye su espacio hist\u00f3rico, la ciudad; el hombre que cree en los descubrimientos de las ciencias acerca del mundo y sus or\u00edgenes, que vive el presente como progreso hacia el futuro, el verdadero para\u00edso secularizado; el hombre que se autoproclama el \u00fanico dios existente. Whitman, poeta \u00e9pico, nos permite o\u00edr este mito hablando por su propia boca, con la serenidad de quien se acuesta en la playa y contempla las olas echado en la arena. A trav\u00e9s de un tono expansivo, su escritura en vers\u00edculos que remiten a los salmos b\u00edblicos es una celebraci\u00f3n constante de lo que ese paradigma ofrec\u00eda como modelo antropol\u00f3gico y pol\u00edtico. En ese yo, que abarca al hombre y a la mujer por igual, se genera un movimiento dial\u00e9ctico en el que los ecos y las voces m\u00faltiples se conjugan, dan paso a la otredad, permiten la filtraci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El poema largo \u2013innovaci\u00f3n formal necesaria para dar cuenta de esa nueva mirada sobre el universo\u2013 re\u00fane dos operaciones aparentemente dis\u00edmiles: contar y cantar. Su origen, sabemos, es la \u00e9pica, lo narrativo. Sobre ese aspecto, anotaba Octavio Paz que \u201ccasi todos los grandes poemas modernos son poemas extensos. Las obras caracter\u00edsticas del siglo XX \u2013pienso, por ejemplo, en las de Eliot y Pound\u2013 est\u00e1n animadas por una ambici\u00f3n: ser las divinas comedias y los para\u00edsos perdidos de nuestra \u00e9poca. La creencia que sustenta todos estos poemas es la siguiente: la poes\u00eda es una visi\u00f3n total del mundo o del drama del hombre en el tiempo\u201d. Aqu\u00ed hay algo que resulta obvio, pero que es, finalmente, enga\u00f1oso: una visi\u00f3n total del mundo necesita de cierta extensi\u00f3n para ser expresada. Tal vez lo que quiere decir Paz es otra cosa: que el poema largo revela una total confianza en la poes\u00eda. Y eso, a su vez, nos lleva a otra pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 ciertos poetas modernos eligen un formato que de por s\u00ed es complejo y presenta innumerables problemas t\u00e9cnicos para expresar esa confianza en la palabra po\u00e9tica como fundamento del ser y la realidad? Volvamos a Paz: \u201cPara el gusto moderno la poes\u00eda es, ante todo, concentraci\u00f3n verbal, y por eso el poema largo se enfrenta a una dificultad casi insuperable: reunir extensi\u00f3n y concentraci\u00f3n, desarrollo e intensidad, unidad y variedad, sin hacer de la obra una colecci\u00f3n de fragmentos y sin incurrir tampoco en el grosero recurso de la amplificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La poes\u00eda moderna se caracteriza por una violenta ruptura con la tradici\u00f3n, lo que no deja de ser parad\u00f3jico: el esp\u00edritu transgresor necesita de una de las formas m\u00e1s antiguas de la poes\u00eda \u2013la que proviene de la \u00e9pica\u2013 para desarrollarse. Adem\u00e1s, esta visi\u00f3n totalizante de la realidad busca ser fundacional: el poema largo va a encarnarse en la forma de po\u00e9ticas o manifiestos est\u00e9ticos. Antes de Pound y Eliot, Walt Whitman, con el poderoso saludo optimista de Hojas de hierba, se transforma en el primer poeta en presentar una visi\u00f3n totalizante de la realidad. De su trabajo vienen no s\u00f3lo las Odas de Alberto Caeiro y los versos largos de Aullido, de Ginsberg, sino tambi\u00e9n el Neruda del Canto general. Con todo, es interesante notar que, aunque el poeta estadounidense no est\u00e1 preocupado por seguir las normas cl\u00e1sicas del g\u00e9nero \u00e9pico, reitera detalles fundamentales de su estructura, como la comparaci\u00f3n con civilizaciones antiguas, exhibiendo el prop\u00f3sito de excederlas, o la presentaci\u00f3n de los ideales y los valores que alimentan el orgullo de pertenecer a su patria y que son olvidados por un instante, pero s\u00f3lo para admirar a los hombres totales o a un hombre total e ideal, que es exactamente el poseedor de tales valores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El hecho es que, frente a la escasa respuesta, Whitman insisti\u00f3 con una segunda edici\u00f3n en 1856. All\u00ed aparecieron 20 nuevos poemas y la cita de una alabanza de Emerson. Pero esta edici\u00f3n apenas goz\u00f3 de mejor \u00e9xito que la del a\u00f1o anterior, y el poeta volvi\u00f3 a su labor period\u00edstica como editor del Times de Brooklyn. Sin embargo, no se dio por vencido: en 1860, con 124 poemas nuevos, Hojas de hierba logr\u00f3, al fin, una enorm\u00edsima popularidad. A partir de entonces, el libro pareci\u00f3 responder a una suerte de plan: una llamada universal a todos los individuos libres de Estados Unidos para que se unieran en la gran democracia, en la solidaridad de la fraternidad com\u00fan y en el renacimiento de un paganismo que sacralizara, sin culpa, el cuerpo y sus pulsiones er\u00f3ticas. Los poemas \u201cCalamus\u201d y \u201cOut of the Craddle\u201d pueden interpretarse como un canto f\u00fanebre a un amor perdido, e inducen a suponer que Whitman hab\u00eda hallado y perdido un amante masculino y que esa p\u00e9rdida fue para \u00e9l una tragedia, cuya contrapartida fue dar rienda suelta a un verso de gran imaginer\u00eda y con per\u00edodos m\u00e1s largos y sostenidos, que logra diferenciarse de los de \u201cSong of Myself\u201d. En diciembre de 1862, Whitman se march\u00f3 a Virginia para encontrarse con su hermano George, que se encontraba herido en Fredericksburg, en el frente de guerra. All\u00ed sufri\u00f3 tanto por los soldados de la Uni\u00f3n como por los Confederados. Regres\u00f3 a Washington y consigui\u00f3 un puesto como empleado en la Oficina de Paga del Ej\u00e9rcito. Buena parte de su tiempo la dedic\u00f3 a visitar soldados heridos y enfermos. La impresi\u00f3n que le dej\u00f3 el t\u00e9trico espect\u00e1culo de los cuerpos mutilados qued\u00f3 reflejada en la edici\u00f3n definitiva de Hojas de hierba, de 1871. Ya en 1865 el autor hab\u00eda publicado Drum\u2011Taps (Redobles de tambor), que, aunque carece del osado autodescubrimiento de sus versos m\u00e1s tempranos, es considerado, junto con Escenas de batalla (1866), de Herman Melville, una de las respuestas m\u00e1s crudas e inspiradas al panorama que dej\u00f3 la guerra civil.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tras ese episodio hist\u00f3rico, el poeta regres\u00f3 a la prosa y public\u00f3 Democratic Vistas, en 1871, Memoranda During the War, en 1873, y Specimen Days, en 1882. Pese a que su reputaci\u00f3n como escritor se hab\u00eda vuelto algo m\u00e1s que indiscutida, Whitman fue considerado el proverbial profeta sin honor en su tierra. S\u00f3lo en Europa recibi\u00f3 la atenci\u00f3n cr\u00edtica que merec\u00eda, especialmente en Inglaterra, Alemania y Dinamarca. El reconocimiento entre los suyos \u2013que no surgi\u00f3 de su c\u00edrculo de allegados\u2013 se dio en 1880 con una nota de Edmund Clarence Stedman, considerado uno de los cr\u00edticos literarios m\u00e1s agudos de la escena estadounidense. Sin aprobar las alusiones sexuales de Hojas de hierba, Stedman no regate\u00f3 alabanzas a una obra que hab\u00eda ido creciendo en cada edici\u00f3n. Pero, para ese entonces, el poeta se encontraba enclaustrado en la casa de su hermano, en Candem, despu\u00e9s de haber sufrido, en 1873, una apoplej\u00eda que lo oblig\u00f3 a jubilarse del trabajo que hab\u00eda tenido en Washington desde el final de la guerra. Sufri\u00f3 al menos otro ataque y nunca recuper\u00f3 la buena salud que hab\u00eda celebrado en clave po\u00e9tica. En 1884 se traslad\u00f3 a una peque\u00f1a casa de su propiedad en la calle Mickle, donde se entreg\u00f3 de nuevo a escribir y planificar nuevas ediciones de Hojas de hierba, y donde lo visitaban algunos amigos ilustres, entre ellos, Oscar Wilde.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un recorrido por la obra en prosa del poeta<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las narraciones de Walt Whitman <\/strong><\/p>\n<p><strong>Leonardo Cabrera<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 20-12-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Veinticuatro relatos y dos folletines escritos entre 1941 y 1952 conforman la obra de ficci\u00f3n de Walt Whitman. \u00bfPuede la lectura de esta obra temprana ampliar nuestro conocimiento del poeta o deber\u00edamos, tal cual era su deseo, dejarla caer en el olvido?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El 5 de noviembre de 1842, la edici\u00f3n del semanario neoyorquino The New World public\u00f3 este anuncio: \u201c\u00a1Saludos a los amigos del antialcoholismo! Franklin Evans, o el borracho: un relato de nuestros d\u00edas, por un popular autor estadounidense\u201d. El popular autor era Walter Whitman. La novela apareci\u00f3 en la edici\u00f3n del 24 de noviembre, en la colecci\u00f3n Books for the People, y se vendieron 20 mil ejemplares, una cifra que ninguna edici\u00f3n de Hojas de hierba alcanz\u00f3 durante la vida del poeta. Whitman gan\u00f3 75 d\u00f3lares por la novela.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10083\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10083\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212-iiib.jpg?fit=1000%2C1223&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1000,1223\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cultura2212 IIIb\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212-iiib.jpg?fit=656%2C802&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-10083 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212-iiib.jpg?resize=656%2C802&#038;ssl=1\" alt=\"Cultura2212 IIIb\" width=\"656\" height=\"802\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En mayo de 1888, en una charla con uno de sus disc\u00edpulos, Horace Traubel \u2013quien se convertir\u00eda en su bi\u00f3grafo\u2013, Whitman se refiri\u00f3 en estos t\u00e9rminos a Franklin Evans\u2026 \u201cDudo de que quede un ejemplar. Yo hace muchos a\u00f1os que no tengo ninguno. [\u2026] El ofrecimiento de dinero contante y sonante era muy tentador y, como yo iba muy corto por aquellos tiempos, me puse manos a la obra de inmediato [\u2026]. En tres d\u00edas de trabajo fren\u00e9tico acab\u00e9 el libro [\u2026]. Era una aut\u00e9ntica porquer\u00eda de la peor cala\u00f1a. Eso de la novela no era para m\u00ed, y ah\u00ed es donde puse punto final. Nunca m\u00e1s tropec\u00e9 con la misma piedra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No era la primera vez que Whitman renegaba de su prosa de juventud. En el prefacio de Specimen Days and Collect (1882), en el que se recog\u00edan nueve de los m\u00e1s de veinte relatos que public\u00f3 durante la d\u00e9cada del 40, el poeta se excusaba y, de alg\u00fan modo, tambi\u00e9n ped\u00eda clemencia: \u201cMi deseo m\u00e1s ferviente ser\u00eda que todos esos escabrosos relatos de juventud se quedaran en el olvido, pero, con el fin de evitar las molestias que causar\u00eda una publicaci\u00f3n subrepticia [\u2026], he decidido, contra mi pesar, incluirlos aqu\u00ed\u201d. De hecho, cuando Whitman se enter\u00f3 de que un cr\u00edtico ten\u00eda previsto volver a publicar aquellas piezas juveniles, dijo: \u201cEstar\u00eda tentado de pegarle un tiro si tuviera la ocasi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Est\u00e1 claro que la prosa de Whitman siempre fue un medio de subsistencia para \u00e9l y que los enjambres de acad\u00e9micos que han buceado en ella en busca de los indicios germinales del genio po\u00e9tico han tenido que hacer aut\u00e9nticos malabares voluntariosos para asignarle alguna trascendencia. Whitman escribi\u00f3 con seud\u00f3nimo, o directamente de forma an\u00f3nima, muchos art\u00edculos para diversos peri\u00f3dicos, desde una serie de columnas de opini\u00f3n hasta una gu\u00eda para la salud y el entrenamiento masculino. Del mismo modo, su ficci\u00f3n breve, comprendida entre 1841 y 1848, responde tanto a una b\u00fasqueda ligeramente personal como a la necesidad de producir piezas vendibles.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Publicados en insignes representantes de la penny press \u2013peri\u00f3dicos que costaban un centavo\u2013, los relatos de Whitman son perfectos representantes de una clase de ficci\u00f3n sensacionalista y moralizante muy popular en la primera mitad del siglo XIX, con intenciones did\u00e1cticas y modos siempre afectados y sentimentales. Whitman vendi\u00f3 su primer relato en 1941 a Democratic Review. Desde ese primer relato, titulado \u201cMuerte en el aula (un hecho real)\u201d, se vuelven evidentes los recursos que utilizar\u00e1 con mucha frecuencia en su ficci\u00f3n breve: la truculencia, el efectismo, la voz de un narrador muy poco sutil, que impone su interpretaci\u00f3n de los hechos y sus conclusiones. Whitman ve\u00eda en la ficci\u00f3n una herramienta para la reforma de la sociedad, por lo que sus textos est\u00e1n plagados de lecciones y sermones de \u00edndole calvinista. As\u00ed, en \u201cLa tentaci\u00f3n de Lingave\u201d (1842) se lee: \u201cArr\u00f3pate en tu propia virtud, y b\u00fascate un amigo y el pan de cada d\u00eda. Si mientras lo logras encaneces con el honor impoluto, bendice a Dios y muere. Esa es la ense\u00f1anza de alguien cuyos consejos deber\u00edan grabarse en los corazones de la juventud\u201d. El escritor ten\u00eda 23 a\u00f1os cuando public\u00f3 ese relato.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es dif\u00edcil no estar de acuerdo con el cr\u00edtico Thomas L Brasher, especializado en el poeta: \u201cPor mucho que se tenga en cuenta la seriedad de los temas que trata en sus relatos, la verdad, se mire por donde se mire, es que Whitman no ten\u00eda ning\u00fan tino para la ficci\u00f3n\u201d. Y, sin embargo, hay que se\u00f1alar que estos textos guardan chispazos que, a la luz de la vida ulterior del poeta, funcionan como confesiones apenas susurradas. Es el caso de \u201cEl defensor del ni\u00f1o\u201d (1941), en el que un pendenciero salva a un muchacho de una reyerta en un bar, para luego darle refugio en su habitaci\u00f3n. El hombre y el muchacho pasan la noche en la misma cama y Whitman hace un supremo esfuerzo por eludir cualquier car\u00e1cter reprobable en la escena, reforzando su castidad. Llega al l\u00edmite de hacer aparecer un \u00e1ngel \u201cpor encima de los durmientes\u201d, para que \u201ccon una sonrisa benigna\u201d los bendiga.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Con frecuencia, a lo largo de los relatos, se percibe que el deseo homoer\u00f3tico es expresado de una manera destilada a trav\u00e9s de una \u00ednfima grieta en la represi\u00f3n, es decir, como una fuerza que quiere manifestarse y ocultarse al mismo tiempo, y que no busca alarmar a nadie, sino ganar la tolerancia del lector a trav\u00e9s de disfraces edulcorados, inofensivos. Es posible que Whitman comprendiera, en el transcurso de esa d\u00e9cada de prosa, que la ficci\u00f3n no era el veh\u00edculo correcto para sus intenciones \u2013unas intenciones que quiz\u00e1 ni siquiera hab\u00eda descubierto todav\u00eda\u2013. A medida que su visi\u00f3n se ampliaba y se volv\u00eda m\u00e1s profunda y matizada, surgi\u00f3 en \u00e9l una necesidad expresiva que no pod\u00eda ser constre\u00f1ida por los l\u00edmites del g\u00e9nero.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>El reformista conservador <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Volvamos a Franklin Evans\u2026 para entender c\u00f3mo la novela follet\u00edn de Whitman se inscribi\u00f3 en un particular momento de expansi\u00f3n del movimiento antialcoh\u00f3lico. Para 1842 ya se hab\u00edan publicado al menos setenta novelas antialcoh\u00f3licas. God\u2019s Revenge Against Drunkenness (1812), de Mason Locke Weems, se basaba en la tesis de que el alcohol era un demonio que suplantaba la raz\u00f3n y la virtud del alma humana. Y esa idea, con mil variantes, fue la que predomin\u00f3 en las primeras organizaciones de la temperancia, impulsadas por el Segundo Despertar Evang\u00e9lico, que ejerci\u00f3 un fuerte influjo disciplinador en las clases trabajadoras al asociar el consumo de alcohol con la pobreza, el desorden social y la delincuencia.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10084\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10084\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212e-e1577048370497.png?fit=360%2C592&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"360,592\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cultura2212e\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212e-e1577048370497.png?fit=360%2C592&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-10084 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/cultura2212e-e1577048370497.png?resize=337%2C555&#038;ssl=1\" alt=\"cultura2212e-e1577048336651.png\" width=\"337\" height=\"555\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No fue sino hasta fines de la d\u00e9cada del 30, con la depresi\u00f3n econ\u00f3mica conocida como \u201cel p\u00e1nico de 1837\u201d, que la lucha antialcoh\u00f3lica fue asimilada por las clases trabajadoras, que ablandaron el discurso admonitorio hasta sustituirlo por la confianza en el poder regenerativo de la voluntad del alcoh\u00f3lico para enmendarse. Fue entonces que surgieron \u201clos washingtonianos\u201d (1840), un conglomerado de sociedades de ayuda mutua que utilizaron las narraciones confesionales de alcoh\u00f3licos redimidos para propagar su mensaje a favor de la abstinencia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Muy influida por la ret\u00f3rica washingtoniana, la novela de Whitman cuenta la paulatina degradaci\u00f3n de un muchacho que llega a Nueva York para buscar su destino, comienza a beber y a frecuentar tabernas, teatros y casas de alterne, cae en la delincuencia \u2013su vicio les cuesta la vida a dos esposas\u2013, viaja al sur esclavista, toca el fondo de la miseria, abandona la bebida, tiene un golpe de suerte, se convierte en hacendado y vuelve a casarse, ya regenerado como miembro \u00fatil de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Franklin Evans\u2026est\u00e1 atravesada por frases como esta: \u201cEl borracho, aunque haya ca\u00eddo muy bajo, es un ser humano\u201d. El car\u00e1cter conservador de la novela no es m\u00e1s que una extensi\u00f3n del discurso imperante en la \u00e9poca, que pon\u00eda el \u00e9nfasis en la fuerza del car\u00e1cter, la perseverancia y el temple del individuo, pero era incapaz de abordar las causas pol\u00edticas y econ\u00f3micas que hab\u00edan convertido el alcohol en un problema social.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La idea de que la suma de reformas personales dar\u00eda como resultado la reforma de la sociedad hac\u00eda que la v\u00edctima del problema tambi\u00e9n fuera la \u00fanica responsable del mal que padec\u00eda y del que generaba para los dem\u00e1s. Y Franklin Evans\u2026 adhiere a esa idea conservadora con fervor: \u201cLo cierto es que cuando los h\u00e1bitos de la bebida se apoderan del cabeza de familia son una influencia nefasta, pues engendran un nubarr\u00f3n negro que lo cubre todo, emponzo\u00f1a el hogar y poco a poco va descomponiendo la paz que hubiere, al tiempo que acaba por privar a los dem\u00e1s miembros de la familia de toda esperanza de aspiraci\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Una mentira dickensiana <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cuando Whitman le dijo a Traubel que luego de Franklin Evans\u2026 nunca hab\u00eda vuelto a tropezar con la piedra de la novela, minti\u00f3. La mentira tuvo una larga vida, hasta que, en 2017, el investigador Zachary Turpin encontr\u00f3 una nueva novela de Whitman, Vida y aventuras de Jack Engle (1952), publicada tambi\u00e9n en formato de follet\u00edn en el Sunday Dispatch, de Manhattan. La novela se edit\u00f3 de forma an\u00f3nima y es una comparsa llena de hu\u00e9rfanos, asesinatos accidentales, villanos ruines, caritativos bienhechores, borrachos reformados y un final feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La fama de Dickens en ese momento era inmensa en Estados Unidos. Whitman hab\u00eda explicitado su admiraci\u00f3n por el brit\u00e1nico: \u201cNo puedo dejar escapar la oportunidad de decir el mucho afecto que le profeso y la estima que le tengo por todo lo que me ha ense\u00f1ado a trav\u00e9s de sus obras\u201d. Dickens est\u00e1 por todos lados en Jack Engle, pero \u2013como apunta con admirable lucidez Valerie Miles en el pr\u00f3logo\u2013 \u201cla novela importa por el cap\u00edtulo 19\u201d. \u00bfQu\u00e9 pasa en ese cap\u00edtulo? Nada, justamente. All\u00ed, Whitman pausa la peripecia, pone a Jack en un cementerio y le permite contemplar, nada m\u00e1s que contemplar: \u201cLa hierba alta y tupida me cubr\u00eda la cara. Sobre m\u00ed estaba el verdor, algo cobrizo, de los \u00e1rboles que se nutren de la decadencia de los cuerpos de los hombres\u201d. Y en ese momento sentimos el pinchazo del reconocimiento: Whitman deja de impostar a Dickens y escuchamos su propia voz, una voz incapaz de urdir tramas, una voz que para existir plenamente tuvo que crear su propio lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero, bien, \u00bfcu\u00e1l es la conclusi\u00f3n? \u00bfWhitman era un prosista mediocre? Ciertamente. Entonces, \u00bfqu\u00e9 es lo interesante de recorrer la prosa torpe de un poeta inmortal? Tal vez, recordar que la mitificaci\u00f3n siempre es una falsificaci\u00f3n. Gracias a la mitificaci\u00f3n, Whitman ha sido utilizado para vender sopa, autos, vaqueros. Recordar que el poeta reverenciado en sus \u00faltimos d\u00edas como un profeta no fue otra cosa que un hombre, y que como tal hizo suyos muchos de los errores de su tiempo, es una forma de descartar el camino, siempre m\u00e1s f\u00e1cil, del mito. Cuando uno da por sentada la condici\u00f3n de genio de alguien, inmediatamente hay algo que deja de percibir en \u00e9l. La construcci\u00f3n de un genio necesita de un grueso recubrimiento de falsedad gloriosa; por eso, quiz\u00e1 s\u00f3lo la desmitificaci\u00f3n nos permita volver a leer la poes\u00eda de Whitman desde un lugar m\u00e1s aut\u00e9ntico. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 encontraremos, entonces, en ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gracias a la mitificaci\u00f3n, Whitman ha sido utilizado para vender sopa, autos, vaqueros. 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