{"id":10055,"date":"2019-12-21T20:44:40","date_gmt":"2019-12-21T19:44:40","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10055"},"modified":"2019-12-21T20:44:40","modified_gmt":"2019-12-21T19:44:40","slug":"debates-capital-e-ideologia-un-titulo-enganoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=10055","title":{"rendered":"Debates &#8211; \u00abCapital e ideolog\u00eda\u00bb: un t\u00edtulo enga\u00f1oso.   [Alain Bihr]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/alencontre.org\/\">A l&#8217;encontre<\/a>, 29-11-2019<\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 21-12-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Despu\u00e9s de <em>El Capital<\/em> en el siglo XXI (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2014), que conoci\u00f3 un gran \u00e9xito mundial\u00a0 1\/, Thomas Piketty acaba de publicar una nueva obra que contin\u00faa y completa la anterior, <em>Capital e ideolog\u00eda<\/em> (Ediciones Deusto), que ha disfrutado desde el primer momento de una gran cobertura medi\u00e1tica. Con sus mil doscientas p\u00e1ginas, este trabajo alardea de cierta ambici\u00f3n te\u00f3rica, por encima del notable aparato estad\u00edstico en que se apoya, que adem\u00e1s est\u00e1 puesto on-line a disposici\u00f3n del p\u00fablico, que no excluye ni la claridad expositiva (sin ninguna jerga; a pesar de algunos neologismos, se lee de manera agradable) ni la modestia de su autor (que no oculta sus dudas y vacilaciones). Por ello, de entrada no hace falta elegir situarse en un lado o en otro de la alternativa a la que se refiere Michel Husson al final del art\u00edculo que le ha dedicado en esta misma web: \u201cel mundo se va a dividir entre quienes piensan que se trata de una mirada nueva, irreverente e inductiva sobre las estructuras sociales y la ideolog\u00eda (\u2026) y quienes lo leen como la tesis de licenciatura en ciencias pol\u00edticas\/antropolog\u00eda\/sociolog\u00eda de un estudiante sin formaci\u00f3n\u201d 2\/. Aunque no merece tal exceso de honor, tampoco incurre en semejante indignidad (relativa por lo dem\u00e1s), al menos de partida. Tanto m\u00e1s porque a lo largo de su obra Thomas Piketty manifiesta una denuncia incisiva de las desigualdades sociales y una revuelta sincera contra su profundizaci\u00f3n, que achaca a la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d neoliberal, as\u00ed como una resuelta determinaci\u00f3n de formular propuestas para intentar invertir esta din\u00e1mica infernal, llegando al final de su obra a intentar sentar las bases de un nuevo proyecto socialista, el de un socialismo participativo que deber\u00eda superar al capitalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;padding-left:40px;\"><em>Por tanto, hay que tomarlo en serio, examinarlo de cerca y discutirlo, en todos los sentidos del t\u00e9rmino, como solicita el propio Thomas Piketty. Por la amplitud de la obra, no es posible hacerlo de una sola vez. En este primer art\u00edculo, tratar\u00e9 de sus fundamentos te\u00f3ricos, cuya exposici\u00f3n se concentra en la introducci\u00f3n para subrayar sus debilidades, bastante evidentes dado el poco espacio que Thomas Piketty dedica a definir los principales conceptos que utiliza. Comenzando por los dos que re\u00fane en el t\u00edtulo de su obra.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Sobre el capital<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La primera sorpresa para quien lo lee es, en efecto, no encontrar en las p\u00e1ginas de la introducci\u00f3n donde Thomas Piketty presenta estos fundamentos ninguna definici\u00f3n de lo que entiende por capital. Casi ni aparece el propio t\u00e9rmino: salvo error por mi parte, s\u00f3lo he encontrado tres casos (p\u00e1ginas 20, 34 y 65), sin que ninguno d\u00e9 pi\u00e9 siquiera a un embri\u00f3n de definici\u00f3n, como si no necesitase ninguna atenci\u00f3n particular o como si fuera evidente para el autor, aunque no lo sea para el lector. Y \u00e9ste es el caso. Como en su anterior obra, y como la casi totalidad de los economistas, Thomas Piketty entiende de hecho por capital cualquier forma de propiedad, cualquier especie de activo (material o inmaterial) susceptible de procurar a su detentador riqueza (altas rentas y gran patrimonio) y poder. En suma, adopta lo que se puede denominar, desde un punto de vista marxista, una concepci\u00f3n fetichista del capital que no comprende lo que es (una relaci\u00f3n social de producci\u00f3n), propia de lo que Marx llamaba la \u201ceconom\u00eda vulgar\u201d, que por una parte lo cosifica (lo confunde con sus soportes materiales: medios de producci\u00f3n, moneda, t\u00edtulos de cr\u00e9dito o de propiedad, etc.) y por otra parte lo deifica (lo convierte en un poder sobrehumano, incluso sobrenatural, atribuy\u00e9ndole la capacidad de crear valor por s\u00ed mismo)\u00a0 3\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De hecho, el objeto de Thomas Piketty no es el capital stricto sensu. Son las desigualdades sociales consideradas en su relaci\u00f3n con las ideolog\u00edas que le acompa\u00f1an y le sostienen. Lo repite una y otra vez desde la Advertencia al lector y en la introducci\u00f3n de su obra:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEl Capital en el siglo XXI tiende a tratar los desarrollos pol\u00edtico-ideol\u00f3gicos sobre las desigualdades y la redistribuci\u00f3n como una especie de caja negra. Formul\u00e9 algunas hip\u00f3tesis sobre este tema, por ejemplo sobre las transformaciones de las representaciones y actitudes pol\u00edticas ante las desigualdades y la propiedad privada inducidas en el siglo XX por las guerras mundiales, las crisis econ\u00f3micas y el desaf\u00edo comunista, aunque sin abordar de frente la cuesti\u00f3n de la evoluci\u00f3n de las ideolog\u00edas desigualitarias. Es lo que intento hacer de manera mucho m\u00e1s expl\u00edcita en esta nueva obra, resituando adem\u00e1s esta cuesti\u00f3n en una perspectiva temporal, espacial y comparativa mucho m\u00e1s amplia\u201d (pg. 11).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y lo repite al final de la obra, cuando recapitula:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEn este libro he intentado proponer una historia econ\u00f3mica, social, intelectual y pol\u00edtica de los reg\u00edmenes desigualitarios, es decir una historia de los sistemas de justificaci\u00f3n y de estructuraci\u00f3n de la desigualdad social, desde las sociedades trifuncionales y esclavistas antiguas hasta las sociedades postcoloniales e hipercapitalistas modernas\u201d (pg. 1191).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por ello, habr\u00eda sido mucho m\u00e1s exacto y m\u00e1s honesto que su obra llevase el t\u00edtulo Desigualdades e ideolog\u00eda. Lo da a entender claramente en la presentaci\u00f3n de sus fuentes: \u201cLas fuentes utilizadas en este libro: desigualdades e ideolog\u00eda\u201d (pg. 26). \u00bfPor qu\u00e9 hacer figurar en este t\u00edtulo la palabra capital que ocupa tan poco lugar en la materia misma de la obra?<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Sobre las desigualdades sociales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Puesto que Thomas Piketty quiere tratar, en toda su extensi\u00f3n espacio-temporal, sobre las diferentes maneras en que han sido pensadas y justificadas las desigualdades estructurales de las sociedades humanas, al menos habr\u00eda que esperar que definiese lo que entiende por desigualdad social. Pero tambi\u00e9n ah\u00ed el lector se quedar\u00e1 con las ganas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;padding-left:40px;\"><em>En primer lugar, no se preocupa por dar una definici\u00f3n comprensiva, respondiendo a esta cuesti\u00f3n tan sencilla como decisiva: \u00bfqu\u00e9 entender por desigualdad social? La \u00fanica vez que lo intenta, cae en una formulaci\u00f3n tautol\u00f3gica: \u201cUn r\u00e9gimen desigualitario, tal como se ser\u00e1 definido en esta investigaci\u00f3n, se caracteriza por un conjunto de discursos y de mecanismos institucionales que pretenden justificar y estructurar las desigualdades econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas de una sociedad determinada\u201d (pg.15). En suma, un r\u00e9gimen desigualitario justifica y estructura desigualdades. Por si hubiera dudas\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Perm\u00edtaseme comparar esta ligereza de enfoque con las precauciones que nos tomamos Roland Pfekkerkorn y yo mismo cuando en una obra de dimensiones infinitamente menores emprendimos el estudio del car\u00e1cter sist\u00e9mico de las desigualdades entre categor\u00edas sociales\u00a0 4\/. Ofrecimos la siguiente definici\u00f3n sint\u00e9tica:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cUna desigualdad social es el resultado de una distribuci\u00f3n desigual, en el sentido matem\u00e1tico de la expresi\u00f3n, entre los miembros de una sociedad, de los recursos de esta \u00faltima, distribuci\u00f3n desigual debida a las estructuras mismas de esta sociedad, haciendo nacer un sentimiento, leg\u00edtimo o no, de injusticia entre sus miembros\u201d (pg. 8).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Definici\u00f3n seguida de un comentario de varias p\u00e1ginas sobre sus distintos elementos componentes, destacando sobre todo la irreductibilidad de las desigualdades sociales a su medida matem\u00e1tica, lo que no impide recurrir a dicha medida en cuanto sea posible; su car\u00e1cter multidimensional (las desigualdades sociales cubren todos los aspectos de la existencia humana); su naturaleza fenom\u00e9nica (aparente, superficial) con respecto a las relaciones sociales estructurales que la ocasionan (volver\u00e9 a ello); la necesidad y tambi\u00e9n la dificultad de distinguir entre desigualdades sociales, desigualdades naturales y desigualdades individuales; en fin, el hecho de que las desigualdades sociales son siempre objeto de debates y de combates entre aquellos a quienes afectan, ya les favorezca, les desfavorezcan, o les ignoren, en grados diversos. Son cuestiones previas y precauciones te\u00f3ricas que nos parecieron indispensables, para evitar trampas y confusiones en las que puede caer quien no se rodea de ellas, como vamos a verlo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Porque, en segundo lugar, por no haberlo hecho, Thomas Piketty restringe la definici\u00f3n extensiva de las desigualdades sociales, lo que le lleva a reducir el campo de las desigualdades sociales a tratar. Y por partida doble. Por una parte, las reduce s\u00f3lo a las desigualdades entre categor\u00edas sociales y entre naciones o grupos de naciones, desatendiendo las existentes entre mujeres y hombres, entre generaciones y grupos de edad, as\u00ed como las desigualdades socio-espaciales (dentro de una misma naci\u00f3n: desigualdades entre regiones, entre ciudad y campo, entre centro de ciudad y barriadas, etc., aunque cita a estas \u00faltimas de pasada: por ejemplo, p\u00e1ginas 27 y 38), al contrario de lo que hemos intentado hacer en el Diccionario de las desigualdades\u00a0 5\/. Por otra parte, Thomas Piketty tiende constantemente a reducir las desigualdades entre categor\u00edas sociales y entre naciones o grupos de naciones sobre todo a las desigualdades de ingresos y de patrimonios (omitiendo por ejemplo las desigualdades ante la vivienda, la salud, el acceso al espacio p\u00fablico, los medios de comunicaci\u00f3n, etc.), al contrario de lo que hicimos en Descifrar las desigualdades\u00a0 6\/ y en El sistema de las desigualdades. As\u00ed, cuando trata del aumento de las desigualdades en el mundo durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas, todos los indicadores utilizados se refieren s\u00f3lo a la agravaci\u00f3n de las desigualdades en el reparto de los ingresos: de forma sintom\u00e1tica, los gr\u00e1ficos con que Thomas Piketty lo ilustra se titulan \u201cEl ascenso de las desigualdades en el mundo\u201d (p\u00e1gina 37), \u201cLa desigualdad en las diferentes regiones del mundo\u201d (p\u00e1gina 39) o incluso \u201cLa curva del elefante de las desigualdades mundiales\u201d (p\u00e1gina 41) y \u201cLas desigualdades de 1900 a 2000\u201d, como si s\u00f3lo estas desigualdades de ingresos fueran \u201clas desigualdades\u201c, esto es \u201cla desigualdad\u201d. Esto se trasparenta incluso cuando trata de \u201clas nuevas desigualdades educativas\u201d, reducidas en lo esencial a desigualdades de ingresos (p\u00e1ginas 52-53), pareciendo ignorar todas desigualdades ante la escolaridad debidas a la distribuci\u00f3n y a la acumulaci\u00f3n desiguales de \u201ccapital cultural leg\u00edtimo\u201d por las familias\u00a0 7\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y las pocas veces que Thomas Piketty extiende el campo de las desigualdades m\u00e1s all\u00e1 de las desigualdades socio-econ\u00f3micas (de ingresos y de patrimonio) no se preocupa en articular unas con otras, content\u00e1ndose con yuxtaponerlas, sin que aparezca el car\u00e1cter sist\u00e9mico de las desigualdades sociales. Por ejemplo: \u201cLa desigualdad moderna se caracteriza tambi\u00e9n por un conjunto de pr\u00e1cticas discriminatorias y de desigualdades de condici\u00f3n y \u00e9tnico-religiosas (\u2026) Podemos citar las discriminaciones a las que hacen frente aquellas y aquellos que no tienen domicilio o proceden de determinados barrios y or\u00edgenes. Se puede pensar en los inmigrantes que se ahogan\u201d (p\u00e1gina 14). O incluso cuando se\u00f1ala la no congruencia entre las desigualdades de ingresos y las desigualdades escolares (p\u00e1gina 57).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En \u00faltimo lugar, Thomas Piketty no relaciona nunca las desigualdades sociales con las relaciones sociales estructurales que las hacen nacer, que las manifiestan pero tambi\u00e9n en parte las enmascaran. Dicho de otra manera, no capta el car\u00e1cter fenom\u00e9nico de las desigualdades: el hecho de que las desigualdades sociales son s\u00f3lo fen\u00f3menos, la manifestaci\u00f3n, seg\u00fan los casos, evidente o al contrario sesgada y en parte enmascarada de estructuras sociales subyacentes, constituidas por las relaciones sociales fundamentales que son las relaciones sociales de producci\u00f3n y las relaciones sociales de reproducci\u00f3n (articulando las relaciones sociales de sexo y las relaciones sociales de generaci\u00f3n). Adem\u00e1s, el hecho de trabajar casi exclusivamente con datos individuales sobre ingresos y patrimonios, orden\u00e1ndolos en cuantiles (sobre todo deciles y centiles) tiene por consecuencia mec\u00e1nica ocultar o, al menos, descuidar las relaciones de producci\u00f3n\u00a0 8\/. En suma, Thomas Piketty razona como si las desigualdades sociales fueran la estructura social misma confundiendo ambas en lo que denomina \u201creg\u00edmenes desigualitarios\u201d, cuya definici\u00f3n ya he dado antes.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Sobre la ideolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Thomas Piketty apenas diserta m\u00e1s sobre el segundo concepto utilizado en el t\u00edtulo de su obra, el de ideolog\u00eda. Lo que es a\u00fan m\u00e1s molesto, porque la utilizaci\u00f3n de este concepto no es evidente, de tantos como han sido sus usos indebidos. Y sin llegar a plantear la cuesti\u00f3n previa de si su propio uso no es en s\u00ed mismo\u2026 ideol\u00f3gico. Se requiere como m\u00ednimo una definici\u00f3n clara y precisa que permita justificar su uso con fines de conocimiento cr\u00edtico de la realidad social.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ahora bien, desde este punto de vista, lo que dice Thomas Piketty es muy d\u00e9bil e insuficiente. Le dedica menos de dos p\u00e1ginas (p\u00e1ginas 16 y 17), que no llevan m\u00e1s que f\u00f3rmulas vagas y flojas. J\u00fazguese:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cVoy a intentar en este libro utilizar la noci\u00f3n de ideolog\u00eda de una manera positiva y constructiva, como un conjunto de ideas y de discursos a priori plausibles que pretenden describir c\u00f3mo deber\u00eda estructurarse la sociedad. La ideolog\u00eda ser\u00e1 contemplada en sus dimensiones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Una ideolog\u00eda es un intento m\u00e1s o menos coherente de aportar respuestas a un conjunto de cuestiones muy amplias sobre la organizaci\u00f3n deseable o ideal de la sociedad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El resto del desarrollo se dedica a mencionar que una ideolog\u00eda debe abordar sobre todo \u201cla cuesti\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico, esto es del conjunto de reglas que describen los contornos de la comunidad y de su territorio, los mecanismos que permiten tomar decisiones pol\u00edticas en su seno, y los derechos pol\u00edticos de sus miembros\u201d; as\u00ed como \u201cla cuesti\u00f3n del r\u00e9gimen de propiedad, es decir del conjunto de reglas que describen las diferentes formas de posesi\u00f3n posibles, as\u00ed como los procedimientos legales y pr\u00e1cticos que definen y encuadran las relaciones de propiedad entre grupos afectados\u201d. Y, en consecuencia, debe establecer sobre todo \u201cun r\u00e9gimen educativo (es decir las reglas e instituciones que organizan las transmisiones espirituales y cognitivas; familias e Iglesias, padres y madres, escuelas y universidades) y un r\u00e9gimen fiscal (es decir los mecanismos que permiten aportar recursos adecuados a los Estados y regiones, municipios e imperios, as\u00ed como a organizaciones sociales, religiosas y colectivas de distintas naturalezas)\u201d. Pero no se aporta ninguna explicaci\u00f3n ni justificaci\u00f3n sobre las razones por las que una ideolog\u00eda deber\u00eda ocuparse de estas distintas cuestiones m\u00e1s que de otras, tambi\u00e9n cruciales a la hora de justificar la existencia y la persistencia de desigualdades entre miembros de una misma sociedad; por ejemplo, la de saber qui\u00e9n tiene el derecho o qui\u00e9n la obligaci\u00f3n de llevar armas y de participar en la defensa del territorio o en la conquista del territorio vecino; o incluso la de saber qui\u00e9n decide la naturaleza de lo sagrado y qui\u00e9n determina a las y los que tienen el derecho y tambi\u00e9n el deber de manipularlo; o incluso la de saber c\u00f3mo se arreglan los conflictos entre miembros de la sociedad y qui\u00e9nes se encargan de ello; etc.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Siguiendo con el tema, perm\u00edtaseme establecer una comparaci\u00f3n con la definici\u00f3n que he proporcionado de lo que es una ideolog\u00eda en general, a cuenta del an\u00e1lisis del car\u00e1cter ideol\u00f3gico del neoliberalismo, inspirada en la tradici\u00f3n marxista:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cUna ideolog\u00eda es un sistema cultural (en el sentido antropol\u00f3gico de la palabra) cuyo n\u00facleo est\u00e1 constituido por una concepci\u00f3n del mundo englobante y coherente, que implica un programa de acci\u00f3n sobre el mundo y por consiguiente tambi\u00e9n una axiolog\u00eda, y cuya funci\u00f3n esencial es justificar la situaci\u00f3n, los intereses o los proyectos de un grupo social particular\u201d 9\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esta definici\u00f3n pone deliberadamente el acento en tres momentos (en el sentido de elementos constitutivos) que son otras tantas condiciones necesarias para la constituci\u00f3n de una ideolog\u00eda. Un momento te\u00f3rico: una concepci\u00f3n englobante y coherente de la realidad social o, al menos, de una parte consecuente de ella. Un momento pr\u00e1ctico o pragm\u00e1tico: un programa de acci\u00f3n, seg\u00fan el caso, pol\u00edtico, moral, \u00e9tico, pedag\u00f3gico, etc., o todo esto a la vez, que nos dice no s\u00f3lo lo que es (o se supone que es) el mundo, sino tambi\u00e9n lo que debemos y podemos hacer en \u00e9l, c\u00f3mo y por qu\u00e9 tenemos que actuar. En fin, un momento apolog\u00e9tico: la justificaci\u00f3n, incluso la idealizaci\u00f3n de la situaci\u00f3n, de los intereses, de las acciones, de las posiciones y\/o de las propuestas, de los proyectos de un grupo, que mantiene relaciones complejas (de alianza, de concurrencia, de rivalidad, de lucha, etc.) con otros grupos, justificaci\u00f3n que tiene por funci\u00f3n permitir a ese grupo alcanzar sus fines; en este sentido, toda ideolog\u00eda es siempre fundamentalmente un alegato pro domo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el uso que hace del concepto de ideolog\u00eda, Thomas Piketty se queda con los dos primeros momentos, aunque sin distinguirlos siempre con claridad, pero tiende a despreciar el \u00faltimo. M\u00e1s exactamente, aunque reconoce una dimensi\u00f3n apolog\u00e9tica a las ideolog\u00edas desigualitarias que examina, la relaciona con la sociedad en su conjunto m\u00e1s que con un grupo (casta, estamento, clase, etc.) dominante. Para \u00e9l, una ideolog\u00eda pretende sobre todo justificar el orden social como tal, incluida su dimensi\u00f3n desigualitaria, con el objetivo de reforzarlo, m\u00e1s que justificar espec\u00edficamente la posici\u00f3n dominante de quienes instituyen y perpet\u00faan este orden desigualitario porque se aprovechan de \u00e9l. Esto aparece desde las primeras l\u00edneas de la introducci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cCada sociedad humana debe justificar sus desigualdades: hay que encontrarles razones, sin las cuales el conjunto del edificio pol\u00edtico y social amenazar\u00eda con desplomarse. Cada \u00e9poca produce as\u00ed un conjunto de discursos y de ideolog\u00edas contradictorias para legitimar la desigualdad tal como existe o debiera existir, y a describir las reglas econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas que permiten estructurar el conjunto\u201d (p\u00e1gina 13).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y Thomas Piketty insiste: \u201c(\u2026) ser\u00eda un error ver en estas construcciones intelectuales y pol\u00edticas un simple velo hip\u00f3crita y sin importancia que permite a las \u00e9lites justificar su inmutable dominaci\u00f3n\u201d (p\u00e1gina 61). Lo que viene a decir que una ideolog\u00eda desigualitaria puede ser ideolog\u00eda dominante en el seno de una sociedad dada sin ser primero y esencialmente la ideolog\u00eda del grupo dominante, es decir, la expresi\u00f3n de sus intereses, de sus pasiones y de su visi\u00f3n del mundo, destinada a justificar su posici\u00f3n dominante. Sin duda, ser\u00eda err\u00f3neo reducir una ideolog\u00eda a este \u00fanico momento apolog\u00e9tico\u00a0 10\/. Pero otro error, y de mayores consecuencias, ser\u00eda minorar o incluso ignorar este momento, como acaba por hacer Thomas Piketty, transformando toda ideolog\u00eda en una simple respuesta a la \u201cnecesidad irreprimible de las sociedades humanas de dar sentido a sus desigualdades, a veces m\u00e1s all\u00e1 de lo razonable\u201d (p\u00e1gina 45). Ya que: \u201cTodas las sociedades humanas tienen necesidad de dar sentido a sus desigualdades y las justificaciones del pasado, si se las mira de cerca, no son siempre m\u00e1s locas que las del presente\u201d (p\u00e1gina 46).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esta deformaci\u00f3n del concepto de ideolog\u00eda que practica Thomas Piketty se explica por el hecho de no examinar m\u00e1s que ideolog\u00edas desigualitarias, o peor a\u00fan: hace como si la ideolog\u00eda no tuviera otra funci\u00f3n posible que la de justificar las desigualdades sociales existentes, como lo expresan las dos citas que acabo de reproducir. Por lo tanto, no es necesario tener en cuenta o incluso mencionar tan s\u00f3lo su funci\u00f3n apolog\u00e9tica para los grupos dominantes: se da por descontado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Est\u00e1 claro sin embargo que en el curso de la historia ha habido ideolog\u00edas igualitaristas: ideolog\u00edas que reivindican la igualdad (en diferentes relaciones) entre los miembros de la sociedad. Su cortejo es el de los grandes momentos de revuelta de los dominados: los levantamientos de los esclavos en la Antig\u00fcedad, las jacqueries milenaristas que recorrieron la Edad Media, las tendencias radicales de la Reforma, los acentos plebeyos que acompa\u00f1aron las primeras revoluciones burguesas en las Provincias Unidas, en Inglaterra, m\u00e1s tarde en Francia, hasta los movimientos anarquistas, socialistas y comunistas contempor\u00e1neos, por reducirnos s\u00f3lo a la historia europea, son otros tantos jalones.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Sobre las relaciones sociales de producci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El principal defecto del que derivan los aspectos precedentes es el desconocimiento, por Thomas Piketty, del concepto de relaciones sociales de producci\u00f3n. De estas \u00faltimas, aborda todo lo m\u00e1s con constancia las relaciones de distribuci\u00f3n, centr\u00e1ndose en las desigualdades de ingresos y de patrimonios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este desconocimiento se muestra, por ejemplo, en su dificultad para explicar por qu\u00e9 la cuesti\u00f3n de la propiedad y la del poder pol\u00edtico est\u00e1n estrechamente articuladas, articulaci\u00f3n que \u00e9l s\u00f3lo conecta con su dimensi\u00f3n ideol\u00f3gica (p\u00e1gina 17); o tambi\u00e9n por qu\u00e9 esta articulaci\u00f3n es inmediata en los modos de producci\u00f3n precapitalistas mientras que pasa por mediaciones jur\u00eddicas en el modo capitalista de producci\u00f3n, lo que les da la apariencia de pertenecer a dos esferas distintas, la esfera econ\u00f3mica y la esfera pol\u00edtica (p\u00e1gina 18). Una cuesti\u00f3n sobre la cual Marx hab\u00eda avanzado la siguiente y decisiva intuici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEn la relaci\u00f3n inmediata entre el propietario de los medios de producci\u00f3n y el productor directo (\u2026) est\u00e1 el secreto m\u00e1s profundo, el fundamento escondido de todo el edificio social y por consiguiente de la forma pol\u00edtica que toma la relaci\u00f3n de soberan\u00eda y de dependencia, en definitiva, la base de la forma pol\u00edtica que reviste el Estado en un per\u00edodo dado\u201d 11\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este desconocimiento aparece tambi\u00e9n en su minoraci\u00f3n de la objetividad de las relaciones de producci\u00f3n y la consecutiva sobrevalorizaci\u00f3n de la autonom\u00eda y del poder de lo pol\u00edtico y lo ideol\u00f3gico. Thomas Piketty tiene raz\u00f3n cuando dice que hay que \u201ctomar en serio la ideolog\u00eda\u201d (p\u00e1gina 20). Lo que implica tambi\u00e9n dar todo su peso a los factores ideol\u00f3gicos en el an\u00e1lisis de la estructuraci\u00f3n y de la transformaci\u00f3n hist\u00f3rica de las sociedades humanas, por consiguiente en la explicaci\u00f3n de su diversidad espacial y temporal; y conceder a estos factores una autonom\u00eda relativa respecto de los otros factores de estructuraci\u00f3n y de transformaci\u00f3n (desarrollo de las fuerzas productivas, relaciones de producci\u00f3n y de reproducci\u00f3n, relaciones de propiedad, etc.). \u00bfPero se puede afirmar sin embargo que:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLa desigualdad no es econ\u00f3mica o tecnol\u00f3gica: es ideol\u00f3gica y pol\u00edtica. \u00c9sta es sin duda la conclusi\u00f3n m\u00e1s evidente de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica presentada en este libro. Dicho de otra forma, el mercado y la competencia, el beneficio y el salario, el capital y la deuda, los trabajadores cualificados y no cualificados, los nacionales y los extranjeros, los para\u00edsos fiscales y la competitividad, no existen como tales. Son construcciones sociales e hist\u00f3ricas que dependen enteramente del sistema legal, fiscal, educativo y pol\u00edtico que se ha elegido poner en pie, y de las categor\u00edas que se le da\u201d (p\u00e1gina 20)?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Que las relaciones sociales (en este caso: las relaciones capitalistas de producci\u00f3n) sean construcciones sociohist\u00f3ricas no niega en absoluto su objetividad, en el doble sentido de que existen fuera de los actores sociales (individuales y colectivos) que est\u00e1n atrapados en ellas y por ellas y donde ejercen una coacci\u00f3n m\u00e1s o menos poderosa, al contrario de la afirmaci\u00f3n de que \u201cno existen como tales\u201d. Los dos t\u00e9rminos de esta proposici\u00f3n remiten sin duda a una contradicci\u00f3n que est\u00e1 en el centro de la praxis social, del actuar socio-hist\u00f3rico: la que hay entre los sujetos humanos y sus productos y obras que se establecen fuera de ellos y frente a ellos como una realidad objetiva, que pesan sobre ellos con todo el peso de sus determinaciones materiales, institucionales y espirituales (ideol\u00f3gicas), objetividad que est\u00e1n en condiciones de transformar m\u00e1s o menos radicalmente y algunas veces incluso de revolucionar, sustituy\u00e9ndolas progresiva o brutalmente por otras relaciones. Toda esta dial\u00e9ctica la evoca Marx en su famosa cita:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLos hombres hacen su propia historia, pero no la hacen arbitrariamente, en las condiciones escogidas por ellos, sino en condiciones directamente dadas y heredadas del pasado. La tradici\u00f3n de todas las generaciones muertas es un peso muy pesado sobre el cerebro de los vivos. E incluso cuando parecen ocupados en transformarse, ellos y las cosas, en crear algo completamente nuevo, precisamente en esas \u00e9pocas de crisis revolucionaria, evocan con temor a los esp\u00edritus del pasado y les piden prestados sus nombres, sus consignas, sus ropajes, para aparecer en la nueva escena de la historia bajo este disfraz respetable y con este lenguaje prestado\u201d 12\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Volviendo a las relaciones capitalistas de producci\u00f3n y a las acciones susceptibles de modificarlas, est\u00e1 claro que estas \u00faltimas pueden incidir m\u00e1s o menos en \u201cel mercado y la concurrencia, el beneficio y el salario, el capital y la deuda, los trabajadores cualificados y no cualificados, los nacionales y los extranjeros, los para\u00edsos fiscales y la competitividad\u201d. Pero, salvo que se emprenda una ruptura revolucionaria con estas relaciones, estas inflexiones no modificar\u00e1n en lo fundamental estas relaciones. Que se establezca un nuevo reparto entre beneficios y salarios, por ejemplo, que lleve a reducir de manera sustancial las desigualdades en el reparto de la riqueza social producida (en forma de valor), no modifica ni la naturaleza del beneficio (resultado de su apropiaci\u00f3n de la plusval\u00eda, y por tanto de la explotaci\u00f3n del trabajo humano en el marco de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n), ni la del salario (resultado de la transformaci\u00f3n de la fuerza de trabajo en mercanc\u00eda, otra caracter\u00edstica estructural de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n), que aparecen as\u00ed como lo que son: otras tantas formas de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">M\u00e1s a\u00fan, no s\u00f3lo semejantes reformas de estas relaciones no modifican su naturaleza, sino que son la condici\u00f3n misma de su reproducci\u00f3n. Como lo se\u00f1alaron Marx y Engels en otro de los m\u00e1s c\u00e9lebres pasajes de su abundante literatura:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLa burgues\u00eda no puede existir sin revolucionar constantemente los instrumentos de producci\u00f3n y por tanto las relaciones de producci\u00f3n, es decir el conjunto de relaciones sociales. Por el contrario, mantener sin cambios el antiguo modo de producci\u00f3n era, para todas las clases industriales anteriores, la primera condici\u00f3n de su existencia. Esta transformaci\u00f3n continua de la producci\u00f3n, esta constante alteraci\u00f3n de todas las condiciones sociales, esta agitaci\u00f3n y esta inseguridad perpetuas distinguen a la \u00e9poca burguesa de todas las anteriores. Se disuelven todas las relaciones sociales estables y solidificadas, con su cortejo de concepciones y de ideas tradicionales y venerables; las nuevas relaciones establecidas envejecen antes de poder osificarse. Todo elemento de jerarqu\u00eda social y de estabilidad de una casta se evapora, todo lo sagrado es profanado, y los hombres se ven al fin forzados a contemplar su situaci\u00f3n social, sus relaciones mutuas, con una mirada l\u00facida\u201d 13\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">As\u00ed, la ruda inflexibilidad de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n tiene como condici\u00f3n la flexibilidad de sus formas fenom\u00e9nicas, de sus transformaciones (en el sentido propio de cambios de forma) permanentes, a las que contribuyen en cada ocasi\u00f3n las reformas que pretenden superarlas. Lo tendremos que recordar cuando tengamos que evaluar las propuestas de Thomas Piketty en favor de un socialismo participativo.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10061\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=10061\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/piketty2112-iii.jpg?fit=800%2C1200&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"800,1200\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Piketty2112 III\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/piketty2112-iii.jpg?fit=656%2C984&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-10061 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/piketty2112-iii.jpg?resize=469%2C704&#038;ssl=1\" alt=\"Piketty2112 III\" width=\"469\" height=\"704\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La minoraci\u00f3n de la objetividad de las relaciones sociales y la consiguiente sobrevaloraci\u00f3n de los factores ideol\u00f3gicos se expresan tambi\u00e9n en las formulaciones en las que cae al tratar las transformaciones hist\u00f3ricas, que muestran una sobreestimaci\u00f3n del poder de la ideolog\u00eda. As\u00ed, se puede leer: \u201cEl encuentro entre evoluciones intelectuales y l\u00f3gicas de acontecimientos produce el cambio hist\u00f3rico: unas no pueden nada sin las otras\u201d (p\u00e1gina 48). O incluso: \u201c(\u2026) las ideas e ideolog\u00edas cuentan en la historia, pero no son nada sin la intermediaci\u00f3n de las l\u00f3gicas de los acontecimientos, de las experimentaciones institucionales y a menudo de crisis m\u00e1s o menos violentas\u201d (p\u00e1gina 61). Habr\u00eda que preguntarse si tras estas \u201cl\u00f3gicas de los acontecimientos, experimentaciones hist\u00f3ricas e institucionales concretas, y a menudo crisis m\u00e1s o menos violentas\u201d no se manifiesta simplemente la dura e inflexible objetividad de las relaciones sociales (de producci\u00f3n, de propiedad, de clase, etc.), de las contradicciones que las dinamizan y de las transformaciones resultantes, a menudo a espaldas de los propios actores sociales, oblig\u00e1ndoles precisamente a dar prueba de innovaciones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas y proporcion\u00e1ndoles as\u00ed la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El propio Thomas Piketty proporciona un ejemplo cuando esboza un an\u00e1lisis de la g\u00e9nesis del r\u00e9gimen fordista de reproducci\u00f3n de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n en las formaciones capitalistas centrales (EE UU y Europa occidental) durante los a\u00f1os 1920-1940, dando nacimiento al Estado del bienestar (p\u00e1ginas 54-55). Comienza por atribuir el m\u00e9rito a la constituci\u00f3n de \u201ccoaliciones de ideas basadas en programas de reducci\u00f3n de las desigualdades y de transformaciones profundas del sistema legal, fiscal y social\u201d, encarnadas sobre todo por partidos socialdem\u00f3cratas. Tras lo cual, encadena de esta manera:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEl factor m\u00e1s importante que lleva a la emergencia de dichas coaliciones de ideas y a esta nueva visi\u00f3n del papel del Estado fue la p\u00e9rdida de legitimidad del sistema de propiedad privada y de libre concurrencia, primero de forma gradual en el siglo XIX y comienzos del XX, a causa de las enormes concentraciones de riquezas engendradas por el crecimiento industrial y de los sentimientos de injusticia provocadas por esta evoluci\u00f3n, y despu\u00e9s de manera acelerada a ra\u00edz de las guerras mundiales y de la crisis de los a\u00f1os 1930\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esta frase ilustra literalmente la importancia relativa que Thomas Piketty concede por una parte a los factores ideol\u00f3gicos, y por otra a las din\u00e1micas y contradicciones de las relaciones de producci\u00f3n y de clase: dedica varias l\u00edneas a los primeros para zanjar con algunas palabras las referencias a estos acontecimientos de primer\u00edsima importancia como fueron las dos guerras mundiales y la crisis estructural iniciada por la quiebra burs\u00e1til neoyorkina de octubre de 1929, otras tantas manifestaciones explosivas de las contradicciones contenidas por el desarrollo de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, colocando al propio modo de producci\u00f3n capitalista al borde del abismo, necesitando profundas reformas de sus relaciones constitutivas, dando as\u00ed su oportunidad a \u201ccoaliciones de ideas\u201d que, sin esas explosiones, habr\u00edan continuado esperando a las puertas de la Historia. Lo que el propio Thomas Piketty confiesa a rega\u00f1adientes citando la brusca \u201caceleraci\u00f3n\u201d que estas coaliciones habr\u00edan experimentado tras aquellas explosiones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Un \u00faltimo \u00edndice de incomprensi\u00f3n por Thomas Piketty del concepto de relaciones sociales de producci\u00f3n nos lo ofrece la siguiente sorprendente formulaci\u00f3n: \u201cla teor\u00eda del paso mec\u00e1nico del feudalismo al capitalismo a consecuencia de la revoluci\u00f3n industrial no permite dar cuenta de la complejidad de las trayectorias hist\u00f3ricas y pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas observadas en los diferentes pa\u00edses y regiones del mundo (\u2026)\u201d (p\u00e1gina 21). Teor\u00eda supuestamente proferida por el marxismo. Este \u00faltimo ha producido m\u00faltiples hip\u00f3tesis, an\u00e1lisis y teor\u00edas sobre dicho paso, provocando algunas veces \u00e1speras discusiones entre marxistas\u00a0 14\/. Pero por divergentes que hayan podido ser sobre esta cuesti\u00f3n, ninguno de ellos lo ha hecho depender s\u00f3lo de la \u201crevoluci\u00f3n industrial\u201d. Por la simple raz\u00f3n de que todo marxista sabe que la transici\u00f3n de un modo de producci\u00f3n a otro, en este caso del feudalismo al capitalismo, es necesariamente un proceso plurisecular, imposible de condensar en las pocas d\u00e9cadas en que se produjo la \u201crevoluci\u00f3n industrial\u201d 15\/. En cuanto a la imposibilidad de dar cuenta, sobre bases marxistas, \u201cde la complejidad de las trayectorias hist\u00f3ricas y pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas observadas en los diferentes pa\u00edses y regiones del mundo\u201d, me permito remitir al lector al tomo 3 de La primera edad del capitalismo, m\u00e1s en concreto a las partes X y XI, donde se dedica no menos que el equivalente (\u00a1en n\u00famero de p\u00e1ginas!) de la obra de Piketty a una empresa de este tipo; y le dejo que juzgue\u00a0 16\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Vuelta al t\u00edtulo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Volvamos una vez m\u00e1s al t\u00edtulo de la obra. Al titularla <em>Capital e ideolog\u00eda<\/em>, Thomas Piketty no pod\u00eda ignorar que estaba utilizando dos conceptos con mucha connotaci\u00f3n, tanto el uno como el otro, y referidos a una cierta tradici\u00f3n te\u00f3rica y pol\u00edtica, el marxismo, y m\u00e1s a\u00fan a su iniciador, el propio Marx. Desde luego, Marx no ten\u00eda el monopolio de uso de estos t\u00e9rminos, que por lo dem\u00e1s tampoco los invent\u00f3: cogi\u00f3 el t\u00e9rmino de capital de los economistas de su tiempo y el de ideolog\u00eda de la escuela francesa del mismo nombre fundada por Antoine Destutt de Tracy (1754-1836). Pero no es menos cierto que Marx hizo experimentar a cada uno de estos dos conceptos, m\u00e1s a\u00fan al de capital que al de ideolog\u00eda, una revoluci\u00f3n te\u00f3rica tal que es dif\u00edcil, por no decir imposible, usarlos hoy d\u00eda sin referirse a lo que hizo, bien para situarse tras sus pasos o para ir por su cuenta, de una u otra manera\u00a0 17\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y es exactamente el planteamiento de Thomas Piketty, que usa estos conceptos como si Marx nunca los hubiera tratado. Como no le har\u00e9 la injuria de suponer que ignora todo sobre Marx, hay que buscar el sentido de dicha puesta entre par\u00e9ntesis, o de tal elusi\u00f3n, nada inocente, en el beneficio que puede sacar: hacer creer que es posible emanciparse de Marx sin tomarse la molestia de confrontarse seriamente con \u00e9l. O a\u00fan m\u00e1s: hacer creer que se est\u00e1 en condiciones de superar a Marx sin tomarse la molestia de pasar por \u00e9l. En definitiva: hacer creer que se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de Marx, cuando est\u00e1 claramente m\u00e1s ac\u00e1, en varios puntos centrales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En suma, para un lector precavido, el t\u00edtulo de la obra no es s\u00f3lo enga\u00f1oso sobre la naturaleza de la mercanc\u00eda que embala, sino que deja tambi\u00e9n flotar cierto perfume a estafa intelectual.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/\u00a0 Traducido a una cuarentena de lenguas, ha vendido dos millones y medio de ejemplares, seg\u00fan su autor.<\/p>\n<p>2\/\u00a0 <a href=\"http:\/\/alencontre.org\/laune\/thomas-piketty-et-langleterre-ou-comment-ne-pas-traiter-le-sujet.html\" rel=\"nofollow\">http:\/\/alencontre.org\/laune\/thomas-piketty-et-langleterre-ou-comment-ne-pas-traiter-le-sujet.html<\/a>. Algunas de mis propias conclusiones coinciden con las sacadas por Michel Husson del examen de otra parte de la obra.<\/p>\n<p>3\/ Cf. \u201c<em>Critique des repr\u00e9sentations f\u00e9tichistes du capital<\/em>\u201d, <a href=\"http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/critique_representations_fetichistes_du_capital\/critique_texte.html\" rel=\"nofollow\">http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/critique_representations_fetichistes_du_capital\/critique_texte.html<\/a><\/p>\n<p>4\/\u00a0 Le syst\u00e8me des in\u00e9galit\u00e9s, Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 2008.<\/p>\n<p>5\/\u00a0 <em>Dictionnaire des in\u00e9galit\u00e9s<\/em>, Par\u00eds, Armand Colin, 2014.<\/p>\n<p>6\/ <em>D\u00e9chiffrer les in\u00e9galit\u00e9s<\/em>, segunda edici\u00f3n, Par\u00eds, Syros, 1999 (1\u00aa edici\u00f3n, 1995). Disponible on line: <a href=\"http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/dechiffrer_les_inegalites\/\" rel=\"nofollow\">http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/dechiffrer_les_inegalites\/<\/a> dechiffrer_les_inegalites.html<\/p>\n<p>7\/\u00a0 Factor muy documentado desde los trabajos pioneros de Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, Les h\u00e9ritiers, Par\u00eds, \u00c9ditions de Minuit, 1964 y La reproduction, Par\u00eds, \u00c9ditions de Minuit, 1970, hasta los m\u00e1s recientes de Jean-Pierre Terrail, De l\u2019in\u00e9galit\u00e9 scolaire, Par\u00eds, La Dispute, 2002, o de Choukri Ben Ayed (dir.), L\u2019\u00e9cole d\u00e9mocratique. Vers un renoncement politique?, Par\u00eds, Armand Colin, 2010, por no citar m\u00e1s algunos.<\/p>\n<p>8\/\u00a0 Gracias a Michel Husson por haberme sugerido este comentario. En <em>D\u00e9chiffrer les in\u00e9galit\u00e9s<\/em>, nos esforzamos, Roland Pfefferkorn y yo mismo, en operar comparando no cuantiles sino datos sobre categor\u00edas socioprofesionales, tal como est\u00e1n definidas por el Insee [Instituto nacional de estad\u00edstica y de estudios econ\u00f3micos], y proponer despu\u00e9s, en un cap\u00edtulo final de s\u00edntesis, un cuadro recapitulativo (cuadro 13.1, p\u00e1gina 439) mostrando que las desigualdades establecidas entre categor\u00edas sociales, tomadas en toda su extensi\u00f3n, est\u00e1n muy determinadas por las relaciones capitalistas de producci\u00f3n. Cuadro retomado en <em>Le syst\u00e8me des in\u00e9galit\u00e9s<\/em>, op. cit., p\u00e1gina 46 y los comentarios que siguen (p\u00e1ginas 47 a 54).<\/p>\n<p>9\/\u00a0 \u201c<em>L\u2019id\u00e9lologie n\u00e9olib\u00e9rale<\/em>\u201d, Semen, n\u00ba 30, Presses universitaires de Franche-Comt\u00e9, Besan\u00e7on, noviembre 2010.<\/p>\n<p>10\/\u00a0 El propio Thomas Piketty da sin embargo un buen ejemplo, m\u00e1s adelante, citando las mutaciones ideol\u00f3gicas del cristianismo durante el Bajo Imperio romano: \u201cAl comienzo de la era cristiana, Jes\u00fas ense\u00f1aba a sus disc\u00edpulos que era \u2018m\u00e1s f\u00e1cil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de los cielos\u2019. Pero a partir del momento en que familias de ricos romanos se sumaron a la nueva fe y comenzaron a hacerse con posiciones dominantes dentro de la Iglesia, como obispos y escritores cristianos, a finales del siglo IV y durante el siglo V, las doctrinas cristianas debieron tratar de forma frontal la cuesti\u00f3n de la propiedad y la riqueza, y dar prueba de pragmatismo\u201d (p\u00e1gina 121). Dicho \u201cpragmatismo\u201d consistir\u00e1 evidentemente en \u201cpensar las condiciones de una propiedad justa y de una econom\u00eda conforme a la nueva fe\u201d, es decir, justificar ante todo las propiedades adquiridas por la Iglesia y sus altos dignatarios.<\/p>\n<p>11\/\u00a0 <em>Le Capital<\/em>, \u00c9ditions Sociales, Par\u00eds, 1948-1960, Tomo VIII, p\u00e1gina 172.<\/p>\n<p>12\/\u00a0 <em>Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte<\/em>, <a href=\"http:\/\/clasiques.uqac.ca\/classiques\/Marx_karl\/18_brumaire_louis_bonaparte\/18_brumaire_louis_bonaparte.pdf\" rel=\"nofollow\">http:\/\/clasiques.uqac.ca\/classiques\/Marx_karl\/18_brumaire_louis_bonaparte\/18_brumaire_louis_bonaparte.pdf<\/a>, p\u00e1gina 13.<\/p>\n<p>13\/ <em>Manifeste du Parti communiste<\/em>, <a href=\"http:\/\/clasiques.uqac.ca\/classiques\/Engels_Marx\/manifeste_communiste\/Manifeste_communiste.pdf\" rel=\"nofollow\">http:\/\/clasiques.uqac.ca\/classiques\/Engels_Marx\/manifeste_communiste\/Manifeste_communiste.pdf<\/a>, p\u00e1gina 9.<\/p>\n<p>14\/\u00a0 A t\u00edtulo de ejemplos, entre otros, cf. Maurice Dobb y Paul Swezzy (dir.), <em>Du f\u00e9odalisme au capitalisme: probl\u00e8mes de la transition<\/em>, dos tomos, Par\u00eds, Maspero, 1977; e Trevor Aston y C.H.E. Philpin (ed.), The Brenner Debate: <em>Agrarian Class Structure and Economic Development in Pre-Industrial Europe<\/em>, Past and Present Publications, Cambridge, Cambridge University Press, 1985.<\/p>\n<p>15\/\u00a0 Volver\u00e9 a abordar en un pr\u00f3ximo art\u00edculo la manera como el propio Thomas Piketty analiza el paso del feudalismo al capitalismo.<\/p>\n<p>16\/\u00a0 <em>Le premier \u00e2ge du capitalisme<\/em>, Tomo 3: Un premier monde capitaliste, Lausane y Par\u00eds, Page 2 y Syllepse, 2019.<\/p>\n<p>17\/\u00a0 Se habr\u00e1 comprendido que mi lectura cr\u00edtica se sit\u00faa claramente del lado del primer t\u00e9rmino de esta alternativa y que las referencias a mis propios trabajos, entre otros posibles, s\u00f3lo tienen por objetivo mostrar que se puede producir una confrontaci\u00f3n seguida y reflexionada con Marx.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que tomarlo en serio, examinarlo de cerca y discutirlo, en todos los sentidos del t\u00e9rmino, como solicita el propio Thomas Piketty. Por la amplitud de la obra, no es posible hacerlo de una sola vez. En este primer art\u00edculo, tratar\u00e9 de sus fundamentos te\u00f3ricos, cuya exposici\u00f3n se concentra en la introducci\u00f3n para subrayar sus debilidades, bastante evidentes dado el poco espacio que Thomas Piketty dedica a definir los principales conceptos que utiliza. Comenzando por los dos que re\u00fane en el t\u00edtulo de su obra&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":10058,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[85629,288368],"tags":[6992,7942745,374,691830844,19374469,1322187],"class_list":{"0":"post-10055","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-aside","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-capitalismo","8":"category-izquierda","9":"tag-debates","10":"tag-desigualdades-sociales","11":"tag-ideas","12":"tag-la-novlangue-neoliberale","13":"tag-relaciones-de-produccion","14":"tag-thomas-piketty","15":"post_format-post-format-aside","17":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/piketty2112-i.jpg?fit=995%2C714&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-2Cb","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10055","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10055"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10055\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10062,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10055\/revisions\/10062"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10055"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10055"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10055"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}