Estados Unidos – El impasse estratégico de la izquierda dentro de DSA. [Paul D’Amato]

International Socialism Project, 19-1-2022

Traducción de Correspondencia de Prensa, 21-1-2022

En su reciente artículo publicado en la revista socialista en online Tempest, los miembros de DSA (Democratic Socialists of America) Ashley Smith y Charlie Post («La izquierda estadounidense en un impasse estratégico» argumentan que la izquierda debe convencer a DSA de que se aparte de su orientación electoralista y pro Partido Demócrata. Pero los puntos expuestos en el artículo proceden, hecho por hecho, a refutar la idea central de sus argumentos.

Los puntos principales de su argumento son los siguientes: El «nuevo movimiento socialista», mejor ejemplificado, argumentan, por la DSA, «nuestra organización más importante», está en un «impasse estratégico». La estrategia de DSA de trabajar para elegir candidatos dentro del Partido Demócrata, ha fracasado en la consecución de cualquiera de los objetivos de DSA, como Medicare para Todos y el Nuevo Pacto Verde. En vez de eso, las principales figuras y compañeros de viaje de la organización, como el senador Bernie Sanders, la diputada Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), y el resto, se han «agrupado detrás de un programa muy diferente del presidente Biden.» A pesar de ello, DSA «parece dispuesto a seguir con su estrategia electoral fallida, desperdiciando tiempo, dinero y energía para respaldar al Partido Demócrata, definido como el mal menor, en un esfuerzo desesperado por bloquear a los republicanos para que no recuperen el gobierno».

DSA, en su giro hacia la derecha, ha desechado incluso su pretendida independencia futura del Partido Demócrata, que presentaba bajo el nombre de «ruptura sucia» [“dirty break]: era la idea de que DSA presentaba candidatos dentro del partido para, en un futuro, sacar a la gente de los demócratas y llevarla a un nuevo partido socialista cuando llegara el momento. El creciente compromiso de DSA con la actividad electoral dentro del Partido Demócrata se expresa no sólo en su abandono de la «ruptura sucia», sino también en su falta de voluntad para expulsar al representante Jamaal Bowman por su apoyo activo al Estado de Israel. La falta de compromiso de DSA con las luchas sociales se ejemplifica en su falta de participación constante durante el levantamiento de Black Lives Matter, su incapacidad para proporcionar orientación nacional en torno al «striketober» [movimiento de huelgas iniciado en octubre de 2021, ndt], y lo poco que ha hecho para movilizarse en defensa del derecho al aborto o para desafiar las políticas reaccionarias de inmigración de Biden.

«Es hora de adoptar una nueva estrategia», concluyen. «DSA y la izquierda en su conjunto deben dar prioridad a la construcción y organización de la lucha social y de clases».

En resumen, se trataría de que el leopardo cambiara el color de sus manchas.

Los autores plantean un buen argumento sobre por qué el Partido Demócrata es, para la izquierda, un objetivo inamovible, y que quienes confían en él y son atraídos a su órbita terminan siendo capturados por él, en lugar de captarlo. Y, sin embargo, parecen no darse cuenta de que lo mismo es básicamente cierto para los Socialistas Democráticos de América. Es una organización comprometida con una estrategia electoral estrechamente ligada al Partido Demócrata. Y lo seguirá siendo, independientemente de lo que crean los militantes de izquierda que forman parte de ella.

¿Quién o qué está entonces en un impasse estratégico? La política de DSA -y de Bernie Sanders- ha sido clara desde el principio: confiar en que el Partido Demócrata «vuelva» a su ser liberal, del New Deal, ideal. Sanders ha sido coherente sobre esto durante décadas. DSA le dio su apoyo incondicional, incluso si su propaganda tendía a justificar su presencia en el Partido Demócrata como algo temporal. En la práctica, esta orientación fue abandonada en favor de un entusiasmo total por «cambiar» el partido desde adentro, como señalan los autores. El «impasse estratégico» de esta posición estaba claro desde el principio. No hay ninguna «estrategia socialista» de ningún tipo que pase por el Partido Demócrata, el cementerio de la izquierda y de los movimientos sociales.

El verdadero «impasse estratégico» es el de aquellos socialistas (algunos de ellos antiguos miembros de la ISO (International Socialist Organization, y otros grupos) que se encontraban a la deriva y sin una organización seria y que se unieron a DSA con la vana esperanza de poder influir en ella para que se convirtiera en aquello para lo que no había sido creada.

¿En qué momento de la historia del movimiento socialista internacional las fuerzas de izquierda que militan dentro de una organización reformista y socialdemócrata fueron capaces de influir en esa organización para que abandonara su compromiso con la política reformista y socialdemócrata? Y aquí no estamos hablando de cualquier organización socialdemócrata. Estamos hablando de la peculiar versión estadounidense -la socialdemocracia de derecha- que está abiertamente comprometida y que milita dentro del partido capitalista más antiguo del mundo.

DSA, además, ha ido girando constantemente hacia la derecha, como la propia Tempest lo documentó en una serie de artículos en los últimos años, incluyendo el que estamos ahora analizando. Y, sin embargo, piensan que esta DSA, «la organización más importante de nuestro movimiento», puede ser convencida de reorientarse «hacia la construcción de la lucha social y de clase, la reconstrucción de las infraestructuras de resistencia y la realización de campañas independientes basadas en nuestra propia plataforma, tanto contra los demócratas como contra los republicanos trumpistas.»

Por eso, pretender que DSA pueda cambiar su orientación estratégica, supone tener fe en que el Partido Demócrata cambie la suya. Lo que es un triste ejemplo del estado en que se encuentra la izquierda revolucionaria, cuando algunos de sus miembros se reducen a lanzar llamamientos urgentes a DSA para que deje de ser DSA.

Esta creencia se basa en dos ilusiones:  La primera es la ilusión de que DSA puede cambiar políticamente y convertirse en lo contrario de lo que es: una organización atada al carro del Partido Demócrata.

La segunda es la ilusión de que hay una izquierda dentro de DSA lo suficientemente grande e influyente como para remodelar su política. En la convención de la organización de 2021, sólo una quinta parte de los delegados votó a favor de una resolución que pedía a la organización que diera prioridad a la presentación de candidatos socialistas independientes de los demócratas. Sólo un tercio de los delegados apoyó un mandato para que los candidatos de la DSA criticaran la naturaleza capitalista del Partido Demócrata. Los izquierdistas que se incorporaron a DSA a partir de su crecimiento explosivo en 2016 lo hicieron porque parecía ser la «única oportunidad.» [«the only game in town»] Ahora que DSA ha revelado plenamente su naturaleza, se encuentran en un callejón sin salida.

Smith y Post no están lejos de reconocerlo. Todos los argumentos que presentan demuestran que DSA no es el vehículo adecuado para ayudar a construir una izquierda independiente en los Estados Unidos. Y, no obstante, se aferran al argumento de que DSA, «nuestra organización más importante», (suponemos que porque es la única organización de tamaño considerable de la izquierda en un sentido amplio), debe cambiar.

Pero lo que debe cambiar es la permanencia de la izquierda radical y revolucionaria en DSA. Mientras sigan aferrándose ella, seguirán viajando en un tren que los lleva en la dirección equivocada.

* Paul D’Amato es autor de The Meaning of Marxism (El significado del marxismo)  y fue director de la International Socialist Review y es autor de numerosos artículos.