Ciudad de México, junio 2020

Correspondencia de Prensa, 1-6-2020

Los pronósticos sobre la situación económica lo dicen con la elocuencia terrible y devastadora de sus frías cifras: estamos viviendo la peor crisis económica de México desde hace 90 años cuando el bajón producido por el crack de Wall Street en 1929 hizo caer a la Producto Interno Bruto (PIB) nacional 14.5% en 1932. Para 2020 es muy actual calificar las cifras que las diversas instituciones financieras dan para la economía nacional con la frase de que ellas son de pronósticos reservados.

El Banco de México da tres pronósticos pues argumenta su director, Alejandro Díaz de León, que la incertidumbre es tal que obliga a ello pues “no cuentan con elementos probabilísticos para inferir de manera estadística y con base en el pasado” cifras contundentes. (El Universal, 28.05.2020). En los tres escenarios que da el Banxico el bajón del PIB es considerable: en el primero es de 4.4%, en el segundo de 8.8% y en el tercero de 8.3%

Según estas proyecciones para el 2021 las cosas mejorarían. Según el primer escenario volvería el crecimiento del PIB al 4.0% y a 4.5% en el segundo aunque se prevé un decrecimiento de 0.5% para el tercero. Como se aprecia no son cifras alentadoras a pesar de las previsiones de crecimiento para el 2021 que más parecen deseos que posibles realidades (wishfull thinking en inglés). Lo son así porque el mismo director reconoce que la economía está sufriendo hoy ya un efecto devastador, catastrófico. Aunque con cifras menores que las del Banxico las previsiones de otros organismos financieros para la economía mexicana en este año no son menos crudas: el Fondo Monetario Internacional estima un retroceso del 6% aunque pronostica que habrá un crecimiento recuperativo del 3% para 2021. El Banco Mundial anticipa una caída del 6% para este año seguido por una recuperación de 2.5% para el siguiente. Todas estas previsiones se quedan dentro de la definición que supuestamente considera que estamos en medio de una recesión. Sin embargo esta definición ante la gravedad de la situación consideramos que se queda corta.

Hay los suficientes elementos ya para comenzar a aprehender que estamos entrando más bien a una depresión. Otras fuentes financieras ya lo están sugiriendo. Por ejemplo el Citibanamex. Para esta institución estamos presenciando “una devastación de la actividad económica”. Considera que los indicadores sanitarios y económicos de la doble crisis que atravesamos “continúan deteriorándose y todo indica que esta tendencia persiste”. “Muchas de las variables económicas más tradicionales han alcanzado niveles históricamente bajos, o bien mostrado ajustes mensuales nunca antes vistos, lo que parece presagiar un agudo desplome de la actividad”. Esta institución hace el pronóstico más sombrío e incluye una crítica directa al gobierno de López Obrador (AMLO) por “enviar mensajes optimistas a la población al inducirla a una vuelta a sus actividades normales cuando la curva epidemológica está lejos de aplanarse”. La línea proyectada de Citibanamex es la de una contracción del 9% para el PIB, caída que puede agravarse aún más y llegar al 10% “si no se da el apoyo fiscal adecuado”. (La Jornada, 28.05.2020)

Mientras tanto el gobierno de AMLO se debate en un curso de contradicciones cada vez más evidente que la doble crisis sanitaria económica profundiza. Su proyectada gira a partir del 1° de junio será considerada en todo el país como la señal de que el confinamiento absoluto ha terminado, cuando otras autoridades siguen insistiendo que la población debe seguir “quedándose en casa”. En dicha gira inaugurará el inicio formal de la construcción del Tren Maya, uno de sus proyectos estelares de campaña en 2018 que se confronta, como se ha demostrado en reportajes y declaraciones políticas variadas, con la oposición de amplísimas poblaciones de los cinco estados del sureste que atravesará, destacando la oposición del EZLN. Para AMLO la peor crisis económica en 90 años no ha cambiado fundamentalmente sus proyectos estelares de campaña.

Mientras tanto los cálculos del desempleo en lo que va del año oscilan entre 800 mil y 1.6 millones en el sector formal de la fuerza de trabajo. Del sector informal no se tienen cifras. Los sectores capitalistas “nacionales” siguen depositando miles de millones de dólares en cuentas en bancos extranjeros. Las agencias internacionales calificadoras comienzan a enviar mensajes nada favorables al gobierno de AMLO por el crecimiento estructuralmente bajo de la economía, el desplazamiento de la inversión privada, las dilaciones del sector energético, una respuesta “decepcionante” ante la pandemia y, ¡oh sorpresa!, su tardanza en la implementación de una reforma fiscal.

¿Y su base social de los más de 30 millones de votantes que lo llevaron a la presidencia de la República? Sigue erosionándose pasivamente sin que por el momento nada anuncie un cambio importante. Mientras tanto a pesar de las constantes acusaciones y críticas de AMLO a las políticas “neoliberales” en sus diarias conferencias “mañaneras”, en la práctica su gobierno ha impuesto una política de austeridad en todos los sectores: de salud, de educación, científicos y artísticos que sus antecesores Peña Nieto, Calderón y Fox envidiarían.

Son las anteriores las condiciones en las cuales según el gobierno, México “volverá a la normalidad”, condiciones que de acuerdo con el economista de la UNAM Juan Carlos Moreno-Brid en un reportaje sobre la economía publicado esta semana por la revista Proceso (24.05.2020) “la estrategia de AMLO empuja al país al abismo”.

* Mensual de la Liga de Unidad Socialista (LUS).