Ingresos de familias que habitan en asentamientos cayeron de manera brutal y aumentaron las viviendas precarias

De acuerdo a un relevamiento que la organización Techo entregó a las autoridades, se profundizaron las dificultades para acceder a tres comidas diarias y faltan gestiones de apoyo para quienes no pueden costear las medidas de higiene.

Búsqueda, 14-5-2020

Correspondencia de Prensa, 17-5-2020

Tras la llegada del Covid-19 a Uruguay, cayeron de manera “brutal” los ingresos de las familias que viven en asentamientos, aumentó la cantidad de casas precarias irregulares y varias familias perdieron la capacidad de asegurarse tres comidas básicas a diario.

Esas son algunas de las conclusiones que surgen de un informe que la organización no gubernamental Techo entregó el martes 12 al presidente Luis Lacalle Pou y a los ministros Pablo Bartol (Desarrollo Social), Irene Moreira (Vivienda) y Daniel Salinas (Salud Pública).

Techo es una organización que trabaja en varios países buscando soluciones habitacionales para familias que viven en asentamientos.

Desde que el 13 de marzo se detectó el primer caso de Covid-19 en el país, la organización comenzó a distribuir kits de limpieza entre los hogares más pobres. A la vez, entre el 14 y el 24 de abril, realizó un relevamiento con 156 referentes barriales de todo el país para saber cómo está afectando a las familias la pandemia. Hasta ahora, se detectaron dos casos de Covid-19 en asentamientos.

El objetivo del relevamiento, explica Techo en el informe, fue “monitorear el riesgo y vulnerabilidad de las poblaciones” que viven en asentamientos y ver qué acciones llevan adelante las organizaciones barriales para la atención de la emergencia.

Se relevó que hay 23 asentamientos con problemas en la conexión al agua potable. Los lugares están focalizados en asentamientos de Montevideo, Canelones y Paysandú.

El informe indica que a partir de las entrevistas con los referentes barriales se observó un aumento en la cantidad de viviendas en algunos asentamientos en el último año. De acuerdo a las estimaciones de Techo, la cantidad de viviendas precarias creció 26,5% en los asentamientos analizados.

“Si bien este es un ejercicio en el que la o el referente realiza una estimación y no podemos establecer que el número absoluto sea un dato robusto, sí demuestra que los procesos poblacionales en los asentamientos del país se continúan sucediendo”, dice Techo en el documento. La organización agrega que esta información “resulta crítica” en el contexto de la pandemia ya que las nuevas construcciones “presentan niveles altos de vulnerabilidad: precariedad material, hacinamiento y falta de conexión a servicios”.

También se relevó que hay 23 asentamientos con problemas en la conexión al agua potable. Los lugares están focalizados en asentamientos de Montevideo, Canelones y Paysandú.

El 94% de los referentes entrevistados sostuvo que desde la declaración de emergencia sanitaria se registró una pérdida de ingresos en las familias que viven en asentamientos. Según las estimaciones de los técnicos que elaboraron el documento, son unas 7.200 familias las afectadas. “Esta información sirve para detectar tendencias generales que demuestran que la pérdida de ingresos para las familias que viven en la periferia urbana ha sido brutal”, dice el informe.

La mayoría de esos referentes informó que en los barrios en los que viven hay familias que no logran consumir tres comidas en el día. Según el informe, hay unas 5.400 familias que están en esta situación. “Probablemente, en muchos de estos barrios, previo a marzo de este año existiesen familias que no podían cumplir con tres comidas al día, pero es evidente que la situación se generalizó y profundizó”, afirma el documento.

La mayoría de las personas dice estar al tanto de los cuidados que se deben tomar para combatir el virus, pero a la vez reconocen la imposibilidad de cumplir con esas medidas (lavado de las casas con hipoclorito o alcohol para desinfectar, lavado de manos cada vez que se vuelve del exterior) por “limitación de medios”. Según los datos recogidos, el 45% de la población relevada (casi 7.000 familias) no tiene el dinero suficiente o el acceso dentro del barrio para adquirir los productos.

Medidas

“La precariedad de la vida en los asentamientos es una realidad que la organización denuncia desde hace 17 años. Si bien consideramos que como país nunca hemos mirado hacia estas poblaciones con la seriedad y la inversión que amerita, el contexto actual recrudece las posibilidades de supervivencia de las personas y es necesario tomar acciones focalizadas desde una perspectiva territorial”, dice Techo en el informe presentado a las autoridades nacionales.

La ONG destacó el trabajo de las organizaciones barriales que están “sosteniendo y conteniendo” a las familias. “Son estas mismas organizaciones, vecinas y vecinos de los propios barrios, que antes y después de la pandemia accionan en búsqueda de la mejora de la calidad de vida en los barrios”, afirmó, y por eso planteó que sean “reconocidas como parte de la cadena de actores” que atienden en la emergencia.

“Es momento de escuchar, articular e invertir en dichas organizaciones que hoy atienden la primera línea de la emergencia. Por todo lo planteado, solicitamos se active un plan focalizado a las periferias urbanas en situación de pobreza”, dijo Techo.

En ese sentido el documento propone seis medidas concretas prioritarias. Una es la atención primaria en salud en los propios asentamientos. Este planteo se debe a que han cerrado policlínicas barriales y hay familias que no tienen recursos para poder trasladarse a centros que estén fuera de su barrio.

En segundo lugar, se propone un apoyo en especies y en dinero a las organizaciones barriales para que atiendan la emergencia alimentaria en sus zonas. En tercer lugar, se plantea la necesidad de invertir en infraestructura comunitaria, en especial centros comunales con baños. La cuarta línea de trabajo es abordar las situaciones de violencia con un protocolo específico. También se plantea repartir más insumos para la prevención, la higiene y la limpieza en cada casa.

Por último, Techo propone desplegar un Plan Nacional de Atención a la Emergencia Habitacional para asegurar un módulo mínimo de vivienda que suplante a las casas construidas con materiales precarios.