Le Monde, 29-4-2020

Traducción de Ruben Navarro – Correspondencia de Prensa, 4-5-2020

Las protestas ya se extienden a siete de los veintitrés estados del país. La inflación ha alcanzado el 124% desde principios de año.

El viernes 1°de mayo, el salario mínimo venezolano aumentó más de un 70% para llegar a los 4,66 dólares según el tipo de cambio oficial. (1) La medida fue anunciada por el gobierno de Nicolás Maduro el lunes 27 de abril pero no parece que vaya a aplacar la ira de los venezolanos que tienen hambre y que la semana pasada protestaron y saquearon comercios en varias ciudades del interior del país.

El movimiento ha sido controlado, pero los observadores internacionales, encabezados por las Naciones Unidas, están preocupados por el riesgo de hambruna en un país agotado ya antes de la pandemia del Covid-19. El Comité Internacional de la Cruz Roja agregó a Venezuela en la lista de países en “doble emergencia”, junto con Siria, Yemen, Sudán del sur y Burkina Faso. Sin embargo, en la República Bolivariana de Venezuela no ha habido conflicto armado y al avance del virus es lento por ahora, según las cifras oficiales, que el miércoles 29 de abril contabilizaban 329 casos diagnosticados y 10 muertes. Pero la economía del país está destruida.

“Explosión social”

“Tenemos hambre”, decían las pancartas de los manifestantes de Araya, Los Teques o Cumaná, que protestaban contra el elevado costo de la vida, la falta de combustible, los cortes de agua y los constantes cortes de energía eléctrica. Estos problemas no son nuevos en un país que está en recesión desde hace siete años pero que con el confinamiento, han dado un giro dramático.

En la paradisíaca isla de Margarita, antes muy turística, fue saqueado un hotel desocupado. En Upata, en el sur del departamento de Bolívar, la intervención de la policía, el jueves 23 de abril, culminó con la muerte de un manifestante de 29 años, asesinado con dos balas en la cabeza. “Muerto de hambre”, dice una inscripción en el pavimento donde cayó el joven. En siete de los veintitrés estados del país se han registrado protestas de este tipo.

Otro indicio de las tensiones: un motín en el centro penitenciario de Los Llanos, en Guanare (oeste), dejó al menos 17 personas muertas y nueve heridas, incluyendo al director del centro, el viernes 24 de abril. Los detenidos se levantaron para denunciar la violencia que se les inflige, “porque no se les permite ninguna visita y no tienen pan ni agua”, dijo Carolina Girón, del Observatorio Venezolano de Prisiones, a la Agencia France-Presse.

“El hambre es un combustible más peligroso que la gasolina”, dijo el arzobispo Ulises Gutiérrez de Ciudad Bolívar a la Agencia Católica de Información. Compara a Venezuela con una “olla a presión”, dijo que teme que haya una “explosión social sin precedentes”.

La escasez de combustible pone en peligro el transporte de alimentos. Aunque Venezuela sea infinitamente rica en hidrocarburos, se enfrenta desde 2013 a la caída del precio del barril y a una caída sin precedentes de su producción, debido a la mala gestión de la empresa petrolera estatal PDVSA, a la corrupción y a la falta de inversiones. Las sanciones de EE.UU. complican aún más la situación. Venezuela sólo produce actualmente 700.000 barriles diarios.

En 2019, la liberalización de facto del control de cambio y de precios había permitido que las estanterías de los comercios se llenaran de nuevo tras meses de escasez. El sábado 25 de abril, el presidente Maduro anunció que 27 artículos de primera necesidad serían regulados nuevamente, lo que provocó la protesta inmediata de la industria alimentaria y los comerciantes. El viernes 1° de mayo, pidió al “poder obrero” que asumiera sus responsabilidades, “paren la especulación en la industria. Establezcan los precios justos ustedes”, dijo. (2)

“Efectos devastadores”

La inflación llegó al 124% desde principios de este año, según el Banco Central, y podría, según el Fondo Monetario Internacional, alcanzar el 15.000% a finales de 2020. La pobreza de los hogares se ve acentuada debido a que los aproximadamente 5 millones de venezolanos que han emigrado desde 2015 también están confinados en los países donde viven actualmente y les resulta muy difícil enviar remesas. (3)

En la noche del martes 28 de abril, en Caracas, Nicolás Maduro, quien había negado durante mucho tiempo la existencia de una crisis sanitaria en su país, dijo que estaba dispuesto “a recibir ayuda humanitaria de cualquier tipo, de cualquier persona, hoy mismo”. Los países europeos, por su parte, piden un aumento de los fondos asignados a Venezuela, alegando los “efectos devastadores” que podría tener la pandemia del Covid-19.

Por su parte, los EE.UU. hicieron saber que no aprueban la incorporación de Tareck El-Aissami, acusado de narcotráfico por Washington, a la cabeza de la industria petrolera venezolana. Leal seguidor de Hugo Chávez, El-Aissami fue nombrado ministro del petróleo por Nicolás Maduro el lunes 27 de abril, mientras que Asdrúbal Chávez, primo de Hugo Chávez, asumió la dirección de PDVSA. El-Aissami es, junto con Nicolás Maduro, uno de los quince altos funcionarios cuya cabeza fue puesta a precio el mes de marzo por el Departamento de Justicia estadounidense.

Marie Delcas, corresponsal regional de Le Monde en Colombia

Notas de Correspondencia de Prensa

1) 400.000 bolívares, lo que equivale a unos 2,33 dólares al tipo de cambio oficial. Sumado a un bono de alimentación, la remuneración mínima legal es de unos 4,66 dólares, según el ministro del Trabajo, Germán Eduardo Piñate. https://www.semana.com/mundo/articulo/a-cuanto-equivale-en-pesos-colombianos-aumento-del-salario-minimo-en-venezuela/666673

2) Véase https://www.eluniversal.com/politica/69242/maduro-pide-a-trabajadores-parar-la-especulacion-en-fabricas-e-industria

3) Sobre el envío de remesas, véase “Mundialización”: las remesas se reducen y el hambre estrangula a millones de personas en el Sur. y también  Economía – ¿Rebote o caída? [Michel Husson]