David Broder

Jacobin, 15-2-2020

A l’encontre, 16-3-2020

Traducción de R N – Correspondencia de Prensa, 18-3-2020

En la Unión Europea, el coronavirus está produciendo cada vez más víctimas. Los limpiadores están en primera línea para limitar su propagación, especialmente en nuestros hospitales. Sin embargo, en el Hospital de Lewisham, el primer hospital de Londres que trata a un paciente con coronavirus, los esfuerzos de estos trabajadores son muy mal recompensados. No sólo cobran apenas 8,21 libras por hora [9 euros, 9.8 dólares], sino que algunos no han cobrado su salario desde hace varias semanas, lo que implica una dificultad más para pagar las facturas, en un momento en que su trabajo se vuelve cada vez más estresante.

El jueves 12 de marzo, cansados de esperar el salario, dejaron sus puestos de trabajo. La empresa privada de limpieza ISS [líder mundial en servicios de limpieza y mantenimiento, que emplea a unas 500.000 personas], conocida por sus pésimas prácticas y las malas condiciones de trabajo, prometió resolver en la noche. El personal volvió al trabajo el viernes 13 de marzo por la mañana. Sin embargo, la empresa no cumplió su promesa, lo que significa que estos trabajadores, ya mal pagados, siguen esperando los salarios que les corresponden.

Los empleados están organizados en el sindicato GMB (un sindicato que cubre varias ramas de actividad y que nuclea a unos 630.000 empleados en Gran Bretaña). Helen O’Connor, de la GMB, explicó a Jacobin por qué los limpiadores se declararon en huelga, cómo la subcontratación afecta a las condiciones de trabajo y por qué los derechos de los empleados y el seguro de enfermedad son también una cuestión de seguridad de los pacientes.

-Para empezar, ¿puede decirnos cómo ocurrió la huelga?

-Helen O’Connor: Algunos empleados de limpieza del Hospital de Lewisham están sin cobrar el sueldo desde el 27 de febrero. La gota que colmó el vaso fue el jueves 12 de marzo cuando, una vez más, se quedaron sin recibir el salario que estaban esperando ese día y dejaron el trabajo. Fui corriendo al hospital, los empleados estaban haciendo cola frente a las oficinas de la ISS, y la compañía imprimía de apuro las nóminas. La ISS les propuso reunirse con los trabajadores cara a cara y les prometió que el dinero estaría en sus cuentas el viernes 13 de marzo.

Los empleados se presentaron a trabajar el viernes, pero el dinero no había llegado. A la hora del almuerzo, organizaron una manifestación frente al hospital. El director de la ISS, Nick Clarke, me llamó y aceptó reunirse conmigo. Pero cuando exigimos una compensación de 100 libras por cada trabajador, nos acusó de “cobrar un rescate”. Dijo que el asunto podría tardar una semana en resolverse, pero prometió, como “concesión”, que los salarios podrían llegar a 10,55 libras por hora en abril [11,5 euros]. La ISS ya se había comprometido anteriormente a hacerlo. Le dije que los trabajadores se darían cuenta de que sólo estaba tratando de frenar las protestas.

Y a la ISS no le gustaba lo que estaba pasando… Los trabajadores no pueden vivir sin sus salarios porque eso significa que no pueden pagar las facturas y que los débitos automáticos van a ser rechazados. Un limpiador tiene que caminar al trabajo desde Woolwich a Lewisham [unos 8 km], ya que no puede pagar el boleto de transporte público. Si este problema no se resuelve, la semana que viene podría haber más empleados que renuncien.

-Frente al coronavirus, vemos a qué punto dependemos de empleados como los limpiadores y y de las personas que cuidan a los ancianos. Están en la primera línea para hacer frente a la crisis, pero están entre los trabajadores peor pagados de la sociedad.

-Así es. Los miembros de nuestro sindicato están comprometidos con su trabajo. La seguridad de la gente está para ellos en primer lugar. Pero la dirección de la ISS no les ha dado nada más que promesas incumplidas y amenazas.

Nosotros decimos que la salud pública está directamente relacionada con la privatización y la forma en que se trata a los empleados. Por ejemplo, el tema de la indemnización por enfermedad. Trabajando en un hospital, es particularmente probable que te enfermes. Pero el salario reglamentario por enfermedad es tan bajo [94,25 libras esterlinas por semana, unos 103, 74 euros] que los limpiadores están obligados a venir a trabajar, aunque sería mucho mejor que no lo hicieran.

Por lo tanto, es importante pagar a los empleados un subsidio de enfermedad adecuado desde el primer día de su ausencia, para proteger tanto a los limpiadores como a los propios pacientes. Por eso queremos que todos estos servicios sean asumidos  por el NHS (Servicio Nacional de Salud) en condiciones apropiadas y con los beneficios correspondientes.

-Algunos miembros del personal médico se han expresado en Internet, afirman que están trabajando más tiempo y por supuesto, en el contexto de la pandemia, están aún más estresados. ¿El coronavirus implica una carga extra para el personal de limpieza?

-Sí, porque ni siquiera está claro quién es el responsable de limpiar el servicio en caso de infección, o si el NHS hará venir a alguien. También está el tema del equipamiento de protección: los trabajadores reciben instrucciones sobre lo que deben usar, pero, el equipamiento no existe, no llega. A algunos miembros del personal encargados de trasladar a los pacientes, les preocupa la cantidad de guantes y desinfectante disponible, y algunos de ellos se sienten desprotegidos. Luego está el tema de la paga por enfermedad. La ISS se ha comprometido a pagar dos semanas de salario completo si los trabajadores tienen que estar aislados (confinados), pero el hecho de que la empresa no haya pagado aún los salarios hace que no le tengamos ninguna confianza en que cumplirán con ese compromiso.

Usted destacó la tercerización del personal de limpieza, pero también la cuestión más amplia de la mala distribución de los recursos. El GMB ha pedido al gobierno que requise camas en hospitales privados para ayudar a combatir el coronavirus, y el Partido Laborista ha se ha sumado ahora a ese reclamo…

El NHS es como un árbol de Navidad al revés. En la parte superior hay una burocracia que administra los contratos privados y los responsables del NHS que gestionan el deterioro, con sueldos muy altos. Y hay muchas capas de burócratas antes de llegar al nivel de servicio, desde el gerente general hasta el limpiador.

Soy una ex enfermera del NHS y he pasado por dos “reestructuraciones”, cada una de las cuales significó hacer que el servicio de salud fuera “más liviano”, es decir, con menos personal. Cada trabajador de la salud hace el trabajo de dos o tres personas. Están sobrecargados de trabajo, pero también se les prohíbe hablar sobre el estrés que padecen.

Las dos amenazas mayores  para el NHS son los recortes de personal y la privatización. No hay ninguna inversión en salarios y en la mejora de las condiciones de trabajo. Las estructuras de gestión de los hospitales deben “mejorar los costos” (recorte de gastos), lo que las priva de financiación, y a efectuar transferencias al Tesoro público. Al mismo tiempo, las empresas privadas que operan dentro del NHS están bajando las normas y las reglamentaciones laborales. Las empresas como la ISS se resisten a conceder aumentos salariales, aunque sea de unos pocos céntimos (peniques),  los que se necesitan para hacer frente a los aumentos de precios. Por eso exigimos que todos los servicios sean efectuados por el NHS, no tercerizados.

El coronavirus es una amenaza enorme para el NHS. El Ministro de Finanzas [actualmente Rishi Sunak, después de la renuncia de Sajid Javid el 13 de febrero de 2020] ha dicho que el NHS podrá contar con todo lo necesario para tratar el Covid-19. Sin embargo, a los limpiadores de Lewisham no se les paga correctamente. Tenemos que concentrar la inversión en la primera línea de frente, orientando los esfuerzos hacia todas las personas que prestan los servicios y los cuidados, porque la calidad de la atención al paciente está vinculada también con el bienestar del personal. Hay una crisis de reclutamiento en el NHS. Esa crisis no se resolverá mientras que no hagamos el lugar de trabajo más atractivo.