La pareja presidencial se ausenta en concentración de Managua, a la que obligaron a asistir a miles de funcionarios estatales y simpatizantes del FSLN

Confidencial, 15-3-2020

Correspondencia de Prensa, 15-3-2020

Ni Daniel Ortega ni Rosario Murillo asistieron a la manifestación “amor en tiempos del coronavirus”, en la que decenas de miles de simpatizantes del FSLN y empleados estatales se concentraron en la avenida Bolivar a rendirle culto a la personalidad de los gobernantes. “Viva el comandante Daniel, viva Rosario Murillo”, arengaban los animadores en la tarima oficial en acto que concluyó con música, baile, y ningún mensaje de sus líderes.

“Es una irresponsabilidad criminal. (Daniel) Ortega y (Rosario) Murillo deberían ser acusados por exponer personas al peligro. Juegan con la salud pública de los nicaragüenses y obligan a los empleados a asistir a una actividad de alto riesgo. Esto puede significar un gran problema para todo el país”, expresó la exguerrillera y ex ministra de salud Dora María Téllez.

La marcha convocada por la vicepresidenta Murillo el viernes pasado en su habitual monólogo de mediodía. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sugerido evitar las aglomeraciones masivas de personas para prevenir los contagios de covid-19, el régimen orteguista realizó la caminata, en la que participaron “miles”, según medios oficialistas, de simpatizantes y empleados públicos.

“Envían a personas a exponerse al contagio, porque es un hecho de que en Nicaragua seguro circula el coronavirus. Mientras toda Centroamérica está tomando medidas importantes y contundentes, aquí Ortega y Murillo están en feria”, comentó Téllez.

Milton Valdez, ex director de epidemiología y exviceministro de salud en los años 80, advirtió que el coronavirus “probablemente ya está en el país” en algún portador asintomático.

El exembajador de Nicaragua en Estados Unidos, Arturo Cruz, indicó que cuando vio la noticia creyó que era “falsa”, porque, a su juicio, no es una “medida racional”. “Es como si tu voluntad se quiere imponer a la realidad. Me parece un ejercicio fuera de lugar”.

“Como país estamos queriendo suponer que no nos va afectar, definitivamente este es un tema de gran seriedad”, añadió.

Cruz refirió que, en Estados Unidos, el presidente Donald Trump “en un momento dado quiso dar la impresión de que no había problemas”, pero “esa estrategia no le funcionó” y ahora ha tomado otras serie de medidas, como declarar la emergencia nacional para frenar la propagación del coronavirus.

Explicó que la actitud de Trump “de aquí no pasa nada”, obedecía al interés por evitar un bajón económico en un año que se juega la reelección. “Podemos inferir que acá se da algo similar, porque no hay duda que en Nicaragua hemos tenido dos años de descalabros económicos”, y la crisis mundial del coronavirus tendrá su “consecuencia” en el decrecimiento que se espera para este 2020.

No realizan chequeos

La caminata se realizó este sábado a las cuatro de la tarde y partió desde la Avenida Universitaria hasta el monumento a Hugo Chávez en la avenida Bolívar. A la actividad asistieron hombres, mujeres, adultos mayores, niños y niñas, que caminaron sin ningún tipo de protección.

Mientras el régimen ha impuesto un estado policial desde septiembre 2018, conculcando los derechos de reunión y movilización de la mayoría azul y blanco del país, los simpatizantes sandinistas marcharon sin ningún impedimento, portando banderas azul y blanco y rojinegras. Algunos iban preparados con pequeñas hieleras en las que llevaban agua, gaseosa y cervezas. Otros prefirieron comprar a los vendedores ambulantes, quienes distribuyen sus productos sin las mínimas medidas sanitarias.

“Bajo el lema amor en tiempos del cov-19 miles de nicaragüenses marchan este sábado”, dijo un periodista oficialista en la cobertura que los medios del Gobierno brindaron a la caminata. Este mismo trabajador del Estado repitió varias ocasiones que “Dios primero no vamos a ser afectados, Dios mediante”.

José Pallais, miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, también cuestionó la “irresponsabilidad” gubernamental, por no haber dado un paso atrás con la realización de la caminata.

“A las personas que vienen al país ni le toman la temperatura, no les dan indicaciones de qué deben hacer si tienen síntomas, no les dan un número de teléfono para llamar si se siente afectados por la enfermedad”, detalló Pallais.

El abogado y exdiputado resaltó el espectáculo que organizó el régimen al recibir a centenares de turistas procedentes de un crucero, sin pasar por ninguna revisión.  “Lo que hicieron en Puerto Corinto, llevando a chavalos a recibir a extranjeros es otra irresponsabilidad y rematan con esta marcha en la que obligan a empleados a asistir cuando no es recomendable”, afirmó.

Minimizar pandemia

A lo largo y ancho del planeta, varios países se han autoimpuesto una cuarentena para contener la expansión del coronavirus. En Centroamérica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá han cancelado las clases de colegios y universidades, conciertos y actividades públicas. En alguno se ha prohibido la entrada de viajeros que provengan de países con casos de covid-19.

Murillo ha reiterado en sus alocuciones que Nicaragua no establecerá “ningún tipo de cuarentena” para los viajeros. La vicepresidenta alentó con ánimo la realización de la marcha “porque es el mundo entero el que está enfrentando la pandemia del Covid-19”; no obstante, a pesar de anunciar con mucho entusiasmo, ni la familia pesidencial, los ministros y diputados del FSLN, la alcaldesa y el vicealcalde, participaron en la caminata.

Confidencial habló con un trabajador del Ministerio de Salud (Minsa), quien pidió el anonimato, y expresó su malestar por la decisión de la dictadura de enviar “como carne de cañón” a sus simpatizantes y empleados públicos.

“Es una muestra del Gobierno de querer minimizar la pandemia. Quieren disfrazar el impacto que va a tener el covid-19 en Nicaragua”, opinó.

El trabajador del Ministerio de Salud señaló que el Gobierno no debería continuar llamando a caminatas ni aglomeraciones. El objetivo de la OMS, dijo el doctor, es evitar este tipo de escenario para disminuir la posibilidad del contagio.

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Un grupo de trabajadores del Ministerio de Salud de Nicaragua durante la marcha “El amor en los tiempos del covid-19”

“Aquí ellos (régimen) hacen lo contrario. Llaman a la gente a participar en estas actividades. Nos obligan asistir a las caminatas. El resultado será catastrófico, nosotros no entendemos cuál es la necesidad que tienen de facilitar el contagio de la enfermedad, porque eso es lo que va a pasar si continúan repitiendo esto”, consideró.

Un empleado de otra institución del Gobierno, que también pidió el anonimato, se quejó por la orden dirigida desde El Carmen, de marchar a pesar de estar expuestos y aunque fuesen en contra de todas las recomendaciones internacionales.

“Son irresponsables. Los que somos sensatos estamos en desacuerdo, como hemos estado en tantas otras cosas que han hecho. Ellos engañaron a su gente diciéndoles que no había de qué preocuparse, que los cubanos ya tenían la cura, pero solo son inventos que les dicen para que la gente del barrio, de la comarca, lleguen y participen del circo”, refirió el funcionario público.

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El régimen Ortega-Murillo y el coronavirus

Oscar René Vargas

15 de marzo de 2020

El sábado 14 de marzo de 2020, en desprecio total a la vida de los nicaragüenses el régimen Ortega-Murillo convocó, en la capital y en las principales ciudades del país, a realizar desfiles llamados “el amor en tiempo del coronavirus” en contra de los protocolos que se han establecido la mayoría de los países del mundo para evitar la propagación del virus.

Muchos países cierran sus fronteras, decretan estado de emergencia, cuarentenas y en Nicaragua, el régimen Ortega-Murillo además de concentrar a los empleados públicos, las enfermeras y médicos a los que encaraman a una carroza o carruaje mientras centenares de enfermos sufren, en los hospitales, por la falta de atención.

Mientras en otros países centroamericanos ha tomado medidas preventivas para tratar de preservar la vida de sus ciudadanos, el régimen Ortega-Murillo no ha tomado ninguna medida preventiva ni informa a los ciudadanos; lo que ha mostrado, hasta hoy, es una ostensible irresponsabilidad, como si quisieran que venga el virus y se instale.

Una serie de conjeturas circulan en las redes sociales diciendo que el régimen codiciara que se establezca una crisis humanitaria y poder usarla en su propio beneficio político. Quizás que les posterguen las sanciones norteamericanas y europeas al ver tanta calamidad. También, pueden aprovecharla para dictar un estado de emergencia legalizando el estado de sitio de facto que vive Nicaragua desde hace dos años.

Lo más seguro es que Europa y Estados Unidos que ahora enfrenta su propia emergencia no atienda el tema de las sanciones contra los responsables de las violaciones de los derechos humanos en Nicaragua, tema que pasa a ser totalmente secundario. Son variables externas que la dictadura pudiera aprovechar si el coronavirus provoca una pila de cadáveres.

Hasta el momento, el régimen Ortega-Murillo no ha tomado ninguna medida preventiva en el caso de la epidemia del coronavirus. Todo parece indicar que la estrategia es dejar que la pandemia se instale con el objetivo de desarticular la protesta social, crear un caos social que anule las movilizaciones sociales. Para cumplir ese objetivo aplica varias tácticas.

Desechar los peligros sobre las posibles dimensiones y presentar a la población ningún plan en el manejo de la enfermedad. El país padece de explicaciones preventivas de parte de las autoridades oficiales de salud para evitar el contagio del virus.

Minimizar las dimensiones de esta crisis a pesar de la presencia de enfermos en otros países de la región. Los otros países centroamericanos han tomado medidas preventivas. Acá, hay una torpe actitud de parte del régimen, ni hablar de las carencias para atender a las posibles víctimas.

El descuido deliberado del régimen Ortega-Murillo frente a la amenaza del coronavirus en el país más pobre de Centroamérica (más del 50 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza o extrema pobreza) y por ende el más insalubre.

El problema mayor sería que en Nicaragua entre los hospitales públicos y privados no existen las camas suficientes ni las UCI idóneas para atender a las personas contagiadas y que necesitan cuidado hospitalario especializado.

Tampoco existen el número de médicos, ni enfermeras para atender la pandemia del coronavirus. Sin contar con el resto de las patologías graves y urgentes. Es decir, el coronavirus causaría el colapso del sistema de salud.

El auténtico problema es la enfermedad que infecte a una considerable parte de la población que no tiene una inmunidad previa por tener características epidemiológicas deficientes o malas (personas mal alimentadas, desnutrición, altos niveles de pobreza, mal saneamiento, viviendas inadecuadas, hacinamiento, etcétera).Nicaragua tiene un doble problema para atender esta urgencia de salud: un sistema de salud deficiente y fácilmente colapsable; y que Ortega-Murillo viven fuera de la realidad. Es decir, la pandemia del coronavirus se puede agravar por la ineficiencia del régimen como está enfrentando el virus del coronavirus.

Mientras la danza macabra sigue, Ortega-Murillo celebran la boda de uno de sus hijos, beneficiarios de las mieles del poder. Son tan torpes que el coronavirus no respeta ni cargos ni militancia política.