International Socialism Project (ISP), 20-2-2020

Traducción de ISP

Edición de Correspondencia de Prensa, 25-2-2020

Las primarias demócratas (asambleas electorales) comenzaron y la estrategia demócrata de “cualquiera en lugar de Trump” ha sido reemplazada por “cualquiera en lugar de Bernie”.

No es sorprendente que el plan de largo aliento del Comité Demócrata Nacional (el cuerpo coordinador del Partido Demócrata, DNC por sus siglas en inglés), para la nominación a la presidencia del ex vicepresidente Joe Biden, fracasara en las primeras dos elecciones primarias. Biden se había postulado también en 1988 y 2008. Las dos tentativas fallaron desastrosamente. En 1988, Biden obtuvo dos delegados o 0,05 por ciento del la votación a la convención demócrata que selecciona al candidato del partido. En 2008, no consiguió ningún delegado. Quizás la derrota de 2008 se haya debido a sus tonterías habituales, como cuando describió al entonces candidato Barack Obama como “el primer tipo normal (de candidato) afro americano que es elocuente, brillante, listo, limpio y bien parecido.”

Aparentemente, los jefes demócratas esperaban que Biden obtuviera la victoria debido a su asociación a la aún popular administración de Obama. Pero sus planes se descarrilaron rápidamente en las dos primeras primarias, celebradas en los estados de Iowa y New Hampshire, y mostraron que los caudillos del partido no tienen ninguna idea sobre los deseos de sus votantes. El DNC no aprendió nada de su estrategia fallida al nombrar a Hillary Clinton como la candidata preferida en 2016. Ella fracasó porque los votantes la vieron como la candidata del estatus quo y no la del “cambio” que querían.

Sanders, y no Biden, ganó la mayoría de votos en los “caucus” (forma que adoptan las primarias en algunos estados de los EEUU) de Iowa el 3 de febrero 2020, aunque los resultados se vieran opacados a causa del colapso del sistema de conteo de los votos a través de una aplicación telefónica. Los resultados finales se conocieron recién una semana después de la elección. Muchas personas tienen aún dudas sobre la votación en Iowa, y el director del Partido Demócrata de ese estado, tuvo que renunciar a su puesto pese a que los líderes nacionales del Partido Demócrata deberían también asumir la responsabilidad del desastre. La semana siguiente del “caucus” en Iowa, Sanders ganó la elección primaria en New Hampshire, mientras que el aparato demócrata buscaba otro candidato “elegible”, o sea, “más conservador” contando con el apoyo de los medios de comunicación corporativos.

La farsa del impeachment

Es obvio que la estrategia del Partido Demócrata para derrotar a Trump en el 2020 está actualmente en una espiral, dejando libre a Trump para jactarse de sus propios éxitos recientes, incluyendo el fallido impeachment (juicio de destitución). ¿Acaso creían los demócratas que Trump no sería absuelto en un Senado dominado por los republicanos, cuando el líder de la mayoría, Mitch McConnell, declaró su oposición incluso a convocar a testigos en diciembre, antes de que la Cámara de Representantes votara para impugnar a Trump?

En todo caso, los demócratas han desperdiciado los últimos meses demostrando su falsa oposición a Trump: hacer grandes gestos, pero carentes de sustancia y transparencia. Quizás, la imagen más elocuente haya sido la de Nancy Pelosi, la jefa de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, cuando el discurso de Trump en su informe sobre el Estado de la Unión el 4 de febrero: con exagerada repugnancia resopló a lo largo del discurso, sonrió en varias ocasiones, para luego romper una copia del discurso de Trump. Seguramente, ese momento melodramático de Pelosi aparecerá en los anuncios de campaña de Trump y de otros republicanos durante los próximos meses.

Después de que Trump casi desatara una guerra contra Irán en enero, al atacar con drones y asesinar al general iraní Qassem Soleimani, los demócratas de la Cámara de Representantes aprobaron una resolución que limitaba ostensiblemente la capacidad de Trump para lanzar ataques militares contra Irán sin autorización del Congreso. Pelosi afirmó que la resolución tenía “fuerza real” porque no iba a terminar en la oficina de Trump para ser firmada. “Ésta es una declaración del Congreso de los Estados Unidos. No dejaré que esa declaración se vea disminuida por el hecho de que el presidente la vete o no”, declaró. Se olvidó de mencionar que la declaración no es legalmente restrictiva, lo que llevó a un republicano a decir: “Esta resolución tiene tanta fuerza de ley como una resolución de Año Nuevo”.

Los congresistas demócratas pueden oponerse a algunos de los comportamientos imprudentes de Trump, pero en realidad apoyan la mayor parte de su política exterior, incluido el inflado presupuesto del Pentágono, su apoyo entusiasta al apartheid israelí, su Acuerdo México—Estados Unidos-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés), que es aún más beneficioso para los intereses de los Estados Unidos que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés) de la era Bill Clinton, y que ha causado un empobrecimiento masivo de los trabajadores, campesinos y pequeños agricultores mexicanos.

Las audiencias del impeachment y el posterior juicio también pusieron de manifiesto la hipocresía de los jefes del Partido Demócrata al promover a Biden como su candidato preferido. Al apuntar a Trump para el juicio político por la retención de la ayuda a Ucrania a menos que su presidente aceptara investigar los negocios corruptos de Hunter, el hijo de Biden, los demócratas centraron inevitablemente la atención en el compromiso de Biden con Ucrania cuando era vicepresidente. En un video viral de Biden dirigiéndose al Consejo de Relaciones Exteriores, se jactaba de haber retenido mil millones de dólares de ayuda a Ucrania mientras que el presidente no despidiera al fiscal que investigaba la corporación Burisma, en la que su hijo Hunter formaba parte de la junta directiva. Biden contó: “Me dijeron: ‘No tienes autoridad…’ Y yo les dije: ‘Llama a [Obama]'”. Te digo que no te van a dar mil millones de dólares… Bueno, los hijos de puta lo despidieron”.

Al apuntar a Trump para el juicio político por la retención de la ayuda a Ucrania a menos que su presidente aceptara investigar los negocios corruptos de Hunter, el hijo de Biden, los demócratas centraron inevitablemente la atención en el compromiso de Biden con Ucrania cuando era vicepresidente. En un video viral de Biden dirigiéndose al Consejo de Relaciones Exteriores, se jactaba de haber retenido mil millones de dólares de ayuda a Ucrania mientras que el presidente no despidiera al fiscal que investigaba la corporación Burisma, en la que su hijo Hunter formaba parte de la junta directiva. Biden contó: “Me dijeron: ‘No tienes autoridad…’ Y yo les dije: ‘Llama a [Obama]'”. Te digo que no te van a dar mil millones de dólares… Bueno, los hijos de puta lo despidieron”.

Todos contra Bernie

A medida que el apoyo de Biden se desplomaba, los líderes demócratas y sus aduladores mediáticos hacían sonar la alarma diciendo que la agenda de Sanders es demasiado radical para ganarle votos a Trump. La verdad es, como Sanders lo confirma frecuentemente, que su idea del “socialismo democrático” tiene más puntos en común con el New Deal (Nuevo Trato) de los años 1930, que con la revolución rusa de 1917. En su discurso de junio de 2019, dijo: “Rechazamos la ideología de Mussolini y Hitler. En cambio, abrazamos el liderazgo audaz y visionario del presidente Franklin Delano Roosevelt. Junto con el movimiento obrero, líderes de la comunidad afroamericana y progresistas dentro y fuera del Partido Demócrata, Roosevelt encabezaba la transformación del gobierno y de la economía EE.UU.”.

No obstante, Liz Peek, comentarista de Fox News, la red televisiva de ultraderecha, sostuvo que:

“Sanders saldrá victorioso de New Hampshire, argumentando que ganó en Iowa (por conteo de los votos populares) y en su estado, Vermont (vecino de New Hampshire). Una nueva encuesta lo muestra en primer lugar -delante de Biden- y lo posicionaría como el favorito para triunfar contra Trump. Pero no puede ni podrá ganar porque durante las semanas venideras los demócratas se van a asegurar de que un socialista no obtenga la nominación del partido. Se darán cuenta que Sanders va a llevar su partido a una derrota aplastante, y van a buscar candidatos alternativos”.

David Axelrod, estratega mayor de campaña del equipo Obama, menospreció la posibilidad de que Sanders pueda ganar: “Es difícil conquistar el partido con solo 25 por ciento de la votación.” Mientras, el presentador de la red MSNBC, Chuck Todd, describió a los partidarios de Sanders como “una brigada digital de camisas pardas”, comparándolos a los escuadrones paramilitares nazis.

La dirección demócrata ignora el enorme apoyo con el que cuenta Sanders por sí mismo. Los donantes para su campaña son ya más de 5 millones de personas, con una contribución media de 18,53 dólares, recaudando alrededor 34,5 millones de dólares durante el último trimestre de 2019. Eso es mucho más de lo que han podido reunir los otros candidatos presidenciales hasta ahora.

Con seis participantes, el grupo de precandidatos demócratas está saturado. A pesar de que Pete Buttigieg, el ex-alcalde de South Bend, Indiana, y la senadora Amy Klobuchar de Minnesota -ambos considerados como moderados y elegibles- salieron de las sombras después de su segundo y tercer puesto en Iowa y New Hampshire, pero ninguno de ellos cuenta aún con el apoyo nacional necesario. Al mismo tiempo, la senadora Elizabeth Warren, que es considerada la principal candidata liberal, ha perdido apoyo ante una ofensiva del establishment en contra de su plan de “Medicare for All” (seguro médico para todos, garantizado por el gobierno), considerado como “irrealista”.

Actualmente, Sanders se encuentra por encima de ellos en las encuestas nacionales. De acuerdo a la encuesta Morning Consult del 12 de febrero, Sanders cuenta con el apoyo de 29 por ciento de los votantes demócratas, seguido por Biden, con 19 por ciento y por Michael Bloomberg, ex alcalde de New York, con 18 por ciento. El apoyo de los votantes afroamericanos a Biden cayó en picada, perdiendo 10 puntos en una semana, mientras 32 por ciento cree que Sanders es el candidato que tiene más probabilidades de vencer a Trump.

¡Bloomberg al rescate!

En este momento, Bloomberg (cuya fortuna ha sido estimada por la revista Forbes en 62 mil millones de dólares, convirtiéndolo en la novena persona más rica del mundo), ha entrado en la contienda. El ex alcalde de la ciudad de New York y ex miembro del Partido Republicano (después de haber sido demócrata y luego independiente), no participará en las primarias hasta el Súper Martes del 3 de marzo. (1) Pero los líderes demócratas ya lo han presentado como el nuevo candidato “elegible”, incluso han decidido permitir que Bloomberg participe en el debate demócrata del 19 de febrero en Las Vegas, aunque no se presente a las primarias de Nevada. (2)

La columnista del Washington Post, Jennifer Rubin, dijo claramente, “Y ahí es donde la oportunidad de Bloomberg, si la tiene, aparece: una contienda confusa, sin un claro favorito para el Súper Martes —especialmente si hay un riesgo real de que Sanders pueda ganar la nominación. Este es el plan “¡Bloomberg al rescate!” para los dirigentes demócratas racionales que entienden que nominar a Sanders sería un suicidio político para el partido.”

Michael Bloomberg
Michael Bloomberg, ex alcalde de New York.

Sin embargo, Bloomberg tiene algunos trapos sucios escondidos. Tal vez lo más importante es que, como alcalde de New York (2002-2013), amplió la política policial racista de “detener y cachear” iniciada por su predecesor de derecha Rudolph Giuliani. Esa política apuntó, explícitamente, contra los hombres jóvenes negros y latinos, y durante el pico del programa en 2011, el 90 por ciento de las detenciones fueron de afroamericanos y latinos, pero casi el 90 por ciento de los detenidos nunca fueron acusados de ningún delito. En 2013, un tribunal federal falló contra esta política de perfiles raciales como inconstitucional. En respuesta, Bloomberg hizo esta afirmación racista: “Creo que detenemos demasiado desproporcionadamente a los blancos y demasiado poco a las minorías”.

En 2015, Bloomberg fue aún más lejos, en un discurso en el Instituto Aspen, diciendo:

“El 95 por ciento de los asesinatos, homicidios y víctimas de homicidio encajan en un modus operandi. Puedes tomar la descripción, fotocopiarla y pasársela a todos los policías. Son hombres, minorías, de 16 a 25 años. Eso es cierto en New York. Eso es cierto en prácticamente todas las ciudades. Y ahí es donde está el verdadero crimen (…) Así que una de las consecuencias no deseadas es que la gente diga, ´Oh Dios mío, están arrestando a niños por marihuana y todos forman parte de las minorías´. Sí, eso es cierto. ¿Por qué? Porque ponemos a todos los policías en barrios de minorías. Sí, eso es cierto. ¿Por qué lo hacemos? Porque ahí es donde ese concentra todo el crimen. Y la forma de sacarles las armas de las manos a los niños es ponerlos contra la pared y cachearlos… y entonces empiezan a quejarse… ´Oh, no quiero que me lleven preso´. Y entonces salen a la calle sin armas. Todavía tienen un arma, pero la dejan en casa”.

Bloomberg también supervisó un estado de vigilancia anti-musulmán en New York cuando asumió el cargo en 2002, utilizando como pretexto los ataques del 11-S. La organización Muslim Advocates (defensores de los musulmanes) declaró:

“Mientras el alcalde Bloomberg discriminaba a las comunidades negras y latinas con su plan “detener y cachear”, también espiaba a miles de musulmanes inocentes. Como demostró la decisión histórica en nuestra causa de Hassan contra la ciudad de New York, personas inocentes fueron filmadas, se elaboró un mapa de sus comunidades y sus mezquitas, escuelas, negocios y restaurantes fueron infiltrados bajo el liderazgo de Bloomberg. Hasta el día de hoy, el ex alcalde de New York no ha desaprobado este programa”.

La compañía de Bloomberg, Bloomberg L.P., que abastece a clientes de Wall Street, ha sido expuesta recientemente en los principales medios de comunicación por estar inmersa en un clima machista y una cultura de acoso sexual que duró hasta los años 1980 y 1990, lo que llevó a una serie de demandas de mujeres que alegaban discriminación sexual. Entrevistado por el New York Times en noviembre, el portavoz de Bloomberg emitió la siguiente declaración, muy tibia, por cierto: “Mike ha sido capaz de ver que algunas cosas que ha dicho son irrespetuosas y equivocadas. Cree que sus palabras no siempre se han alineado con sus valores y con la forma en que ha llevado su vida.”

Como alcalde de New York, Bloomberg priorizó las inversiones comerciales, especulativas y residenciales de los ricos, acelerando el proceso de “gentrification” (aburguesamiento), mientras que el aumento de los alquileres desplazó a los inquilinos de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, ignoró y penalizó a los sin techo, obligando a los adultos solteros a demostrar su falta de vivienda antes de que fueran admitidos en los refugios para personas sin hogar de la ciudad, en un momento en el que la ocupación de los refugios para personas sin hogar había pasado de menos de 30.000 por noche en 2002 a 50.000 por noche en 2011. El Consejo de la Ciudad presentó una demanda contra la política de refugios para personas sin hogar de Bloomberg en 2013.

Cómo comprar la presidencia

El espectáculo de dos multimillonarios enfrentándose en esta elección presidencial parece preocupar al establishment del Partido Demócrata mucho menos que una potencial victoria de Sanders. La campaña de Trump ha recaudado aproximadamente 525 millones de dólares desde el comienzo de 2019 y gastó casi 20 millones de dólares sólo en anuncios de Facebook el año pasado. Pero Bloomberg, cuya campaña autofinanciada es una verdadera mina de dinero, puede dejar en ridículo el gasto de la campaña de Trump.

Parece que Bloomberg planea comprar su camino a la victoria…y no sólo por el gasto directo en su campaña. La Crónica de Filantropía designó recientemente a Bloomberg como el principal donante de caridad para el 2019, con 3.3 billones de dólares donados. Es la suma anual más elevada de Bloomberg, el mismo año en que anunció su intención de presentarse a la presidencia. Sus proyectos favoritos incluyen los derechos reproductivos, el cambio climático, los sin techo y otras causas de justicia social. La “generosidad” de Bloomberg con estos proyectos liberales le ha permitido disfrazar su historial derechista como alcalde de New York bajo un manto de liberalismo, lo que le permite obtener el apoyo de estas organizaciones para su campaña.

El New York Times informó recientemente, por ejemplo, que Emily’s List y el Centro para el Progreso Americano, beneficiarios de donaciones millonarias de Bloomberg, han encubierto su pasado reaccionario para quedarse con su lado bueno. Poco después de que Bloomberg expresara públicamente su escepticismo sobre el movimiento #MeToo en 2018, la organización feminista liberal Emily’s List lo puso como orador en un evento importante. El Centro para el Progreso Americano publicó un informe preliminar sobre el sesgo anti-musulmán que incluía un capítulo entero sobre la vigilancia de Bloomberg sobre la población musulmana de New York; en el momento de la publicación, el capítulo había sido eliminado. Yasmine Taeb, una de las autoras, dijo al Times que “encontró ‘desconcertante’ que se le pidiera eliminar el capítulo ‘bajo el pretexto de cómo iba a ser interpretado por el alcalde Bloomberg”.

Del mismo modo, Bloomberg ha seguido canalizando su interminable suministro de dinero a las campañas electorales de los candidatos al Congreso, tal como lo informó Good Morning America el 14 de febrero:

“Bloomberg ha inyectado cientos de millones de dólares en donaciones políticas y filantrópicas urbanas que beneficiaron a candidatos y alcaldes progresistas, los registros revisados por ABC News muestran… docenas de políticos que se han beneficiado de su rápido apoyo han dado un paso al frente para apoyar su campaña, y sus hábitos de gasto sin precedentes están cambiando la forma en que los analistas políticos y operativos ven la viabilidad de los candidatos autofinanciados”.

Además, Bloomberg ya ha gastado más de 350 millones de dólares de su propio dinero directamente en su campaña, permitiéndole inundar 29 estados con anuncios de televisión (presentándolo como un anti-racista y pro-liberal de los derechos de la mujer) con el lema “Mike lo hará”. Ya cuenta con 150 oficinas de campaña y más de 2.400 empleados, muchos de los cuales vienen de otras campañas porque les ofrece salarios que representan casi el doble que los que pagan otros candidatos.

¿Qué podemos esperar?

Al principio de la temporada de primarias del Partido Demócrata, marcada ya por el caos y las luchas internas, el partido está en completo desorden. El establishment del partido parece actualmente dispuesto a repetir su desastroso camino del 2016, porque teme más al “Socialismo Democrático” que a Trump. Pero los jefes demócratas están tan desconectados del electorado que continúan en el mismo rumbo de fracasos.

Cualquier resultado es posible. Incluso la nominación demócrata para Sanders o un congreso demócrata dividido donde el regateo y la negociación en las sombras, puedan elegir el postulante. Si nada cambia, Trump se beneficiará de este panorama, si tenemos en cuenta que el “colegio electoral”, donde la elección se decide por un puñado de “swing states” (estados indecisos), puede funcionar aventajándolo. En EE.UU., el presidente es elegido por la votación en cada estado y el ganador no es el que obtiene la mayoría de votos a nivel nacional. Trump “ganó”’ la elección en 2016 pese a que perdió la votación nacional frente a Hillary Clinton por más de 3 millones de votos. .

El obvio fracaso del impeachment demócrata, que duró varios meses, terminó con un Trump sintiéndose invulnerable, mientras que EE.UU. se encamina hacia la autocracia. Inmediatamente, Trump se deshizo de los funcionarios de su administración que habían testificado en el juicio en el Congreso. Cuando unos periodistas le preguntaron a Trump cuáles habían sido las lecciones de su juicio, les dijo que “los demócratas son deshonestos, que son despiadados y que no deberían haber promovido el impeachment.” Escribió un tuit donde sostenía que él tiene “el derecho legal” de intervenir en casos criminales después de criticar públicamente a la jueza, a los fiscales y a un miembro del jurado del juicio de su amiguito y ex consejero Roger Stone. Por una serie de tuits, Trump presionó al Departamento de Justicia para que rebaje la sentencia de Stone, que había sido declarado culpable del crimen de mentir al Congreso y de sobornar a testigos.

Si los demócratas creían que el juicio de impugnación iba a erosionar el apoyo de Trump, se equivocaron. La aprobación de Trump en los sondeos ha aumentado continuamente desde octubre de 2019, cuando comenzaron las investigaciones. A principios de febrero, la encuestadora Gallup mostró una aprobación a Trump más elevada que nunca antes (alrededor de 49 por ciento). La misma encuesta informó que seis de cada diez personas decían que sus finanzas personales mejoraron en los últimos tres años gracias al “pleno empleo”, y que 63 por ciento aprobaba la gestión económica de Trump. Este dato es importante, porque es un indicador clave de que Trump se perfila como elegible en las elecciones presidenciales del próximo noviembre.

Dado el estado disfuncional del sistema electoral EE.UU., no hay ninguna razón para desestimar la probabilidad de que Trump sea reelecto.

– Sharon Smith, militante socialista revolucionaria y escritora, afincada en Chicago. Es autora de: Women and Socialism: Class, Race and Capital (Chicago: Haymarket Books, 2015); Fuego subterráneo: Historia del radicalismo de la clase obrera en los Estados Unidos (Editorial Hiru, Euskadi, 2015). En colaboración con Michele Bollinger y Dao Tran, editores, 101 Changemakers: Rebels and Radicals Who Changed US History (Chicago: Haymarket Books, 2012); Lance Selfa, ed., U.S. Politics in an Age of Uncertainty: Essays on a New Reality (Chicago: Haymarket Books, 2018).

Notas

1) Se trata de la instancia donde comenzarán a definirse las primarias demócratas. Votan 14 estados, entre ellos California y Texas. Antes, 29 de febrero, será el turno de Carolina del Sur -un estado con gran presencia de votantes afroamericanos- que reparte 54 delegados a la Convención. (Redacción Correspondencia de Prensa)

2) Las primarias demócratas de Nevada se realizaron el sábado 22 de febrero. Sanders (que había salido segundo en Iowa y ganó en New Hampshire), logró una “decisiva victoria” con más de 47%. Le siguieron Joe Biden (19.6%), Pete Pete Buttigieg (15.3%), y Elizabeth Warren (10.1%). Sanders no demoró en cantar victoria. Dijo que su “coalición multirracial y multigeneracional” que ganó en Nevada “arrasará en el país”. En su discurso reiteró sus promesas de una reforma de salud, una lucha contra el cambio climático, un mayor control de la tenencia de armas y un aumento del salario mínimo. (Redacción Correspondencia de Prensa)