Xu Zhiyong, un militante de los derechos humanos, ha sido arrestado y Xu Zhangrun, un destacado intelectual, está bajo arresto domiciliario. Ambos han denunciado el manejo de la crisis por parte del gobierno, incluyendo al Presidente Xi Jinping.

Le Monde, 19-2-2020

Traducción de R. Navarro – Correspondencia de Prensa, 20-2-2020

En medio de la “guerra del pueblo” contra el coronavirus, las autoridades chinas acaban de atacarse a dos de las principales figuras de la oposición a Xi Jinping y al Partido Comunista: Xu Zhiyong, militante de los derechos humanos, y a Xu Zhangrun, reconocido intelectual.

Xu Zhiyong, de 46 años, fue arrestado, según dijeron unos amigos, el sábado 15 de febrero, mientras estaba en Cantón en la casa del abogado Yang Bin, donde se había refugiado. La policía lo buscaba desde que participó en una reunión clandestina de unos 20 abogados y militantes de los Derechos humanos sobre la “transición democrática en China” en diciembre de 2019 en Xiamen (Fujian).

El profesor universitario Xu Zhiyong es uno de los cofundadores, en 2003, de la Iniciativa de Constitución Abierta (Gongmeng, en chino), que promueve el estado de derecho en China. Esta asociación es considerada “ilegal” y fue clausurada por las autoridades en 2009. En 2012, Xu Zhiyong creó el Movimiento de Nuevos Ciudadanos. Detenido en 2013, fue condenado en 2014 a cuatro años de cárcel por “alteración del orden público”. Fue liberado el 15 de julio de 2017, el mismo día en que fueron esparcidas en el mar las cenizas de Liu Xiaobo, el ganador del Premio Nobel de la Paz de 2010, quien había muerto dos días antes de cáncer después de haber pasado más de siete años en la cárcel.

Desde su liberación, Xu Zhiyong siguió impulsando el estado de derecho y denunciando la corrupción. En los últimos tiempos, incluso mientras se mantenía en la clandestinidad, denunció el manejo hecho por las autoridades de la crisis del coronavirus. Ya había pedido a Xi Jinping que renunciara. Las organizaciones internacionales de Derechos Humanos temen que, debido a sus antecedentes judiciales, Xu Zhiyong pueda ser condenado a una dura pena, aunque se desconoce el motivo oficial de su detención.

“Detenido a domicilio bajo pretexto de cuarentena”.

Según personas allegadas a Xu Zhiyong, su compañera, Li Qiaochu, también habría sido arrestada. La abogada Yang Bin, su marido y su hijo también fueron detenidos el sábado 15 de febrero pero fueron liberados al día siguiente. Según el South China Morning Post, al menos otros cuatro participantes en la reunión de Xiamen fueron arrestados a finales de diciembre: Ding Jiaxi, un abogado despedido por su compromiso con los Derechos Humanos, Dai Zhenya, Zhang Zhongshun y Li Yingjun.

Según el sitio China Digital Times, los organismos de Derechos Humanos anunciaron el arresto, detención o desaparición de más de una docena de militantes entre Navidad y Año Nuevo. Es un hecho frecuente que la policía china haga arrestos durante este período en el que baja la intensidad de la preocupación internacional por las situación en China.

Según el diario británico The Guardian del 16 de febrero, el universitario Xu Zhangrun fue puesto bajo arresto domiciliario en su casa de Pekín y privado de todomedio de comunicación con el mundo exterior. “Lo confinaron en su casa bajo el pretexto de que tenía que estar en cuarentena”, dijo un testigo. Xu Zhangrun acababa de regresar de su provincia natal de Anhui. “Está efectivamente bajo arresto domiciliario y sus movimientos han sido restringidos”, dijo el testigo.

Xu Zhangrun, profesor de derecho en la reconocida Universidad Tsinghua de Pekín, provocó un gran impacto en julio de 2018, cuando publicó un texto literario en el que criticaba la reforma constitucional aprobada cuatro meses antes, una reforma que permitía a Xi Jinping convertirse en presidente vitalicio. Desde entonces, Xu Zhangrun ha sido privado de clases en la universidad.

El 4 de febrero, volvió a publicar en línea un largo texto titulado “Virus Alerta: Cuando la ira es más fuerte que el miedo”, una crítica aguda y apasionada al poder comunista. Xu Zhangrun no se hacía ilusiones sobre su destino: “Se puede fácilmente prever que seré objeto de nuevas sanciones. De hecho, éste puede ser el último texto que escriba”, señaló al final de su último artículo.

Durante unas dos semanas, las autoridades permitieron que se expresaran algunas críticas sobre la gestión de la crisis del coronavirus, pero a principios de febrero anunciaron que estaban reforzando el control de internet y las redes sociales. Según una evaluación realizada por la ONG China Human Rights Defenders el 7 de febrero, 351 personas habían sido “castigadas” por “difundir falsos rumores” sobre el coronavirus.