Por un día nacional de movilizaciones contra Bolsonaro y sus ataques a los derechos sociales y las libertades democráticas.

Esquerda Online, 8-11-2019

Traducción de Correspondencia de Prensa

El fin de la prisión política de Lula es, sin duda, una victoria en la lucha contra el golpe parlamentario y la escalada autoritaria que se está produciendo en nuestro país, y que se ha intensificado con la elección del neofascista Bolsonaro.

Comparto la felicidad de este momento, junto con la inmensa mayoría de los que luchan por derrotar el proyecto de la extrema derecha neofascista. No entender la importancia de este hecho se revela como un grave error político que sectores de la izquierda se obstinan en repetir.

Por supuesto, todavía hay que seguir la campaña en defensa de los derechos democráticos del ex presidente, especialmente anulando las viciadas y fraudulentas sentencias de Moro. Desmoralizar la verdadera colusión de Lava Jato, muy bien expuesta por las denuncias de The Intercept Brasil.

Los partidos de izquierda, los movimientos sociales militantes y el propio Lula -y especialmente él- deben entender que el escenario político abierto con su liberación favorece la posibilidad de una reanudación más enérgica de las movilizaciones callejeras.

Lula, con el apoyo popular que aún mantiene, debe ponerse al frente de un amplio movimiento de oposición a este gobierno de extrema derecha y sus terribles ataques a los derechos sociales y a la libertad democrática.

No podemos confiar en que el Congreso Nacional, el STF (Supremo Tribunal Federal) u otras instituciones de este régimen político podrido y decadente  vayan a detener realmente la escalada autoritaria y la destrucción de los derechos y del propio país, perpetrada por este gobierno que es amigo de los ricos y poderosos y enemigo de los explotados y oprimidos.

No apoyamos los 13 años de gobiernos del PT en alianza con partidos de la vieja derecha, como el PMDB de Temer. Aún hoy, continuamos en contra de la estrategia de la dirección del PT de construir una oposición moderada a Bolsonaro. La dirección del PT incluso permite que sus gobernadores apoyen puntos importantes de la contrarreforma de la Seguridad Social de Bolsonaro y Guedes y la subasta de las reservas pre-sal (de la que se puede extraer petróleo con el método de fracking, NdT).

Las importantes diferencias políticas, programáticas y de proyectos para el país no pueden ni deben pasarse por alto. Pero estos debates entre los diferentes proyectos políticos de izquierda y oposición a Bolsonaro deben coexistir con la construcción prioritaria de un amplio frente de explotados y oprimidos, en defensa de los derechos sociales; y la necesaria unidad de acción contra los ataques a las libertades democráticas, con todos los sectores que están en desacuerdo con la actual escalada autoritaria.

Las elecciones municipales del próximo año serán un momento muy importante para enfrentar el bolsonarismo. No debemos tratarlas como una tarea sin importancia. Sin embargo, sería verdaderamente absurdo esperar que el proceso electoral se enfrente al proyecto actual que gobierna el país, que representa la destrucción total de la Soberanía Nacional, del Medio Ambiente, de los derechos, de los servicios públicos y de las libertades democráticas.

Por lo tanto, no podemos quedarnos quietos, como meros espectadores, hasta 2020 o 2022. No hay atajos posibles para enfrentar la gravedad de la situación política brasileña. Nuestra estrategia debe ser seguir los ejemplos de los trabajadores, los pueblos indígenas y los jóvenes de Ecuador y Chile.

Lula, el PT, los demás partidos de izquierda, las centrales sindicales, los frentes Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo, y los demás movimientos sociales militantes deben convocar inmediatamente una amplia y unitaria jornada nacional de movilizaciones, con actos callejeros en todas las capitales y principales ciudades brasileñas, construidos por la base, desde los lugares de trabajo, estudio y vivienda.

El momento exige coraje y firmeza: ha llegado el momento de derrotar al gobierno de Bolsonaro en las calles.

André Freire es historiador y miembro de la Coordinación Nacional de Resistência, tendencia del PSOL (Partido Socialismo y Libertad).