Considerado parte de la «derecha endógena», Diosdado Cabello es una figura clave del régimen bolivariano. Desde la Asamblea Constituyente hasta su programa «Con el mazo dando», su discurso se conecta más con el viejo nacionalismo militar que con la tradición de izquierda.

Nueva Sociedad, octubre 2019

Correspondencia de Prensa, 4-10-2019

«Nicolás [Maduro] es mi hermano, es mi camarada, y somos hijos de Chávez». Estas palabras fueron dichas en 2013 y repetidas en innumerables oportunidades a lo largo de todos estos por Diosdado Cabello, número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La última vez, la mención la hizo durante su participación en el Congreso Internacional de Mujeres que se desarrolló en Caracas el pasado 20 de septiembre.

En la última aparición pública de Hugo Chávez el 8 de diciembre de 2012, Cabello estaba sentado a su derecha y Maduro a su izquierda. ¿Indicaba esto la ubicación «ideológica» de ellos dentro del chavismo? Al primero se lo señaló ya hace varios años el líder de la «derecha endógena» dentro de las filas del oficialismo. Por su parte, Maduro fue siempre un militante de la izquierda marxista. Y ambos encarnan los poderes dentro del chavismo. El extinto ex presidente se decantó por Maduro para su sucesión y los rumores de enfrentamiento con Cabello no han cesado desde ese momento pero, hasta ahora, en público han mostrado un total entendimiento.

Graduado en la Academia Militar de Venezuela en 1987 como el segundo de la promoción «general de brigada Tomás Montilla», conocida internamente como «Los Montilleros», Cabello no es un buen orador. Tampoco utiliza la fraseología típica de un líder de la izquierda marxista latinoamericana. Su discurso es más patria, dentro del enfoque nacionalista militar, que revolución. Muchas más frases hechas que ideas propias.

En la actualidad, uno de los integrantes de esta promoción, el mayor general Alexis Rodríguez Cabello, es el comandante general del Ejército, lo que pone de manifiesto la importancia de sus compañeros de promoción. Cabello es también ingeniero de sistemas graduado en la Universidad Politécnica de las Fuerzas Armadas. Con el grado de teniente, participó en el intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992. Por este hecho pasó 22 meses preso en la cárcel de Yare, en el estado Miranda.Fue liberado gracias a la amnistía del presidente Rafael Caldera a los participantes en la acción militar. En diciembre de 2013, Maduro lo ascendió al rango de capitán, aunque desde 1993 está fuera de la Fuerza Armada Nacional como consecuencia de su actuación en el golpe fallido. Su esposa, Marlenys Contreras, se desempeñó hasta el pasado mes de agosto como ministra de Obras Públicas.

Cabello inició su andadura en el primer gobierno de Chávez en un cargo burocrático de segunda línea: director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).A partir de entonces su travesía ha sido larga y variada y siempre ascendente: fue vicepresidente de la República, gobernador, diputado raso, presidente de la Asamblea Nacional y, actualmente, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, que se coloca por encima de todos los poderes constituidos.

Su paso por Conatel fue muy aplaudido por la dirigencia empresarial de las telecomunicaciones. Desde ese cargo, en 2000 impulsó la Ley Orgánica de las Telecomunicaciones que fue calificada por expertos del área como la más moderna de América Latina, período en el cual asignaron las bandas del espectro radioeléctrico a empresas nacionales y extranjeras. Como vicepresidente de la República, en ocasión del golpe de Estado de abril de 2002 contra Chávez, tuvo un gran protagonismo. Aquella imagen en la que se lo ve entregándole el poder nuevamente a Chávez presagiaba un buen augurio. De ese cargo salió para ocupar el Ministerio de Interior y Justicia (2002-2003), de ahí siguió al Ministerio de Infraestructura (2003-2004), posteriormente fue electo Gobernador del estado Miranda para el período 2004-2008, luego aspiró la reelección y fue derrotado por Henrique Capriles Radonsky, un lunar que no pudo superar.

En el 2008 asumió el Ministerio de Infraestructura, más tarde denominado Ministerio de Obras Públicas y Vivienda, cargo que ejerció hasta 2010. En ese lapso y simultáneamente fue director de Conatel, aunque en esta segunda oportunidad lejos quedó el funcionario alabado por el sector empresarial. En ese momento no tuvo ningún problema en cerrar 32 emisoras de radio alegando que no contaban con los permisos correspondientes. Aquella Conatel «neoliberal» fue mutando de un ente para regular las telecomunicaciones de una manera amplia a controlar de manera férrea los medios televisivos y radiales. Más adelante le fueron acrecentadas las funciones a ese organismo público para supervisar la web.

En el interior del chavismo no han faltado los detractores de Cabello. En 2008, el diputado Luis Tascón lo señaló como el líder de la «derecha endógena». Tan es así que a diferencia de otros líderes del chavismo, su relación con Cuba ha sido más bien reciente. De hecho, pasaron varios años para que Cabello fuera recibido en La Habana.

Pasaron varios años para que Cabello fuera recibido en La Habana.

En 2010 fue elegido diputado por el estado Monagas. La mayoría absoluta del Parlamento era del PSUV y Cabello fue designado presidente de una de las comisiones menos apetecidas de la Asamblea Nacional: la de Administración y Servicios. Dos años después era el presidente del Poder Legislativo, cargo que mantuvo por tres años (2015) hasta el final del período. Aunque en el chavismo se había acordado la rotación anual en la directiva del Parlamento, Cabello no cumplió el pacto. Sus adversarios internos, y quienes lo critican desde la oposición, le atribuyen un gran poder que le ha permitido escalar posiciones y mantenerse en la palestra. Ha sido acusado de corrupción y de contar con varios testaferros. En 2015, el capitán de corbeta Leamsy Salazar lo acusó de participar del negocio del narcotráfico.

La reproducción de esta información por tres medios venezolanos les valió una demanda penal y otra civil por parte de Cabello. Los jueces que vieron los casos fallaron a favor del líder del PSUV, lo que era de esperarse porque en la Venezuela chavista ningún tribunal, en ningún nivel, ha fallado contra el gobierno o sus dirigentes, al menos en los últimos 15 años.

El policía malo

Donde Cabello se desenvuelve a sus anchas es en el programa de televisión «Con el mazo dando», donde desde 2014 reparte «mazazos» a todo opositor que crea conveniente, sea venezolano o extranjero, para lo que no se priva de utilizar informes de inteligencia. El programa se transmite todos los miércoles y dura cinco horas. Hay música, videos con palabras de Chávez, por quien dice profesar un amor infinito, así como desmentidos a los medios de comunicación, todo con mucha agresividad y violencia verbal. El símbolo de dicho espacio es un garrote y en el programa Cabello se muestra como el más duro de los chavistas. El más radical contra la oposición. El policía malo de la película. Pareciera que disfruta con ese rol. No tiene ningún problema en rechazar cualquier posibilidad de entendimiento.

De hecho, ni él ni ninguno de los dirigentes que se identifica con Cabello ha estado presente en los diálogos que ha mantenido el gobierno de Maduro con la oposición. No asistió a los que se produjeron antes del llevado a cabo en República Dominicana ni tampoco al que promovió el gobierno de Noruega a través de varios encuentros en Barbados. Ni siquiera tuvo presencia en el último que sostuvo el gobierno con el sector más moderado de la oposición.

Sin embargo, Cabello sí se habría reunido con representantes del gobierno de Estados Unidos, según información de la agencia AP divulgada en agosto pasado y desmentida por el presidente de la Asamblea Constituyente, quien afirmó que no tendría inconveniente en reunirse con «quien fuera» siempre que para ello contara con la autorización de Nicolás Maduro. Los encuentros tendrían que ser en Venezuela y sería para tratar temas de interés nacional y no personal, agregó Cabello.Venezuela410 II

Días después, Maduro reveló que había autorizado a varios de sus colaboradores más cercanos a sostener encuentros con representantes del gobierno de Donald Trump, pero no mencionó entre ellos a Cabello. De esta manera precisó que el presidente de la Constituyente no estaba autorizado para hablar en su nombre.

El autoritarismo, que ya demostró cuando presidió la Asamblea Nacional, es exhibido con fruición en ese programa. Recordemos que en 2013, luego de las elecciones presidenciales en las que resultó electo Maduro, Cabello preguntaba a los diputados opositores que pretendían tomar la palabra en el Parlamento si reconocían a Maduro como presidente. Si la respuesta era negativa, al diputado no se le permitía hablar. Un cuartel en el Parlamento.

El programa televisivo que conduce es un compendio de violaciones de la Constitución y de las leyes. En el mismo, militares activos uniformados manifiestan su inclinación político partidista –lo que está prohibido constitucionalmente–, se reproducen grabaciones de conversaciones telefónicas o de videos obtenidas sin orden judicial, se presentan «pruebas» aportadas por la Fiscalía, o se ordena la detención de algún ciudadano. El último de los casos es el del ingeniero Wiston Cabas, presidente de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica, quien había declarado que en cualquier momento se produciría un nuevo apagón eléctrico nacional. Sus pronósticos se cumplieron a finales de julio de 2019. Cabello afirmó que Cabas no era vidente para saber lo que iba a pasar y pidió que lo investigaran. La Dirección de Contrainteligencia Militar fue a detenerlo pero al no hallarlo apresaron a su hijo, Arnaldo José Cabas.

De su dureza también son víctimas funcionarios internacionales. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) nunca es llamado por su nombre, Luis Almagro, sino «Almugre». Al Grupo de Lima lo denomina como «el cartel» de Lima. Michelle Bachelet también ha sido blanco de los ataques de Cabello luego de conocerse el informe presentado por ella el pasado 5 de julio, donde dejaba constancia de las graves y reiteradas violaciones a los derechos humanos en las que ha incurrido el gobierno de Maduro. En dicho reporte, Bachelet reservó un apartado especial para el programa televisivo de Cabello al que denunció por aumentar la retórica de persecución y descrédito contra los opositores al régimen bolivariano.

El presidente de la ANC respondió a Bachelet con su tradicional elegancia. Afirmó que dicho informe no le quitaba el sueño, que él se había reunido con la Alta Comisionada como un favor, que el informe lo habían redactado en Estados Unidos y que era un chantaje. Sus palabras contra la ex presidente socialista de Chile son una demostración del daño que ha producido su informe en la imagen internacional del chavismo. El candidato presidencial peronista argentino Alberto Fernández marcó distancia de Maduro basándose en las denuncias de Bachelet.

Ese rechazo también se manifestó en la última reunión del Foro de Sao Paulo reunido en Caracas en julio pasado, cuando en la declaración final el informe de Bachelet no fue nombrado. Se conoció que los representantes del Frente Amplio de Uruguay tenían la orden de oponerse a cualquier rechazo al informe Bachelet y el Partido Socialista de Chile no envió a ningún representante a la reunión.

Bajo control de Maduro

Dos hechos relativamente recientes dejan ver que el poder de Cabello en el ámbito interno del PSUV llega hasta donde Maduro lo permite. En 2017 fue elegida la Asamblea Nacional Constituyente y en el proceso de su elección el gobierno violó la Constitución en al menos dos oportunidades. La primera, al no consultar con los ciudadanos si estaban de acuerdo con su convocatoria. La segunda, al pasar por encima del principio de un ciudadano un voto y diseñar un sistema electoral que sobre representaba a la minoría, lo que hacía inútil cualquier esfuerzo de la oposición por participar en la elección de los constituyentes.

Dicha Constituyente fue elegida como un súper poder que podía disolver la Asamblea Nacional, modificar la conformación del Tribunal Supremo de Justicia, elegir, como en efecto lo hizo, el fiscal general de la República y el defensor del pueblo. En teoría tendría más poder, incluso, que el presidente de la República. Entre los elegidos, el constituyente con mayor liderazgo era Cabello, por lo que parecía lo más coherente que fuera él quien presidiera la ANC. Eso para algunos significaba que sería el hombre con mayor poder en el país. Sin embargo, cuando llegó el momento de la elección, Maduro demostró tener más capacidad de fuego interno e impuso a Delcy Rodríguez –la actual vicepresidente– para encabezar la Constituyente.

El segundo episodio se produjo el 12 de agosto de 2019.El líder opositor Juan Guaidó, nombrado por la Asamblea Nacional «Presidente encargado», aseguró que la Constituyente iba a adelantar las elecciones parlamentarias para finales de este año, aun cuando el período legislativo vence en diciembre de 2020. La sesión de la Constituyente fue convocada para un día lunes, algo totalmente inusual. Cabello había declarado que la Asamblea Nacional podía ser elegida los primeros días del año 2020 y comenzar su período de sesiones en enero de 2021, pero cuando se inició la sesión el tema fue debatido pero para negar la convocatoria de las referidas elecciones. Ese mismo día, en horas de la noche, Maduro anunció la remoción de Marlenys Contreras, esposa de Cabello, del ministerio de Obras Públicas.Había permanecido en gabinete desde abril de 2015.

La procesión anda por dentro del chavismo pero, hasta el momento, la disputa ha sido controlada de cara a la opinión pública. Sin duda Cabello tiene una cuota importante de poder, pero a la hora de la verdad, sigue siendo el segundo del chavismo, bajo control de Maduro.

Xabier Coscojuela  es periodista. Director del portal de noticias Tal Cual.