Es la primera movilización de este tipo en 12 años

David Brooks, corresponsal en Nueva York

La Jornada, 16-9-2019

Correspondencia de Prensa, 17-9-2019

Más de 49 mil trabajadores automotrices sindicalizados estallaron una huelga nacional suspendiendo labores en 55 plantas manufacturas y almacenes de General Motors en Estados Unidos en su primera huelga nacional desde 2007, al fracasar negaciones para un nuevo contrato colectivo, acción que afectará rápidamente las operaciones de la empresa en México y Canadá.

El sindicato automotriz United Auto Workers (UAW) declaró que después de meses, la principal empresa automotriz del país y la más próspera, rehusó negociar mejores salarios, reducir la brecha salarial entre nuevos y viejos empleados, límites a la contratación de mano de obra temporal y el cierre programado de cuatro plantas manufactureras.

El UAW indicó que General Motors (GM) ha gozado de altas ganancias -con más de 30 mil millones de utilidades- durante los últimos seis años después de ser rescatada de la bancarrota con 50 mil millones en fondos públicos en 2009 bajo el gobierno de Barack Obama, junto con sacrificios de sus trabajadores de congelar alzas y mayores beneficios, y que ahora exigen que cumpla con sus promesas de recompensar a sus empleados.

Por ejemplo, señaló el UAW, por cada dólar que gano un empleado promedio de GM, la ejecutiva en jefe de la empresa, Mary Barra, gana 281.

La empresa insiste en enfrenta una reducción de ventas a nivel mundial, desea reducir la diferencia entre los salarios y beneficios que paga a sus empleados comparado con las de empresas extranjeras con plantas en Estados Unidos, y una reducción de lo que aporta para los seguros de salud de sus empleados. Más aún, indicó que está dispuesta a invertir miles de millones más para generar empleos, incluyendo mantener abiertas un par de las plantas que pensaba cerrar.

Hoy trabajadores colocaron mantas y realizaron “piquetes” frente a las 33 fábricas en nueve estados y 22 almacenes de distribución de autopartes donde se unieron en solidaridad trabajadores del UAW de Ford y Fiat Chrysler, junto con otros sindicalistas de varias ramas.

El UAW extendió indefinidamente los contratos colectivos que también están por renovarse en esas otras dos empresas ya que el sindicato seleccionó a GM entre los tres grandes fabricantes automotrices nacionales para la negociación de contratos colectivos de cuatro años. Lo que se acuerde con GM será usado como modelo para la negociación con las otras empresas.

La huelga estalla en un contexto en que el régimen de Donald Trump y sus aliados en diversos estados han impulsado medidas para debilitar aún más las leyes y normas laborales del país, parte de un ataque sostenido contra sindicatos desde los años ochenta bajo Ronald Reagan que ha logrado reducir, y hasta anular en algunos sectores, el poder político y social sindical.General Motors II

Hoy día, sólo el 10.5 por ciento de trabajadores asalariados en Estados Unidos (y sólo 6.4 por ciento del sector privado) están sindicalizados -la mitad de los que estaban sindicalizados en 1983, y menos de un tercio de los niveles en los cincuenta.

Esto ha sido acompañado con una concentración de riqueza acelerada llevando a nivel de desigualdad económica entre trabajadores y el 10 por ciento más rico no visto desde poco antes de la Gran Depresión, hace 90 años.

Durante los últimos dos años, huelgas masivas encabezadas por maestros, otras por enfermeras y por trabajadores de comunicación han logrado resucitar lo que algunos consideraban un movimiento sindical moribundo.

“Más huelgas son urgentemente necesarias para revertir el incremento peligroso de la desigualdad estadunidense”, señala la estratega sindical y analista Jane McAlevey, escribiendo hoy en The Nation.

Pero señala que muchas de las huelgas recientes -a diferencia de ésta- “han sido encabezadas por movimientos de las filas de abajo, y en gran medida, por mujeres”. A pesar de que esta huelga de los automotrices no fue suficientemente organizada y consultada con las bases, McAlevey concluye que, “todos necesitamos que triunfen los trabajadores en esta huelga”.

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Masiva huelga en General Motors: 49.000 obreros luchan por su convenio

Alejandro Razett

La Izquierda Diario, 16-9-2019

En su página web, el sindicato United Auto Workers (UAW) publicó que tras una reunión de Detroit con dirigentes de todo el país acordaron comenzar una huelga este lunes, tras no lograr las negociaciones del contrato colectivo que caducó el sábado por la noche.

También denuncian que los trabajadores, tras años de “ayudar” incansablemente a la General Motors a alcanzar ganancias millonarias, no han recibido ni una mísera parte para sus familias.

UAW a la GM: ayer los defendimos, hoy nos defendemos nosotros mismos

Terry Dittes vicepresidente del UAW dijo “Defendimos a la General Motors cuando más nos necesitaba, ahora nos levantamos juntos con solidaridad y unidad por nuestros miembros, sus familias y las comunidades en las que trabajamos y vivimos”. En realidad el contenido de lo que expresa el vicepresidente de la UAW no es más que la política de conciliación de clases oficial del sindicato, que ha tenido en los últimos años el norte de negociar a la baja las condiciones laborales de los trabajadores a cambio de evitar despidos.

Desde antes de la crisis de 2008 el discurso del sindicato, en sintonía con el de las empresas, fue el de exigir “sacrificios” a los trabajadores para capear “el mal momento” que estaba atravesando la industria automotriz.

En 2007, la UAW acordó con los empresarios que dejaran de ser responsables del plan de salud de los trabajadores jubilados y sus familias. En 2009 el sindicato acordó con General Motors, Chrysler y Ford bajar salarios y recortar derechos, para permitir el acuerdo de las empresas con el gobierno de Obama.

Una década más tarde, tras algunos años de crecimiento económico y salarios congelados los trabajadores han venido presionando para revertir parte de las condiciones que fueron entregadas por la dirección sindical. Es por eso que la UAW ahora sale con el lema “Ayer los defendimos, hoy nos defendemos nosotros mismos”.

El pliego de demandas presentado por la UAW incluye los siguientes cinco puntos:

  • Salarios justos
  • Acceso a la salud
  • Participación en las ganancias
  • Seguridad en el empleo
  • Un camino claro para generar antigüedad y que sea respetado

Por su parte la GM lanzó un comunicado tras el emplazamiento a huelga, en el que ofrece más de 7 mil millones en inversiones para cuatro plantas en distinto estados, de las cuales dos no fueron precisadas.General Motors III

Estas ofertas incluyen mantener una planta que se tenía planeado su cierre para el próximo año y construir una camioneta completamente eléctrica en ella, así como también reabrir una planta en la que se fabricaban baterías para vehículos.

Algunos políticos ya se han expresado en estas primeras horas sobre el tema, como Kamala Harris senadora del partido demócrata, quien a través de su cuenta en Twitter escribió “No hay nada más fuerte que trabajadores unidos, luchando por sus derechos y la dignidad que merecen”.

Así busca posicionar al partido demócrata en la pelea hacia las elecciones por conquistar a la base obrera golpeada durante décadas, que durante mucho tiempo fueron electorado clásico demócrata pero que en 2016 fueron seducidos por Trump con su discurso de “Hacer a América grande de nuevo”. Por supuesto este apoyo no quiere decir que estos candidatos busquen una confrontación directa con GM, ni que cuestionen el rol traidor de las direcciones sindicales.

Las negociaciones entre el sindicato y la GM, iniciadas en junio, se habían mantenido en alta tensión debido a la negativa de la empresa a mantener las fuentes de empleo de miles de trabajadores, mediante el cierre de cuatro plantas incluyendo una muy importante en Detroit.

Este sería el paro más importante de la empresa desde 2007 cuando se generó una huelga de dos días. El paro sin duda generará una serie de reacciones en el resto de las plantas de la empresa no solo en los Estados Unidos, sino en el resto de América del Norte.

Los trabajadores de México y Canadá tendrán la oportunidad de secundar el paro no solo para dar todo el apoyo a sus compañeros de Estados Unidos sino también para exigir derechos laborales, sobre todo en México, en donde los trabajadores se encuentran en condiciones paupérrimas de explotación y salarios muy por debajo de sus pares del norte.