A l’encontre, 10-8-2019

Viento Sur, 14-8-2019

Correspondencia de Prensa, 15-8-2019

Argel, 9 de agosto. El hirak alcanzó ayer la barra simbólica del vigésimo quinto viernes de protesta consecutiva. Estamos en J-2 de Aïd El Kébir. Un calor abrumador sofoca la capital, con una temperatura que se aproxima a los 40 grados.

Muchos hirakistas están ausentes de la convocatoria debido a las vacaciones anuales. Pero la “permanencia” está asegurada, ¡y de qué manera! Una vez más, tiene lugar la movilización, con decenas de miles de ciudadanxs que aparecen poco después de la oración de El Djoumouâ, coreando: “Makache hiwar maâ el îssabate” (No hay diálogo con las bandas criminales), “Dawla madania, machi askaria” (Estado civil, no militar), “Y ¡Estamos hartos de los generales!”…

Con ocasión del Aïd [Celebración del Sacrificio, festividad musulmana, ndt], los manifestantes han diseñado un eslogan a medida: “Attalgou ouledna y-iddu maâna” (Liberad a nuestros hijos para celebrar el Aïd con nosotros). El lema lanzado la semana pasada también fue uno de los recurrentes de las manifestaciones de ayer: “Rahou djay, rahou djay, el ssyane el madani” (Ya llega, la desobediencia civil).

Hasta casi el mediodía, las calles de la capital estaban vacías, y en las arterias generalmente ocupadas por los manifestantes, incluido el eje Place Audin-Grande-Poste, había muchos más policías que manifestantes. El dispositivo de “acuartelamiento” para las maniobras policiales todavía muestra el mismo número de camionetas y otros camiones de la policía ubicados a ambos lados de la carretera, a la altura de la Facultad Central y hasta la Grande-Poste. Sin embargo, se podía ver a grupos de ciudadanos en animados debates cerca de la terraza del Club Café 54, bajo la mirada indolente de hombres uniformados.

“El Club des Pins es la caja negra del sistema”

Desde el mediodía, la multitud comienza a crecer. Un hombre con sombrero de paja nos grita a todos a la vez: “¡Decid la verdad! Los medios deben decir la verdad a la gente. Ellos (AGS -Ahmed Gaïd Salah- y otros) violan la Constitución desde la mañana hasta la noche. Gaïd Salah es un soldado, tiene que hablar con los militares. Nosotros somos civiles, no somos soldados. El pueblo está harto. Esta comisión de diálogo no nos representa, la gente quiere caras nuevas”.

Se organiza una marcha desde Place Audin hasta el borde de la sede regional del RCD (Reagrupamiento por la Cultura y la Democracia), en la rue Didouche. Los manifestantes gritan: “Klitou lebled ya esseraqine” (Habéis saqueado el país, pandilla de ladrones), “Dawla madania, machi askaria”, “Lebled bledna wen dirou raïna” (Este país es nuestro y haremos lo que queramos)…

La marcha repite continuamente el refrán de moda: “Rahou ya, rahou ya, el Issyane el madani”. También se podría distinguir esta variante: “Mour el Aïd, mour el Aïd, el Issyane el madani” (Después del Aïd, desobediencia civil).

Boudjemaa, de 40 años, residente en Staouéli (suburbio occidental de Argel), repetía el eslogan con la multitud. Interrogado sobre el significado que atribuye a este eslogan, dice: “Lo que dicen es lo que sucede, desobediencia civil, pero no es para ahora mismo. Será para la vuelta. Hay que prepararla. No hay otra solución con este régimen corrupto”. Boudjemaâ confía en la multitud: “Soy de Staouéli. Moretti [zona de villas con acceso reducido] y el Club des Pins [club que reúne a los “tomadores de decisiones” del país] siguen siendo áreas prohibidas para nosotros. El Club des Pins es la 49ª wilaya. Yo he conocido este mundo desde dentro…”. En efecto, nuestro interlocutor ha trabajado en obras de construcción en el área ultrasecurizada de la residencia estatal. “Veía a todos los gerifaltes del régimen. Toda la zona, desde Ain Benian hasta Zéralda, les pertenecía. ¡Melzi se comportaba como un dictador allí, chikour kbir!”. Testigo, a su pesar, de las escapadas de todos esos magnates que ahora han caído en desgracia, Boudjemaâ deja caer:” El Club des Pins es la caja negra del sistema”.

“Es necesaria una operación ciudad muerta”

Un manifestante hace alarde de una pancarta en la que ha escrito en blanco y negro: “Rahou djay, rahou djay, el ssyane el madani!” (Desobediencia civil). Es el director y comediante comprometido Ahmed Rezzak, quien ya se estaba manifestando con energía, en 2014, contra el cuarto mandato. Él explica: Para mí, la desobediencia civil no es “el itissam” (una sentada). No hace falta que haya enfrentamiento. Es quedarse en casa, como en Sudán. Se debe organizar una huelga general en la que la gente no abandone sus hogares. Se necesita una operación de ciudad muerta, por un día. Podemos elegir, por ejemplo, el lunes, para que la población tenga tiempo de prepararse. La veo así, pacíficamente, la desobediencia civil. Basta con que la gente se quede en sus casas. No pueden obligarte a salir por la fuerza. Y hace falta que eso se repita cada lunes”.

Para aquellos que creen que este es un modo de protesta muy constrictivo, Ahmed responde: “De hecho, es como el viernes, al comienzo del movimiento. Asustaba a la gente. Algunos dijeron que no sabíamos hacer una marcha, que no somos civilizados, y finalmente vimos a 22 millones de personas en la calle sin ningún incidente. Es lo mismo para la desobediencia civil. Asusta a la gente mientras que puede tener más impacto que otras formas de protesta”.

La multitud continúa su marcha hacia la calle Abdelkrim Khettabi. Megáfono en mano, los jóvenes inflaman la escena bajo un sol abrasador. El clamor sube: “Atouna Bouregaâ weddou el Gaïd” (Liberad a Bouregaâ y detened a Gaïd Salah), “Echaâb yourid l’istiqlal” (El pueblo quiere la independencia), “Wallah ma n’ouûmou hatta tarahlou” (No iremos a la playa hasta que os vayáis). El panel del diálogo es dir interpelado de nuevo: “Karim Younes a la basura”, “Ya s’hab el snack, makache el vote”, “The hiwar la chiwar, irhalou” (¡Ni diálogo ni concertación, iros!).

“M’zinou n’har el youm yetnahaw ga3”

Con el Aïd que se celebrará esa mañana, los manifestantes han desviado maliciosamente el refrán de Abdelkrim Dali para dar: “M’zinou n’har el youm yetnahaw ga3” (¡Qué hermoso día hoy, marchaos todos!) Escuchamos también: “N’didou wenwellou hatta tarahlou” (Celebramos el Aïd y no volvemos hasta os vayáis).

En un momento, la multitud gritó: “Hraqtou el Ghabate, ya el issabate” (Habéis quemado los bosques, bandas). Una consigna que hace eco de un letrero que dice: “No a la política de la tierra quemada”. Los ciudadanos usan carteles con la imagen de algunos presos de conciencia. Los hirakistas no los han olvidado. Gritan al unísono: “Attalgou ouledna yididou maâna” (Liberad a nuestros hijos para que celebren el Aïd con nosotros). También gritan: “Ya esseraquine, ya khawana, attalgou ouledna y aïdou maâna” (Ladrones, traidores, liberad nuestros hijos para que celebren el Aïd con nosotros).

Después de la oración del viernes, una multitud en delirio repite los mismos lemas en un bucle. En un letrero, se lee: “Tomadores de decisiones, estáis equivocados al no entender al pueblo. Nuestras marchas son referéndums”. Un ciudadano escribe por su parte: “Gaïd quiere salvar el sistema y el pueblo quiere salvar el país”.

Otro contenido de un mensaje cáustico teñido de humor: “Menú del gran jefe: diálogo embridado, elecciones presidenciales apresuradas, candidato da la casa ya elegido, sistema esclerotizado a preservar y perpetuar…”.

Saha Aïdkoum. Un pensamiento firme para todos los presos políticos que pasarán el Aïd lejos de sus casas, en las celdas de la injusticia…

Artículo original publicado en El Watan, el 10 de agosto de 2019.