A 50 años del Cordobazo las diversas corrientes del movimiento obrero y los colectivos territoriales confluyeron en una nueva medida de fuerza contra Mauricio Macri. La protesta, en el inicio de la campaña electoral, mostró a los dirigentes de la Cgt oficial y los referentes disidentes, como Hugo Moyano, mancomunados después de mucho tiempo en un mismo apoyo electoral: la fórmula Fernández-Fernández.

Emiliano Guido

Brecha, 31-5-2019

Correspondencia de Prensa, 31-5-2019

Es mitad de semana en pleno centro de Buenos Aires, pero, salvo la figura espigada y marfil del Obelisco, todos los colores y movimientos son extraños, propios de otro día. No se oye el rugir de los colectivos, el tránsito vehicular es escaso, dominguero. Un señor y una señora de ojos asiáticos, vestidos con chalecos caqui y botas de punta gruesa, con cámaras fotográficas colgadas desde sus hombros, dejan, por un momento, de registrar las pantallas publicitarias gigantes adheridas a los edificios que circundan las avenidas 9 de Julio y Corrientes, y apuntan el zoom hacia los primeros escarceos organizativos de lo que será una olla popular.

Bety, dirigente del movimiento social Barrios de Pie, lleva puesto un buzo gris con capucha. El color de la raíz de su pelo difiere del tono rubio de su cabellera rala. Frota sus manos para entrar en calor y luego le pide a una compañera de La Matanza el acarreo de más palos para alimentar el fuego, que ha comenzado a calentar el agua en una olla de metal enorme apoyada en una hoja cuadriculada de metal. Las mujeres, y sus críos también, levantan la tapa y arrojan cubos de zanahoria, rectángulos de papa y batata, fideos ovalados, alguna porción de carne color granate, de aspecto dura. “En los barrios la estamos pasando muy mal. En casa podemos bancar una comida diaria, pero después mandamos a los pibes al comedor. A la noche con mi marido estamos siempre de mate cocido”, le dice Bety a Brecha,parapetada al lado de la olla que ha comenzado a bullir y a poblar el aire gélido del mediodía porteño de un gusto dulzón, sabroso.

Las organizaciones territoriales como Barrios de Pie y las agrupadas en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular –muy ligada a los curas de base y al papa Francisco– organizaron ayer más de 300 ollas populares en el área metropolitana para advertir que “el modelo económico de Macri está matando de hambre al pueblo”. De esa manera, los colectivos sociales que agrupan a los sectores cada vez más numerosos sin empleo formal adhirieron al quinto paro general organizado por la Confederación General del Trabajo (Cgt) desde que asumió la presidencia el ingeniero Mauricio Macri.

Presión abajo

La nueva medida de fuerza obrera contra el gobierno de Cambiemos tuvo varios condimentos. Cada sector sindical, y social, aportó lo suyo en relación con su poder sectorial y a su lectura propia de cómo dar la pelea al macrismo. En ese sentido, los agrupamientos barriales buscaron mostrar el cada vez más difícil acceso a una canasta básica de alimentos, el rubro en el que la inflación alcanza sus mayores picos. Por su parte, los gremios de la Cgt hicieron sentir su peso y detuvieron durante un día la marcha de la economía y el transcurrir normal de la jornada. No hubo bancos abiertos; tampoco funcionaron las estaciones de servicios ni los transportes, ya sean micros, trenes o subtes.Argentina3105 II

A su vez, los sindicatos públicos de docentes y trabajadores de la salud, enrolados en la Central de Trabajadores Argentinos (Cta), lograron paralizar la apertura normal de escuelas y hospitales. Por último, ante la pretensión de la Cgt de orquestar una huelga “fría”, sin movilización ni acto político, las comisiones fabriles conducidas por delegados de izquierda consiguieron sellar los accesos a la ciudad de Buenos Aires con la realización de piquetes en las principales vías de acceso a la capital argentina. A 50 años del hito popular conocido como Cordobazo, el movimiento obrero argentino, muy dispar en su composición a la matriz sindical industrial de antaño y con mejores sueldos que medio siglo atrás, mostró los dientes a una administración que ha decidido cogobernar la salida a la recesión económica con el programa y el auxilio financiero del Fmi.

En diálogo con Brecha, el periodista especializado Jorge Duarte –director del recomendable portal Info Gremiales, uno de los pocos sitios con información diaria sobre el movimiento obrero– comenzó analizando las claves políticas del paro general: “El paro del 29 llegó en medio del agravamiento de todas las variables económicas y sociales de Argentina y en el marco de una conflictividad sindical en ascenso. En este contexto, la Cgt decide retomar el liderazgo cedido en la conducción del conflicto social a manos del moyanismo (por el líder camionero Hugo Moyano), la Cta y los movimientos sociales que ganaron la calle con mucho ímpetu en los últimos años. También veo la medida como un intento de calmar las tensiones internas entre los gremios que quieren confrontar con más fuerza contra Cambiemos y los sindicatos que apuestan saldar sólo en las urnas los retrocesos laborales registrados durante la presidencia de Macri”.

Por otro lado, Duarte agregó que: “Por eso, la presión en las calles ejercida por los gremios alejados de la Cgt sirvió para empujar la huelga del miércoles. No me parece casual que, al igual que sucedió el año pasado, tras un paro general lanzado por Moyano, la Cgt nuevamente decida, unas semanas después, la convocatoria a un cese de actividades. Históricamente los dirigentes cegetistas eran algo así como los administradores del humor social. Hoy ese lugar lo fueron perdiendo con base en su desmovilización, pero, de alguna manera, conservan la potestad de hacer sentir su poder con un paro que, en definitiva, fue más contundente que el del último 30 de abril”.

Acercamiento arriba

A su vez, la protesta obrera llega en un contexto nacional marcado por la fiebre electoral y el acercamiento a una fecha clave, 22 de junio, día en que las fuerzas partidarias deben oficializar sus candidatos y mecanismos de alianzas, en caso de que decidan confluir con otras listas. En ese sentido, el anuncio de la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández modificó el posicionamiento de los gremios de cara a los comicios nacionales.

Hasta entonces, la Cgt oficial y la Corriente Federal de Trabajadores –donde confluyen el moyanismo y sindicatos de porte como el Smata (producción de autos) y La Bancaria– dividían sus apetencias entre adherir a la dos veces jefa de Estado, al ex ministro de Economía Roberto Lavagna o al líder del Frente Renovador Sergio Massa. Pero la nominación de Alberto Fernández como candidato a primer mandatario fue interpretada en el ancho y heterogéneo mundo panperonista –cobijado hasta semanas atrás en la tríada mencionada– como un corrimiento del kirchnerismo al centro. Ese desplazamiento implicó, para sectores justicialistas con mucho poder –los gobernadores y la propia Cgt–, una señal de que el poskirchnerismo se estaba erigiendo como el boleto más ganador en octubre.

La última significativa manifestación sindical de apoyo a la dupla Fernández fue dada por el propio Héctor Daer, uno de los dos titulares de la Cgt, secretario general de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad, y hasta ayer nomás muy distanciado de los horizontes kirchneristas. “Con Alberto Fernández tengo una larga amistad. Estoy convencido del fortalecimiento de este espacio como instrumento electoral y también político. Acompañaré  esta propuesta que creo va a contener a la mayor cantidad de argentinos y que genera esperanzas”, twiteó Daer para beneplácito del ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.Argentina3105 III

A su vez, Antonio Caló, máximo referente de la Uom (metalúrgicos), parte de la Cgt oficial, otro de los referentes sindicales que había decidido jugar fichas con Lavagna, el último miércoles blanqueó, en declaraciones radiales con la periodista María O’Donnell, su nueva preferencia electoral. “En el último tiempo perdimos 60 mil puestos de trabajo los metalúrgicos”, comenzó a decir Caló, cuando recibió una pregunta al hueso de O’Donnell: “Pero, Caló, ¿usted quién quiere que gane en octubre?” A lo que el líder de la Uom respondió con una referencia deportiva: “Vos sos de San Lorenzo, María, entonces querés que gane el Cuervo (apodo de ese club de fútbol). Yo soy peronista, entonces deseo que gane el peronismo. En el simulacro de votación que hicimos en el último congreso de la Uom el 80 por ciento votó por Cristina”.