El hacha sobrevive a su dueño

El Chipote, según las narraciones de los excarcelados, es uno de los centros de tortura más antiguos y terribles de Nicaragua.

José Luis Rocha *

Confidencial, 8-4-2019

Correspondencia de Prensa, 9-4-2019

Uñas arrancadas, electroshocks en los genitales, rabiosos amansalocos reventando cráneos y rostros, patadas en el estómago, trozos de metal en los alimentos, bolsas asfixiantes, interrogatorios sin fin, celdas sin ventilación ni luz, agua pestilente, inodoros saturados de heces, culatazos con AKs, dedos machacados, violaciones, amenazas de muerte y otras intimidaciones, que incluyen mostrar a los prisioneros ominosos videos con imágenes de sus hijos caminando por su barrio. Esto es El Chipote, según las narraciones de los excarcelados. Esto fue en tiempos de Somoza. Y, para perplejidad de muchos, esto fue en los años 80, cuando sirvió para los mismos fines y como escenario de los mismos instrumentos de tortura en la Nicaragua revolucionaria. Así fue porque “el hacha sobrevive a su dueño”, como le dijo uno de los entrevistados para El fin del “Homo sovieticus” a la premio Nobel de literatura Svetlana Aleksiévich. Los gobiernos cambian, El Chipote permanece.

Ahí la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía ha operado una de las prisiones y centros de tortura más antiguos de Nicaragua. Esa cárcel era conocida como “La Loma” en tiempos de la dictadura somocista porque está situada en un montículo que domina la laguna de Tiscapa. En ella fueron torturados muchos guerrilleros sandinistas y opositores al régimen. Entre otros, Daniel Ortega. El gobierno sandinista le cambió el nombre, no la función y en los años 80 pasó a llamarse El Chipote, en memoria del mítico cerro de Nueva Segovia donde Augusto C. Sandino tenía su campamento. Muchos presos políticos del sandinismo fueron a parar ahí.

Ahí estuvo en 1985 un grupo de revolucionarios guatemaltecos que por divergencias con la URNG fueron apresados por la Seguridad del Estado y retenidos en sus celdas durante varios meses. Uno de ellos –el escritor Mario Roberto Morales– describió el lugar, que no ha sido objeto de mejoras: “Examiné la celda: había dos literas a mi derecha y dos a mi izquierda. Frente a mí, un muro con respiraderos que permitían ver el piso del otro lado y, cerca de la puerta, una grada a la que había que subirse para acceder a una ducha que no era sino un tubo por donde salía el agua, las manecillas para activarlo y un agujero en el centro del piso para que los presos hicieran sus necesidades fisiológicas. Miré hacia el techo y un respiradero se elevaba dejando entrar el viento de afuera, que silbaba y hacía crujir las láminas de zinc.”

Ni el decreto de Violeta Barrios en 1990 para convertirlo en parque nacional ni la iniciativa de ley de 2013, impulsada por algunos diputados de oposición, logró cancelar el uso policiaco de esas mazmorras. La resistencia a clausurar el histórico centro de torturas ha sido férrea. Aminta Granera, ex-Comisionada General de la Policía Nacional, eludió rendir cuentas sobre la actuación de la policía en El Chipote. Se escudó tras la negativa de los diputados sandinistas a pedirle explicaciones ante la Asamblea Nacional.

Ahí el gobierno de Ortega-Murillo internó durante más de una década a los cubanos que huyen del paraíso socialista y atraviesan el territorio nicaragüense para llegar a los Estados Unidos. Cuando “la migra nica” –en modo alguno más benévola que la gringa– los capturaba, los remitía una temporada a El Chipote antes de deportarlos. Quedaban privados de todos sus derechos: ni abogados, ni llamadas telefónicas, ni visitas.

Durante la revuelta de abril, el vetusto centro de confinamiento y vejaciones hormigueó de actividad. En El Chipote ondea la bandera del FSLN, la de las cuatro letras que ahí entraron con sangre en las cabezas de opositores de muy variado talante: periodistas, directores de medios de comunicación, estudiantes, obreros, campesinos… Ortega los mandó torturar en el mismo emplazamiento donde fue torturado. ¿Será ésa su perversa manera de sanar sus propias heridas?

No debemos olvidar a las decenas de madres que esperaban a las puertas de El Chipote. Las madres de las y los detenidos llenaron las calles de imágenes que conmovían hasta la médula. Pero que no arrancaron una palabra de consuelo a Monseñor Waldemar Sommertag, quien en cambio sí abandonó su aplomo cuando replicó a los periodistas que lo ofendieron.

Las madres estuvieron en cientos, miles de imágenes multiplicadas por los medios de comunicación convencionales y por las redes sociales. Su reclamo de que liberen a sus hijos detenidos ilegalmente, sus voces cascadas por semanas y meses de lanzar súplicas en vano desgarraron el alma y ablandaron las piedras.

Algunas ni siquiera tenían la certeza de que sus hijos estuvieran ahí encerrados. Había y hay cientos de desaparecidos. Hay prisioneros nunca mostrados, hay cadáveres que no fueron entregados a sus familias… Las madres imploraban, intentando despertar empatía en la Vicepresidente: “Rosario Murillo, vos sos madre y no te gustaría que le hicieran esto a tus hijos”, le decían a través de los telenoticieros. El trato que se dio a los prisioneros y a las madres, amedrentadas por encapuchados que se instalaron de forma permanente en la puerta de El Chipote y las insultaban, que detonaban sus fusiles y ponían música a todo volumen del “comandante zequeda”, fue una muestra fehaciente de que toda la política populista no era más que una neta instrumentalización sin asomo de “amor al pueblo”.

El Chipote nos revela mucho más que eso. Sus celdas atraviesan más de medio siglo de historia, siete presidencias y al menos cuatro modelos de gobierno: dictadura dinástica, centralización estatal, neoliberalismo y populismo artillado que aspira a ser hereditario. Ahora El Chipote se presume remozado en sus nuevas instalaciones en el barrio Memorial Sandino. A inaugurarlo acudieron diputados y funcionarios de gobierno que entonaron loas ante los medios. Lo pintaron con tan enaltecidos elogios que uno los creyera dedicados a un nuevo resort de lujo, sustituto del clausurado Guacalito de la Isla, donde quisieran hospedarse para disfrutar de un paquete vacacional all included.

Pero es el mismo instrumento con pintura fresca. Sigue siendo un retrato y un síntoma de una sociedad donde la bina autoritarismo/infantilismo nos deja sometidos –a unos por la fuerza, a otros por su gusto- a un padre severo y abusador. Los gobiernos pasan, su panoplia de tortura se queda. El gobierno es coyuntural, El Chipote –no importa si ahora tiene otro alias y ubicación– es cultural. Quiero pensar que El Chipote  es un odre viejo para el vino de las nuevas generaciones. No podrá contenerlo ni reproducirse. Pero, por el momento, el hacha sobrevive a sus dueños del pasado y encontró a un nuevo verdugo que la tiene bien asida por el mango. Por eso me pregunto: ¿Tiene sentido dialogar y negociar con el verdugo de turno cuando sigue blandiendo el hacha?

* Periodista, escritor y sociólogo nicaragüense, investigador de la revista Envío publicación de la Universidad Centroamericana (UCA) de Nicaragua. (Redacción Correspondencia de Prensa]

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Testimonio

“Nos colgaron con grilletes, y nos golpearon como piñatas”

Fredrych Castillo, preso político por atrincherarse en la UNAN-Managua, ahora excarcelado, relata las torturas en El Infiernillo, donde mantienen a Medardo, Miguel, Yubrank y otros presos.

Ivette Munguía

Confidencial, 8-4-2019

Detrás de una barricada en la UNAN-Managua, desarmado y bajo balas de la Policía y paramilitares, Fredrych Castillo, estudiante de Ingeniería en Sistemas y atrincherado, gritó —lo que creyó— sus últimas palabras. Aquel 13 de julio de 2018, la dictadura de Daniel Ortega ordenó el ataque contra cientos de estudiantes, y eso solo fue el inicio del infierno que este estudiante, originario de Estelí, tuvo que vivir durante los siguientes meses.

El video en vivo de la despedida de Castillo, y sus compañeros de trinchera, dejó en vilo a Nicaragua y le dio la vuelta al mundo: “Si logran ver esto díganle a mi madre que la quiero mucho y que no me arrepiento de nada. Morí por una causa”, dijo el estudiante. Pero Castillo no murió en aquella barricada y sobrevivió también al ataque de más de doce horas contra la parroquia Divina Misericordia, donde tras la toma paramilitar del recinto, los estudiantes se fueron a resguardar.Nicaragua904 II

Una semana después, en un módulo del Mercado Oriental, Castillo fue capturado junto a un grupo de compañeros, y se sumó a la lista de los presos políticos de la dictadura de Ortega. Este cinco de abril, “el esteliano” —como le llamaban algunos— fue uno del nuevo grupo de cincuenta excarcelados, y de regreso en Estelí, conversó con Confidencial y Esta Semana sobre las torturas que sufrió en prisión.

El infierno en La Modelo

Durante siete de los nueve meses que permaneció en prisión, Castillo estuvo en celdas de castigo, particularmente en la sección de máxima seguridad de la cárcel La Modelo, que llaman El Infiernillo, debido al calor en el espacio reducido, la oscuridad, el aislamiento y las condiciones insalubres.

Esa es la misma sección en la que permanecen otros líderes estudiantiles, el campesino Medardo Mairena, el periodista Miguel Mora, y otros dirigentes de la protesta cívica. Castillo es el primer preso político de esa sección en ser excarcelado.

“Me sentía en cautiverio, como los animales, completamente recluido. Son condiciones inhumanas, precarias, comiendo comida podrida, algunas veces llevaba gusanos o estaba cruda o llevaba más piedras que granos básicos, y la actitud de los funcionarios era reírse cuando una agarraba la comida. A varios nos ocurrió que sacábamos la mano por una ventanilla para que nos dieran la comida en el plato y fuimos azotados en los dedos”, relata.

Aunque asegura que fue torturado desde el primer día de su captura ilegal, el 20 de julio de 2018, el estudiante describe que lo peor ocurrió el siete de marzo reciente, cuando los presos políticos iniciaron una protesta para exigir algo de ventilación. La petición no fue escuchada por los custodios, los reos de conciencia abrieron un hueco en el techo y en represalia fueron golpeados sin piedad. Otros permanecieron hasta cuatro días sobre el techo y un mes después aún no tienen servicio de agua en ese sector de la prisión.

“Nos colgaron con grilletes en el aire y fuimos golpeados por cantidad incontable de funcionarios, era una piñata, que le pegara el que pudiera”, recuerda Castillo.

-¿Cómo fue tu detención?

El 20 de julio, alrededor de las 6:00 de la mañana, entraron (los policías) mientas estábamos dormidos. Sin orden judicial de ningún tipo, encapuchados, armados, amenazantes. Nos encontraron dormidos y comenzaron a golpearnos, nos esposaron, nos quitaron todas nuestras pertenencias, dinero y, en mi carácter personal, me quitaron hasta los zapatos, celulares y empezaron a ofendernos. Fuimos trasladados al Distrito I, posteriormente a Auxilio Judicial. En el Distrito I estuvimos unas dos horas, ya después en El Chipote ahí estuvimos seis días, días duros, por los golpes, amenazas de muerte, a uno, a los familiares y después fuimos trasladados al Sistema Penitenciario de Tipitapa, La Modelo.

-¿Cuánto tiempo estuviste encarcelado? ¿De qué te acusaban?

Estuve nueve meses en cautiverio. Por terrorismo, portación ilegal de armas, entre otros delitos. Estuve en Galería 16 un tiempo, un tiempo corto, pero suficiente para saber que eso era como estar en un campo de concentración. Amenazas, asedio, si necesitás medicamentos y los pedís te amenazan que te van a quitar tus visitas, que te van a llevar a máxima seguridad. Un amigo mío enfermó bastante, empezó a convulsionar muy seguido, tenía lagunas mentales y entre todos comenzamos a exigir su asistencia médica profesional. El director (del Sistema Penitenciario) Venancio Alaniz lo tomó personal y me envió a celdas de máxima seguridad, en otro lugar que es aparte de La Modelo. El sistema de máxima seguridad es otro penal y me mandaron a las celdas llamadas El Infiernillo, el módulo 300-2.

-Cuándo estabas encarcelado, ¿con qué otros presos políticos te encontraste? ¿Cómo están ellos?

En condiciones precarias, propensos a enfermedades, comiendo comida podrida, recibiendo amenazas. Ahí las amenazas son el pan de cada día, las malas miradas, ofensas con un lenguaje soez y las agresiones físicas, que muchos las hemos vivido, como fue el caso de Jeffrey Isaac Jarquín, Yubrank (Suazo), y yo personalmente viví eso en más de una ocasión. Es bastante duro. También la convivencia en El Infiernillo, llamado así por la presión del calor que hace en ese lugar, así como la convivencia con alimañas de todo tipo: alacranes, cucarachas, hormigas, avispas, moquitos, de todo tipo de especies.

Aislamiento, humillación, palizas y torturas

-¿Cómo fue tu experiencia en la cárcel? ¿Qué fue lo más difícil?

Psicológicamente, el aislamiento, las amenazas y el que también los reos comunes eran quienes nos daban apoyo moral, nos daban medicamentos porque los funcionarios del Sistema no los proporcionaban y lo que nuestras familias nos llevaban no nos lo entregaban completo. Entonces ellos nos apoyaban y recibieron sanciones. Les quitaron beneficios de los pocos que se puede tener en ese lugar, si es que se le puede llamar beneficios.

Han sido bastante afectados e incluso hasta golpeados brutalmente por órdenes del director (de la galería) Roberto Guevara. Incluso a un reo común, que hablaba bastante con nosotros, le dijo: “Yo soy Roberto Guevara, y te voy a enseñar lo que es tortura”, y así lo engrilletaron para atrás, como fue en mi caso, el de Jeffrey, el de Yubrank y nos colgaron de los grilletes, en el aire, y fuimos golpeados por cantidad incontable de funcionarios, era una piñata, que le pegara el que pudiera. Es inaudito que hasta el doctor —supuesto doctor porque yo creo que es veterinario—, estaba golpeando a los presos. Todos participaban por órdenes de Roberto Guevara.

-¿Cuánto tempo fuiste torturado?

Desde el inicio las torturas psicológicas; las agresiones físicas eran más comunes, pero la tortura psicológica la empleaban de diferentes formas. No nos daban contacto familiar. Durante el tiempo que estuvimos recluidos no pudimos tener contacto físico con nuestra familia. Las visitas eran a través de un vidrio, y con un teléfono controlado, donde no se puede hablar nada por la incomodidad. Sin poder abrazar a la familia, las visitas cada mes, media hora. También con el sol eran 10 minutos —a lo mucho 15—, una vez al mes o cada 15 días, y solo era para tomarte fotos. Salís de la celda con grilletes puestos, y solo te los quitan para tomarte fotos. Te envían paquetería y no llega completa, no podés verificarlo siquiera, porque no te permiten ver el listado, no te permiten tener hojas (de papel), no te permiten tener cuadernos. Es prohibido hacer ejercicio, es prohibido platicar y convivir con el resto de presos, ya sean políticos o comunes.

¿Siempre están engrilletados?

El grillete te lo ponen siempre para salir de la celda y solo te lo quitan cuando van a tomarte una foto o van a llevarte con los visitantes, eso es todo. Para golpearte, el grillete te lo ponen atrás y te cuelgan el tiempo que ellos quieran tenerte ahí. Uno no mide. Yo en el momento no sentía los golpes, sentía mucho dolor en los brazos y las piernas. Mentalmente estaba tratando de procesar lo que estaba viviendo en ese momento, estaba en shock, no sabía qué decir ni cómo reaccionar.

-¿Por qué los torturaron? ¿Cómo ocurrió esta situación en que los colgaron?

Empezó por la protesta que hicieron los reos de la galería 16-1 y 16-2, en la que se subieron al techo para exigir aire y medicinas, derechos. También nosotros hacíamos pulseras azul y blanco y gritábamos consignas. En el módulo 300-2, donde estaba yo, todos los días cantábamos el Himno Nacional. Se elevaba una plegaria primero y cantábamos el Himno Nacional sin importar las consecuencias que llevara. Recibíamos amenazas, malas miradas. El comportamiento de los funcionarios es completamente partidista. Está secuestrado todo el Sistema Penitenciario, está secuestrado por el partido.

Siete meses en El Infiernillo

-¿Cuánto tiempo estuviste en El Infiernillo? ¿Cómo es ese lugar?

Estuve siete meses en ese lugar. Es un lugar que cuando te acoplás lo ves como un sitio cualquiera, es lo que toca, no tenés más alternativa. Es bastante difícil, más que todo por la incomodidad. Reos políticos como Nicolás Cienfuegos, de Mulukukú, que está (encerrado) por el (supuesto) asesinato del alcalde, padece bastante de la presión y le dan ataques que lo han dejado inconsciente, pide medicamentos y no le dan nada.

Las enfermedades son comunes, están a la orden del día. Yo llevo cuatro meses con gripe, con malestares de todo tipo y lo que hacen es ignorarte. Cuando uno insiste de manera constante para que le resuelvan con su medicamento, te llevan pastillas para la alergia, no importa la enfermedad que tengás, te dan pastillas para la alergia y con eso resuelven todo, para mandarte a dormir y que no sigás molestando o te inyectan diazepam para que vayas a dormir.

-¿Quiénes más están El Infiernillo?

Están Ernesto Jarquín y Nicolás Cienfuegos, de Mulukukú; Medardo Mairena, Rodrigo Gutiérrez, Pedro Mena. También teníamos contacto con el mismo módulo 300-1, que es el mismo Infiernillo dividido en dos partes, con Cristian Fajardo (Masaya), el señor Miguel Mora (periodista), Yubrank Suazo, que fue trasladado ahí después de ser brutalmente golpeado, Luis Miguel, que son tres hermanos de Carazo. Y así también está Jordi, Ervin, Carlos, Jeffrey Isaac (Jarquín), Bismarck. Quedaron 12 en el módulo 300-2 y los cuatro que están en el módulo 300-1.

-¿Cómo te sentías en El Infiernillo?

En cautiverio como los animales, así completamente recluido. Son condiciones inhumanas precarias, comiendo comida podrida, a veces llevaba gusanos o estaba mal cocinada, a veces cruda, a veces con más piedras que granos básicos, y la actitud de los funcionarios era reírse cuando uno pedía la comida. Inclusive a varios nos ocurrió que sacábamos la mano por una ventanilla, para que nos dieran la comida, y fuimos azotados con la ventanilla, los dedos prensados, y nos ofendían de golpistas, terroristas, derechistas, amantes del injerencismo, y ese tipo de cosas que son comúnmente mencionados por el partido.

-¿Cómo hiciste para soportar todo eso?

La verdad se debe bastante a la lucha que hemos estado emprendiendo desde el inicio. También al apoyo moral y psicológico que nos brindaron los reos comunes. Les debemos mucho. Nos ayudaban con comida. Cuando nos quitaban nuestras cosas, ellos nos daban cosas de uso personal, nunca nos desampararon, se lo agradecemos bastante. Ellos han sido afectados por eso: les quitan sus pocos beneficios y les aplican sanciones injustas.

-¿Bajo qué condición fuiste excarcelado?

Libertad. Yo leí el papel que nos hicieron firmar, era corto y conciso, claro: “Se hace entrega de la liberación del reo llamado tal, a la persona identificada con el número de cédula de identidad, el día y la fecha de hoy (cinco de abril de 2019). Nada más, no hay condiciones, no hay casa por cárcel, no hay convivencia familiar, no hay nada de eso.

-El régimen pidió un plazo de 90 días para excarcelar a los presos políticos, ¿qué opinás?

El Gobierno no necesita un plazo de 90 días. El Gobierno, si tiene la voluntad de sacarlos, solo es dar la orden y lo hace. La gente (presos políticos) no debe seguir ahí, ellos no tienen por qué seguir ahí, un plazo de 90 días es ridículo. Nosotros —la mayoría—, llevamos nueve meses (encerrados) y noventa días es absurdo. Nunca debimos pasar ni un solo día presos. Necesitamos la liberación de todos y cada uno de los presos y presas políticas que aún siguen en cautiverio del régimen, porque cada día que pasa es una oportunidad para los verdugos, para abusar psicológicamente, moralmente y físicamente de nosotros, de los reclusos.

-¿Ves alguna salida con esta negociación que se está dando con entre el régimen y la Alianza Cívica?

No puedo opinar mucho sobre ese tema porque vengo de un aislamiento bastante fuerte y estoy apenas acomodándome a la información, todavía no tengo una idea clara.

-¿Qué secuelas te dejó el encierro?

No me siento como que esté en mi casa. A veces siento como que estoy ahí (en la cárcel), cierro los ojos y me siento otra vez en ese lugar. Salí del baño estirando los brazos para que me pusieran los grilletes, uno está psicoseado con esas cosas. Escucho llaves y creo que me van a venir a sacar de la celda. En un momento me dio el sol de la 1:00 de la tarde, como unos 15 minutos, me empezó a arder el rostro y me salieron ampollas del sol por la poca insolación que tuvimos. Permanecí completamente aislado en un hoyo oscuro, son tres metros de largo por dos metros de ancho el (espacio) que tiene la celda, ese es todo el desplazamiento que hay para dos personas.

-¿Qué vas hacer ahora?

Ahora que estoy libre, digo yo que estoy libre, pero la verdad no me siento así, estoy a la expectativa de que me puedan hacer algo a mi integridad física o simplemente un montaje de un delito común para volverme a encarcelar. Eso es fácil y en la prisión nos dimos cuenta que casos así hay muchos.

Espero convivir con mi familia, tratar de reponer el tiempo perdido y seguir en la lucha hasta que se libere el país. Ese es el objetivo, esa es la ruta, tener un país libre, un país democrático, que los poderes del Estado no estén secuestrados por un partido y luchar por la liberación de las personas que siguen ahí (en prisión). Eso es primordial, lo primordial en este momento es que esas personas salgan de las manos de los verdugos que los están torturando, tanto física como psicológicamente.Nicaragua904 III

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Negociaciones

“El régimen seguirá firmando todos los acuerdos, sin acordar plazos concretos y sin cumplir”

Corresponsal

San José, Costa Rica, 8-4-2019

  1. Hay tener claro que las negociaciones sobre la crisis del régimen Ortega-Murillo se realizan a tres niveles con el objetivo de superar y/o congelar el actual impasse inestable, dependiendo de qué lado analicemos la situación:
  1. Primer nivel. La negociación principal es entre EEUU y el régimen Ortega-Murillo, debido que el régimen sabe que ellos son los tienen mayores instrumentos de presión y que tienen la capacidad de doblarle el brazo: Nica Act, Magnitsky, Carta Democrática de la OEA, Congelamiento de los activos del Ejercito, Exclusión del CAFTA. Por esa razón, Ortega-Murillo han priorizado esa negociación, la verdadera. Ellos piensan que, si logran neutralizar, atrasar o congelar las negociaciones con EEUU los coloca en una posición ventajosa en los otros dos niveles.

 

  1. El régimen Ortega-Murillo en su negociación con EEUU toma en consideración varios factores externos. Las acciones y sanciones concretas de los EEUU hacia el gobierno y sus partidarios más cercanos. Las estrategias conjuntas que establecen con los gobiernos cubano y venezolano. La política de los EEUU en Venezuela que no ha dado los resultados anunciados por los norteamericanos. El compás de espera de la OEA para la aplicación de la Carta Democrática Internacional.
  1. Todos estos elementos son analizados por el círculo íntimo de poder para determinar su manera de negociar con EEUU. Su objetivo es ganar tiempo, evitar la aplicación de las sanciones, neutralizar las acciones de la OEA y utilizar las negociaciones en el INCAE como elemento de contención. Todo ello demuestra un síntoma de debilidad y su alternativa es enconcharse.
  1. Segundo nivel. Negociación entre el gran capital y Ortega-Murillo. El deterioro económico que vivimos afecta, también, al capital de todos los signos políticos. Ellos saben que para comenzar a enderezar la economía se tiene que resolver la crisis sociopolítica. No hay posibilidad de resolver el tema económico si antes no se resuelve el tema político. También, los grandes empresarios y banqueros son muy susceptibles a las presiones norteamericanas.

 

  1. Sin embargo, el gran capital presiona a Ortega-Murillo de manera tímida porque tienen muchos lazos y negocios con el gobierno y con los miembros de la “nueva clase”. Por otro lado, tienen temor que se conozca todas las relaciones que tenían y tienen con el régimen Ortega-Murillo, por eso son muy timoratos en la lucha contra del gobierno.
  1. Al mismo tiempo, ellos son presionados tanto por los EEUU como por el movimiento social insurgente, que, aunque se encuentra en reflujo, sigue vigente y tiene la capacidad potencial de impulsar la segunda ola de protestas.
  1. Durante muchos años el gran capital ha sido, cuando menos, cómplices pasivos de la corrupción y de la represión de que a menudo se han servido para incrementar su patrimonio y poder. Ahora, ellos quieren aparecer como distanciados del régimen Ortega-Murillo sin romper ni enfrentarlo totalmente, manteniendo todos los puentes posibles de cara a una “salida al suave”.
  1. El gran capital y sus aliados, la “nueva clase”, saben que la crisis sociopolítica se mantendría aun en el escenario de una “salida al suave”, la recesión económica seguiría alimentando la radicalización de los pobres lo cual no crearía el ambiente necesario para nuevas inversiones. Por lo tanto, una “salida al suave” sería un semi triunfo con una crisis latente en desarrollo.
  1. Tercer nivel. Negociación del INCAE. La fuerza de la Alianza Cívica radica en la potencialidad de las protestas del movimiento social, de las madres de los asesinados y de los presos políticos. Sin embargo, el régimen sabe que Alianza Cívica no tiene dientes ni una fuerza social propia que pueda mostrar, por eso son sensibles a las presiones del régimen. La Alianza Cívica oscila y/o fluctúa entre los acuerdos que Ortega-Murillo establecen con los EEUU, las presiones del movimiento social y los intereses del gran capital.
  1. Todo parece indicar que los EEUU siguen negociando una “salida al suave” con Ortega-Murillo; debido, según el criterio norteamericano, a la falta de alternativa gobernabilidad creíble en la dirección política de la Alianza Cívica. Tanto los EEUU como el gran capital están a favor de la estabilidad en detrimento de la democracia.
  1. El error del régimen Ortega-Murillo es creer la retardación de las negociaciones los favorece. Entre más tarde reaccione el régimen, sus espacios para una “salida al suave” se dificultan más. La crisis económica se profundiza, su aislamiento internacional continúa, lo mismo que su credibilidad.
  1. Al cierre del primer trimestre de 2019, las exportaciones tuvieron un comportamiento negativo, tanto en valor como en volumen. Las importaciones de automotores registraron una caída del 85 por ciento en comparación al primer trimestre del 2018. Entre el 31 de marzo 2018 y el 28 de febrero 2019 hubo una salida de depósitos de US$ 1,662 millones de dólares, lo que implica una reducción del 30.26 por ciento.
  1. El régimen Ortega-Murillo precisa llegar a un acuerdo verdadero para impedir las sanciones internacionales. Es decir, necesita liberar a todos los presos politicos, desarmar a los paramilitares, permitir las protestas de los ciudadanos, levantar la censura de los medios de comunicación independientes, devolver los equipos sustraídos y aceptar a los garantes internacionales: CIDH (Comisión Interamericana de los Derechos Humanos) y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
  1. De una manera o de otras las diferentes tendencias o clanes del orteguismo influyen en el desarrollo de las negociaciones en curso. El ejército, con su servicio secreto, conoce casi todo sobre todo el mundo, por razón por la cual se puede transformar en un hacedor/facilitador de la transición.
  1. El ejército es un árbitro, pero también una fuente de ingresos, tiene una cuota del presupuesto general y un complejo económico. Y eso significa contratos, equipamiento, compra, mercados y ganancias, hay que tener en cuenta que la “nueva clase” tiene fuertes raíces en las fuerzas armadas.
  1. Con toda su complejidad y discrepancias, el pueblo sigue presionando y/o buscando una salida democrática, sin los clanes. Sin embargo, la crisis sociopolítica y la represión han sacado del trabajo productivo a centenares de miles de personas, han obligado a decenas de miles de jóvenes a abandonar sus estudios, han estimulado la desigualdad, el incremento del costo de la vida y la pobreza. La consecuencia de todo ello, ha sido desarticular, parcialmente, el liderazgo social de las protestas.
  1. En su estrategia, el régimen Ortega-Murillo procura ganar tiempo en las negociaciones con la esperanza que se presente algún acontecimiento externo y/o interno que cambie el escenario adverso en que se encuentra. Mientras tanto, sigue implementando una política en la que reina la mentira y la confusión con la inmoralidad como practica cosificadora.
  1. Por ejemplo, Ortega-Murillo y sus asesores pensaban que, en las elecciones de noviembre 2018 en EEUU, Trump sufriría una derrota contundente que le impediría implementar una política hacia Nicaragua. Esa idea hizo que Ortega dijera públicamente que no le importa que aprobaran la Ley Nica-Act.
  1. Ahora, el régimen trata de no cumplir con los acuerdos firmados en los tiempos estipulados en las negociaciones del INCAE, procurando que pase el mayor tiempo posible. Por eso, distintos dirigentes politicos norteamericanos (Bolton, Pompeo, Rubio, Menéndez, Trujillo, etcétera) siguen presionando a través de las diferentes declaraciones que hacen en los medios de comunicación.
  1. Según la ley Nica Act, el informe del Departamento del Tesoro (DOT) de EEUU sobre las instituciones financieras internacionales (IFI), debería presentarse noventa días después de su promulgación (23 de diciembre 2018), lo cual significa que debió conocer en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de EEUU hace unos quince días.
  1. De acuerdo al calendario establecido, aparentemente es el Departamento del Tesoro de EEUU; es decir, el poder ejecutivo, es el que está atrasando las sanciones. Hay que destacar que no es inusual que estos plazos se superen. Elemento que hace pensar a los asesores de Ortega-Murillo que siguen teniendo tiempo para llegar a un acuerdo.
  1. A mi criterio, indicaría que los norteamericanos han decidido, no ir por la aplicación todas las sanciones de manera inmediata, con el objetivo de encontrar una salida al suave: “orteguismo sin Ortega-Murillo” para evitarse complicaciones como en Venezuela. Los norteamericanos y el gran capital saben que el esquema de poder vigente hasta el 18 de abril 2018 ya no es más sostenible.
  1. El escenario de una “salida al suave”, que consistiría en un “orteguismo sin Ortega-Murillo”, sería del agrado del gran capital y de la “nueva clase”; lo cual se refleja en el comportamiento de algunos miembros de la Alianza Cívica en la mesa de negociaciones del INCAE. No hay olvidar que el gran capital ha manifestado públicamente el deseo de una “salida al suave”, posición conocida desde las declaraciones en los medios de comunicación del día 30 de mayo 2018.
  1. Los asesores de Ortega-Murillo piensan que las declaraciones de los distintos personajes politicos norteamericanos no se traducen en ninguna acción concreta. Ellos observan, también, el caso de Venezuela donde los EEUU no han ejecutado las amenazas anunciadas.
  1. El régimen Ortega-Murillo no quieren aceptar los garantes internacionales ya que están seguros que, con la CIDH y la ONU, su margen de ganar tiempo se reduce al mínimo, con muy poca posibilidad de prolongar su estadía en el poder hasta el 2021.
  1. Ellos tienen conciencia que la venida de la CIDH, MESENI, GIEI y la ONU, en mayo 2018, fueron factores importantes para transparentar los asesinatos, torturas, heridos, represión indiscriminada y desaparecidos de la rebelión cívica.
  1. También, las comparencias de estas organizaciones en los diversos foros internacionales siguen siendo un factor muy importante para dar a conocer, a nivel internacional, las múltiples violaciones de los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad en Nicaragua y desmontar la versión del “golpe de estado”.
  1. Los informes de la CIDH, ONU, MESENI y GIEI permitieron que la Unión Europea (UE) asumiera el tema de Nicaragua como un punto en su agenda política, lo mismo ha sucedido con los diferentes gobiernos latinoamericanos. Esas denuncias han permitido que la UE contemple la posibilidad de aplicar sanciones individuales congelando los activos de 17 altos funcionarios del régimen.
  1. Evidentemente que el gobierno Ortega-Murillo quieren una negociación que no tenga consecuencias concretas a nivel internacional. Por eso no quieren la presencia de garantes internacionales serios que pueden cuestionar su comportamiento y cuestionar la lógica gubernamental de “firmar me harás cumplir jamás”.
  1. El régimen Ortega-Murillo no le importa firmar acuerdos en las negociaciones del INCAE. Cumplirá solo si la presión nacional e internacional se hace efectiva. Sin presión no va a cumplir nada. Hasta el momento no ha dejado de reprimir, mantiene la militarización de las principales ciudades y del país. Por eso es estratégico una marcha nacional que presione internamente al régimen y a la comunidad internacional a tomar medidas concretas.
  1. Ortega-Murillo se propone a seguir gobernando hasta el 2021, mediante la represión, esperando que el cansancio del movimiento social logre desactivar las protestas y, de esa forma, disminuir la presión internacional. El régimen seguirá firmando todos los acuerdos, sin acordar plazos concretos y sin cumplir. Nos quiere dar “gato por liebre”. Por eso, la solución de la crisis sociopolítica solamente es posible sin Ortega-Murillo en el poder.