Folha de S.Paulo, 6-4-2019

Traducción de Carlos Abel Suarez – Sin Permiso

Correspondencia de Prensa, 8-4-2019

Pocas semanas necesitó el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro para mostrar lo que es y para lo que sirve. Mientras sus disparatadas declaraciones ocupan titulares de la prensa, los verdaderos dueños del poder diseñan algunas estrategias para el futuro, con la colaboración de su vice, el general retirado, Hamilton Mourão.  Dejarán, sin duda, que Bolsonaro siga proclamando sus imbecilidades como que los nazis “eran de izquierda” – y otras repetidas a coro por sus inmediatos colaboradores – pero lo importante es que culmine con la obra de derribo de todas las conquistas de la Constitución de 1988, que comenzó Michel Temer. En la nota que sigue André Singer advierte sobre una de las salidas a la vista. (Redacción Sin Permiso)

El jueves pasado (4 de abril),  al recibir a Gerardo Alckmin  (PSDB), Romero Jucá   (MDB), Gilberto Kassab  (PSD), Ciro Nogueira (PP), Marcos Pereira (PRB) y  ACM Neto (DEM), Jair Messias Bolsonaro estrenó el episodio número uno de la serie “la vuelta al parlamentarismo”.

En él, el presidente de la República estuvo obligado a engullirse a seis presidentes de siglas parlamentarias de la “vieja política”. Un adversario electoral directo (Alckmin), otro que, en su opinión, encarna el toma y daca (Nogueira) y un tercero que fue atacado en la campaña electoral (Jucá).

Lo peor: en el encuentro el personaje encarnado por Messias tuvo que fingir la defensa de un proyecto previsional al que, en el fondo, no adhiere. Y el desacuerdo con el texto remitido por el Ministro de Economía, Paulo Guedes, pronto se hizo explícito al día siguiente.

Confrontado con la propuesta de capitalización, cereza ultraliberal del pastel previsional, el capitán retirado fue claro. “Si hay una gran reacción, retiro la propuesta”, afirmó como quien arroja papel usado a la cesta de basura.

El carácter blando de Bolsonaro se explica. La ida del vice Hamilton Mourão a la Fiesp (Federación de las Industrias del Estado de São Paulo), el pasado día 26, marcó un giro.

Después de ser aplaudido seis veces en un discurso de media hora, dirigido a 700 industriales reunidos en el Teatro Popular del Sesi, el general retirado fue agasajado en una selecta cena en la casa de Paulo Skaf, presidente de la entidad. La hipótesis de la adopción del parlamentarismo habría sido bastante comentada, con la supuesta anuencia del ex comandante de la región Sur.

Desde entonces, los héroes nacionales del capital y los congresistas influyentes se pusieron en marcha, por un lado, para que la reforma previsional avance, y por otro, para que la perspectiva parlamentaria se expanda.

Por ahora, la periodista Raquel Landim, de la Folha, informa que la articulación de los grandes empresarios está a favor de “un parlamentarismo informal”. A su vez el periodista Tales Faria (UOL, 5/4) constató que David Alcolumbre, presidente del Senado, así como los senadores Simone Tebet (MDB-MS) y Tasso Jereissati (PSDB-CE) “pasaron a animar al senador José Serra (PSDB) -SP) para que presente un proyecto de adopción del parlamentarismo” tout court.

El núcleo familiar e ideológico del bolsonarismo debe de haber percibido que su jefe está siendo usado para hacer el servicio impopular de quitar ingresos a los trabajadores y luego ser dejado a un lado. Una dura declaración de Steve Bannon, el hombre que eligió Trump con una propuesta populista, diciendo que Mourão debe renunciar y pasar a la oposición, refleja la verdadera sensación de la cocina Planaltina.

Los próximos capítulos prometen ser electrizantes.

* Profesor de Ciencias Políticas en USP (Universidad de San Pablo), fue secretario de prensa de la presidencia Lula, durante 2003-2007 (Redacción Correspondencia de Prensa)