Búsqueda, 31-1-2019

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Correspondencia de Prensa, 1-2-2019

La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, levantó el teléfono y llamó a un presidente sudamericano para hablar de la situación en Venezuela y de las posibles salidas diplomáticas al conflicto. El mandatario argentino Mauricio Macri escuchó el planteo y le “recomendó fuertemente” que se contactara con su par uruguayo Tabaré Vázquez, dijeron a Búsqueda fuentes diplomáticas y del Poder Ejecutivo.

Macri, que ha sido uno de los mayores críticos de Nicolás Maduro, le dijo a Mogherini que Vázquez es alguien “muy razonable” y que “sería bueno” involucrarlo en una eventual negociación con Maduro, precisaron los informantes. La representante europea atendió la sugerencia y el lunes 28 se comunicó con el mandatario uruguayo. Vázquez dijo ese día al canal VTV que desde la Unión Europea le habían ofrecido a Uruguay la posibilidad de ser sede de una instancia de diálogo internacional para encontrar una salida a la crisis venezolana.

El Poder Ejecutivo aceptó y ahora esa reunión tiene fecha. El miércoles 30 la Cancillería emitió un comunicado en el que informó que junto con México y “en virtud de la posición neutral que ambos han adoptado frente a Venezuela” habían decidido organizar el 7 de febrero en Montevideo “una conferencia internacional con representantes de los principales países y organismos internacionales que han compartido esta posición frente” al conflicto en ese país.

“Ambos gobiernos han adoptado una posición de no intervención, a la vez que han exteriorizado su preocupación por la situación de los derechos humanos en Venezuela. Por ello, han decidido convocar a un diálogo inclusivo y creíble que solucione de una vez por todas la delicada situación por la que atraviesan nuestros hermanos venezolanos”, dice el comunicado. Añade que esperan contar con más de 10 países y organismos internacionales en la actividad, aunque no aclara cuáles ni el nivel diplomático que tendrá la discusión.

El gobierno uruguayo estaba en contacto el miércoles 30 con los europeos para seguir coordinando los trabajos, dijeron fuentes de la Cancillería.

Estos movimientos diplomáticos llegan en momentos en que la tensión por la crisis en Venezuela está en uno de los puntos más altos, tanto dentro como fuera del país. Además, le permite al gobierno uruguayo mostrar que su aproximación al tema tiene apoyos importantes frente a las críticas de la oposición.

Movimientos

La autoproclamación como “presidente encargado” por parte del jefe de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, el miércoles 23, desencadenó una serie de movimientos que no dejaron a casi ningún país indiferente. Mientras la mayoría de los gobiernos de la región y Estados Unidos decidieron reconocerlo como presidente legítimo, Rusia, China, Turquía, Nicaragua y otros países expresaron su respaldo a Maduro.

Uruguay, junto a México, se ofreció ese día a ser un “canal de diálogo” para tratar de alcanzar una salida diplomática al conflicto. Un comunicado conjunto reclamó “a todos los actores a encontrar una solución pacífica y democrática frente al complejo panorama que enfrenta Venezuela”. Para eso, propusieron un “nuevo proceso de negociación incluyente y creíble, con pleno respeto del Estado de derecho y los derechos humanos”.

VazquezMerkelLa posición del gobierno de Vázquez fue muy criticada por la oposición, que esperaba que Uruguay se plegara al Grupo de Lima y reconociera a Guaidó como el presidente.

La diplomacia uruguaya defendió la postura adoptada por el Poder Ejecutivo en los ámbitos internacionales en los que se discutió el tema. Así, cuando el sábado 26 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) debatió la crisis en Venezuela a instancias de Estados Unidos, el representante uruguayo, Elbio Rosselli, dijo que “la peor solución para el pueblo venezolano es profundizar” el “aislamiento internacional” de ese país. Reclamó que se reduzcan “las tensiones y evitar una escalada de violencia. El diplomático cerró su intervención diciendo que Uruguay nunca iba a apoyar “una intervención armada en ningún país de la región como pretendida solución a una crisis interna”.

Durante el debate, Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña, entre otros, insistieron en que Maduro no es el presidente legítimo porque las elecciones que lo llevaron a asumir un nuevo mandato estuvieron amañadas. Rusia, por su parte, cuestionó el “juego sucio” de los norteamericanos de llevar el tema venezolano al máximo órgano de decisión política de la ONU. “Si algo representa una amenaza a la paz es la descarada y agresiva postura de Estados Unidos y sus aliados enfocada en deponer al presidente de Venezuela electo legítimamente”, declaró el embajador ruso Vassily Nebenzia.

Tras esa discusión, el gobierno de Donald Trump anunció nuevas sanciones económicas a Venezuela. En esta ocasión apuntó contra Citgo, la filial en Estados Unidos de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), responsable de aportar todos los meses miles de millones de dólares a las arcas del régimen de Maduro. Esa medida, según los expertos y los diplomáticos, puede ser un golpe mortal para la economía del país.

El representante en Venezuela de la Oficina de Washington para América Latina (Wola, por sus siglas en inglés), Geoff Ramsey, declaró ayer a la Deutsche Welle que “la presión sola no va a resolver la crisis”. Ramsey, que trabajó en Montevideo años atrás, dijo que “una salida democrática debe pasar por Uruguay y México, que deben hacer parte del grupo de contacto propuesto por la Unión Europea”.

La postura de los europeos es compleja. Cuando el 10 de enero asumió Maduro su nuevo mandato, la Unión Europea lamentó que el presidente venezolano siguiera en el cargo después de unas elecciones no democráticas y dijo que reconocía a la Asamblea Nacional liderada por Guaidó como un poder legítimo en ese país. Países como Francia, Alemania y España fueron más allá y anunciaron que reconocerán al legislador como “presidente encargado” si no hay nuevos comicios.

A su vez, mientras Mogherini intenta coordinar el “grupo de contacto” con Vázquez sobre ese tema —a quien le transmitió que no había consenso en la Unión Europea para reconocer a Guaidó—, el Parlamento Europeo fijó posición. La decisión que se discutió el jueves 31, implicó reconocer al líder de la Asamblea Nacional y se disparó después de que Maduro dijera que estaba dispuesto a discutir un llamado a elecciones legislativas, pero no presidenciales.

Mientras los debates y contactos diplomáticos se suceden, la lista de presos y muertos en las manifestaciones contra el régimen de Maduro suman nombres. De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, en un solo día se produjo el número más alto de detenciones “desde hace al menos 20 años” y murieron más de 40 personas en la última semana en las calles de Venezuela, la mayoría por armas de fuego.