Esquerda Online, 28-10-2018

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Traducción de Ernesto Herrera, Correspondencia de Prensa, 29-10-2018

Por un margen menor al esperado inicialmente, Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal) venció con 55% de los votos válidos. La onda por la democracia y derechos, que contagió a millones de personas en todo Brasil, disminuyó la diferencia. Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores), que había obtenido 29% de los votos válidos en la primera vuelta, llegó a 44% en la segunda. La resistencia aguerrida que brotó espontánea en las calles de centenas de ciudades, reuniendo estudiantes, trabajadores, artistas y feministas, hizo historia y lanzó la esperanza del mañana, para enfrentar y derrotar el fascismo.

No presenciamos un disputa democrática. El candidato a dictador venció en una elección manchada por la proscripción política de Lula (que lideraba holgadamente todas las encuestas), el uso delictivo de la “caja 2” empresarial para el financiamiento masivo de fake news en las redes sociales, la actuación antidemocrática y partidaria de los tribunales electorales, y la acción de la mayor parte de la gran prensa, grandes empresarios e iglesias evangélicas en favor del candidato del PSL.

Bolsonaro ganó una importante batalla en las urnas, pero la lucha no llegó a su fin. La resistencia democrática y social seguirá en las calles, en los lugares de trabajo, estudio y vivienda. Vamos a construir una muralla contra el fascismo en cada rincón del país.

Que se dé por avisado: no aceptaremos el fin de las garantías democráticas y de los derechos sociales y laborales, comenzando por la reforma de la Previsión Social anunciada por el general Mourao. No toleraremos cualquier violencia contra mujeres, LGBTS, indígenas e inmigrantes. No levantaremos contra el exterminio de la población negra y pobre de las periferias. Nos rebelaremos contra el establecimiento de un régimen autoritario y represor. Defenderemos nuestro patrimonio natural y cultural, estaremos al lado de los pueblos indígenas y quilombolas incondicionalmente. No será aceptada la criminalización de los movimientos sociales: los trabajadores sin tierra y sin techo no están solos. Cerraremos trincheras contra la persecución a la izquierda y sus dirigentes. Estaremos atentos a cualquier intento de censura de prensa, en las artes, escuelas y universidades. Avisen a Bolsonaro y su grupo: resistiremos y, temprano o tarde, los derrotaremos.

Somos muchos, somos millones. Él ganó en el conjunto de la población, pero perdió entre los trabajadores de menor salario, en todo el nordeste, entre las mujeres, los negros, los más jóvenes y las LGBTs. O sea, en las camadas más explotadas y oprimidas prevaleció la izquierda y la democracia.

De aquí para delante, se impone como tarea central el Frente Único (que de reunir al conjunto de la Izquierda -PT, PSOL, PCdoB, PCB, PSTU etc.-, de los movimientos sociales, sindicales y estudiantiles), para resistir y derrotar al gobierno de ultraderecha de Bolsonaro, así como la construcción de la unidad democrática con todos los sectores dispuestos a la lucha unitaria contra el autoritarismo y el fascismo. La construcción del Frente Único debe referenciarse en el movimiento de mujeres unidas contra Bolsonaro, que llevó a más de 1 millón de personas a las calles el día 29 de setiembre, y en el movimiento espontáneo de calle protagonizado por decenas de millares de activistas en la segunda vuelta. Esa valiosa acumulación debe ser preservada y potencializada.

En la resistencia democrática, vamos a batallar también por la construcción de un nuevo proyecto de izquierda que busque superar los graves errores y límites del PT, junto con el PSOL (Partido Socialismo y Libertad), PCB (Partido Comunista Brasileño), MTST (Movimiento de los Trabajadores Sin Techo), APIB (Articulación de los Pueblos Indígenas) y todos los sectores dispuestos a construir una nueva perspectiva socialista en nuestro país.

Ciertamente enfrentaremos días difíciles con la elección de Jair Bolsonaro. Pero debemos mantener la cabeza erguida y la moral elevada. La verdad está de nuestro lado. El ascenso del neofascismo debe ser respondido con la más amplia unidad de la izquierda y de los sectores democráticos, con coraje. Vamos a unir los “activismos”, todos los movimientos, colectivos y organizaciones, vamos de manos dadas junto al pueblo trabajador y oprimido. ¡Unidos estaremos fuertes para resistir y vencer!