Correio da Cidadania, 22-10-2018

http://www.correiocidadania.com.br/

Traducción de Ernesto Herrera

Correspondencia de Prensa, 23-10-2018

Lo que parecía evidente, pero carecía de pruebas, se materializó. El diario Folha de São Paulo del jueves 18 de octubre, amaneció con la portada más explosiva del proceso electoral de 2018: “Empresarios bancan compaña contra el PT por el What­sApp” era el tí­tulo de la nota de la periodista Pa­trícia Campos Mello.

Entre otros detalles, el texto afirma que “las em­presas apoyando al candidato Jair Bol­so­naro (PSL) compran un servicio llamado ‘dispara en masa’, usando la base de usuarios del propio candidato o de bases vendidas por agencias de estrategia digital. Eso también es ilegal, pues la legislación electoral prohíbe compra de base de terceros, sólo permitiendo el uso de las listas de apoyadores del propio candidato (números cedidos de forma voluntaria).

“Cuando usan bases de terceros, esas agencias ofrecen segmentación por región geográfica y, a veces por ingreso. Envían al cliente informes de entrega conteniendo fecha, hora y contenido disparado. Entre las agencias prestando ese tipo de servicios están Quick­mo­bile, la Ya­cows, Croc Ser­vices y SMS Market. Los precios varían de R$ 0,08 a R$ 0,12 por disparo de mansaje para la base propia del candidato y de R$ 0,30 a R$ 0,40 cuando la base es provista por la agencia. Las bases de usuarios muchas veces son provistas ile­gal­mente por em­presas de cobranza o por funcionarios de em­presas te­lefónicas”.

El viernes 19, Silvia Amorim en el diario O Globo, con­glo­me­rado que vacila en dar espacios para ataques o noticias desfavorables a la candidatura presidencial militar, publica un artículo complementario,  donde afirma que el mismo servicio sucio fue ofrecido al PSDB.

Ahora sabemos por qué el diputado que en 28 años de vida parlamentaria en las pocas que veces presentó algún proyecto, pensaba crear beneficios a militares o liberar el porte de armas para los congresistas, un año antes de la elección y cuando tomaba celebridad una política vaciada de ideas y proyectos, se interesó en legislar a favor de la liberalidad en las redes y también en el acceso de datos de usuarios. El mismo What­sapp era el centro de los “inu­si­tados” pro­yectos.

Meses antes, uno de los hijos del presidenciable ne­o­fas­cista ya publicaba foto del encuentro con Steve Bannon, uno de los maestros del Big Data mun­dial y pieza-clave en la elección de Do­nald Trump en los Es­tados Unidos, en la cual métodos hasta entonces desconocidos de análisis de datos y distribución de noticias falsas o escandalosas fueron la llave para la conquista de millones de votos del can­di­dato del Par­tido Re­pu­bli­cano.

La conversación de Edu­ardo Bol­so­naro con Steve Bannon, de que no hay dinero en medio, sólo ”consejos de análisis de datos y cosas así”, no merecen siquiera tomadas en cuenta. Como dicen los propios, no existe almuerzo gratis.

Un día antes de la portada de la Folha, el Fa­ce­book (dueño de esta aplicación de celular que parece decidir las elecciones) llegó al público con un comunicado en el cual pedía disculpas a los 30 millones de usuarios brasileros que habían sido usurpados en sus datos y afirmaba haber desarrollado herramientas de seguridad para mejorar la protección de sus datos. El 25 de setiembre, algo extraño ya había ocurrido, cuando los usuarios brasileros fueron obligados a reconectarse, pues la falla de seguridad que deslizaba los datos fue descubierta.

Además, la empresa del ramo Cam­bridge Analy­tica, par­tí­cipe fun­da­mental en la cam­paña de Trump, avisaba que “iría a Brasil”.

Una nota de João Paulo Char­leaux, en Nexo Jornal, daba informaciones al respecto de las articulaciones, todavía no muy consolidadas, de una nueva generación de extrema-derecha en diversos países.

Como se ve, en tiempos de profunda crisis económica del capitalismo, 10 años después de la quiebra de Leh­mann Brothers y la quiebra de diversos gigantes del sistema financiero, no faltan actores para capitalizar el resentimiento social y cierto empobrecimiento material en sectores medios de las sociedades económicamente más fuertes.

Si la articulación global de esta extrema-derecha todavía no está perfectamente organizada, al menos ofrece indicios de que sigue un mismo instinto político e ide­o­ló­gico. El poder y liderazgos de las políticas económicas, evidentemente, son el objetivo, por más que se digan “disidentes”, de un sistema contra el cual nunca se contrapusieron en “tiempos de paz”..

Volviendo a Brasil

Abogados entrevistados por algunos vehículos de los medios, ya había dicho que habían indicios de delito electoral y que hay margen para la impugnación de la candidatura Bolsonaro- Mourao.

Mientras tanto, la posición más contundente es la del PDT (Partido Democrático Laborista), de Ciro Gomes, que informó a la prensa que prepara una acción por la anulación completa de las elecciones, in­clu­sive le­gis­la­tivas.

Por su vez, Haddad lanzó duros ataques a Bol­so­naro (que pa­rece de­fi­ni­ti­va­mente fuera de cual­quier de­bate en la te­le­visión) y  afirmó que el capitán de reserva lidera una organización criminal y se vale de las llamadas fake news, el más repetido por sus fanáticos y acrí­ticos se­gui­dores, al respecto de todo lo que no les sea agradable.

En la misma línea que el investigador Pablo Or­tel­lado, en artículo publicado en el New York Times, junto a otros académicos, el PSOL (Partido Socialismo y Libertad) pidió la suspensión de la aplicación hasta la fecha de la elección. Pero dio marcha atrás y pidió acciones más enérgicas del TSE (Tribunal Superior Electoral) al respecto de las mentiras des­con­tro­ladas que per­mean a in­ternet. Controversia aparte, la primera medida tendría efecto apenas puntual y los únicos beneficiarios posibles serían el PT y su candidato.

En un duro editorial, la Folha endosó la nota de Pa­trícia Campos Mello (que sufre una onda de ata­ques es­ti­mu­lada por Bol­so­naro) y pide regulación de las autoridades a este nuevo medio tramposo. Curioso es su cólera (y la de todos los medios empresariales) al escuchar hablar de regulación social de los medios y la quiebra de monopolios vedados por la desmoralizada Constitución Federal, idea que siempre se calificó de censura, sin concesiones a ningún otro punto de vista divergente, inclusive de innumerables estudiosos de la comunicación. Ahora, ironías de la vida, pide intervención estatal en un medios de comunicación de nuevo tipo, que no deja de ser un competidor contra el cual no tiene fuerzas para actuar.

La elección de la negación

Por sobre todo, lo que quedará de esta campaña electoral es la estrategia, en algunos casos casi única, de apenas demonizar rivales, partidos y corrientes políticas. Afirmaciones de las propias virtudes y propuestas, pasaron batidas de forma hasta asustadora.

Oportunista y fanfarrón, João Doria (Partido de la Social Democracia Brasileña) es otro gran símbolo de este momento político. Ataca al PT y llama de petista todo y a todos de forma  psi­có­tica, después de un patético mandato en la alcaldía de San Pablo. No por casualidad, el candidato del PSB (Partido Socialista Brasileño), Márcio França, los masacra en la preferencia electoral en la capital paulista.

Independientemente de la decisión del TSE sobre la eventual casación de la candidatura Bolsonaro-Mourao, la elección no da señales de que sufrirá interferencia ante tamaño escándalo. Como definió la periodista Eliane Brum, en El País (edición brasilera), el Brasil rápidamente superó la concepción reciente de “pos-verdad” y la cambió por “auto-verdad”.

“Algo que puede ser entendido como valoración de una verdad personal y au­to­pro­cla­mada, una verdad del individuo, una verdad de­ter­mi­nada por “decir todo” de la internet. Y que se expresa en las redes sociales por la palabra “lacró”. El valor de la auto-verdad está mucho menos en lo que es dicho y mucho más en el hecho de decir. “Decir todo” es el único hecho que importa. O por lo menos, el hecho que más importa”, explicó.

Es este fenómeno social a ser estudiado por aquellos que todavía pretenden salvar la política de la ley del más fuerte y de la indecencia absoluta. De­sen­can­tadas, las personas creen en lo que le da la tela. Lo que tiene que ver con la falta de discernimiento crítico que la educación brasilera ofrece, como es observado en esta provocación, a pesar de las letanías de “adoctrinamiento” de una casta política y religiosa que quiere apoderarse de todo en el país y sueña alto como nunca.

Mismo con todo el poder económico de grandes empresario, interesados en la liquidación general del patrimonio nacional y la rebaja total del valor del trabajo y que claramente financian a Bolsonaro, sólo una población muy carente del punto de vista intelectual se presta a elegir a un ser humano desprovisto de cualquier valor socialmente aceptable. Y, si las instituciones republicanas estuviesen realmente comprometidas con la democracia, tal figura estaría proscripta y excluida de la vida pública hace años.

Res­tará el enfrentamiento a un eventual gobierno que alardea con el retorno de la dictadura militar y su tratamiento deshumano en relación a la amplia mayoría de la población. Nuevamente citado Doria: “la policía va a tirar para matar a partir de enero”. Es tan loco, que el propio comandante de la Policía Militar de San Pablo se contrapuso a la declaraciones del no-político.

Bol­so­naro puede ganar el día 28, pero luego de la revelación de sus vínculos con los dueños de la riqueza, su gobierno comenzaría cercado por todos los lados, rehén de todas los conocidos chantajes y apenas cambista de las grandes bancadas parlamentarias. Como ya avisó Renan Ca­lheiros (senador por Alagoas del Movimiento Democrático Brasileño) debe durar seis meses. Su farsa será corta en la misma medida en que fuera confrontado sin mediación de intereses políticos mezquinos.

Breve his­toria del PSL

Fundado en 1994 y legalizado electoralmente a partir de 1998, el Partido Social Liberal es uno más de los enanos a la espera de brecha histórica. En tanto ella no venía, el partido que llegó a presentar a  Lu­ciano Bivar (hoy pre­si­dente de honor del lema) a la presidencia de la Re­pú­blica en 2006, contentándose con ser sa­té­lite de los par­tidos do­mi­nantes, en esa vieja lógica oportunista que nos llevó a este im­passe his­tó­rico.

Para el Congreso, eligió un diputado federal en 1998; uno en 2002, ninguno en 2006; uno en 2010; más uno en 2014. Esta vez (2018) eligió 52 di­pu­tados y cuatro senadores. Se necesita un esfuerzo mental para creer que no hay rollos de dinero en esta avalancha electoral de un partido que nunca tuvo relevancia alguna en la política, menos todavía en las luchas sociales o sectoriales de la población.

El empresario Luciano Caldas Bivar es, a su vez, el dueño del partido y sus hijos dirigentes. Actor en la política per­nam­bu­cana, hizo fortuna en el ramo inmobiliario y de seguros. “Vendió” el partido para la can­di­da­tura de Bol­so­naro, lo que inclusive causó una desbandada del grupo Li­vres, la juventud partidaria. Un nombre a ser recordado cuando vemos aquellos araña-cielos que robaron el sol de las playas de Recife.

Es cierto que hace parte de la historia de las clases propietarias descartar sus representaciones políticas cuando se pudren y se desmoralizan y cambiarlas por cualquier otra pronta para anidar los mismo figurones de siempre, con todas las fuentes de financiamiento posibles, inclusive riquezas personales obtenidas por medio de la vieja política, sus clientelismos y privilegios de clase.

Incluso así, será necesaria una rigurosa au­di­toria en las cuentas electorales de este partido que de la noche a la mañana suplantó al MDB y el PSDB en la política federal. En este caso, será muy difícil que no abran de par en par los viejos vicios y prácticas ilegales. Lo que parece, es que sólo el PDT adoptó una posición a la altura de los problemas que tenemos frente a los ojos.

Para un democracia tan desmoralizada, no sería malo una repetición de todo el proceso electoral y la exclusión de todos aquellos que tuvieron fuentes ilegales de financiamiento y autopromoción. Pero lo más probable es que intenten llevar la farsa hasta el abismo final y se rindan al poder ilegítimo de nuevos parásitos de la vida pública. Todo en nombre de Dios y de la familia, contra la corrupción.

* Ga­briel Brito es periodista y editor de Cor­reio da Ci­da­dania.