Correio da Cidadania, 9-10-2018

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Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

10-10-2018

Las elecciones brasileras, el domingo 7 de octubre, revelaron que la política brasilera será cada vez más conservadora. El próximo presidente del país, a tomar posesión el 1° de enero de 2019, será definido en el segundo turno, el 28 de octubre a partir de la disputa entre Jair Bolsonaro (PSL) y Fernando Haddad (PT).

Todo el proceso electoral fue comandado desde la cárcel y desde el hospital. De la cárcel, por el ex-presidente Lula (PT), detenido en Curitiba por una condena que carece de pruebas. Y del hospital, por el capitán Jair Bolsonaro, internado después de ser acuchillado en plena campaña electoral.

Bolsonaro recibió 46,05%, o sea, 49,3 millones de votos, y Fernando Haddad, indicado por Lula, 29,24% (31,3 millones de votos) de 147,3 millones de electores. Vale resaltar que el capitán candidato casi no tuvo tiempo de campaña en la TV, no participó de debates con sus competidores en setiembre, ni hizo campaña en las calles. Fue el elector del Nordeste que garantizó la presencia del PT en el segundo turno. Las otras regiones de Brasil dieron la victoria al PSL

Bolsonaro también eligió sus hijos Flávio, senador por Río de Janeiro, y Eduardo, diputado federal por San Pablo. Y además lleva al Congreso Nacional a varios pastores evangélicos, militares y policías.

El resultado sepulta al PSDB, partido socialdemócrata que en las últimas elecciones polarizó la disputa con el PT de Lula. Geraldo Alckmin, apoyado por FHC (Fernando Henrique Cardoso), tuvo apenas 4,76% de los votos.

El gobierno Temer fue enfáticamente derrotado en las urnas. Ninguno de sus 11 ministros que disputaron la elección fue electo. Quedaron sin mandatos los caciques Romero Jucá, Eunício Oliveira y Edison Lobão, todos ex-ministros de Temer.

La ambientalista Marina Silva, de la Rede, que en las dos elecciones anteriores mereció, en cada una, 20 millones de votos, recibió ahora poco más de 1 millón.

La abogada Janaína Paschoal, autora del proceso de impeachment de la ex-presidente Dilma Rousseff, fue la candidata al parlamento más votada de la historia de Brasil. Se eligió diputada estadual por San Pablo con 2 millones de votos.

El Congreso Nacional tuvo una renovación sorprendente. Nombres apuntados como preferenciales en las encuestas, como los candidatos a senadores Dilma Rousseff y Eduardo Suplicy, fueron derrotados, como también Cristovam Buarque, candidato a senador por el Distrito Federal (Brasilia). En la Cámara de diputados, el PSL, partido de Bolsonaro, tendrá la segunda bancada de parlamentarios (52). La mayor será la del PT (56).

En Maranhão, la dinastía Sarney parece definitivamente sepultada. La hija del ex-presidente, Roseana, fue derrotada por Flávio Dino, del PCdoB, reelecto gobernador. Por primera vez en 60 años, la familia Sarney no tendrá ningún representante en el Congreso Nacional.

En el segundo turno de la elección presidencial, Haddad debería de tener el apoyo de Ciro Gomes, del PDT, que recibió 12,4% de los votos, y de los demás candidatos progresistas.

En la disputa del segundo turno, Bolsonaro cargará el peso de reafirmar sus declaraciones en defensa de la tortura, de la homofobia, de la discriminación de indios, y quilombolas (ndt: habitantes de quilombos, asentamientos rurales de población mayoritariamente negra, creados inicialmente por esclavos fugados), y de la remuneración de salarios menores a las mujeres. Y de mantener en su programa de gobierno estos puntos: alteración de la política de derechos humanos, liberación del uso de armas de fuego, “ex­purgar la ideología de Paulo Freire” e “tipificar como terrorismo las invasiones de propiedades rurales y urbanas”. Mientras Haddad será perjudicado por las denuncias de corrupción contra los líderes del PT.

¿Cómo se explica el ascenso de Bolsonaro? Aunque haya sido diputado federal por siete veces consecutivas, a lo largo de 28 años, ahora él se vale del vacío político creado por la Lava Jato y consiguió presentarse como “nuevo” al adoptar un discurso moralista de defensa de la familia y de combate a la violencia urbana. Atrajo los electores desencantados con la política y, en especial, fortaleció en todo el país la onda antipetista.

No será fácil para Haddad vencer a Bolsonaro. Tendrá que enfatizar la importancia de la democracia contra el discurso autoritario del capitán, ya que encuesta reciente apunta que 69% de los brasileros prefieren este régimen de gobierno, y apenas 12% la dictadura. ¿Pero qué se entiende por democracia? ¿El derecho del ciudadano a armarse para enfrentar bandidos según la ley del talión?

Bolsonaro, con certeza, reforzará el discurso de Temer de que todos los males de Brasil, como el desempleo de 12 millones de personas y la recesión económica, son culpa de los 13 años de gobierno del PT. Y habrá de explotar el hecho de que los principales líderes del PT están indicados como corruptos por la Lava Jato.

Mientras Haddad no podrá mantener su coherencia con el discurso del PT en el primer turno, bajo el riesgo de no conseguir el apoyo de amplios sectores de la población brasilera, que no simpatizan con las propuestas de Bolsonaro. En otras palabras, según analistas, Haddad tendrá que hacer un discurso más próximo a la ideología del PSDB que del PT, prometiendo un gobierno de coalición de clases, como intentó Dilma en su segundo mandato.

* Frei Betto, teólogo, entre 2003 y 2004 fue asesor especial del presidente Lula y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.