Andrea Martínez

 La Diaria, Fin de Semana, 6-10-2018

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“El que prepondera en Brasil es un voto irracional, de miedo al regreso del Partido de los Trabajadores (PT) y de miedo a la toma del poder por parte de un tipo como Jair Bolsonaro. Es miedo versus miedo”, indicó en declaraciones a la diaria el coordinador general del grupo de análisis del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Pablo, Alberto Pfeifer. En este escenario, “una buena parte de la gente está votando anti-PT porque lo rechaza, le tiene fastidio, y vota por Bolsonaro aunque no sepa qué va a hacer”, agregó. De acuerdo con la última encuesta, publicada el jueves por Datafolha, Bolsonaro cuenta con una intención de voto de 35% y Haddad de 22%, sin que los demás candidatos aparezcan con posibilidades de acceder a la segunda vuelta. Si se consideran sólo los votos válidos –de los cuales un candidato debe obtener la mitad más uno para evitar la segunda vuelta–, el ultraderechista trepa a 39% y el izquierdista a 25%.

En la misma línea, el profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de San Pablo Jean Tible señala que desde el regreso a la democracia los brasileños se han dividido en tercios: “Un tercio de respaldo a la izquierda, o más bien al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al PT, otro tercio de rechazo y un tercero que está en el medio y decide para dónde se inclina la balanza”. Lo nuevo en estas elecciones es que el tercio que rechaza a la izquierda está creciendo mientras es “capitaneado por la extrema derecha”, de la mano de Bolsonaro, cuando hasta ahora era dirigido por el conservador Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). El crecimiento de Bolsonaro tiene mucho que ver con ese rechazo, pero también con “una ola antidemocrática, antiderechos, con una agenda económica ultraliberal y una pauta de costumbres morales muy conservadora”, consideró. La figura de Bolsonaro creció a la sombra de una crisis del sistema político brasileño y en el marco de una construcción de una nueva derecha que supo capitalizar las movilizaciones contra presidentes que se vienen sucediendo desde 2013 y los movimientos que las acompañaron. “Bolsonaro creció ahí y superó a la derecha más clásica” con una perspectiva ultraconservadora que, por ejemplo, llega a considerar que el PSDB es de izquierda o que “todo lo que no es extrema derecha es comunista”.

En cuanto al aumento de la intención de voto del ex capitán del Ejército, que se intensificó en la última semana, Tible indicó que Bolsonaro “parece estar creciendo en los indecisos y los votos en blanco y nulos, pero también en lo que se denomina el voto útil: los otros candidatos de derecha están perdiendo votos con él”. Bolsonaro sumó en los últimos días los apoyos de bancadas conservadoras, como la ruralista, y de un sector del empresariado, a la vez que algunos políticos de partidos conservadores han dicho que en la segunda vuelta lo respaldarán, como el candidato a gobernador de San Pablo por el PSDB, João Doria. Estos cambios de última hora, advirtió Tible, hacen pensar que “no es imposible que Bolsonaro gane incluso en la primera vuelta”.

En esta primera vuelta la población se ha ido a los extremos en el sentido de sus preferencias ideológicas y electorales, planteó Pfeifer, y todo indica que hacia el balotaje del 28 de octubre este escenario se profundizará. “Vamos a tener tres semanas de un discurso monotónico: los que quieren alejar al PT del sistema político brasileño y la gente del PT que viene con el discurso democrático, igualitario, de oportunidades y justicia social”, agregó. Sobre el escenario de la segunda vuelta, Tible opinó que será “un duelo de rechazos contra la extrema derecha y contra el PT, y ahí todos los actores políticos van a posicionarse implícita o explícitamente”. En este marco, además de los apoyos de otros candidatos de centro o izquierda, Tible consideró que Haddad podría obtener el respaldo de “algunas personas de una derecha que todavía es democrática”. La tensión que se puede generar en este escenario va a repercutir también en el gobierno que asuma el 1º de enero de 2019, señaló.

Ambos analistas consultados por la diaria coincidieron en que el próximo gobierno no contará con mayorías parlamentarias y en que el poder de negociación de quien sea presidente será fundamental. Las encuestas previas a las elecciones legislativas, que también se realizan mañana, indican que habrá un Congreso más fragmentado todavía que el actual y que contará con una mayoría conservadora. “Se va a instalar en el Congreso una multitud de representaciones políticas”, lo que se va a traducir en “un caleidoscopio que se va a ir amoldando de acuerdo a los temas que se presenten y a los intereses en cada caso”, indicó Pfeifer. El próximo presidente “no va a poder hacer nada sin el apoyo del Congreso”, y la gobernabilidad “va a depender de la habilidad que tenga el presidente para encontrar caminos y puentes” de negociación; en caso contrario habrá “parálisis y estancamiento”.

Por su parte, Tible señaló que si se cumplen las previsiones de las encuestas Bolsonaro tendría “un apoyo parlamentario importante”, similar al que tuvo hasta hace unos meses el actual presidente, Michel Temer. En cambio, en un gobierno de Haddad habría “una relación tensa”: “Los diputados de izquierda, en el mejor de los casos, no llegarán a representar un cuarto de la Cámara de Diputados; Haddad tendría que enfrentar a un Congreso hostil”, advirtió.

Brasil710bMás allá del resultado de las elecciones de mañana, habrá una nueva conformación de la derecha en Brasil, con un Bolsonaro que se alza como su máximo líder y que “logró en los últimos años expresar un sentimiento en la población” que refleja tanto el antipetismo como la “defensa de la tortura, los ataques a las mujeres, los homosexuales y toda la comunidad LGBTI”, que logró crecer “en un escenario de una crisis gravísima del sistema político”, indicó Tible. Esta crisis empezó con las protestas de junio de 2013, que sentaron un clima de disconformidad de la población con el sistema político que fue “aprovechado por sectores del Poder Judicial que lanzaron una ‘operación anticorrupción’ que es también antipolítica y, sobre todo, anti-PT”, lo que generó “una especie de tormenta perfecta que dejó al sistema político totalmente deslegitimado”. Como ejemplo de ello, señaló que “los dos candidatos más fuertes” en estas elecciones, Lula –que tenía una intención de voto de casi 40% antes de ser inhabilitado– y Bolsonaro, “se presentan como antisistémicos, aunque Lula haya sido presidente y Bolsonaro tenga una larga trayectoria en el Congreso”.

Por último, Tible señaló que lo que muestran las encuestas “es que el gran derrotado de mañana será el PSDB, que tendrá la votación más baja de su historia desde el regreso a la democracia” y quedará fuera de la segunda vuelta por primera vez desde las elecciones de 1989.

 

Mujeres, negros e indios son minoría entre quienes se postulan a las elecciones

 La Diaria, Fin de Semana, 6-10-2018

El número de candidatos que compiten por cargos de presidente, vicepresidente, gobernadores y legisladores nacionales o estaduales en Brasil creció 4% desde las elecciones de 2014 y llegó a un total de 27.213. Pero entre ellos los hombres blancos siguen siendo mayoría.

De los 13 candidatos que se postulan a la presidencia, diez son hombres que se identifican como blancos, según consta en su registro ante las autoridades electorales. Sólo uno, el conservador Cabo Daciolo, del Partido Patriota, se inscribió como mulato en los datos del Tribunal Superior Electoral. A su vez, sólo dos mujeres compiten por la presidencia y ellas son también las únicas que se identificaron como negras: Vera Lúcia, del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), y Marina Silva, de Rede Sustentabilidade.

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Los blancos también son mayoría en el Congreso y en las elecciones a gobernador, 52,5% en el total de 27.213 candidatos, mientras que los negros y mestizos sumados alcanzan 46,57% del total y los indígenas apenas llegan a 0,46%. Estos porcentajes no reflejan los de la población brasileña, que en su mayoría se identifica como mestiza, 46,7%. Un porcentaje algo menor se considera blanco, 44,2%, y una minoría se declara negra, 8,2%, según la Encuesta Continua de Hogares de 2016, elaborada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Otros estudios llegan a resultados semejantes, pero agregan que existe cerca de 1% o 2% de indígenas y un porcentaje similar que corresponde a otras categorías contempladas en las preguntas.

Más clara es la diferencia de género. Mientras la Encuesta Continua de Hogares informa que en Brasil viven más mujeres que hombres (51,5% frente a 48,5%), las candidatas apenas superan el 31%, mientras los candidatos llegan casi a 69%. Desde las elecciones de 2014 los partidos aumentaron su número de candidatas mujeres, pero las postularon como suplentes de senadores, vicepresidentas o vicegobernadoras.

También se presentaron este año más candidaturas de personas trans. Según informaron las agencias de noticias Efe y Presentes, el número se multiplicó en los últimos años y pasó de cinco en 2010 a 52 en 2018.

Actualmente, de los 81 senadores que tiene el Congreso brasileño 68 son hombres y sólo 13 son mujeres (16%). Del mismo modo, la Cámara de Diputados tiene 513 bancas: 462 ocupadas por hombres y 51 por mujeres (9,94%).

Con estos datos, Brasil ocupa el lugar 156 en la lista de países que elabora la Unión Interparlamentaria (que tiene 190 integrantes) según paridad de género, y está lejos del promedio de 30% de participación de mujeres en los parlamentos de América Latina, informó la BBC. Sin embargo, la presencia de las mujeres en el Congreso creció desde 1994; recién ese año Brasil tuvo su primera senadora.

 

Candidatos por partido

BASE INFOGRAFICOEl número de candidatos presentados por cada partido da una dimensión de los momentos que están atravesando. El Partido Social Liberal aprovechó la presentación de un candidato propio a la presidencia, Jair Bolsonaro, para posicionarse como la formación que presenta más nombres en estas elecciones, desbancando al Partido de los Trabajadores, que había ocupado ese lugar en los comicios pasados. Por su parte, los conservadores Movimiento Democrático Brasileño y Partido de la Social Democracia Brasileña cuentan con menos nombres en estos comicios, lo que refleja las dificultades internas que enfrenta cada uno de ellos desde que ocuparon el gobierno.

 

Las perspectivas para las elecciones regionales en Brasil

El PT se impone entre los gobernadores que pueden ser reelectos mañana.

Mañana, Brasil también elegirá a los gobernadores de sus 27 estados. La mayoría de los gobernadores actuales, 20, buscará la reelección, y de acuerdo con las encuestas la mitad de ellos lo lograrán en la primera instancia o en la segunda, que será el 28 de octubre. El Partido de los Trabajadores (PT) es el que tiene más candidatos a mantenerse en el cargo: cuatro, tres de los cuales lo lograrían en primera vuelta. Los demás partidos que respaldan a gobernadores que participan en las elecciones cuentan con sólo una candidatura que tenga la intención de voto necesaria para ganar mañana.

Las campañas para las elecciones de gobernadores han estado fuertemente marcadas por las situaciones de los partidos que las respaldan. Así, los candidatos del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) no se han mostrado con el candidato de su partido, Henrique Meirelles, que tiene una bajísima intención de voto, de 2%, y también han evitado vincularse con el presidente, Michel Temer, cuya popularidad es tan baja que evitó presentarse a la reelección. Algo similar ha sucedido con los candidatos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que se han desvinculado del presidenciable Geraldo Alckmin, que en las encuestas aparece con una intención de voto inferior a 10% y está lejos de acceder a la segunda vuelta. En cambio, los nombres del PT buscaron continuamente vincularse con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y manifestar su respaldo a Fernando Haddad, que se quedó con la candidatura presidencial después de que el ex mandatario fuera inhabilitado por la Justicia.

Actualmente el MDB es el partido que tiene más gobernadores en Brasil (6), seguido por el PT (5), el PSDB (4), los partidos Socialista Brasileño y Social Democrático (3 cada uno), el Partido Democrático Laborista y el Progresista (2 cada uno), y el Partido Comunista de Brasil y el Partido Humanista de la Solidaridad (1 cada uno).

De acuerdo con las encuestas, la distribución de poder en el territorio se mantendría de forma similar, con el MDB liderando la lista (5), seguido por el PT y el PSDB (4 cada uno), el Partido Socialista Brasileño (3) y una fuerte irrupción de Demoćratas, un partido de derecha usualmente aliado al PSDB, que pasaría de no tener gobernadores a contar con tres.

Este fraccionamiento de la derecha ha sido uno de los fenómenos que han aparecido en estas elecciones, tanto en las votaciones presidenciales como en las regionales. Una de las muestras más claras de esta división se da en San Pablo, donde los favoritos para pasar a la segunda vuelta son Joao Dória, del PSDB, que gobernó el estado hasta que renunció para dedicarse exclusivamente a la campaña, y Paulo Skaf, el presidente de la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo, del PMDB. En ambos casos se trata de empresarios de reconocida trayectoria en el ámbito privado, con unas fortunas considerables, ideas económicas neoliberales y defensores de un Estado mínimo que atienda únicamente a las poblaciones que tradicionalmente se entienden como más vulnerables (especialmente los pobres y los niños). También ambos representan lo que se ha dado en llamar el “antipetismo”: hicieron campaña por la destitución de Dilma Rousseff, rechazaron la candidatura de Lula y aplauden las acciones judiciales contra los políticos corruptos del PT, aunque eligen llamarse a silencio cuando estas golpean a sus propios partidos.